11 de septiembre de 1842: estalla una revolución en Costa Rica contra el presidente Francisco Morazán, la cual resulta en el fusilamiento del caudillo centroamericano el 15 de septiembre

Retrato del general Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Al igual que ocurrió con a figura de J. Rufino Barrios en Guatemala, la historia del general Francisco Morazán ha sido embellecida por los historiadores liberales, quienes lo presentan como un héroe unificador de Centroamérica.  En realidad, Morazán fue la epítome del criollo liberal, que aborrecía a las autoridades españolas y a los criollos de la ciudad de Guatemala por considerar que no les dieron un trato justo durante la colonia.

En venganza a lo que Morazán consideraba una afrenta a los suyos, lideró la revuelta liberal en contral del gobierno conservador conformado por los criollos guatemaltecos de la familia Aycinena y en 1829 no solamente los derrocó, sino que los expulsó del territorio centroamericano, no sin antes haberles expropiado sus bienes.

Haciendo negocios con los británicos, y con los grupos criollos que querían mantener a raya a sus rivales, Morazán acumuló una considerable fortuna mientras fue president de la República Federal de Centroamérica, la cual poco a poco se fue desmembrando hasta quedar reducida únicamente a Los Altos, Guatemala y El Salvador en 1840.  Cuando el general Rafael Carrera tomó a Los Altos a sangre y fuego, Morazán invadió a Guatemala una segunda vez aplicando una estrategia de tierra arrasada contra los campesinos del oriente guatemalteco, quienes componían la mayoría de las fuerzas de Carrera.

Morazán realize todo tipo de tropelías en el territorio guatemalteco, hasta que Carrera lo derrotó de forma contundente en marzo de 1840 en la ciudad de Guatemala, y Morazán tuvo que huir del país gritando “¡Que viva Carrera!” con unos cuando de sus colaboradores, dejando a sus soldados a merced de los soldados guatemaltecos, que no tuvieron piedad de ellos.  Aquel fue el fin de la carrera política de Morazán, quien tuvo que huir a Perú.

Morazán intentó regresar a la política centroamericana, pero esta vez en Costa Rica.  No obstante el 11 de septiembre de 1842 estalló una revolución popular en Alajuela en contra de su gobierno, la cual estaba encabezada por el portugués Antonio Pinto Soares.  Tras resistir a los rebeldes, Morazán fue capturado, juzgado sumariamente y fusilado en San José. Cabe destacar que los historiadores liberales, en especial Lorenzo Montúfar y Ramón Rosa, describen las últimas horas de Morazán como la de un héroe que incluso tomó el mando del pelotón de fusilamiento y hasta corrigió la puntería de uno de los soldados.

Los restos de Morazán fueron enviados a El Salvador, de acuerdo a su ultimo deseo.  Pero sus restos se perdieron, pues cuando Rafael Carrera invadió El Salvador tras la fracasada invasion a Guatemala del general Gerardo Barrios en 1862, ordenó que sus cañones disparan contra la tumba de Morazán hasta que ésta quedó hecha añicos, en venganza por todas las atrocidades que el caudillo liberal había cometido en Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

11 de septiembre de 1541: temblores derivados de una erupción del volcán de Fuego, aunada a un fuerte temporal y tormentas eléctricas provocan un deslave de las faldas del Volcán de Agua, causando la ruina de la capital de Guatemala

 

La Antigua Guatemala con el Volcán de Agua a la izquierda y el complejo volcánico Acatenango-Fuego a la dercha.  Imagen de Alberto G. Valdeavellano de aproximadamente 1910. Tomada de Wikimedia Commons.

 

Reproducimos a continuación el relato que hiciera el historiador clérigo Domingo Juarros en 1808 sobre la calamidad que sufrió la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, entonces en el valle de Almolonga al pie del Volcán de Agua, el 11 de septiembre de 1541. Tristemente, existen muchas similitudes con la catástrofe ocurrida el 3 de junio de 2018 .

“Pero la tragedia más triste, que se ha visto en esta Capital (Santiago de los Caballeros de Guatemala), el suceso más lamentable, que le ha acaecido, y la tribulación más grande, de que se hace mención en sus anales, fue la que experimentó la madrugada del día 11 de septiembre de 1541.  Había llovido con gran fuerza, y tenidad los días 8, 9 y 10 del expresado mes: y la noche de este ultimo fue tanta la copia de agua, que parecía, se habían abierto las cataratas del Cielo:  la furia de los vientos, relápagos, y rayos era imponderable: aumentábase el espanto con los rayos y exalaciones, que despedía el Volcán de Fuego: en una palabra, era tal el desconcierto de los elementos, que daba bastante fundamento, para creer había llegado el último día de los tiempos.  Estando en esta conturbación los moradores de Guatemala, a las dos de la mañana del día 11, sintieron tan terribles estremecimientos, y temblores de tierra, que no pudieron sostenerse en pie, oyéndose al mismo tiempo un ruido subterráneo tan espantoso, que los llenó a todos de pavor, y miedo: inmediatamente bajó de la cumber del monte, en cuya falta estaba situada la Ciudad, un inmenso torrente, que arrastraba enormes peñascos, y árboles corpulentos, que inundándola, arruinó gran parte de sus casas, y sepultó en ellas a muchos de su habitants: contándose entre los muertos la Señora Doña Beatriz de la Cueva, viudad de Don Pedro de Alvarado. Como amaneció el día 11, trataron los que salieron sanos de tan terrible tormenta, socorrer a los necesitados, curar a los estropeados, y juntar los cuerpos de los difuntos, que repartidos en las pocas Iglesias que entonces había, se enterraron por la tarde, con la solemnidad possible.  Y para perpetuar la memoria de tan terrible azote, con que el Señor castigó a esta Ciudad, y aplacar su Divina Justicia; en Cabildo de 9 de septiembre de 1542, por consejo del Sr. Marroquin, se determine, que todos los años el 11 de septiembre se haga procession de penitencia.  En cumplimiento de este auto se hizo la expresada procession, por más de 20 años, saliendo de la Antigua Guatemala, para la Ciudad Vieja, y asistiendo a ella ambos Cabildos, el Clero y Religiones.   Escarmentados los moradores de Guatemala cn los malos tratamientos, que les hicieron los volcanes, determinaron alejarse de ellos, y se poblaron una legua al nordeste de la Ciudad Vieja.”

BIBLIOGRAFIA:

Juarros, Domingo (1808). Compendio de la historia de la Ciudad de Guatemala. Tomo I. Guatemala: Ignacio Beteta.