31 de mayo de 1897: se disuelve la Asamblea Legislativa por renuncia masiva de representates; inicio del fin del general presidente José María Reina Barrios

 

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Inauguración del monumento a Miguel García Granados en el paseo de La Reforma en 1896, frente al entonces recién construido Cuartel de Artillería (luego Escuela Politécnica).  Eran los años de bonanza del gobierno del general Reina Barrios. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano, tomada de Wikimedia Commons.

 

Los primeros años del gobierno del general José María Reina Barrios fueron los de mayor bonanza en la historia de Guatemala. Aprovechando el sistema creado por el fallecido general J. Rufino Barrios para favorecer la producción de café en las grandes fincas que se establecieron durante su gobierno, que incluía el uso casi forzoso de mozos colonos, y la revolución que ensangrentaba a Brasil, la economía guatemalteca tuvo un crecimiento sin precedentes.

El precio del café estaba por las nubes y las ganancias del país eran mayúsculas.  Ante esta situación, Reina Barrios emprendió muchos programas sociales y educativos; abrió escuelas y tipografías, e incluso llegó a derogar el Reglamento de Jornaleros en beneficio de la población indígena.  En cuanto a infraestructura, el gobierno reinista emprendió construcciones faraónicas que fueron desde el Ferrocarril del Norte, y un nuevo acueducto, hasta la construcción de un nuevo Palacio Presidencial y otro al final de la Avenida de La Reforma.  Incluso, se construyó un palaciego Instituto Agrícola de Indígenas, para educar a los estudiantes nativos más aventajados de todos los municipios del país.

Reina Barrios tenía planes ambiciosos: cuando estuviera concluido el Ferrocarril del Norte, iba a promocionarlo por medio de la Exposición Centroamericana, un gran evento internacional al mejor estilo de la Exposición de París y que serviría de plataforma para que el gobierno guatemalteco promocionara su nuevo canar seco, que sería un importante eje comercial para el país.  De hecho, cuando el arzobispo exiliado en Costa Rica, Ricardo Casanova y Estrada dio  su beneplácito para la Exposición, Reina Barrios le levantó el exilio y le permitió regresar a Guatemala.

Pero el presidente guatemalteco no contaba con algo:  la paz en Brasil.  Cuando el gigante sudamericano dio por terminada su revolución, inició la producción de café a gran escala, con lo que el precio del grano se desplomó en los mercados internacionales, justo cuando Reina Barrios preparaba su Exposición.  Con la caída de ingresos, todos los bonos que había emitido el gobierno guatemalteco para la Exposición, el Ferrocarril del Norte y el acueducto ya no tuvieron respaldo y la economía se vino abajo como un castillo de naipes.

Ante tal situación, los diputados de la Asamblea Legistalativa renunciaron a sus curules y para el 31 de mayo de 1897, la Asamblea tuvo que declarase disuelta.  Y cuando Reina Barrios anunció que iba a extender su mandato presidencial hasta 1902, sus otrora oponentes a la presidencia en las canceladas elecciones de 1897, Próspero Morales y José León Castillo lideraron alzamientos revolucionarios contra el presidente en el occidente y en el oriente del país, respectivamente.   Era el principio del fin de un gobierno que podría haber llegado muy lejos, de no haberse logrado la paz en Brasil.

BIBLIOGRAFIA:

30 de mayo de 1838: el gobierno de la República Federal de Centro América autoriza a los estados que la componen a constituirse como mejor les parezca

 

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La Nueva Guatemala de la Asunción, vista desde el Cerrito del Carmen.  La Iglesia que se observa al centro es La Merced, y la que se ve a la derecha es la Catedral, todavía sin torres de campanarios.  Grabado de 1876, tomado de Wikimedia Commons.

 

A principios de 1838 el gobierno federal del general liberal Francisco Morazán estaba combatiendo a los alzados guatemaltecos en Mita y Mataquescuintla, liderados por el general campesino Rafael Carrera, y la situación de la región se le empezó a ir de las manos al presidente federal.  El Dr. Mariano Gálvez había sido derrocado y los criollos liberales guatemaltecos se habían refugiado en el recién fundado Estado de Los Altos, el cual formaron con todos los departamentos del occidente guatemalteco, con el beneplácito de Morazán y el Congreso Federal.

Pero en abril de ese añ Nicaragua se declaró como Estado libre, soberano e independiente, lo cual debilit  considerablemente la Federación.  Patra contrarrestar esto, el congreso federal autorizó a todos sus estados miembros que se constituyeran como mejor les conviniese, siempre y cuando conservaran el gobierno republicano representativo.  Todos los estados estuvieron de acuerdo, pero esto ya no le serviría de mucho ni a Morazán ni a los criollos liberales, porque en Guatemala se había consolidado ya una fuerza que no podrían contrarrestar:  el catolicismo conservador del general Rafael Carrera, quien contaba entre sus aliados a los miembros del entonces muy debilitado partido de los criollos conservadores, a los curas párrocos y a los indígenas y campesinos.

Al cabo de dos años, la Federación era solamente un recuerdo, y era Carrera el que imponía su voluntad en Guatemala, tras reincorporar al Estado de Los Altos a Guatemala, expulsar a los criollos liberales a El Salvador y derrotar de forma aplastante a Morazán, quien no solamente perdió la presidencia federal, sino que toda su carrera política, teniendo que huir a Perú.  De allí quiso regresar a Centroamérica, instalándose en Costa Rica, en donde fue fusilado tras intentar hacerse del poder por la fuerza.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

 

 

28 de mayo de 1872: el encargado de la presidencia, teniente general J. Rufino Barrios, expropia una hacienda que tenían los dominicos en el municipio de Palencia

 

Iglesia de Santo Domingo en la Nueva Guatemala de la Asunción en 1875.  El convento aledaño también fue expropiado a los dominicos por Barrios y convertido de la Dirección de Rentas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

 

La relación entre Miguel García Granados y J. Rufino Barrios ha sido romantizada en los libros de los historiadores liberales que han sido la base de los libros de historia que se utilizan en la actualidad.  En dichos libros se dice que ambos eran colaboradores y que el traspaso de poder de uno al otro fue totalmente planificado y sin problemas.  Pero no hay nada más lejos de la realidad.

Miguel García Granados era originario de España y tenía muchos lazos de parentesco con los miembros de la familia Aycinena, recién derrocada por la Reforma Liberal de 1871. Por su parte, J. Rufino Barrios era oriundo de San Marcos, es decir, del Estado de Los Altos (que incluía desde Soconusco hasta Suchitepéquez y Sololá) y por ende, era un liberal de la nueva guardia que aborrecía a los conservadores.  Una vez que éstos fueron derrocados, García Granados empezó una política de acercamiento para iniciar cambios graduales, a los que se oponían Barrios y sus adláteres rotundamente.

Es por esa razón que cada vez que García Granados se retiraba de la capital para atender asuntos militares contra rebeliones o invasiones, Barrios se quedaba como encargado de la presidencia y tomaba medidas drásticas en ausencia del presidente provisorio.  Tras dos años de esta situación, los liberales decidieron cambiar definitivamente a García Granados y colocar en su lugar a Barrios y así realiar todos los cambios que querían.

Uno de los cambios que hizo Barrios mientras estaba encargado de la presidencia fue la expropiación de una de las haciendas que tenían los monjes dominicos en Palencia, el 28 de mayo de 1872.  La Guatemala de Rafael Carrera había sido el único estado centroamericano que permitió a las órdenes regulares nuevamente en su territorio, y el único que les permitió tener posesiones materiales.  De esta cuenta, para 1871, las  órdenes que habían regresado al país eran poseedores no solo de grandes monasterios sino que también lo eran de grandes extensiones de tierra.  Una de las más grandes órdenes eran los dominicos, y a ellos les expropiaron esta hacienda, que ya había pertenecido al general Rafael Carrera, pero que les vendió en 1849 cuando tuvo que salir temporalmente exiliado hacia México.

La expropiación de las grandes haciendas de las órdenes regulares apenas empezaba y una vez que Barrios se hizo del poder en 1873, fueron completadas.

BIBLIOGRAFIA:

25 de mayo de 1935: se realiza un plesbicito para determinar si se extiende o no el período constitucional del presidente general Jorge Ubico

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Volante a favor de la extension del mandato presidencial.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Constitución de 1879 que el general J. Rufino Barrios mandó a hacer para poder extender legalmente su mandato presidencial, que ya tenia desde 1873, fue la base de los gobiernos liberales que le siguieron.  Con algunas modificaciones fue utilizada por Barillas y por Reyna Barrios.  Pero fueron el licenciado Manuel Estrada Cabrera y su émulo, el general Jorge Ubico, quienes hicieron caso omiso a la prohibición de reelección.  Estrada Cabrera se reeligió cuatro veces por decreto legislativo e incluso partició en las elecciones presidenciales tras quedar como presidente interino luego del asesinato del general José María Reina Barrios a pesar de que se lo prohibía la mencionada Constitución.

El general Ubico, con el antecedente del licenciado Estrada Cabrera, de quien fue Ministro y Jefe Político de Retalhuleu y Verapaz modificó la metodología para extender su gobierno.  Hizo un referendum al que convocó a todos los ciudadanos para determinar si era conveniente que él siguiera en la presidencia.

Para justificar ese referendum el gobierno digo que había un complot de civiles que planeaban asesinar al general presidente, y que incluso había colaboradores militares que habían perdido los mensajes o comandos administrativos bajo su gobierno. Sin embargo, de acuerdo a la versión oficial, los complotistas fueron traicionados desde dentro, y muchos fueron ejecutados como resultado. Seis meses después, la Asamblea Legislativa habría recibido miles de peticiones espontáneas e idénticas de 246 municipios, en la que todos hacían in llamado para que la Constitución de 1879 fuera modificada y que Ubicio pudiera extender su mandato. Ubico luego llamó a un plesbicito sobre el tema, el cual fue aprobado por unanimidad.

El escritor Efraín de los Ríos en su obra “Ombres contra Hombres” da otra versión sobre el supuesto complot.  De acuerdo a de los Ríos, cuando Ubico decidió a convocar a un plebiscito para que Guatemala decidiera si podría seguir otros seis años en el poder, el licenciado Efraín Aguilar Fuentes -director del Primer Registro de la Propiedad Inmueble- se negó a ser parte de los seguidores del presidente, y cuando éste lo citó a su despacho para recriminarle su actitud, Fuentes le dijo que estaba enterado de que el entonces director de la policía nacional, general Roderico Anzueto Valencia, se había apropiado ilícitamente de veintiocho propiedades y que por esa razón ya no apoyaría al gobierno. Ahora bien, de acuerdo a De los Ríos, lo que Aguilar Fuentes no sabía en ese momento, era que Anzueto Valencia solamente era testaferro del general Ubico en unas de esas propiedades.​

En las semanas siguientes, Anzueto Valencia elaboró una lista de personas involucradas en un complot para asesinar al presidente, y entre ellas estaba el licenciado Aguilar Fuentes. Todos los conjurados fueron apresados y torturados, y sus confesiones arrancadas en las torturas fueron publicadas en el periódico “El Liberal Progresista”, período oficialista. De los Ríos escribió estas fuertes acusaciones en el libro “El Jardín de las Paradojas”, el cual fue confiscado cuando De los Ríos fue apresado y enviado a la Penitenciaría Central, en donde pasó la mayor parte del resto del gobierno del general Ubico Castañeda.  Estas acusaciones vieron la luz hasta que “Ombres contra Hombres” fue publicada en 1945, ya durante el gobierno del doctor Juan José Arévalo.

Para promocionar el referendum, el gobierno de Ubico publicópanfletos en donde aparecía sentado con la República para detrás suyo, en la misma forma en que los militares de la época se retrataban con sus progenitoras.  Los enemigos del régimen e hicierion entonces este poema, lógicamente de autor anónimo:

Si una pública mujer
por p… es conocida,
una república vendría a ser
una mujer más corrompida.
Siguiendo el decir
de esta lógica absoluta,
tenemos que convenir
que todo aquel que se reputa
ser de la República hijo
viene a resultar de fijo,
un hijo de la gran p…”

BIBLIOGRAFIA:

  1. Batres Villagrán, Ariel (2009). «Ombres contra Hombres de Efraín de los Ríos». El diario del gallo. 
  2. De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México, D.F.: Fondo para la cultura de la Universidad de México. 
  3. Gaitán, Héctor (1989). La calle donde tu vives. Volumen 2 (2.a edición). Guatemala: Artemis y Edinter.
  4. Grieb, Kenneth J (1996) “El gobierno de Jorge Ubico” Historia general de Guatemala 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Volume 5, p54
  5. Schlewitz, Andrew James (1999) The rise of a military state in Guatemala, 1931-1966 New York: New School University. Unpublished dissertation, p319
  6. Yashar, Deborah J (1997) Demanding democracy: reform and reaction in Costa Rica and Guatemala, 1870s-1950s Stanford: Stanford University Press, p42

23 de mayo de 1854: declaran presidente vitalicio de Guatemala al capitán general Rafael Carrera

 

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Acta que declara al capitán general Rafael Carrera como presidente vitalicio de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Aquel 23 de mayo de 1854, los representantes de todas las municipalidades del país prácticamente al unísono acordaron nombrar como presidente vitalicio al capitán general Rafael Carrera y Turcios.  Y también los principales miembros de su gobierno estuvieron de acuerdo con este nombramiento.

Era el gobierno del general Carrera muy particular, ya que estaba estructurado por dos grandes grupos de poder:  la familia Aycinena y los altos mandos del clero secular, encabezado por el arzobispo Francisco de Paula García Peláez.  Había incluso personajes que estaban en los dos grupos, tal el caso del marqués Juan José de Aycinena, quien no solamente era obsipo de Trajanópolis, sino que además era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gabinete de Carrera.

Aquel gobierno conservaba la influencia de la Iglesia Católica e incluso celebró un Concordato con la Santa Sede.  Solamente la fuerte personalidad del general Carrera y su gran habilidad militar evitó que las fuerzas de los criollos liberales centroamericanos invadieran el país, aunque lo intentaron varias veces.  México, por su parte, inmerso en su propia guerra de Reforma y luego en la guerra contra las fuerzas del emperador Maximiliano, no tuvo injerencia en Guatemala en ese tiempo.

Carrera gobernó hasta su muerte, acaecido el 14 de abril de 1865. El lector interesado puede darse una idea de como era la vida durante la larga presidencia del general Carrera leyendo la obra de José Milla y Vidaurre “Cuadros de Costumbres” y la de Ramón Salazar “El tiempo viejo: recuerdos de mi juventud”  las cuales describen ese período desde la perspectiva de los criollos conservadores, y la de los liberales, respectivamente.

BIBLIOGRAFIA:

22 de mayo de 1872: el presidente interino J. Rufino Barrios funda la Escuela Politécnica mientras el presidente provisiorio García Granados estaba al frente de tropas en la guerra contra Honduras

 

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Ejercicio militares en el antiguo Convento de la Recolección. Imagen tomada de “Revista Militar“.

La educación fue una de las principales reformas que impusieron los criollos liberales cuando alcanzaron el poder en Guatemala en 1871, ya que hasta entonces había estado bajo el control de la Iglesia Católica, de acuerdo al Concordato establecido por el gobierno de Rafael Carrera en 1854.  A los liberales les interasaba eliminar todo lo relacionado con la religión de los programas educativos e instituir una educación laica e instituyeron un colegio militar en donde no solamente se enseñara el arte de la Guerra, sino también ingeniería y agrimensura.

 

Acababa de iniciar un conflicto bélico contra Honduras y el presidente provisorio Miguel García Granados se puso al frente de las tropas guatemaltecas y se fue hacia la frontera dejando entonces al teniente general J. Rufino Barrios como presidente interino.  Fue en este período que Barrios dictó el siguiente acuerdo:

“Palacio de Gobierno: Guatemala, mayo 22 de 1872.

Siendo necesario el establecimiento de un colegio militar donde se eduquen jóvenes que sirvan de base para la organización de las milicias de la Repúbica, y habiéndose pedido con tal objeto el correspondiente cuerpo de oficiales, el señor Teniente General, encargado de la presidencia del Gobierno, ha tenido a bien acordar la creación de aquel establecimiento, designado para local el edificio del Campamento y encargándose los Ministros de los respectivos ramos, de su repación y demás obras que su destino exija.  Comuníquese y publíquese.  Barrios”

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La Escuela no se fundó en el Campamento, que se encontraba en los campos que conlindaban con lo que luego sería la Penitenciaría Central, sino que cuando regresó García Granados, éste redactó e reglamento definitivo que estableció el colegio militar en los extensos campos y anexos del extinguido convento de La Recolección, en lo que ahora es el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

Los primeros profesores y directores de la Escuela Politécnica fueron militares españoles y la institución era para estudiantes de nivel medio y no universitario como lo es ahora.  Tras el atentado de los cadetes en 1908 en contra de Manuel Estrada Cabrera las instalaciones fueron demolidas hasta sus cimientos, los campos divididos en parcelas y las autoridades pasadas por las armas, acusadas de traición (cargo del que eran completamente inocentes).

La Escuela fue restablecida hasta el 4 de mayo de 1920, por el licenciado José A. Betera, ministro de la Guerra del Sr. Carlos Herrera, pero ahora en las instalaciones del Cuartel de Artillería situado en la Avenida de La Reforma.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

20 de mayo de 1907: la policía cerca a los autores del atentado de La Bomba contra el presidente Manuel Estrada Cabrera; ellos optan por suicidarse

 

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Plano de la casa en donde se suicidaron los fugitivos tras el atentado de La Bomba.  Los símbolos P, P’, P” y P”’ representan el lugar en donde se encontraron los cadáveres.  Imagen de Enriqui Invernizio, tomada de “La Locomotora“.

El gobierno dictatorial del licenciado Manuel Estrada Cabrera tenía el control de los pobladores de la ciudad de Guatemala, y de las principales ciudades y poblados del país por medio de un sistema de delatores que hacían que todos se cuidaran muy bien de lo que decían ya que nadie quería terminar en las ergástulas de la Penitenciaría Central.    No había prensa independiente y la más mínima crítica al regimen cabrerista constituía base para que se iniciara una persecución despiadada.   El lector interesado puede ver como la mordaza a la prensa se fue incrementando en 1897, luego de las revoluciones contra el gobierno del general José María Reina Barrios (del que Estrada Cabrera fue ministro de gobernación):  la calidad de los artículos que se publicaban en “La Ilustración Guatemalteca” y su sucesora “La Ilustración del Pacífico” pasó de ser crítica al gobierno, a ser totalmente insípida e inofensiva.

Ahora bien, se debe aclarar que ese era el estilo de gobierno que prevalecía en Guatemala desde los tiempos del gobierno conservador de Rafael Carrera.  Los enemigos políticos en esos tiempos tenían tres opciones: encierro, destierro o entierro.  Y muchos intentaron invadir el país desde México, Honduras o El Salvador, con resultados variados.  La misma Reforma Liberal de 1871 se inició con apenas 45 hombres al mando de Barrios, que contaron con armamento sofisticado para la época proporcionado por el gobierno de Benito Juárez en México, y con las traiciones a granel de oficiales del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.

Los criollos tanto liberales como conservadores también se veían afectados, ya que el gobernante les proponía negocios lesivos para sus intereses, los cuales se veían obligados a aceptar so pena de ser perseguidos como enemigos personales del Señor Presidente.  Entre las familias afectadas, estuvo la de los conservadores Avila Echeverría, quienes no conformes con la situación, dispusieron vengarse del presidente, colocando bajo las calles que más frecuentaba sofisticados artefactos explosivos que consiguieron gracias a sus conexiones con la empresa que recién había terminado el Ferrocarril del Norte.

El 29 de abril de 1907 hicieron estallar la bomba al paso del Estrada Cabrera, quien sobrevivió milagrosamente ileso.  Los Avila Echeverría habían planeado el golpe muy bien: no solamente colocaron bombas en varios puntos subterráneos de calles de la Ciudad de Guatemala, sino que tenían a un cómplice listo para disparar al presidente en caso de que este sobreviviera a la deflagración.  Pero no contaron con que Estrada Cabrera iba a resultar ileso y que su cómplica se iba acobardar por completo.

La persecusión contra los atacanes fue implacable, al punto que fueron cercados dentro de la Ciudad de Guatemala y finalmente copados cuando ya estaban en las afueras de la misma el 20 de mayo de 1907.  Viéndose perdidos, los fugitivos decidieron suicidarse, antes que sufrir una horrible tortura en la Penitenciaría Central.

BIBLIOGRAFIA: