29 de mayo de 1839: tras el golpe de estado de Rafael Carrera se establece una Asamblea Constitutiva que emitió una Constitución en 1842 aunque nunca fue ratificada

29mayo1839
Plaza de Armas de la Nueva Guatemala de la Asunción en la época en que se convocó a la Asamblea Constituyente de 1839.  En el recuadro: el general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los máximos líderes de Guatemala del siglo XIX fueron el general católico conservador Rafael Carrera quien impuso su voluntad de 1839 a 1865 y el general anticlerical J. Rufino Barrios, quien lo hizo de 1871 a 1885. Ambos llegaron al poder después de revoluciones, ambos fueron el verdadero poder detrás de los jefes de estado o presidentes provisorios, y ambos gobernaron sin el amparo de una Constitución durante los primeros años de sus respectivos gobiernos.  Como corolario, ambos consiguieron que las Asambleas Constituyentes les redactaran una Constitución que amparara su estilo de gobierno y les permitiera perpetuarse en el poder; Carrera consiguió su constitución en 1851 y Barrios en 1879.  Y no es que no hubiera intentos por establecer una constitución, que sí los hubo.  Lo que ocurría era que no satisfacían las necesidades de Carrera o de Barrios, y quedaban en letra muerta.

El primer intento de hacer una constitución para el Estado Independiente de Guatemala se hizo cuando éste se separó de la República Federal de Centro América el 17 de abril de 1839, y se eligió a una Asamblea Constituyente para el efecto el 29 de mayo.1 Pero el estado de cosas en el país no era estable en lo absoluto; el Estado de Los Altos se había separado en 1838 y cuando los indígenas le pidieron ayuda a Carrera para que los ayudara contra la opresión de los criollos liberales de la región, éste combatió a las fuerzas altenses y recuperó el territorio para Guatemala.2 Esta situación, a su vez provocó que el jefe de Estado de El Salvador, el líder liberal Francisco Morazán invadiera a Guatemala.  Carrera y Morazán se enfrentaron en la capital guatemalteca y el general guatemalteco infringió una definitiva derrota al hondureño, quien huyó a El Salvador dejando a sus hombres a su suerte.  Aunque el hecho resultó en una decisiva victoria para las armas guatemaltecos, retrasó la discusión de la Asamblea Constituyente,3

La Asamblea finalmente redactó y firmó un proyecto el 29 de enero de 1842 y dió orden de imprimirlo el 20 de abril del mismo año luego de que una comisión conformada por los criollos aristócratas Aycinena, Pavón, Dardón, Colom, Andreu y Estrada le diera su aprobación.  Luego de impresa, se empezó a discutir en sesión pública el 1 de julio de 1843, aprobando el 6 de ese mes el primer artículo.  Pero hasta allí llegó la discusión, que quedó en suspenso el 3 de octubre cuando los diputados Pavón y Andreu solicitaron que ya no se siguiera discutiendo.4  Así terminó el primer intento de redactar una constitución para el gobierno conservador.

Viendo que el clero, y en especial el marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena y Piñol, estaban intentando hacerse con el poder absoluto en el país, Carrera organizó una falsa sublevación en Pinula, la que utilizó para firmar un convenio en la Villa de Guadalupe el 11 de marzo de 1844, por medio del cual se organizó un congreso que prohibió a los clérigos participar en política, con lo que salió del molesto Aycinena.  Por otra parte, aquel congreso redactóuna constitución el 16 de septiembre de 1845, pero nunca fue sancionada porque dicha constitución era copia de la que habían redactado en el Estado de Los Altos y no aplicaba al estado guatemalteco.  Esto dió por finalizado el segundo intento de escribir una constitución para el Estado.4

Carrera finalmente se hizo con la jefatura del Estado en 1844, en sustitución de Mariano Rivera Paz, pero cuando en 1846 todavía no se había establecido una constitución en el Estado un partido de jóvenes estudiantes universitarios decidieron llenar aquel vacío constitucional, asesinando al presidente Carrera para así convocar una constituyente auténtica, y dar al poder militar una organización regularizada. Así, el 26 de junio de 1846, cuando habrían de celebrarse en la Iglesia Catedral las honras fúnebres del arzobispo Ramón Casaus y Torres, quien había muerto en el exilio en la Habana, los estudiantes llegaron armados al templo para asesinar al Jefe de Estado, pero su plan fracasó y los tuvieron que salir al exilio a Chiapas tras pasar un tiempo encarcelados en el Castillo de San José.5,6

El 21 de marzo de 1847 Carrera fundó la República de Guatemala, convirtiéndose en su primer presidente, y nuevamente convocó a a una constituyente en 1848, la cual fue disuelta en 1849 luego de queCarrera tuviera que salir al exilio cuando el país entró en una completa anarquía y los criollos (tanto conservadores como liberales) le pidieron la renuncia.  Carrera se fue a México, y regresó en 1849, aunque como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, bajo el presidente Mariano Paredes, aunque todo el país sabía quien era el que verdaderamente gobernaba.7  La Asamblea Constituyente se disolvió, y el asunto quedó nuevamente incluso.4

Fue hasta después del triunfo de Carrera en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, que finalmente una Asamblea Constituyente logró aprobar la Constitución de la República de Guatemala, la cual estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871, cuando fue sustituida por el Acta de Patzicía que firmaron los criollos altenses liberales para desconocer el gobierno del mariscal Vicente Cerna, dando inicio nuevamente a un largo proceso para redactar una nueva constitución.8


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. Tomo I. Imprenta de la Paz. p. 85.
  2. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  3. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 86
  5. Brañas, César (1979). Tras las huellas de Juan Diéguez Olaverri. Guatemala: Unión TIpográfica.
  6. Vela Salvatierra, David (1943). “Juan Diéguez Olaverri”, en Literatura guatemalteca. Guatemala: Unión Tipográfica. p. 2 y siguientes.
  7. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  8. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 79-85.

 

17 de abril de 1839: el Estado de Guatemala se separa definitivamente de la República Federal (fue el cuarto estado que lo hizo)

17abril1839
La región del río Chixoy en Verapaz en 1884.  Guatemala estaba reducida únicamente a los departamentos del centro y oriente cuando se separó de la República Federal.  En el recuadro: el jefe de Estado Mariano Rivera Paz.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de la República Federal de Centro América pasó de hecho a las manos del general Francisco Morazán cuando derrotó a Mariano de Aycinena tras invadir Guatemala el 14 de abril de 1829.  A partir de allí, el destino de la República estuvo en sus manos, y puede decirse que él fue el responsable de que se formaran las cinco pequeñas y débiles repúblicas que ahora existen en la región centroamericana.  Es más, en 1839, cuando Guatemala se separó de la federación eran seis pequeños estados, pues el Estado de Los Altos se había formado con todos los departamentos del occidente Guatemala.1

El papel que tuvo Morazán (quien, es de reconocer, era un excelente militar, no así estadista) en la desintegración de la República Federal parece ser el único punto en el que los historiadores criollos tanto conservadores como liberales se ponen de acuerdo. Dicen los conservadores:  “Cuando [Francisco] Morazán subió al poder, encontró una sola patria, envuelta en revoluciones, pero llena de juventud y esperanza.  Cuando bajó del solio presidencial, dejó el país envuelto en la más espantosa anarquía, convertido en cinco microscópicas repúblicas“. Por su parte, un autor liberal concedió en 1839 que: “El general Morazán ha invadido dos veces el Estado de El Salvador, en los años de 32 y 35; dos veces anuló sus autoridades; dos veces las aprisionó; y ahora, en 1839, acaba de arrancar de su silla al legítimo gobernante de Guatemala, para colocar en su lugar a un general sin misión.  Después que el triunfo lo elevó a la silla de la presidencia, el señor Morazán que había sostenido la causa de los estados, contra las pretensiones que se atribuyeron al primer presidente de Centro América [Manuel José Arce y Fagoaga], adoptó las mismas miras y conducta que tanto se ha censurado en su predecesor; el mismo o mayor empeño por concentrar todo el poder en el jefe de la federación, los mismo y aún más violentos, par amantener sojuzgadas las autoridades de los estados. En Centro América, lo que ha existido con el nombre de federación, no ha sido más que un cnetralismo disfrazado, bajo las formas de un pacto eminentemente defectuoso.”1

Por esta razón, uno de los primeros actos oficiales del restituido Jefe de Estado Mariano Rivera Paz tras el golpe de estado del general campesino Rafael Carrera del 13 de abril de 1839 (que había huir por los tejados al general Carlos Salazar, que era el monigote que Morazán puesto en el poder en Guatemala en sustitución), fue separarse de la República Federal mediante el siguiente decreto:<sup>2</sup>

El consejero Jefe de Estado:

Considerando

1°. Que los Estados de Costa Rica, Honduras y Nicaragua se han separado solemnemente del pacto federal, desconociendo al gobierno que existe en la ciudad de San Salvador, con título de nacional.

2°. Que los mismos Estados han reasumido la administración de todas sus rentas: se han dado nuevas constituciones y celebrado tratados, con el objeto de sostener sus pronunciamientos, el libre ejercicio de sus derechos y soberanía, y la libertad de los demás Estados.

3°. Que no habiéndose hecho elecciones para renovar los funcionarios llamados federales, no hay ni puede existir Congreso ni Senado, sin cuyos cuerpos el Ejecutivo que pretende ejercer por la fuerza el vice-Presidente, y a su nombre el general Morazán, es una verdadera usurpación, contraria a los principios de libertad y a los intereses de los pueblos.

4°. Siendo expresa y general la opinión de los habitantes del Estado, de secundar aquellos pronunciamientos, y un deber del Gobierno el proveer al bienestar y seguridad de los pueblos, así como también el cuidar de que el producto de sus contribuciones no se malverse.

5°. Que las rentas federales se hallan hipotecadas a la deuda contraída por el Estado en el año anterior; y no es justo ni legal el que con estas mismas rentas se cubran de preferencia créditos posteriores a aquella deuda, con perjuicio de los prestamistas, que en circunstancias tan difíciles acudieron con sus caudales al llamamiento del Gobierno.

6°. Estando dispuesto por el decreto constitucional del estado de 27 de enero de 1838, que siempre que algunos de los otros Estados desconociesen o se separasen del pacto federal, el de Guatemala se considera constituido como preexistente al pacto.

7°. En cumplimiento del referido decreto, y atendiendo a las circunstancias presentes:

Ha tenido a bien declarar:

Artículo 1°. El Estado de Guatemala, compuesto de los departamentos de Guatemala, Sacatepéquez, Verapaz y Chiquimula, es libre, soberano e independiente.

(Nota de HoyHistoriaGT: obsérvese Guatemala solamente contaba con la mitad del territorio con que cuenta actualmente).

Artículo 2°. Celebrará un nuevo pacto con los demás de Centro América, por medio de la convención decretada por el último Congreso federal.

(Nota de HoyHistsoriaGT: los intereses de las grandes potentias mundiales, primero, y de las grandes corporaciones multinacionales, después, han evitado que esto se materialice, dado que es más fácil manejar cinco débiles estados que una nación fuerte).

Artículo 3°. Sus relaciones con los demás Estados continuarán sin alteración; y lo mismo se entiende en cuanto al reconocimiento de la deuda extranjera y demás disposiciones que toca al exterior.

(Nota de HoyHistoriaGT: esa deuda en lugar de pagarse fue aumento exponencialmente, hasta que finalmente fue pagada en 1944 por elgeneral Jorge Ubico, el último día de su presidencia).

Artículo 4°. Las rentas llamadas federales, entrarán a la administración del Estado, no reconociendo otros compromisos que los contraídos hasta la fecha.

Artículo 5°. Con el presente decreto se dará cuenta a la Asamblea constituyente, tan luego como esté reunida; y desde ahora se pondrá en ejecución, publicándose con toda solemnidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta Asamblea constituyente se reunió y disolvió varias veces y no logró decretar la nueva constitución de Guatemala debido a guerras, invasiones y revueltas sino hasta en 1851).

Dado en Guatemala, a 17 de abril de 1839.

Mariano Rivera Paz2

Morazán, por supuesto, no aceptó esta declaración, y cuando Carrera invadió y tomó al Estado de Los Altos por la fuerza a principios de 1840, invadió nuevamente a Guatemala.  Solamente que lo único que encontró, fue una espantosa derrota y el final de su carrera militar y política.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (17 de abril de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 10 de marzo de 1566: Guatemala se segrega del pacto federal. Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 46-48.

 

 

12 de septiembre de 1839: tras la separación del Estado de Los Altos, el estado de Guatemala se ve obligado a reorganizar su división administrativa

12septiembre1839
Versión estilizada del escudo del Estado de Los Altos, mostrando el Volcán Santa María y un Quetzal.  Actualmente es utilizado como escudo en Quetzaltenango. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1838 se creó el sexto estado, el Estado de Los Altos, teniendo como capital la ciudad de Quetzaltenango, y comprendiendo los territorios del occidente de Guatemala y el territorio del actual de Soconusco, (que ahora es parte del estado de Chiapas, en México).  El decreto por el que se creó el Estado de Los Altos dice así:

La Asamblea Nacional Constituyente de la Federación Centroamericana en sesión plenaria celebrada el cinco de junio del año de 1838 habiéndose tomado en consideración la necesidad de crear un Sexto Estado se acuerda:

1. Crear el Estado de Los Altos, teniendo como capital a la ciudad de Quetzaltenango conformada por una junta de gobierno provisional, de la siguiente manera:

  • Marcelo Molina Mata, electo Gobernador del Estado de Los Altos.
  • José M, Gálvez
  • José Antonio Aguilar
  • General Agustín Guzmán Comandante en Jefe del Ejército del Estado de Los Altos.

2. El Estado comprenderá los siguientes territorios: Quetzaltenango, TotonicapánSololá, Suchitepéquez y Soconusco.

Procédase a trabajar de inmediato en el desarrollo del puerto del Pacífico por orden del Señor Gobernador del estado Federal de los Altos, José M. Gálvez y a mejorar las relaciones con el Gobierno Federal de San Salvador.

Nótese en el decreto anterior tres aspectos importantes:

  1. Desde el principio el Estado tenía la intención de mejorar las relaciones con el gobierno Federal de San Salvador, lo que quiere decir, con el moribundo régimen liberal del general Francisco Morazán, el cual se había visto muy reducido por la secesión de Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y por la reciente guerra civil que derrocó a Mariano Gálvez en Guatemala.  Los liberales guatemaltecos estaban interesados en coneguir esta alianza con el fin de dejar a la Guatemala conservadora en medio de dos gobiernos liberales.
  2. También desde un principio, tenían la intención de construir su propio puerto en Champerico con miras a establecer una economía completamente independiente de Guatemala.
  3. El Estado no estaba desvalido, sino que contaba con su propio ejército, el cual estaba a cargo del general mexicano Agustín Guzmán.

Por su parte, el Estado de Guatemala estaba muy débl luego de la guerra civil contra Mariano Gálvez y la posteriores guerras, por lo que luego de la separación del Estado de Los Altos, la Asamblea Constituyente de Guatemala tuvo que dividir al Estado en siete departamentos y dos distritos, de acuerdo al siguiente decreto del 12 de septiembre de 1839:

La Asamblea Nacional Constituyente del Estado de Guatemala:

Habiendo tomado en consideración la necesidad que hay de hacer una nueva y conveniente división del territorio, después de la separación de los departamentos que componen el Estado de Los Altos. Con presencia de los datos e informes que ha presentado el gobierno sobre el particular, ha decretado:

  1. El estado de Guatemala se divide en siete Departamentos: ChimaltenangoChiquimula, Escuintla, Guatemala, Mita, Sacatepéquez, y Verapaz.
  2. También componen dos Distritos: Izabal y Petén.
  3. Los departamentos y distritos referidos, comprenden las poblaciones y lugares que se señalan en la tabla que acompaña a esta ley.
  4. Mientras se reúnan datos más exactos, con presencia de los padrones que deben formarse para hacer por otra ley la división permanente del territorio, el gobierno queda autorizado para poder agregar o segregar de unos a otros, los pueblos o lugares que lo soliciten, con causa fundada en el mejor servicio y bien de los mismos pueblos, previo al informe de los jefes respectivos.
  5. El mismo gobierno, en las providencias que tome, para la demarcación del territorio de los departamentos, procurará en lo que sea posible, que sea la misma la de los curatos y sus comprensiones, a fin de evitar embarazos y facilitar en todo el mejor servicio público.

En este decreto se puede apreciar el poder que tenía la Iglesia Católica sobre la región americana que estuvo bajo el control espanol, ya que la división administrativa de los países y estados se hizo en base a los curatos existentes, los cuales eran los poblados de indígenas que estaban a cargo del clero secular.  Estos curatos habían sido hasta 1750, aproximadamente, las doctrinas que estaban a cargo de las otrora poderosas órdenes regulares, las cuales poseían  grandes extensiones de tierra en las que sus “doctrinados” trabajaban para ellos a cambio de la evangelización que les proporcionaban. Para poner un ejemplo, he aquí un listado de las doctrinas que poseían los dominicos en el Reino de Guatemala en 1638:

Convento Doctrinas Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martín Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunén
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa

BIBLIOGRAFIA:


17 de agosto de 1839: el Estado de Guatemala elimina la Dirección General de Rentas y, temporalmente, la Tesorería General del Estado

17agosto1839
El poblado de Esquipulas, Chiquimula en la época en la que ocurrieron estos hechos.  Grabado del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan.

Luego de que el general campesino Rafael Carrera diera un golpe de estado al general Carlos Salazar, a quien Francisco Morazán había colocado en la jefatura del Estado en sustitución de Mariano Rivera Paz en 1838, el gobierno del restituido Rivera Paz tuvo que modificar la administración de las rentas y reducir salarios y costos del sector público para intentar recuperar la economía del Estado de Guatemala, destruida por el alzamiento campesino que derrocó a Mariano Gálvez en 1838.

El gobierno eliminó entonces la Dirección General de Rentas establecida por Gálvez en 1832 y, temporalmente, trasladó las atribuciones de la tesorería nacional a las aduanas marítimas y a la fábrica de tabacos.  En esa época, los principales ingresos impositivos provenían de la alcabala interna, y de los impuestos a los licores, tabacos, papel sellado y pólvora.

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 17 DE AGOSTO DE 1839, SOBRE ADMINISTRACIÓN DE LA HACIENDA PUBLICA

1.° — Queda suprimida la dirección general de rentas; y por ahora, la tesorería general del estado.

2.° — Las funciones que ejercían el director y tesorero general serán en adelante á cargo del administrador y contador de la aduana marítima, quienes desempeñarán las de la tesorería general, en todas las atribuciones que les corresponden conforme á las leyes y disposiciones vigentes.

3.° — Los ramos que forman las rentas del Estado, serán administrados en esta forma: la alcabala interior será á cargo de la tesorería; la de aguardiente, chicha, papel sellado y pólvora, al de la factoría de tabacos.

4.° — En la tesorería general se recibirán y distribuirán todos los caudales de que pueda disponer el gobierno, cualquiera que sea su origen ó procedencia. No podrá hacerse en ella ningún pago, sino á virtud de orden del ministerio de hacienda, tomándose razón previamente por la contaduria mayor, sin cuyo requisito no será abonada la partida respectiva. Tampoco podrá girarse libramiento alguno contra las administraciones ó comisarías. Los sueldos y gastos de todas las oficinas se harán por presupuestos que estas presenten, con arreglo á las disposiciones vigentes ó á las que en adelante se dieren.

5.° — El administrador tesorero y el contador, el factor é interventor de tabacos, son responsables mancomunadamente en el concepto de claveros, y por todos los actos administrativos en que la ley prescriba la concurrencia de ambos. En lo demás, cada uno responderá por el desempeño de sus respectivas obligaciones.

Siguen disposiciones administrativas, incluyendo el recorde de sueldos.


BIBLIOGRAFIA:


24 de julio de 1839: Guatemala y Nicaragua firman una alianza en contra del presidente liberal de El Salvador, Francisco Morazán

24julio1839
Dibujo a lápiz del general Francisco Morazán. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Para 1839 la República Federal de Centro América por la que tanto habían luchado los criollos liberales prácticamente había colapsado, aunque su principal caudillo, el general Francisco Morazán seguía siendo el presidente federal. La figura del general Rafael Carrera en Guatemala iba a ser decisiva para terminar tanto con la Federación como con la carrera política del caudillo hondureño, ya que Carrera guardaba un enorme resentimiento hacia Morazán por las atrocidades que este había cometido contra los campesinos del Oriente guatemalteco y contra su propia familia y no iba a descansar hasta derrotar al caudillo liberal.

El 6 de abril de 1839 Morazán se enfrentó al general hondureño Francisco Ferrera, en la batalla del Espíritu Santo, cerca del rió Lempa. Ferrera había pactado una alianza con Carrera y aunque las tropas federales alcanzan el triunfo, quedaron debilitadas. Esto sirvió para que los criollos liberales salvadoreños ratificaran su confianza en Morazán fuera elegido presidente de El Salvador.

Carrera contraatacó.

El 24 de julio de 1839, Nicaragua y Guatemala celebraron un tratado de alianza en contra del gobierno salvadoreño, al mismo tiempo que Carrera llamó a los salvadoreños a la insurrección popular, lo que provocó algunos levantamientos, que fueron vencidos sin mucho esfuerzo por el gobierno de Morazán.

La ofensiva contra el gobierno de Morazán persistió. Al no lograr subvertir desde dentro la autoridad del presidente salvadoreño, tropas hondureñas y nicaragüenses invadieron el país a finales de septiembre de 1839. Nuevamente el general Morazán, con seiscientos salvadoreños derrota en la batalla de San Pedro Perulapán a los más de dos mil invasores comandados por los generales conservadores.

Al enterarse de que Carrera había retomado por la fuerza el Estado de Los Altos (que era el refugio de los criollos liberales en el occidente de Guatemala), y envalentonado por su reciente victoria, Morazán decidió invadir Guatemala por segunda vez y acabar con el general campesino de una vez por todas. La derrota que sufrió en la Ciudad de Guatemala en 1840 a manos de las fuerzas de Carrera sería el final de la Federación y de la carrera política de Morazán.


BIBLIOGRAFIA:


13 de abril de 1839: el general guerrillero Rafael Carrera entra a Guatemala y restituye al Jefe de Estado Mariano Rivera Paz; se inicia así el gobierno conservador de “los treinta años”

13abril1839

Introducción:

El período conservador de los treinta años es una época poco estudiada en Guatemala, debido a que los gobiernos liberales que le siguieron rescribieron la historia para presentarlo como un período de oscurantismo, atraso y de sanguinaria dictadura en el que el grupo criollo aristocrático de la familia Aycinena dominaba la situación y tenía al general mestizo analfabeto Rafael Carrera como su brazo armado para que sofocara cualquier intento de rebelión.

Pero el estudio de documentos de la época muestra que no hubo atraso porque el gobierno no hubiera querido alcanzar el progreso, sino que por las constantes invasiones y rebeliones de criollos liberales y de sus allegados, formentadas muchas veces desde El Salvador y Honduras, las cuales perduraron hasta que el general Carrera las aplastó en la Batalla de La Arada en 1851. De ese fecha en adelante empezó un período de paz y progreso, que incluyó la construcción del primer edificio público: el “Teatro Carrera” (luego llamado “Teatro Nacional” y “Teatro Colón”).

Los mismos documentos demuestran que no eran los criollos aristócratas quienes dominaban la situación, sino que era el general Carrera el que verdaderamente mandaba y quien les ponía las condiciones. De hecho, los aristócratas (muchos de ellos miembros del clero regular y secular) se vieron obligados a pactar con el militar mestizo por dos razones:

  1. En su calidad de criollos conservadores no podían abandonar el país, ya no solamente perderían todos sus bienes y sino que no serían bien recibidos en las naciones vecinas, en las que gobernaban los liberales.
  2. Las fuerzas alianzas que Carrera tenía con los líderes indígenas, principalmente del occidente de Guatemala, por medio de las cuales evitó que ocurrieran masacres en contra de los criollos, a diferencia de lo que en esa época estaba ocurriendo en Yucatán.

Asimismo, debido a la marcada educación religiosa de Carrera, la influencia de las autoridades eclesiásticas tanto locales como las de la Santa Sede era muy marcada y dirigía en buena medida los destino de la nación. Se llegó incluso a firmar un Concordato con la Santa Sede en 1852, en el cual se entregó la educación a los religiosos a cambio de indulgencies para los soldados guatemaltecos que mataran a soldados liberales, por ser éstos anticlericales.

Por otra parte, aunque a los liberales se les ha acusado de haber hecho concesiones de nuestros recursos naturales a los europeos (la Verapaz a los alemanes de las familias Diesseldorf y Thomae, entre otras) y a los estadounidenses (Izabal a la United Fruit Company), los conservadores no se quedaron atrás. A fin de obtener fondos para armas, uniformes y municiones, el gobierno de Carrera tuvo que prestarle dinero a casas financieras inglesas y tuvo que ceder el territorio comprendido entre el río Belice y el río Sarstún al enclave inglés de Belice. Tambien, otorgó una concesión a perpetuidad a la Compañía Belga de Colonización en Izabal en 1840, aunque esta no prosperó por lo inhóspito de la región.

Si bien el período no fue perfecto ni mucho menos, es la época en que se fundó formalmente la República de Guatemala, en que se alcanzó por fin una paz duradera y en que el desarrollo del país realmente inició.

Descripción:

Reproducimos a continuación la descripción que hace de los eventos del 13 de abril de 1839 el renombrado historiador Federico Hernández de León en su obra “El libro de las Efemérides”:

Se hará cargo el lector de la importancia que entraña la fecha de las efemérides de hoy. Es el alfa de un partido, de un partido que luchaba desde los días de la independencia por ocupar el poder de manera estable. Grandes tipos de sus filas se habían acercado al solio, como don Mariano de Aycinena que se sostuvo durante dos años y medio; pero hasta el aparecimiento de Carrera, el partido no se consideró potente, ni la paz llegó a consolidarse como se consolidara después del año 51 con la batalla de la Arada. Pequeñas convulsiones agitaron el cuerpo social; pero nada comparable con los años vividos.

El general Morazán había colocado en la jefatura del Estado de Guatemala al general don Carlos Salazar, arrancando de su puesto a don Mariano Rivera Paz, en condiciones un tanto violentas. El general Salazar había derrotado unos meses antes a Carrera, en la acción de Villa Nueva y, de ser más ágiles las fuerzas de Salazar, después de dicha acción, alcanzan al mismo Carrera, y se hubieran sacudido de un element que había de darles muchos e intensos dolores de cabeza. Carrera derrotado y herido de gravedad, pasó de Villa Nueva a la Antigua y de allí, dando un rodeo, volvió a la querencia, a la Montaña, seguido de sus leales.

El triunfo de don Carlos Salazar sobre el guerrillero y sus huestes, le creó una reputación firme y le agració ante los ojos del general Morazán, al grado que inñuyera poderosamente para que se le diese la jefatura del estado. Pero don Carlos, con todo y ser general, le faltaba la energía y el empuje que se necesitaba en aquellos críticos días, y la reacción empezó a tejer sus tramas, poniéndose en comunicación con Carrera que estaba en Mita, repuesto del susto que llevara en la acción de Villa Nueva. Con elementos suficientes. Carrera se pronunció contra el gobierno de Salazar y marchó resuelto a la capital.

Algunos liberales se dieron cabal cuenta de la trascendencia que aparejaba aquel movimiento del guerrillero. Se fueron con el jefe del estado y le hicieron ver la gravedad de la situación. Don Carlos Salazar no dió importancia al asunto.

— Así hemos vivido desde hace tiempo — dijo — ; los de Carrera se conforman con mantener la bandera levantada en sus montañas.

Los liberales no lo creían así. Notaban los movimientos interesados de algunos hombres prominentes, sobre todo del canónigo Larrazábal, que públicamente expresaba su disgusto con un sistema ayuno de representación, sin respaldos morales, sin energías y que contribuía a una perenne excitación. Por otra parte, don Luis Batres se movía con grandes empeños.

Los últimos triunfos de Morazán sobre los conservadores de Honduras, alentaban al señor Salazar, sin comprender que, esos mismos triunfos operaban en el ánimo de los conservadores en un sentido de resguardo y de defensa. La batalla del Espíritu Santo ganada por los salvadoreños mandados por Morazán, contra los ejércitos aliados de Nicaragua y Honduras, provocó la precipitación de los acontecimientos, y Carrera se presentó a las puertas de Guatemala, como Alarico a las puertas de Roma. Y en el amanecer del 13 de abril de 1839, se oyó un grito angustioso que decía:

— ¡ Los bárbaros de la Montaña están en las garitas de la ciudad!

Carrera y sus gentes habían caminado toda la noche, esquivando los encuentros de particulares y, al clarear el alba estaban en las lindes de la Parroquia Vieja y el Martinico, dirigiendo el ala hacia el barrio de Santo Domingo. Eran muchos los que acompañaban al guerrillero; tipos de aspecto feroz, verdaderas hordas de salvajes, mal vestidos, de recias y escasas barbas, peludos y de mirar siniestro. El que los dirigía, debía ser un tipo superior, que para manejar aquellos trogloditas se necesitaba de un corazón bien puesto y de unos hígados, mejor puestos aún.

Sonaron los primeros tiros y los vecinos atrancaron sus puertas. Los liberales despertaron en sus lechos con la zozobra en el alma.

— ¡Allí está Carrera! — gritaban azorados los tranquilos vecinos, de casa a casa.

Unos se aventuraban a salir de sus domicilios, para dirigirse a carrera abierta, por el rumbo opuesto al que traían los invasores. Otros, precipitadamente abrían hoyos en los patios, para guardar sus riquezas. Y quiénes, con el espanto en la cara, subían a los cobertizos para guarecerse en los tapancos, en franca familiaridad con las ratas y las cucarachas. Aquel despertar del 13 de abril, fué algo siniestro.

Don Carlos Salazar, el aguerrido militar que derrotara a Carrera en Villa Nueva, que tuviera a su cargo la jefatura del estado, que fuera por suj condición de hombre público, la figura más significada, hizo mi papel desairado. Al enterarse que las hordas entraban por las calles, disparando sus fusiles y atrepellando lo que encontraban, no tuvo arrestos para dirigirse a un cuartel y ponerse a la cabeza de sus hombres. Arrimó nervioso una escalera a ima de las paredes de su casa y, por los tejados, como un gato perseguido, se trasladó a otras casas de amigos y, luego, ridiculamente disfrazado, dejó la ciudad y abandonó Guatemala…

No era esa la manera de abdicar de un puesto tan elevado. Cuando se llega a tan altas jerarquías, se debe guardar todo el coraje de una vida, para terminar de manera digna.

Salazar llegó a ganar la frontera y se dirigió al Salvador ; luego, a Costa Rica : allá murió
atormentado con el recuerdo de su fuga vergonzosa y con la responsabilidad que le cabía por no haber oído los consejos de sus amigos y las indicaciones de quienes le pedían en la semana anterior al 13 de abril, que se tocase llamada general y se pusiese a la cabeza de un grupo de patriotas, para detener la avalancha de salvajes que se avecinaba.

Carrera, entre tanto, se dirigió resuelta y animosamente a la casa de don Mariano Rivera Paz y le presentó su espada.

— No venimos — dijo el jefe bravio — a matar gente, sino a restituir a las autoridades. Vuesa merced fué arrancado por Morazán de su puesto y nosotros venimos a colocarlo de nuevo en su lugar ….

Rivera Paz se dejó hacer y acompañado de una improvisada escolta de aquellos feroces, se dirigió a la casa del gobierno y tomó posesión de la jefatura del estado. Inmediatamente llamó a sus hombres al ministerio y se expidió un despacho urgentísimo a don Pedro Nolasco Arriaga, expatriado desde el año 29 en Honduras, para que pasara a ocupar uno de los sillones ministeriales.

Pero a pesar de las declaraciones de Carrera, sus gentes se dirigieron a las casas de los principales liberales en busca de Barrundia, del doctor Gálvez, de la familia Molina, de don José Bernardo Escobar y de cuantos hombres habían adversado al partido conservador. Los liberales no esperaron ser cogidos en sus casas y se asilaron en conventos y casas particulares de sacerdotes amigos, en donde podían estar a cubierto de las arremetidas.

Desde aquel día. Carrera fué definitivamente el hombre de la situación. Se le llamó el “caudillo adorado de los pueblos”; las turbas le victoreaban, y a su paso solo homenajes de respeto y entusiasmo recibía. El jefe del estado, vivía pendiente de sus labios y todos los señorones de la aristocracia le vieron con verdadero respeto y temor. Se hicieron los nombramientos importantes: don José Antonio Larrave, jefe politico de Guatemala; alcalde, don Marcial Zebadúa; síndico de la Municipalidad, don Manuel Beteta; jefe político de la Antigua, don Andrés Andreu; de Escuintla, don Pantaleón Arce ; de Chimaltenango, don Manuel Gálvez y, de Amatitlán, el inmenso poeta don José Batres y Montúfar.

Al año siguiente, en el mes de marzo, Morazán quiso arrojar a Carrera de Guatemala; el arrojado fué el propio Morazán, que no paró sino hasta el Perú. A los dos años moría el guerrero hondureno, en tanto que Carrera y los conservadores se regodeaban en Guatemala y lanzaban sus rayos a todo el resto de la América Central.


BIBLIOGRAFIA:


25 de noviembre de 1839: la Asamblea Constituyente del gobierno conservador decreta un indulto para los que atacaron a la guarnición de la Antigua Guatemala el 3 de septiembre, el cual no aplicaba a los cabecillas del ataque

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Antigua Guatemala en 1840, segun el grabado de Frederick Catherwood.  Nótese el Palacio de los Capitanes Generales únicamente con los arcos centrales y la Parroquia de San José Catedral aún con los campanarios que se le cayeron en 1874.  La arcada del palacio fue reconstruida hasta en 1890.  Imagen tomada de Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatán

En 1838, la República Federal de Centro América estaba en los estertores de su agonía.  El gobierno liberal de Francisco Morazán había ido perdiendo estado tras estado y sus últimos bastiones eran Los Altos, Guatemala y El Salvador.  Incluso su natal Honduras se había vuelto en su contra por lo que su posición era muy precaria.

Pero en 1839 triunfó la revolución campesina católica en contra del gobierno liberal del doctor Mariano Galvez que se inició con la excusa de la epidemia del cólera.  Gálvez, intent mantenerse en el poder implementando una estrategia militar de tierra arrasada en contra de los alzados, lo que horrorizó a sus propios partidarios quienes buscaron pactar con los campesinos liderados por Rafael Carrera para evitar la carnicería.  El líder liberal que promovió dicho pacto fue nada menos que José Francisco Barrundia, quien luego se arrepentiría agriamente de haberlo propuesto siquiera.

Los campesinos católicos triunfaron sobre los criollos liberales anticlericales y el general Rafael Carrera inició un acercamiento con los criollos conservadores que habían sido expulsados del país por Morazán en 1829.  El gobierno conservador de los 30 años se iniciaba, pero los liberales no se iban a quedar de brazos cruzados.

Con fuertes aliados en el Estado de Los Altos y en El Salvador, las invasiones fueron frecuentes y una de ellas ocurrió el 3 de septiembre de 1839, cuando atacaron la guarnición de La Antigua Guatemala. El ataque falló, y la Asamblea Constituyente del Estado emitió un decreto de amnistía el 25 de noviembre para quienes participaron en dicho alzamiento exceptuando, claro está, a los cabecillas y promotores.

Las hostilidades siguieron durante diez años más, pero cada vez con menos vigor por las constantes derrotas sufridas a manos del genio militar del general Rafael Carrera quien derrotó a Morazán en la ciudad de Guatemala en 1840 y luego mantuvo a raya a sus rivales internos y externos hasta que finalmente los aplastó en la Batalla de La Arada en 1851.  A partir de allí es cuando verdaderamente inició el desarrollo en Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


 

21 de junio de 1839: se restablecen las órdenes religiosas en Guatemala luego de haber sido expulsadas por Francisco Morazán y los liberales en 1829

21junio1839

El 13 de abril de 1839 habían entrado los campesinos montañeses a la capital del Estado de Guatemala, comandados por el general mestizo Rafael Carrera.   Aunque los milicianos eran hombres duros y analfabetos con un acérrimo fanatismo católico, respetaban a su general, quien tenía un supremo don de mando.  La bandera de los campesinos había la religión: era en los asuntos de la Iglesia en donde más se hacía sentir el cambio radical en el gobierno del Estado. 1  Si bien el impuesto individual hacia los indígenas los había afectado, fue la implementación de los Códigos de Livingston la que causó gran indignación entre la población campesina, pues autorizaba el divorcio y el matrimonio civil, dejando por un lado siglos de sincretismo religioso con la religión católica; por ello fue que cuando el gobierno del licenciado Mariano Gálvez intentó implementar cinturones sanitarios contra una epidamia de cólera, previniendo a los pobladores acceder a sus fuentes de agua, el descontento estalló en una rebelión en todo el país.2

Tras su ingreso triunfal, y fiel a la bandera del catolicismo, Carrera ordenó al Jefe de Estado Mariano Rivera Paz, hombre “de caráter débil pero de buen corazón“, que reuniera a la Asamblea Legislativa para que se hiciera un decreto que ordenara al gobernador eclesiástico que en todas las iglesias del Estado se hiciera un día de rogación por el acierto de los trabajos de la propia Asamblea.  Aquel el principio de lo que sería la simbiosis entre la Iglesia Católica y el Estado guatemalteco durante los próximos treinta años.1

El cambio en el sentimiento religioso fue muy grande y contrastaba con todos los vejámenes y humillaciones que se le habían hecho a los curas párrocos y a los frailes regulares durante el gobierno liberal que empezó en 1829, tras la invasión de Francisco Morazán que derrocó no solamente al gobierno federal sino que a las autoridades del estado de Guatemala, encabezadas por Mariano de Aycinena.3  No solamente habían expulsado a los frailes y ex-claustrado a las monjas, sino que el país no tenía arzobispo sino gobernador eclesiástico, porque al prelado Ramón Casaus y Torres lo habían expulsado los liberales sin mayores contemplaciones.3-5

Una de las primeras medidas en favor de los sacerdotes católicos fue la autorización del retorno de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, y Colegio de Misiones de Propaganda Fide (La Recolección, la cual era la preferida de la familia Aycinena y recibió trato preferencial) y que se les devolvieran sus iglesias y conventos.5  En cuanto a los Jesuitas, éstos habían sido expulsados por las autoridades españolas desde 1767 y no poseían conventos ni haciendas en el país, pero eventualmente les fue autorizado el retorno.

Los religiosos encontraron así en Guatemala un refugio a la persecución de que eran víctimas en todo el continente americano, pues se les miraba como un símbolo de la dominación española y un atraso en el progreso de los pueblos. 6 Pero gracias al férreo control de Rafael Carrera sobre el gobierno guatemalteco, pudieron desarrollarse tranquilamente en el país hasta 1871, cuando los liberales por fin retomaron el poder.5

El decreto de 1839 por medio del cual se autorizó a los religiosos a retornar al Estado es el siguiente:

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL ESTADO DE GUATEMALA, 21 DE JUNIO DE 1839, DECLARANDO INSUBSISTENTE EL DE 28 DE JULIO DE 1829, POR EL CUAL SE SUPRIMIERON LAS ORDENES MONÁSTICAS

  1. Se declara nulo e insubsistente él decreto de veintiocho de julio de mil ochocientos veintinueve, contraido á la supresión de las órdenes religiosas de San Francisco, Santo Domingo, Merced y Colegio de Misioneros de Propaganda Fide.
  2. En consecuencia el gobierno del estado, poniéndose de acuerdo con el goberno eclesiástico, y oyendo á la municipalidad de esta capital, proveerá lo conveniente para que desde luego tenga efecto el restablecimiento del Colegio de misioneros de Propaganda Fide proporcionando a los religiosos la devolución de su iglesia y convento; y haciendo para ello las indemnizaciones que fueren de
    justicia.
  3. Para el restablecimiento de las otras órdenes religiosas, el gobierno también de acuerdo con el ordinario eclesiástico, y oyendo á la corporación municipal, dispondrá lo conveniente; consultando á la asamblea cuando fuere necesaria alguna resolución legislativa.7

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  3. Molina Moreira, Marco Antonio (1979). «Manuel Francisco Pavón Aycinena, constructor del sistema político del Régimen de los Treinta Años». Tesis (Guatemala: Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala).
  4. Williams, Mary Wilhelmine (1920). «The ecclesiastical policy of Francisco Morazán and the other Central American liberals». (en inglés) The Hispanic American Historical Review III (2).
  5. Hernández de León, Federico (10 de abril de 1928). «Fenómenos de nuestra historia». Nuestro Diario (Guatemala).
  6. Pérez, Pedro Nolasco O. de M. (1966). Historia de las Misiones Mercedarias en América. Madrid.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 273.