2 de diciembre de 1833: a fin de combatir la amenaza del cólera morbus, el gobierno liberal decreta cuarentena para los buques y pone a los presos a disposición del servicio público

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Real Palacio de la Nueva Guatemala de la Asunción en 1915, aproximadamente.  En este edificio estaban tanto la sede de las autoridades del Estado de Guatemala, como la cárcel de la ciudad en la época de Gálvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1833 se estaba extendiendo una epidemia de cólera en los estado de la República Mexicana, lo que puso sobre aviso a la jefatura del Estado de Guatemala.  La Asamblea Legislativa emitió entonces un decreto el 2 de diciembre de 1833 en el que explicaba las medidas que iba a tomar el gobierno del estado guatemalteco ante la amenaza de esta epidemia.

En primer lugar, el decreto explicaba que los focos de contaminación eran dos principalmente:

  1. La epidemia que se estaba extendiendo en México
  2. El hacinamiento de presos en las cárceles del Estado.

Luego facultaba al jefe del Estado, Dr. Mariano Gálvez, para que empleara todos los recursos a su disposición y le recomendaba incrementar el presupuesto a los departamentos fronterizos para que evitara la propagación de la epidemia y tambien a que colocara en cuarentena a todos los buques que llegaran a Guatemala procedentes de lugares en donde ya existiera la epidemia. Además, autorizada a que se impusieran arbitrios adicionales para beneficio de la población.

Finalmente, indicaba que para evitar el hacinamiento de presos se iban a implementar las siguientes acciones:

  1. Colocar a los presos existentes al servicio público para evitar también los focos de corrupción que había en los presidios.
  2. Dejar de imponer penas de cárcel, exceptuando los casos de peligrosos bandoleros.

La epidemia de 1833 se evitó con cierto éxtio pero, irónicamente, sería otra epidemia en 1838 la que provocaría la caída del gobierno liberal.


BIBLIOGRAFIA:


16 de mayo de 1833: el Dr. Mariano Gálvez presenta su renuncia a la jefatura del Estado de Guatemala cuando la Asamblea Legislativa pretende extender el período ordinario de sesiones ante la crisis secesionista en Centro América

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Así lucía la región de México y Guatemala durante la época en que la amenaza secesionista se enseñoreaba en Centroamérica.  Mapa de Daniel Lizars II, tomado de Wikimedia Commons.

Tras la invasión a Guatemala en 1829 y la expulsion de los criollos conservadores del clan Aycinena y los miembros de las órdenes regulares de la Iglesia Católica, el general Francisco Morazán y los criollos liberales quedaron al mando de la situación.  En septiembre de 1830 Morazán fue electo presidente de la federación, mientras que en el Estado de Guatemala fue electo como jefe del Estado el doctor Pedro Molina, líder liberal, pero por cuestiones políticas se retiró y en su lugar se hizo cargo de la jefatura Antonio Rivera Cabezas quien con su carácter enérgico mantuvo la tranquilidad del Estado.  Al terminar su período fue sustituido por José Francisco Barrundia, y cuando éste renunció fue sustituido por Gregorio Márquez. Todos ellos fueron criollos liberales.

En las elecciones del 24 de agosto de 1831 fue popularmente electo el Dr. Mariano Gálvez quien como nuevo jefe de Estado se metió de lleno a implementar muchas reformas, sobre todo de índole social, entre las que estuvo la publicación del Código de Livingston, la imposición del matrimonio civil, del divorcio y un sistema de juicios de jurados, todos ellos novedosos y muy extraños a la población guatemalteca, especialmente la rural.

En 1833 se empezaron a mostrar las fisuras en el seno de la Federación de Centroamérica y todos los estados se declararon autónomos ante la incapacidad del gobierno federal de garantizar su estabilidad política. En Guatemala la Asamblea no quiso acuerpar este movimiento secesionista y propuso que se extendiera el período ordinario de sesiones para emitir una posición cuando ya hubiera algo más claro en el ambiente político de la región.

El jefe de Estado presentó su renuncia ante la Asamblea ante esta situación aduciendo que esa no era una actitud digna.  La Asamblea no aceptó su renuncia, pero quedó el precedente a pesar de que la Federación ya estaba prácticamente desmembrada. Gálvez continuaría al frente del Estado hasta que fue derrocado por el movimiento católico campesino dirigido por el clero secular y el general campesino Rafael Carrera en 1838.


BIBLIOGRAFIA: