11 de marzo de 1844: el convenio de Guadalupe

Tras sofocar un alzamientos en Pinula, el teniente general Rafael Carrera firma con los líderes de los alzados el convenio de Guadalupe, en la villa del mismo nombre, por medio del cual disuelven la Asamblea Constituyente y obligan a los eclesiásticos a dejar sus puestos en el gobierno de Mariano Rivera Paz.

11marzo1844
La ciudad de Guatemala en 1865, aproximadamente, vista desde el Cerrito del Carmen. Se aprecian los volcanes de Pacaya y de Agua al fondo, y entre los edificios se reconocen el Teatro Carrera, y las iglesias de La Merced, San Francisco, Catedral y Santa Teresa. En los recuadros: el teniente general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez, el Marqués de Aycinena y Mariano Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 3 de marzo de 1844 arribó el arzobispo coadjuctor Francisco de Paula García y Peláez al territorio guatematleco, después de haber sido consagrado por el obispo Juan Viteri y Ungo en El Salvador. Tras el Te Deum que le celebraron en la Catedral de la Ciudad de Guatemala los miembros del clero, se dirigieron a la casa de gobierno, que estaba frente a la Iglesia de Santa Rosa y allí sostuvieron una reunión con el Jefe de Estado Mariano Rivera Paz, Consejo y los miembros de la Asamblea Constituyente, dando por confirmada la creación de un Estado elclesiástico en Guatemala. Pero hubo un gran ausente en aquella reunión: el general Rafael Carrera, quien para entonces era el teniente general de las Fuerzas Armadas, y quien se había salido a pacificar a unos pueblos en el oriente del país.1

Aquello era parte de una estratagema del militar, ya que su mutua desconfianza con los eclesiásticos y con los diputados, no permitía que avanzara la agenda de uno ni de los otros.  Así, mientras Carrera estaba ausente, «convenientemente» se armó una revuelta en Pinula cuando aproximadamente mil campesinos se alzaron, provocando el pánico entre los pobladores de la ciudad, quienes todavía tenían frescos en la memoria las invasiones de Francisco Morazán en 1829 y en 1840, y las invasiones de Carrera en 1839.2

Rivera Paz mandó a llamar inmediatamente a Carrera, quien regresó a la ciudad a marchas forzadas y dijo al llegar: «¡Aquí está Carrera, para quien quiera algo de él» ¿Quiénes son los sublevados? ¿Los de Pinula? Pues duerma soesegada la sociedad de Guatemala, que Rafael Carrera está para velar la tranquilidad del vecindario y para poner en cintura, a revoltosos y ambiciosos…»

Carrera se hizo acompañar de su estado mayor y al frente de sus tropas atacó a los alzados, que ya estaban casi a las puertas de la ciudad y tras una escaramuza en donde hubo algunos muertos, los rebeldes pidieron una tregua y firmaron el convenio de Guadalupe, en el poblado del mismo nombre entonces en las afueras al sur de la ciudad.  Aquel convenio demuestra que Carrera tenía un plan bien trazado para salir de sus rivales eclesiásticos y de los diputados constituyentes, y lo reproducimos a continuación por su relevancia histórica:

El teniente general Rafael Carrera, general en jefe del Ejército del Estado de Guatemala, y los jefes de las dos divisiones de los pueblos aliados que operaban hostilmente sobre la capital, hemos convenido en obsequio de la paz pública y de la sangre centroamericana, en que se atiendan las peticiones racionales de dichos jefes y los intereses del Estado bajo los puntos siguientes:

      1. La autoridad de la Asambles Constituyente debe ser subrogada por un Consejo de gobierno con tanta autoridad como la misma Asamblea.  Este cuerpo constituirá el Estado, será electo popularmente y se compondrá de un individuo por cada departamento. Para ser electo miembro de este Consejo, se tendrán las cualidades siguientes: 1°. Ser hijo del Estado y del departamento, mayor de edad, de conocidad probidad y saber, y que en todas épocas haya demostrado ser verdadero patriota, que ama el bienestar de los pueblos; y 2°. ser propietario para que esta circunstancia lo constituya en conservador de la paz.  Que se ocupe en observar la inversión de los caudales públicos y en representar las necesidades de sus ponderantes para que se promueva su fácil remedio.  De esta reducción de representantes resultará más violencia en los asuntos, menos oposición al bien general; más economía al erario; y lo que es más, la desaparición del aspirantismo.
      2. La constitución que dé el Consejo será sancionada por otro Consejo, compuesto por doble número de representantes, electos en los términos expresados en el artículo anterior; y este Consejo que no tiene más objeto que sancionar, podrá ser carga concejil.
      3. Que el Presidente del Estado se le den bastantes facultados por la Asamblea actual antes de disolverse, sin más condición que cada año deberá dar residencia de administración al Consejo.
      4. Como la administración de justicia está algo desvirtuada, y los pueblos creen que por el interés se les despoya de ella, es indispensable que estos destinos y el de los escribanos sean servidos puramente por sueldos y sin cobrar cosa alguna, y por personas que se renovarán según su buena o mala administración por el mismo Consejo el que también nombrará los letrados de probidad y honor que deben dirigir a las partes litigantes en sus asuntos; pues de esto resultará más prontitud en el despacho, menos parcialidad, más rectitud en la administración de justicia. 
      5. Que se dé un nuevo arreglo a la hacienda pública: que se disminuyan los empleados civiles y aun los militares si fuere forzoso; de esto resultará menos gravámenes a los pueblos, menos apuros para el Gobierno, y una economía para aumentar los fondos públicos, los cuales tarde o temprano servirán al ejército, sin necesidad de dejar a los propietarios, pues éstos deben ser protejidos por las leyes.
      6. Promoverá el Supremo Gobierno y el Consejo la prosperidad efectiva de los pueblos por hacer obras públicas de beneficencia, construcción de puentes y fábricas para las poblaciones industriosas que se hallen limitadas a su tejidos, hilados, etc.
      7. Nombrará el Supremo Gobierno, de acuerdo con el Consejo, un solo juez de tierras y un agrimensor para cada dos departamentos, los cuales serán escogidos entre los más honrados de la profesión, quedando sujetos a la formación de causa y pérdida de honorarios si obran mal en su ejercicio.
      8. Que se sobrecargen los drechos a aquellos efectos extranjeros que se introduzcan y puedan fabricarse en el país.
      9. Que los eclesiásticos no se mezclen en cosas políticas y de consiguiente no podrán ser electos para destinos públicos, para que la verdadera religión no pierda su prestigio y reverencia.
      10. Que se conceda el fuero de guerra a las milicias del Estado, que en el día lo gozan únicamente los que están en actual servicio.
      11. El ejército de los pueblos aliados, siempre sumiso al Supremo Gobierno, y a su benemérito caudillo y general en jefe del Ejército, deseoso de dar purebas de que si están con las armas en la mano, no es con miras perversas, sino con la de solicitar la mejora de los habitantes del Estado, desde luego quieren que la reforma se haga con toda libertad, y depondrán las armas tan luego como se reuna la Asamblea, y que el Estado se halle organizado según los artículos precedentes, quedando entonces encargado de la realización y cumplimiento de este convenio el Excmo. señor Teniente General y General en jefe del ejército, debiendo advertir que este nuevo régimen adoptado durará por todo el tiempo en que reuslten beneficios al estado; quedando en libertad los pueblos para variarlo según les convenga.
      12. Y por conducto del gobierno, se dé cuenta a la Asamblea Constituyente del Estado con el presente convenio.

Cuartel general en la Villa de Guadalupe, 11 de marzo de 1844.

        • Rafael Carrera
        • Antonio Solares
        • José Clara Lorenzana
        • Manuel figueroa
        • Pedro Velásquez
        • Manuel Solares
        • Manuel Álvarez3

Tras enterarse de este convenio, el Consejero de Estado, Marqués Juan José de Aycinena, renunció a su cargo con fecha retroactiva al 7 de marzo, aunque la Asamblea no aceptó el tratado, obligando a Carrera a seguir moviendo sus piezas para que terminara haciéndolo.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 397.
  2. Ibid., p. 398.
  3. Ibid., pp. 399-401.
  4. Ibid., p. 402.

14 de diciembre de 1844: Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala

El general Rafael Carrera asume la presidencia del Estado de Guatemala por primera vez.

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Fotografía de Eadweard Muybridge del Cerrito del Carmen en 1875. En el recuadro: moneda con la efigie del general Rafael Carrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Luego de que el jefe de Estado Mariano Rivera Paz renunciara a su puesto el 8 de diciembre de 1844 por la presión que ejercía el comandante general de las Fuerzas Armadas, general Rafael Carrera, se reunió un Consejo Constituyente que el 11 de diciembre elegió al general Carrera como el nuevo Jefe de Estado de Guatemala,1,2 amparado en un decreto que decía «en defecto o por renuncia del consejero en el servicio, se hará cargo del gobierno del Estado el Comandante Militar«.3

Carrera tomó el poder el 14 de diciembre, como parte de su plan para hacerse definitivamente del poder dando la apariencia de legalidad que había iniciado contra Mariano Rivera Paz.  Pero desde un principio tomó unas medidas que no fueron del agrado de los criollos conservadores y los clérigos, y éstos empezaron a planear como deshacerse de él.  Entre estas medidas estuvo la disolución del Consejo de Gobierno, mediante el siguiente decreto:

1°. — Se deroga el decreto de 8 de octubre de 1841, que creó un consejo consultivo de gobierno. (Nota de HoyHistoriaGT: este consejo tenía la misión de ayudar al presidente en el ejercicio de las funciones gubernativas)
2°. — Entretanto que se arregla este ramo de la administración de un modo estable, el congreso proveerá a la sucesión del mando por impedimento temporal del presidente del estado en los casos que ocurran.
4

Argumentado que Carrera había llegado al poder por decreto y no por elección popular, los conservadores iniciaron su ofensiva contra Carrera, quien, seguro de su posición como hombre fuerte del país, pidió una licencia para alejarse del cargo el 25 de enero de 1845, dejándo el gobierno en manos del licenciado Joaquín Durán, quien a los pocos días fue sustituido por el brigadier Vicente Cruz, tras una revolución que estalló el 1 de febrero.3-5 Los criollos de ambos partidos estaban felices porque parecía que el general mestizo no iba a volver, e incluso aprovecharon para derogar el decreto que autorizaba el retorno de los jesuitas al país, pero el 6 de junio, Carrera regresó, aduciendo que su licencia había expirado.5

Viendo que la situación se estaba saliendo de control, y sabiendo que eventualmente le iban a rogar que regresara al poder, Carrera pidió nuevamente una licencia, dejando el poder nuevamente en Vicente Cruz, ahora Vice Jefe del Estado.1   Aunque eventualmente regresó al poder y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847,6 pero con cada licencia suya en el poder los problemas se habían agravado, hasta que llegó el momento en que el líder conservador Luis Batres Juarros le pidió que renunciara  a la presidencia de la República en 1848.7

Tal como predijo Carrera, cuando salió al exilio a México en agosto de 1848 con pena de muerte en caso intentara regresar,7 Guatemala entró en un caos total, al punto que el Estado de Los Altos intentó separarse del país de nuevo8 y los criollos conservadores le rogaron que regresara al poder a pesar del terror y protetas de los liberales, lo que hizo en 1849, haciendo huir a los criollos liberales, retomando Los Altos y obligando a los conservadores a pactar con él.9 Finalmente, una vez que derrotó a los liberales centroamericanos en la Arada el 2 de febrero de 1851,10 se aseguró en el poder no solamente de Guatemala sino de sus vecinos, hasta su muerte, acaecida el 14 de abril de 1865.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional. p.123.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  4. Pineda de Mont, Manuel, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 184.
  5. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, pp. 237-238.
  6. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 73-76.
  7. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  8. Ibid., pp. 113-115.
  9. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 257.
  10. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.
  11. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.

8 de diciembre de 1844: Rivera Paz renuncia a la presidencia del Estado

El Jefe de Estado Mariano Rivera Paz presente su renuncia irrevocable por la presión del capitán general Rafael Carrera

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La entrada a Río Dulce en la época en que Mariano Rivera Paz era el Jefe de Estado de Guatemala, según un dibujo del arquitecto británico Frederick Catherwood. En el recuadro: el Jefe de Estado Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de que el teniente coronel Rafael Carrera consiguiera que Juan José de Aycinena renunciara a su cargo  el 11 marzo de 1844 tras firmar el convenido de Guadalupe con los alzados de Pinula, el Jefe de Estado Mariano Rivera Paz tuvo que formar un nuevo gabinete el 26 de abril, conformado por moderados.1

Pero luego de un intento de invasión del presidente salvadoreño Francisco Malespín en represalia a una fallida invasión de Manuel José Arce apoyada por Carrera, y del subsiguiente convenio de paz firmado en la hacienda de Quesada el 5 de agosto de 1844, el gobierno guatemalteco se quedó sin dinero para pagar a la tropa, la cual provocó una revuelta para exigir su pago.  Aunque Rafael Carrera en persona disolvió la revuelta e hizo ejecutar a los seis cabecillas, esto aceleró la caída del Jefe de Estado Rivera Paz para quien se hizo cada vez más difícil poder gobernar debido a las exigencias del general Carrera. Finalmente, el 8 de diciembre Rivera Paz declaró que el país necesitaba un cambio de administración y presentó su renuncia irrevocable.2

De inmediato se reunió inmediatamente un Consejo Constituyente, que escogió como su presidente al liberal José Venancio López, mediante el siguiente decreto:

Nosotros, los representantes de los pueblos del Estado de Guatemala en Centro América, reunidos en bastante número a consecuencia de la convocatoria mandada hacer por el decreto de 14 de marzo del presente año; después de haber examinado nuestros respectivos poderes y habiéndolos hallado conformes declaramos:

El consejo constituyente del Estado de Guatemala, libre y soberano, está solemnemente instalado.

Comuníquese al supremo gobierno para su publicación.

Guatemala, en el salón de sus sesiones a ocho de diciembre de mil ochocientos cuarenta y cuatro.

    • José Venancio López, presidente
    • Rafael de Arias y Lavairu
    • Manuel Gálvez
    • Ignacio María Ponciano
    • Rodrigo Arrazola
    • Feliz Juárez
    • Plácido Flores, secretario.
    • M.J. Arango, secretario.2

Este Consejo supuestamente constituyente solamente sirvió para elegir a Carrera para suceder a Rivera Paz, el 11 de diciembre de 1844.  De esta forma, con toda la apariencia de legalidad, Carrera consumó su segundo golpe de estado, y se hizo finalmente con el poder el 14 de diciembre de ese año.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.

10 de noviembre de 1844: nace Ricardo Casanova y Estrada

Nace en la ciudad de Guatemala el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien sería arzobispo de Guatemala de 1886 a hasta su muerte en 1913.

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Catedral de la Ciudad de Guatemala en 1890. En el recuadro: el arzobispo Ricardo Casanova y Estrada en 1897, cuando regresó de su destierro en Costa Rica. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los arzobispos guatemaltecos que luchó por su archidiócesis a pesar de haber sido expulsado del país por el gobierno liberal del general presidente Manuel Lisandro Barillas en 1887 fue el licenciado Ricardo Casanova y Estrada.

Casanova y Estrada nació el 10 de noviembre de 1844 en la Ciudad de Guatemala y era descendiente de una acomodada familia española originaria de Aragón.  Cursó sus primeros estudios en el colegio privado de Juan de Urrutia y Alejandro Urrué, y al recibirse en 1857, ingresó a estudiar filosofía en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos de Borromeo.  Al mismo tiempo, estudió Matemáticas, contabilidad, retórica y lengua italiana con el progresor particular José Antonio Salazar. Gracias a su avanzada educación obtuvo el título de Bachiller en Filosofía rápidamente, recibiendo el título de manos del rector de la Universidad, el Dr. Juan José de Ayciena, obispo titular de Trajanópolis, el 16 de junio de 1860.1

En 1861 ingresó a la Escuela de Derecho de la Universidad, en donde recibió clases con el Dr. Angel María Arroyo (quien luego sería uno de los principales líderes del partido liberal) y se recibió el 18 de agosto de 1864.  Luego, estudió Derecho Teórico Práctico en donde recibió clases de Derecho Internacional con el escritor e historiador José Milla y Vidaurre.  Finalmente, hizo su pasantía de abogado en el Tribunal del Consulado de Comercio, luego en el Juzgado Mercantil que reemplazó al del Consulado y finalmente reemplazó al licenciado Manuel Ubico en el Tribunal Supremo de Justicia.2

También asistió a clases particulares de literatura con José Milla y a un curso de Medicina Legal en la Universidad en 1866 y 1867, impartido por el Dr. Máximo Soto.  Allí tuvo compañeros a los futuros influyentes políticos hondureños Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, y entre los asistentes estuvo el presidente de la República, mariscal Vicente Cerna y Cerna.  También estudió francés e inglés, así como música, formando parte de la Sociedad Filarmónica de Aficionados. Finalmente, recibió su título de Licenciado el 2 de julio de 1868, y fue incorporado en el Colegio de Abogados.3

A partir de ese momento tuvo importantes cargos públicos: fue prosecretario de la Sociedad Económica, secretario de una Comisión de Inmigración, síndico de la Municipalidad, segundo secretario de la Junta Directiva de la Hermand de Misericordia, síndico de la Junta de Gobierno del Consulado de Comercio, y secretario del Consejo de Estado.3

En marzo de 1871 realizó un viaje por Europa y América, visitando Inglaterra, Francia, España, Suiza y Bélgica, y también las ciudad de Nueva York y San Francisco en los Estados Unidos.  Mientras se encontraba de viaje se produjo la Revolución Liberal que derrocó a Cerna el 30 de junio de 1871, pero al regresar, sus méritos profesionales le permitieron ser nombrado para trabajar en un proyecto para una Ley Hipotecaria.

En 1873, siendo síndico de la municipalidad fue electo como proesor de la cátedra de Literatura Española y Derecho Internacional, en sustitución del profesor titular, José Milla y Vidaurre, quien estaba en un autoimpuesto exilio. Y fue en 1874 cuando se produjo el incidente que lo decidió a abrazar los hábitos.4

Uno de los vecinos de la ciudad, Elegio Baca, solicitó del municipio cierta cantidad de agua potable, pidiendo que se tomara de la que disfrutaba la casa de la extinguida comunidad del Oratorio de San Felipe Neri, que había sido expulsada del país el 27 de mayo de 1872.  Casanova tuvo a su cargo el expediente y dictaminó que «la paja de agua podía adjudicarse, a no ser que vuelvan los religiosos alguna vez a entrar en posesión de su predio, en el cual caso a ellos debe devolvérseles el usufructo de dicha paja de agua«.  Debido a esta cláusula, Casanova fue denunciado ante el general presidente, J. Rufino Barrios, quien en uno de sus acostumbrados arrebatos de ira, lo hizo llamar para insultarlo y abofetearlo, y luego mandó que le pusieran un bonete y una sotana para exhibirlo ante los pobladores de la ciudad y luego que lo llevaran a una celda del Oratorio, en donde lo dejaron por ocho días, obligándolo a no quitarse el hábito so pena de ser apaleado.4 Cuando Barrios consideró que estaba lo suficientemente castigado, y tras insultarlo nuevamente y exigirle que se volviera liberal, le permitió quitarse la sotana.5

Casanova, sumamente irritado por los insultos y vejámenes, dejó de practicar el derecho, renunció a todos sus cargos públicos y decidió tomar los hábitos, siendo ordenado presbítero por el obispo de Chiapas el 21 de septiembre de 1875, ya que el arzobispo de Guatemala, Bernando de Aycinena, había sido expulsado en 1871.  Impartió su primera misa el 27 de febrero de 1876 en la Iglesia Catedral y, al igual que ocurrió con su carrera de abogado, tuvo un ascenso meteórico en la carrera eclesiástica, siendo nombrado administrador interino del arzobispado por el papa Leon XIII en caso de fallecimiento del administrador Raull, quien estaba a cargo de la mitra por la expulsión del arzobispo Aycinena.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Ramírez Colom, José M. (1913). Reseña biográfica del Ilustrísimo y reverendísimo señor Arzobispo de Santiago de Guatemala, Ricardo Casanova y Estrada. Guatemala: Sáchez y de Guise. p. 9.
  2. Ibid. p. 10.
  3. Ibid. p. 11.
  4. Ibid. p. 12.
  5. Ibid. p. 13.
  6. Ibid. p. 15.

7 de marzo de 1844: el marqués de Aycinena renuncia como Consejero de Estado

El general Rafael Carrera consigue que el marqués Juan José de Aycinena presente su renuncia como Consejero de Estado

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Ciudad de Guatemala en 1870, vista desde el sur.  Al fondo, las montañas en donde se alzaron los campesinos contra el gobierno de Rivera Paz en 1844.  En el recuadro, el marqués de Aycinena, obispo Juan José de Aycinena, quien era Consejero del Despacho de Rivera Paz.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En 1844 gobernaba nuevamente Mariano Rivera Paz, ahora asesorado por el marqués Juan José de Aycinena, como Secretario del Despacho.  En ese momento el general Rafael Carrera era el teniente general a cargo de la Comandancia del Ejército y el clero había recobrado mucho del poder que le habían arrebatado en 1829;  de hecho, el marqués de Aycinena era obispo y la mayoría de los diputados defendían los intereses de la Iglesia.  En ese momento, el clero no miraba con buenos ojos a Carrera, pues recelaba de su poder entre los campesinos y obreros, y éste, por su parte, resentía la resistencia que los religiosos le presentaban.  Además, Carrera desconfiaba de los diputados constituyentes, a quienes consideraba advenedizos.1

En medio de esta situación no avanzaba la agenda de ni unos ni del otro, por lo que entonces Carrera urdió una estratagema para consolidarse en el poder absoluto. Primero, durante las celebraciones por la llegada del nuevo arzobispo, Francisco de Paula García y Peláez,  se retiró de la Ciudad de Guatemala a «hacer un recorrido por los pueblos«; y mientras estaba ausente «convenientemente» estalló una rebelión campesina en Pinula y El Aceituno. Como en esos tiempos estaba todavía muy fresco el recuerdo de las invasiones de Morazán en 1829 y en 1840, cundió el pánico entre los habitantes de la ciudad quienes pensaron que el estudiante de medicina que tenían por jefe de Estado y el sacerdote que éste tenía por consejero no iban a ser capaces de defenderlos contra semejante amenaza.1

Entonces, en medio de la zozobra, retornó Carrera a la ciudad y tras una escaramuza en las cercanías de la Villa de Guadalupe, se firmó el tratado de Guadalupe, y se alcanzó la paz el 11 de marzo. Los artículos principales de aquel acuerdo pedían que se disolviera la Asamblea Constituyente y que la sustituyera por un Consejo Legislativo, y textualmente, exigía: «que los eclesiásticos no se mezclen en cosas políticas y de consiguiente no podrán ser electos para destinos públicos, para que la verdadera religión no pierda su prestigio y reverencia«.  Aquella era una alusión directa al Marqués de Aycinena, quien entonces decidió presentar su renuncia con fecha retroactiva al 7 de marzo, la cual dice:1

«Señor Presidente del Estado, don Mariano Rivera Paz.

Los reiterados ataques que experimenta mi salud, harto achacosa, después de algún tiempo, y al asiduo trabajo que exige el despacho de la Secretaría, mayormente en circunstancias difíciles como las presentes, me obligan a suplicar de nuevo al señor presidente, se sirva aceptar la renuncia que tengo muchas veces hecha del cargo referido.  Han pasado, ya, señor, los tiempos en que había peligros, porque la buena causa tenía enemigos poderosos; y hoy mi sutación exige de mí, el terito.  No dudo, señor presidente, que usted tendrá la dignación de hacerme esta gracia que recibiré como una recompensa de mis pequeños servicios. Soy, con toda consideración, de usted muy obediente servidor.

Guatemala, marzo 7 de 1844.

Juan J. Aycinena»

La renuncia fue aceptada, obligando a Rivera Paz a conformar un nuevo gabinete de gobierno,  y Carrera ganó la partida frente al líder  de los criollos conservadores.1  Rivera Paz renunciaría a la jefatura de Estado en diciembre de ese año y entregaría el poder a Carrera,2 quien eventualmente llegó a ser presidente vitalicio de Guatemala en 1854.3  Irónicamente, para entonces, su Ministro de Asuntos Eclesiásticos fue el Marqués de Aycinena.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemla: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 72-73.
  3. Ibid., pp. 87-89.

19 de noviembre de 1844: ratifican el tratado sobre bienes de súbditos de Bélgica

Como parte de la formación de la Compañía Belga de Colonización, se ratifica el tratado sobre sucesión y adjudicación de bienes entre ciudadanos de Guatemala y súbditos de Bélgica

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Mapa del territorio que iba a ocupar la Compañía Belga de Colonización autorizada en 1844.  En el recuadro: la portada del documento donde se formaliza dicha colonia.  Imágenes tomadas de Amérique centrale. Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union, fondée par la Compagnie Belge de Colonisation. Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie 

Por consejo del obispo Juan José de Aycinena y Piñol, el jefe de Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz le dió a la Compañía Belga de Colonización la región de Izabal en 1843 a perpetuidad a cambio de que la compañía pagara dieciséis mil pesos cada año al gobierno de Guatemala.​ Los colonos tenían que convertirse al catolicismo y adoptar la ciudadanía guatemalteca, pero tenían el privilegio de tener su propio gobierno;​ también se comprometieron a dar al gobierno guatemalteco dos mil fusiles, a construir un puente de metal sobre el río Motagua y a construir un puerto en la bahía de Amatique, en la localidad de Santo Tomás de Castilla. Además de las obras de infraestructura, Aycinena consideraba que la colonia de belgas católicos era una buena contención a las pretensiones de los británicos protestantes y su contrabando comercial en Belice.​1

Para facilitar el intercambio de bienes para los colonos belgas, el gobierno de Rivera Paz y del rey de Bélgica suscribieron el siguiente convenio:2

La Asamblea Constituyente del estado de Guatemala,

Habiendo tomado en consideración el tratado celebrado en diez y nueve de julio del corriente año entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas, cuyo tenor es el siguiente:

Convenio celebrado entre su excelencia el presidente del estado de Guatemala y su majestad el rey de los belgas, para arreglar la manera de suceder y adquirir bienes los naturales de uno y otro país.

Su excelencia el presidente del estado de Guatemala en Centro América por una parte, y por la otra su majestad el rey de los belgas, deseando arreglar por estipulaciones formales los derechos de los ciudadanos respectivos de ambos países, en cuanto a la trasmisión de bienes, han conferido a este efecto sus plenos poderes, su excelencia el presidente del estado de Guatemala al señor Marcial Zebadúa, decano de la suprema corte de justicia; y su majestad el rey de los belgas, al señor Marcial Cloquet, su cónsul en Guatemala, quienes después de haberse comunicado sus plenos poderes y hallándolos en debida forma, han convenido en los artículos siguientes:

Artículo 1°. —Los ciudadanos del estado de Guatemala gozarán en toda la extensión del territorio de la Bélgica, el derecho de recoger y trasmitir las herencias ab intestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos belgas, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, á ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales.

Recíprocamente, los ciudadanos belgas gozarán en toda la extensión del territorio del estado de Guatemala, del derecho de recoger y trasmitir las herencias ab instestato o testamentarias, de la misma manera que los súbditos de Guatemala, y sin estar sujetos, en razón de su calidad de extranjeros, a ninguna deducción ó impuesto que no sea debido por los naturales. La misma reciprocidad entre los subditos de los dos países existirá en cuanto á las donaciones entre vivos y cualquiera otra manera de adquirir conforme a las leyes.Nota_a

Artículo 2°.— -A la exportación de los bienes adquiridos por cualquier título que sea, ya por ciudadanos del estado de Guatemala en la Bélgica, ya por ciudadanos belgas en el territorio del estado de Guatemala, no se exigirá sobre estos bienes, ni en el estado de Guatemala, ni en el reino de la Bélgica derecho alguno de los conocidos con los nombres de ‘jus detractus, gabella hereditaria y census emigrationis’, ni otro cualquiera al que los naturales no estén obligados.

Artículo 3°. — Lo convenido en los artículos anteriores, se extiende no solamente a los derechos allí mencionados que pueden pertenecer al fisco, sino también á todos aquellos cuya percepción correspondiese a algun individuo, comunidad o fundaciones públicas.Nota_b 

Artículo 4°. — El presente convenio será ratiticado por su excelencia el presidente del estado de Guatemala y por su majestad el rey de los belgas, y canjeadas las ratificaciones dentro del término de ocho meses, ó mas pronto si ser pudiere.

En fé de lo cual, los plenipotenciarios respectivos han firmado y sellado el presente convenio, por duplicado original, en la ciudad de Guatemala, el dia diez y nueve de julio del año de gracia de mil ochocientos cuarenta y tres.

      • Marcial Zebadúa.
      • Marcial Cloquet.

Encontrándolo útil y conveniente a los intereses de los habitantes del estado; y de conformidad con el dictámen de la comisión de gobierno, ha decretado: Se aprueba el tratado celebrado entre su excelencia el presidente del estado, y su majestad el rey de los belgas el diecinueve de julio del corriente año.

Pase al gobierno para su publicacion y cumplimiento. Dado en el salón de sesiones. Guatemala, nueve de agosto de mil ochocientos cuarenta y tres.

      • José Mariano Rodríguez, presidente.
      • Andrés Andreu, secretario.
      • Manuel Ubico, secretario.
    •  

Palacio del gobierno. Guatemala, 19 de noviembre de 1844.

Por tanto: ejecútese.

Y por disposición del excelentísimo señor presidente del estado, se imprime, publica y circula.

Guatemala, noviembre 19 de 1844.2

Desafortunadamente para los belgas, las condiciones del área eran inhóspitas y empezaron a mermar rápidamente la salud de los colonos.​ Para 1853, la colonia ya había fracasado, las obras de infraestructura prometidas no se construyeron, y los colonos belgas se habían dispersado al interior de la República de Guatemala, aprovechando el decreto arriba mencionado para hacerse de bienes en la misma.3


NOTAS:

    • a: se prepara aquí entonces el camino para que los belgas en la Colonia de Izabal puedan poseer bienes en el resto del Estado de Guatemala.
    • b: Nota de HoyHistoriaGT: obviamente se hace referencia aquí a la Compañía Belga de Colonización que se estableció en Izabal.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union»Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la RepúblicaI. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid., pp. 838,839.

5 de agosto de 1844: tratado de paz entre la República Confederada de Chinandega y Guatemala

En la Hacienda de Quesada, en Mita, se firma un tratado de paz entre la República Confederada de Chinandega y Guatemala luego de que el general Rafael Carrera frenara la invasión del recién electo presidente salvadoreño Francisco Malespín

5agosto1844
General Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1844 el teniente general Rafael Carrera era el General en Jefe del Ejército de los Pueblos de Guatemala, y debido a su mutuo recelo con los diputados constituyentes y los miembros del clero, ninguna de los dos bandos lograba avanzar con sus planes. Carrera entonces empezó  a mover sus piezas y tras un alzamiento en Pinula el 10 de marzo, logró que renunciara del Marqués de Aycinena como Consejero del jefe de Estado Mariano Rivera Paz, luego de que se firmara el  convenio de Guadalupe el 11 de marzo de 1844 en el que los militares exigían que no hubiera eclesiásticos en el gobierno.1  Aquella primera victoria no fue suficiente, ya que el convenio también exigía que se disolviera la Asamblea Constituyente y se sustituyera por un Consejo legislativo, pero los diputados no lo aceptaron.2

Sin embargo, sabiendo que las finanzas del gobierno guatemalteco estaban pasando una grave crisis, Carrera apoyó al expresidente federal Manuel José Arce con tropas guatemaltecas y armas para invadir El Salvador en abril de ese año. Dice al respecto Clemente Marroquín Rojas: «es poco explicable esta actitud, porque debía entenderse que reinara la mejor cordialidad entre ambos pueblos; pero la verdad es que ahora Carrera obraba ya por su cuenta y ello demuestra que no era monigote de los conservadores. Mas estamos en 1844 y ya los conservadores han comenzado a aflojar su amistad con Carrera y se disponen a demostrarle que, sin ellos, su caída es inminente.  Sólo [Manuel Francisco] Pavón comprende que es peligrosa esa actitud, porque si Carrera cae en manos de los liberales, el partido conservador entero desaparecería. Sin embargo, [el licenciado Lorenzo] Montúfar sostiene que Carrera no valía nada, que toda la intriga era de los ‘serviles’. No cabe duda que al lado de Carrera había alguno que miraba bien las cosas y que le aconsejaban, posiblemente personas equidistantes de los partidos políticos o desilusionados de ambos: se señala a Alejandro Marure y al señor Pineda de Mont, como los consejeros privados de Carrera…»3

Existían en ese entonces las Repúblicas Confederadas por el Pacto de Chinandega, que estaban integradas por El Salvador, Honduras y Nicaragua, y estaban presididas por el «Supremo Delegado«, general Fruto Chamorro.  El presidente salvadoreño Francisco Malespín, confiando en la ayuda de los estados de la Confederación, reunió a cuatro mil soldados y emprendió la marcha hacia Guatemala.  Primero hicieron retirarse a las fuerzas del ya anciano Arce de Coatepeque y luego, mil hombres ocuparon El Coco, mientras que otros ocuparon Chalchuapa para que, finalmente, las fuerzas de Malespín llegaran a Jutiapa.4

El jefe de Estado Rivera Paz, para evitarse más complicaciones, decretó el 12 de mayo la expulsión del ex-presidente Manuel José Arce por medio de la siguiente resolución: «Acuerda: que el señor Manuel J. Arce debe salir de esta ciudad dentro de 24 horas, y evacuar el territorio del Estado dentro de 20 días tomando la dirección que él elija».5Rivera Paz también decretó el estado de guerra en Guatemala el 22 de mayo y envió al teniente general Carrera para que comandara las fuerzas para repeler aquella invasión;  además, a fin de obtener fondos para pagar a las tropas solicitó un préstamo por 60,000 pesos.  Carrera movilizó sus fuerzas, pues ya las de Malespín habían llegado a la hacienda El Sitio, propiedad de José de Nájera, y encima los salvadoreños habían mandados fuerzas navales a las costa de Suchitepéquez, para intentar distraer a Carrera.4

Pero cuando Malespín se enteró de que las fuerzas de Vicente Cruz iban a enfrentarlo, se retiró a El Salvador, acampando en Chalchuapa y Ahuachapán aduciendo que era por el mal clima de Jutiapa, aunque el clima en Chalchuapa era peor.  De hecho, Malespín sospechaba que podrían darle un golpe de estado mientras estaba en Guatemala.4

Mediante la intervención del Delegado Supremo de las Repúblicas Confederadas por el Pacto de Chinandega, Fruto Chamorro, se logró una solución diplomática que se selló el 5 de agosto de 1844 en la hacienda de Quesada, en la región de Mita en Guatemala.  Marroquín Rojas relata así aquel tratado: «consecuencia de estos sucesos fue un tratado entre Guatemala y la república centroamericana de Chinandega.  Pero éste no fue ratificado; los delegados de Guatemala, reunidos en Quesada el 14 de agosto, firmaron una declaración donde se dice que quedan sin efecto ni valor los puntos del referido tratado y que muy a su pesar, el Estado de Guatemala cierra sus relaciones con El Salvador mientras esté gobernado por una autoridad hostil al Estado de Guatemala […] Esto es lo que se conoce con el nombre de ‘Declaración de Quesada’5


BIBLIOGRAFIA

  1. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemla: Nuestro Diario.
  2. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía Nacional.
  3. Marroquín Rojas, Clemente (1971). Francisco Morazán y Rafael Carrera.  Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 251.
  4. Ibid., p. 253.
  5. Ibid., p. 254.

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26 de abril de 1844: Rivera Paz forma un nuevo gabinete de gobierno

Tras el Convenio de Guadalupe, el Jefe de Estado Mariano Rivera Paz forma un nuevo gabinete de gobierno

26abril1844
El Palacio Colonial de la ciudad de Guatemala en 1900, que fuera la sede del Ejecutivo durante la época de Mariano Rivera Paz. En los recuadros: el teniente general Rafael Carrera, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez, el Marqués de Aycinena y Mariano Rivera Paz. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Después de una breve escaramuza ocurrida el 11 de marzo de 1844 entre las fuerzas del teniente general Rafael Carrera y unos campesinos alzados de Pinula, se firmó un rápido acuerdo de paz en la Villa de Guadalupe, el cual fue conocido como “El Convenio de Guadalupe”, y que parecía darle un nuevo balance en el gobierno de Mariano Rivera Paz, ya que dejaba encargado a Carrera de disolver a la Asamblea constituyente y sustituirla por un consejo Legislativo con diputados electos en cada departamentos, y exigía a que no hubiera miembros del clero en el gabinete de gobierno —en un ataque director al Consejero del Despacho, obispo Juan José de Aycinena—, todo lo cual estaba de acuerdo a lo que planificó Carrera de antemano para sacar a los clérigos y a los diputados de los puestos de poder.2

Los jefes militares que ratificaron el convenio protestaron que después de cinco años de estar establecida, la Asamblea Constituyente no había sido capaz de redactor una nueva constitución, no había satisfecho las necesidades de Mita y de otros departamentos y que los diputados cobraban sumas exhorbitantes sin hacer nada. De hecho, dijeron que la seguridad del país se lograba únicamente gracias al General en Jefe del Ejército, que era Carrera, y que era necesario que un Consejo Legislativo sustituyera a la Asamblea.2

El convenio de Guadalupe —aunque fue inicialmene rechazado por la Asamblea constituyente pues esta tenía que aprovarlo antes de ser disuelta por lo estiuplado en el mismo convenio— demostró que ninguna de las facciones criollas, tanto conservadora como liberal, representaba a las masas rurales, y que más bien, ambas estaban completamente alienadas de los campesinos.3

Presionado por esta situación, el marqués y obispo de Aycinena presentó su renuncia como Consejero el 15 de marzo, con efecto retroactivo al 7 de dicho mes y eso obligó a que el 26 de abril de 1844, el Jefe del Estado de Guatemala, Mariano Rivera Paz formara un nuevo gabinete, conformado por moderados encabezados por José Mariano Rodríguez como ministro de Gobernación y Relaciones Exteriores. Miguel Rivera Maestre se rehusó a aceptar el Ministerio de Hacienda, y en su lugar fue nombrado José Antonio Azmitia. Este nuevo gobierno se mudó el 2 de mayo a unas elegantes oficinas que habían sido remodeladas en el Palacio Colonial, después de haber estado sesionando en el edificio que estaba en la esquina opuesta a la Iglesia de Santa Rosa en la Ciudad de Guatemala.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993) Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 137.
  2. Ibid., pp. 138-140.
  3. Hernández de León, Federico (7 de marzo de 1926)  El Capítulo de las Efemérides. 7 de marzo de 1844: Renuncia del Ministro, Señor Marqués de Aycinena. Guatemala: Nuestro Diario.

5 de abril de 1844: Estados Unidos reconoce al Estado de Guatemala

El gobierno de los Estados Unidos notifica al Cónsul General, Antonio de Aycinena, del reconocimiento oficial al Estado Independiente de Guatemala

Descripción gráfica de como viajaba John Lloyd Stephens en Guatemala durante su visita oficial de 1840.  Litografía del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas, and Yucatan realizada por Frederick Catherwood compañero de viaje de Stephens.

Tras el desgaste provocado por la Guerra Civil Centroamericana entre los criollos liberales y los criollos conservadores, el gobierno de Guatemala finalmente se estabilizó en 1840 cuando el general Rafael Carrera expulsó al presidente de El Salvador y expresidente de la Federación Centroamericana, el general Francisco Morazán, luego de que este hubiera invadido el país en represalia por la anexión violenta del Estado de Los Altos unos meses antes.1

Para entonces, las relaciones de Guatemala con el gobierno de la Corona Británica eran muy fuertes y los Estados Unidos (que en ese entonces eran sólo un conglomerado de antiguas colonias agrícolas) querían iniciar un acercamiento con la región.  Por ello, el presidente Martin Van Buren envió a su emisario, John Lloyd Stephens a que realizara una visita de buena voluntad al gobierno de Carrera entre 1838 y 1840, y éste hizo un extenso reporte que no solamente describe la violenta guerra y a la inseguridad que se vivía en esos años sino que también los maravillosos sitios arqueológicos mayas de la región.2

Aunque había ya un Consulado de Guatemala en los Estados Unidos desde el gobierno de Monroe en 1824, este era del Estado de Guatemala, parte de la República Federal de Centro América. No fue sino hasta el 5 de abril de 1844 que los Estados Unidos reconocieron al Estado Independiente de Guatemala, y enviaron la notificación correspondiente al Cónsul General de entonces, Antonio de Aycinena.3-4

La fuerte injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país no inició en ese entonces.  Era Inglaterra la que imponía su agenda, por medio de su embajador y las casas de préstamo de las familias Skinner y Klee.  Fue hasta en 1898, cuando la deuda inglesa era agobiante para Guatemala5 que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera inició in acercamiento con los estadounidenses, que para entonces ha habían extendido su territorio hasta el Océano Pacífico y arrebatado las islas de Cuba y Puerto Rico a España.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 90.
  2. Stephens, John Lloyd; Catherwood, Frederick (1854). Incidents of travel in Central America, Chiapas, and Yucatan (en inglés). Londres, Inglaterra: Arthur Hall, Virtue and Co.
  3. Spanger, G. The American Almanac and Repository of Useful Knowledge for the year 1853. Little, Brown and Company, Boston, 1853.
  4. U.S. Embassy in Guatemala. «Policy & History«. gt.usembassy.gov
  5. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilaciónde Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 742-743
  6. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.