16 de junio de 1837: el partido liberal se divide en Ministeriales y Opositores

Al momento de iniciar las sesiones extraordinarias de la Asamblea legislativa se forman dos facciones rivales dentro del partido liberal en Guatemala.a

La Nueva Guatemala de la Asunción en la época en que se celebró el primer cabildo en la ciudad en 1776. Imagen tomada de Homenaje a la Nueva Guatemala de la Asunción.

Cuando se desató la peste del cólera morbus en 1837 el gobierno del Dr. Mariano Gálvez tuvo que suspender todas las actividades, incluyendo la Asamblea Legislativa, porque muchos de los diputados venían de los poblados afectados. De esta forma, se emitió el siguiente decreto el 17 de abril:1

Considerando: que la terrible epidemia del cólera morbus, toca a los extremos de esta capital; y que en tales circunstancias es de absoluta necesidad la disolución del Cuerpo Legislativo, cuyos miembros, siendo en su mayor parte vecinos de otros departamentos, amenazados de semejante calamidad, deben marchar al socorro de sus familias, ha tenido a bien decretar y decreta:

La Asamblea suspende sus sesiones ordinarias del 10 del corriente para continuarlas el primero de agosto. En caso que la epidemia haga desaparecer el número necesario de representantes para continuar las sesiones en el citado mes de agosto, el presidente, vice presidente de la actual legislativa, la comisión permanente de ésta o el Gobierno, en falta de aquéllos, hará que el número de la Asamblea se complete con suplentes.

17 de abril de 18371

De esta forma, el ejecutivo pudo enfocarse en combatir el cólera, pero con los levantamientos de los campesinos de la Montaña en el oriente, y de los indígenas de occidente contra los códigos de Livingston, a los dos meses los diputados pidieron a Gálvez que convocara a una Asamblea extraordinaria, la cual se instaló el 16 de junio. Aquel día, el jefe de Estado pronunció el siguiente discurso:

Ciudadanos representantes:

La convocatoria extraordinaria de la Asamblea jamás ha sido más necesaria que al presente. Las preocupaciones de la barbarie y la ignorancia, que parecían ir cediendo a las luces de la civilización, se ven reproducidas en los pueblos, y los enemigos de las reformas se sirven de esas preocupaciones y las guerras de castas están germinando apresuradamente por todas partes. No es este mal sólo: los enemigos de la República, los émulos del Estado de Guatemala, no cesan de concitar contra el nombre guatemalteco. Se forman planes para atacar a esta administración y la del Estado de El Salvador, como paso previo para invadir y destruir el Estado de Guatemala. Se ha logrado en parte, concitar dentro de éste, la opinión, haciendo entender malignamente que sólo con guatemaltecos los vecinos de la capital. En Los Altos, en Chiquimula y Verapaz se ha propagado este contagio infernal, y el Gobierno apenas puede detener sus progresos; y en verdad que este medio astuto de hacer que el Estado mismo desgarre sus propias entrañas, es el más peligroso que se ha inventado. Hay pasquines e impresos en Quetzaltenango, que respiran este veneno. La religión es el pretexto que se acumula a otros muy propios para excitar una conflagración de pueblos. La importancia que el Gobierno ha dado a la sublevación de Santa Rosa, proviene de que palpa que cunde el cáncer con una rapidez eléctrica. Esta exposición, hija del convencimiento, se dirige a los representantes del pueblo; y vean el cráter sobre que estamos colocados. El Estado debe salvarse de graves males que le rodean, y esto ha de ser por la política previsora de la Asamblea. El Gobierno cumple con denunciar el peligro; y su responsabilidad cesa quedando este documento consignado. El cuerpo legislativo, sin duda, se conducirá como lo exige el bien de un grande Estado que le ha confiado sus destinos. Así lo espero, cierto de la intención pura y patriótica de los representantes…

Guatemala, junio 16 de 1837.

        • Mariano Gálvez2

Pero aquella asamblea provocó un rompimiento en el seno del partido liberal, que se dividió entre los «opositores» y los «ministeriales«, el primero liderado por Juan Francisco Barrundia —quien había sido el principal promotor de los códigos de Livingston— y el segundo por el jefe de Estado Gálvez. Aquellos partidos profundizaron los problemas que ya tenía el gobierno, y los opositores incluso terminaron por provocar su caída el 2 de febrero de 1838 al aliarse con los alzados de la Montaña dirigidos por Rafael Carrera.2


BIBLIOGRAFIA

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 483
  2. Ibid., pp. 484,485

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15 de junio de 1837: ejército vence a alzados de la Montaña

El ejército del Estado de Guatemala, al mando del general Carlos Salazar, derrota a los alzados de la Montaña en Santa Rosa

Laguna azufrada en el departamento de Santa Rosa. Las fuentes de agua fueron la manzana de la discordia tras el brote de cólera morbus. En el recuadro: el general Carlos Salazar, quien combatió a los alzados en Santa Rosa. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La implementación de los Códigos de Livingston el 1 de enero de 1837 fue el inicio del fin del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez, ya que la naturaleza laica de los mismos iba en contra de la arraigada religión católica de los mestizos guatemaltecos y del sincretismo religioso de los indígenas. De hecho la población rural ya estaba molesta por el cobro de capitación —que era un impuesto individual abusivo que se les cobraba— y los códigos solamene llegaron a exacerbar el malestar.1

Para empeorar la situación, a mediados de abril se desató una epidemia de cólera morbus que causó estragos entre la población del país. Aunque Gálvez visitó en persona los hospitalidad y dictó medidas sanitarias acertadas, los curas párrocos corrieron el rumor de que el gobierno era el que estaba envenenando las aguas de los ríos lo que enardeció los ánimos de tal modo, que cuando los soldados intentaron evitar que los pobladores se acercaran a sus fuentes de agua como medida de prevención, éstos se pusieran furiosos. De esta cuenta, en Mataquescuintla hubo una revuelta el 6 de mayo de ese año.2

Varios poblados estaban inconformes, y en Santa Rosa se realizó el primer alzamiento armado contra el gobierno el 9 de junio, el cual estuvo muy desorganizado y mal apertrechado, por lo que fue sofocado fácilmente por el general Carlos Salazar,Nota quien envió el siguiente parte militar tras su victoria del 15 de junio:3

En este momento, que son las doce del día, he ocupado este pueblo.

Los rebeldes se habían fortificado en un barranco de las inmediaciones de esta población, habiendo cortado también el camino por una zanja: a pesar de esto, a la primera carga de las guerrillas de vanguardia, se pusieron en fuga, después de hacer muy poca resistencia. Por est emotivo, son los muertos de tres a cuatro; y un herido que en este momento se acaba de encontrar.

Han sido perseguidos en todas direcciones. De todo lo demás que ocurra daré a Ud. aviso para que se sirva ponerlo en conocimiento del jefe Supremo del Estado.

El ciudadano Pedro José Campos, Juez del circuito de Mita, y el Gobernador de Jumay estaban presos en poder de los facciosos y fueron asesinados por ellos, en el momento de su fuga.

La división, digna de pelear con un enemigo que hubiera sido menos cobarde, ha llenado sus deeres, manifestando la mejor disciplina y decisión.

El puebo está abandonado por todos sus criminales habitantes, y a excepción del de la casa del padre cura; ningún auxilio se ha encontrado para la tropa.

Voy a proceder contra los principales facciones, y a dar otras providencias para que se asegure el orden, esperando que el supremo Gobierno se sirva decirma lo que deba hacer respecto de todo.

Informaré personalmente de los ocurrido, haciendo regresar la división de mi mando, mañana mismo, pues juzgo que para castigar a los facciosos y restablecer el orden en el distrito, bastan cincuenta o sesenta hombres, lo que dejaré al mando de un Jefe.

Admita Ud. las consideraciones del aprecio con que soy su atento servidor.

D.U.L. Santa Rosa, junio 15 de 1837.

        • Carlos Salazar3

Al día siguiente, Salazar envió esta aclaración:

En mi parte de ayer, puesto en el acto de la ocupación de este pueblo, dije a Ud., que sólo había de tres a cuatro muertos; pero reconocido posteriormente el campo, se encontró que exceden de veinte.

Sigo dictando activas providencias para lograr la captura de los facciosos, y se ha comenzado ya el proceso para juzgarlos con arreglo al decreto de 12 del corriente.

Marcharé mañana de regreso a esa Corte, dejando en este punto los cuerpos permanentes, y de todo informaré personalmente al supremo Gobierno, como lo ofrezco en mi anterior comunicación.4

Desafortunadamente para el gobierno, lo que Salazar no le reportó a Gálvez fueron los atropellos y abusos que cometieron sus tropas y que hicieron que los pobladores de Santa Rosa se enardecieran y salieran hacia Mataquescuintla a pedir ayuda para su causa.4 He aquí lo que relata el entonces criador de cerdos Rafael Carrera en sus memorias: «el 20 de junio fueron dos comisionados de Santa Rosa a Mataquescuintla a invitar a aquella Municipalidad para que los auxiliase. Los comisionados tuvieron una larga conferencia con la Municipalidad y sus habitantes: fue llamado Carrera inmediatamente al Cabildo en donde conferenciaron largamente con los comisionados y el vecindario: reprobó la sublevación manifestando que aquellos pueblos iban a comprometerse: que el Gobierno tenía demasiados elementos para castigarlos y que ellos no contaban con ningunos para su defensa. Entonces manifestaron que no variarían de propósito: que no podían sufrir las contribuciones, el Código y todos los gravámenes que pesaban sobre ellos5

Cuando le ofrecieron el puesto de Capitán de una división, Carrera declinó diciendo que no podía ir contra Guatemala, y que lo pensaría, pero ellos le replicaron que la situación era urgente y que nuevos comisionados de Santa Rosa habían llegado a solicitar el auxilio. Además le dijeron: «Señor, no nos sabemos explicar, queremos a los guatemaltecos, no vamos contra ellos, sino contra la mala administración que nos carga de contribuciones y nos quieren destruir; queremos que Ud. nos mande, pues de Ud. esperamos nuestra felicidad6

Carrera entonces consultó con su cura párroco y éste le dijo: «no vaciles en aceptar porque esto puede tomar crecimiento, y sólo tú contendrás con tu opinión a un pueblo amotinado: puedes hacer mucho bien si quieres; evitarás mucha sangre además de los robos y asesinatos: no hagas el mal, la causa que vas a defender es justa, si te sabes conducir; trata luego de ponerte en relaciones con el Gobierno, que yo hablaré por ti7

Ante esta respuesta del párroco, Carrera aceptó dirigir la división de Mataquescuintla que se le ofrecía, y fue entonces cuando verdaderamente se inició la rebelión de la Montaña que eventualmente derrocaría al gobierno de Gálvez.


NOTAS:

  • Tras el derrocamiento de Gálvez el 2 de febrero de 1838, el país entraría en anarquía y Salazar llegaría a ser jefe de Estado por disposición del presidente federal Francisco Morazán en enero de 1839.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-16.
  2. Ibid., p. 17.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 478-479.
  4. Ibid., p. 480.
  5. Solís, Memorias del General Carrera, pp. 21-22.
  6. Ibid., p. 23
  7. Ibid., p. 24

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17 de septiembre de 1837: boda inspira el poema «Yo pienso en ti»

El líder conservador y consejero de Rafael Carrera, Luis Batres Juarros, contrae matrimonio con Adela García-Granados y Zavala, hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, líder libera.l La boda inspiró el poema «Yo pienso en ti»

17septiembre1837
Parte de la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época en que se casó Batres Juarros. Se aprecia el Portal del Comercio, el Colegio de Infantes y el antiguo mercado, ya desaparecido. En los recuadros: miniaturas de Francisco Cabrera de Adela García-Granados y Luis Batres Juarros. Imágenes tomadas de la Revista Conservadora del Pensamiento Centroamericano.

La figura de Luis Batres Juarros es muy importante para la historia del Gobierno conservador de los 30 años porque junto con Manuel Francisco Pavón Aycinena eran los principales líderes intelectuales de los criollos aristócratas durante la época del general Rafael Carrera.  De hecho, su esposa Adela García-Granados y Zavala fue mentora de Ramona García, la primera esposa del general Rafael Carrera cuando éste llegó al poder en 1844.1

Tanto los Batres Juarros como los Pavón y Aycinena eran las familias aristocráticas más acaudaladas durante la época colonial; para que el lector se de una idea, he aquí las fortunas documentadas de las familias Batres Juarros, Pavón, Aycinena y García-Granados al momento de la Independencia de Centro América, las cuales están expresadas en pesos, con una conversión de $16 pesos por cada onza de oro español:

  • Pavón: $1,250,000
  • Aycinena: $750,000
  • Batres Juarros: $500,000
  • García-Granados: $650,0002

El 17 de septiembre de 1837, siguiendo la costumbre de los matrimonios endogámicos entre aristócratas, Batres Juarros se casó con Adela García-Granados y Zavala, nacida en 1814 y hermana del general Miguel García-Granados y Zavala, quien muchos años más tarde sería el líder de la revolución liberal que se hizo con el poder en 1871.3 Este hecho es importante tanto a nivel político como social, ya que era uno de los matrimonios de las familias criollas más aristocráticas de Guatemala, y fue celebrado cuando el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez estaba combatiendo la revuelta campesino-católica dirigida por el general guerrillero Rafael Carrera. 4

De Adela, escribió el escritor liberal cabrerista Máximo Soto Hall: «el ovalado rostro de Adela; la boca perfectamente delineada y ligeramente provocativa; la nariz fina y recta; los ojos, unos ojos de sorprendete atracción y belleza; la palidez transparente que se adivina en una blancura mate; el cabello renegrido y lustroso; el cuello torneado y alto; la distinción jerárquica del busto; los rasgos artísticamente distintivos de Adela…«5  Y por su belleza, es que se cuenta que el renombrado poeta e ingeniero agrimensor José Batres Montúfar, primo de Batres Juarros, sufrió enormemente por este enlace, y que le dedicó a Adela unos sencillos versos que han sido memorizados por innumerables guatemaltecos:

«¡Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
al través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entra el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme el ciego frenesí
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento…
¡y pienso en ti!5

En 1848, cuando la situación del país era caótica, los criollos conservadores pensaron que era el momento de salir de Carrera, a quien hasta ese momento habían considerado como un caudillo barato que les había ayudado a recuperar el poder.  Fue Luis Batres Juarros el que le entregó la renuncia para que la firmara y la entregara a la Asamblea Legislativa. Al respecto, dice el periodista guatemalteco Clemente Marroquín Rojas: «los liberales comprendieorn que Carrera no era un general cualquiera que se dejara manejar y ellos, que creyeron dominarlo en los momentos de su distancianiemto de los nobles, se convencieron de que tenía mucha personalidad.  Sin embargo, insistieron en la lucha y esta fue culminando, hasta que llegó a estallar en los días de agosto de 1848.5  Para terminar con las rebeliones, lo alzamientos en la montaña, las ambiciones de los hermanos Cruz, los problemas críticos del erario nacional y la lucha de los partidos criollos, Carrera renunció y se fue exiliado a México.1,5

Pero la situación real del país se evidenció con la ausencia del caudillo.  Los liberales tomaron el poder pero no pudieron aprovechar su oportunidad, y cuando la situación estaba en completa anarquía, llevaron al general conservador Mariano Paredes a la presidencia, quien permitió el retorno de Carrera en 1849.6  Al enterarse del regreso del general mestizo, los liberales guatemaltecos huyeron hacia El Salvador, mientras que los conservadores, con Batres Juarros a la cabeza, tuvieron que quedarse en el país porque eran aborrecidos en el resto de Centroamérica, y además, se vieron obligados a pactar con Carrera, ya que éste tenía fuertes lazos con los líderes indígenas guatemaltecos y los conservadores temían que se produjera otra masacre contra los europeos, como ya estaba ocurriendo en Yucatán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un Siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 238-239.
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). «Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia»Revista conservadora del pensamiento centroamericano (Managua, Nicaragua) XXIII (111). p. 183.
  4. Ibid., p. 145.
  5. Ibid., p. 146.
  6. Ibid., p. 147.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.

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19 de agosto de 1837: la «Ley del Perro»

El gobierno liberal promulga la ley del matrimonio civil, llamada popularmente la «Ley del Perro»

19agosto1837
Iglesia de El Calvario en la Ciudad de guatemala, cuando ya había sido convertida en el Museo Nacional por parte del gobierno del general Jorge Ubico. En el recuadro: el Dr. Mariano Gálvez, Jefe de Estado de Guatemala que implementó la «Ley del Perro». Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los efectos nefastos de los Códigos de Livingston, que entraron en vigor el 1 de enero de 1837, puede considerarse como una de las principales causas de la caída del gobierno liberal del Jefe de Estado, Dr. Mariano Gálvez. Estos códigos fueron suspendidos el 13 de marzo de 1838,1 ya cuando Gálvez había renunciado, el Estado de Los Altos estaba prácticamente conformado y las Huestes de Mita de Rafael Carrera sembraban caos en los poblados de la república.2

Pero no solamente los códigos fueron los que crearon el descontento popular que estalló en 1837. Fueron todas las leyes que mermaban lo estipulado por la Iglesia Católica las que mayor impacto tuvieron en los pobladores, especialmente los campesinos que todavía eran educados por los curas párrocos del clero secular, a pesar de que estos quedaron muy debilitados tras la expulsión del arzobispo Ramón Casaus y Torres en 1829. Una de estas leyes fue la del matrimonio civil, la cual fue propuesta el 3 de agosto de 1837 mediante este escueto decreto:

La ley solo considera los matrimonios como un contrato civil. Todo el que se declare divorciado con las solemnidades del decreto de 20 de agosto del año próximo anterior, queda hábil para contraer nuevo matrimonio.3

El decreto entró en vigor el 19 de agosto de 1839 y, como era de esperarse, los curas párrocos criticaron duramente a los liberales “herejes” que proponían semejante cosa que contravenía el matrimonio para toda la vida que ordenaba la Iglesia Católica. La población en general, desconcertada por el novedoso concepto, bautizó al decreto como “Ley del perro“.1

El 28 de septiembre, se emitió la ley definitiva, de la cual presentamos los principales artículos:4

Artículo 1.° – La ley no considera el matrimonio sino como un contrato civil.

Artículo 2.° – La ley establece: la manera de contraer el matrimonio; los efectos legales y las consecuencias del matrimonio; las causasy el modo de disolver el matrimonio.

Artículo 3.° – La ley no reconoce otros matrimonios que los contraidos y solemnizados conforme a las reglas por ella establecidas.

Artículo 4.° – El matrimionio es un contrato que en su origen está destinado a durar hasta la muerte de una de las partes contrayentes; sin embargo este contrato puede ser disuelto antes de la muerte de uno de los esposos por las causas establecidas por la ley.

Artículo 7.° – Es prohibido a los oficiales civiles y a los ministros de los cultos autorizados para celebrar matrimonios en el estado, casar a los varones menores de quince años y a las hembras menores de trece años, bajo la pena, para los oficiales civiles, de destitución de su empleo, y para los ministros de los cultos, de quedar privados para siempre del derecho de celebrar matrimonios en el estado.

Artículo 10.° – Entre colaterales el matrimonio es prohibido entre hermano y hermana, ya sean de padre y madre, o solo de padre o de madre, ya legítimos o ilegítimos. El matrimonio es igualmente prohibido entre tío y sobrina, o entre tía y sobrino.Nota_a

Artículo 12.°- Todo menor de ambos sexos que no tenga la edad competente para casarse, que será en los varones de veintires años, y en las hembras la de veinte años, está obligado a solicitar el consentimiento de su padre y de su madre, o del que sobreviva de entre ellos, y si ambos hubieren muerto, el de su curador. Tanto el varón como la hembra deben exhibir la prueba de este consentmiento, ante el juez a quien se dirijan para obtener el permiso de matrimonio.4

Artículo 14.° – Todo sacerdote o ministro de una secta religiosa, domiciliado en uno de los circuitos del estado, tendrá el derecho de celebrar matrimonios en él.Nota_b

Artículo 16.° – Ningun matrimonio será celebrado sin un permiso especial del juez del circuito, ya sea para que tenga efecto por un sacerdote o ministro o por un juez de paz.5

Artículo 29°. Toda otra causa de nulidad establecida por las antiguas leyes queda abolida.6

Artículo 35.° – La mujer está obligada a habitar con su marido, y a seguirlo al lugar en donde él juzgue conveniente residir: el marido está obligado a acogerla y suministrarle todo lo que sea preciso para las necesidades de la vida, segun su estado y facultades.

Artículo 36.° – La mujer no puede presentarse en juicio sin permiso de su marido, aun cuando sea tratante pública, o tenga bienes separados de los del marido.7

Artículo 46.° – El matrimonio se divuelve: 1) Por la muerte de los esposos; 2) por el divorcio legalmente pronunciado; 3) por sentencia definitiva contra uno de los esposos a prisión perpetua; 4) por ausencia de seis años sin que haya tenido noticia en todo este tiempo del esposo ausente.

Artículo 47.° – El marido y la mujer pueden pedir recíprocamente el divorcio por causa de adulterio.

Artículo 48.° – Los esposos pueden pedir también recíprocamente el divorcio por excesos, malos tratamientos o injurias graves de uno de ellos respecto del otro.8, Nota_c

El matrimonio civil fue suspendido el 28 de julio de 1838, en medio de la anarquía provocada por la guerra civil católico-campesina, mediante un escueto decreto que se reproduce a continuación:

Se suspenden los decretos de 20 de agosto de 1836, 10 de abril y 19 de agosto de 1837, 20 de febrero de 1843 y el artículo 3.° del de 28 de julio de 1829.9


NOTAS:

    • a: este artículo iba dirigido específicamente a las familias aristocráticas, que acostumbraban los matrimonios endogámicos. Por ejemplo, el general Miguel García Granados se casó con su sobrina Cristina, hija de la poetisa Josefa García Granados.
    • b: ste fue otro artículo que provocó problemas al gobierno con la Iglesia Católica, ya que los curas párrocos aprovecharon esta coyuntura para acusar al gobierno liberal de ser “hereje” al permitir que los ministros protestantes proliferaran en el Estado.
    • c: estos tres artículo contravenían directamente las enseñanzas de la Iglesia Católica.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Luján Muñoz, Jorge (2001). Del derecho colonial al derecho nacional: el Caso de Guatemala. En: Jarhbuch für Geshichte Lateinamerikas. Colonia, Alemania: Böhlau Verlag. p. 95.
  2. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821-1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las Leyes de Guatemala compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. III. Guatemala: Imprenta de la Paz. p. 300.
  4. Ibid., p. 301.
  5. Ibid., p. 302.
  6. Ibid., p. 303.
  7. Ibid., p. 304.
  8. Ibid., p. 305.
  9. Ibid., p. 309.

6 de marzo de 1837: primera sublevación contra los Códigos de Livingston

En San Juan Ostuncalco se produce la primera sublevación indígena contra los Códigos de Livingston que impuso el gobierno liberal de Mariano Gálvez

6marzo1837
Iglesia Parroquail de San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango en 2010.  Los curas párrocos fueron instrumentales en la rebelión campesina contra las leyes laicas impuestas por los Códigos de Livinston impulsados por José Francisco Barrundia (en el recuadro). Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Para el gobierno del Dr. Mariano Gálvez habría sido mejor si no hubiera tenido la influencia nefasta de José Francisco Barrundia, quien era un liberal radical que intentó introducir al país novedosos sistemas de justica y educación que no se adaptaron en lo absoluto a la realidad nacional.  El caso más específico fue el de los Códigos de Livingston, que Barrundia tradujo del inglés, y que prácticamente forzó a Gálvez a imponer desde la presidencia de la Asamblea Legislativa el 1 de enero de 1837.1

Y es que el problema de los mencionados cógidos era que imponía modificaciones al sistema de vida que eran incompatibles con las costumbres ancestrales y coloniales de los indígenas guatemaltecos;  el matrimonio civil, el divorcio, y los juicios de jurados eran ideas muy novedosas para esa época en que apenas 15 años antes se había declarado la independencia del Imperio Español. Así como estaban las cosas en ese momento, a los indígenas no les pareció en lo absoluto que se restringiera la actividad de los curas párrocos (que no habían sido expulsado del territorio como los frailes regulares) ni que se pusiera a la autoridad de la Iglesia Católica bajo la autoridad civil, cuando estaban acostumbrados a que fuera todo lo contrario.2

Otra de las cosas que se impusieron en los códigos fue la construcción de cárceles públicas en los poblados.  Y aquí fue donde la situación estalló, pues los curas párrocos se encargaron de divulgar toda clase de historias falsas sobre las nuevas instalaciones carcelarias entre los indígenas a su cargo.  Así pues, el 6 de marzo de 1837, apenas dos meses después de implementados los códigos, los indígenas de San Juan Ostuncalco se alzaron contra los que estaban construyendo la cárcel pública de la localidad.  Armados de hondas y piedras, hicieron huir al juez y al magistrado de la corte que estaban supervisando las obras, quienes al verse a salvo pidieron ayuda a una escolta.  Los soldados llegaron a dispersas a los alzados a balazos, y así terminó aquel primer tumulto contra los códigos.2

Pero aquel primer alboroto fue solamente un aviso, pues la labor de los curas párrocos apenas empezaba a dar frutos.  Tan solo un año después, debido a los alzamientos indigenas en todo el Estado, el régimen liberal se había resquebrajado y Mariano Gálvez había abandonado la jefatura del Estado.1,2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala.
  2. Hernández de León, Federico (6 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides, 6 de marzo de 1837, Levantamiento en San Juan Ostuncalco. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

23 de septiembre de 1837: nace Francisco Lainfiesta

Nace en Salamá, Baja Verapaz, el licenciado Francisco Lainfiesta, gran colaborador de J. Rufino Barrios como presidente de la Asamblea Legislativa y ministro de Fomento

23septiembre1837
Caricatura satírica de los licenciados José León Castillo (izq.) y Francisco Lainfiesta, que apareció en el periódico cabrerista «El Torpedo» en 1898 cuando ambos eran candidatos presidenciales contra el presidente interino Manuel Estrada Cabrera. Imagen tomada de «El Torpedo«.

Aunque había nacido en Salamá, Baja Verapaz, Francisco Lainfiesta era diputado por Suchitepéquez en la Asamblea Constituyente de 1879, y uno de los firmantes del decreto que instauró la Constitución de Guatemala de ese año y que benefició considerablemente al general presidente J. Rufino Barrios.  Su padre se llamaba Francido de Infiesto, quien emigró a la Verapaz a finales del siglo XVIII y se radicó en Rabinal; allí, el uso cotidiano de su apellido por parte de los indígenas hizo que prefiriera modificarlo por «Lainfiesta».1

Francisco Lainfiesta nació en Salamá, Baja Verapaz el 23 de septiembre de 1837, hijo del español ya mencionado y de la mestiza verapacense Eulogia Torres.  Lanfiesta estudió en la escuela privada de Andrés Pineda, en donde recibió su título de bachiller en Filosofía en 1851.1 Abrazó la causa liberal, y una vez instalado Barrios en el poder como presidente constitucional, Lainfiesta fue electo como diputado por Santa Cruz del Quiché en 1880, y a partir de 1881 fue presidente de la Asamblea Legislativa. Entre los decretos aprobados por aquel cuerpo legislativo cuando él lo presidía se encuentran:2

  1. 8 de abril de 1881: aprobar el Tratado de Amistad y Comercio entre Guatemala y Honduras, que fue suscrito por el plenipotenciario Lorenzo Montúfar y el hondureño Enrique Soto.
  2. 25 de abril: posponer la Exposición Nacional que iba a realizarse el 1882 por carecer de suficiente tiempo para organizarla.
  3. 25 de abril: extinguir la Sociedad Económica, creada durante la colonia en 1795 y restituida en 1840, quedándose con sus bienes e ingresos, y trasladando la sede de la Asamblea al edificio de dicha sociedad, y la Biblioteca Nacional al antiguo edificio de la Asamblea.  El Ministerio de Fomento había tomado las funciones de dicha Sociedad desde su creación.
  4. 26 de abril: regula la celebración de matrimonios religiosos, los cuales debían hacerse previa verificación de que ya se había realizado el matrimonio civil.
  5. 12 de marzo de 1883: aceptar la renuncia del diputado por Izabal, Antonio Batres Jáuregui, quien partió para los Estados Unidos como ministro plenipotenciario, y organizar la elección de su suplente.
  6. 9 de abril de 1883: aprobar el ascenso a general general de brigada para el coronel Manuel Lisandro Barillas.2

Como era parte del grupo de más cercano de colaboradores del presidente Barrios, Lainfiesta fue beneficiado con la propiedad que había pertenecido a los frailes de la Escuela de Cristo, en donde instaló la Tipografía «El Progreso«, la cual fue el órgano oficial del gobierno liberal.3,5 De hecho, en 1884, molesto por el acercamiento que Barrios había tenido con la Iglesia Católica para buscar su apoyo en la campaña de la Unificación Centroamericana, hizo que sus trabajadores empezaran a desmantelar el techo de la iglesia a media misa, obligando al traslado forzado de las imágenes del Jesús Nazareno de las Tres Potencias y de San Felipe Neri en una improvisada procesión a su nuevo solar en la Parroquia.4

De 1883 a 1885, Lainfiesta fungió como Secretario de Fomento, primero con el general J. Rufino Barrios. Ahora bien, desde su época como presidente de la Asamblea, se autorizó al Ministerio de Fomento a emitir las leyes que fueran convenientes durante los prolongados recesos de la Asamblea Legislativa, por lo que Lainfiesta fue partícipe de numerosos decretos, entre los que destacan:5

  1. 1 de mayo de 1884: aprobación del contrato entre la Compañía del Ferrocarril del Norte y la Shea Cornick y Cía., para la construcción del primer tramo de 62 millas de dicho ferrocarril entre la costa del Atlántico y Los Amates, Izabal. El contrato se aprobó tras solo 24 horas de discusión.
  2. 27 de junio de 1884: decreto en el que se le concedía en propiedad un lote de once y cuarta hectáreas (un cuarto de caballería) de los terrenos expropiados a las comunidades indígenas en los departamentos de Petén, Izabal, Zacapa, Alta Verapaz y Baja Verapaz, a aquellos trabajadores estadounidenses o europeos que la compañía que construía el Ferrocarril del Norte trajera a Guatemala y trabajara en la misma por más de un año.
  3. 7 de julio de 1884: contrato con Guillermo Nanne de la «Central American Pacific Railway & Transportation Co.» para construir un hotel a la orilla del Lago de Amatitlán y poner un buque a vapor para que funcionara en el mismo.
  4. 9 de agosto de 1884: contrato con Roderico Toledo para mejorar el sistema de agua potable de la Ciudad de Guatemala.
  5. 6 de octubre de 1884: adjudicación de un terreno de mil quinientas caballerías del «Central American Pacific Railway & Transportation Co.» siendo limitada al norte por el río Motagua, al sur por la frontera con Honduras, al oeste por el río Bobo y al este por las tierras de Chapulco. (De éstas, 300 pasaron a propiedad  del general Barrios).
  6. 17 de octubre de 1884: girar las instrucciones al Comisionado de Guatemala en Nueva Orleans para la «Exposición Universal de Industrias y Centenaria-algodonera» de esa ciudad en la que se promocionaría el Ferrocarril del Norte y el puerto en la bahía de Santo Tomás.
  7. 15 de noviembre de 1884: aprobación del Reglamento de Ferrocarriles de Sangre —tirados por caballos— y de Vapor —tirado por locomotora de vapor—.5

Lainfiesta salió al exilio cuando murió J. Rufino Barrios, y allí escribió su obra «Apuntamientos para la Historia de Guatemala» en la cual, aunque presenta a Barrios como el héroe liberal que expulsó a los frailes de la iglesia católica, y en especial a los jesuitas, también muestra la crudeza que se vivió en Guatemala por la personalidad tiránica del presidente.1

Hacia el final de su vida regresó a Guatemala y fue candidato presidencial en las elecciones de 1892, pero perdió contra el general José María Reina Barrios, a quien criticó duramente en sus obras.  Por último, fue candidato presidencial en las elecciones de 1898, en las que nuevamente fue derrotado, esta vez por el licenciado Manuel Estrada Cabrera; época en la que se publicó el periódico pro-cabrerista «El Torpedo» en el cual los partidarios del presidente interino le hicieron serias acusaciones a Lainfiesta, entre las que sobresalen:6

  1. Le fue suspendido su protocolo de abogado cuando hizo un testamento falso en Antigua Guatemala.
  2. Hizo un viaje a los Estados unidos para arreglar un problema que había con los billetes del Banco Nacional, y aprovechó para enriquecerse en el proceso.
  3. Se apropió de la Escuela de Cristo durante la consolidación de lo bienes eclesiásticos que promovió Barrios.
  4. Fue acusado de profanar la tumba del poeta José Batres Montúfar.
  5. Fue el pionero de la prensa que se dedica a publicar propaganda para el gobierno de turno.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.
  2. Guerra, Viviano (1883). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1881-83 III. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional.
  4. Sandoval, Juan Alberto (19 de marzo de 2008). Procesiones de Jesús Nazareno de las Tres Potencias de la Parroquia Vieja (1884-1984). Guatemala. La Hora.
  5. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  6. Hamélius B., Francisco. (6 de septiembre de 1898). Coup de Point. 1 (13). En: El Torpedo.  Guatemala: A. Síguere & Cía.>

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13 de julio de 1837: Gálvez refuerza recaudación de fondos para la Academia de Estudios

El jefe del Estado Mariano Gálvez envía una circular para reforzar la recaudación de fondos para la Academia de Ciencias y Estudios

13julio1837
El patio del edificio en el que funcionó la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo en la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.  La universidad abandonó el edificio en 1773, tras los terremotos, pero el mismo fue utilizado como bodega y como parroquia por el clero secular.  Imagen tomada Juan José de Jesús Yas.

Es frecuente escuchar que la Universidad de San Carlos de Guatemala tiene problemas administrativos por falta del pago por parte del gobierno del 5% del presupuesto nacional asignado en la Constitución de la República, lo que hace pensar que éste es un problema generado con la constitución redactada en 1985. Por otra parte, también es frecuente que se diga que los fondos públicos son malversados por las autoridades de turno y que lo recaudado no llega a su destino final, algo que también se atribuye al desorden administrativo de los últimos tiempos.

Sin embargo, en diversas épocas de la vida independiente de Guatemala tanto el financiamiento de la educación superior como el manejo de los fondos públicos ha tenido graves problemas. Por ejemplo, cuando fue creada la Academia de Ciencias y Estudios en sustitución de la Pontificia Universidad de San Carlos en 1832, el gobierno liberal del Estado emitió un decreto que estipulaba cómo iba a ser su financiamiento. Sin embargo, para julio de 1837 había habido tantas anomalías en la reducación de esos fondos por parte de los funcionarios gubernamentales y eclesiásticos encargados de ello que el gobierno tuvo que emitir la siguiente circular:

El jefe del estado no olvidando que la instrucción pública es el primero de los bienes que debe procurar al estado: que ella no puede ser continuada bajo los establecimientos que ha decretado si no hay fondos para sostenerlos. Que los asignados en su decreto de 1°. de diciembre de 1835, son más que suficientes, si no se descuida su recaudación; ha tenido á bien acordar:

      • Que se reimprima el mencionado decreto, de que acompaño a usted un ejemplar.
      • Que sea circulado de nuevo a todos los funcionarios del orden judicial, gubernativo y de hacienda, y a los párrocos por la parte que les respecta.
      • Que los empleados de hacienda, estando encargados de la recaudación de los ramos que forman los de la academia, por el descuido respecto de ellos, sean responsables del importe perdido o defraudado, y que la misma responsabilidad recaiga sobre los párrocos y funcionarios que debiendo dar los avisos necesarios por lo que hace a fallecimientos, conforme al artículo 20 del citado decreto, por falta de ellos, se verifique la pérdida o defraudación.
      • Que los que se apropien bienes de los que, por mostrencos, ó por testamentos ó intestados, pertenecen á la instrucción pública, sean tratados como criminales por hurto, o falsa suposición, o por el título con que hayan hecho la apropiación ilegal.
      • Que aquellos funcionarios que apliquen los bienes mostrencos o que no tienen dueño conocido, á otros objetos, distrayéndolos de su destino queden obligados á reponer su importe a la Academia de Estudios con su propio peculio.
      • Que ningún albacea entre a ejercer funciones de tal, ni a asegurar o inventariar los bienes, sin exhibir al juez del circuito el testamento en que conste su nombramiento, y si lo hiciere se le repute, como intruso, y se proceda a costa de dicho albacea a lo que haya lugar, y aun a procesarle en su caso.
      • Que a los que denuncien cualesquiera intereses de la Academia que le toquen desde 1°. de marzo de 1832 hasta 5 de junio de este año, se le abone un dos por ciento mas del prevenido en el decreto de diciembre, a costa de los ocultadores o usurpadores.
      • Que en los casos en que el juez del circuito sea administrador de rentas y deba intervenir en sus operaciones este funcionario, nombre un representante específico por la Academia de Estudios.
      • Que lo que en dicho decreto de diciembre se encargaba a los jefes departamentales, se entienda ahora con los magistrados ejecutores, los cuales quedan con el deber de velar muy especialmente en que no se defrauden y descuiden los intereses que pertenecen a la Academia.

De más está indicar que la circular no tuvo ningún efecto positivo, no solamente por la negligencia de las autoridades competentes, sino por la revuelta campesina que estalló poco después y que eventualmente llevó al derrocamiento del régimen liberal en 1838. El gobierno de Mariano Rivera Paz, quien sustituyó a Gálvez, restituyó a la Pontificia Universidad de San Carlos en 1840.


BIBLIOGRAFIA:


6 de mayo de 1837: alzamiento en Mataquescuintla contra Gálvez

En Mataquescuintla se produce el primer alzamiento contra el gobierno del doctor Mariano Gálvez; aparece por primera vez la figura de Rafael Carrera

Bosques en las montañas de Mataquescuintla. En el recuadro: el Jefe de Estado de Guatemala, Dr. Mariano Gálvez. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación un fragmento de las memorias del general Rafael Carrera, quien las dictó a su secretario Mariano Chéves mientras estuvo en la presidencia de Guatemala:1

Cuando a los pueblos se les quiere atacar en sus costumbres y variárselas repentinamente, causa en ellos una emoción, que por sana que sea la intención con que se quiere varias sus instituciones y costumbres añejas se sublevan. Tal fue lo que sucedió el año de 1937 en Santa Rosa, en cuya época mandaba el Doctor Gálvez el Estado de Guatemala, uno de los que componían la República de Centro-América, el más rico y poblado de la Federación, siendo presidente de la República el General Morazán. Muchas causas habían preparado de antemano el disgusto de los habitantes del Estado: una de ella fue la contribución personal que se había asignado por aquel gobierno a cada uno de los habitantes, a quienes se les señaló dos pesos por persona que pagaban anualmente. Sufrieron este gravamen con resignación, sustituyendo el tributo antes abolido desde que se hizo la Independencia del Gobierno Español. En seguidas jefes militares, no de muy buena conducta fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrariedades con que obraban, echándose la odiosidad de sus Gobernados.

Otras de las causas que contribuyeron no menos que las primeras, fue el establecimiento del Código en que se variaba enteramente la administración Judicial y la Religión, autorizando a los Jueces para casar y descasar a su antojo echando por tierra de un golpe a la Religión y sus ministros, y variando el Sistema, estableciendo solamente por influencia de unos pocos a quienes parecía bueno el Código, que ellos mismo o entendían; esto causó una alarma general en todo el país, en que por naturaleza las gentes son religiosas. Todavía sufrieron tal providencia; pero en seguidas la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epidemia de Cólera Morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primera orden que dió el gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboleda dentro de ellos y sus inmediaciones, cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes y establecer cordones sanitarios para evitar la comunicación entre unos pueblos con otros, subió de punto la agitación general y el 6 de mayo de 1837 tuvo lugar el primer levantamiento en Mataquescuintla con el Gobernador, que lo era Don Francisco Aqueche contra quien se amotinaron más de 1800 personas de ambos sexos. Dicho Gobernador se favoreció en el Convento cuyas puertas forzaban para sacarlo y asesinarlo en la plaza. En medio de tal desorden y no logrando que atendieran a sus súplicas, un tío suyo que era el párroco de aquella población, en tal aprieto ocurrió a un joven que reunía bastante opinion en aquel pueblo y a quien consideraban los habitants, porque a muchos que se hallaban presos por la contribución los sacaba de la cárcel pagando por ellos y desembargando de esta manera sus fierros de labranza y los tratos más precisos para vivir de que se servían privados por los Alcaldes de los Pueblos, quienes acosados por las multas que les imponían sus superiores obraban tan inhumanamente. El joven de que hemos hablado anteriormente era Don Rafael Carrera, hijo de Guatemala, con dos años de vecindario en dicho pueblo y casado con una de las principales familias bastante acomodadas; su edad era de veintitrés años y a pesar de esto ocurrió inmediatamente a salvar al Gobernador, lo que logró”.1

Como se ve, aquel 6 de mayo de 1837 surgió a la luz pública en Mataquescuintla una figura que sería fundamental en la historia de Guatemala: Rafael Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 14-17.

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1 de enero de 1837: promulgan los Códigos de Livingston

El Jefe del Estado de Guatemala, doctor Mariano Gálvez promulga los Códigos de Livingston, un nuevo código civil con ideas que no se aplicaban a la realidad guatemalteca

1enero1837
Retrato de José Martín Barrundia, líder liberal que tradujo los Códigos de Livingston y prácticamente se los impuso al Jefe de Estado Mariano Gálvez.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación cómo describe el escritor Federico Hernández de León cómo fue que se instituyeron los Códigos de Livingston el 1 de enero de 1837:1

«En enero de ese año se promulgaron los códigos de Livingston, cuya traducción presentara José Francisco Barrundia a su amigo, el doctor Mariano Gálvez, jefe del Estado de Guatemala.  Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Galvez.  El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna.  Su prestigio de Patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del regimen aristócrata (de Mariano de Aycinena), Barrunda fue un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.1

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre.  Nadie se atrevía a meterse en su vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad.  De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación del Código de Livingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer; pero al cabo, la debilidad dio paso a las innovaciones y el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó al país las más crueles desventuras.1

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un régimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación.  No quiso considerer Barrundia que el indígena estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna; y la hecatombe hubo de sobrevernirse ruinosa, envolvente, mortal.  El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco, en la región de Los Altos, compuesto totalmente de indígenas, se levantó una rebelión contra las autoridades que lo acoquinaban.  Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos.  El gobierno ratificó sus temores y el doctor Gálvez comprendió que había pecada de dúctil y complaciente.1,2

Al mes siguiente, el cólera asiático se presentó de modo espantoso.»  

La llegada del cólera fue la gota que rebalsó el vaso para los campesinos guatemaltecos y suposo el principio del fin para el gobierno liberal de Guatemala, que cayó en 1838 a manos de una revuelta católico-campesina dirigida por el general mestizo Rafael Carrera,3,4 y no retornaría al poder sino hasta en 1871.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. (6 de marzo de 1926) El Capítulo de las Efemérides, 6 de marzo de 1837, Levantamiento en San Juan Ostuncalco. Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.
  3. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-América; Desde el año de 1821 hasta el de 1842. Tipografía Nacional. pp. 97-100.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Tip. de Sánchez y de Guise. Guatemala. pp. 20-70.

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