15 de marzo de 1892: el general presidente Manuel Lisandro Barillas entrega la presidencia al general José María Reina Barrios

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Monumento al general José María Reina Barrios en la Avenida de La Reforma a principios del siglo XX.  Al fondo, el Pabellón de la nefasta Exposición Centroamericana con la que el presidente quiso promover la economía guatemalteca. En los recuadros: los presidentes Barillas y Reina Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.  

Durante el régimen liberal que se extendió del 30 de junio de 1871 al 20 de octubre de 1944, solamente en una ocasión el presidente saliente entregó la banda presidencial a su sucesor; todos los demás o fueron derrocados, o murieron en el poder.  El único que entregó la banda presidencial por su propia voluntad fue el general Manuel Lisandro Barillas, que prefería la vida tranquila de Quetzaltenango que seguir en la presidencia.

Tras las elecciones correspondientes en las que el general José María Reina Barrios venció a sus rivales, los licenciados Francisco Lainfiesta y Lorenzo Montúfar gracias al voto de los soldados analfabetos, el general Barillas le entregó el poder el 15 de marzo de 1892, como queda registrado en el Acta siguiente:

“En la ciudad de Guatemala, a los quince días del mes de marzo del año de mil ochocientos noventa y dos; previa la protesta prevenida por la Constitución, ante la Asamblea Nacional Legislativa, prestada por el ciudadano General José María Reina Barrios, Presidente de la República, se trasladó al Salón de Recepciones del Palacio del Poder Ejecutivo, acompañado de los Diputados a la Asamblea Legislativa, del ciudadano General Manuel Lisandro Barillas, a cuyo cargo ha estado la Presidencia de la República; de los Secretarios de Estado; del Presidente y Miembros del Poder Judicial; del Cuerpo Diplomático; del Consejo de Estado; del Jefe Político de este Departamento y de la Municipalidad de la capital; del General Comandante de Armas y Generales del Ejército; de las Juntas Directivas de las Facultades y Emplados superiores de Hacienda e Instrucción Pública.

Acto continuo el ciudadano General Manuel Lisandro Barillas procedió a darle la respectiva posesión al ciudadano General José María Reina Barrios.

Y para constancia de este acto solemne, se firma la presente por los ciudadanos General Barillas y General Reina Barrios; Presidente y Secretarios de la Asamblea y Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, General Licenciado Francisco A. Villela.”

Una vez en el poder, el general Reina Barrios emitió el siguiente comunicado a sus conciudadanos que podían leer (es decir, a los habitantes pudientes de la Ciudad de Guatemala y de los cabeceras departamentales):

“José María Reina Barrios

General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

“A sus conciudadanos,

“El 14 de enero del corriente año, tuve el honor de dirigir un manifiesto a los guatemaltecos, indicando en él cuáles serían los principios políticos que servirían de norma a mi Gobierno, caso de que resultara electo para la primera Magistratura de la República, para la cual se me postulaba entonces.”

“Hoy he tomado posesión de ese elevado cargo, y desde él tengo el gusto de saludar a mis compatriotas, ratificadno cuando dije en mi expresado manifiesto.”

“Llego al poder sin odios ni prevenciones contra persona o agrupación alguna, pues los ataques que se me han dirigido desde la prensa, los creo, no hijos de la mala fe de sus autores, sino más bien el resultado de la exacerbación política, tan natural en los países que por primera vez hacen uso de sus derechos; la mayor satisfacción que tendré en mi vida pública, será la de probar con mis hechos de gobernante, que los que me atacaban tan rudamente, sin ocultar su aversión hacia mi persona, estaban muy equivocados en cuanto a mis propósitos e intenciones.”

“Esa será mi mejor venganza.”

“Abrigo una noble ambición; y es la de establecer en mi país el régimen democrático más genuino, sin las intolerancias del sectario, ni las exageraciones del iluso.”

“La libertad de hoy más, no debe ser una vana palabra, ni quedar solamente escrita en la Constitución.”

“Por más que tenga un credo politico bien definido, comprendo que estoy en la obligación de ser, no el jefe de un partido, sino el de la Nación entera, y aunque es cierto que no es fácil gobernar con todos los partidos indistintamente, sí es un hecho que bajo los anchos pliegues de la bandera liberal, todos tienen cabida, pues ella presta amparo y protección aun a los mismos que la maldicen.”

“No basta fundar las instituciones sobre bases sólidas y duraderas, sino que es necesario que se formen hombres que se encariñen con ellas y que sean su sostén cuando peligren.  La saña del gobernante por los méritos de las personas notables de su país, aunque sean sus adversarios, es no solo bochornosa para él, sino prejudicial a la Nación.”

“Deseara que bajo mi administración, además de que florezcan las artes, las industrias, el comercio y todos los ramos que hacen la riqueza de un país, se dieran a conocer todas las inteligencias y todas las aptitudes de los hijos de Guatemala, a fin de poderla presentar reivindicada ante el mundo con su cuadro de hombres notables por su patriotismo, por sus luces y por su honradez.”

“En fin: mucho queda por hacer, y sé que no es obra de un día el restaurar las fuerzas del país; pero también sé cuánto puede esperarse de un pueblo patriótico como el de Guatemala, dispuesto a ayudar a los hombres públicos a fundar un gobierno justiciero, inflexible para los abusos, sean de los mismos amigos o de los adversaries, y que proceda de acuerdo con la opinion pública sin desviarse de la senda de la libertad y de la ley.”

“Conciudadanos: He ahí expresadas con breves palabras mis intenciones, las que me propongo llevar a cabo con la cooperación y el auxilio de todos vosotros.”

“La obra es patriótica, y todos y cada uno de los hijos de Guatemala, están en el deber de contribuir a su realización.  Eso tiene derecho a esperar, y eso espero de vosotros, el que ha consagrado toda su vida al servicio público, y no tiene más norte que la felicidad de su patria.”

Y al ejército dirigió la siguientes nota:

“Al Ejército:  

“Compañeros de armas: El voto libre de los pueblos me ha llamado a ocupar el puesto de Presidente de la República, el cual ha aceptado, contando como debía contar, con el patriotismo de los guatemaltecos y muy especialmente con la cooperación del valiente ejército, fiel sostenedor de la Independencia Nacional.”

“Uno de mis principales cuidados durante mi administración, será el de promover en todos sentidos la constante mejora y buena organización de las milicias, que son las llamadas a dar respetabilidad al país, y a conservar incólumes los sagrados intereses de la Nación. Vuesta lealtad nunca desmentida, vuestro valor probado en cien combates y vuestra reconocidas prendas de moralidad y de honradez, no me dejan dudar de que mi empresa será fácil y de que unidos todos como debemos estarlo en defensa de nuestras liberatades, lograremos hacer de la patria guatemalteca un país envidiable por su prosperidad y grandeza.”

“Señores Jefes y Oficiales: a vosotros toca ayudarme con vuestra ilustración y patriotismo, yo espero que no me negareis vuestro concurso, con el cual he contado para procurer por todos los medios de que pueda disponer, la ventura de nuestra querida patria.”

Como nota aparte, cabe indicar que aquel día surgió a la vida pública un personaje que se mantendría allí hasta 1920: el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien fue nombrado como Ministro de Gobernación y Justicia.


BIBLIOGRAFIA:


15 de marzo de 1945: asume la presidencia de la República de Guatemala el doctor Juan José Arévalo Bermejo


El Doctor Juan José Arevalo en el despacho presidencial luego de su toma de posesión el 15 de marzo de 1945.  Fotografía de la revista Life.

El 15 de marzo fue la fecha elegida por los gobiernos liberales para iniciar los períodos gubernamentales.  Esta costumbre se mantuvo durante los gobiernos revolucionarios, que utilizaron la misma fecha para la toma de posesión.

Pero es a partir de la Revoluciónd e Octubre de 1944 y el inicio gobierno revolucionario del Dr. Juan José Arévalo el 15 de marzo de 1945 que el gobierno guatemalteco y los gobiernos del resto de América Latina empiezan a mostrar enormes similitudes, pues tras el triunfo de los Estados Unidos y de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial se inició la Guerra Fría entre ambas super potencias.

El dominio del gobierno estadounidense en la region se hizo absoluto, y cualquier grupo que se opusiera a la política norteamericana era acusado de comunista, tal y como ocurría dentro de los mismos Estados Unidos, en donde el movmiento llamada “McCarthismo” buscaba perseguir a todos aquellos considerados como tales.   Por otro lado, el triunfo aliado, que había sido logrado con la bandera de la libertad del ser humano frente a la opresión totalitarian del fascismo y del nacionalsocialismo obligó a cambios radicales en todo el mundo.

Los aliados eran cuatro:  Estados Unidos, Francia, Inglaterra y la Unión Soviética; de éstos, Francia e Inglaterra eran los imperios coloniales más grandes del mundo antes de la Guerra, pero como los Estados Unidos y los soviéticos fueron quienes en realidad ganaron la Guerra, quedaron relegados a un segundo plano y tuvieron que permitir la independencia de sus colonias.  Por ejemplo: Palestina se indendizó de Inglaterra y allí se fundó el Estado de Israel, India se indendizó de Inglaterra formando varios países, el Congo de independizó de Francia y de Bélgica, etc.  Por su parte, los Estados Unidos dejaron de llamar colonias a sus territorios y convirtieron a Hawaii y Alaska en estados y al resto de territories en “Estados Libres Asociados” (entre ellos Puerto Rico y Guam).

En este estado de cosas, se empezaron a promulgar leyes a favor de los trabajadores, las cuales tuvieron su origen en el “New Deal” que impulsó el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, las cuales fueron implementadas por el gobierno del Dr. Arévalo en Guatemala. A partir de entonces, el gobierno arevalista ha quedado como uno de los mejores que ha tenido el país pues se implementó el Código de Trabajo, la ley del Servicio Civil, los sindicatos , el Instituto Guatemalteco de Seguro Social y grandes cambios en la educación.

Pero lo que no se enseña en la historia guatemalteca es que lo mismo ocurrió en el resto de países de la región.  Por ejemplo, el mismo tipo de leyes fue implementado por el gobierno del general Juan Domingo Perón en la Argentina, durante la misma época.  Y como luego ocurriría durante el gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán, cuando los gobiernos de la región tomaban una dirección socialista, ocurrían golpes de estado militares apoyados por transnacionales estadounidenses.   Hubo golpes de estado seguidos de regímenes militares totalitarios muy similares a los de Franco, Hitler y Mussolini, pero ahora apoyados por el gobierno estadounidense.  Los derrocamientos de Rómulo Gallegos en Venezuela (petróleo), Jacobo Árbenz (bananeras) y de Salvador Allende en Chile (cobre), son solo un ejemplo.

Durante los regímenes militares surgieron grupos comunistas en la región en la década de 1960, inspirados y patrocinados por la revolución cubana de 1959 y con el apoyo logístico de la Unión Soviética y los países de la Cortina de Hierro.  En Guatemala surgieron el Ejército Guerrillero de los Pobres, la Organización del Pueblo en Armas y las Fuerzas Armadas Rebeldes, mientras que en El Salvador surgió el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, en Nicaragua el Frente Sandinista de Liberación Nacional y en Perú, el movimiento Tupac Amaru y Sendero Luminoso.  Los grupos guerrilleros estaban muy bien organizados y tenían contactos internacionales; por ejemplo, cuando el dictador Anastasio Somoza fue derrocado y se refugió en Paraguay, fue asesinado allí por un comando guerrillero argentino.

Tras las guerras de guerrillas siguieron gobiernos de transición por gobernantes civiles.  Así llegó Raúl Alfonsín al gobierno de Argentina y Vinicio Cerezo al de Guatemala, por poner un ejemplo.  De hecho, hasta la privatización impulsada por el gobierno de Alvaro Arzú a finales de la década de 1990 estuvo de la mano de privatizaciones que ocurrieron en toda América Latina en la misma época.


BIBLIOGRAFIA:


15 de marzo de 1907: muere asesinado en la Ciudad de México el ex-presidente Manuel Lisandro Barillas

15marzo1907
Palacio de los Capitanes Generales en 1890, tras su restauración parcial ordenada por el general Manuel Lisandro Barillas. Imagen tomada de Wikimedia Commons.  En el recuadro: retrato a lápiz del general Barillas.

El general Manuel Lisandro Barillas Bercián, quien gobernó a Guatemala entre 1885 y 1892, es uno de los presidentes menos recordados en Guatemala.  La principal razón para ello fue su enemistad y rivalidad con el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó al país entre 1898 y 1920 y cuyos colaboradores se encargaron de borrar a Barillas de los libros de historia.

El gobierno de Barillas (1885-1892) fue de un liberalismo radical, al punto que expulsó al arzobispo de Guatemala,Ricardo Casanova y Estrada, cuando éste tradujo bulas papales y las distribuyó en el país en 1887.  En cuanto a insfraestructura, ordenó la remodelación del “Teatro Nacional” (antiguamente “Teatro Carrera”) con motivo de la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América y la reconstrucción del Palacio de los Capitanes Generales de la Antigua Guatemala en 1890.

Durante su gobierno recibió personalmente al poeta nicaragüense Rubén Darío, quien llegó como exiliado desde El Salvador, tras la revolución de los Ezeta en ese país.  Y también declaró la guerra al gobierno salvadoreño tras dicho golpe de Estado, aunque esta guerra nunca se materializó y fue llamada en broma como “la Guerra del Totoposte” por los guatemaltecos.

Barillas fue el único presidente liberal que entregó el poder a un sucesor electo por los ciudadanos;  todos los otros murieron, fueron asesinados o fueron derrocados por revoluciones o golpes de estado.  En 1892 le entregó el poder al general José María Reina Barrios, sobrino del general de J. Rufino Barrios.

El licenciado Manuel Estrada Cabrera llegó al poder en 1898, tras el asesinato del general Reina Barrios, y el general Barillas le fue leal al principio, pero luego salió al exilio e intentó dirigir revoluciones contra el presidente guatemalteco desde México y El Salvador, pero sin éxito.  Cansado de esas escaramuzas, Estrada Cabrera envió a dos sicarios a la ciudad de México, quienes asesinaron a Barillas el 15 de marzo de 1907.  Desde entonces, la calle en donde ocurrió el crimen se llama “calle Guatemala“.


BIBLIOGRAFIA: