6 de mayo de 1837: en Mataquescuintla se produce el primer alzamiento contra el gobierno del doctor Mariano Galvez; aparece por primera vez la figura de Rafael Carrera

Miembros del gabinete de gobiero del general Rafael Carrera, cuando ya estaba en la presidencia de Guatemala.  Se reconoce , entre otros, a Pedro de Aycinena, Juan Diéguez Olaverri, el arzobispo Francisco de Paula Garcia y Peláez, José Milla y Vidaurre, Antonio José de Irisarri y el mariscal José Víctor Zavala. Imagen que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

Reproducimos a continuación un fragmento de las memorias del general Rafael Carrera, quien las dictó a su secretario Mariano Chéves mientras estuvo en la presidencia de Guatemala:

Cuando a los pueblos se les quiere atacar en sus costumbres y variárselas repentinamente, causa en ellos una emoción, que por sana que sea la intención con que se quiere varias sus instituciones y costumbres añejas se sublevan. Tal fue lo que sucedió el año de 1937 en Santa Rosa, en cuya época mandaba el Doctor Gálvez el Estado de Guatemala, uno de los que componían la República de Centro-América, el más rico y poblado de la Federación, siendo presidente de la República el General Morazán. Muchas causas habían preparado de antemano el disgusto de los habitantes del Estado: una de ella fue la contribución personal que se había asignado por aquel gobierno a cada uno de los habitantes, a quienes se les señaló dos pesos por persona que pagaban anualmente. Sufrieron este gravamen con resignación, sustituyendo el tributo antes abolido desde que se hizo la Independencia del Gobierno Español. En seguidas jefes militares, no de muy buena conducta fueron desacreditando al Gobierno por el despotismo y arbitrariedades con que obraban, echándose la odiosidad de sus Gobernados.

Otras de las causas que contribuyeron no menos que las primeras, fue el establecimiento del Código en que se variaba enteramente la administración Judicial y la Religión, autorizando a los Jueces para casar y descasar a su antojo echando por tierra de un golpe a la Religión y sus ministros, y variando el Sistema, estableciendo solamente por influencia de unos pocos a quienes parecía bueno el Código, que ellos mismo o entendían; esto causó una alarma general en todo el país, en que por naturaleza las gentes son religiosas. Todavía sufrieron tal providencia; pero en seguidas la cosa subió de punto; sobre tanto conjunto de males, vino la epidemia de Cólera Morbus, epidemia desconocida en este país, y estando todos mal prevenidos con los sucesos anteriores, a la primera orden que dió el gobierno para despejar los pueblos, botar toda la arboleda dentro de ellos y sus inmediaciones, cercar las fuentes de agua de que se surtían los habitantes y establecer cordones sanitarios para evitar la comunicación entre unos pueblos con otros, subió de punto la agitación general y el 6 de mayo de 1837 tuvo lugar el primer levantamiento en Mataquescuintla con el Gobernador, que lo era Don Francisco Aqueche contra quien se amotinaron más dd 1800 personas de ambos sexos. Dicho Gobernador se favoreció en el Convento cuyas puertas forzaban para sacarlo y asesinarlo en la plaza. En medio de tal desorden y no logrando que atendieran a sus súplicas, un tío suyo que era el párroco de aquella población, en tal aprieto ocurrió a un joven que reunía bastante opinion en aquel pueblo y a quien consideraban los habitants, porque a muchos que se hallaban presos por la contribución los sacaba de la cárcel pagando por ellos y desembargando de esta manera sus fierros de labranza y los tratos más precisos para vivir de que se servían privados por los Alcaldes de los Pueblos, quienes acosados por las multas que les imponían sus superiores obraban tan inhumanamente. El joven de que hemos hablado anteriormente era Don Rafael Carrera, hijo de Guatemala, con dos años de vecindario en dicho pueblo y casado con una de las principales familias bastante acomodadas; si edad era de veintitrés años y a pesar de esto ocurrió inmediatamente a salvar al Gobernador lo que logró”.

Como se pues, aquel 6 de mayo de 1837 surgió a la luz pública en Mataquescuintla una figura que sería fundamental en la historia de Guatemala: Rafael Carrera.

BIBLIOGRAFIA:

 

1 de enero de 1837: el Jefe del Estado de Guatemala, doctor Mariano Gálvez promulga los Códigos de Livingston, un nuevo código civil con ideas que no se aplicaban a la realidad guatemalteca

Doctor Mariano Galvez. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación cómo describe el escritor Federico Hernández de León cómo fue que se instituyeron los Códigos de Livingston el 1 de enero de 1837:

En enero de ese año se promulgaron los códigos de Livingston, cuya traducción presentara José Francisco Barrundia a su amigo, el doctor Mariano Gálvez, jefe del Estado de Guatemala.  Los trabajos por imponer esas leyes, inadaptables a nuestros medios y a nuestras costumbres, se realizaron desde el año 1832, al poco tiempo de tener la jefatura el doctor Galvez.  El señor Barrundia era un iluso, en el sentido pleno de la palabra; hombre que vivía con los pies en la tierra, y con la cabeza en la luna.  Su prestigio de Patricio le daba ejecutorias para imponer su voluntad y, en los días que se siguieron a la caída del regimen aristócrata (de Mariano de Aycinena), Barrunda fue un oráculo, un mentor, un guía, un punto convergente de todas las miradas y de todas las aspiraciones del partido liberal.

La manera de ser austera de Barrundia, su palabra sentenciosa, su manera de caminar, reposada y prosopopéyica, le daban cartel de super hombre.  Nadie se atrevía a meterse en su vida privada, que pasaba por un modelo de compostura y seriedad.  De modo que, cuando en las asambleas de 1834 y 35, su palabra se levantó abogando por el establecimiento de los jurados y por la promulgación del Código de Livingston no hubo más que atenderle y pasar por lo que pedía. Alguna resistencia razonada se opuso a la acerada voluntad del prócer; pero al cabo, la debilidad dio paso a las innovaciones y el patriarca de los liberales se salió con la suya, capricho que costó al país las más crueles desventuras.

Era imposible que nuestros pueblos pudieran aceptar, apenas salidos de un regimen de trescientos años, lleno de prejuicios y reservas, el sistema de organización social que suponía una obligada preparación.  No quiso considerer Barrundia que el indígena estaba distanciado del cuákero, como el sol de la luna; y la hecatombe hubo de sobrevernirse ruinosa, envolvente, mortal.  El 6 de marzo el pueblo de San Juan Ostuncalco, en la region de Los Altos, compuesto totalmente de indígenas, se levantó una rebelión contra las autoridades que lo acoquinaban.  Hubo asesinatos y una bullanga de todos los diablos.  El gobierno ratificó sus temores y el doctor Galvez comprendió que había pecada de dúctil y complaciente.  

Al mes siguiente, el cólera asiático se presentó de modo espantoso.  

Aquel sería el principio del fin del gobierno liberal de Guatemala, que cayó en 1838 y no retornaría al poder sino hasta en 1871.

BIBLIOGRAFIA: