23 de septiembre de 1915: el municipio de “Pueblo Viejo” es renombrado como “San Joaquín Villa Canales” en honor a Joaquina Cabrera, fallecida madre del presidente Manuel Estrada Cabrera

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Joaquina Cabrera, madre del presidente Manuel Estrada Cabrera, fallecida en 1908. Durante el gobierno de su hijo, muchos lugares e instituciones fueron bautizados con su nombre, aun después de su muerte. Imagen tomada de “La Locomotora“.

Tras la conquista Española el territorio que actualmente ocupa el municipio de Villa Canales era parte del convento de Amatitlán, dirigido por la Orden de Predicadores.  Estos tuvieron que entregar sus doctrinas al clero secular en 1754, aunque este no estaba preparado para hacerse cargo de ellas, como lo reporta el arzobispo Pedro Cortés y Larraz en su informe del estado de su arquidiócesis en 1770.

Tras la Independencia, las nuevas autoridades utiliaron la organización que tenían las doctrinas católicas para establecer la division política de los nuevos Estados centroamericanos.  Posteriormente, ya en el año de 1839 la asamblea constituyente del estado de Guatemala, decreta formar el distrito de Amatitlán, formado por la ciudad de Amatitlán, y los poblados de San Cristóbal, Palín, Villa Nueva, San Miguel y Santa Inés Petapa y Pueblo Viejo. Posteriormente, en 1866, Amatitlán fue elevado a la categoría de departamento.

El 3 de junio de 1912 Pueblo Viejo fue convertido en municipio y el 21 de agosto de 1915 la corporación municipal se reunió con el entonces presidente, licenciado Manuel Estrada Cabrera, para cambiar el nombre del municipio por el de «San Joaquín Villa Canales», en conmemoración del natalicio de la madre del presidente, Joaquina Cabrera quien había fallecido en 1908.

El cambio de nombre fue aprobado el 23 de septiembre de 1915, y fue oficial hasta que el presidente Estrada Cabrera fue derrocado en abril de 1920.  El nuevo presidente, el ciudadano Carlos Herrera y Luna emitió un acuerdo gubernativo el 3 de mayo de 1920, ordenando suprimir los nombres del expresidente y de sus familiares de cualquier lugar que los tuvieran.  Esto incluía municipios, la Universidad Nacional, numerosas instituciones y establecimientos educativos. De esta forma, el municipio que nos ocupa pasó a llamarse simplemente “Villa Canales”.

El departamento de Amatitlán fue suprimido por decreto legislativo 2081 del 29 de abril e 1935 durante el gobierno del general Jorge Ubico como parte de una reorganización administrativa del país para ahorrar recursos debido a la Gran Depresión.  Con este cambio, Villa Canales pasó a la jurisdicción del Departamento de Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

21 de septiembre de 1848: aprovechando el exilio del presidente general Rafael Carrera, los departamentos del occidente de Guatemala establecen nuevamente el Estado de los Altos

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En las imágenes: el Escudo del Estado de Los Altos, retrato del capitán general Rafael Carrera y la verdadera firma del president, a quien los historiadores liberals acusaron de analfabeto y de firmar como “Raca Carraca”.  Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

Para septiembre de 1848 el presidente Rafael Carrera había sido obligado a renunciar y abandonar Guatemala por sus mismos partidarios, los criollos conservadores.  Carrera no había logrado pacificar el país y eran constantes los crímenes politicos, los asesinatos en las carreteras, las invasiones de forajidos desde Honduras y El Salvador y los intentos de invasión desde esos países.

Los criollos, tanto liberales como conservadores, no miraban con buenos ojos que un mestizo como Carrera dirigiera los destinos del país y encontraron en la situación imperante la oportunidad perfecta para salir de él.  Carrera renunció y se fue a exiliar a México, hasta donde le llegó la noticia de que iba a ser fusilado sin previo juicio si osaba poner nuevamente un pie en Guatemala.

Pero era el general Carrera muy inteligente y más sagaz que sus rivales políticos y se dedicó a esperar un tiempo prudencial en el exilio, a sabiendas de que los criollos no iban a poder gobernar el país en su ausencia.

Y así sucedió.  Para el 21 de septiembre de 1848, el estado de Los Altos se volvió a formar, de la mano de su líder militar y político, el general Agustín Guzmán y con el apoyo de los criollos liberales que residían al oeste de las Verapaces y de Escuintla.  La respuesta del gobierno guatemalteco fue muy timorata, y da una idea de por qué Carrera simplemente esperó el momento oportuno para retornar a hacerse cargo del país en 1849.

He aquí la respuesta de la Asamblea Constituyente:

“Habiendo tomado en consideración la asamblea constituyente la consulta que el gobierno dirigió con fecha 31 de agosto ultimo, con motivo del pronunciamiento de la municipalidad de Quetzaltenango, erigiendo a los departamentos de Los Altos en estado independiente de Guatemala: oídos los dictámenes de varias comisiones que entendieron en el asunto con presencia de los demás pronunciamientos que posteriormente fueron remitidos; tuvo a bien acordar este alto cuerpo se diga al gobierno:

  1. Que los pronunciamientos indicados, se consideran perjudiciales a la causa misma que por ellos se quiso establecer.
  2. Que la voluntad general, libremente expresada por los pueblos de Los Altos, será respetada y decidirá de su suerte cuando se obtenga legalmente.
  3. Que para reglamentar la manera de lograrlo como corresponde, es muy urgente la concurrencia de los diputados de todos los distritos de Los Altos.
  4. Que el gobierno proteja eficazmente a los pueblos que no hayan secundado el pronunciamiento, o tengan manifestada su voluntad de continuar unidos a esta república.
  5. Que explore la voluntad de aquellos pueblos, ya manifestada en muchos documentos, trayéndonos a la vista y dictando otras medidas, si lo tiene por conveniente.
  6. Y en fin, que emplée todos los medios suaves que dicta la prudencia para atraer al orden a los pronunciados en aquellos departamentos, y si no fueren bastante para obtener el resultado que se desea, que use de sus facultades ordinarias conforme previente las leyes vigentes.”

De más estaría decir que el Estado de Los Altos se formó y empezó a intentar relaciones internacionales para ser reconocido.  Pero no contaba con que el general Carrera regresaría en cuestión de unos pocos meses, y que retomar Los Altos por la fuerza sería solamente el primero de una larga serie de triunfos políticos y militares que se extendieron hasta su muerte, en 1865.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

20 de septiembre de 1783: nace Dolores Bedoya, esposa del doctor Pedro Molina Mazariegos, gestor de la Independencia de Centroamérica y líder del partido liberal que se formó tras la misma

Celebración de los criollos luego de la declaración de la Independencia de 1821.  Doña Dolores Bedoya lucía seguramente como una de las damas en el cuadro de Fernando Beltranena que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

De todos los guatemaltecos es conocido que la señora Dolores Bedoya de Molina organizó una celebración en las afueras del Palacio de los Capitanes Generales de la Nueva Guatemala de la Asunción, en lo que hoy en día es la Plaza de la Constitución.  Sin embargo, después de eso ya no se le mencione más en los libros de historia.  ¿Qué ocurrió con ella?  Y, ¿por qué fué tan importante su participación durante la Independencia?

María Dolores Bedoya nació en la recién fundada Nueva Guatemala de la Asunción el 20 de septiembre de 1783, y era hija de Pedro Bedoya y de Manuela Antonia González.   En esa época la ciudad apenas se estaba edificando y eran muy pocos los edificios y los servicios públicos disponibles por lo que eran frecuentes las epidemias.  A pesar de ello, la señorita Bedoya alcanzó la edad adulta y el 9 de febrero de 1804 se casó por poder con el doctor Pedro Molina, destacado médico guatemalteco que por ese entonces residía en Nicaragua.

Tras la boda, partió para Granada, en donde tuvo a sus primeros cuatro de los ocho hijos que tuvo en total.  Regresaron a Guatemala en 1814, y tienen sus otros cuatro hijos.  En esa época ya se había producido el golpe de estado que derrocó al rey absolutista en España y convocó a las Cortes de Cádiz para promulgar una constitución más republicana, la cual quedó truncada cuando el rey Fernando VII regresó al poder.  Fue en esta década que se empezaron a dar los movimientos independentistas en las colonias americanas y en la Capitanía General de Guatemala, fue cuando se formaron dos grandes grupos entre los criollos:  los conservadores y los liberales.

Los criollos conservadores eran los miembros de la familia Aycinena, la cual tenía lazos muy estrechos con las autoridades españolas al punto que muchos de ellos ocupaban cargos de importancia militar, económica, religiosa y política, además de que el patriarca de la familia, Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, había sido nombrado Marqués de Aycinena, siendo uno de los primeros y últimos poseedores de títulos nobiliarios en el Reino de Guatemala.  Entre los otros miembros estaba José Alejandro de Aycinena quien fue militar y rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo; entre sus acciones militares estuvo pacificar las regiones que luchaban por la independencia.  Y también estuvo Juan José de Aycinena, quien también fue rector de la Universidad, pero fue además eclesiástico llegando a ser obispo in partibus de Trajanópolis.

Por su parte, los criollos liberales eran el resto de descendientes de conquistadores, quienes no tenían los mismos privilegios que los de la familia Aycinena y consideraban que habían sido relegados a un segundo plano.  Era en este grupo en donde el doctor Pedro Molina fue uno de los principales líderes, al punto que cuando se hicieron del poder en 1829, fue nombrado rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue fundada en lugar de la Universidad de San Carlos, ya que los liberales ya no querían enseñar educación religiosa.

Conociendo entonces como estaba la situación de los criollos centroamericanos en 1821, se entiende major el papel que tuvo la señora Bedoya de Molina, y el por qué dicho papel ha sido documentado por los historiadores guatemaltecos:  ella era esposa del principal líder del partido liberal y la historia fue relatada por Alejandro Marure, Lorenzo Montúfar, Ramón Rosa y Ramón Salazar, todos ellos liberales.  (El lector podrá decir que autores conservadores como José Milla, Agustín Gómez Carrillo y Antonio Bátres Jauregui también fueron historiadores de renombre, pero todos ellos escribieron sus obras por encargo de las autoridades liberales de su época y sufrieron la censura correspondiente).  Le solicitaron que enardeciera los ánimos de los presents en la Plaza mayor aquel 15 de septiembre de 1821, para que los que estaban en la reunión dentro del Palacio de los Capitanes sintieran presión popular, y lo logró a la perfección.

En el Acta de Independencia se describe el rol de la señora Bedoya de Molina, ya que dice textualmente así: “reunidos en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón, leídos los oficios expresados, discutido y meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de Viva la Independencia que repetía de continuo el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó…”

Es decir, sabiendo que las autoridades españolas y los criollos conservadores no eran partidarios de la Independencia, enardeció los ánimos de los presents para que las autoridades se decidieran de una buena vez.

Irónicamente, a pesar de estar casada con uno de los mejores y escasos medicos de su época, su salud no era muy buena y durante sus últimos diez años padeció de una grave enfermedad, muriendo en la ciudad de Guatemala el 9 de julio de 1853 a los 70 años de edad.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

 

19 de septiembre de 1903: el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera aclara la circular a los Jefes Políticos en la que se especifica un jornal de doce reales diarios para los mozos jornaleros de las fincas

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Temporeras (jornaleras) en una finca de café en 1875, fotografía de Eadweard Muybridge.  En los retratos: general J. Rufino Barrios, quien implement el Reglamento de Jornaleros (arriba) y el licenciado Manuel Estrada Cabrera (abajo) quien lo restableció en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Restablecido el Reglamento de Jornaleros para surtir de mano de obra a las fincas del país durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue necesario emitir algunas directrices para regular su implementación. Para que el lector se de una idea de como era aplicada en la práctica, se reproducen a continuación fragmentos de dos circulares que envió el gobierno a sus Jefes Políticos para intentar regular el reglamento y evitar los abusos que se estaban cometiendo.

El 12 de agosto de 1903, el gobierno emitió una circular enviada a los Jefes Políticos, a quienes se les informaba que el reglamento mencionado no debería “nunca convertirse en in azote para el infeliz, ni en ramo de especulación y de comercio, que es tan más infame cuanto que recae sobre los desheredados de la fortuna, sobre los padres que abandonan sus hogares, que no pueden ni subsistir con el mezquino jornal que ahora se les paga“.

Por estas poderosas razones“, continuaba la circular, “se le solicita notificar a los propietarios y pueblos de su jurisdicción, que el jornal que desde el próximo 1 de septiembre debe satisfacerse a los mozos es el de doce reales diarios, sin descuento alguno“.  Y finalizaba: “haga Ud. que los jornaleros cumplan con exactitude los compromisos contraídos; que los propietarios entre sí respeten sus mutuos derechos; que no se exploten la ignorancia o la pobreza, y que no re cobren por ninguno ni a ninguno emolumentos indebidos“.

Pero la implementación de semejante circular era muy difícil, al punto que el 19 de septiembre se envió una nueva, que decía: “Aunque es bastante clara y precisa la circular del 12 de Agosto, ha sido, por ignorancia o malicia, mal interpretada.  El Presidente de la República hace las siguientes aclaraciones:

  1. La circular del 12 de agosto no se refiere en manera alguna a los mozos colonos de las fincas rústicas, culaquiera que sea la clase de cultivo a que sus propietarios los hayan destinado o en lo sucesivo los destinen.
  2. Tampoco afecta a los mozos habilitados con anterioridad o que, voluntariamente, lo fueren después de la fecha de la expresada disposición,
  3. Los contratos celebrados quedan en todo su vigor y fuerza; y los finqueros y mozos en complete y absoluta libertad para celebrar otros nuevos, al precio que les convenga.

Luego continuaba diciendo: “reitero a Ud. (como Jefe Político) de una manera enérgica y terminante, la prevención de vigilar con toda actividad y eficacia, porque no se trafique por ninguno ni para ninguno con la ignorancia o la pobreza del indio“.

BIBLIOGRAFIA:

 

18 de septiembre de 1860: muere fusilado en Trujillo el filibustero estadounidense William Walker

William Walker. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

El filibustero William Walker, de origen estadounidense, podrá haber sido un criminal desalmado y sin escrúpulos pero era in hombre valiente y decidido que dió muchos dolores de cabeza no solamente a Nicaragua, sino a toda Centroamérica.

Tras su primera derrota en 1856, Walker regresó a los Estados Unidos, específicamente a Nueva Orleans, en donde tenia estrecha relación con los grupos esclavistas que ya para entonces empezaban a tener choques frontales con los abolicionistas.   En esa época, Walker se presentaba como el presidente auténtico de Nicaragua y daba discursos en la ciudad de Luisiana diciendo que iba a establecer la esclavitud en Centroamérica.

Fue hecho prisionero por no respetar la neutralidad pero salió libre bajo fianza y contra todas las dificultades nuevamente se hizo a la mar en el buque “Fashion” con destino a Nicaragua el 25 de noviembre de 1857.  Después de desembarcar e iniciar una invasión, fue hecho prisionero por el propio gobierno estadounidense junto con sus hombres en 1858.

Tras ser juzgado en junio del 58, fue dejado en libertad quedando como héroe anexionista y gracias a ello recibió dinero de varios patrocinadores para intentar por tercera vez hacerse del poder en Nicaragua.  Esta vez entró por las Islas de la Bahía, que entonces estaban en poder de los ingleses y estableció su base de operaciones en Roatán.  Después se dirigió a Trujillo, en Honduras, en donde desembarcó el 6 de agosto junto con cien hombres y se proclamó presidente de Nicaragua. Su gobierno fue reconocido por el presidente de los Estados Unidos.

Nuevamente los estados Centroamericanos se organizaron para expulsarlo.  Guatemala, entonces gobernado por el presidente conservador Rafael Carrera, envió al mayor Cano Madrazo con una embarcación que adquirieron en Belice y cien hombres.  Y así, el resto de naciones envió ejércitos.  Walker se vio copado, pero decidió aventurarse en Nicaragua en donde fue derrotado y obligado a huir hasta que regresó a Trujillo.

Fue hecho prisionero por el comandante del vapor inglés “Icarus” quien de inmediato lo entregó a los militares centroamericanos quienes ordenaron que fuera juzgado sumariamente por un consejo de guerra que lo condenó a muerte.

Fue fusilado y sepultado en Trujilo el 18 de septiembre de 1860, aunque en algunas obras aparece su fecha de fusilamiento como el 12 de septiembre.  Nos hemos guiado por el prólogo de la obra escrita por el propio Walker “La Guerra de Nicaragua“.

BIBLIOGRAFIA:

 

18 de septiembre de 1979: surge públicamente la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), agrupación guerrillera que operó en el suroccidene de Guatemala

Parque de la Ciudad de Quetzaltenango en 1979.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Este grupo se organizó en 1971 a partir de una escisión en las “Fuerzas Armadas Rebeldes” (FAR). Su comandante en jefe fue Rodrigo Asturias Amado (conocido entre los grupos guerrilleros como “Comandante Gaspar Ilom”), hijo del escritor Miguel Ángel Asturias. Esta nueva agrupación se sumaría a las FAR y al “Ejército Guerrillero de los Pobres”, con el gran incentivo de que  la revolución Sandinista había triunfado en Nicaragua, derrocando al regimen de Anastasio Somoza.

La ORPA surgió originalmente en San Marcos, reclutando colaboradores locales para formar su base social, que llamban “Resistencia Popular Campesina”.  Hasta 1978 sus métodos de trabajo eran clandestinos y selectivos.

El 18 de septiembre de 1979, durante el gobierno del general Romeo Lucas García, una unidad guerrillera ocupó militarmente la finca cafetalera de Mujuliá, en Quetzaltenango. Con esta acción y la distribución de un manifiesto se inició la acción pública de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA), la cual se autodefinió como “una organización político-militar a nivel nacional, que desarrolla el proceso de guerra popular revolucionaria en forma consciente, progresiva y responsable y que después de varios años de preparación, en los que se construyó en la clandestinidad, surgió públicamente para sumarse a la lucha del pueblo guatemalteco”.

Sus métodos de combate, aparte de la guerra de guerrillas incluía secuestros selectivos, impuesto de guerra a las grandes fincas e industrias, y atentados explosivos en contra de infraestructura vital para la transmisión eléctrica, las comunicaciones y transportes de productos.

En febrero de 1982 se integró a la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), coalición de cuatro grupos rebeldes que continuó la lucha guerrillera con un mando central en el que los comandantes principales vivían en lujosos hoteles en el exilio, y que negoció y firmó los Acuerdos de Paz con el Gobierno y el Ejército el 29 de diciembre de 1996.

BIBLIOGRAFIA:

16 de septiembre de 1896: el gobierno del general presidente José María Reina Barrios inaugura el nuevo edificio del Registro de la Propiedad Inmueble, hoy convertido en Museo Nacional de Historia

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El 16 de septiembre de 1896 fue inaugurado el edificio del Registro de la Propiedad​ de la Ciudad de Guatemala— obra del arquitecto José de Bustamante. La institución del Registro es una de las reformas implantadas por la legislación civil guatemalteca de 1877. En la Ciudad de Guatemala de 1896 había un promedio mensual de novecientas inscripciones que incluían enajenaciones de fincas rústicas, enajenaciones de fincas urbanas, hipotecas sobre fincas rústicas, hipotecas sobre fincas urbanas y cancelaciones hipotecarias.

Tiene una planta de setecientos cuarenta y dos metros cuadrados y una altura de catorce metros, con dos plantas y una bóveda para el archivo; es de estilo renacimiento francés y costó doscientos mil pesos guatemaltecos. Está fabricado de ladrillo y hierro y decorado con cemento y mármol y contiene veintidós piezas para oficinas y un sótano que está protegido por rejas y tela metálica.

Fue uno de los pocos edificios construidos por el gobierno del general José María Reina Barrios que sobrevivieron el terremoto de 1917-18.  Posteriormente fue convertido en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Reina Barrios gobernó durante el período económico más próspero de los regímenes liberales, y aprovechó la bonanza para realizar obras de infraestructura majestuosas, que incluyeron el Palacio de Gobierno, el Pabellón de la Exposición Centroamericana, el Museo de la Avenida de la Reforma, los cuales fueron destruidos por los mencionados terremotos.  El presidente general José María Reina Barrios también había contratado al arquitecto José de Bustamante, para la construcción del Palacio Presidencial o Casa Presidencial. El contrato se aprobó el 8 de febrero de 1895, tres años exactamente antes del asesinato del Presidente, y el edificio se construyó en el predio que ocupaba la huerta ubicada, en el ala suroeste del antiguo Palacio Colonial sobre la 8ª Calle con un costo aproximado de cuatrocientos mil pesos. La obra dio inicio el 1 de enero de 1895 y se inauguró el 24 de diciembre de 1896. Fue la sede de gobierno de Reina Barrios y de su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera hasta que fue destruido por los terremotos.

BIBLIOGRAFIA: