12 de octubre de 1856: el general José Víctor Zavala atraviesa el campo de batalla para arrebatar la bandera a los filibusteros de William Walker

12octubre1856
Acción de Granada durante la Guerra Nacional de Nicaragua. En el recuadro: retrato del mariscal José Víctor Zavala que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante la Guerra Nacional de Nicaragua, en la que las nacionales centroamericanas dejaron por un lado sus divisiones entre conservadores y liberales y formaron el Ejército Aliado Centroamericano, el oficial guatemalteco José Víctor Zavala se destacó por su valentía y arrojo.

El 12 de octubre de 1856 tuvo lugar la acción más temeraria de Zavala en toda la campaña.  Ese día, arrancó la bandera cubana de la casa que ocupaban los filibusteros de William Walker en la ciudad de Granada en medio de fuego nutrido de las balas enemigas.  Dicha bandera era un ultraje para el patriotismo centroamericano pues era el símbolo de la presencia del filibustero estadounidense y sus mercenarios cubanos intentando convertir a Nicaragua en una colonia esclavista para los Estados Unidos.1

El historiador guatemalteco Federico Hernández de León, describe así aquel hecho:2

“El general Zavala mostraba a cada paso, en los momentos de mayor peligro y en los instantes de vacilación su carácter alborotado y antojadizo, cubierto por el escudo de su valor temerario.  Era el arrojo que dispone los grandes jefes de soldados en lucha, para imprimir valor a sus subordinados.  En este incidente de la toma de Granada, puso en evidencia el general Zavala el valor personal de que disponía, realizando una empresa que no vaciló en juzgar de heroísmo, como que se jugaba la vida en forma abierta.

A eso del mediodía los libertadores ocuparon la plaza de Granada, dejando al margen la iglesia.  Desde las alturas de Jalteva, los filibusteros no cesaban de hacer disparos.  Zavala dispuso atravesar la plaza, solo, para llegar hasta la casa que ocupaba personalmente Walker y apropiarse de una bandera revolucionaria.  Como lo pensó lo hizo.  Atravesó la plaza con e paso ordinario de un hombre que va a paseo, en tanto que una granizada de balas le rodeaba.  Llegó a la casa y tomó la bandera.  Luego, sin alterar los movimientos se volvió al lado de sus soldados que, parapetados en las vías vecinas, esperaban ver caer a su jefe, acribillado por los impactos del enemigo. 

Continuó serenamente Zavala su camino, cuando recibió un tiro en la propia bandera, luego un segundo tiro en el abrigo que llevaba puesto.  No se alteró y llegó hasta integrarse a las filas de sus compañeros, que lo recibieron con las hurras más justificadas. Zavala se limitó a gritarles: ‘¡Ya ven, las balas filibusteras no matan!’2

Después de vencer a los filibusteros de Walker y expulsarlos de las tierras centroamericanas, Zavala retornó a Guatemala cubierto de gloria. Años después, cuando el cuartel del Aceituno fue convertido en la Brigada Mariscal Zavala en su honor, la bandera filibustera y la espada que portaba en aquella memorable ocasión fueron expuestas durante el acto de inauguración.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua.
  2. Hernández de León, Federico (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. Tomo III. Sánchez y de Guise.

 

 

12 de octubre de 1915: se inaugura el parque “Isabel La Católica” en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala

12octubre1915
Celebración en El Cerrito del Carmen en 1915, ano en que se inauguró el parque “Isabel La Católica”.  Imagen tomada de Panamerican Union.

El monumento a la reina Isabel, “La Católica” que se encuentra en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala tiene una historia particular. En la época en que fue construida, era común que el presidente de la República se apropiara de forma fraudulenta de terrenos a nombre de testaferros, frecuentemente personas en los más altos puestos del gobierno. Esto lo hacía tanto J. Rufino Barrios, como Manuel Estrada Cabrera y Jorge Ubico.

Ubico utilizaba como testaferro a Roderico Anzueto, Jefe de la Policía, mientras que Estrada Cabrera usaba al general José María Orellana, su Jefe de Estado Mayor. Pero en el caso del terreno en que se construyó el parque en mención, el presidente no contaba con que era propiedad de Ricardo Pérez, un acomodado ciudadano español residente en Guatemala. Pérez alzó los reclamos correspondientes, y consiguió que Estrada Cabrera desistiera de apoderarse del terreno; luego de ganar el litigio, construyó el parque y el monumento a Isabel “La Católica“, el cual fue esculpido por Antonio Doninelli.

Tras la caída de Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920, Pérez donó el parque a la municipalidad de la Ciudad de Guatemala, el cual ha estado a cargo de la misma desde entonces.

El monumento tiene una columna con inscripciones tomadas de los monumentos del palacio de Palenque y en el frente consta de una copia del cuadro que representa a Isabel entregando sus joyas a Cristóbal Colón, para que éste costeara el viaje en el que fortuitamente descubrió el continente americano en 1492. En un pedestal, se encuentran los escudos de Guatemala y España, y el busto de la reina, frente a un estanque representando el océano, en medio del cual se contempla el relieve del nuevo mundo.

El parque fue inaugurado el 12 de octubre de 1915 con motivo de la celebración de un aniversario más del Descubrimiento de América. Por cierto, que el gobierno español nombró a Pérez como comendador de la real orden de Isabel la Católica.

Cuando se celebró el V Centenario del nacimiento de la reina Isabel el 22 de abril de 1951 Pedro Yurrita y Eduardo Rosales contribuyeron financieramente al remozamiento y el ornato del parque, y el el floricultor Mariano Pacheco colocó macetas de orquídeas ante la estatua.


BIBLIOGRAFIA:

  • Aprende Guatemala (10 de febrero de 2017). Monumento a Isabel La Católica.
    Aprende Guatemala. Guatemala
  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.

12 de octubre de 1492: Cristóbal Colón y su tripulación arriban a la isla Guanahani en las Bahamas, creyendo que habían llegado a las Indias por la ruta occidental

12octubre1492
Monumento a Cristóbal Colón realizado por el artista español Tomás Mur con motive de las celebraciones del IV Centeneario del Descrubimiento de América.  Fue instalado en la Plaza Mayor de la ciudad de Guatemala en 1896. Fotografía de Alberto G. Valdeavellano publicada por “La Ilustración Guatemalteca“.

Uno de los eventos más trascendentales en la vida del continente Americano fue la llegada de los españoles, la cual dió inicio el 12 de octubre de 1492 cuando Rodrigo de Triana gritó “¡Tierra!”  Para bien o para mal, dicho evento marcó un antes y un después en la vida de las naciones indígenas del continente y dió origen a varios grupos étnicos que no existían hasta entonces;  los mestizos, zambos, mulatos, entre tantos otros, que poblaron el continente, creando una amplia gama de habitantes entre los que ocupaban los sitios privilegiados eran los españoles y los descendientes de conquistadores, mientras que los aborígenes quedaron relegados al último sitio.

Los españoles que vinieron a las Américas luego de la llegada de Colón no eran lo más granado de la población de la península Ibérica, la cual apenas empezaba a recuperarse de una prolongada guerra de varios siglos que peleó para expulsar a los invasores mahometanos que la habían conquistador.  El proceso de migración fue muy similar al de aquellos que hoy en día abandonan los países latinoamericanos en busca de una vida mejor en los Estados Unidos:  no había nada para ellos en España, así que ¿por qué no mejor probar suerte en las Indias?

Aquellos aventureros, analfabetos en su inmensa mayoría, trajeron consigo dos cosas principalmente:  las enfermedades propias de una Europa en que las condiciones higiénicas eran deplorables, y el fervor religioso de una España en donde la Iglesia Católica tenia el control absoluto de la población e impartía la liturgia en latín para que el vulgo no entendiera.  Estos dos aspectos fueron fundamentales en los procesos de conquista y colonización que se proujeron, ya que las enfermedades diezmaron a las civilizaciones indígenas y la religión de los conquistadores quemó gran parte de los manuscritos que tenían dichas civilizaciones por considerarlos “heréticos y enemigos de la Santa Iglesia”.

En cuanto al llamado descubrimiento de América, Colón nunca fue consciente de que había llegado a un nuevo continente.  Él murió en 1506 creyendo que había cumplido su deseo de llegar a las Indias por la ruta de occidente.


BIBLIGRAFIA: