10 de junio de 1853: Carrera restringe el derecho de asilo

En medio de tensiones entre Guatemala, Honduras y El Salvador, el presidente Rafael Carrera restringe el derecho de asilo para ciertos tipos de delitos

Una vivienda rural en Guatemala en la época del general Rafael Carrera. En el recuadro: el general Trinidad Cabañas, presidente de Honduras en 1853 y enemigo acérrimo de Carrera. Imágenes tomadas de «Guatemala: the land of the quetzal» y de Wikimedia Commons.

Luego del triunfo de la batalla de la Arada sobre los criollos liberales centroamericanos el 2 de febrero de 1851, el teniente general Rafael Carrera fue nombrado presidente de la República de Guatemala, y se inició la hegemonía de ésta en la región centroamericana, aunque los liberales matenían las esperanzas de recuperar el poder.1

En noviembre de 1851, el presidente de Honduras, Juan Lindo, ganó las elecciones para un tercer período pero no quiso aceptar el poder, y pidió que se hiciera una nueva elección en la que resultó favorecido el general Trinidad Cabañas, férreo liberal que combatiera contra Carrera en varias oportunidades y que perseguía derrocarlo y restaurar la unión centroamericana liberal. Cabañas se oponía a la intervención del cónsul británico Frederick Chatfield en la región, aunque en 1852 logró llegar a un acuerdo sobre los reclamos financieros que Honduras tenía con los ingleses, lo cual sería el último acto oficial de Chatfield antes de irse de la región en mayo de ese año. Cabañas prefirió buscar una alianza con los Estados Unidos, para lo cual envió como ministro plenipotenciario de su gobierno al líder criollo liberal guatemalteco José Francisco Barrundia, quien era enemigo mortal de Carrera.2

La tensión entre ambos estados fue en aumento, especialmente porque a Carrera no le gustaba que hubiera presencia estadounidense en Honduras ni que Cabañas, un morazanista de la vieja guardia, fuera el gobernante. Carrera, entonces, empezó a apoyar una revuelta contra Cabañas, ya que todavía tenía que terminar de pacificar a los grupos guerrilleros que había en las regiones montañosas.3 La tensión existente se puede apreciar en el siguiente decreto emitido el 10 de junio de 1853, en el que se restringe el derecho de asilo de los ciudadanos de los estados vecinos:4

Decreto N°. 9

El Presidente de la República de Guatemala, por cuanto la Cámara de los representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración, que el castigo de los reos por crímenes que ofenden la moral, la propiedad y la seguridad pública interesa a todos los pueblos, y que el derecho de asilo concedido indistintamente a toda clase de delincuentes comprometería el crédito de la nación y amenazaría la existencia de la sociedad, ha establecido por ley lo siguiente:

Art. 1.°— Los reos prófugos procedentes de los Estados del Salvador, Honduras y Nicaragua encausados por crímenes de parricidio, asesinato, homicidio premeditado y seguro ó alevoso, incendio, robo, falsificación da moneda, sellos, é instrumentos públicos, quiebra fraudulenta ó alzamiento en perjuicio de acreedores legítimos, rapto, violencia y abijeato calificado, no tendrán derecho de asilo en el territorio de Guatemala; y en caso de reclamarse su extradicion, serán entregados, siempre que se reconozca por las autoridades de los Estados referidos en los propios términos y con iguales condiciones de reciprocidad, el derecho de Guatemala a reclamar los reos prófugos de su territorio, que se hallen en los mismos casos y circunstancias.

Art. 2.°— Para que la extradicion se verifique, será condición indispensable, que calificado el crimen con todas sus circunstancias, resulte comprobado en tales términos, que justificasen la prisión ó enjuiciamiento de la persona que cometiera igual delito en Guatemala.

Art. 3.°— Será igualmente necesario para que la extradicion tenga lugar que se haga la reclamación de los reos de Gobierno a Gobierno, viniendo los exhortos diligenciados por las autoridades judiciales, en la manera y términos que hoy se practica.

Art. 4.°— Si el reo cuya extradicion se solicita, hubiere cometido en la República otro delito por el cual esté encausado ó pueda estarlo, no será obligatoria la extradicion; pero si el delito fuere menos grave que aquel por el cual se le reclama, el Gobierno, de acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, podrá, si lo tiene por conveniente, mandar hacer la entrega.

Por tanto: y sancionada de acuerdo con el Consejo do Estado la pre-inserta disposición, mando se publique, cumpla y ejecute.

Palacio del Gobierno, Guatemala, junio 10 de 1853.

        • Rafael Carrera
        • El oficial mayor encargado del despacho de gobernación y justicia, Mariano Córdova4

El 6 de julio de ese año el departamento de Chiquimula fue invadido por el ejército hondureño comandado por el presidente de Honduras, Trinidad Cabañas,5 pero fueron vencidos y expulsados por el brigadier Vicente Cerna, quien los obligó a retirarse y a pedir a los gobiernos de El Salvador y Nicaragua para que mediaran en el asunto, propinando un fuerte golpe a los intentos de los liberales para desestabilizar el país.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Sierra González, Aída Lucila (2001).«La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 242.
  3. Ibid., p. 245.
  4. Carrera, Rafael; Córdova, Mariano (10 de junio de 1853). Decreto N°9. Guatemala.
  5. Carrera, Rafael; Aycinena, Pedro de (6 de julio de 1853). Proclama. Guatemala.
  6. Woodward, Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, p. 243.

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10 de junio de 1781: fundan el Colegio de Infantes

El arzobispo de Guatemala, Cayetano Francos y Monroy, funda el Colegio de Infantes en la Nueva Guatemala de la Asunción.

10junio1781
Los planos de la construcción de la Catedral de la Nueva Guatemala de la Asunción, que se empezó a construir en 1783 por instrucciones del arzobispo Cayetano de Francos y Monroy. En la esquina inferior derecha están las instalaciones de lo que luego sería el Colegio de Infrnates. En el recuadro: el arzobispo Francos y Monroy. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial en Guatemala los colegios de mayor renombre estuvieron a cargo de la Compañía de Jesús;1 sin embargo, éstos fueron clausurados cuando los jesuitas fueron expulsados de los territorios del Imperio Español en 1767 como parte de las reformas borbónicas del rey Carlos III.2 Con la expulsión de los jesuitas, el principal colegio católico pasó a ser el Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción, que era anexo a la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo.1

Cayetano Francos y Monroy llegó a Guatemala como arzobispo en sustitución de Pedro Cortés y Larraz en septiembre de 1779, con la misión de retomar el control del clero de la Capitanía General de Guatemala y sacar a Cortés y Larraz de la arquidiócesis, a la que éste se había aferrado para contrarrestar el influjo del Capitán General Martín de Mayorga, que quería debilitar la posición del clero tras los terremotos de Santa Marta de 1773.3 Cortés y Larraz hizo mucha obra en beneficio de su grey y era muy querido por el pueblo católico, en especial por el de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros, en donde había permanecido con todos los curas párrocos a su cargo, luego de que Mayorga obligara a las órdenes regulares a abandonar sus arruinados y palaciegos conventos y trasladarse a estructuras temporales en la recién fundada ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción.4 Es más, Cortés y Larraz lideró la respuesta contra una epidemia de tifo que se desató luego de los terremotos, y posteriormente donó de su propio peculio para que se construyera un nuevo hospital en la nueva capital recién fundada.1

Pero la actitud de Cortés y Larraz no era bien vista por las autoridades civiles, quienes solicitaron al rey que sustituyera al arzobispo, y así lo hizo, nombrando a Cayetano de Francos y Monroy.4 El nuevo arzobispo estaba muy involucrado con las corrientes liberales de los filósofos inglesis y de Juan Jacobo Rousseau que proporcionaron nuevos lineamientos en la pedagogía y la formación intelectual de las nuevas generaciones;​ por esa razón, inició en la Nueva Guatemala de la Asunción una reforma educativa, pues a su llegada solamente estaba la escuela de Belén, la que era incapaz de atender a todos los escolares, pues la población ascendía a veinte mil habitantes.​ El resto de escuelas no funcionaban porque todas las entidades civiles y religiosas estaban trabajando en construir sus nuevos edificios y residían en albergues de madera tras el traslado desde la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1776.3

Francos y Monroy fundó dos escuelas de primeras letras —la de San José de Calasanz y la de San Casiano—, y contribuyó económicamente para finalizar la construcción del Colegio Tridentino, y otros establecimientos. La nueva orientación pedagógica de Francos y Monroy tenías tres objetivos: ciencias, costumbres y religión. De esta forma, se dio conocimiento a los niños adecuado a su edad y se les proporcionaron principios que poco a poco fueron desarrollando ciudadanos con mentalidad distinta a la acostumbrada y quienes en años posteriores serían protagonistas de los movimientos independentistas.​3

El 10 de junio de 1781, Francos y Monroy convirtió a la escuela de San José de Calasanz en el Colegio de Infantes con dos objetivos específicos: la educación católica de la niñez guatemalteca, y educar a los seis acólitos de la Catedral Metropolitana.3 A los estudiantes del colegio de Infantes, que vestían de rojo, se les conocía como «colegiales seis«, o «los seises» porque inicialmente solamente seis de ellos cantaban en las festividades religiosas del coro de la Catedral Metropolitana; posteriormente ya fueron más los que cantaban, pero el nombre perduró.5

Tras la Independencia de Centroamérica y la Guerra Civil Centroamericana que empezó en 1827, muchas de las órdenes regulares de la Iglesia Católica fue expulsado en 1829 por el general liberal Francisco Morazán tras su victoria sobre el estado conservador de Guatemala dirigido por Mariano de Aycinena y Piñol, líder de la familia Aycinena con fuertes lazos familiares y económicas con las órdenes regulares de la Iglesia. Los liberales también expulsaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres aunque permitieron que se quedaran los curas del clero secular a los que éste dirigía, aunque sin el beneficio del diezmo obligatorio. Así, solamente quedaron funcionando el Colegio Tridentino y el Colegio San José de los Infantes, ambos a cargo del clero secular que quedó en manos del vicario de la Catedral Metropolitana.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.
  2. Real Gobierno de España (1805) [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  3. Belaubre, Christophe (2013). «Francos y Monroy, Cayetano: Aspectos de la vida del arzobispo de Guatemala que vino para retomar el control de un clero guatemalteco en estado de rebelión casi abierto». Archivado desde el original el 22 de julio de 2017.
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 116-118.
  5. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  6. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise pp. 132-133.

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