1 de abril de 1829: Costa Rica se separa de la República Federal de Centro América

Viendo que la Guerra Civil Centroamericana había dejado prácticamente acéfala a la República Federal, el Estado de Costa Rica decreta la Ley Aprilia, separándose temporalmente de la misma.

1abril1829
Vista de la ciudad de San José, Costa Rica, a principios del siglo XX. En el recuadro: el jefe de Estado de Costa Rica, Juan Mora Fernández, quien aprobó la Ley Aprilia en 1829. Imágenes tomadas de Mi Costa Rica de Antaño y de Wikimedia Commons.

En el marco de la Guerra Civil Centroamericana el Jefe de Estado de Guatemala, el líder aristócrata Mariano de Aycinena, declaró a los liberales guatemaltecos exiliados en El Salvador como enemigos de la patria, lo que agravó aún más la ya frágil situación1 y cuando el presidente Arce fue derrotado categóricamente en Milingo, El Salvador en 1827, fue obligado a retirarse de la presidencia y fue sustituido por el aristócratas Mariano de Beltranena, quien fungía como vice-presidente de la República.2  Después de esto ya no había marcha atrás en la guerra entre los criollos aristócratas y criollos liberales, la cual se agravó en Guatemala cuando los liberales desconocieron a Aycinena en Antigua Guatemala y fueron reprimidos por el gobierno estatal en enero de 1829.3

Aquella fue la excusa que necesitaba el general liberal Francisco Morazán, para invadir Guatemala, y llegar a sitiar la ciudad, en donde se encontraban las autoridades civiles del estado y de la República Federal.  Ante esta situación, el gobierno del Estado de Costa Rica pidió reiteradamente que se llegara a un acuerdo pacífico, pero cuando se hizo evidente que Morazán no iba a parar sino hasta que hubiera tomado la ciudad al frente de su «Ejército Protector de la Ley«,4 el 1 de abril de 1829 el Estado de Costa Rica decidió reasumir la plenitud de su soberanía y se declaró en ejercicio de ella, sin sujeción ni responsabilidad, mientras se restablecían las Supremas autoridades federales, que ya estaban prácticamente derrotadas y solamente buscando como negociar su rendición.5

Al abrirse la quinta legislatura de la Asamblea del Estado de Costa Rica, el Jefe de Estado Juan Mora Fernández dijo: «El gobierno federal no existe ni la representación nacional que formaban los vínculos de la federación. El Estado se halla aislado; su administración, sus relaciones, su conservación, su defensa, su seguridad, todo depende exclusivamente de sus propios recursos y esfuerzos; y en este concepto, los supremos poderes del mismo deben reasumir, en cuanto mira a él, las atribuciones y deberes que gravitan sobre la federación. Bajo esta consideración parece inevitable os sirváis adoptar provisionalmente un régimen unitario, en cuanto al gobierno y aplicación de las rentas que eran destinadas a la federación y los objetos que le eran encargados por la ley, y formar de ellas y las del Estado una masa común para proveer a la administración en todos los conceptos«.6

Así pues, tomando en consideración lo asegurado por Mora Fernández, la Asamblea de Costa Rica emitió el decreto 175, llamado «Ley Aprilia» el cual dice:

La Asamblea Constitucional del Estado libre de Costa Rica, cierta de que a la fech ano existe en ejercicio jerarquía alguna de la Federación Centroamericana; recordando que todas las tentativas para el restablecimiento de aquel ejercicio han sido inútiles; con presencia de que si bien de hecho no existe la Federación, ésta no puede dejar de serlo de recho mientras que los pueblos todos que concurrieron legalmente a formarla, no ocncurran a romperla de la misma manera; reflexionando que en vano ha procurado por su parte Costa Rica obrar siempre sin perder de vista el pacto nacional; considerando que en todo concepto se halla aislada y en absoluta orfandad; atendiendo en fin a que esta situación le acarrea en todo concepto males incalculables, por no haber quien, de parte de la Federación, provea acerca de su prosperidd y seguridad interior y exterior, no poder hacerlo por sí misma ni administrarse, ha venido a declarar y decreta:

Aunque el Estado de Costa Rica es uno de los que componen la República Federal Centro – Americana, reasume en sí , mientras se restablecen las supremas autoridades federales de la misma, la plenitud de su soberanía y se declara en ejercicio de ella sin sujeción, ni responsabilidad a otro que a sí mismo.

Al Consejo representativo.

Dado en el Palacio de la Asamblea Nacional Constituyente, a primero de abril de mil ochocientos veintinueve.

        • Manuel Aguilar, presidente
        • Joaquín Rivas, secretario
        • Juan Diego Bonilla, secretario7

Y tal como lo esperaba Costa Rica, sucedió; el 14 de abril Morazán entró vencedor a la capital guatemalteca, y redujo a prisión a todas las autoridades federales y estatales,8 a quienes mantuvo presos por varios meses hasta que finalmente los expulsó de Centro América.9  Finalmente, en 1831 Morazán fue electo presidente de la República Federal, y Costa Rica se reintegró a la misma, formand parte de ella hasta 1838.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chamorro, Pedro Joaquín (1951). Historia de la Federación de la América Central, 1823-1840. Madrid: Ediciones Cultura Hispánica. p. 214.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados.  1. Guatemala. Tipografia Nacional.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 128-132.
  4. Marure, Alejandro (1895): Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América de 1821 a 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 52.
  5. Cartín, Maritza, (2020). Costa Rica en la República Federal de Centro América (1824-1838). Costa Rica: Mi Costa Rica de Antaño.
  6. Dachner, Yolanda T. (1998). Centroamérica: una nación antigua en la modernidad republicana. En: Anuario de Estudios Centroamericanos. 24 (1-2). Costa Rica: Universidad de Costa Rica. p. 11.
  7. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralVI. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 47-48.
  8. (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  9. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

15 de febrero de 1829: derrota de Morazán en Mixco

En un intento desesperado por evitar el sitio de la ciudad de Guatemala, las fuerzas estatales logran derrotar a las fuerzas que Francisco Morazán había enviado a Mixco.

15febrero1829
El poblado de Mixco en 1895, en una fotografía de los esposos Maudslay publicada en 1899. En el recuadro: retrato del general Francisco Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1829, el general hondureño Francisco Morazán era prácticamente invencible. Después de sendos triunfos sobre las fuerzas federales al frente de su «Ejército Protector de la Ley«, Morazán había invadido Guatemala por el oriente del Estado luego de que los criollos liberales hubieran sido reprimidos violentamente tras intentar resistirse al gobierno de Mariano de Aycinena en la Antigua Guatemala.1 Gracias a su habilitad militar, Morazán avanzó fácilmente por el territorio guatemalteco llegando hasta Pinula, en donde un grupo de los liberales que se habían alzado contra Aycinena —liderado por el francés Isidoro Saget— se unió a sus fuerzas.2

El gobierno de Aycinena no contaba con jefes militares capaces de enfrentar a Morazán, ya que el ex-presidente Manuel José Arce se había retirado de la vida política tras ser destituido y se desconfiaba del general italiano Francisco Cáscara por ser leal a Arce.  Eventualmente, Cáscara renunció a la comandancia de armas y el general Agustín Prado, conservador rematado, tomó el mando pero con contaba con la experiencia militar ni con suficientes soldados para contener al ejército invasor. Prado optó por concentrar a sus fuerzas en la Ciudad de Guatemala y se preparó para el sitio final. Por su parte, con el control de las posiciones de Pinula y El Aceituno, Morazán envió a parte de sus soldados a la Antigua Guatemala por el camino de Amatitlán, para que restituyeran a las autoridades que habían sido destituidas tras el golpe de estado de 1826, desconociendo así al gobierno de Aycinena. Además, Morazán envió tropas a Mixco, para cercar completamente la ciudad y cortar el suministro de víveres a la misma.3

En una medida desesperada, el general Prado envió al coronel Pacheco al mando de mil hombres, para que recuperaran la plaza de Mixco. El 14 de febrero por la noche, Pacheco ordenó a sus hombres que marcharon en dos filas a ambos lados del camino, con las armas invertidas para que la luz de la luna no se reflejara en ella, y así llegaron hasta Mixco, en donde atacaron a las fuerzas de Morazán por sorpresa a las altas horas de la madrugada del 15 de febrero. Viéndose en desventaja, parte de las tropas huyó mientras que un grupo se atrincheró en el convento local, desde donde intentó ofrecer resistencia pero sin ningún efecto. Enterado de la derrota, Morazán reagrupó a sus fuerzas y se dirigió a la Antigua Guatemala, desde donde iniciaría el sitio hacia la ciudad. Por su parte, el general Prado no supo que hacer con su victoria y ordenó a las fuerzas guatemaltecas que regresaran a la ciudad a prepararse para el sitio que se avecinaba.4

Eventualmente, Morazán logró regruparse y finalmente tomó la ciudad el 14 de abril, haciendo prisioneros a los criollos aristócratas y a las autoridades federales a quienes expulsó de la región centroamericana junto con los órdenes regulares y el arzobispo Ramón Casaus y Torres.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández De León, Federico (1963) [1924] El Libro de las Efemérides; Capítulos de las Historia de América Central. V Guatemala: Tipografía Nacional. p. 266.
  2. Ibid, p. 267.
  3. Ibid, p. 268.
  4. Ibid, p. 269.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.

22 de enero de 1829: los liberales de Antigua se rebelan contra Aycinena

Debido a la persecusión de que eran objeto por parte del gobierno conservador de Mariano de Aycinena, los liberales en Antigua Guatemala se rebelan contras la autoridades del Estado

22enero1829
Ruinas del pórtico principal de la iglesia de la Compañía de Jesús antes de ser destruidas por los terremotos de 1917-18 y 1976. En el recuadro: el Jefe de Estado Mariano de Aycinena. Imágenes tomadas de Mizner Scrap Book of Central America y de Wikimedia Commons.

Tras el desastre de Milingo en 1827, el general Manuel José Arce fue cortesmente obligado a renunciar a la presidencia de la República Federal de Centro América, dejando el poder en manos de Mariano de Beltranena.  Para entonces, los criollos liberales habían dado la espalda al proyecto político de Arce, y lo acusaban de haberse aliado a los criollos aristócratas conservadores de la ciudad de Guatemala, que servía en ese entonces como capital de la Federación.1  Por su parte, en el estado de Guatemala gobernaba desde noviembre de 1826 el líder conservador Mariano de Aycinena, quien había llegado al poder tras el golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia y la captura de éste por parte de Arce en 1826, y quien había emprendido una labor enérgica en contra de los criollos liberales, cuyos líderes exiliados en El Salvador hacían una campaña incesante en contra de su gobierno.2

Aycinena declaró al Dr. Pedro Molina —quien estaba exiliado en El Salvador— y a sus allegados como enemigos de la patria por medio del llamado «Decreto Fatal» en marzo de 1827 y emprendió una represión contra los liberales en Guatemala, por lo que éstos se refugiaron en la ciudad de Antigua Guatemala, en donde el jefe político del departamento, Sebastián Morales, era un liberal que se había puesto al servicio del gobierno conservador para conseguir una puesto como éste, ya que Sacatepéquez y Chimaltenango eran la puerta de acceso a la región de Los Altos.3  Además, la antigua capital del Reino de Guatemala se prestaba para una conjura, ya que en ese época contaba apenas con diez mil habitantes, y quedaba sumida en la oscuridad y quietud tan pronto como se ponía el sol.4

Uno de los organizadores de aquella conjura era el Dr. Mariano Gálvez, quien en esa época no era bien visto por los criollos liberales porque había apoyado sido secretario de Gabino Gaínza y firmado el decreto de anexión a México en 1822,5 pero quien gracias a su inteligencia logró imponerse entre sus correligionarios, cuyo número crecía día a día. Y así, el 22 de enero de 1829, los liberales con  el jefe político Sebastián Morales a la cabeza, desconocieron la autoridad de Aycinena aduciendo que solamente reconocían el gobiero del despuesto Juan Barrundia.6

Los alzados, que eran aproximadamente seiscientos, pidieron que les proporcionaran armas y le ofrecieron el mando de la fuerza al coronel francés Nicolás Raoult, quien políticamente declinó la oferta, aduciendo que era ir al sacrificio, a pesar de que era uno de los principales alborotadores.  Y antes de que lograran conseguir un nuevo jefe militar, las autoridades conservadores enviaron un contingente militar a Antigua y los liberales se dispersaron como pudieron.6

A pesar de aquella derrota inicial, los liberales resultaron vencedores sobre el gobierno de Aycinena porque cuando la noticia del fracaso de la revuelta llegó a oídos del general hondureño Francisco Morazán, éste de inmediato movilizó  su «ejército protector de la ley» y emprendió camino a Guatemala, sitiando la ciudad y obligando a la renuncia de las autoridades federales y estatales el 14 de abril de ese mismo año.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 128.
  2. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  3. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 129.
  4. Ibid., p. 130.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.
  6. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 131.
  7. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.

25 de septiembre de 1829: retiran obispado de El Salvador a Matías Delgado

Derogan decreto que había dado posesión a Matías Delgado como primer obispo de El Salvador

25septiembre1829
Anverso del desaparecido billete de 5 colones (antigua moneda salvadoreña) que muestra al padre Delgado arengando al pueblo contra la colonia española. En el recuadro: un retrato estilizado del sacerdote salvadoreño. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 24 de abril de 1825 tomó posesión con carácter de primer Obispo electo de El Salvador, el presbítero Dr. Matías Delgado, y comenzó a gobernar su nueva diócesis.  Este paso y los que ya se habían producido a este respecto fueron desaprobados expresamente por el arzobispo metropolitano de Guatemala, Ramón Casaus y Torres en un edito publicado el 21 de junio de 1825 y por la misma Santa Sede en un breve que ésta publicó el 1 de diciembre de 1826.1 La finalidad de aquel nombramiento era parte de la búsqueda de independencia total que tenían en El Salvador, pues para tener la independencia política, consideraban necesaria la eclesiástica.2

Debido a la tensión existente entre Guatemala y El Salvador, tras el golpe de estado en Guatemala que derrocó al jefe de Estado Juan Barrundia luego de que el presidente federal Manuel José Arce lo hiciera prisionero en 1826, estallaron las hostilidades entre los estados,3 resultando en la Guerra Civil Centroamericana  que concluyó con la invasión del general liberal Francisco Morazán al territorio guatemalteco en abril de 1829 y la expulsión de los criollos aristócratas guatemaltecos, los frailes del clero regular y el arzobispo metropolitano.4

Tras la rotunda victoria de los liberales en Guatemala y el derrocamiento del gobierno federal, en El Salvador fue electo el conservador José María Cornejo, y el 25 de septiembre de 1829 la Asamblea Extraordinaria de El Salvador derogó el decreto en que se había mandado dar posesión a Delgado y lo sustituyó por el de Gobernador Eclesiástico.1 Finalmente, dado que ya no procedía buscar la independencia absoluta del estado de El Salvador, el 28 de enero de 1831 se le declaró formalmente destituido de la mitra y aun de la Vicaría de El Salvador por medio del siguiente decreto: 

La Asamblea Legislativa del Estado de El Salvador

Considerando:

Artículo 1°. Que la erección de la Diócesis de este Estado ha llevado por único y principal fin la independencia eclesiástica de esta iglesia para perfeccionar y afirmar lo que en lo político corresponde al Estado.

Artículo 2°. Que con el mismo fin se hizo por el Congreso constituyente la elección de Obispo y se posesionó por la primera legislatura ordinaria, sujetando lo uno y lo otro a la aprobación y confirmación de la silla Apostólica.

Artículo 3°. Que la misma silla ha desaprobado ya la elección y posesión del electo: que de quererlo sostener vendría a obrarse en sentido contrario al designio propuesto, por dificultarse así obtener el obispado.

Artículo 4°. Que la incertidumbre en que subsiste el Estado de la legitimidad de la autoridad eclesiástica que lo rige, por la desaprobatoria de su Santidad, siembra la inquietud en las conciencias y produce disensiones que necesariamente dañan el orden público.

Artículo 5°. Que aunque la Asamblea extraordinaria dio decreto en 25 de septiembre de 1829, procurando conciliar las dificultades refereidas, éste no llenó su fin y es opuesto en su artículo 3°. en la que nombré de Gobernador al Dr. C. José Matías Degaldo, a la atribución 8a. que designa al poder Ejecutivo de artículo 4°. de la Constitución del Estado; y que por esto es en sí mismo nulo el nombramiento.

Artículo 6°. Que el mismo Dr. Delgado, en notas de 29 de julio de 12 de agosto del añ último presentó al Gobierno las dudas que le ocurrían sobre la legitimidad de las facultades que le fueron concedias por el Gobernador eclesiástico de Guatemala, Canónigo José Antonio Alcayaga, en virtud de las cuales obra.

Ha tenido a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Se declara insubsistente el nombramiento de Gobernador eclesiástico hecho en el Dr. José Matías Delgado, por la Asamblea Extraordinaria en el Artículo 3 de la ley de 25 de septiembre de 1829.[…]

Artículo 3°. Se declara asímismo insubsistente la elección de obispo en el mismo Dr. Delgado.[…]

Artículo 8°. Se derogan las leyes y decretos expedidos en el Estado, sobre erección de obispado, elección y posesión del obispo electo en cuanto se opongan a éste.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1895) [1845]. Efemérides de los Hechos Notables acaecidos en la República de Centro América desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 28.
  2. Ayala Benítez, Luis Ernesto (2007). La Iglesia de y la Independencia política de Centroamérica: El Caso de el estado de El Salvador (1808-1833). Roma, Italia: Editrice pontificia,, Universitá Gregoriana.  pp. 271-272.
  3. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  4. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

10 de septiembre de 1829: conservadores se rebelan tras expulsión de Arce y de Aycinena

Unos cuantos conservadores intentan tomar la Ciudad de Guatemala tras el exilio de Manuel José Arce y Mariano de Aycinena

10septiembre1829
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. Allí residía el gobierno de la República Federal de Centro América cuando Manuel José Arce era presidente. En el recuadro: el presidente Arce. Imágenes tomadas de la colección de La Calle donde tú vives y Wikimedia Commons.

La prensa partidista en Guatemala siempre ha sido dura con sus oponentes.  Esto queda ejemplificado cuando el periódico liberal «La Antorcha Centro-Americana» publicó las siguiente notas el 10 de septiembre de 1829:

  • Con respecto al exilio del expresidente Manuel José Arce y del ex-jefe de Estado Mariano de Aycinena:  «el 7 del corriente salieron de esta Capital con destino a embarcar a los puertos del norte, el ex-presidente C. Manuel José Arce, y el intruso Jefe de Estado C. Mariano Aycinena.  Este escarmiento en estos dos funcionarios traidores a sus juramentes y a los compromisos que debían a su Patria, es un saludable ejemplar para que los Jefes venideros no lo sigan en suerta tan desgraciada y afrentosa«.1
  • Con respecto a los acontecimientos que siguiente al exilio de los arriba indicados: «Se descubrió una conspiración en esta Capital en que se trataba de apoderarse de la plaza, destruir el orden restablecido, y reponer el imperio de los intrusos.  Uno de los proyectos era degollar a las personas empleadas en el Gobierno, y otras que pudieran resistirse.  Se deduce de la causa que contaban con armas, parque, dinero y algunos hombres. Esta tentativa es una verdadera reacción del partido que sucumbió, y que ha tenido animosidad de intentarla por la indulgencia con que han sido tratados los criminales.  Ellos no se contienen por el sentimiento noble de la gratitud de que debían estar penetrados. Ellos acaso ni aun están bastantemente convencidos de la moderación con que se se ha procedido.  Jamás se han contenido los delitos por dejarlos de castigar; esta máxima que hemos procurado gravar, ha producido contradicciones poco honrosas a sus autores, porque suponen o mucha ignorancia o complicidad en los delitos. Hay filósofos que opinan que todo crimen supone una perturbación en la mente; pero ninguno lo manifiesta tanto, como la conspiración intentada: ella era un verdadero acto de despecho, pues no tenía la más remota probabilidad del suceso. Cuando hubiesen conseguido una sorpresa habría sido momentánea; pues la opinión pública en que se apoya el actual Gobierno lo habría sostenido y destruido a los audaces conspiradores1

Es importante indicar aquí lo siguiente:

  1. El «orden restablecido» se refiere al triunfo de la invasión liberal dirigida por el general Francisco Morazán, que derrocó al jefe de Estado conservadora Mariano de Aycinena y al gobierno federal,2 entonces a cargo del vicepresidente Mariano de Beltranena, ya que el general Manuel José Arce estaba separado del cargo.3  Las autoridades conservadores habían llegado al poder en septiembre de 1826, luego del golpe de estado contra el liberal Juan Barrundia.4
  2. El «imperio de los intrusos» se refiere al gobierno que presidía Mariano de Aycinena, líder del partido criollo conservador, al que detestaban los criollos liberales por todas las prebendas de que dicho grupo gozaba durante la época colonial.  De hecho, Morazán declaró como usurpador a todo lo actuado por Aycinena y su gobierno.5
  3. El «partido que sucumbió» era el partido conservador. 
  4. No hubo tal «indulgencia para los criminales» ni «moderación«, como asegura el artículo.  Tras la rendición, Morazán ocupó la plaza, y luego invitó a todas las autoridades estatales y federales al Palacio Colonial, a donde llegaron vestidos de gala, y fueron hechos prisioneros en el acto, ya que Morazán declaró unilateralmente nula la rendición.6  Todos estos personajes pasaron en prisión varios meses y sus propiedades fueron confiscadas; además de que se les obligó a devolver los salarios que habían devengado cuando eran miembros del gobierno.2,3  Por otra parte, las tropas de Morazán saquearon cuanto pudieron de las mansiones de los conservadores y de las iglesia católicas, al punto que surgió el dicho popular «se fue con Pancho» por todo lo que se perdió tras la invasión.
  5. La «opinión pública en que se apoya el actual gobierno» era obviamente favorable, pues estaba conformado por los liberales guatemaltecos.  Los conservadores habían sido expulsados del país o reducidos a prisión.

Por supuesto, cuando los conservadores retomaron el poder en 1839, luego del derrocamiento del gobierno del liberal Mariano Gálvez, la prensa que les era favorable publicó artículos similares en contra del caído gobernante y sus malhadados Códigos de Livingston.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  2. La Gaceta de Guatemala (1855). «Noticia biográfica del señor D. Manuel Francisco Pavón, Consejero de Estado y Ministro de lo Interior del gobierno de la República de Guatemala»La Gaceta de Guatemala (Guatemala: Imprenta La Paz, Palacio de Gobierno de Guatemala) VII (58-62).
  3. Hernández de León, Federico  (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala. pp. 114-120.
  6. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  7. Hernández de León, Federico (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.

4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

Decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

4junio1829
En la imagen: la antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto «con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas3, Nota_a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota_b  El decreto dice así:

1.° Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.° Editado

3.° Editado

4.° Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.° Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que dice así:

4.° Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

    • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
    • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
    • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
    • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla, pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos. 
    • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
    • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
    • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

    • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
    • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
    • c:  José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. – (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

12 de abril de 1829: Aycinena y Morazán negocian el cese al fuego

Se negocia el cese al fuego entre las fuerzas federales y guatemaltecas y las del «Ejército Protector de la Ley» dirigido por Francisco Morazán

12abril1829
Salón de actos del edificio de la Pontifiia Universidad de San Carlos de Borromeo, en donde redujeron a prisión a los criollos aristócratas tras la capitulación del 12 de abril de 1829.  En el recuadro, el general Francisco Morazán.  Imágenes tomadas del Porvenir de Centro América de 1892.

El 12 de abril de 1829 fue un día aciago para los criollos aristócratas guatemaltecos ya que fue el día en que tras dos meses de sitio, tuvieron que negociar la rendición de la plaza de la Nueva Guatemala de la Asunción ante el Comandante Francisco Morazán, general del «Ejército Protector de la Ley» que invadió a Guatemala en medio de la Guerra Civil Centroamericana que se desató cuando los conservadores y miembros del clero dieron un golpe de estado contra el Jefe de Estado Juan Barrundia en 1826.1

Morazán había invadido a Guatemala luego de la represión del Jefe de Estado Mariano de Aycinena contra los liberales que habían intentado desconocer su autoridad en enero de 1829, y estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, ya su principal motivación era vengar la destrucción de Tegucigalpa y la prisión del Jefe de Estado Dionisio de Herrera —de quien era secretario— en mayo de 1827 a manos de las fuerzas guatemaltecas comandadas por el teniente coronel aristócrata Justo Milla.2

Como incluso hasta antes de la invasión Morazán ya había dado muestras de que no iba a aceptar la rendición de las autoridades de Guatemala,3 Aycinena resistió cuando pudo, pero cuando vió la causa perdida, envió los siguientes mensajes a Morazán:4

Al C. Francisco Morazán, General en Jefe de las Fuerzas de El Salvador y Honduras

Estoy de acuerdo con las bases que Ud. fija en su primera nota, y esto quise decir en la mía última. En tal concepto, mandaré a mis comisionados al punto que Ud. designe, desde luego que se sirva darme el correspondiente aviso.  Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

C. Francisco Morazán.  Los CC. brigadier Manuel de Arzú y el teniente coronel Manuel F. Pavón, son los comisionados que he nombrado para las conferencias en que se debe arreglar el modo en que ocupe Ud. la plaza con sus tropas. Ya he dado mis instrucciones y suscribo a cuanto ambos convengan. Reitero a Ud. mis consideraciones y respetos . D.U.L. Guatemala, 12 de abril de 1829.

        • Mariano de Aycinena

De aquella reunión, se suscribió el siguiente acuerdo de capitulación:

El general en jefe del Ejército Unido Protector de la Ley, y los CC. brigadier Manuel de Arzú y teniente coronel Manuel F. Pavón, comisionados del Jefe del Estado, como comandante de las fuerzas que existen en la plaza mayor de esta ciudad han convenido en la siguiente capitulación:

Artículo 1.°— Desde esta hora habrá una suspensión de armas y tanto el ejército del General Morazán, como el que se haya en la plaza, recogerá sus partidas a los puntos que ocupan, evitando todo acto de hostilidad.

Artículo 2.°— Mañana a las diez del día entrará el ejército sitiador a la plaza principal de esta ciudad.

Artículo 3.°— Las tropas sitiadas se replegarán antes de este acto a sus cuarteles y se depositarán en la sala de armas todas las existentes en la misma plaza mayor.

Artículo 4.°— El general Morazán, si lo tuviere por conveniente, incorporará a su ejército los individuos de las fuerzas capituladas que no quisieren ser licenciados, ya sean de las milicias del Estado, o de la fuerza federal que existe unida a ellas.

Artículo 5.°— Cuatro comisionados del ejército sitiador pasarán mañana a las ocho del día a la plaza, para asegurarse del cumplimiento del artículo 3.° y luego que se hayan recibido formalmente de todos los elementos de guerra y armas que existen en la plaza, darán aviso de ello, para la ocupación de la misma plaza.

Artículo 6.°— El general Morazán garantiza las vidas y propiedades de todos los individuos que existen en la plaza.

Artículo 7.°— Les dará pasaporte, si lo tuviere por conveniente, para que salgan a cualquier punto de la República, o fuera de ella.

Artículo 8.°— El general Morazán y los comisionados a nombre del jefe que representan, ofrecen bajo su palabra de honor, cumplir esta capitulación en la parte que les toca.4

Morazán citó a los aristócratas en el Palacio de Gobierno el 14 de abril, y allí mismo unilateralmente declaró nulo el acuerdo del 12 de abril —especialmente el artículo 6.° en el que se había comprometido a respetar vidas y bienes y el 7°. en el que se comprometía a darles pasaporte para salir del país— y redujo a prisión no solamente al ex-jefe de estado Mariano de Aycinena,5 sino que a todos los miembros del gobierno y de la familia de éste para luego expulsarlos de la región unos cuantos meses más tarde.6 

Si el lector lee con detenimiento el artículo 8.° del acuerdo de capitulación, se dará cuenta de que los hechos que siguieron a la firma de dicho documento demostraron que la palabra de honor del general Morazán no valía nada ya que la venganza era su principal motivación en esos momentos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 34-36.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 39-42.
  3. Aycinena y Piñol, Mariano (27 de octubre de 1828) Manifiesto del Jefe de Estado de Guatemala. Guatemala: Imprenta Mayor.
  4. Raoul, Nicolás (1829) Partes a los gobiernos aliados protectores de la ley sobre la restauración de Guatemala. Guatemala: La Unión.
  5. Hernández de León, Federico (1929).El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7) Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.

11 de junio de 1829: expulsan al arzobispo Casaus y Torres y a las órdenes regulares

Las nuevas autoridades liberales obligan al arzobispo Ramón Casaus y Torres y a la mayoría de ordenes regulares a salir al exilio

11junio1829
Antigua fuente que se encontraba en el atrio de la Iglesia de La Recoleccion en la Ciudad de Guatemala.  En el recuadro: el arzobispo Casaus y Torres. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Francisco Morazán invadió a Guatemala luego de que el presidente Federal Manuel José Arce se aliara con los conservadores guatemaltecos y fuera separado de su cargo por estos tras el desastre militar de Milingo en 1827.1 Morazán se alzó con el triunfo el 12 de abril de 1829 y pocos meses después, dispuso salir de los principales aliados de los aristócratas: los frailes regulares y la cúpula del clero secular.2

La noche del 10 al 11 de junio de 1829, llegaron sigilosamente los delegados de la autoridad al Palacio Arzobispal y sacaron al arzobispo Ramón Casaus y Torres todavía en camisa de dormir, lo obligaron a empacar y lo sacaron camino a la costa del Norte montado en una mula.  No les importó en lo más mínimo que la mañana era nebulosa y amenazaba lluvia.  Igual suerte corrieron los frailes de Santo Domingo, La Recolección y San Francisco; todos fueron enviados a Omoa, en fueron embarcados con destino a la Isla de Cuba, que todavía era posesión española y los recibió con los brazos abiertos.  Solamente se salvaron los frailes de la Merced y los hospitalarios de Belén quienes no participaban activamente en política.2

Conforme pasó el tiempo, el gobierno liberal fue poniendo sin querer de su parte para facilitar la labor de los curas, tal y como hicieron los liberales que habían forzado al rey Fernando VII a aceptar nuevamente la Constitución de Cádiz en 1820 pues impusieron leyes que no se aplicaban a la realidad Española de su época, y que a la larga resultaron en una invasion francesa que restableció a Fernando VII como rey absolutista y eclesiástico.3 En Guatemala, primero, el gobierno liberal hizo negocios con los ingleses protestantes, y luego estableció un impuesto individual excesivo para los indígenas y promulgó los códigos de Livingston que autorizaban el matrimonio civil y el divorcio, leyes novedosas pero contrarias a las costumbres de la población guatemalteca.4 Todo eso, aunado al resentimiento por la expulsión del arzobispo, hizo que estallara una revolución católico-campesina en 1837 cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez quiso imponer unos cinturones sanitarios para evitar la propagación de la epidemia del cólera, impidiendo que las comunidades rurales tuvieran acceso a sus fuentes de agua.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise  pp. 132-133.
  3. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2OCLC 212905232.
  4. Hernández de León, Federico (6 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides, 6 de marzo de 1837, Levantamiento en San Juan Ostuncalco. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía de Sánchez y de Guise.  pp. 17-50.

14 de abril de 1829: Morazán encarcela a las autoridades del Estado y de la Federación

Tras la invasion de Francisco Morazán al Estado de Guatemala y la rendición incondicional del mismo, las autoridades del Estado y de la República Federal son reducidas a prisión

14abril1829
Facsímil del manuscrito original del Acta de la Independencia de Centroamérica en 1821.  Muchos de los firmantes serían enviados al exilio o despojados de su bienes tras la invasion de Francisco Morazán a la Ciudad de Guatemala en 1829.  En el recuadro, el general liberal Francisco Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El escritor Federico Hernández de León, en su obra «El Libro de las Efemérides» relata claramente la composición social de Centroamérica a principio de la vida independiente y las razones por las que las rivalidades entre los criollos aristócrats y los criollos liberales eran irreconciliables.  A continuación reproducimos el relato que hace sobre los hechos ocurridos en la Nueva Guatemala de la Asunción, entonces capital de la República Federal y del Estado de Guatemala, tras la invasión del general liberal hondureño Francisco Morazán:

«En Centroamérica se vivía en un reino; las costumbres y las castas eran imitaciones de las peninsulares; se traían de allende el Atlántico las virtudes y los vicios; las tendencias y las aspiraciones; los prejuicios y los anhelos : de esta suerte, el afán de crear una nobleza se compaginaba con el espíritu de la época. Hoy nos parece pueril tal afán; pero para aquellos días, era una obligada resultante. Y ya que no hubo procer capaz de dejar su simiente bajo el dombo de nuestro maravilloso cielo, los criollos que se veían en una situación económica desahogada, buscaron la manera de crear su aristocracia y de allí se originaron ‘las familias’.

Y la consecuencia se perfiló desde luego : una lucha de castas se fomentó, y en los instantes de las resoluciones reventaron las animosidades mantenidas. A la hora de la independencia, los miembros más salientes de las familias fueron corifeos de la obra redentora y la firma de don Mariano de Beltranena es la que se sigue a la del pérfido Gaínza, en la famosa acta del 15 de septiembre de 1821. El señor de Beltranena era por entonces un hombre cuarentón, abogado de los tribunales, que había pertenecido al Ayuntamiento y al consulado de comercio e integraba la diputación provincial. Su dicho en los instantes solemnes de la independencia tenía un peso decisivo. Y ya que me refiero en el presente capítulo a la muerte política, de don Mariano de Beltranena, debo decir que éste tuvo un gesto de noble altivez, que habrá de servir como un ejemplo a imitar, por los ciudadanos que se encuentren en casos similares. Que al fin y al cabo los vencedores militares podrán abatir los cuerpos, pero jamás podrán llegar al espíritu de los hombres dignos.

Entró el general Morazán en la plaza de Guatemala el 13 de abril de 1829, después de firmarse la capitulación, por la cual el jefe vencedor garantizaba las vidas y los bienes de los sitiados. Las tropas invasoras no pudieron ser detenidas y consumaron toda suerte de tropelías. Asaltaron las casas de los principales ciudadanos, se cometieron robos y asesinatos y durante muchos años se conservó el recuerdo de las infamias consumadas. La casa de Beltranena fué blanco de la barbarie: se rompieron las puertas y se realizó toda suerte de infamias.

Sin embargo, aquel mal se soportaba, como una consecuencia de la indisciplina de las tropas. Pero al día siguiente de ser ocupada la plaza, se citó a un número de vecinos distinguidos, entre los que se encontraba el presidente de la República en receso, don Manuel José Arce, el vicepresidente en ejercicio del poder don Mariano de Beltranena, el jefe del Estado de Guatemala, don Mariano de Aycinena, los Ministros de la República y del Estado y otras altas individualidades de la política y la administración.

Cuando todos estos ciudadanos se encontraban en una sala del palacio, a donde llegaran obedientes al llamado, amparados por los artículos de la capitulación y ajenos a toda acechanza, trajeados con sus vestidos de etiqueta, se presentó un oficial y, sin andarse con muchos requilorios, les hizo saber que quedaban presos en virtud de haber roto la capitulación el general Morazán…» Fueron sacados y, puestos en medio de filas de gente armada, trasladados a los cuarteles y prisiones. Muchos se imaginaron que había llegado el último momento. Hubo quiénes pidieran confesores y que se les permitiera testar. ‘Las familias’ se alborotaron y, desde luego, con los antecedentes conocidos, calcularon la inmensa tragedia que iba a desarrollarse.

En aquellos momentos trágicos, don Mariano de Beltranena permaneció altivo, sereno, con la fuerza que da la seguridad de la propia obra. Y requiriendo recado de escribir, formuló la siguiente protesta, redactada en un tono de suprema dignidad. Dice así:

»Hallándome en el palacio nacional el día de ayer con los Secretarios del despacho, dedicado a los asuntos del Gobierno, fué ocupada la capital de la República por las fuerzas de los Estados de Honduras y El Salvador, después de haber capitulado la guarnición que la defendía.

El Secretario de Estado dirigió inmediatamente por mi orden mía comunicación al general de dichas fuerzas, en solicitud de que le informase si el Gobierno podía considerarse libre y expedito en el ejercicio de sus funciones; y habiéndosele contestado que desde el momento de la ocupación de la plaza debían de cesar de funcionar todas las autoridades que existían en ella, repuso el Secretario de Estado : que el Gobierno se abstendría de todo acto gubernativo, cediendo al imperio de las circunstancias.

Durante estas comunicaciones, el coronel J. Gregorio Salazar me comunicó de palabra orden de prisión y también la intimó al Secretario de Estado.

Fui arrancado en unión suya del palacio del gobierno, para ser conducido a un cuartel por el mismo jefe y por un oficial subalterno.

Se ha violado en mi persona la suprema autoridad de la nación, y se ha ultrajado al pueblo centroamericano. Yo solo puedo responder de mi administración y de mi conducta a sus representantes: la  ley fundamental que lo prescribe ha sido hollada por el poder de las armas.

Yo protesto solemnemente contra la ilegalidad y contra la violencia de estos procedimientos.

En el cuartel de mi prisión, a 14 de abril de 1829.

        • M. Beltranena
        • El Secretario de Estado y del despacho de relaciones interiores y exteriores, justicia y negocios eclesiásicos, (firmado) J. F. de Sosa.»

El encono político detuvo en las cárceles al señor de Beltranena: de la presidencia de la República de Centro-América había pasado a una celda de presidiario. El señor don Manuel José Arce y don Mariano de Aycinena, se dirigieron al cabo, al general Morazán pidiéndole gracia en su infortunio. Morazán los oyó al transcurso de los meses, los puso en libertad y les expatrió con la condición precisa que no podían ocupar ningún terreno de Centro-América ni de México; el buque los llevó a Nueva Orleans. En tanto don Mariano de Beltranena permaneció sereno, expuesto a las acometividades seguras y, cuando obtuvo la libertad, salió para la Isla de Cuba en donde murió, sin querer volver a la patria. Aún después de haber triunfado los conservadores y a pesar de las continuas insinuaciones para que volviese, el señor de Beltranena se mantuvo en el exilio.»


BIBLIOGRAFIA:


5 de febrero de 1829: Morazán inicia el sitio a la Ciudad de Guatemala

El general liberal Francisco Morazán al mando del «Ejército Protector de Ley», inicia el sitio de las autoridades conservadoras en la Ciudad de Guatemala

5febrero1829
Mapa de la Nueva Guatemala de la Asunción en la década de 1820.  La mayoría de los edificios todavía estaban a medias tras el traslado de la capital desde Santiago de los Caballeros cuando ocurrió el sitio de Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general liberal Francisco Morazán se encontraba al inicio de su flamante carrera militar y política.  Tras sendos triunfos en la Batalla de La Trinidad y de Gualcho, y de reforzarse y reabastecerse en Ahuchapán, emprendió la marcha hacia la Nueva Guatemala de la Asunción, entonces sede del gobierno federal de Centro América.1

Morazán llegó  a reunir a dos mil hombres a los que llamó «Ejército Protector de la Ley» y con ellos marchó hacia la ciudad de Guatemala, luego de que el gobierno de Mariano de Aycinena reprimiera una revuelta liberal en Antigua Guatemala.

Pero ya desde antes de que se llegara a este punto, Aycinena había comprendido que tanto él como Beltranena estaban en una situación muy difícil tras la derrota del brigadier Arzú en San Salvador el 12 de marzo de 1828, sabiendo que los criollos liberales querían la guerra a toda costa para hacerse del poder. Esto quedó evidenciado cuando envió su proclama del 27 de octubre de 1828 en la que acusó a los salvadoreños de estar renuencia a todo tipo de negociación.2

Tal y como lo esperaba Aycinena, los criollos liberales guatemaltecos que lo aborrecían a él y a su poderosa familia —a quienes consideraban «aristócratas» y llamaban despectivamente «serviles«—, cuando Morazán todavía estaba indeciso sobre la invasión a Guatemala, se alzaron en Antigua Guatemala el 22 de enero de 1829 y desconocieron su autoridad de como Jefe de Estado,3 diciendo que devolvían el poder a las autoridades que habían sido despuestas en 1826 por el golpe de estado católico conservador que puso a Aycinena en el poder.4

Morazán usó la represión en contra de los alzados en Antigua Guatemala como excusa para finalmente invadir a Guatemala y él y sus partidarios abrazaron la bandera del anticlericalismo y el positivismo para expulsar a los conservadores del poder y exiliarlos de la región. Morazán sitió la ciudad el 5 de febrero de 1829, mientras que adentro de la entonces pequeña ciudadela, las fuerzas guatemaltecas se atrincheraron para resistir el sitio.  Y aunque las fuerzas invasoras fueron derrotadas en Mixco el 15 de febrero, Morazán salió vencedor al final.1

Tras la rendición de Aycinena el 12 de abril de 1829, Morazán hizo prisioneros a los criollos aristócratas y eventualmente los expulsó de la región. Tal y como Aycinena lo comunicara en 1828, Morazán confiscó todos sus bienes y como muchos de los exiliados eran miembros de las órdenes regulares, permitió a su tropa saquear todos los templos católicos y las casas de los conservadores, con lo que se perdió mucho del legado artístico de Guatemala.   En cuanto a las grandes haciendas que tuvieron que abandonar los conservadores y los clérigos, Morazán las repartió  entre sus partidarios e incluso algunas de ellas llegaron a manos de ciudadanos ingleses que habían patrocinado al ejército morazánico.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arce, Manuel José (1830). Memoria de la conducta pública y administrativa de Manuel José Arce, durante el periodo de su presidencia : escrita en defensa de las calumnias que contra su persona han vertido los mismos que se rebelaron contra el gobierno y la nación de Centro-América. México: Imprenta de Galván á cargo de Mariano Arévalo. OCLC 054265435.
  2. Aycinena, Mariano de. Manifiesto del Jefe de Estado de Guatemala. Guatemala: Imprenta Mayor. 27 de octubre de 1828.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; Capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 128-131.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-36.
  5. Thompson, George Alexander (1829). Woodfall, G., ed. Narrative on an Official Visit to Guatemala from Mexico (en inglés). Londres, Reino Unido: John Murray.