4 de septiembre de 1832: se remata en subasta pública la Hacienda San José de Palencia, la que eventualmente se convertiría en el municipio de Palencia en el departamento de Guatemala

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La Iglesia de Santo Domingo en 1859.  Para ese año, los dominicos eran los propietarios de la Hacienda de Palencia, la cual habían adquirido del general Rafael Carrera, cuando éste tuvo que salir al exilio en 1848.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras la conquista de Guatemala, el lugar que actualmente ocupa el municpio de Palencia era la Hacienda San José, la cual fue adquirida por Mathías de Palencia en 1624, por lo que fue conocida como la “Hacienda de Palencia”.

Tras la Independencia en 1821 y la Guerra Civil Centroamericana que resultó en la expulsión de las órdenes regulares más influyentes y de los miembros de la familia Aycinena, la Hacienda de Palencia fue rematada el 4 de septiembre de 1832 a solicitud de Juan José Guerra. En la subasta fue adquirida por Manuel José Jáuregui y Juan Nepomuceno Asturias, por un valor de $200.00 pesos por cada caballería. Poco después en 1836 fue adjudicada a uno de los distritos de la Nueva Guatemala de la Asunción para la administración de justicia por medio de los juicios de jurados que implentó el Jefe de Estado Mariano Gálvez, y en 1837 apareció en la división administrativa oficial, con 2,245 habitantes.

Tras el derrocamiento de Gálvez y el triunfo de la revolución campesino-católica liderada por Rafael Carrera, tanto las órdenes regulares como algunos de los Aycinena retornaron a Guatemala y poco a poco fueron recuperando o adquiriendo nuevas propiedades. El propio general Carrera, ya siendo Jefe de Estado desde 1844 y presidente de la República desde 1847 adquirió la Hacienda de Palencia. Pero en 1848, cuando los criollos le pidieron la renuncia por la inestabilidad en que vivía Guatemala y tuvo que salir al exilio, el ex-jefe de Estado Mariano Rivera y Paz, en representación de la Orden de Predicadores, se presentó ante el general Carrera y le solicitó que la vendiera al Gobierno de Guatemala, para que la Asamblea Legislativa se las cediera a los dominicos en propiedad para su “fomento y adelanto”. Para entonces, la Hacienda de Palencia contaba con los anexos de Agua Caliente, Plan Grande, Los Cubes, el Cangrejito y Lo de Silva, y Carrera la vendió por la suma de $15,000 pesos, pagados $10,000 al contado y el resto en el término de cinco  meses, con la sugerencia de no venderla a terceros y reunir a la población dispersa para formar un pueblo. Cuando Carrera regresó al poder en 1849 los dominicos conservaron la hacienda que le habían comprado.

Tras la revolución liberal de 1871, J. Rufino Barrios confiscó todas las propiedades de las órdenes regulares, entre ellas la Hacienda de Palencia que expropió en mayo de 1872 y que por medio de un Decreto del 19 de marzo de 1873, adjudicó al municipio de Palencia.


BIBLIOGRAFIA:


 

Marzo de 1832: el gobierno liberal crea la Academia de Ciencias y Estudios en sustitución de la Pontificia Universidad de San Carlos

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Invitación an acto de graduación de la Universidad de San Carlos del bachiller Francisco de Paula García y Peláez (futuro arzobispo de Guatemala) en 1817. La invitación estaba escrita en latín y tenía una oración para el santo al que estaba dedicado el acto.  Imagen tomada de la invitación de García Peláez.

La Universidad de San Carlos de Guatemala, única institución pública de educación superior en Guatemala, ha pasado por varias transformaciones durante su existencia. Dejando por un lado la discusión de que si se trata o no de la misma institución que fue originalmente fundada en 1676, hoy hablaremos de una de las etapas menos conodicas de la Universidad: la Academia de Ciencias y Estudios que existió entre 1832 y 1840.

En 1832, luego de triunfar en la Guerra Civil Centroamericana, los criollos liberales se habían hecho con el poder en Centroamérica, aprovechando su poder para expulsar a los criollos conservadores aristocráticos de la región y saqueado los tesoros privados y religiosos de la ciudad de Guatemala. El nuevo gobierno liberal del Estado de Guatemala consiguió cierta tranquilidad y decidió restablecer la educación pública.

Para que el lector se de una idea de lo escaso de la preparación de la población  guatemalteca de la época, he aquí un listado de las instituciones disposibles para la educación primaria en la ciudad capital:

Para varones:

  • La escuela normal creada el 8 de marzo de 1831.
  • Tres escuelas de primeras letras fundadas en 1829.
  • Dos escuelas de primeras letras creadas por el arzobispo Cayetano de Francos y Monroy a finales del siglo XVIII
  • La escuela de primeras letras del convento de Belén

Para niñas:

  • Escuela del beaterio de Santa Rosa
  • Escuela del beaterio de Indias
  • Escuela del convento de Belén
  • Colegio “La Presentación”
  • La escuela de la parroquia de San Sebastián
  • La escuela en la parroquia de Candelaria.

Fuera de la capital solamente había escuelas para varones en la cabecera de cada uno de los seis departamentos que existían en ese entonces, y una más para niñas en las cuatro cabeceras que tenían título de ciudades.

La educación secundaria estaba en peores condiciones, ya que estaba concentrada en su totalidad en la ciudad de Guatemala, y era solamente para varones. Existían dos instituciones:

  • El Colegio y Seminario Tridentino, el cual estaba enfocadao a la liturgia, práctica pastoral y ejercicios de predicación.
  • El Colegio de Infantes, el cual estaba encargado del resto de la educación secundaria.

Para afrontar la educación superior, que había quedado a la deriva durante la Guerra Civil, el gobierno creó una Academia de Ciencias y Estudios la cual quedó a cargo del gobierno del Estado, y para que contara con las mejores posibilidades de éxito se estipuló incorporar a:

  • Todos los doctores, maestros y licenciados de la antigua Universidad de San Carlos.
  • Todos los abogados de los tribunals del estado, esten o no matriculados en su respectivo colegio.
  • Todos los licenciados y habilitados por el protomedicato para el ejercicio de la medicina y cirugía, y profesores de farmacia.
  • Todos lo que en adelante obtuvieran alguno de estos títulos conforme al nuevo arreglo de la instrucción pública.

Además se estipuló que una vez establecida la Academia, se consideraría suprimida la antigua Universidad y el colegio de abogados, que de hecho estaban casi disueltos debido a los desastres causados por la Guerra Civil Centroameriana y se refundieron en la misma los fondos y pertenencias de ambos cuerpos y sus obligaciones respectivas, en especial la que le tocaba al colegio de abogados, de dirigir la academia de derecho teórico-práctico que convirtieron en esa oportunidad en la cátedra de práctica forense.

La Academia de Ciencias y Estudios funcionó únicamente por cinco años, ya que la guerra civil que estalló en 1838 entre las autoridades liberales anticlericales y el campesinado católico alteró nuevamente la vida del Estado.

La Pontificia Universidad de San Carlos fue restablecida con sus estatutos y privilegios originales el 5 de noviembre de 1840, ya cuando el regimen liberal había colapsado, aunque ya solamente funcionaba en el Estado de Guatemala. Por su parte, el colegio de abogados fue restablecido por decretos del 23 de diciembre de 1851 y del 30 de octubre de 1852.

BIBLIOGRAFIA:

24 de febrero de 1832: tropas guatemaltecas al mando del general francés Nicolás Raoult derrotan al ex-presidente de Centro América Manuel José Arce en Escuintla de Soconusco

Mapa de Guatemala que todavía incluye a la region de Soconusco como parte del departamento de Quetzaltenango.  El poblado de Escuintla del Soconucsco aparece en el mapa como “Santo Domingo Escuintlo” a poca distancia del río Sintilapa, entonces frontera entre México y Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Manuel José Arce había sido el primer presidente de la República Federal de Centro América, pero tras aliarse con los conservadores guatemaltecos y caer derrotado en El Salvador fue diplomáticamente relevado de sus funciones en 1827. Posteriormente, fue exiliado de la región por las fuerzas liberales del general Francisco Morazán cuando éste invadió a Guatemala y derrocó al gobierno del jefe de estado Mariano de Aycinena en abril de 1829.

Radicado primero en Estados Unidos, Arce se trasladó posteriormente a México en donde publicó en su defensa una memoria de su gobierno y rechazó las acusaciones que le hicieron los liberales centroamericanos.  Gracias esto, obtuvo el apoyo del gobierno mexicano para retomar el control de Centro América.  Sin embargo, sus esfuerzos pronto fueron derrotados por las fuerzas guatemaltecas comandadas por el general francés Nicolás Raoul, quienes habían sido enviado a la frontera entre México y Guatemala para detener la invasión que intentaba realizar Arce.  Tras férreos combates en el poblado de Escuintla de Soconusco (región que en ese entonces todavía pertenecía al estado de Guatemala), Arce fue vencido y su invasión fue abortada, lo que significó un importante triunfo para el régimen del presidente liberal Francisco Morazán, aunque ya para entonces la integridad de la República de Centro América se estaba resquebrajando y el propio Morazán estaba ocupado en restablecer el orden en El Salvador y Honduras.

Arce se mantuvo en el exilio y regresó a El Salvador, su tierra natal, en 1842 en donde vivió el resto de su vida, hasta que murió el 14 de febrero de 1847.  Su misa de difunto fue celebrada en el templo de San Francisco, y su féretro fue sepultado en la Iglesia de La Merced con los honores que les correspondían por haber sido presidente de Centro América.


BIBLIOGRAFIA: