16 de julio de 1928: fallece el renombrado fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejó numerosas imágenes de la Guatemala de principios del siglo XX

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Retrato del fotógrafo Alberto G. Valdeavellano. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre los genios olvidados de Guatemala se encuentra indiscutiblemente el maestro fotógrafo Alberto G. Valdeavellano, quien dejara un importante y valioso porfafolio de la Guatemala del general José María Reina Barrios y del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Estudiante del entonces prestigioso y exclusivo Instituto Nacional para Varones en la Ciudad de Guatemala, fue condiscípulo de Rafael Spínola, quien luego sería uno de los principales miembros del gabinete de don Manuel y con quien entabló una gran amistad.  Gracias a su relación con Spínola, su trabajo fotográfico fue publicado en la revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” en donde no solamente presentaba retratos de las personalidades y damas de sociedad más relevantes de su época, sino que también de familias indígenas, composiciones fotográficas de importantes puntos turísticos de Guatemala y fotografías del deporte de moda entre los criollos de su época: el ciclismo.

Fue también propietario de varios talleres de fotografía, entre los que se destacó “El Siglo XX”, con el cual operó a finales del siglo XIX y en donde hacía retratos de las damas de la sociedad guatemalteca.  Su trabajo era de mucha calidad e incluso llegó a publicarse en la revista estadounidense “National Geographic” en 1919, cuando dicha publicación hizo un reportaje sobre los devastadores terremotos que destruyeron a la Ciudad de Guatemala entre 1917 y 1918.

Parte de trabajo del maestro Valdeavellano se ha registrado en Wikimedia Commons, y puede consultarse en esta dirección de internet.

He aquí algunos ejemplos:

  1. Composición fotográfica de Quiriguá:
  2. Ruinas del Cerrito del Carmen tras los terremotos de 1917-18 (aparecida en National Geographic):
  3. Fotografía ecuestre del general presidente José María Reina Barrios (fue la primera foto instantánea jamás tomada en Guatemala):


BIBLIOGRAFIA:


16 de julio de 1825: el Congreso Federal de Centro América autoriza la construcción del Gran Canal de Nicaragua

 

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Rutas propuestas para la construcción del Canal de Nicaragua.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La región centroamericana ha estado en la mira de las grandes potencias desde la época de la Independencia en 1821.  Apenas unos meses después de haberse independizado, la región se anexó al entonces enorme y poderoso Imperio Mexicano al mando de Agustín de Iturbide.  Cuando el imperio de Iturbide colapsó en 1823, la región proclamó su independencia definitiva y entonces los emergentes imperios marítimos de Inglaterra y de Holanda pusieron sus ojos en la región.

Desde entonces, la construcción de un canal que comunicara al Océano Atlántico con el Pacífico era visto como una necesidad por los europeos, pues eso significaría un enorme ahorro de tiempo para sus rutas comerciales.  Por medio de dádivas y sobornos, consiguieron que el congreso de la República Federal de Centro América autorizara la construcción del entonces estratégico canal en Nicaragua, lugar ideal para la construcción de semejante obra de ingeniería, ya que se aprovecharía la existencia del Gran Lago de Nicaragua.

Pero aun cuando los intereses de las naciones extranjeras han sido grandes y han estado siempre enfocados en la región por su posición estratégica, las agrias rivalidades entre los grupos criollos han sido aún mayores.  Poco después de la autorización de la construcción del canal, los conservadores se hicieron del poder al cooptar al presidente Manuel José Arce, lo que dio lugar a la Guerra Civil Centroamericana que duró hasta 1829 y terminó con la expulsión de los conservadores y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica (principal miembro del partido conservador) del territorio centroamericano.

Ya firmes en el poder, los liberales al mando de Francisco Morazán desde Guatemala, otorgaron la concesión de la construcción del canal a los holandeses. El que firmó por parte de Holanda fue el general Verveen, quien había sido el mediador entre liberales y conservadores cuando el gobierno federal fue derrocado el 1829.  Desafortunadamente para los europeos, una revolución en Holanda en 1831 dio por tierra con la construcción del canal.  El gobierno del estado de Nicaragua estuvo anuente a que se siguiera promoviendo el Canal, pero las guerras que se sucedieron y que resultaron en el desmembramiento de la Federación y en un considerable atraso en el desarrollo de todos los estados centroamericanos no permitió que se construyera.

En 1898, tras ganar la guerra contra España y quedarse con Cuba y Puerto Rico, el gobierno de los Estados Unidos se dio cuenta de la gran importancia militar de que hubiera un canal en Centroamérica y poder así trasladar los navíos de su marina de guerra desde los puertos del Pacífico hasta los del Atlántico, y viceversa.  El gobierno de Teddy Roosevelt exploró  sus opciones en Nicaragua y en Colombia (cuando Panamá todavía era parte de ese país sudameriano) y finalmente se decidió por Colombia.  Pero cuando los representantes colombianos aumentaron el precio para aprobar su decisión, el gobierno de Roosevelt se dio cuenta de que la mejor opción era apoyar la independencia de Panamá y construir el canal allí.  Y así ocurrió.

El gobierno de Nicaragua no pudo reiniciar la construcción del Canal por diferentes motivos: primero, porque la dinastía de los Somoza era incondicional de los estadounidenses, y luego porque tras la revolución sandinista las guerras civiles y los desastres naturales se han cebado sobre esa nación.  Hasta la década de 2010 hubo intereses que no fueron estadounidenses en la construcción del Canal de Nicaragua, pero el trabajo ha quedado suspendido nuevamente la inestabilidad política en el país.


BIBLIOGRAFIA: