24 de abril de 1827: liberales salvadoreños proponen la paz a Aycinena y a Arce

El Palacio Nacional de San Salvador en 1912. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano Prado. Imágenes tomadas de Stephen Grant y de Wikimedia Commons.

La marcada división entre los criollos centroamericanos que se produjo tras la independencia en 1821 fue producto de resentimientos acumulados durante los útimos cincuenta años de la la época colonial, en la que los aristócratas guatemaltecos se aliaron con las autoridades españolas, con quienes hacían lucrativos negocios a costa de la producción agrícola a cargo de los criollos hacendados.  Por supuesto, todo el trabajo era hecho por los campesinos indígenas de la región, pero esto estaba fuera de discusión entre los criollos.

Cuando los aristócratas guatemaltecos se hartaron de los decretos estatales del liberal Juan Barrundia que sistemáticamente atacaban sus privilegios,1 lograron que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero y que convocara a una nueva elección de jefe de estado.2  En esta elección realizada en noviembre de 1826 fue elegido el líder aristócrata Mariano de Aycinena, lo cual fue el chispazo que inició la rebelión del jefe de estado de El Salvador, el liberal Mariano Prado, quien desconoció la autoridad del presidente Arce y convocó a un congreso en su territorio.3

Luego del inicio de la Guerra Civil Centroamericana y del «Decreto Fatal»  de Aycinena que declaró enemigos de la patria a los liberales guatemaltecos exiliados en El Salvador, los criollos conservadores salieron de tierras salvadoreñas para irse a Guatemala, y los criollos liberales dejaron Guatemala.4

Aquel fue el inicio de la Guerra Civil Centroamericana, ya que Prado envió sus fuerzas militares a invadir Guatemala, aunque éstas fueron rechazadas por el presidente federal Arce en la batalla de Arrazola, aunque los salvadoreños lograron replegarse y rehacerse tras la derrota.  Arce, entonces al mando del ejército federal y de las armas guatemalteca, invadió a El Salvador en represalia. Este fue un punto determinante en la guerra, ya que el presidente federal era salvadoreño y había llegado al poder gracias a los liberales en el Congreso Federal, por lo que iba muy apesadumbrado a atacar a sus coterráneos.4

Prado comprendió la situación y envió al mercenario francés Nicolás Raoult para que conferenciara con el coronel Manuel Montúfar, el enviado de Arce en el poblado de Nejapa, muy cerca de San Salvador, en donde ya estaba concentrado el ejército federal.  El documento que envió Prado el 24 de abril de 1827 decía así:56

Proyecto de concordia entre las autoridades de Centro América

Ha habido un trastorno en la República. Es indudable. No hay Congreso ni Senado federal.  Ambos partidos convienen en la permanencia de la Constitución. ¿Por qué, pues, se hacen la guerra?

El restablecimiento de las autoridades de la Federación es necesario para que sigamos gobernándonos constitucionalmente.  Al efecto, el Presidente, o Vicepresidente de la República intimarán a los senadores y diputados existentes en Guatemala, y demás puntos de la República, que se reunen en este punto; en falta de ellos concurrirán sus suplentes, compeliéndolos, si fuera necesario, del modo que la Junta Preparatoria estime conveniente.6

Los diputados y senadores que debieron renovarse, o sus suplentes, deberán concurrir también, a efecto de que se vea lo más pronto reunida la representación nacional, y ésta dé el decreto de elecciones de los que deban subrogarlos, no abandonando sus asientos hasta que no vengan a ocuparlos sus sucesores; pero el Congreso, entretaton, no podrá tratar sobre acusaciones a los funcionarios públicos, que se versaren acerca de procedimientos en el actual trastorno, hasta que su mitad no sea renovada. Podrá sí, en virtud de sus atribuciones, si a bien lo tuviere, publicar una amnistía general.

El Estado de El Salvador se abstendrá de toda intervención en los negocios de Guatemala. Las autoridades de éste deberán convenir en su propia renovación, si el Congreso pronunciare haber sido nula la elección.

Reunidas las autoridades federales en el Estado de El Salvador, o donde el Congreso decidiere, la fuerza permanente se retirará a los puntos avanzados de su destino, o a donde deban organizarse y completarse: distante treinta leguas de las autoridades federales, volviendo al Estado de Guatemala las que con motivo de los presentes acaecimientos, se hubieren leantado provisoamente en él.

Las tropas residentes de Opica se retirarán inmediatamente, y con noticia de su llegada a Guatemala, se licenciará la guarnición de El Salvador.  Las tropas que existanen Honduras, a las órdenes del comandante Milla, se retirarán también; y en habiendo llegado a Chiquimula, hará lo mismo la división auxiliar de El Salvador, a las órdenes del coronel Ordóñez.

No se intentará jamás por la fuerza la reforma del Código Federal, sino por los medios que el mismo Código previene.  El Estado de El Salvador mediará gustosamente las diferencias con el de Nicaragua, a fin de conseguir el restablecimiento del orden.  Las autoridades de los Estados se abstendrán de todo procedimiento contra las personas que hubieren tomada partido en las presentes circunstancias dejando su derecho a salvo a las personas que hubieren recibido dado para reclamarlo en juicio.6

El presidente federal Arce leyó la petición, pero la rechazó mediante este comunidado al día siguiente:7

Eso es pedir como si no se hubiese peleado; siempre por la expresión de las pasiones y de los intereses privados.  Mi elemento es la paz; mi martirio derramar sangre centroamericana; se agrava si ella es salvadoreña.

Pidan en razón que estoy pronto a convenir; pero pídase luego porque no permitiré que se pierda tiempo.  La base principal de todo acomodamiento debe ser que haya un nuevo Congreso y un Senado en que la Nación esté representada.  Los pueblos deben elegir con presencia de los sucesos ocurridos desde septiembre: sólo así se conseguirá legitimidad. Yo no aspiro a continuar en el Gobierno: he dicho que reunida la representación dimitiré el mando; pero lo he de cumplir.7

El gobierno de El Salvador juzgó como arrogante la respuesta de Arce e hizo prisionero a Raoult, por considerarlo traidor a la causa.  Después Prado se preparó para la defensa y lanzó una proclama en la que dijo: «el presidente pide como un conquistador, que hace sentir en el platillo de la balanza, el peso de los triunfos«.8

Arce se arrepentiría de no haber aceptado aquella propuesta de paz, pues fue derrotado categóricamente en la batalla de Milingo, en donde no solamente perdió ante El Salvador, sino que por esa derrota fue obligado a separarse de a la presidencia, en la que fue sustituido por el aristócrata Mariano de Beltranena.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  3. Flemion, Philip F. (Noviembre de 1973) States’ Rights and Partisan Politics: Manuel José Arce and the Struggle for Central American Union (en inglés) En: 53 (4). pp. 600–618. doi: //doi.org/10.1215/00182168-53.4.600
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 158.
  5. Ibid., p. 159.
  6. Ibid., p. 160.
  7. Ibid., p. 161.
  8. Ibid., p. 162.
  9. García-Granados y Zavala, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados.  1. Guatemala. Tipografia Nacional.

4 de abril de 1827: tropas guatemaltecas inician el sitio a Tegucigalpa

La Catedral colonial de Tegucigalpa, Honduras. En los recuadros: Dionisio de Herrera, jefe de Estado de Honduras y teniente coronel Justo Milla, jefe de las tropas sitiadores guatemaltecas. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el marco de la Guerra Civil Centroamericana que se inició con la prisión del jefe de Estado de Guatemala, el liberal Juan Barrundia, en septiembre de 1826,1 el liberal Dioniso de Herrera estaba al frente del Estado de Honduras y tenía a Francisco Morazán como secretario. Por su parte, el presbítero criollo Nicolás Irías Midence era el Vicario Capitular y Provisor General de la Iglesia Católica en el estado hondureño y solamente reconocía la autoridad del arzobispo Ramón Casaus y Torres.2

Morazán influía considerablemente en las decisiones del Jefe de Estado quien se había convertido en un dictador benévolo, ya que la primera Asamblea Legislativa que se formó había nombrado a Herrera en el poder y luego había sido disuelta.  Además no había consejo de Estado y la Corte de Justicia no estaba conformada porque los miembros electos no habían tomado posesión de sus cargos.   Esta situación no le parecía en lo absoluto al prsbítero Irías, quien por su carácter fuerte y autoritario se oponía radicalmente a lo que disponía Herrera. Aquella situación llegó al punto en que Irías pidió a los fieles católicos que se opusieran a todo lo que decretaba Herrera, a quien llamaba «hereje» y «francmasón«; es más, incluso le pidió a los feligreses que no obedecieran las leyes estatales en lo absoluto.   Herrera, por su parte, robusteció el poder público lo que hizo que los ánimos entre los conservadores católicos y los liberales anticlericales se agitaran y bastara una excusa para llegar a la guerra.3

En ese estado de cosas, un día hicieron disparos contra la casa del  jefe de Estado, y mientras los liberales acusaron a los conservadores de atacarlos, los liberales acusaron a los primeros de haber hecho una pantomima burda para alborotar los ánimos.  Herrera ordenó que redujeran a prisión al presbítero Irías en Comayagua, pero éste logró escaparse y acusó al Jefe de Estado de abuso de autoridad, lanzando pronunciamientos en la región de Occidente y hasta en Olancho, y excolmulgó a Herrera aduciendoque tenían influencia masónica y herética. Es más, vendió algunas joyas de las imágenes religiosas para comprar armas en Belice, mientras organizaba a varios cuerpos del ejército que desertaron.4

Cuando las noticias de lo que estaba ocurriendo eh Honduras llegaron a la Nueva Guatemala de la Asunción —entonces capital de la República Federal de Centro América— el presidente Arce envió al teniente coronel José Justo Milla Pineda —padre del escritor José Milla y Vidaurre— para que pusiera orden en el estado hondureño. 4 Sin embargo, como Milla era aristócrata, en lugar de reducir al orden al presbítero Irías, se puso de acuerdo con él  y el 4 de abril de 1827 marchó sobre la ciudad de Tegucigalpa e inició el sitio de la misma.5

El sitio que hizo Milla fue brutal: hubo saqueos, incendios y tierra arrasada en los alrededores de la capital hondureña durante treinta y seis días.  Herrera, viéndose perdido, propuso la paz a Milla varias veces, pero éste no aceptó diciendo que solamente arreglaría con el Jefe de Estado si éste se rendía incondicionalmente y le entregaba las armas.  Por supuesto, ante semejantes condiciones, Herrera prefirió luchar hasta la muerte, pero fue traicionado por un hondureño de apellido Fernández, quien negoció secretamente con Milla y entregó la plaza. Herrera fue hecho prisionero y llevado a Guatemala bajo fuerte escolta, mientras que varios liberales fueron enviados a prisión a Omoa y a otros reclusorios en varias partes de Honduras.5

Sin embargo, el triunfo ante Herrera le saldría muy caro a los aristócratas, al presidente Arce y al clero encabezada por Irías Midencia, pues el secretario de Herrera, el líder liberal Francisco Morazán, quedó profundamente resentido por aquella acción y decidió vengarla a la primera oportunidad.  En primer lugar, el 11 de noviembre de 1827 Morazán venció al ejército de Milla en la Batalla de la Trinidad, y se convirtió en el nuevo Jefe de Estado de Honduras, obligando al ostentoso Irías Midence a salir al exilio, huyendo de los liberales.6

Y luego, al mando del «Ejéricto protecto de la ley» invadió Guatemala, derrotando a las autoridades federales y estatales tras el sitio de la capital, a las que redujo a prisión el 14 de abril de 1829 y eventualmente envió al exilio en septiembre de ese mismo año.7  Entre los exiliados estaban todos los aristócratas de la familia Aycinena, el teniente coronel Justo Milla, los frailes regulares de la Iglesia Católica y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.  Y en venganza a lo hecho por Milla en Tegucigalpa, permitió que sus tropas saquearan las riquezas de los exiliados y cometieran toda clase de atropellos contra los pobladores de la Nueva Guatemala de la Asunción.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32-35.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39.
  3. Ibid., p. 40.
  4. Ibid., p. 41.
  5. Ibid., p. 42.
  6. Oyuela, Leticia (1989). «Historia Mínima de Tegucigalpa» En: Colección Códices. Tegucigalpa, Honduras: Editorial Guaymuras. p. 70.
  7. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

28 de marzo de 1827: el decreto fatal

Tras la labor sediciosa del doctor Pedro Molina y varios criollos liberales y militares como Saget y Pierzon, el jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena los declara fuera de la ley y enemigos de la patria guatemalteca

28marzo1827
La Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la primera mitad del siglo XIX. En el recuadro: el Dr. Pedro Molina, quien fuera nombrado enemigo de la patria guatemalteca y decretado fuera de la ley por Mariano de Aycinena por medio del Decreto Fatal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El Dr. Pedro Esteban Molina Mazariegos, líder los de criollos liberales guatemaltecos, fue prócer de la Independencia de Centroamérica en 1821, y luego Ministro Plenipotenciario de la República de Centro América ante la República de Colombia y ante la Gran Dieta del Darién en Panamá durante el gobierno del general Manuel José Arce.1 Sin embargo, luego del golpe de estado contra Juan Barrundia en Guatemala en septiembre de 1826, se produjo una crisis política en ese estado, lo que hizo que Arce convocara a unas elecciones especiales para restablecer el gobierno estatal y que concovara a un Congreso extraordinario.  Esto fue sugerido por Mariano Prado, el jefe de gobierno en El Salvador, pero tuvo consecuencias desastrosas para el presidente, ya que en las elecciones que se realizaron en noviembre de 1826, resultó triunfador el líder aristócrata Mariano de Aycinena, y los criollos liberales acusaron a Arce de haberse aliado a los conservadores.2

Tras la nueva elección, Molina ya no regresó a Guatemala sino que radicó en San Salvador, desde donde se dedicó a acusar al presidente Arce de haber traicionado a los criollos liberales y de haberse unido a los aristócratas.1 Junto con Molina emigraron varios criollos liberales, quienes se encargaron de crear un ambiente hostil hacia Arce, ya que estaban buscando apoyo para regresar al poder que habían perdido tras la captura de Barrundia.2

Los criollos liberales guatemaltecos se dedicaron a hacer propaganda negativa contra Arce, diciendo que el presidente estaba controlado por los aristócratas y que estaba tratando de eliminar el obispado de El Salvador y de establer una forma unitaria de gobierno. Como resultado de esta propaganda, Prado ya no apoyó el Congreso extraordinario convocado por Arce, y el 6 de diciembre de 1826 invitó a todos los estados centroamericanos, exceptuando a Guatemala, a enviar sus delegaciones de congresistas a una sesidn especial del congreso a Ahuachapán, El Salvador.2

Arce dejó hacer a Pravo, pero a mediado de diciembre Prado envió tropas a las frontera entre Guatemala y El Salvador.  Si bien el Congreso de Ahuachapán nunca se reunió, tres meses después el gobierno de El Salvador decidió tomar una acción determinante en contra de la supuesta amenaza guatemalteca. Así, a mediado de marzo de 1827, tropas salvadoreñas cruzaron la frontera de Guatemala, iniciando así la Guerra Civil Centroamericana que se extendería hasta abril de 1829.2

La actitud de Molina como líder de aquella propaganda anticonservadora le valió ser proscrito en Guatemala mediante el célebre decreto del 28 de marzo de 1827, en el que el nuevo Jefe de Estado de Guatemala, Mariano de Aycinena decretó por bando que eran enemigos de la patria y que quedaban proscritos los ciudadanos doctor Pedro Molina y su hijo Esteban, el licenciado Antonio Rivera Cabezas, Miguel Ordóñez, Antonio Corzo, Juan Rafael Lambur, Juan Bendaña y los coroneles Cleto Ordóñez, Nicolás Raoul e Isidoro Saget, estos dos últimos franceses. Igualmente, declaró indignos de la protección de la ley los diputados que hubiesen asistido a Ahuachapán, obedeciendo la convocatoria de Prado.3

Aquel decreto, lejos de ayudar a la causa de Arce y de Aycinena, hizo que los criollos liberales recrudecieran la propaganda en su contra, diciendo que en Guatemala existía una dictadura que exiliaba a sus ciudadanos y que restringía la libertad de prensa.2

Ese fue el inicio de la Guerra Civil Centroamericana.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar y Rivera Maestre, Lorenzo (1878) Reseña Histórica. I. Guatemala: Tipografía de El Progreso. p. 207.
  2. Flemion, Philip F. (Noviembre de 1973) States’ Rights and Partisan Politics: Manuel José Arce and the Struggle for Central American Union (en inglés) En: 53 (4). pp. 600–618. doi: //doi.org/10.1215/00182168-53.4.600
  3. Chamorro, Pedro Joaquín (1951). Historia de la Federación de la América Central, 1823-1840. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica. p. 214.

18 de septiembre de 1827: fuerte erupción del volcán Atitlán

Se produce una fuerte erupción del volcán Atitlan, seguida de varios sismos

18septiembre1827
Lago y volcán de Atitlan, aparecidos en una fotografía de 1897 publicada por Anne Maudslay en su obra «A Glimpse of Guatemala«

Reproducimos a continuación lo que relató en 1843 el historiador liberal Alejandro Marure sobre lo ocurrido en el lago de Atitlan el 18 de septiembre de 1827, cuando era jefe de estado de Guatemala Mariano de Aycinena:

«Reventó el volcán Atitlán, situado á las orillas del lago de Panajachel, en el Estado de Guatemala, arrojando una cantidad prodigiosa de mal-pais, arena y cenizas sobre la costa de Suchitepéquez, quedando toda aquella comarca, por más de cincuenta horas, envuelta en profundas tinieblas. Fueron notables los estragos que causó esta erupción, especialmente a causa de los grandes terremotos que la acompañaron. Este mismo fenómeno se repitió a principios de 828, y se ha repetido en años posteriores con no menor violencia, como está sucediendo en el presente de 1843.«1

Se deduce de lo referido por Marure que la región del Lago de Atitlan sufrió esporádicamente un enjambre sísmico que se prolongó prácticamente durante todo el gobierno de Dr. Mariano Galvez (1831-1838) y parte del gobierno del licenciado Mariano Rivera Paz (1838-1844).

El volcán Atitlan es el único de los tres que rodean el lago del mismo nombre que ha estado activo en los siglos recientes. Documentos indigenas refieren que estuvo activo alrededor de 1469, mientras que la última erupción de la que se tiene registro data del 3 de junio de 1853, en la que arrojo ceniza que provoco obscurecimiento de la región.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Escalante Herrera, Marco Antonio (2007) Volcán Atitlán.  Pbase. Guatemala

18 de mayo de 1827: el desastre de Milingo

El presidente de la República Federal de Centro América, Manuel José Arce intentó atacar la plaza de San Salvador con 2000 efectivos, pero es derrotado y expulsado de El Salvador

18mayo1827
Retrato del presidente federal Manuel José Arce. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la Independencia pacífica en 1821 y el fiasco de la efímera anexión al Imperio de Agustín de Iturbide, se formaron las Provincias Unidas del Centro de América y luego la República Federal de Centro América. Sin embargo, para ese entonces la animosidad entre criollos conservadores y criollos liberales era cada vez mayor y no tardó en desencadenarse la Guerra Civil Centroamericana entre ambos bandos.1 Puede decirse que la caída del gobierno de la República Federal de Centro América que se produjo luego de la invasión del general Francisco Morazán a Guatemala en 1829, tuvo su origen con la prisión del jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, en septiembre de 1826.2

Tras derrotar la invasión salvadoreña en la batalla de Arrazola, el general presidente Federal, Manuel José Arce, invadió El Salvador, y llegó hasta Nejapa, un poblado cercano a la ciudad de San Salvador.  El jefe de Estado de El Salvador, Mariano Prado, le propuso la paz el 24 de abril, pero Arce rechazó la petición y se preparó para la batalla, la cual se llevó a cabo el 18 de mayo de 1827. Arce fue víctima de su afinidad por los salvadoreños durante esa batalla, ya que él era oriundo de ese Estado, lo que hizo que su tropa y oficialidad desconfiara de él e incluso desertara tras la derrota.2 Reproducimos a continuación cómo describe aquella debacle Miguel García-Granados y Zavala, quien peleó para el ejército guatemalteco en aquella oportunidad:3

“El 17 de mayo salieron los salvadoreños de sus fortificaciones al mando de Don Tomás Alfaro, que no es military, y bajo la dirección de Saget. Cuando los dos ejércitos estuvieron a la vista, los salvadoreños se creyeron perdidos y lo estaban realmente: se recurrió a la perfidia, engañaron al Presidente con proposiciones de paz, el General salvadoreño pasó al campo del Presidente, y este le dictó un acomodamiento impracticable y peligroso: los dos ejércitos debían entrar juntos en San Salvador aquel día, y juntos, sin contar con el Vice-Jefe de aquel Estado, ni con autoridad alguna fuera de los militares, se daría el decreto de convocatoria para el Nuevo Congreso, segun los preliminaries de Nejapa. Alfaro sólo quería ganar tiempo para retirarse en seguridad, y ofreció al Presidente que iba a conferenciar con sus jefes y oficiales y que contestaría en el acto: la respuesta tardó en llegar, y se observó que los salvadoreños comenzaban a deslizarse, sin hacer la señal convenida de la negativa, que era un tiro de cañón: el Presidente en vez de atacarlos, envió un ayudante a requerir por la respuesta; entonces pasó Saget al campo del Presidente para excusar a su general, porque no había podido reducer a los oficiales a resolver sin el Gobierno: ofreció dar la respuesta al día siguiente, y el Presidente se dió por satisfecho con amanezarlos que en caso contrario atacaría la ciudad el 18.»

«Desde entonces comenzaron a disgustarse la oficialidad y tropas guatemaltecas: creyeron que el Presidente había renunciado a la victoria por ahorrar desgracias a sus paisanos: las opinions vulgares fueron menos favorables a Arce; él no había consultado en esta vez ni con su Segundo el general Cáscaras; poco antes, por una providencia de economía, él mismo en una restive general había dejado a las tropas sin más que una parade por plaza, y el soldado creyó que se le quería entregar al enemigo: la amenza de atacarlos otro día, fue pública, y el vulgo de la tropa lo interpretó como un aviso.»

«Y lo fué en efecto, bien que no haya sido esa la intención de Arce. Pero lo que debía haber causado peor efecto en el ejército ha debido ser el no haber atacado al enemigo el 17 y permitido que se retirase sano y salvo. La superioridad de la tropa federal sobre la salvadoreña era tal, que con la mitad de la fuerza que tenia Arce era segura la Victoria, y conseguida ésta la reistencia que podrían oponer los salvadoreños habría sido nula, y la guerra quedaba concluida. Tuvieron, pues razón la oficilidad y tropa de irritarse, y desde este momento, desconfiar de Arce. ¡Cómo es que los salvadoreños cometieron la torpeza de salir de sus atrincheramientos y presenter batalla al ejército federal, es lo que no tiene explicación, y la única que yo me doy a es que en nada comete la inexperiencia mayors desaciertos y torpezas, que en la guerra!»3

Arce intentó tomar San Salvador a través de un foso de grandes dimensiones que detuvo a sus fuerzas, pues no llevaban materiales para terraplenarlo. Y, según cuenta García Granados, “el Presidente colocó las tropas a su orilla el tiempo necesario para llenarlo de cadáveres”. El presidente trató de mandar cargar la cabellería contra las trincheras y los fosos, y cuando vio que no se podia avanzar alguien le dijo “¡Llénenlo de hombres y caballos!”, pero Arce ordenó la retirada por ser imposible salvar el foso. A las cinco y media de la tarde, se produjo la retirada, según recuarda García-Granados y Zavala:3

«el reducto de Apopa resonaba con los quejidos de más de doscientos heridos, más de cien muertos quedaron en Milingo. No todo el ejército pudo entrar en acción, pero en la retirada, desertó mucha parte de él, y con las bajas de muertos y heridos, podia calcularse un total de quinientos o seiscientos hombres; así, quedaba reducido como a mil cuatrocientos. Cuando el General Presidente ordenó la retirada se habían agotado las municiones y esta fue otra falta, porque no debió emprenderse el ataque sin tenerlas de sobre. Esto obligó al Presidente a retirarse de Apopa en la noche misma del 18 de mayo».3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  3. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados1. Guatemala. Tipografia Nacional.

11 de noviembre de 1827: la Batalla de la Trinidad

El general Francisco Morazán triunfa en la Batalla de la Trinidad y se convierte en el principal caudillo de la República Federal de Centro América

11noviembre1827
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la década de 1830.  Así lucía la ciudad cuando Francisco Morazán era el presidente de la República Federal de Centro América. Imagen tomada de Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union.En el recuadro: retrato del general Francisco Morazán.

Luego del golpe de Estado en Guatemala en contra de Juan Barrundia, se iniciaron las revueltas contra el presidente de la Federación Centroamericana, el general salvadoreño Manuel José de Arce y Fagoaga, quien era liberal pero fue acusado por su antiguos correligionarios de haberse aliado a los conservadores guatemaltecos luego de haber permitido que eligieran al líder aristócrata Mariano de Aycinena como Jefe de Estado de Guatemala.  También se radicalizaron las posiciones de los criollos liberales y los criollos conservadores en los diferentes estados degenerando finalmente en la Guerra Civil Centroamericana.

En abril de 1827, a petición del Vicario Capitular y Provisor de la Iglesia Católica de Honduras, el presbítero Nicolás Irías Midence, el presidente Arce ordenó al teniente coronel José Justo Milla Pineda, que impusiera orden en el gobierno hondureño.  Lo que ocurría era que a Irías Midence no le parecía  que el Jefe de Estado liberal Dionisio de Herrera gobernara como dictador, pues la Asamblea se había disuelta y la Corte de Justicia no había tomado posesión, y estaba pidiéndole a los fieles católicos que desobedecieran a Herrera por sus políticas «herejes» y masónicas«.  El 19 de enero de 1827, Milla marchó al mando del Segundo Batallón Federal, traspasó las fronteras hondureñas y, como era Milla aristócrata, se alió con Irías Midence y tras varias victorias instaló su cuartel en San Esteban, al suroeste de la capital hondureña iniciando el sitio de Tegucigalpa el 4 de abril de 1827.1

El 10 de mayo Herrera fue capturado y enviado a Guatemala, mientras que sus colaboradores fueron enviados a prisión en Honduras. El secretario de Herrera era Francisco Morazán, quien logró escapar y se unió al ejército opositor a Milla.1  Luego de varias batallas, se produjo el combate definitivo en el Valle de la Trinidad el 11 de noviembre de 1827, en donde las tropas federales de Milla fueron aplastadas por los hombres al mando del ya general Francisco Morazán. De hecho, Milla y algunos de sus oficiales que sobrevivieron huyeron del campo de batalla, dejando abandonados documentos, baúles y otros pertrechos.  Luego de la victoria, Morazán marchó para tomar Tegucigalpa el 12 de noviembre y el 26 de ese mismo mes llegó a la capital Comayagua donde hizo su entrada triunfal y ocupó la jefatura del Estado de Honduras, la cual presidía interinamente Miguel Eusebio Bustamante.2

A partir de ese momento, todo fue en ascenso para el ambicioso y hábil general liberal quien, sin lugar a dudas, se convirtió en el principal caudillo centroamericano entre 1827 y 1840.  Tras su triunfo en la Batalla de la Trinidad impuso su genio militar y su habilidad política invadiendo o gobernando todos y cada uno de los Estados que conformaban la Repúbica Federal de Centro América, y llegó a presidente de la misma.  Junto con él, el partido anticlerical de los criollos liberales dominó a la region, en detrimento de los hasta entonces poderosos criollos conservadores y miembros del clero, tanto secular como regular.

Como dato adicional, es importante mencionar que el teniente coronel José Justo Milla, fue el padre del escritor guatemalteco José Milla y Vidaurre y fue hecho prisionero junto con las autoridades federales y estatales en la Nueva Guatemala de la Asunción el 14 de abril de de 1829, luego del sitio de la ciudad y la victoria de Morazán sobre las fuerzas federales.  Al igual que muchos de los capturados, los bienes de Milla fueron confiscados y él fue eventualmente exiliado de la República Federal de Centroamérica de por vida, por lo que tuvo que salir a México.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 39-42.
  2. Rivera, Pedro (1927) “Monografía histórica de la batalla de La Trinidad”, Tegucigalpa, Honduras.
  3. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

11 de mayo de 1827: Aycinena ordena fusilar a José Pierson

El jefe del Estado de Guatemala, el líder conservador Mariano de Aycinena, manda a fusilar al mercenario francés José Pierzon quien se había aliado a los liberales y alzado en armas

Cementerio de San Juan de Dios. En este camposanto fue sepultado el mercenario Pierzon luego de haber sido fusilado en los paredones del Hospital del mismo nombre. Fotografía de Eadweard Muybridge tomada de Wikimedia Commons.
Cementerio de San Juan de Dios. En este camposanto fue sepultado el mercenario Pierzon luego de haber sido fusilado en los paredones del Hospital del mismo nombre. Fotografía de Eadweard Muybridge de 1875 tomada de Wikimedia Commons.

José Pierzon era un ciudadano francés que llegó a Centroamérica en busca de aventuras y fortuna en 1825, huyendo del despotismo del reinado de Luis XVIII y de su primer ministro Richelieu.  Al llegar, se puso a las órdenes del gobierno Federal de Centroamérica, entonces a cargo del presidente Manuel José Arce, quien lo nombró teniente coronel.1

Arce envió al recién nombrado teniente coronel a vigilar la frontera de Soconusco y Chiapas ——que ya para entonces había abandonado a Centroamérica y se había unido a México—, situación que aprovechó Pierzon para buscar fortuna con los mexicanos.  Al enterarse de esto, el presidente federal envió al coronel Manuel Montúfar a sustituir a Pierzon, quien se resistió a entregar su puesto y hubo que reducirlo por la fuerza.2

Las constantes pugnas entre los criollos liberales y los criollos conservadores marcarían el rumbo de la historia:  las autoridades federales, apoyadas por la familia Aycinena entraron en conflicto con las autoridades del Estado guatemalteco, dirigido por el liberal Juan Barrundia debido a varios decretos anticlericales y el cierre del Consulado de Comercio.3  Derivado de esta pugna, el presidente federal hizo prisionero a Barrundia en septiembre de 18264 y las autoridades del estado salieron de la Nueva Guatemala de la Asunción y se fueron a San Martín Jilotepeque, a donde llegó Pierzon y se puso a sus órdenes.5

Ya a las órdenes de sus nuevos jefes, Pierzon se fue a Chimaltenango, a la Antigua Guatemala y a Quetzaltenango en donde enardeció los ánimos y reclutó a doscientos hombres dispuestos a derrocar a los aristócratas de la ciudad.6

El vice-jefe de Estado, el doctor Cirilo Flores, actuando como Jefe de Estado interino fue a Quetzaltenango a intentar calmar los ánimos pero fue linchado en Quetzaltenango por una turba que creía que los liberales intentaban expulsar a los  frailes franciscanos.7 Tras ese asesinato, Pierzon persiguió a varios de los linchadores y se enfrentó a las fuerzas federales conservadoras en Salcajá y en Malacatán, en donde su escasa preparación militar resultó en sendas derrotas.8

Llegó entonces Mariano de Aycinena al poder del estado en Guatemala y emitió duros decretos que le permitían, entre otras cosas, ordenar el fusilamiento de cualquier instigador de rebelión y por ello, empezaron a perseguir a Pierzon, quien salió huyendo a Chiapas.   Pero los mexicanos lo devolvieron a Guatemala tras varias gestiones diplomáticas, y cuando Pierzon huyó de sus captores, le avisaron a las autoridades guatemaltecas del camino que seguía el prófugo.9

Pierzon fue capturado y enviado engrilletado y encadenado a la Nueva Guatemala de la Asunción, a donde llegó el 10 de mayo de 1827.  Fue juzgado sumariamente y el jefe de Estado decretó su fusilamiento inmediato. Pierzon fue fusiliado el 11 de mayo, frente a los muros del hospital San Juan de Dios, luego de desfilar desde la Plaza de Armas y fumando un habano, como última gracia.  No permitió que le vendaran los ojos y él mismo ordenó fuego en su contra.9

La Guerra Civil Centroamericana y la caída de los aristócratas guatemaltecos, apenas empezaba.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 257.
  2. Ibid., p. 258.
  3. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Asamblea Legislativa and Guatemala. Departamento de Guerra (22 de septiembre de 1826), Hoja suelta-Decreto, S. Martin Xilotepeque, Guatemala, 22 de septiembre 1826 San Martin Xilotepeque, Guatemala.
  6. Hernández de León, Federico, El libro de las Efemérides, p. 260.
  7. Fernández Ordóñez, Rodrigo (2008) ¡Muerte al hereje!: el linchamiento de Cirilo Flores Estrada. Guatemala: Universidad Francisco Marroquín, Departamento de Educación.
  8. Belaubre, Christophe (2007). Principales aspectos de la experiencia militar de José Pierson en Centroamérica. AFEHC.
  9. Hernández de León, Federico, El libro de las Efemérides, p. 261.