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18 de noviembre de 1881: se abre oficialmente la Penitenciaría Central para que los reos varones cumplan sentencias

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Vista aérea de la Penitenciaría Central y del Estadio “Autonomía” en la década de 1950.  Este espacio es ocupado en el siglo XXI por el Ministerio de Finanzas y el Banco de Guatemala. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Una de las prisiones más lúgubres y terribles que han existido en la Ciudad de Guatemala es la trístemente célebre Penitenciaría Central, en donde purgaron sus condenas muchos presos varones entre 1881 y 1957, cuando fue finalmente clausurada por el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas.  La estructura fue demolida en 1968 para dar luegar a la construcción del edificio del Ministerio de Finanzas Públicas y parte del Centro Cívico de la Ciudad.

La Penitenciaría empezó a recibir presos el 18 de noviembre de 1881, como lo muestra el siguiente decreto del general J. Rufino Barrios:

Palacio Nacional: Guatemala, 18 de noviembre de 1881

Habiéndose terminado ya la parte del edificio de la Penitenciaría de esta ciudad, destinada para recibir a los reos condenados por sentencia firme; y atendiendo, por una parte, a que allí se encontrarán éstos, por la amplitud del local y por otras favorables circunstancias en mejores condiciones que en la cárcel pública; y deseando además que cuando ántes vaya haciéndose la posible separación entre los que ya están condenados por ejecutoria a ciertas penas y los procesados que no lo están todavía, el Presidente de la República acuerda:

  1. Que los presos que actualmente cumplen en la cárcel de hombres de esta capital condenas de obras públicas o de más de un año de prisión, sean trasladados a la Penitenciaría para continuar extinguiéndola allí, en la forma que proceda, conforme a los términos de la sentencia respectiva; y
  2. Que igualmente sean trasladados al mismo edificio, para el cumplimiento de sus condenas, en los mismos términos expresados, los que en lo sucesivo fueren remitidos de los otros departamentos a la cárcel de éste o por los tribunales del último fueren condenados a pena que exceda de un año de arresto o que tenga la calidad de obras públicas.

Comuníquese.

  • J. Rufino Barrios
  • Cruz

Se inició así la triste historia del recinto, en donde muchos presos políticos padecieron torturas y vejámenes entre 1881 y 1957.  Del gobierno de Barrios, y su ministro de la Guerra, Juan Martín Barrundia, se cuentan terribles historias sobre los tormentos que sufrían sus enemigos en la Penitenciaría, como indica el embajador mexicano Federico Gamboa en “Mi Diario“, publicado en 1910:

“A los términos de la calzada, dándole la espalda a edificio de líneas agradables, […], otro monumento muy italiano en su factura y en sus componentes, erigido a la memoria del general D. J. Rufino Barrios. Allí está él, cabalgando en brioso bridón que parece fuera a despeñarse, y empuñando en su diestra la bandera de esta patria suya, que él trató con tantísima crueldad y dureza tanta. ¿Será de veras la muerte un Leteo?…

Lo pregunto porque aún existen centenares de familias que le narran a usted pormenorizadamente las persecuciones horrorosas y los tormentos bárbaros que el general Barrios consumó en sus deudos muertos, y sin embargo, aquí está él, en monumento de bronce y mármoles, en actitud heroica, con coronas de flores agostadas que indican que la gratitud nacional viene y las deposita en el pedestal, de cuando en cuando; y una agrupación política, que se llama a sí misma liberal, ha hecho de la memoria de Barrios, tan escarnecida por algunos, su símbolo, su arquetipo y su modelo.

Si se tratara de escribir la historia de este país, ¿a quién habría que hacerle caso, a los que atacan al hombre con pruebas fehacientes en su contra, o a los que lo defienden y dignifican?… ¡Allá ellos!

Guillermo F. Hall, un acomodado banquero de origen británico y padre de la escritoria Elisa Hall de Asturias, escribió su propio libro, “La Penitenciaría de Guatemala“, luego de haber estado en prisión por haberse negado a hacer negocios turbios con los allegados del presidente Manuel Estrada Cabrera. En su obra, Hall describe lo siguiente sobre la época de Barrios y Barrundia:

“Tata Juan” era el decano de la penitenciaría, había permanecido en ella desde su fundación. Había sido verdugo de los tiempos de Rufino Barrios y Barrundia.​ Era la conversación favorita de este rufián el referir a sus admiradores los crímenes que había cometido, tanto por cuenta propia, como en su carácter de verdugo. […] Hacía alarde de haber [asesinado] por su propia cuenta a veintiséis individuos; no recordaba a cuantos había dado muerte a palos en las bóvedas de la penitenciaría por orden de Barrunda y de Barrios -¡eran tantos!​ Contaba […] el modo cómo procedía a cumplir las órdenes de sus amos; cómo después de propinar a sus víctimas doscientos o trescientos palos, se acostaba un rato a descansar al arrullo de los ayes de su “paciente” [para luego reanudar] la tarea con más encarnizamiento, dándole palos sobre los ojos para deshacérselos, porque […] “así gritaban menos”.

Las atrocidades que sucedían en la lúgubre prisión no terminaron con la muerte de Barrios en 1885. Al contrario, en el libro “¡Ecce Pericles!“, el escritor conservador Rafael Arévalo Martínez describe lo que ocurría en el recinto a los presos políticos durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera, todos ellos miembros del Partido Conservador. Por su parte, en la obra “Hombres contra Ombres” del escritor Efraín De los Ríos, éste relata los vejámenes que sufrió en carne propia por los esbirros del presidente Jorge Ubico; De los Ríos menciona al famoso “Tatadiós“, quien residió muchos años en la Penitenciaría y era el cruel y desalmado encargado del denominado “callejón de los presos políticos”.

El escritor conservador Manuel Coronado Aguilar, quien estuvo preso en la Penitenciaría, escribió que “Roberto Isaac, alias “Tatadiós”, es una figura social-histórica guatemalense, digna de un minucioso estudio en los campos jurídico-criminológicos. Para unos, Roberto fue un delincuente vulgar, homicida reincidente; para otros, un hombre terrible, producto del hampa; para no pocos, un sujeto frustrado, de ímpetus irreflexivos; y para muy contados, nosotros entre éstos, un enfermo grave, que por haberlo abandonado nuestra sociedad que nunca o muy poco se ha preocupado de esta categoría de seres desglosados de la vida normal, se lanzó por el empinado atajo del crimen. Roberto Isaac entraba en un “estado patológico” siempre que ingería licor, el que lo obligaba a perturbaciones consecutivas mentales y hasta fisiológicas, de efectos extensivos, que lo precipitaban hacia la impulsión y hacia la tendencia morbosa.”

Incluso durante el gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán hubo torturas en esta prisión, siendo una de las víctimas el coronel Carlos Castillo Armas, a quien sus allegados ayudaron a escapar cargándolo porque no podía caminar por los castigos recibidos.


BIBLIOGRAFIA:


17 de noviembre de 1917: con un sismo que destruye el poblado de Amatitlán se inicia el enjambre sísmico que culmina con los terremotos de 1917-18

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Imágenes de edificios destruidos en la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18.  Tomadas de Wikimedia Commons.

Los pobladores de la Nueva Guatemala de la Asunción vivieron durante casi ciento cuarenta años con la falsa creencia de que el valle en donde se asentaba la capital del país era inmune a terremotos cataclísmicos como los que asolaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros.  Esta creencia errada hizo que muchos edificios y casas se construyeran sin protección sísmica, incluyendo muchas de las edificaciones que hizo el gobierno del general José María Reina Barrios entre 1892 y 1898. Aunque sí se habían sentido fuertes temblores en la ciudad, como el 23 de abril de 1830 o el que destruyó a Quetzaltenango en 1902, no hubo mayores daños en la ciudad y eso reforzó la creencia de que la construcción con refuerzo antisísmico no era necesaria en la ciudad.

En 1916 un enjambre sísmico se desató en la ciudad, y aunque al principio causó alarma entre la población, lo continuo de los temblores hizo que los habitantes se acostumbraran a los mismos.   Y así, cuando un nuevo enjambre sísmico empezó el 17 de noviembre de 1917 con su epicentro en el área del lago de Amatitlán, los habitantes de la ciudad no se preocuparon demasiado al respecto, a pesar de que gran parte del poblado de Amatitlán se derrumbó y se produjeron entre diez a treinta temblores diarios.

Fue el día de Navidad de 1917 que la historia de la ciudad cambió: se produjo el primero de los cataclísmicos terremotos conocidos como “de 1917-18”, los cuales se extendieron hasta mayo de 1918 y derrumbaron a la mayoría de edificios públicos y religiosos, así como una gran cantidad de residencias.  Aquel fue el final de la “Tacita de Plata” (que era como se le conocía a la ciudad en ese entonces) y el inicio de los problemas urbanísticos de que adolece la capital guatemalteca.


BIBLIOGRAFIA:


15 de noviembre de 1892: se erogan casi dieciséis mil pesos para remodelar la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala

15noviembre1892
La Plaza Central de la Ciudad de Guatemala aproximadamente en 1900, luego de la remodelación emprendia por el gobierno de Reina Barrios. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general presidente José María Reina Barrios recibió de su antecesor, el general Manuel Lisandro Barillas, una economía pujante gracias al incremento internacional en el precio del café, y con ese superávit se esforzó por mejorar el ornato de la Ciudad de Guatemala y la infraestructura económica del país.

Reina Barrios empezó por remodelar la Plaza de Armas, la cual no había sufrido mayores modificaciones desde su construcción original, excepto proyectos de jardinización y el traslado de todas las tiendas del Mercado Central al antiguo cementerio que estaba ubicado al este de la Catedral Metropolitana.

El 15 de noviembre de 1892, con motivo de las celebraciones del VI Centenario del Descubrimiento de América,  Reina Barrios autorizó para que el despacho de Fomento, entonces a cargo de Próspero Morales, erogara quince mil novecientos noventa y cinco pesos a los hermanos Rafael y Manuel Ayau para que construyeran un kiosco en el centro de la plaza, el cual ocuparía el lugar que hasta entonces tenía la fuente de Carlos III. La obra fue realizada con hierro y mampostería y estuvo concluida en 1896, basado en un plano realizado por Roberto Fischer.​ (La fuente de Carlos III, por su parte,  fue desmantelada y almacenada y finalmente fue reinstalada en la Plazuela España en la zona 9 de la Ciudad de Guatemala  muchos años después).

Este fue solamente el principio de los proyectos de mejoramiento del ornato de la ciudad. Posteriormente, Reina Barrios contrató al arquitecto José de Bustamante, procedente de España para la construcción del Palacio Presidencial. El contrato se aprobó el 8 de febrero de 1895, y el edificio se construyó en el predio que ocupaba la huerta ubicada en el ala suroeste del Palacio Colonial del Ejecutivo sobre la 8ª Calle con un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos. La obra se inició el 1 de enero de 1895 y se inauguró el 24 de diciembre de 1896.

En la Plaza de Armas, también se construyó el Monumento a Cristóbal Colón, el cual se inauguró el 30 de junio de 1896. El gobierno Reina Barrios había pedido a España e Italia proyectos de monumentos para Cristóbal Colón, pero no quedó satisfecho con ninguno de ellos; por ese entonces arribó a Guatemala el escultor español Tomás Mur y su proyecto dejó impresionado al presidente guatemlteco, al punto que éste de inmediato le encargó el proyecto.​ De acuerdo a un artículo publicado en la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” en 1898, “el monumento era original en el sentido de que no utilizó una columna para colocar en lo alto de la misma al navegante; el mundo antiguo, incompleto, está representado por el hemisferio que forma la base del monumento y en el que destacan tres figuras colosales que representan a la ‘Paciencia’, la ‘Ciencia’ y el ‘Valor’ -fuerzas a las que Colón debió su triunfo.​ Estas figuras con gran esfuerzo logran hacer surgir el Mundo Nuevo, luchando contra la tradición y la ignorancia. Sobre el globo terráqueo que Colón completó, se destaca una enorme figura del descubridor de América, radiante por su triunfo y señalando no el mundo soñado, sino el mundo real y positivo que acaba de descubrir”.​ Es importante ver cómo los guatemaltecos ilustrados del siglo XIX percibían la figura del navegante descubridor, la cual constrasta completamente con la versión que de él se maneja en el siglo XXI y que ha llevado a algunos países a retirar sus monumentos del navegante. (El monumento de Mur, por su parte, fue retirado por la administración del general Jorge Ubico en 1943 cuando la Plaza Central fue nuevmente remodelada por la construcción del Palacio Nacional y eventualmente fue trasladada al Parque de Jocotenango y luego a la Avenida de Las Américas.)

Todos estos proyectos y sueños de Reina Barrios se desplomaron como castillo de naipes junto con la economía del país cuando el precio internacional del café se desplomó en 1897, provocando revoluciones y eventualmente el asesinato del presidente el 8 de febrero de 1898.


BIBLIOGRAFIA:


 

14 de noviembre de 1843: se modifica el escudo de armas de Guatemala debido a los cambios políticos en Centroamérica

14noviembre1843
Escudo del Estado Independiente de Guatemala, que estuvo vigente de 1843 a 1851.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 31 de diciembre de 1842 el gobierno conservador propuso variar el escudo de armas del Estado debido a que contenía elementos que aparecían en el antiguo escudo de la ya extinta República Federal de Centro América. La propuesta fue sometida a un análisis exhaustivo por una comisión nombrada para el efecto, la cual emitió un dictamen favorable a lo solicitado por el Poder Ejecutivo.

En base a este dictamente, el 26 de octubre de 1843 la Asamblea Legislativa emitió el siguiente decreto que modificó el escudo de armas del ahora Estado Independiente de Guatemala:

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO DE GUATEMALA, DE 14 DE NOVIEMBRE DE 1843 MODIFICANDO EL ESCUDO DE ARMAS POR LOS CAMBIOS POLÍTICO VERIFICADOS EN CENTRO AMÉRICA

Se varían las armas del Estado

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, habiendo tomado en consideración, la iniciativa del Gobierno, del 31 de diciembre del año próximo pasado de 1842 y la exposición que dirigió, en 17 de agosto de este año, contraídas a representar la necesidad de que se hiciese una variación en el escudo de armas del Estado, mediante el cambio político que ha habido, en virtud de la disolución del pacto federal e independencia del Estado de Guatemala. Oído el dictamen de la comisión de Gobernación.

HA DECRETADO

Art. Único. Las armas del Estado serán las que Centro América ha usado en el anverso de su moneda, pero dispuestas de manera que el sol y los volcanes queden colocados en el centro de un escudo cuya leyenda será: Guatemala en Centro América. 15 de septiembre de 1821; llevando en el carcaj una corona de olivo.

Pase al Gobierno para su publicación y cumplimiento. Dado en el salón de sesiones: Guatemala, veinte y seis de octubre de 1843.

  • José Mariano Rodríguez, Diputado Presidente;
  • Manuel Santa-Cruz, Secretario,
  • Manuel Ubico, Secretario.

El Jefe del Estado, licenciado Mariano Rivera Paz, aprobó la modificación propuesta mediante un escueto comunidado:

Casa del Supremo Gobierno.

Guatemala, catorce de noviembre de 1843.

Por tanto, ejecútese,

  • Mariano Rivera Paz

En la modificación del escudo de armas aparece por primera vez la divisa “Guatemala en Centro América. 15 de septiembre de 1821” y desaparece “Estado de Guatemala en la Federación del Centro”.

Este escudo estuvo vigente hasta el 14 de marzo de 1851, cuando el gobierno del general Mariano Paredes dispuso una transformación radical de los símbolos patrios e incluyó referencias a España y a la Santa Sede.


BIBLIOGRAFIA:

  • Gaceta de Guatemala (5 de diciembre de 1843). «Decreto de la Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala, de 14 de noviembre de 1843, modificando el Escudo de Armas por los cambios políticos verificados en Centro América». La Gaceta de Guatemala, órgano de la República de Guatemala (Guatemala) (134): 543-544.

 

13 de noviembre de 1896: se remata una finca baldía de 25 caballerías a favor de un ciudadano alemán en San Pedro Carchá, a razón de 36 pesos por caballería

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Recolecció del café en 1875.  Nótese como todas las trabajadoras son mujeres indígenas.  Fotografía de Eadweard Muybridge.

El 13 de noviembre de 1896 se publicó el siguiente decreto, como era muy común durante los gobiernos liberales:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 13 de noviembre de 1896.

Visto el expediente de enajenación de un lote de terreno baldío denominado Sarrasquiché y Saquec Chut, situado en jurisdicción de San Pedro Carchá, departamento de la Alta Verapaz, compuesto de veinticinco caballerías, cuatro manzanas y mil setecientas cincuentidós varas cuadradas; y 

Apareciendo que verificada la venta en pública subasta, fincó el remate en don Julio Hartmann, a razón de treinta y seis pesos por caballería;

Por tanto,

el Presidente de la República,

Acuerda:

Que previo el pago del precio, la Escribanía del Gobierno extienda a favor del señor Hartmann el título de propiedad correspondiente.

Repóngase el papel.

Analizando el decreto se desprenden numerosos aspectos importantes:

  1. El lote que se enajenó no era un terreno baldío como dice el decreto, sino que había sido expropiado mediante subterfugios legales a las comunidades indígenas de la región y por ello se encontraba en el abandono.  Esta fue una política de la Reforma Agraria impulsada por el gobierno de J. Rufino Barrios (1873-1885).
  2. Todos tenían derecho a participar en la subasta de terrenos baldíos, incluídos los indígenas que habían sido sus propietarios originalmente.  Pero por una razón u otra, siempre resultaba favorecido un cafetalero o un extranjero, que compraban una considerable extensión de tierra sumamente productiva por precios irrisorios.
  3. Los extranjeros de la Verapaz eran alemanes, quienes habían llegado al país aprovechando la por demás generosa ley de Inmigración que emitió el gobierno de J. Rufino Barrios el 27 de febrero de 1879.  Gracias a estas ventajas, a la enajenación de terrenos, al Reglamento de Jornaleros y a la disciplina teutona, amasaron grandes fortunas derivadas del cultivo del café en la región.

He aquí algunos aspectos de la ley de Inmigración de 1879, los cuales se reproducen textualmente para que el lector aprecie las grandes ventajas que tuvieron los inmigrantes durante los gobiernos liberales:

Se considera inmigrante para los efectos de esta ley a todo extranjero que, siendo jornalero, artesano, industrial, agricultor, profesor o apto para el servicio domestico y menor de cincuenta años y acreditando su moralidad y aptitudes, venga a la República espontáneamente, ó por cuenta de la Sociedad de Inmigración ó de particulares.

Todo inmigrante que hubiese obtenido cédula de inmigración, disfrutará de las siguientes ventajas generales:

  1. Ser embarcado en los buques fletados al efecto.
  2. Desembarcar gratis en los puertos de la República.
  3. Introducir libres de derechos las prendas de uso, muebles de servico doméstico que sean precisos, máquinas, instrumentos de agricultura, semillas, casas portátiles para su habitación, herramientas, animales, carros destinados á su servício y comestibles para seis meses y por una sola vez.

Para gozar de otras ventajas exclusivas a cada una de las clases de inmigrantes, que por ahora podrán esperarse lleguen a la República, se dividirán estas en tres:

  1. Inmigrantes que vengan espontáneamente y por su cuenta propia
  2. Inmigrantes pedidos por particulares, o por la Sociedad.
  3. Inmigrantes contratados por la Sociedad con el objeto de que formen reducciones agrícolas o aldeas, en puntos determinados.

Los de la primera clases, tendrán derecho a la mediación de la Sociedad, para facilitarles la cómoda adquisición de tierras, en el mejor lugar posible, así como la de los materiales, semillas y animales que necesiten.

Los de la segunda clases, cuando fueren pedidos por medio de la Sociedad, tendrán derecho a la intervención y apoyo de la Sociedad, en el cumplimiento de las oferta hechas por los particulares que los hayan pedido. Tendrán asimismo derecho a que se les facilite su traslación al interior, a ser alojados por los agentes de la Sociedad,durante los primeros quince días.

Los de la tercera clase, tendrán derecho a exigir uno o más lotes en el terreno que la Sociedad haya destinado a este fin, gratuitamente, si fuere en terrenos baldís, o pagadero en los términos que en el contrato se fijen, si el terreno fuese de los que la Sociedad adquiere por cualquier otro título.

Finalmente, otras ventajas eran:

El Estado proteje el establecimiento de estas reducciones agrícolas ó nuevas poblaciones, a efecto de hacer cultivar los terrenos baldíos y los particulares ó de introducir mejores sistemas en los ya cultivados.

Las aldeas ó reducciones agrícolas podran establecerse en terrenos baldíos, concedidos gratuitamente y en terrenos de particulares, ó adquiridos por la Sociedad á título oneroso ó gratuito, mediante contratos especiales en cada caso.

El primer inmigrante alemán fue Rodolfo Dieseldoff, todavía durante el régimen conservador de Rafael Carrera en 1863, y fue quien se benefició de mayor manera con las ventajas otorgadas a los inmigrantes por los gobiernos liberales, que de esta manera realizaron la segunda colonización de Alta Verapaz.


BIBLIOGRAFIA:


12 de noviembre de 1695: fallece el capitán general Jacinto de Barrios Leal

12noviembre1695
Castillo de San Felipe de Lara.  Ubicado en Bodegas, Izabal a las orillas de Río Dulce y el Lago de Izabal, el castillo fue destruido por los piratas en varias ocasiones.  El Capitán General Barrios Leal ordenó que fuera reconstruido luego de que él mismo fuera asaltado por piratas a su llegada al Reino en 1687. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Maestre de Campo y General de Artillería Jacinto de Barrios Leal arribó a Puerto Caballos en el Reino de Guatemala el 19 de noviembre de 1687, para tomar posesión como Capitán General del Reino. Barrios Leal había salido de Cádiz, el 3 de septiembre de ese mismo año con una comitiva muy numerosa que incluía a treinta frailes dominicos encabezados por Ambrosio de Ipenza, además de su esposa María Bernabela Morales y Galinas, su médico y varios colaboradores y criados.

Barrios Leal había nacido en Cádiz en 1656 y entre 1672 y 1677, durante la guerra en que España en unión de Holanda, enfrentó a Francia, Barrios Leal combatió primero en Flandes y después en Cataluña, donde fue herido y hecho prisionero en la Batalla de Espolla. El año siguiente, después de la firma de la paz, ingresó a la Carrera de Indias, como integrante del cuerpo militar que acompañaba a las flotas, y donde ascendió a los grados de Maestre de Campo y General de Artillería, no tanto por méritos sino por compra, algo usual durante el reinado de Carlos II.

A pesar que Barrios Leal había arribado el 19 de noviembre, fue hasta el 24 de ese mes que escribió al Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros para anunciar su arribo y solicitarle excusar todo gasto en su recibimiento. Permaneció en Puerto Caballos hasta el 28 de diciembre, esperando que se terminara la construcción de dos barcas luengas para trasladar a Bodegas del Golfo a la mayoría de viajeros, así como un buen número de frangotes o pacas con mercancías. El Gobernador de Puerto Caballos intentó que Barrios Leal no partiera y aguardara un par de días, para que tres navíos de guerra que saldrían hacia Santo Tomás de Castilla los acompañaran y los protegieran contra piratas. Sin embargo, Barrios Leal, fiado en su valor y vanagloriándose de haber combatido en Flandes, no quiso esperar, partiendo en las barcas luengas, artilladas con pedreros y con cincuenta y cinco hombres armados.

Después de surcar el Río Dulce y el Lago de Izabal, llegaron a Bodegas, en Izabal, y, dejando las barcas cargadas con todas las riquezas de los viajeros, celebraron una gran fiesta en tierra. Como no habían dejado ni un centinela, los piratas que estaban en el área se acercaron sigilosamente y les dispararon, sin acertarles. Como habían dejado todo en las embarcaciones, Barrios Leal y su comitiva salieron huyendo para ponerse a resguardo de los atancantes, pero perdieron un total de trescientos mil pesos. Entre las mercaderías, Barrios Leal traía consigo mil armas de fuego, con autorización real para venderlas entre los vecinos con un recargo del 50% del precio de costo, pero los piratas las descubrieron y sólo pudo salvar 65 escopetas y 15 arcabuces. Para evitar ser hechos prisioneros por los piratas, Barrios Leal y su comitiva se mantuvieron escondidos por la Montaña del Mico, en donde fueron restacatos por un bastimento que habían enviado las autoridades provinciales para recibir a los frailes dominicos.

Finalmente, el Presidente Enrique Enríquez de Guzmán hizo entrega del mando a Barrios Leal, el 26 de enero de 1688. Es importante destacar que aunque el cargo de Presidente de Audiencia no se encontraba entre los oficios vendibles y renunciables, el nombramiento de Jacinto de Barrios Leal aparece asociado con un préstamo de 80,000 pesos que su padre Diego de Barrios Soto hizo con urgencia a la Monarquía, con un gravamen del 6% anual, cuya entrega garantizaba apenas se realizara la venta de azogue que ya tenía almacenado en Veracruz.

Todavía presa del pánico provocado por el ataque pirata en Bodegas del Golfo, en Izabal, pocos días después de tomar posesión, el 30 de enero de 1688, hizo Junta deGuerra y Hacienda y consiguió reunir entre los vecinos de Santiago de los Caballeros de Guatemala mil pesos para la reedificación del Castillo de San Felipe que hacía cuatro años había sido destruido por un ataque pirata. La obra se realizó a toda prisa, entejando el techo que hasta entonces había sido de manaca o palma, y  sacando la artillería que los piratas habían echado al agua. El 15 de mayo de 1688, el Castillo ya estaba listo, equipado con tres piezas de artillería, veinte milicianos armados, cuatro artilleros, ocho piezas de artillería de poco porte y con una asignación anual de 6,500 pesos, en la que se incluía el salario del Alcalde Mayor de Amatique, el cura y los vigías.

El 28 de mayo de 1688, el Juez Superintendente de la Real Aduana, el Oidor Pedro Enríquez de Selva, un individuo cruel qye maltrataba hasta a su esposa, sufrió en la puerta de su casa un atentado criminal, cuando le dispararon un carabinazo porque intentaba exigir pago de los impuestos de la alcabala y almojarifazgo, a todos los comerciantes que entraban y salían de Santiago de los CAballeros. Esto era el resultado de que Enríquez de Selva estaba intentanto hacer cumplir la ley de cobro de impuestos, a lo que se oponían los grandes comerciantes criollos. Los ánimos de la ciudad se exaltaron entre las autoridades peninsulares y los criollos, hasta que el 31 de agosto de 1689, el rey Carlos II tuvo que intervenir, admitiendo la renuncia de Enríquez de Selva (a quien ordenó expulsar de Guatemala) y desaprobando la innovación decretada en los aforos de las mercaderías, y la violación de la costumbre de permitir su salida sin pagar de contado los derechos.

Para colmo de males, a los problemas con los piratas y los enfrentamientos entre criollos comerciantes y el Superintendente Real de Aduana se sumaron los destrozos provocados por el terremoto del 12 de febrero de 1689, el cual destruyó el Real Palacio, las Casas Consistoriales y varios templos, en especial el del Convento de San Francisco, lo que incidió en un incremento de las construcciones y del trabajo artístico.  Por esa misma época, en forma lícita e ilícita, Perú vendía varios productos al Reino de Guatemala por un valor de 200,000 pesos.

Toda esta situació con los piratas, los problemas de impuestos y el contrabando con Perú hizo que el Juez Pesquisidor Fernando López de Ursiño el 13 de marzo de 1690 fuera nombrado para que “secreta y extrajudicialmente” verificara si Barrios Leal estuvo incolucrado en el en contrabando entre Guatemala y el Perú tras el terremoto de 1689, además de la agresión sufrida por Enríquez de Selva en 1688 y el acoso al Oidor Francisco de Valenzuela. En su camino para Santiago de los Caballeros, López de Ursiño pasó por Chiapas y le pidió al fraile historiador Francisco de Ximénez que lo acompañara a la ciudad como su capellán. Los ánimos políticos de la ciudad estaban muy caldeados con fuertes bandos contra el presidente y las autoridades peninsulares. López de Ursiño tomó el poder y envió a Barrios Leal a reclusió primero a Patulul y luego a Santa Ana, y al cabo de un tiempo presentó serias acusasiones contra el Presidente, las cuales fueron refutadas por éste. En medio de ese problema legal, la corrupción en los asuntos de la Corona properó por el descuido del presidente y del pesquisidor, y por el poder que ya ostentaban los criollos locales que retaban a las autoridades peninsulares.

Finalmente, el asunto se resolvió con la restitución de Barrios Leal, en 1694, y desde ese momento se puso en marcha el plan para conquistar la región del Lacandón en Verapaz y Petén. Tras sus primeras victorias, dispuso continuar con el avance, pero lo sorprendió la muerte el 12 de noviembre de 1695.


BIBLIOGRAFIA:


10 de noviembre de 1854: la Gaceta de Guatemala publica el edicto arzobispal que reproduce la bula papal que confirma el Concordato de 1852

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El Papa Pío IX durante un acto en los Estados Pontificios en 1858.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En noviembre de 1854 Guatemala está finalmente en paz y han ocurrido dos hechos trascendentales para el país:  el 1 de abril se publicó y distribuyó el Concordato suscrito con la Santa Sede, y el 21 de octubre se ratificó el acta en que se proclama al general Rafael Carrera como presidente vitalicio.

Carrera llegó al poder por sus propios méritos militares y el apoyo de los curas párrocos y los campesinos, y logró mantenerse allí tras conseguir el apoyo de los grupos indígenas del occidente guatemalteco luego de que los criollos lo habían intentado expulsar del poder.

Gracias al fanatismo católico de Carrera el partido conservador prosperó considerablemente, pero fue la Iglesia la mayor beneficiada. Para que el lector se de una idea de cuánto, se reproduce a continuación el edicto que el arzobispo Francisco de Paula García Peláez publicó en la Gaceta de Guatemala el 10 de noviembre de 1854, reproduciendo la bula confirmatoria enviada por el Papa Pío IX para el Concordato de 1852.

EDICTO.

Ha circulado impreso últimamente el que acaba de expedir el lllmo. Sr. Arzobispo para la publicación de la bula confirmatoria del Concordato. Dicha bula comienza de esta manera:

PIO OBISPO,

Siervo de los siervos de Dios, para perpetua memoria.

Colocados, aunque indignos, en la sublimísima Cátedra de Pedro, en comparacion de la cual ninguna mayor en la tierra se puede concebir. Hemos tomado el trabajo y puesto continuo empeño, ya en custodiar los dogmas de la fe, ya en defender los derechos de la iglesia, ya en aumentar á los fieles aquellos medios con que puedan conformar más y más sus costumbres á la santidad y justicia, y mayormente en estos tiempos, y en ninguna cosa hemos trabajado con más ardor, como en llenar con ahinco el cargo que nos ha sido encomendado por disposición divina en toda la redondez de la tierra. Por lo que nos hemos llenado de sumo gozo y de la mayor alegría siempre que hemos tenido la dicha de que las determinaciones de nuestra solicitud pastoral, con la protección divina, han tenido un próspero suceso.

(HoyHistoriaGT:  esta es una típica introducción de una bula papal, en la que el pontífice dice no estar a la altura de suceder a San Pedro al frente de la Iglesia.  El papa en esa época era Pío IX, Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti, quien además fue el último soberano de los Estados Pontificios ya que éstos fueron absorbido por el nuevo Reino de Italia Unificada del Rey Victor Manuel II en 1870. Su pontificado de 31 años y 8 meses, del 16 de junio de 1846 al 7 de febrero de 1878, es el más largo de la historia de la Iglesia, si se descarta el de san Pedro, cuya duración es difícil de determinar con exactitud).

Y así nos ha sucedido en aquella parte de la América Septentrional que se llama la República de Guatemala, la que recibiendo cada día mayores aumentos por lo dilatado de sus regiones y su pueblo cristiano, parecía exigir sobremanera nuestra solicitud apostólica. Apenas nuestro amado hijo el ilustre y venerable varón, general Rafael Carrera nos hizo inmediatamente la súplica de que mirásemos por el bien del divino rebaño en aquella República, accedimos con el mayor gusto á sus deseos, y para que todo todo llegase próntamente al fin deseado deseado nombramos para nuestro Ministro plenipotenciario a nuestro amado hijo Santiago de Agata, Diácono Cardenal de la Santa Iglesia Romana, llamado Antonelli, nuestro Ministro de Estado, para que tratase este gravísimo negocio con nuestro amado hijo Fernando Lorenzana, Marqués de Belimonte, Ministro de la República de Guatemala y con libres poderes cerca de la Santa Sede. Ellos, después de haber presentado los documentos de sus respectívos poderes, celebraron un tratado, que ambos firmaron y sellaron el día 7 de octubre próximo pasado. En este tratado con la misma República de Guatemala donde está en todo vigor la religión católica, queda libre a todos la comunicación con el Romano Pontífice, y los derechos de los obispos se conservan ilesos c inviolables, segun los sagrados cánones, y principalmente conforme al Concilio Tridentino. La Iglesia puede libre ó independientemente adquirir y poseer sus bienes, exije diezmos y recibe algunas dotaciones del mismo gobierno. Se establecen seminarios para los jóvenes llamados á la suerte del Señor, dependientes únicamente de les ordinarios, se mira por el bienestar del clero, y por los monasterios de ambos sexos, se dan providencias para la educación mejorada de la juventud, propagación y aumento de la religión católica en esas regiones tan distantes de Nos, y se establecen otras muchas cosas conforme á los susodichos cánones y á las circunstancias de los tiempos; todo lo que no se duda ser conveniente en el Señor. Habiendo sido todas las cosas celebradas y contenidas en el mismo tratado, discutidas y consideradas detenidamente por nuestros venerables hermanos los cardenales de la Santa Iglesia romana, de la sagrada congregación erigida para los negocios eclesiásticos extraordinarios, y pesadas por Nos con maduro examen, por consejo y parecer de los mismos hermanos nuestros, hemos creído deber acceder al dicho tratado. Por estas pues nuestras letras apostólicas, hacemos saber y publicamos las cosas que para aumento de la religión cristiana y utilidad de los fieles de la República de Guatemala se han establecido en el Concordato.

(Nota de HoyHistoriaGT: todo lo enuncia hasta aquí demuestra que prácticamente la Iglesia Católica había recuperado todos los privilegios que había perdido en Guatemala tras la expulsión de eclesiásticos por Francisco Morazán en 1829).

Habiendo sido aprobados, confirmados y ratificados tanto por Nos, como por el ilustre Presidente de la República de Guatemala los pactos y concordatos de esta convención en todos y cada uno de sus puntos, cláusulas, artículos y condiciones; y habiendo pedido encarecidamente el presidente que para su más firme subsistencia le diésemos la solidez de la firmeza apostólica e interpusiésemos más sublime autoridad y decreto, Nos, confiando plenamente en el Señor, que se dignará su misericordia colmar con sus copiosos dones de su divina Gracia, este nuestro celo en arreglar los negocios eclesiásticos en la República de Guatemala, de nuestra cierta ciencia, madura deliberación y con la plenitud del poder apostólico, aprobamos, ratificamos y aceptamos por el tenor de las presentes las susodichas concesiones, pactos y concordatos, y les damos la solidez y eficacia de la defensa y firmeza apostólica.

(HoyHistoriaGT: ya con esta aprobación Papal que concedía a los soldados guatemaltecos indulgencias por matar a soldados liberales “herejes”, Carrera tuvo a su disposición un formidable ejército con soldados que ansiaban dichas indulgencias, y que por ello no fue vencido por ninguna invasión hasta su muerte, ocurrida en 1865).

Amonestamos con la mayor intensidad de nuestra alma a todos y cada uno de los obispos existentes en la República de Guatemala y á los que instituiremos en adelante, á sus sucesores y á todo el clero, y les exhortamos en el Señor para que para mayor Gloria de Dios, utilidad de la iglesia y salud de las almas, observen con cuidado y diligencia los dichos decretos en todo lo que les pertenece, y que pongaan todo su pensamiento, cuidado, resolución y conato en que resplandezca más y más en los fieles de la República de Guatemala la pureza de la doctrina católica, el brillo del culto divino, el esplendor de la disciplina eclesiástica, la observancia de las leyes de la iglesia, y la honeslidad de las costumbres.

Decretando que estas presentes letras en ningún tiempo puedan ser notadas ó impugnadas por vicio de subrepción, obrepción ó nulidad, ó por delecto de nuestra intención ó cualquiera otro por grande é impensado que sea, sino que siempre sean y serán firmes, válidas y eficaces, y obliguen y consigan sus plenos é íntegros electos, y que se deben observar inviolablemente cuanto tiempo se guarden las condiciones y efectos, espresados en el tratado; no obstante las constituciones apostólicas y las sinodales provinciales y los consilios universales dadas como generales, y las determinaciones y reglas nuestras y de la Cancillería apostólica, y las fundaciones de cualesquiera iglesias, cabildos y otros lugares piadosos, aun corroboradas por confirmación apostólica, ó por cualquiera otro poder, y también los privilegios otorgados y las letras apostólicas en contrario, de cualquier modo concedidas, confirmadas y renovadas y todas las demás cosas en contrarío. A todas y cada una de las cuales, teniendo su tenor por espreso é inserto á la letra, debiendo quedar por lo demás en su vigor, derogamos especial y expresamente solo para efecto de las presentes.

(Nota de HoyHistoriaGT: los privilegios de la Iglesia Católica recuperaron el esplendor que tuvieron en la época colonial con grandes haciendas y poblados a su disposición. Incluso los jesuitas retornaron al país, después de que fueran expulsados por las autoridades españolas en 1767. Guatemala se convirtió así en un refugio para los eclesiásticos, que eran expulsados de muchos país de latinoamérica dado el influjo de las ideas liberales en esa época).

Siendo además difícil que las presentes letras lleguen a cada uno de los lugares, en los cuales deba hacerse fé de ellas, decretamos y mandamos por la misma autoridad apostólica que se de plena fé a todas sus copias, aun impresas, con tal que estén suscritas por algún notario público y selladas con el sello de alguna persona eclesiástica constituida en dignidad, lo mismo que si se exhibieran y manifestaran las presentes letras. También hacemos írrito y de ningún valor, si llegare a acontecer, lo que se atentase a sabiendas ó por ignorancia en contrario acerca de ellas por cualquiera persona de cualquiera autoridad. No sea licito á ningún hombre el infringir ó contrariar con atrevimiento esta págna de nuestra concesión, aprobación, ratificacion, aceptación, exhortación, decreto, derogación, mandato y voluntad. Si alguno presumiere atentarlo, sepa que incurrirá en la indignación de Dios Omnipotente y de los bienaventurados apóstoles San Pedro y San Pablo.

(Nota de HoyHistoriaGT: el Concordato fue abandonado por el gobierno de J. Rufino Barrios luego de la expulsión de las órdenes regulares y del arzobispo, de la confiscación de todos sus bienes y de la eliminación del diezmo obligatorio. Se estima que a Barrios lo tenía sin cuidado la indignación que aquí se menciona).

Dado en Roma en Santa María la Mayor, el año de la Encarnación del Señor mil ochocientos cincuenta y tres, el dia tres de agosto, de nuestro pontificado año octavo.


BIBLIOGRAFIA:


8 de noviembre de 1851: la Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

8noviembre1851
Grupo familiar indígena de Chinautla, en el departamento de Guatemala. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en “La Ilustración Guatemalteca” en 1897.

A continuación presentamos un decreto que no solamente muestra la diferencia que había entre los gobiernos conservadores y liberales con respecto al trato de los indígenas, sino que demuestra cómo estos pueblos originarios de la región han sido considerados como pobladores de segunda categoría a pesar de ser la mayoría del país. A este respecto, el decreto en mención incluso hace referencia al uso de la legislación española colonial, de un gobierno “paternalista para esta clase recomendable”, y a las prácticas de curas párrocos predicadores de la misma época para su aplicación con la población indígena.

Durante el gobierno del general Rafael Carrera, a pesar de las alianzas que éste tenía con los principales de los pueblos indígenas y de la protección que les otorgaba, también existían mandamientos de colonos campesinos para trabajos en fincas lejanas de sus pueblos de origen, pero la diferencia principal con respecto a los gobiernos liberales fue que los territorios de las comunidades indígena se mantuvieron intactos.  La Reforma Agraria impulsada por los liberales luego de que J. Rufino Barrios tomara el poder en 1873 resultó en la expropiación de estas tierras por medio de artimañas legales que dieron lugar a la formación de grandes fincas cafetaleras que beneficiaron tanto al presidente como a sus colaboradores.

Es también importante destacar que en la Recopilación de Leyes de 1869 de donde se obtuvo este decreto, existe una sección dedicada única y exclusivamente a la legislación decretada para intentar combatir el alholismo endémico que ha afligido a las comunidades indígenas desde la época colonial.

(Se hace al salvedad de que en el siguiente decreto se ha modificado el término “indio” que aparece en el orignal de 1851 por el de “indígena”).

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 8, DE NOVIEMBRE DE 1851, SOBRE VARIAS DISPOSICIONES RESPECTO A LOS INDIGENAS.

La asamblea constituyente de la república de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la iniciativa del gobierno, y animada en favor de los indígenas del mismo espíritu que dictó el artículo 3°, sección 2da. de la ley constitutiva de 5 de diciembre de 1839, ha venido en decretar y decreta:

Art. 3°.- Los corregidores tomarán el mayor interés:

  1. En perseguir la embriaguez y holgazanería en los indígenas; cuidando al mismo tiempo de que los destinados por mandamientos á los trabajos de particulares, sean bien tratados, pagados con puntualidad, no solo de sus jornales, sino también del tiempo que inviertan en ida y vuelta á sus pueblos; y en caso de enfermedad, donde no haya hospitales, asistidos y curados por aquellos en cuyo servicio se hallaban.
  2. En que los fondos de comunidad se cobren, conserven y administren con puntualidad, seguridad y legalidad, verificándose siempre su inversión en favor exclusive de los indígenas, donde solo ellos los formen; y que para su aumento se practiquen las siembras de comunidad, si ajuicio de los corregidores fueren éstas convenientes á los indígenas.
  3. Que se levanten, conserven y reparen los edificios para cabildos y cárceles, cuidando de la mejora de éstas en cuanto á su salubridad y seguridad, y que no sean lo que hasta ahora han sido.  (Nota de HoyHistoriaGT: entre 1837 y 1851 Guatemala se mantuvo en constantes guerras en contra de El Salvador, Honduras y el Estado de Los Altos, y estuvo azotada por bandas de forajidos. Como resultado, las comunidades rurales estaban prácticamente en el abandono como lo indica este inciso).
  4. Que los indígenas se mantengan separados en su administración de justicia ó municipal, si asi lo solicitaren, y que los justicias ó municipales cumplan con puntualidad, y no falten á los pasajeros, por su justo precio, los auxilios que necesiten en su tránsito por los pueblos de indígenas.
  5. Que se establezcan escuelas donde no las haya, ó se mejoren las que existen; y que en ellas se enseñe de preferencia á los indígenas el idioma castellano y la doctrina cristiana; siendo recomendables aquellos maestros que mayor número de indígenas presenten con esta instrucción. Para el cumplimiento de este deber se pondrán de acuerdo los corregidores con los padres curas, á quienes se recomienda el mayor celo en la instrucción moral y religiosa de la juventud de sus parroquias. (Nota de HoyHistoriaGT: el clero secular fue parte integral del triunfo de la revolución campesina que llevó a Rafael Carrera al poder en 1838. Fue gracias al indoctrinamiento de los curas párrocos que lograron unificar a los campesinos bajo la bandera de la religión católica y así combatir a los “herejes” liberales).
  6. Con igual acuerdo, cuidando que se levanten o reparen las casas parroquiales y las iglesias y que éstas se conserven con la limpieza y decencia correspondiente al culto. (Nota de HoyHistoriaGT: con el general Carrera al mando del poder ejecutivo las órdenes religiosas y el clero secular recuperaron gran parte de los privilegios que tuvieron hata 1829. De esta cuenta, corrió por cuenta del Estado reparar las iglesias y casas parroquiales, como se ve en este artículo).
  7. Que los indígenas no sean despojados, ni a pretexto de ventas, de sus tierras comunes, no habiéndose hecho aquellas con las formalidades de almoneda, como lo previene la ley 27. titulo 1°, libro 6? de la recopilación de indias: ni se les moleste para el servicio de armas. ni se les permita abandonar los pueblos para vivir en los montes ó andar vagando; y los gobernadores cuidarán de recogerlos y obligarlos á que reconozcan el pueblo de su vecindario
  8. Por último, los corregidores cuidarán de que en ningún caso se conviertan contra los indígenas las disposiciones que á su favor se han dado: si hubieren de tener gobernadores sean estos de su misma clase: si éstos se excedieren en los castigos que por sus costumbres pueden aplicar, sean contenidos, reprendidos y también castigados: si hubiere de procederse contra algún indígena ó parcialidad de indígena, o ellos tuvieren que entablar ó seguir acción alguna, donde no se hallare el fiscal, se lea nombrado de oficio un protector que los auxilie; pero cuidando de que no se abuse de su ignorancia para sujetarlos a estafas ó exacciones indebidas.

Art. 4°.— Los corregidores cuidarán de que en el archivo de sus respectivos departamentos haya y se conserve un ejemplar do la recopilación de Indias, á cuyas leyes deberán arreglarse en los casos que ocurran: y tanto los mismos corregidores, como los jueces y demas autoridades de los pueblos de indígenas deberán, en el ejercicio de sus funciones, penetrarse del espíritu de aquellas leyes, para gobernar paternalmente esta recomendable clase y cuidar de que no se abuse de su ignorancia, ni se les perturbe en sus costumbres, no siendo éstas, como dice la ley, claramente injustas.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta protección paternal y cuidados que se despliegan sobre las poblaciones indígenas se derivan de las alianzas que el general Carrera cultivó entre los pobladores rurales del país y que le permitieron obligar a los criollos conservadores a aceptar su gobierno, ya que éstos temían que los indígenas se alzaran y los lincharan).

Art. 5°. — El gobierno poniéndose de acuerdo con el ordinario eclesiástico, podrá, con el objeto de civilizar y reformar las costumbres de los indígenas, restablecer las pensiones de religiosos misioneros como existian antes con igual fin.


BIBLIOGRAFIA:


7 de noviembre de 1980: declaran como Monumento Histórico y Artístico al Palacio Nacional

7noviembre1980
El Palacio Nacional de la Ciudad de Guatemala en 2016, visto desde el sureste.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En la Nueva Guatemala de La Asunción ha habido cuatro sedes de gobierno:

  1. Palacio Colonial o del Ejecutivo: construido tras el traslado de la ciudad e inaugurado en 1787 fue la sede el gobierno colonial y luego del gobierno de Guatemala. Estaba ubicado en donde ahora se encuentran el Parque Centenario y la Biblioteca Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Allí se firmó el Acta de Independencia en 1821, y fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  2. Palacio Presidencial: construido por el presidente José María Reina Barrios en el patio del antiguo palacio colonial, e inaugurado para su cumpleaños el 24 de diciembre de 1896.  Fue la sede del gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera hasta que los atentados contra su vida lo hicieron refugiarse en la finca “La Palma” en 1908.  Estaba ubicado en donde ahora está el Archivo General de Centro América y el estacionamiento del Instituto de Previsión Militar en la Ciudad de Guatemala. Fue destruido por los terremotos de 1917-18.
  3. Palacio de Cartón: construido en donde estaba ubicado el Palacio Colonial por el gobierno de Carlos Herrera para conmemorar el Primer Centenario de la Independencia de Guatemala.  Fue destruido por un incendio pocos años después.
  4. Palacio Nacional: construido por el gobierno del general Jorge Ubico en donde antes se encontraba la Municipalidad, destruida en 1917-18.  El principal objetivo era ayudar a recuperar la economía nacional durante la Gran Depresión, dándole trabajo a numerosos albañiles que estuvieron ocupados aunque su sueldo era ínfimo.  Fue inaugurado para el cumpleaños del general Ubico el 10 de noviembre de 1943 y en él centralizó a todos los ministerios del Ejecutivo, aunque solamente lo usó siete meses, pues renunció el 1 de julio de 1944.

En el Palacio Nacional ocurrieron numerosos hechos históricos mientras fue la sede del Ejecutivo desde 1943 hasta 2001, cuando fue convertido en un museo llamado “Palacio Nacional de la Cultura”.  Entre algunos de los principales acontecimientos se pueden mencionar:

  1. 1 de julio de 1944: renuncia del general Jorge Ubico
  2. 20 de octubre de 1944: Revolución de Octubre derroca al general Federico Ponce Vaides.
  3. 18 de julio de 1949: asesinato del mayor Francisco Javier Arana.  Tras este hecho ocurrido en Amatitlán, las fuerzas leales a Arana se alzaron y ametrallaron el despacho presidencial, ubicado en el segundo nivel de la esquina suroeste del Palacio.
  4. 27 de junio de 1954: renuncia del presidente Jacobo Arbenz
  5. 30 de marzo de 1963: golpe de estado contra el general Miguel Ydígoras Fuentes
  6. 4 de febrero de 1976: terremoto destruye gran parte del territorio guatemalteco.  El Palacio Nacional sobrevive el sismo con daños menores.
  7. 5 de septiembre de 1980: atentado dinamitero perpetrado por la guerrilla urbana en contra del gobierno del general Fernando Romeo Lucas.  Aparte de las numerosas víctimas inocentes, los vitrales del Palacio fueron destruidos y el gobierno lo declaró Monumento Histórico y Artístico el 7 de noviembre.
  8. 23 de marzo de 1982: golpe de estado derroca al general Fernando Romeo Lucas
  9. 8 de agosto de 1983: golpe de estado derroca al general Efraín Ríos Mont.  Durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejía Víctores se inició la costumbre de pintarrajear las paredes del Palacio Nacional cuando ocurrían manifestaciones.  Estas protestas causaron daños considerables en el edificio.
  10. 14 de enero de 1986: toma posesión de Vinicio Cerezo, primer presidente democráticamente electo tras los gobiernos militares.
  11. 29 de diciembre de 1996: firma de los Acuerdos de Paz que terminaron con la Guerra Civil.

BIBLIOGRAFIA:


6 de noviembre de 1895: el gobierno del general José María Reina Barrios autoriza la construcción de un tren Decauville entre la Penitenciaría y el paseo 30 de junio

6noviembre1895
Edificio de la Exposición Centroamericana en construcción.  Al frente se observan los rieles del ferrocarril tipo Decauville que se autorizó el 6 de noviembre de 1895 para transporter materiales.  Fotografía de Alberto G. Valdeavellano tomada de “La Ilustración del Pacífico“.

Durante los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios la economía guatemalteca alcanzó su máximo apogeo gracias a pa producción del café. Gracias a esto el gobierno tuvo un superavit fiscal que utilizó para emprender obras faraónicas que embellecieran la Ciudad de Guatemala y mejoraran la estructura del Ferrocarril en el país.

A continuación se presenta el contrato que se ratificó el 6 de noviembre de 1895 para la construcción de un tren tipo Decauville entre el Puente de la Penitenciaría y el extremo sur del paseo “30 de Junio” (lo que en la Ciudad de Guatemla del siglo XXI, corresponde a ir desde  Centro Civico hasta el Monumetno a los Próceres, pasando por toda la Avenida de la Reforma). Este ferrocarril de carga iba a ser utilizado para la construcción del edificio principal de la Exposición Centroamericana, que se iba a celebrar en 1897 para promocionar el Ferrocarril del Norte que el gobierno de Reina Barrios estaba construyendo para impulsar la economía de Guatemala al servir como Canal Interoceánico.

Manuel Morales Tobar, secretario de Estado en el despacho de Fomento, con autorización del señor general presidente, por una parte, y Mauricio Frary Gross, ingeniero, por otra, han convenido en lo siguiente:

  1. Frary se compromete a construir un ferrocarril Decauville desde el Puente de la Penitenciaría hasta el extremo Sur del Boulevard 30 de Junio, o sea una longitud de 3,961 metros. Este ferrocarril tendrá un ancho de 0.60.
  2. A mitad de la línea o sea frente al sitio de la Exposición Centroamericana, se colocará un apartado para el cruzamiento de los trenes.
  3. En los términos de la línea, Frary construirá dos estaciones de 40 metros de largo y 8 de ancho, cubiertas con lámina y tendrán bancos corridos para comodidad de los pasajeros.
  4. La línea será lastrada con talpuja del Calvario, para cuyo efecto Frary colocará un ramal especial.
  5. Para la colocación de la línea Frary no hará ninguna excavación, sino que seguirá la configuración del terreno, pero sometiéndola siempre a una gradiente uniforme en el sentido del perfil longitudinal de la línea del Boulevard.
  6. Frary hará por su cuenta el transporte de todo el material de la línea, carros y locomotoras, desde la estación de Santo Domingo hasta el lugar en que se han de ocupar.
  7. En la construcción de este ferrocarril, Frary se sujetará a las siguientes prescripciones: Las curvas no serán menores de 35 metros de radio, los rieles serán unidos por eclisas y tornillos, colocará durmientes de madera de 1.20 de largo por 35 de ancho y 55 de mm de grueso, debajo de cada par de eclisas en los empalmes cuidará de que los alineamientos sean perfectamente rectos en las tangentes, y las curvas enteramente circulares y sin codos.
  8. Frary colocará un depósito de agua de un metro cúbico de capacidad en cada extremo de la línea, y el Gobierno facilitará el agua de Acatán con sus tillarías correspondientes para el servicio de dichos depósitos. (Nota de HoyHistoriaGT: el acueducto de Acatán era otro de los proyectos faraónicos en que se embarcó la administración Reina Barrios y consistía en la construcción de un Segundo acueducto para surtir de agua a la Ciudad de Guatemala, ya que el acueducto de Pinula ya no se daba abasto).
  9. El Gobierno pagará a Frary la suma de $9,350 (nueve mil trescientos cincuenta pesos) en moneda efectiva, por todos los servicios antes citados, y le proporcionará por cuenta del mismo Gobierno, cincuenta zapadores, mientras dure el trabajo de construcción, y pagará asimismo la planilla de cuatro enrieladores, un mecánico y un caporal, ascendiente á ochentinueve pesos semanales.
  10. Además dará el Gobierno a Frary, cuatro kilómetros de vía Decauville, dos locomotoras denominadas, una Algeria y la otra Celia, y diez carros cumbos, los que con calidad de préstamo proporcionará la Superintendencia del Ferrocarril al Norte, y los cuales serán devueltos por Frary al lugar de su procedencia, cuando estén terminados los trabajos de instalación del ferrocarril de que se trata. (Nota de HoyHistoriaGT: Algeria era el nombre de la esposa del presidente, Algerie Benton de Reina, y Celia el nombre de la madre).
  11. La línea estará abierta al serviejo público, con los trenes, el 24 de diciembre próximo.  (Nota de HoyHistoriaGT: el 24 de diciembre era la fecha de cumpleaños del presidente y acostumbraba celebrarlo inaugurando fastuosas obras).
  12. La suma de nueve mil trescientos cincuenta pesos la pagará el gobierno en esta forma: la mitad el 30 de noviembre próximo, y la otra mitad al recibirse el trabajo.
  13. El Gobierno concede a Frary, en igualdad circunstancias, el derecho de preferencia, para la explotación del ferrocarril de que se trata; debiendo en en tal caso, hacerse cada fin de mes un dividendo del producto líquido que en lo absoluto tenga la Empresa, para distribuirlo en la forma que se expresa en seguida: un setenticinco por ciento para las rentas nadonales, y un veinticinco por ciento para Frary, por su administración.
  14. Los materiales que havan de transportarse por cuenta del Gobierno, hacienda uso de la vía, objeto de esta contrata; tendrán en los valores ordinaries de los fletes una rebaja del ciencuenta por ciento, y las personas que por asuntos del servicio público hayan de hacer uso del ferrocarril en referencia, gozarán del pasaje libre; debiendo para el efecto, presenter la tarjeta que el Ministerio de foment haya tenido a bien expedir a su favor.

En fé de los cual y para constancia de ambas parte, se firman dos de un tenor en Guatemala, a seis de noviembre de mil ochocientos noventicinco.

(f) Manuel Morales T.
(f) M. Frary G.


BIBLIOGRAFIA: