22 de septiembre de 1826: tras el golpe de estado contra Juan Barrundia, en San Martín Xilotepeque la Asamblea crea las milicias de “Voluntarios Defensores de la Constitución”

22septiembre1826
La Hoja Suelta en que el derrocado Vice jefe de Estado intento establecer las milicias de Voluntarios de Defensores de la Constitución. Imagen tomada de la Universidad de Rice, Estados Unidos.

La Asamblea del Estado de Guatemala inició su primera serie de sesiones ordinarias el 1 de febrero de 1826 dominada por diputados liberales, y para el 20 de julio de ese año emitieron el primer decreto que afectaba los intereses de las órdenes monásticas y criollos conservadores: prohibieron que a los conventos ingresaran menores de 23 años y que profesaran menores de 25 años.

Este cambio en la hasta entonces altamente rentable carrera eclesiástica no sentó bien a los criollos conservadores ni a las autoridades eclesiásticas, quienes se aliaron a las autoridades federales y consiguieron que el senado federal fuera disuelto con la renuncia de dos de sus miembros el 2 de septiembre. Ya con el presidente federal erigido en dictador, consiguieron hacer prisionero al jefe de Estado Juan Barrundia y desarmar a las guardas cívicas del Estado.

Guatemala entró así a la Guerra Civil Centroamericana que enfrentó al presidente Manuel José Arce y Fagoaga y los criollos aristócratas guatemaltecos (ahora gobernados por Mariano de Aycinena como jefe Estado) contra los criollos liberales del resto de las provincias.

En Guatemala, los liberales de la Asamblea se reagruparon en San Martín Xilotepeque y emitieron el siguiente decreto, tratando inútilmente de iniciar una rebelión contra las autoridades conservadoras:

Ministerio Gral. del Gobierno del Estado de Guatemala
Departamento de Guerra.

El Vice Jefe del Estado se ha servido dirigirme el decreto siguiente:

DECRETO

El Vice-Jefe del Estado de Guatemala.

Por cuanto la Asamblea legislativa tubo à bien decretar y el Consejo Representativo sancionar lo siguiente.

La Asamblea legislativa del Estado de Guatemala, teniendo en consideración
las críticas sircustancias en que se haya el mismo Estado: amenazada su existencia politica por la autoridad ejecutiva de la república, y siendo un deber del cuerpo Legislativo dictar todas las resoluciones
convenientes a fin de reponer las cosas al Estado constitucional, ha tenido a bien decretar y decreta:

  1. Se levantarán milicias en el Estado, con la denominación de “Voluntarios Defensores de la Constitucion”.
  2. Podrán alistarse en las milicias de voluntarios, los individuos de la cívica, y activa, y a estos últimos se les computará triple el tiempo que sirviesen como voluntarios.
  3. Los alistamientos serán por el término de tres meses, a menos que antes se haya asegurado la independencia y fueros del Estado, pues en este caso se retirarán los voluntarios que no quieran continuar en la milicia activa.
  4. Quedan exceptuados del primer sorteo para la milicia activa todos los Ciudadanos que sean alistados en la voluntaria.
  5. El Gobierno formará un reglamento para la organización de los cuerpos voluntarios defensores de la Constitución, y dictará las medidas necesarias para su arreglo y disciplina.

Comuniquese al consejo Representativo para su sanción.

Dado en la Villa de San Martin Xilotepeque à dies y ocho de Septiembre de mil ochosientos veinte y seis.

  • Nicolás Espinosa, Diputado Presidente
  • Eusebio Arzuate, Diputado secretario
  • José Mariano Vidaurre, Diputado secretario.

Sala del consejo representativo de Guatemala en la Villa de San Martín a veinte y dos de Septiembre de mil ochocientos veinte y seis.

  • Al Vice Jefe del Estado
  • José Maria Santa Cruz, Vice presidente
  • Miguel de Talavera
  • Mariano Zenteno
  • José Bernardo Escobar, Secretario.

Y habriendo dispuesto el Vice Jefe del Estado se imprima, publique, y circule, de su orden lo comunico a Ud. acompañándole suficiente número de ejemplares al efecto.

Dios, Unión, Libertad. Villa de San Martín Xilotepeque, Septiembre 22 de 1826.

  • Castillo.

Los liberales no lograron derrocar a las autoridades conservadoras sino hasta que Francisco Morazán invadió a Guatemala e hizo prisioneros a los Aycinena el 14 de abril de 1829.


BIBLIOGRAFIA:


 

7 de abril de 1826: el Congreso de la República Federal de Centro América arrienda el edificio de la Universidad de San Carlos por una renta anual de 600 pesos

El edificio de la Universidad de San Carlos en 1875.  Usado por la Universidad, la Academia de Ciencias, el Congreso Federal de Centro Amériuca y la Escuela Facultativa de Dercho y Notariado, el edifio es actualmente el Museo de la Universidad de San Carlos.  Fotografía de Eadweard Muybridge tomada en 1875.

El traslado de la capital de Guatemal a la Nueva Guatemala de la Asunción ordenado por el capitán general Martín de Mayorga en 1776 se llevó a cabo muy lentamente. Muchos de los edificios públicos y religiosos pasaron varias décadas en construcción y por ello, la capital estuvo muy mal preparada para resistir las tribulaciones y guerras que siguieron a la Independencia en 1821.

Así estaban las cosas en 1826, cuando tras la decision de formar la República Federal de Centro América, el primer congreso federal no tenia una sede adecuada.  Decidieron entonces arrendar el edificio de la Pontificia Universidad de San Carlos por una renta anual de seiscientos pesos.

La situación política de la región era muy inestable y no había recursos para construir un nuevo edificio para el congreso.  En 1829 el gobierno federal se desmoronó y el estado de Guatemala fue invadido por las fuerzas del general liberal Francisco Morazán quien expulsó a los aristócratas criollos que habían mantenido el poder federal hasta entonces. Curiosamente, tras el triunfo de Morazán los aristócratas fueron hechos prisioneros en el edificio de la Universdad porque todavía estaba funcionando allí el congreso federal.

El 1 de marzo de 1832 el gobierno del Estado de Guatemala disolvió la Universidad de San Carlos y la sustituyó por la Academia de Ciencias y estudios, a la cual le asignó la renta de 600 pesos anuales que le correspondía a la extinguida Universidad.

El congreso siguió ocupando el edificio de la Universidad hasta que la capital federal fue trasladada a San Salvador por Morazán.


BIBLIOGRAFIA: