26 de noviembre de 1813: nace el poeta Juan Diéguez Olaverri

26noviembre1811
El mirador “Juan Diéguez Olaverri” en los Cuchumatanes, nombrado así en honor al célebre poeta guatemalteco que escribió el poema “Los Cuchumatanes”.  En el recuadro:  el retrato de Diéguez Olaverri.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Diéguez Olaverri nació en Huehuetenango el 26 de noviembre de 1813 y posteriormente realizó sus estudios en la Academia de Ciencias y Estudios, de donde obtuvo el título de abogado y luego trabajó con la administración de Mariano Gálvez.  Gozaba de mucho prestigio ya que su padre había sido uno de los firmantes del Acta de Independencia en 1821.

Cuando Gálvez implementó los códigos de Livingston el 1 de enero de 1837, los pueblos campesinos se levantaron contra el régimen no solamente por los códigos, sino por el impuesto personal contra los indígenas que había restablecido Gálvez, mientras que el descontento entre los criollos liberales por la forma selectiva en que se aplicaba el habeas corpus de los códigos hizo que se formulara una queja formal ante la Asamblea Legislativa, reunida el 16 de julio de 1837, lo que dió origen al cisma en el partido liberal entre el Partido Ministerial y el Partido de la Oposición que lucharon con encarnizamiento, concluyendo con el triunfo de los opositores y con la caída del Jefe del Estado el 2 de febrero de 1838. En aquel partido opositor estaban: el vice- Jefe Dr. Pedro Valenzuela, José Francisco Barrundia, Doroteo y Simón Vasconcelos, el Dr. Pedro Molina y sus hijos, Venancio Castellanos, el Dr. D. Mariano Padilla, Miguel García Granados, y el aún joven, Diéguez Olaverri. Era tal la rivalidad, que cuando vieron que Gálvez utilizaba política de tierra arrasada contra las aldeas de donde provenían las rebeliones campesinas, no dudaron en aliarse con los rebeldes católicos campesinos dirigidos por un joven general guerrillero llamado Rafael Carrera, quien entonces contaba con tan solo 24 años de edad.

Aquellas luchas internas entre los liberales no solamente resultaron en la caída de Gálvez y la toma de la Ciudad de Guatemala por las tropas rebeldes, sino que provocaron que el Dr. Pedro Molina, rector de la Academia de Ciencias, saliera para San Salvador a asistir como facultativo al vice-Presidente de Centro -América Diego Vigil, resultando en que la Academia de Ciencias y Estudios quedara práticamente disuelta a fines de 1838.

Tras la caída de Gálvez, Diéguez fue nombrado jefe de sección del Ministerio y autorizó las providencias generales del Gobierno. Su reputación literaria se formaba en ese período de su vida; por esa época, el escritor José Milla, entonces muy joven, le consultó su primer poema “La Bruja y el Fraile”, que al final no se publicó.

En julio de 1842, a propuesta de la Suprema Corte de Justicia, y en atención a su horadez y capacidad, fue nombrado juez de Primera Instancia del departamento de Sacatepéquez, suscrito el despacho por el Jefe del Estado, Mariano Rivera Paz y refrendado por su Ministro el obispo Juan José de Aycinena. Posteriormente, en 1844 desempeñó el mismo cargo de juez en la Ciudad de Guatemala.

Pero cuando en 1846, como todavía no se había establecido una constitución en el Estado a pesar de haber convocado a constituyentes desde 1838, y viendo cómo Rafael Carrera había manejado la política del estado a su antojo hasta hacerse con el poder, Diéguez formó un partido con jóvenes estudiantes universitarios que decidieron llenar aquel vacío constitucional, convocar una constituyente auténtica, y dar al poder militar una organización regularizada. Así, el 26 de junio de 1846, cuando habrían de celebrarse en la Iglesia Catedral las honras fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, muerto en la Habana, Diéguez, sabiendo que Carrera habría de concurrir á la función religiosa, dió la orden a los suyos para que fueran armados al templo a asesinar al Jefe de Estado. El plan fracasó y Diéguez y su hermano Manuel tuvieron que salir al exilio a Chiapas tras pasar un tiempo encarcelados en el Castillo de San José.

Durante su destierro escribió “La Garza“, la cual es considerada como una de sus mejores poesías y en la que se considera que describe su propia personalidad.  Por su parte, en “Tardes de Abril” describe las bellezas naturales de Guatemala.  Otra poesías por las que es reconocido son “A mi Gallo” y “Los Cuchumatanes“.

Los hermanos Diéguez regresaron a Guatemala en 1860, y eventualmente hicieron las paces con Carrera, quien lo dejó tranquilos mientras vivió.

Juan Diéguez vivió sus últimos años en Quetzaltenango y Antigua Guatemala, y tras la muerte de un hijo suyo y la de su protector, el padre Ocaña, falleció el 28 de junio de 1866 en la Ciudad de Guatemala.  Como su familia no tenía dinero, la Junta del Colegio de Abogados donó doscientos pesos para el sepelio y el gobierno del mariscal Vicente Cerna le concedió a su viuda y sus cinco hijos sobrevivientes una modesta pensión, que luego prorrogó el general Miguel García Granados por unos años más.

Las poesías de Diéguez Olaverri fueron compiladas por Jorge Arriola, quien eventualmente las publicó.


BIBLIOGRAFIA:

  • La Ilustración Guatemalteca (15 de septiembre de 1896).  Nuestro grabados.  La Ilustración Guatemalteca: Siguere, Guirola y Cía. Guatemala.

2 de septiembre de 1813: la Cortes de Cádiz modifican la estructura politico-administrativa del Reino de Guatemala

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El Juramento de las Cortes en la Iglesia de San Pedro y San Pablo de San Fernando en 1810.  Obra de José Casado del Alisal.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante la época colonial, el presidente de la Real Audiencia de Guatemala era a la vez gobernador de la provincia, capitán general, vicepatrono real y delegado de la Real Hacienda. A diferencia de las audiencias de Guadalajara, de Panamá, de Quito, de Charcas y de Concepción en Chile, que en el siglo XVI eran audiencias subordinadas al virrey de Nueva España y de Lima, la de Guatemala dependía directamente del Consejo de Indias, por lo cual esta fue la primera audiencia pretoriana en territorio americano.

Así pues, tras la invasión de Napoleón y la convocatoria a Cortes, el 2 de septiembre de 1813, las Cortes de Cádiz mantuvieron la autoridad de la Real Audiencia de Guatemala y la denominación de la capitanía general homónima, pero suprimieron la noción de “Reino de Guatemala” cuando dividieron su territorio en dos provincias —la provincia de Guatemala (que incluía Chiapas, Soconusco, Honduras y El Salvador) y la provincia de Nicaragua y Costa Rica—, cada una gobernada por un jefe político superior y sin subordinación entre sí, y que elegían entre ellas siete representantes a las Cortes.

Como resultado de esto, José de Bustamante y Guerra, inició su mandato como Presidente de la Real Audiencia de Guatemala en 1811 con los títulos de “Gobernador del Reino de Guatemala y capitán General de la capitanía General de Guatemala“, “Superintendente General Subdelegado del cobro y distribución de la Real Hacienda“, “Juez Privativo de Tierras y Papel Sellado”, “Conservador de la renta de Tabaco y Subdelegado de Correos y de los ramos de Minas y Azogues“; pero en 1813, al entrar en vigencia la Constitución de Cádiz, cambió a “Jefe Político Superior de la Provincia de Guatemala“.


BIBLIOGRAFIA:


21 de diciembre de 1813: el Capitan General de Guatemala, José de Bustamante y Guerra, se entera de la Conjuración de Belén por un delator

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Patio del Instituto Normal para Señoritas Belén en 1913, cien años después de la Conjuración de Belén.  El convento fue convertido en Instituto por las autoridades liberales en la década de 1870.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Muy pocos son los nombres de los Capitanes Generales que recuerdan los guatemaltecos.  Están, por ejemplo, Martín de Mayorga por el traslado de la capital desde Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción; y Melchor de Mencos, su sucesor, por la construcción de los más importantes edificios de la nueva ciudad.  Tambien se recuerda a Gabino Gaínza, quien traicionó la confianza depositada en él y lideró a Centroamérica tras la independencia de España en 1821.  Y durante la época inmediatamente anterior a la independencia está José de Bustamante y Guerra.

Bustamante y Guerra llegó a Guatemala en 1811 y ante la revolución de Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos en México, preparó tropas en Guatemala, creó el “cuerpo de voluntarios de Fernando VII” y desde su puesto se enfrentó a los constitucionalistas locales, reprimiendo duramente a los independentistas. También se opuso a la Constitución de Cádiz de 1812 y todo lo que fuera a reformar el gobierno español.

A pesar del régimen opresor, a partir del 28 de octubre de 1813, y después de la elección del rector de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo, empezaron a celebrarse en la celda prioral del Convento de Belén varias juntas organizadas por fray Juan Nepomuceno de la Concepción con el objeto de derrocar al capitán general Bustamante y Guerra y lograr la independencia de la región.​ En noviembre hubo otra reunión en casa de Cayetano y de Mariano Bedoya, hermanos menores de Dolores Bedoya de Molina, y cuñados de Pedro Molina, todos ellos ricos criollos hacendados que no estaban de acuerdo con el gobierno de Bustamante. Además,​ entre los conjurados había varios miembros de los cleros tanto regular como secular, demostrando el interés de las diferentes facciones de la Iglesia católica en el alzamiento contra Bustamante y Guerra.

Pero el 21 de diciembre de 1813, Bustamante y Guerra, se enteró de que en el convento de Belén se reunían los sediciosos gracias a la delación de José Prudencio de La Llana, y de inmediato dictó un auto para que el capitán Antonio Villar y su ayudante, Francisco Cáscara, apresaran a los religiosos de ese monasterio. Muchos fueron apresados ese día y otros traicionados cuando el teniente de dragones Yúdice escribió a Bustamante y Guerra para pedir la clemencia del rey al verse descubierto y le dió nombres de los conjurados.​ Finalmente, para cubrir todas sus bases, Bustamante comisionó a su sobrino. el carmelita fray Manuel de la Madre de Dios, en la casa de correos, para que abriese toda correspondencia que cayera en sus manos.

Todos los apresados fueron juzgados y condenados a diferentes penas, entre ellas encierro y destierro, aunque nadie fue desterrado porque la situación de las colonias y del propio monarca español estaba muy inestable.  Por su parte, Bustamante y Guerra logró su confirmación en su puesto por el rey Fernando VII cuando éste retomó el poder absolute en 1814 y fue destituido en agosto de 1817 para que regresara a España, a donde arribó en 1819 y entró nuevamente a formar parte de la Junta de Indias. En 1820 fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden Americana de Isabel la Católica y se le nombró director general de la Armada hasta 1822.


BIBLIOGRAFIA: