4 de abril de 1779: Martín de Mayorga deja su puesto como Capitán General de Guatemala

 

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Retrato official de Martín de Mayorga, que se encuentra en la galería de los Virreyes en México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Capitán General Martín de Mayorga es, junto con su sucesor Matías de Galvez, el más conocido de los gobernantes de la Capitanía General de Guatemala, por su papel decisive en el traslado de la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción luego de que dicha ciudad fuera parcialmente destruida por los terremotos de Santa Marta en 1773.

Mayorga era originario de Barcelona, España y llegó a Guatemala apenas unos meses antes de que ocurrieran los mencionados sismos.  En ese momento, la relación entre la Iglesia Católica y la Corona Española estaba muy tirante, ya que el Rey estaba impulsando una política para separ al Estado del dominio de los clérigos; de hecho, ya se había dado un fuerte golpe al clero regular, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de todos los territorios españoles en 1767.

Por esa razón, y contrario a lo que había ocurrido en los terremotos de 1717 y 1751 que tambien afectaron en gran medida a la ciudad de Santiago de los Caballeros, Mayorga se opuso rotundamente al deseo de los religiosos de permanecer en la arruinada ciudad.  De hecho, forzó a las órdenes regulares a trasladarse lo antes posible y los frailes de las otrora económicamente poderosas órdenes tuvieron que dejar sus palaciegos conventos y mudarse a endebles estructuras de madera en la nueva ciudad.

Solamente el clero secular se opuso al traslado, liderado férreamente por el arzobispo Pedro Cortés y Larraz, quien comprendiendo que el traslado los debilitaría sobremanera resistió hasta que fue sustituido por Cayetano Francos y Monroy en 1778.

Mayorga fue nombrado Virrey de México y allí es recordado como uno de los mejores gobernantes que hubo en dicha región.

BIBLIOGRAFIA:

 

3 de abril de 1838: en Totonicapán se establece el Estado de Los Altos, que aglutina a los criollos liberales del Estado de Guatemala

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Primera fila: Parque Central y vista general de la ciudad. Segunda fila: Edificio municipal y Penitenciaría.  Imágenes de Appleton’s Guide to Mexico and Guatemala, publicada en 1884.

A partir del 3 de abril de 1838, los modernos departamentos de Huehuetenango, Quiché, Sololá, Suchitepéquez, Retalhuleu, San Marcos, Totonicapán y Quetzaltenango – así como la región del Soconusto, ahora en México- establecieron el efímero Estado de Los Altos, el cual fue autorizado por el Congreso de la República Federal de Centro América el 25 de diciembre de ese año forzando a que el Estado de Guatemala se reorganizara en siete departamentos y dos distritos independientes el 12 de septiembre de 1839:

  • Departamentos: Chimaltenango, Chiquimula, Escuintla, Guatemala, Mita, Sacatepéquez, y Verapaz
  • Distritos: Izabal y Petén

La región occidental de la actual Guatemala había mostrado intenciones de obtener mayor autonomía con respecto a las autoridades de la ciudad de Guatemala desde la época colonial, pues los criollos de la localidad consideraban que los criollos capitalinos tenían el monopolio comercial y politico con España no les daban un trato justo. Así, su representante en las Cortes de Cádiz solicitó la creación de una intendencia en Los Altos, gobernada por autoridades propias. La Independencia de Centroamérica en 1821 canceló esta posibilidad, pero el separatismo de los altenses perduró.

Tras la disolución del Primer Imperio Mexicano y la consecuente separación de las Provincias Unidas del Centro de América del mismo en 1823, Los Altos continuó buscando su separación de Guatemala. Hubo dos condiciones que fueron favorables a las pretensiones de la élite criolla altense: la creación de un marco legal en la constitución centroamericana para la formación de nuevos estados dentro del territorio de la república y la llegada al gobierno de los federalistas liberales, encabezados por Francisco Morazán.

Ahora bien, el área de Los Altos estaba poblada mayoritariamente por indígenas, quienes habían mantenido sus tradiciones ancestrales y sus tierras en el frío altiplano del oeste guatemalteco. Durante toda la época colonial habían existido revueltas en contra del gobierno español.​ Luego de la independencia, los mestizos y criollos locales favorecieron al partido liberal, en tanto que la mayoría indígena era partidaria de la Iglesia Católica y, por ende, conservadora.

Las revueltas indígenas en el Estado de Los Altos fueron constantes y alcanzaron su punto crítico el 1.º de octubre de 1839, en Santa Catarina Ixtahuacán, cuando tropas altenses reprimieron una sublevación y mataron a cuarenta vecinos. Encolerizados, los indígenas acudieron al caudillo conservador Rafael Carrera, en busca de protección. Por otra parte, en octubre de 1839 la tensión comercial entre Guatemala y Los Altos dio paso a movimientos militares; hubo rumores de que el general Agustín Guzmán, un militar mexicano que estaba al mando de las Fuerzas Armadas de Los Altos, estaba organizando un ejército en Sololá con la intención de invadir Guatemala, lo que puso a ésta en máxima alerta.​

Tras algunas escaramuzas, los ejércitos se enfrentaron en Sololá el 25 de enero de 1840; Carrera venció a las fuerzas del general Agustín Guzmán e incluso apresó a éste mientras que el general Doroteo Monterrosa venció a las fuerzas altenses del coronel Antonio Corzo el 28 de enero.​ El gobierno quetzalteco colapsó entonces, pues aparte de las derrotas militares, los poblados indígenas abrazaron la causa conservadora de inmediato; al entrar a Quetzaltenango al frente de dos mil hombres, Carrera fue recibido por una gran multitud que lo saludaba como su «libertador».

Carrera impuso un régimen duro y hostil para los liberales altenses, pero bondadoso para los indígenas de la región —derogando el impuesto personal— y para los eclesiásticos restituyendo los privilegios de la religión católica; llamando a todos los miembros del cabildo criollo les dijo tajantemente que se portaba bondadoso con ellos por ser la primera vez que lo desafiaban, pero que no tendría piedad si había una segunda vez. El general Guzmán, y el jefe del Estado de Los Altos, Marcelo Molina, fueron enviados a la capital de Guatemala, en donde fueron exhibidos como trofeos de guerra durante un destile triunfal el 17 de febrero de 1840; en el caso de Guzmán, engrilletado, con heridas aún sangrantes, y montado en una mula. El 26 de febrero de 1840 el gobierno de Guatemala colocó a Los Altos bajo su autoridad y el 13 de agosto nombró al corregidor de la región, el cual servía también como comandante general del ejército y superintendente.

Los altenses no recuperaron el poder de Guatemala sino hasta después de la Revolución Liberal de 1871, y desde Barrios a Estrada Cabrera, todos los presidentes eran oriundos de San Marcos o de Quetzaltenango.

BIBLIOGRAFIA:

 

2 de abril de 1885: muere el general J. Rufino Barrios en Chalchuapa, en una de las primeras batallas de su campaña militar para reunificar Centroamérica

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El general J. Rufino Barrios murió el 2 de abril de 1885 tratando de unificar Centroamérica bajo su filosofía liberal.  Desde entonces, los gobiernos liberales que le siguieron se dedicaron a engrandecer su memoria, llamándolo “El Reformador” y culpando a su Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, de todas las atrocidades que ocurrían en contra de los opositores al regimen en las ergástulas de la Penitenciaría Central.  Por cierto, que Barrundia murió en 1890, tratando de derrocar al gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, a bordo del buque estadounidense “Acapulco” que los transportaba de México a El Salvador para unirse a la revuerta de los Ezeta en ese vecino país y que amenazaba con invader Guatemala y derrocar a Barillas.  Desde ese momento, la demonización del personaje de Barrundia fue completa.

A su muerte, Barrios dejó una cuantiosa fortuna acumulada durante su gobierno, la cual fue heredada por su esposa, Francisca Aparicio de Barrios, quien la disfrutó en Nueva York y España.  El documento original del inventario de los bienes de Barrios fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, a quien le pagaron seis mil pesos por sus servicios. Al respecto dijo el reputado historiador liberal Federico Hernández De León en 1924:

“Algo se han aquietado las pasiones y los espíritus serenos demarcan el valor legítimo de Barrios. En las responsabilidades que deben deducirse, saldrán los procedimientos crueles, que más tarde perpetuaron como si se tratase de un sistema. Y también se significará el poco escrúpulo en el manejo de la hacienda, que en los días del gobierno conservador, se mantuviera con respeto.  Los presidents Carrera y Cerna murieron sin dejar mayors bienes de fortuna, en tanto que la testamentaría de don Rufino, alcanzó los millones…”

BIBLIOGRAFIA:

 

31 de marzo de 1970: comando urbano de las Fuerzas Armadas Rebeldes secuestra al embajador de Alemania Occidental, Karl von Spreti

 

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Monumento a Colón, obra de Tomás Mur, cuando fue inagurado en la Plaza de Armas de Guatemala en 1896, con motivo del IV centenario de Descubrimiento de América.  Fotografía de “La Ilustración Guatemala”, tomada de Wikimedia Commons.

 

Tras la derrota contrainsurgente en el Oriente de Guatemala en 1968, la cual fue encabezada por el coronel Carlos Arana Osorio -a quien apodaron “El Chacal de Oriente” por sus métodos militares- la guerrilla quedó muy debilitada y casi eliminada.  Para contrarrestar esto, el commando urbano de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) realizó misiones muy ambiciosas, como el fallido secuestro del embajador de los Estados Unidos, John Gordon Mein, quien murió asesinado en la Avenida de la Reforma en agosto de ese año al resistirse.

El 31 de marzo de 1970, en las postrimerías del gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro, cerca del monumento a Cristóbal Colón en la Avenida de las Américas de la Ciudad de Guatemala, secuestraron al embajador de Alemania Occidental, Karl von Spreti. El 1 de abril las FAR confirmaron que el embajador estaba en su poder y exigieron la liberación de numerosas personas detenidas que, a juicio de los insurgentes, corrían peligro de ser asesinadas; y agregaron como exigencia el pago de US$700,000. Establecieron como plazo para cumplir estas condiciones las tres de la tarde del 4 de abril y manifestaron que de lo contrario “procederían a ajusticiar al autor intelectual y material de la política imperialista”.​ El 5 de abril, los plagiarios señalaron que el plazo estaba agotado y en la noche la policía descubrió el cadáver del embajador en las cercanías de San Pedro Ayampuc, a diecisiete kilómetros de la capital. Un dirigente de las FAR declaró años más tarde a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas: “El Gobierno no accedió a las presiones y el comando de la región urbana ejecuta al embajador para demostrar que no estaban jugando y que hablaban en serio”.

BIBLIOGRAFIA:

  • Batres Villagrán, Ariel (13 de noviembre de 2013). «Somos los jóvenes rebeldes; memorias de un guerrillero». Monografías
  • Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Vol. IV,2 (1999). «Atentados contra la libertad» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  • Comisión para el Esclarecimiento Histórico: Caso No. 47 (1999). «Caso ilustrativo No. 47» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 26 de mayo de 2013.
  • Monsanto, Pablo (2013). Somos los jóvenes rebeldes, Guatemala insurgente. Guatemala: F&G Editores.

30 de marzo de 1963: general Miguel Ydígoras Fuentes es derrocado por su ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia

 

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Palacio Nacional de Guatemala en la década de 1960, visto desde el tradicional “peladero” del Parque Centenario.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Estando el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes en la cuerda floja tras la fuertes protestas civiles y estudiantiles de 1962, el presidente autorizó que el expresidente socialista Juan José Arévalo, líder alrededor de quien se unificaba toda la izquierda, regresara al país y fuera candidato para las elecciones de 1963.

La cúpula del Ejército de Guatemala y las clases altas de la sociedad se opusieron rotundamente, temiendo la posibilidad de que se hubiera un resurgimiento de los gobiernos socialistas de la década de 1944-54. A finales de marzo, los rumores de que Arévalo ingresaría al país arreciaron. El 29 de marzo todos los periódicos del país dieron la noticia en sus portadas de que Juan José Arévalo estaba en Guatemala.

Al día siguiente, en la madrugada del 30 de marzo de 1963, Miguel Ydígoras Fuentes fue derrocado por su ministro de Defensa, el coronel Enrique Peralta Azurdia, quien inmediatamente declaró el estado de sitio y anuló las elecciones de 1963 acusando a Ydigoras de estar a punto de entregar el poder en las manos del enemigo. Ydigoras fue expulsado del país hacia Panamá.

BIBLIOGRAFIA:

  • Melville, Thomas; Melville, Marjorie (1971). Guatemala – Another Vietnam? (en inglés). EE.UU.: Penguin Books.
  • Palmieri, Jorge (2007). «Autobiografía fotográfica». Blog de Jorge Palmieri. Archivado desde el original el 8 de julio de 2014.

29 de marzo de 1823: tras la caída del Imperio de Iturbide, Vicente Filísola convoca a elecciones para Asamblea Constituyente de Centro América

 

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Vicente Filísola. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la caída del Imperio de Agustín de Iturbide, el representante del extinto imperio, el mexicano Vicente Filísola (entonces Jefe Superior de Guatemala) convocó a elecciones para para redactar la Constitución de la República Federal Centroamericana 29 de marzo de 1823 con delegados electos en los países que conformaban la República .

Las sesiones de la Asamblea se inauguraron el 23 de junio de ese año en el Salón Mayor de la Pontificia Universidad de San Carlos en la Ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción, y el 1 de julio se declara a Centroamérica independiente de España y de México.

Los conflictos se iniciaron casi de inmediato entre los representantes de los criollos liberales y los de los conservadores. Estos dos grupos estaban conformados por grupos con diferencias irreconciliables: por un lado, los liberales eran todos aquellos criollos que poseían haciendas en las áreas rurales de las provincias centroamericanas mientras que los conservadores residían en las principales ciudad (especialmente en la Nueva Guatemala de la Asunción) y habían colaborado estrechamente con las autoridades civiles, militares y comerciales de España durante la colonia. Adicionalmente, los conservadores eran los principales miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, que eran las organizaciones económicamente más fuertes desde la colonia.

Los liberales querían un cambio de gobierno, que les permitiera alcanzar el poder que no habían tenido durante la colonia, mientras que los conservadores se resitían a perderlo. Esto degeneraría en una guerra civil en la que los liberales estuvieron a punto de establecer la República Federal a su medida, si no hubiera sido por el surgimiento del caudillo conservador guatemalteco Rafael Carrera.

BIBLIOGRAFIA:

28 de marzo de 1838: nace el poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena

 

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Retrato del poeta publicado en “La Ilustración del Pacífico” en 1898.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El poeta y literato guatemalteco Juan Fermín de Aycinena y Aycinena nació el 28 de marzo de 1838 en la Ciudad de Guatemala . Era hijo de Pedro de Aycinena, quien fue ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno del capitán general Rafael Carrera y presidente interino tras la muerte de éste en 1865.

Aycinena y Aycinena fue diputado ante la Cámara de Representantes en 1870 y consejero de Estado durante el gobierno del mariscal Vicente Cerna y Cerna.  Tras el derrocamiento de Cerna en 1871, la familia Aycinena se retiró de la política, y Juan Fermín de Aycinena se dedicó a la escritura y poesía.​ Siendo devoto católico, como todos los miembros de su familia, fungió como secretario de la hermandad San Juan de Dios y fue miembro de la Archicofradía del Santísimo Sacramento.

En 1888 fue uno de los miembros fundadores de la Academia Guatemalteca de la Lengua.

Aycinena y Aycinena era un hombre tranquilo y pacífico que vivía dedicado a su obra literaria, pero a pesar de ello sufrió un violento ataque en su residencia por parte de un desconocido que lo golpeó brutalmente en la cabeza el 23 de diciembre de 1897. Era el período turbulento e inestable que siguió al colapso económico y el autogolpe de estado del general José María Reina Barrios a mediados de ese año.

Desafortunadamente, el poeta ya no se pudo recuperar y murió en su casa el 11 de enero de 1898.

BIBLIOGRAFIA:

  • Asociación de Amigos del País (2004). Diccionario histórico biográfico de Guatemala. Guatemala: Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. ISBN 99922-44-01-1. 
  • La Ilustración del Pacífico (15 de febrero de 1898). «La lírica guatemalteca está de duelo; Ramón Uriarte y Juan Fermín de Aycinena». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Síguere y Cía.) II (36).