11 de abril de 1842: el Pacto del Jocote

Morazán firma el Pacto del Jocote con Vicente Villaseñor, quien traicionó al jefe de estado de Costa Rica, Braulio Carrillo.

Cuartel militar de la provincia de Alajuela, cerca de la cual se firmó el Pacto del Jocote. En el recuadro: el jefe de estado de Costa Rica, Braulio Carrillo, traicionado y derrocado por aquel pacto. Imágenes tomadas de «Mi Costa Rica de Antano«.

El ex-presidente de la República Federal de Centro América, general Francisco Morazán, se encontraba exiliado en David, Panamá, cuando un grupo de criollos liberales costarricenses le envió una carta pidiéndole que fuera a Costa Rica para combatir al jefe de Estado conservador Braulio Carrillo, quien el 6 de junio de 1842 se había declarado «jefe perpetuo e inamovible«. Entre aquellos liberales estaban varios enemigos personales de Carrillo, incluyendo al ex-jefe de Estado Juan Mora Fernández, y varios exiliados costarricenses que vieron en Morazán la mejor opción para retomar el poder en su Estado.1

En Perú, Morazán recibió del presidente de aquel país un batallón de cinco mil hombres, y de los desterrados costarricenses un capital de 18 mil pesos, con lo cual compró armamento y arrendó un navío para ir a Costa Rica, a donde llegó el 7 de abril de 1842. Al enterarse, Carrillo ordenó que una fuerza de setecientos hombres al mando de su protegido, el brigadier salvadoreño Vicente Villaseñor, repelieran la invasión morazanista.1

El general Francisco Morazán desembarcó en el puerto de Calderas en el Estado de Costa Rica junto con sus tropas, y logró atraer a las fuerzas Villaseñor al paraje de El Jocote, cerca de El Coyol en Alajuela. Allí, bajo la sombra de un árbol, firmaron el «Pacto del Jocote«, por medio del cual Villaseñor traicionó al Jefe de Estado de Costa Rica, Braulio Carrillo Colina, y su ejército se unió sin combatir con el de Morazán quien fue proclamado como nuevo jefe de Estado de Costa Rica.2

En abril de 1840,cuando Morazán había salido al exilio tras renunciar como jefe de Estado de El Salvador, intentó desembarcar con sus allegados en el puerto de Puntarenas,3 pero Carrillo no se lo permitió. Ahora que los papeles se habían cambiado, Carrillo fue el que tuvo que embarcarse para salir al exilio en Sudamérica.4

Una vez en el poder, Morazán no perdió el tiempo, pues su principal meta era vengarse de la derrota que sufrió a manos del coronel Rafael Carrera el 19 de marzo de 1840 en la ciudad de Guatemala. De esta forma, el 10 de julio hizo que se instalara en la ciudad de San José, la Asamblea Constituyente, la cual declaró que el Estado de Costra Rica se reintegraba a la República Federal de Centro América el 20 de ese mismo mes.4

Su siguiente paso fue organizar la invasión de Nicaragua, pero cuando estaba ocupado en esto, las poblaciones de San José, Heredia y Alajuela se levantaron en masa contra él el 11 de septiembre porque no estaban de acuerdo con participar en dicha guerra y, tras derrocarlo, lo fusilaron el 15 de ese mismo mes.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  2. Marure, Alejandro (1895) [1844]. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-américa, desde el año de 1821 a 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 130.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 65.
  4. Marure, Alejandro. Efemérides de los hechos notables, p. 131.
  5. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

Subir

25 de febrero de 1842: José Venancio López es nombrado presidente del Estado

El licenciado José Venancio López, regente de la Suprema Corte de Justicia y Consejero de Estado es nombrado presidente del Estado en sustitución de Mariano Rivera Paz.

25febrero1842
El templo de Santo Domingo en 1875 en una fotografía de Eadweard Muybridge. En el recuadro: el licenciado José Venancio López. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En los primeros tiempos de la vida de la República Federal de Centro América y del Estado de Guatemala, los gobernantes no se aprovechaban del presupuesto de la nación.  Por ejemplo, el presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga fue obligado a renunciar en 18281 y en 1829 todos sus bienes fueron embargados por Francisco Morazán, quien además lo expulsó del territorio centroamericano junto con los líderes aristócratas.2 Arce intentó regresar al poder, pero no lo consiguió y cuando murió en su natal El Salvador en 1847, estaba prácticamente en la miseria.3

Otro ejemplo se dió cuando el mariscal Vicente Cerna fue derrocado por la Revolución Liberal el 30 de junio de 1871.  Cerna salió huyendo para El Salvador con veinte reales prestados y cuando regresó al país el 2 de julio de 1877, el gobierno de Barrios tuvo que emitir este breve acuerdo para que Cerna no se muriera de hambre en sus últimos días: «habiendo ingresado a esta ciudad el general de división don Vicente Cerna, será alta, de orden del señor general presidente, en el presupuesto respectivo.»3

Incluso hubo casos, como el de  Bernardino Lemus, que no aceptó la presidencia del Estado de Guatemala en 1841, porque el sueldo de dos mil quinientos pesos anuales era muy bajo y no le servía para cubrir sus gastos.  Ante esta situación, el presidente del Estado, Mariano Rivera Paz, tuvo que continuar en el puesto, soportante la presión que tenía del general en Jefe del Ejército, Rafael Carrera.4  Sin embargo, cuando Carrera, quien también era Consejero de Estado, tuvo una fuerte discusión con el Ministro de Gobernación, presbítero Jorge de Viteri y Ungo en la que ninguno de los dos dió su brazo a torcer, Rivera Paz presentó su renuncia el 14 diciembre de 1841.4

En lugar de Rivera Paz debería haberse quedado Carrera, pero éste se encerró en su casa y no quiso saber nada del asunto, por lo que tomó el poder interinamente el licenciado José Venancio López, Regente de la Suprema Corte de Justicia y otro de los Consejeros de Estado.  El 14 de febrero de 1842 se reunió la Asamblea Constituyente para deliberar sobre el asunto, y el 25 de ese mismo mes acordaron lo siguiente:5

La Asamblea Constituyente del Estado de Guatemala: habiendo tomada en consideración, que admitida la renuncia que de la Presidencia del Estado, hizo el señor don Mariano Rivera Paz, debía proceder a elegir a la persona que debía entar al ejercicio del S.P.E. y habiéndolo verificado por aclamación, ha decretado: se nombra Presidente del Estado al señor licenciado José Venancio López, Regente de la Suprema Corte de Justicia.

Pase al Gobierno para su publicación y cumplimiento.

Dado en el salón de sesiones: Guatemala a 25 de febrero de 1842.

        • Alejandro Marure, presidente
        • A. Andreu, secretario
        • Marcos Dardón, secretario5

Por aquel entonces, López tenía aproximadamente cincuenta años de edad y era una persona huraña y austera a quien no se le había conocido ni un sólo amorío, ya que estaba completamente entregado a su profesión de abogado.  Además era de complexión endeble y enfermiza, lo que lo dejó en una posición sumamente delicada para gobernar, y eso sin contar que tenía que vérseles con Carrera y la familia Aycinena.5

Su gobierno, como era de esperarse, no duró mucho.  Carrera le exigía que le pagaran a sus soldados todos los sueldos atrasados, y el gobierno no tenía cómo cubrir los cuarentamil pesos exigidos.  Finalmente, cuando falleció el maestrescuela de la Catedra, Bernardo Martínez, dejó tal cantidad de bienes que el licenciado López dictó un acuerdo en que se mandaba tomar, como préstamo, los bienes de Martínez, y que se vendieran en subasta para cubrir el presupuesto de las fuerzas armadas.  La situación se complicó cuando los deudos de Martínez reclamaron sobre la herencia, pues para entonces, ya Carrera había subastado todo y le había pagado a sus soldados.  El licenciado López no quiso tener que vercon el asunto y renunció a puesto, devolviéndose a Rivera Paz el 13 de mayo de ese mismo año.6

Ya cuando llegó el general J. Rufino Barrios a la presidencia en 1873 la situación cambió dramáticamente, ya que el gobernante liberal tenía una férrea voluntad y se imponía en todo, por lo que no tuvo problema en utilizar los fondos públicos como si fueran de su propiedad7 y amasar una inmensa fortuna8 gracias a los contratos que otorgó a varias compañías, a las leyes agrarias9 y laborales10 que él mismo instituyó y que le permitieron producir con mano de obra indígena prácticamente gratuita8, además de a una serie de prebendas adicionales que tenía.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las Efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 310.
  2. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 323.
  4. Ibid, p. 324.
  5. Ibid, p. 325.
  6. Ibid, p. 326.
  7. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  8. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 3.
  9. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  10. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 304-306.
  11. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. p. 413.

17 de noviembre de 1842: Guatemala se queja ante México por el Soconusco

Guatemala se queja de la decisión de México de apropiarse militarmente de la región del Soconusco

17noviembre1842
Mapa de México en 1847, mostrando la enorme extensión de ese país norteamericano antes de perder sus territorios por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848. En la frontera sur, se aprecia que Soconusco todavía aparecía en Guatemala, pese a la anexión de 1842, ya que el territorio era reclamado por Guatemala. En el recuadro: el presidente mexicano Antonio López de Santa Anna, que anexó Sonocusco en 1842 y perdió California, Colorado, Nuevo México, Arizona y Texas en 1848. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco a su país, no pudo realizarlo porque durante su corta presidencia tuvo que enfrentar la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su propio derrocamiento el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.1

Por ello, cuando el alcalde de Tapachula pidió la anexión a México debido al abandono en que se encontraba su región el 11 de septiembre de 1842, el nuevo presidente mexicano Antonio López de Santa Anna zanjó la cuestión mediante una invasión militar, motivando las protestas de Guatemala.2

La primera protesta formal ante esta situación fue la del 12 de septiembre de 1842, dirigida por el Ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco a su homólogo mexicano en la que abundaban datos geográficos, históricos y económicos, que demostraban los derechos de Guatemala y se reiteraba el calificativo de ocupación por la fuerza y terminaba exigiendo al gobierno de México la evacuación de las tropas destacadas en Soconusco, tras advertir que la agresión perpetrada podría ser justificadamente repelida con el uso de la fuerza.2 Pero no se declaró la guerra y tampoco se rompieron las relaciones diplomáticas sencillamente porque en ese momento Guatemala no tenía la capacidad logística para emprender una guerra, ya que estaba prácticamente en la ruina tras la revolución católico-campesina de Rafael Carrera en 1837-38,3 la secesión y posterior guerra contra el Estado de Los Altos (al que pertenecía el Soconusco) entre 1838 y 18404, y la guerra entre Guatemala y las fuerzas invasoras de Francisco Morazán en 1840.5

El 17 de noviembre de 1842 Guatemala hizo llegar a todos los países con los que se tenían establecidas relaciones diplomáticas otra protesta en la que denunciaba la ocupación militar y el decreto de anexión emitido por el Presidente mexicano López de Santa Anna y en la que reafirmaba la vigencia de los derechos guatemaltecos sobre Chiapas y Soconusco. Como la anterior, aquella protesta se quedó en nada debido a la debilidad del estado guatemalteco.2

Guatemala siguió en una situación de anarquía por los siguientes 10 años, y no logró consolidarse sino hasta que el general Rafael Carrera venció a los criollos liberales centroamericanos que intentaban hacerse con el poder del Estado el 2 de febrero de 1851 en la batalla de la Arada.6 Durante todo ese tiempo, como es natural, Guatemala no estaba en capacidad de reclamar a México sus derechos sobre el Soconusco, ya que ella misma estaba en peligro de perder su soberanía como Estado. De esta cuenta, si bien el asunto era el de dos países enfrascados en una relación asimétrica donde el más fuerte se impone sobre el más débil, también se logró «el triunfo del hecho consumado sobre el derecho inadecuadamente defendido«.2

A pesar de esa difícil situación, sí se mantuvieron hasta bien avanzado el siglo y en suficiente vigencia, los derechos que Guatemala defendía. Pero, cuando el presidente guatemalteco, general J. Rufino Barrios se hizo cargo del asunto7, los acontecimientos se precipitaron y culminaron con la firma del desastrozo Tratado de Límites Herrera-Mariscal entre Guatemala y México de 18828, por el que Guatemala renunció para siempre al reclamo sobre el Soconusco, debido a la incapacidad diplomática del presidente guatemalteco y la de los miembros de su cuerpo diplomático.9 De acuerdo al ingeniero Claudio Urrutia, jefe de la Comisión de Límites, «en todo con lo que la cuestión de límites se relacionó durante aquella época, existe algo oculto que nadie ha podido descubrir, y que obligó a las personas que tomaron parte en ello por Guatemala a proceder festinadamente o como si obligados por una presión poderosa, trataron los asuntos con ideas ajenas o de una manera inconsciente10

Es importante destacar que debido a la ineptitud de los militares y dirigentes de México, en la guerra contra los entonces débiles Estados Unidos, el poderoso estado mexicano terminó perdiendo enormes territorios en su frontera norte por el tratado Guadalupe Hidalgo en 1848.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  2. Solís Castañeda, Sara (2013). La cuestión limítrofe-territorial guatemalteca en el siglo XIX: casos de Chiapas, Soconusco y Belice. Guatemala: Instituto de Relaciones Internacionales e Investigaciones para la Paz.
  3. Hernández de León, Federico (24 de marzo de 1926) “El capítulo de las efemérides: 24 de febrero de 1838, Informe de las Conferencias de Mataquescuintla”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  5. Hernández de León, Federico (13 de marzo de 1926)  «El Capítulo de las Efemérides. 13 de marzo de 1840: Sale Morazán de El Salvador sobre Guatemala». Guatemla: Nuestro Diario.
  6. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  7. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 431-432.
  8. Salazar, Ramón A. (1892) Colección de Tratados de Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala: período de 20 años corridos del 15 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885.  Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 249-250.
  10. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional.

Subir

15 de septiembre de 1842: fusilamiento de Morazán

Fusilan al ex-presidente de la República Federal de Centroamérica, el general liberal Francisco Morazán, en San José, Costa Rica

15septiembre1842
Fusilamiento de Morazán y de Villaseñor en la Plaza de Armas de San José, Costa Rica en presencia de numerosas personas. Imagen tomada de Casa de Morazán.

Uno de los personajes más nefastos para la historia de los criollos aristócratas  guatemaltecos es el líder liberal Francisco Morazán, quien invadió Guatemala en 1829 y los expulsó junto con sus principales aliados: los frailes de las órdenes regulares.1 Tras esto, Morazán llegó a convertirse en el presidente de la República Federal de Centro América, y fue durante su mandato que las medidas desatinadas llevaron al rompimiento de la Federación y a la formación de los débiles estados que actualmente ocupan la región.

Derrotado por Rafael Carrera en marzo de 1840 luego de que invadir a Guatemala desde El Salvador para tratar de evitar que ésta retomara el territorio del Estado de Los Altos, Morazán tuvo que salir huyendo del país gritando «¡Salve Regina!» y «¡Que viva Carrera!» para salvar la vida, dejando abandonados a su suerte a los soldados salvadoreños que lo acompañaron en aquella funesta invasión.  Por estos hechos, no fue bien recibido en El Salvador y terminó huyendo hasta Perú.1

Morazán se encontraba exiliado en David, Panamá, cuando un grupo de criollos liberales costarricenses le envió una carta pidiéndole que fuera a Costa Rica para combatir al jefe de Estado conservador Braulio Carrillo.  Si bien puede decirse que la carrera política de Morazán había terminado a manos de Rafael Carrera en la batalla de la ciudad de Guatemala en 1840, los costarricenses el enviaron una carta en la que le decían entre otras cosas, lo siguiente: «Por Dios, véngase inmediatamente, general, porque usted es el único llamado a redimir a estos pueblos y a poner dique a todas las vejaciones y tormentos de que son víctimas todos sus amigos y partidarios, por parte de Carrera, Ferrera y Carrillo«.2 

Con gran facilidad, Morazán llegó a convertirse en Jefe de Gobierno Provisorio de Costa Rica. Pero para entonces, debido a sus múltiples errores y arbitrariedades cuando era presidente de la República Federal, ya contaba con numerosos enemigos en toda la región, principiando por el hombre fuerte de Guatemala, el general Rafael Carrera, seguido por el cónsul británico Frederick Chatfield, y muchos miembros del clero, que desaprobaban el anticlericalismo de Morazán.3

Del 10 al 15 de septiembre de 1842 se realizaron reuniones secretas para diseñar un plan para derrocar a Morazán y el 11 de septiembre a las 2:00 de la mañana, un grupo de ciudadanos suscribió un acta en la que expresaban su inconformidad por «los aprestos de guerra y reclusión de tropas que el general pretende hacer contra los verdaderos sentimientos de los costarricenses«. El número de alzados aumentaba cada vez mientras que los soldados cartagineses de Morazán comenzaron a desertar al ver caer a muchos de sus compañeros.3

Finalmente, Morazán fue capturado y juzgado sumariamente. Los últimos segundos de Francisco Morazán, fueron de desasosiego, ya que estaba preocupado por la vida de su familia que también corría peligro; de hecho, dictó su testamento a su hijo Francisco, quien en ese entonces sólo tenía 14 años de edad. En ese momento, Morazán vestía un traje civil y estaba detenido en el edificio del Palacio Nacional, a donde había llegado a la una de la tarde ese 15 de septiembre. A unos pasos está el edificio donde operó el Cuartel Militar, donde Morazán tenía su pequeño ejército. De este edificio las fuerzsa comandadas por el coronel retirado portugués Antonio «Tata» Pinto, sacaron al hijo de 14 años de Morazán, ya que éste lo había pedido para dictarle su testamento; y a unos 200 metros, caminando en línea recta, está la esquina del parque, donde las fuerzas de Pinto fusilaron al otrora poderoso caudillo, a las 6:00 de la tarde del 15 de septiembre de 1842, rodeado de un bullicio ensordecedor.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  2. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  3. — (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

Subir

26 de febrero de 1842: José Venancio López asume la presidencia del Estado

Tras haber sido nombrado por la Asamblea Constituyente el 25 de febrero, el licenciado Venancio López- hasta entonces presidente interino- asume la presidencia del Estado de Guatemala en sustitución de Mariano Rivera Paz

26febrero1842
La Iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que ocurrieron estos hechos.  En el recuadro, el licenciado José Venancio López, quien fuera presidente del Estado de Guatemala, presidente de la Asamblea Legislativa, miembro del Consejo de Gobierno y Regente de la Corte Suprema de Justicia, todo durante la época del general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Agobiado por las exigencias del general Rafael Carrera para el mantenimiento de las tropas a su cargo, el Jefe del Estado de Guatemala, licenciado Mariano Rivera Paz, decidió que había tenido suficiente presentó su renuncia al cargo el 14 de diciembre de ese año.

La Asamblea Constituyente, presidida entonces por el historiador Alejandro Marure, conoció la renuncia del presidente del estado hasta el 14 de febrero de 1842, cuando reanudó sus funciones.  Para entonces, Marure había pasado de ser el político liberal que escribió documentos contra el partido conservador durante el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, a convertirse en un conservador incondicional de Carrera y miembro del Consejo de Gobierno.1

Eventualmente, el 25 de febrero la Asamblea presidida por Marure aceptó la renuncia de Rivera Paz por medio de un lacónico decreto que dice:

    1. Se admite la renuncia que de la presidencia del estado ha dirigido de mano el señor Mariano Rivera Paz
    2. El presidente de la Asamblea, a nombre de ésta le dará las debidas gracias por los importantes servicios prestados.1

Ese mismo día, la Asamblea eligió al presidente interino, licenciado José Venancio López, como presidente del estado por mayoría absoluta.  El licenciado López, además de presidente interino, era el Regente de la Corte Suprema, diputado y Consejero de Estado junto con Marure, el general Rafael Carrera y Luis Batres Juarros.2  Muy a su pesar, dado su carácter huraño y a su complexión débil y enfermiza, el licenciado López aceptó la designación el 26 de febrero, incluso a sabiendas de que enfrentaba una situación muy delicada, y la Asamblea lo confirmó de esta forma:

    1. Se faculta ampliamente al gobierno, para adoptar todas las medidas convenientes y necesarias a la seguridad interior y exterior del estado, levantando fuerzas, solicitando bajo el crédito del estado, recursos pecuniarios, por medio de contratos o empréstitos, para el sostenimiento de las mismas fuerzas; y aquellos arbitrios no fueren bastante, imponiendo contribuciones ocn el acuerdo del Consejo;
    2. En cuanto lo permitan las circurnstancias del estado, el gobierno prestará a los otros aliados, los auxilios de fuerza o pecuniarios que le fueron pediddos, cumplieando leal y fielmente con los tratados que existen. Y
    3. Continuará el Consejo del Gobierno, creado en virtud del 4 de octubre último; y sus atribuciones serán las mismas que antes tenía.

Guatemala, 26 de febrero de 1842.

        • Alejandro Marure, presidente1

López renunció el 13 de mayo debido a las protestas que se originaron luego de que autorizó a subastar la fortuna que había dejado el maestrescuela de la Catedral para pagarle a las tropas de Carrera, y ante la amenaza de que el general Francisco Morazán volviera a invadir a Guatemala tras regresar a Centroamérica en abril de ese año.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) «El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema». Guatemala: Nuestro Diario.
  2. – (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 324-327.

11 de septiembre de 1842: el territorio del Soconusco es incorporado a México

Luego de que el alcalde Tapachula así lo solicitara, el territorio del Soconusco es incorporado a México

11septiembre1842
Territorio del Estado de Guatemala antes de la separación del Soconusco en 1842.  En el recuadro: el general Francisco Morazán, presidente de la República de Centro América cuando Soconusco solicitó su anexión a México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los territorios de Soconusco y Chiapas habían pertenecido al Reino de Guatemala‭ desde las primeras décadas de la época colonial, pero tras la inestabilidad política que se originó luego de la declaración de Independencia de Centroamérica en 1821 y de la fracasada anexión al Primer Imperio Mexicano en 1822-1823, las regiones votaron en un plesbicito si querían quedarse en México o seguir en Guatemala. Chiapas decidió quedarse en México, mientras que los habitantes del Soconusco optaron por adherirse a las Provincias Unidas del Centro de América, lo que casi provoca una guerra entre dichas provincias y México en 1825, y que afortunadamente para ambas partes no llegó a mayores.1-3

Tras esto, el Estado de Guatemala pasó a formar parte de la República Federal de Centro América y fue definido de la siguiente forma por la Asamblea Constituyente de dicho estado el 11 de octubre de 1825: «el estado conservará la denominación de Estado de Guatemala y lo forman los pueblos de Guatemala, reunidos en un solo cuerpo. El estado de Guatemala es soberano, independiente y libre en su gobierno y administración interior«. La región del Soconusco fue uno de los municipios originales de ese estado y estaba en el departamento de Quetzaltenango/Soconusco, cuya cabecera era Quetzaltenango, y tenía además del Soconusco a los municipios de Quetzaltenango, Ostuncalco, San Marcos, y Tejutla.4

Tanto México como Centroamérica sufrieron graves problemas de estabilidad política por la enconada rivalidad entre criollos conservadores y liberales, lo que los llevó a guerras civiles que retrasaron el desarrollo de la región durante décadas. En Guatemala específicamente, los liberales triunfaron de la mano del general Francisco Morazán, lo que resultó en la expulsión de Centroamérica de las órdenes regulares y los miembros del Clan Aycinena, todos miembros del partido criollo conservador guatemalteco. Si bien se estableció un régimen liberal en el estado gobernado por el Dr. Mariano Gálvez, sus medidas económicas y administrativas que incluyeron la restitución del diezmo personal para los indígenas y la implementación de leyes laicas que iban contra la arraigada tradición católica de los pobladores indígenas, dieron como resultado una guerra civil resultando en la secesión del Estado de los Altos, que incluía al Soconusco, en 1838 luego de que los campesinos dirigidos por Rafael Carrera derrocaron al gobierno liberal. Este efímero estado fue creado por los criollos liberales que no querían un gobierno conservador, pero fue aplastado por las fuerzas del caudillo Rafael Carrera a principios de 1840, y que luego derrotó y expulsó al presidente federal y jefe de estado de El Salvador, el general Francisco Morazán, en abril de ese año.5,6

Ante tal inestabilidad, y por su estado de abandono por las autoridades de Los Altos y de Guatemala dada su lejanía de los centros urbanos, el alcalde de Tapachula, se dirigió el 18 de mayo de 1840 al Gobierno de México pidiendo ayuda, incicando que el Soconusco «(…) se encuentra en completo abandono, expuesto a todos los peligros y las mil penalidades, acogiéndose a la protección del Gobierno de la Nación Mexicana para que por fin le preste el auxilio que tan menester lo es en estas circunstancias, y poner fin a tantos males como se han desatado sobre esta demarcación(…)»1-3

Aunque Anastasio Bustamante y Oseguera, Presidente de México de 1839 a 1841, era partidario de anexar al Soconusco, no pudo realizarlo porque los violentos sucesos internos de México se lo impidieron. Durante ese breve lapso, tuvo que enfrenta la Guerra de los Pasteles, el Pronunciamiento Federal del 15 de julio de 1840, la rebelión federalista del Plan de Tacubaya el 28 de septiembre de 1841 y su deposición el 11 de octubre de 1841 por el movimiento del Plan de Huejotzingo.7

Finalmente, a pesar de los problemas internos, las tropas acantonadas en Ciudad Real de San Cristóbal ocuparon el Soconusco y la población realizó consultas definiéndose en pro de la unión a Chiapas y, por ende, a México. Así pues, el 10 de agosto de 1840, en Escuintla del Soconusco se levanta el Acta Promexicana, seguida el 15 de agosto por Tapachula y el 18 de agosto por Tuxtla Chico. Finalmente, el 11 de septiembre de 1842 se firma el Decreto de Incorporación del Soconusco en el que el presidente provisional de la República Mexicana, Antonio López de Santa Anna, establece:

Primero. El Distrito del Soconusco queda unido irrevocablemente al departamento de las Chiapas y consiguientemente a la Nación Mexicana. Segundo: «El Distrito de Soconusco forma una prefectura del departamento de las Chiapas, cuya capital será la Villa de Tapachula, que se eleva desde hoy al rango de Ciudad.1-3,7

Guatemala estaba en una situación muy débil agobiada por constantes amenazas de invasiones desde Honduras y El Salvador y solamente pudo presentar una débil protesta y mantener su reclamo sobre el territorio. Pero esto quedó cerrado definitivamente por el tratado Herrera-Mariscal que se firmó entre los gobiernos de México y de J. Rufino Barrios en 1882, en el cual Guatemala renunció definitivamente a dicho reclamo territorial sin pedir nada a cambio, ya que la meta de Barrios era mantener como aliado a México mientras él se enfocaba en lo que resultaría ser su fracasado intento de unificar a Centroamérica por la fuerza.8,9


BIBLIOGRAFIA:

  1. García, J.M.; Soconusco en la historia, México D.F., 1963
  2. Montiel, G.; Recordando el Soconusco y su perla, B. Costa-Amic Editores, México D.F., 1979
  3. Presidencia municipal de Tapachula; Historia de Tapachula, Tapachula (Chiapas), 2000
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Solís, Ignacio (1906) Memorias del General Carrera, 1837 a 1840. En: Colección de Documentos Históricos y Biográficos. 1. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. 
  6. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871». Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X.— (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  7. Vigil, J.M., México a través de los siglos, la Reforma, Tomo V, Ed. Cumbre, México D.F., 1958.
  8. Comisión Guatemalteca de Límites con México (1900). Memoria sobre la cuestión de límites entre Guatemala y México. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 325.
  9. La Ilustración Guatemalteca (1896). «Nuestras fronteras»La Ilustración Guatemalteca (Guatemala: Síguere, Guirola y Cía) I (13).

11 de septiembre de 1842: estalla revolución en Costa Rica contra el presidente Morazán

Estalla una revolución en Costa Rica contra el presidente Francisco Morazán, la cual resulta en el fusilamiento del caudillo centroamericano el 15 de septiembre

San José de Costa Rica en la década de 1840. En el recuadro: el general Francisco Morazán. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al igual que ocurrió con a figura de J. Rufino Barrios en Guatemala, la historia del general Francisco Morazán ha sido embellecida por los historiadores liberales, quienes lo presentan como un héroe unificador de Centroamérica.  En realidad, Morazán fue la epítome del criollo liberal, que aborrecía a las autoridades españolas y a los criollos aristócratas de la ciudad de Guatemala por considerar que no les dieron un trato justo durante la colonia.

Tras dejar el poder en El Salvador luego de ser derrotado por las fuerza de Rafael Carrera en Guatemala el 19 de marzo de 1840, Morazán había terminado en Perú, en donde fue muy bien recibido por el gobierno de ese país.  Sin embargo, si fin era regresar a Centroamérica para vengarse de Carrera y de los aristócratas y para intentar formar nuevamente la federación a su modo.1 Con gran facilidad, gracias a la ayuda del gobierno peruano, a los fondos de varios exiliados costarricenses y, sobre todo, a la traición del brigadier salvadoreño Vicente Villaseñor con quien firmó el «Pacto del Jocote«, Morazán había llegado a convertirse en Jefe de Gobierno Provisorio de Costa Rica el 11 de abril de 1842 y estaba preparando la invasión de Nicaragua luego de convocar a una Asamblea Constituyente y de lograr que ésta reincoporara a Costa Rica a la República Federal de Centro América.2,3 Pero para entonces, los costarricenses no estaban de acuerdo en hacerle la guerra a sus vecinos y, debido a sus múltiples errores y arbitrariedades cuando era presidente de la República Federal, Morazán contaba con numerosos enemigos en toda la región, principiando por el hombre fuerte de Guatemala, el capitán general Rafael Carrera, seguido por el cónsul británico Frederick Chatfield, y muchos miembros del clero, que desaprobaban el anticlericalismo de Morazán.4

El 10 al  de septiembre de 1842 se realizaron reuniones secretas para diseñar un plan para derrocar a Morazán y el 11 de septiembre a las 2:00 de la mañana, un grupo de ciudadanos suscribió un acta en la que expresaban su inconformidad por “los aprestos de guerra y reclusión de tropas que el general pretende hacer contra los verdaderos sentimientos de los costarricenses“. Al amanecer de ese mismo día, un grupo de insurrectos instigados sitió la manzana del Cuartel Principal, la de los Almacenes y el Cabildo e insubordinó a los doscientos soldados josefinos acuartelados en el Cabildo Principal. Al darse cuenta de ello, el coronel Manuel Antonio Lazo enseguida le avisó a Morazán y a Villaseñor, por medio de José Antonio Vigil, y que esta tropa se resistía a salir para Puntarenas’. El Jefe de Gobierno Provisorio no le dio la importancia a esta revuelta y simplemente nombró una comisión negociadora al mando del vicejefe de Estado, Juan Mora Fernández, y el presbítero José Antonio Castro.5

Sin embargo, cuando las negociaciones no prosperaron, Morazán regresó a las 11 de la mañana al Cuartel Principal y se apresuró a organizar a sus pequeñas fuerzas para defenderse de sus conspiradores.  En ese momento, no contaba con sus hombres porque había mandado al jefe del Estado Mayor, el general mercenario francés Isidoro Saget, a detener una rebelión en el Guanacaste. Al mando de dichas fuerzas colocó al general hondureño José Trinidad Cabañas, quien combatiría más tarde combatiría con ahínco pero con mucho desacierto por la causa liberal. Aquella fuerza contaba con apenas 25 hombres, y aún así logró repeler a los asaltantes hasta el polvorín, en dirección del cementerio, dado que los atacantes josefinos hacían una descarga, luego huían y desaparecían, para luego reaparecer.5

Poco a poco se reunieron dos mil soldados alzados, obligando a la pequeña fuerza de Cabañas a retroceder hasta el cuartel donde se hallaba Morazán. Esa tarde y noche del 11 de septiembre Morazán se sumó a la batalla para defender la plaza, pero para la mañana del 12 la situación era la misma. El número de alzados aumentaba cada vez mientras que los soldados cartagineses de Morazán comenzaron a desertar al ver caer a muchos de sus compañeros.5

Eventualmente Morazán fue capturado y juzgado sumariamente y, finalmente, fue fusilado el 15 de septiembre.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924].  El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralVI. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 65.
  2. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Francisco Morazán llega a Costa Rica para atender llamado de auxilio. Honduras: El Heraldo.
  3. Marure, Alejandro (1895) [1844]. Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro-américa, desde el año de 1821 a 1842. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 130-131.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  5. El Heraldo (12 de septiembre de 2016). Aquí entregaron y fusilaron al general Francisco Morazán. Honduras: El Heraldo.

Subir