16 de enero de 1851: Vasconcelos envía declaración de guerra a Guatemala

El presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, nombrado general en Jefe

16abril1851
La ciudad de Santa Ana en El Salvador, próxima a la frontera con Guatemala. Desde aquí envió el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos el oficio declarando la guerra a Guatemala. En el recuadro: retrato de Vasconcelos que aparece en una estampilla postal de El Salvador. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la conferencia con Juan Lindo en Ocotopeque el 4 de enero de 1851 en la que sellaron su alianza contra el gobierno conservador de Mariano Paredes en Guatemala, se reunieron allí los militares liberales que tenían resentimiento en contra el Comandante de las Fuerzas de Guatemala, el general Rafael Carrera, entre ellos el francés Isidoro Saget, y los generales Santos Guardiola y Francisco Ferrera.1

Mientras tanto en Metapán, en el lado salvadoreño de la frontera con Guatemala, se reunieron los generales Trinidad Cabañas y Gerado Barrios, quienes habían participado en la fallida invasión de Francisco Morazán contra Guatemala en marzo de 1840. Estos militares estaban ansiosos por entrar como vencedores a la Ciudad de Guatemala tras la derrota que sufrieron frente a las tropas de Carrera en ese oportunidad.1

La prensa salvadoreña estimulaba los ánimos contra el gobierno guatemalteco, y las proclamas de los gobernantes de El Salvador y Honduras enardecieron los patriotismos aún más.  Ambos países estaban seguros de que iban a ganar la batalla que se aproximaba, pues contaban con diez jefes militares, entre mariscales y generales, que tomaron el mando de las diferentes divisiones, mientras que el presidente salvadoreñ, Doroteo Vasconcelos, quedaba al frente del mando supremo.1

Así pues, ya con todos estos preparativos listos, Vasconcelos envió el siguiente oficio a la Cancillería Guatemalteca, el cual partió el 16 de enero:

«Ejército unido de Honduras y El Salvador.  Del General en Jefe.  Santa Ana, enero 15 de 1851.  

Señor Ministro de Relaciones del Supremo Gobierno de Guatemala.

He llegado a esta ciudad a hacerme cargo del mando en jefe del ejército conforme a la Constitución de El Salvador, y vengo plenamente autorizada para entenderme con su gobierno en todo lo que conduzca al objeto que ha puesto en armas a los de estos Estados.

En tal concepto, y para manifestar a esa administración los motivos de esta conducta, y de proponer los medios de evitar la confusión de sangre, dirigiré a usted un oficio en que se expliquen con claridad.  Irá conduciéndolo un oficial, para el cual espero se digne usted expedir un salvo conducto, si es que su gobierno está anuente a recibir la citada explicación.  Y en tal caso, la contestación y el pasaporte podrá venir por extraordinario violento, dirigido a la Administració de correos de esta ciudad en donde será pagado.  Tengo el honor de suscribirme de Ud., 

Doroteo Vasconcelos2

Pero el correo que portaba el oficio de Vasconcelos llegó a la Ciudad de Guatemala hasta el 21 de enero, y para entonces ya las tropas del Ejército Unido de El Salvador y Honduras se había movilizado a la frontera con Guatemala, a la que invadieron al día siguiente, entrando por Chingo en la frontera en Jutiapa y El Salvador.3

El general presidente Paredes encomendó entonces la tarea de defender a Guatemala al Comandante de las Fuerzas Armadas, quien salió de inmediato con sus tropas a detener a los invasores.  Se preparaba entonces el escenario para la Batalla de la Arada, que ocurrió el 2 de febrero.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico. (1963) [1926] El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p.85
  2. Ibid., p. 86.
  3. Ibid., p. 87.

4 de enero de 1851: sellan alianza contra Carrera

Los presidentes de El Salvador y Honduras, Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo, respectivamente, se reunen para sellar la alianza contra Guatemala.

4enero1851
Localidad de Ocotepeque, en la República de El Salvador. Aquí se reunieron los presidentes Doroteo Vasconcelos y Juan Lindo (en los recuadros) para sellar la alianza contra el gobierno guatemalteco de Mariano Paredes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

A principios de 1848, el Dr. Doroteo Vasconcelos fue electo presidente de El Salvador, lo que llevó a los liberales al poder en ese país, y con ello, un fuerte sentimiento anti-guatemalteco.1 Desde un principio empezó a acoger exiliados liberales guatemaltecos que iniciaron una campaña de desprestigio desde la prensa y en las principales tertulias salvadoreñas. Además, Vasconcelos apoyó a los montañeses que lideraba Serapio Cruz (Tata Lapo) y prometió ayuda a los criollos liberales de Los Altos, para que se independizaran nuevamente.2

El gobierno de Carrera estaba en crisis y éste, comprendiendo que la situación se le salía de las manos, y aunque arrolló a las fuerzas de Tata Lapo en Patzún el 14 de agosto de 1848, aceptó la proposición de los criollos de ambos partidos y presentó su renuncia, saliendo al exilio el 5 de agosto de 1848.  A partir de ese momento, Los Altos formalizaron su Independencia, y Guatemala entró en una crisis tan grave, que apenas unos meses después estaban pidiendo a Carrera que regresara a hacerse cargo de la situación.3

Vasconcelos recibió a todos los criollos liberales que salieron huyendo tras el retorno de Carrera a Guatemala, y permitió que en la ciudad de San Salvador se planificara el derrocamiento del régimen conservador guatemalteco.  Entre los que llegaron estaba el general Agustín Guzmán, ex-jefe de las Fuerzas Armadas del Estado de Los Altos. Este estado se había formado nuevamente aprovechando la renuncia del ex-presidente Carrera, y al frente de las tropas se colocó el general Agustín Guzmán, quien había sido el Jefe de las Fuerzas Armadas de ese estado.  Guzmán enfiló hacia la ciudad de Guatemala, y la hubiera tomada fácilmente a no ser porque el presidente Mariano Paredes se trasladó a la Antigua Guatemala, donde estaban acampando las fuerzas de Guzmán, y convenció a éste de firmar un convenio para lograr la reincorporación pacífica de Los Altos a Guatemala,4 mientras por otro lado ayudaba a Carrera a llegar a Guatemala.   Cuando Guzmán se dió cuenta del ardid, era porque estaba buscando ayuda en el exilio en El Salvador.4  Guzmán recibió ayuda de Vasconcelos y de los exiliados y marchó para Guatemala con la intención de derrocar a Carrera, pero fue derrotado y murió en combate en la ciudad de Guatemala el 14 de octubre de 1849.5

A finales de 1850, el general José Dolores Nufio intentó nuevamente  alzarse contra Guatemala con la ayuda de El Salvador, y el gobierno de Paredes tuvo que preparar sus tropas para resguardar la integridad nacional, enviando a Carrera al frente de ellas.  Al ver esto, Vasconcelos creyó que había llegado su hora para el ataque frontal, y el 4 de enero se reunió en Ocotopeque con el presidente de Honduras, Juan Lindo, para sellar la alianza en contra de los conservadores guatemaltecos.6 Aquella reunión  en este poblado fronterizo entre los tres países fue el inicio de la mayor campaña militar de los liberales contra Guatemala, que desembocaría en la Batalla de La Arada, en la que triunfaron las fuerzas de Carrera.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. p. 235.
  2. Hernández de León, Federico (1965) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. VII. Guatemala: Tipografía Nacional. p.74.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p.50.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Hernández de León, Federico (1959) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. IV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 87.
  6. – (1963) El libro de las Efemérides. Capítulos de la Historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 88.

8 de noviembre de 1851: la Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

La Asamblea constituyente emite un decreto sobre asuntos de los indígenas

8noviembre1851
Grupo familiar indígena de Chinautla, en el departamento de Guatemala. Fotografía de Alberto G. Valveavellano publicada en «La Ilustración Guatemalteca» en 1897.

A continuación presentamos un decreto que no solamente muestra la diferencia que había entre los gobiernos conservadores y liberales con respecto al trato de los indígenas, sino que demuestra cómo estos pueblos originarios de la región han sido considerados como pobladores de segunda categoría a pesar de ser la mayoría del país. A este respecto, el decreto en mención incluso hace referencia al uso de la legislación española colonial, de un gobierno «paternalista para esta clase recomendable«, y a las prácticas de curas párrocos predicadores de la misma época para su aplicación con la población indígena.

Durante el gobierno del capitán general Rafael Carrera, a pesar de las alianzas que éste tenía con los principales de los pueblos indígenas y de la protección que les otorgaba, también existían mandamientos de colonos campesinos para trabajos en fincas lejanas de sus pueblos de origen, pero la diferencia principal con respecto a los gobiernos liberales fue que los territorios de las comunidades indígena se mantuvieron intactos.  La Reforma Agraria impulsada por los liberales luego de que J. Rufino Barrios tomara el poder en 1873 resultó en la expropiación de estas tierras por medio de artimañas legales que dieron lugar a la formación de grandes fincas cafetaleras que beneficiaron tanto al presidente como a sus colaboradores.1

Es también importante destacar que en la Recopilación de Leyes de 1869 —de donde se obtuvo este decreto— existe una sección dedicada única y exclusivamente a la legislación decretada para intentar combatir el alholismo endémico que ha afligido a las comunidades indígenas desde la época colonial.

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 8 DE NOVIEMBRE DE 1851, SOBRE VARIAS DISPOSICIONES RESPECTO A LOS INDIGENAS.Nota_a

La asamblea constituyente de la república de Guatemala.

Habiendo tomado en consideración la iniciativa del gobierno, y animada en favor de los indígenas del mismo espíritu que dictó el artículo 3°, sección 2da. de la ley constitutiva de 5 de diciembre de 1839, ha venido en decretar y decreta:

Artículo 1°. — Están vigentes y deben ser puntualmente ejecutados, los decretos de la asamblea constituyente de 16 de agosto, 2 de octubre y 26 de noviembre de 1839; y a efecto de asegurar su observancia serán leídos en los pueblos de indígenas y explicados a estos en el acto de tomar posesión de municipalidades en su renovación anual.
Art 2°. —Deben, igualmente, considerarse vigentes las leyes de la recopilación que favorecen a los indígenas no siendo contrarias a la independencia y Acta Constitutiva […]

Art. 3°.- Los corregidores tomarán el mayor interés:

        1. En perseguir la embriaguez y holgazanería en los indígenas; cuidando al mismo tiempo de que los destinados por mandamientos á los trabajos de particulares, sean bien tratados, pagados con puntualidad, no solo de sus jornales, sino también del tiempo que inviertan en ida y vuelta á sus pueblos; y en caso de enfermedad, donde no haya hospitales, asistidos y curados por aquellos en cuyo servicio se hallaban.
        2. En que los fondos de comunidad se cobren, conserven y administren con puntualidad, seguridad y legalidad, verificándose siempre su inversión en favor exclusive de los indígenas, donde solo ellos los formen; y que para su aumento se practiquen las siembras de comunidad, si a juicio de los corregidores fueren éstas convenientes á los indígenas.
        3. Que se levanten, conserven y reparen los edificios para cabildos y cárceles, cuidando de la mejora de éstas en cuanto á su salubridad y seguridad, y que no sean lo que hasta ahora han sido.Nota_b
        4. Que los indígenas se mantengan separados en su administración de justicia ó municipal, si asi lo solicitaren, y que los justicias ó municipales cumplan con puntualidad, y no falten á los pasajeros, por su justo precio, los auxilios que necesiten en su tránsito por los pueblos de indígenas.
        5. Que se establezcan escuelas donde no las haya, ó se mejoren las que existen; y que en ellas se enseñe de preferencia á los indígenas el idioma castellano y la doctrina cristiana; siendo recomendables aquellos maestros que mayor número de indígenas presenten con esta instrucción. Para el cumplimiento de este deber se pondrán de acuerdo los corregidores con los padres curas, á quienes se recomienda el mayor celo en la instrucción moral y religiosa de la juventud de sus parroquias.Nota_c
        6. Con igual acuerdo, cuidando que se levanten o reparen las casas parroquiales y las iglesias y que éstas se conserven con la limpieza y decencia correspondiente al culto.Nota_d
        7. Que los indígenas no sean despojados, ni a pretexto de ventas, de sus tierras comunes, no habiéndose hecho aquellas con las formalidades de almoneda, como lo previene la ley 27. titulo 1°, libro 6° de la recopilación de indias: ni se les moleste para el servicio de armas, ni se les permita abandonar los pueblos para vivir en los montes ó andar vagando; y los gobernadores cuidarán de recogerlos y obligarlos á que reconozcan el pueblo de su vecindario
        8. Por último, los corregidores cuidarán de que en ningún caso se conviertan contra los indígenas las disposiciones que a su favor se han dado: si hubieren de tener gobernadores sean estos de su misma clase: si éstos se excedieren en los castigos que por sus costumbres pueden aplicar, sean contenidos, reprendidos y también castigados: si hubiere de procederse contra algún indígena ó parcialidad de indígena, o ellos tuvieren que entablar ó seguir acción alguna, donde no se hallare el fiscal, se lea nombrado de oficio un protector que los auxilie; pero cuidando de que no se abuse de su ignorancia para sujetarlos a estafas ó exacciones indebidas.

Art. 4°.— Los corregidores cuidarán de que en el archivo de sus respectivos departamentos haya y se conserve un ejemplar do la recopilación de Indias, a cuyas leyes deberán arreglarse en los casos que ocurran: y tanto los mismos corregidores, como los jueces y demás autoridades de los pueblos de indígenas deberán, en el ejercicio de sus funciones, penetrarse del espíritu de aquellas leyes, para gobernar paternalmente esta recomendable clase y cuidar de que no se abuse de su ignorancia, ni se les perturbe en sus costumbres, no siendo éstas, como dice la ley, claramente injustas.Nota_e

Art. 5°. — El gobierno poniéndose de acuerdo con el ordinario eclesiástico, podrá, con el objeto de civilizar y reformar las costumbres de los indígenas, restablecer las pensiones de religiosos misioneros como existian antes con igual fin.


NOTAS:

    • a: Se hace la salvedad de que en el siguiente decreto se ha modificado el término «indio» que aparece en el original de 1851 por el de «indígena».
    • b: Entre 1837 y 1851 Guatemala se mantuvo en constantes guerras en contra de El Salvador, Honduras y el Estado de Los Altos, y estuvo azotada por bandas de forajidos. Como resultado, las comunidades rurales estaban prácticamente en el abandono como lo indica este inciso.
    • c: el clero secular fue parte integral del triunfo de la revolución católico-campesina que llevó a Rafael Carrera al poder en 1838. Fue gracias al indoctrinamiento de los curas párrocos que lograron unificar a los campesinos del oriente bajo la bandera de la religión católica y así combatir a los «herejes» liberales.
    • d: con el capitán general Carrera al mando del poder ejecutivo las órdenes religiosas y el clero secular recuperaron gran parte de los privilegios que tuvieron hata 1829. De esta cuenta, corrió por cuenta del Estado reparar las iglesias y casas parroquiales, como se ve en este artículo.
    • e: Esta protección paternal y cuidados que se despliegan sobre las poblaciones indígenas se derivan de las alianzas que el general Carrera cultivó entre los pobladores rurales del país y que le permitieron obligar a los criollos conservadores a aceptar su gobierno, ya que éstos temían que los indígenas se alzaran y los lincharan.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso. p. 196.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 851-853.

22 de octubre de 1851: Paredes renuncia a la presidencia

Tras emitirse la nueva constitución, el presidente Mariano Paredes renuncia y en su lugar es designado el general Rafael Carrera

21octubre1851

Patio de la Catedral Metropolitana de Guatemala a mediados de la década de 1940. El poder del clero durante el gobierno conservador de Rafael Carrera fue muy importante.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Luego de la victoria de la Batalla de La Arada, era solamente cuestión de tiempo que la Asamblea Constituyente emitiera una constitución a la medida de las aspiraciones del general Rafael Carrera y que éste fuera electo o nombrado presidente de la Repúbica.  Y así ocurrió, en efecto. El 19 de octubre de 1851 se emitió la nueva constitución de la República de Guatemala, por la asamblea que había sido convocada en 1848, y el 22 de octubre, el general presidente Mariano Paredes renunció a la presidencia.  Como era de esperarse, el general Rafael Carrera fue designado presidente de la República para el perído 1851-1855.1

El Acta Constitutiva promulgada en ese momento tiene algunas características que describimos a continuación:2

  • En primer lugar, esta constitución tenía una amplia influencia de la Iglesia Católica y de hecho iniciaba con las siguientes palabras: «En el nombre de Dios Todopoderoso».
  • La definición de guatemalteco era:
      • Nacidos en la República o que se encontraban en ella al momento de la Independencia de España.
      • Nacidos de padres guatemaltecos en el extranjero
      • Los naturales de otros países centroamericanos
      • Los extranjeros naturalizados
  • La definición de ciudadano guatemalteco era:
      • Aquellos que tengan profesión, oficio o propiedad que les proporcione medios para subsistir con independencia.
      • Aquellos extranjeros que cumplan con los requisitos anteriores y fueran nombrados para cargos públicos y los aceptaran. (Nótese que esta definición dejaba como ciudadanos prácticamente solo a los varones criollos y mestizos.)
  • Se dejaba de ser ciudadano:
      • Al tomar las armas en contra de la República
      • Por condenación a pena corporal
      • Por conducta notoriamente viciada
  • El presidente de la República era electo cada cuatro años, por una Asamblea General compuesta de la Cámara de Representantes, del Arzobispo Metropolitano, de los individuos de la Corte de Justicia y de los vocales del Consejo de Estado y podia ser reelecto.
  • No había figura de vicepresidente, y en caso de falta absoluta del presidente se hacía cargo de la presidencia uno de los Ministros de Estado; por esta razón, cuando murió Carrera el 14 de abril de 1865, fue Pedro de Aycinena quien se hizo cargo de la presidencia, pues fungía como Ministro de Relaciones Exteriores.
  • El Consejo de Estado estaba formado por los Ministros de Estado y por ocho consejeros nombrados por la Cámara de Representantes.  Eran nombrados cada cuatro años y podían ser reelectos; ahora bien, podían ser requeridos en el Consejo de Estado por las siguientes autoridades:
      • El Presidente de la República
      • El Arzobispo Metropolitano
      • Los obispos que hubiera en la capital
      • Los gobernadores del arzobispado
      • el Regente de la Corte de Justicia
      • el Presidente del Cabildo Eclesiástico
      • el Rector de la Pontificia Universidad
      • el Prior del Consulado
      • el Presidente de la Sociedad Económica
      • el Comandante General de las Fuerzas Armadas
  • En cuanto al congreso, éste quedó denominado como «Cámara de Representantes» y estaba compuesto por 55 miembros que podían ser reelectos.  En caso de alguna acusación en su contra, la Cámara misma decidía si procedía un juicio o no.
  • Los departamentos eran gobernados por los Corregidores y las Municipalidades.2,3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  3. Asamblea Constituyente de Guatemala (19 de octubre de 1851). Acta Constitutiva de la República de Guatemala, Guatemala.

23 de junio de 1851: muere Alejandro Marure

Muere el licenciado Alejandro Marure, primer historiador oficial y primer catedrático de Geografía e Historia en Guatemala

23junio1851
Retrato del historiador Alejandro Marure, tomado de Wikimedia Commons.

La documentación de la historia de Guatemala se inició con el gobierno del doctor Mariano Gálvez, quien nombró al licenciado Alejandro Marure como historiador oficial de su gobierno con el fin de mostrar todas las bondades del régimen liberal y de denostrar en todo lo posible al partido conservador.1,2

Marure había sido educado en el Seminario Tridentino, como se acostumbraba en la época colonial para los varones de las élites sociales.  Era hijo de Mateo Antonio Marure, quien murió cuando su hijo solamente contaba con seis años de edad durante el gobierno del capitán general José de Bustamante y Guerra. El padre de Marure había estado dos años en prisión tras ser acusado de independentista y murió cuando fue enviado a España, pues había una epidemia de fiebre amarilla en el puerto de La Habana, a donde llegó en una de las escalas de su viaje a la Península.1,2

Por el resentimiento que tenía contra las autoridades españolas, tras la Independencia de Centroamérica se identificó con el partido liberal y por esto, fue llamado por el gobiero del Dr. Gálvez para fungir como juez y para escribir el bosquejo de las revoluciones de independentistas de 1811 y de la Guerra Civil Centroamericana. Además fue nombrado como catedrático de Geografía e Historia de la recién fundada Academia de Ciencias y Estudios, entidad que sustituyó a la Pontificia Universidad de San Carlos durante el régimen de Gálvez, y cuya imprenta publicó las primeras obras de Marure.1,2

Tras el derrocamiento de los liberales en 1838, Marure escribió su obra de «Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América» la cual tiene un marcado sesgo liberal. Sin embargo, el general Rafael Carrera no lo persiguió por ello, sino que lo distinguió con su amistad y mantuvo su prestigio, además de proporcionarle las facilidades para que siguiera desarrollando su actividad historiadora. De hecho, fue Marure quien escribió la proclama por la cual Carrera y Mariano Rivera Paz declararon al Estado de Guatemala desglosado de la Federación Centroamericana.1,2

Para 1841 su relación con Carrera era excelente, al punto que junto con éste, y con el licenciado José Venancio López y el aristócrata Luis Batres Juarros, fueron nombrados por la Asamblea como miembros del consejo de Gobierno, para «sustituir al presidiente del Estado» en caso necesario.  En febrero de 1842 se presentó esta situación por la renuncia de Mariano Rivera Paz a la jefatura del gobierno, aunque Marure no pudo asumir la presidencia debido a que en ese momento fungía como presidente de la Asamblea Legislativa.  Marure, en cambio, ratificó a José Venancio López en el gobierno con carta abierta para solicitar todos los recursos militares que fueran necesarios para contrarrestar la muy posible invasión de Francisco Morazán, quien había retornado a Centroamérica tras ser derrotado por Carrera en Guatemala en 1840.  López no soportó la presión del cargo y renunció a las pocas semanas, devolviendo el poder a Rivera Paz.1,2

Desafortunadamente, Marure era un hombre enfermizo, quien tenía una constitución endeble y padecía de problemas intestinales.  Aunque muy disciplinado en su trabajo, no logró terminar el segundo tomo de la Historia de Centroamérica ni la Recopilación de Leyes, obras que le encomendara el gobierno, ya que la muerte lo sorprendió cuando contaba apenas con cuarenta y seis años de edad.1,2

El lector interesado encontrará aquí algunas de las obras de Marure:3-6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Chinchilla Aguilar, Ernesto (1966). Alejandro Marure. México: Cultura.
  2. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Peláez Almengor, Oscar Guillermo (febrero de 1993). «Los «Marure Papers» y la Disertación segunda sobre la Historia del Derecho». Estudios.
  4. — (enero de 1993). «Alejandro Marure, su itinerario intelectual». Estudios.
  5. — (1989). Alejandro Marure, la historia y el proyecto político. Guatemala: Universidad de San Carlos.
  6. — (noviembre de 1988). «Dos modos de ver, dos historiadores». Apuntes sobre Historia y Sociedad (Guatemala).
  7. — (23 de octubre de 1988). «156 años de la primera cátedra de historia universal a nivel universitario». Prensa Libre (Guatemala).

22 de febrero de 1851: dedican templo de San Francisco en la Nueva Guatemala

Luego de casi 75 años después del traslado de la capital a la Nueva Guatemala de la Asunción, finalmente se dedica el templo de San Francisco en la nueva capital con una celebración por el triunfo de Rafael Carrera en la batalla de La Arada

22febrero1851
La Iglesia de San Francisco y su convento, ya convertido en la Administración de Correos en 1892.  Nótese el alumbrado público, los rieles del tranvía y el poste de telégrafo frente al atrio de la iglesia. Fotografía de Kildare y Valdeavellano, tomada de «Guatemala Ilustrada«.

Tras el terremoto de Santa Marta las órdenes regulares fueron obligadas por el Capitán General a trasladarse a la Nueva Guatemala de la Asunción, teniendo que abandonar sus fastuosos conventos y empezar de cero aunque sus edificios no estuvieran tan dañados. Si bien el convento de los dominicos quedó por los suelos, el de los franciscanos podría haber recuperado, pero fueron obligados a mudarse también, por lo que construyeron una iglesia provisional en 1778 en la Calle Real y Calle de las Beatas que llamaron «Capilla Provisional de San Francisco el Viejo«.1

La construcción y dedicación del tempo de San Francisco constituye el mejor ejemplo de las viscicitudes que atravesó la capital de Guatemala tras su traslado a la nueva ciudad. Las órdenes regulares recibieron escaso apoyo económico de parte del Capitán General, y aunque los franciscanos tuvieron el diseño del nuevo templo y convento listo en 1788, no fue sino hasta en 1800 que pudieron empezar a construir, luego de haber recuperado todo el material que pudieron de los escombros de la arruinada ciudad de Santiago de los Caballeros y de haber vendido parte de sus propiedades. El arquitecto español Santiago Marquí estuvo a cargo del proyecto inicialmente y alrededor de 1820 – cuando la estructura estaba casi finalizada – los franciscanos solicitaron la autorización real para construir las torres de los campanarios.1

Pero la Independencia de Centroamérica en 1821 obligó a suspender la construcción, y luego ya no se pudo continuar porque la situación económica se deterioró considerablemente con la Anexión a México en 1822.2 La situación de las órdenes religiosos se deterioró tras la caída del emperador Agustín de Iturbide en 1823, pues con la formación de las Provincias Unidas del Centro de América y eventualmente de la República Federal de Centro América, se emitieron numerosos decretos anticlericales.3

Cansados de los decretos en su contra, los criollos aristócratas y los religiosos convencieron al presidente federal Manuel José Arce y Fagoaga de dar un golpe de estado contra el Jefe de Estado de Guatemala, Juan Barrundia, a quien hizo prisionero en 1826.  En su lugar fue electo el líder aristócratas Mariano de Aycinena, pero esto sólo provocó que los criollos hacendados de las otras provincias se rebelaran contra el gobierno federal iniciando la Guerra Civil Centroamericana.4

En abril de 1829, los liberales al mando de Francisco Morazán derrotaron a Mariano de Aycinena y los conservadores guatemaltecos y expulsaron  del territorio centroamericano a los criollos aristócratas y a los frailes regulares, incluyendo a los franciscanos.  Por esta razón, el templo se convirtió en parroquia del clero secular, el cual, por cierto, también quedó debilitado porque se eliminó el diezmo obligatorio y el arzobispo Ramón Casaus y Torres también fue expulsado.5 Y, por si fuera poco, los soldados y oficiales liberales saquearon los tesoros del templo antes de retirarse de la ciudad.6,Nota

Tras el retorno al poder de los conservadores en 1840, luego de la revuelta católico-campesina que derrocó al gobierno del Dr. Mariano Gálvez en 1838, y bajo el liderazgo del capitán general Rafael Carrera,7 las órdenes regulares retornaron a Guatemala y empezaron a prosperar nuevamente.3 Los terciarios franciscanos retornaron también y lograron finalizar la construcción del templo, el cual fue inaugurado el 22 de febrero de  1851 por el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez, para celebrar la victoria guatemalteca en la Batalla de la Arada. Las toques finales de la construcción del templo estuvieron a cargo de Miguel Rivera Maestre, pero el edificio ya nunca tuvo campanarios.8

Tras la muerte de Rafael Carrera en 1865, y luego de la Revolución Liberal de 1871, los franciscanos fueron expulsados de Guatemala nuevamente junto con el resto del clero regular en 1872 por el gobierno anticlerical de J. Rufino Barrios, y mientras que el templo fue entregado al clero secular, el resto de las instalaciones fueron confiscadas: el convento de los terciarios fue convertido en la oficina de Correos y la Aduana, y posteriormente albergó la Estación Sur del Ferrocarril, la Escuela número 2 y la Cárcel de Varones.9

Los franciscanos retornaron a Guatemala en 1956 y en 1960 recuperaron el templo, pero no así el convento, que ya no existía pues había sido demolido por los terremotos de 1917 y 1918 y en su lugar se construyó el Palacio de la Policía Nacional durante el gobierno del general Jorge Ubico, el cual ahora funciona como el Ministerio de Gobernación. De la estructura original del convento colonial solamente quedaba la sección que era utilizada como cárcel, pero ésta fue demolida durante el gobierno del general Romeo Lucas García y el espacio sigue sin ocuparse hasta la fecha.8


NOTAS:

  • Estos robos dieron lugar a la conocida frase chapina «se fue con Pancho«, que originalmente quería decir que se lo habían robado los hombres de «Chico Ganzúa«, apodo que le pusieron los guatemaltecos a Francisco Morazán por su afición a los bienes ajenos.6

BIBLIOGRAFIA:

  1. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México).
  2. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaRXVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541 
  3. Hernández de León, Federico (1930). (20 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 20 de febrero de 1838, Una Ley Conciliatoria”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.
  5. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975) Apuntes históricos guatemaltenses. (2a. edición) Guatemala: José de Pineda e Ibarra. p. 137.
  7. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 15-16
  8. Urrutia, César (2011). «Historia de la Ciudad de Guatemala: Iglesia de San Francisco». Guatemala de ayer. Guatemala. Archivado desde el original el 13 de agosto de 2012.
  9. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra.

2 de febrero de 1851: la Batalla de la Arada

El general Rafael Carrera aplasta a los liberales centroamericanos en la Batalla de la Arada, iniciando por fin el desarrollo de Guatemala

2abril1885
Monumento al general Rafael Carrera en San José La Arada. En el recuadro: retrato del general Rafael Carrera, representado como fundador de la República de Guatemala. Imágenes tomadas de Google Earth y Wikimedia Commons.

Los primeros treinta años de vida independiente de Guatemala estuvieron marcados por la Guerra Civil Centroamericana,1 la invasion del general liberal Francisco Morazán en 1829,2 la expulsión de los aristócratas guatemaltecos,3 la revolución católico-campesina contra Mariano Gálvez en 1838,4 el intento de formación del Estado de Los Altos5 y la segunda invasion de Morazán en 1840, en donde fue derrotado definitivamente por Carrera.6

Tras la derrota de Morazán, Carrera se convirtió en el hombre fuerte de Guatemala, pero eso no impidió que hubiera constantes revueltas, invasiones desde El Salvador y Honduras, y que el Soconusco se anexara a México por sentir que estaba abandonado por las autoridades guatemaltecas.7  Eventualmente Carrera llegó a la Presidencia del Estado en diciembre de 18448 y fundó la República de Guatemala el 21 d emarzo de 1847,9 pero la situación siguió deteriorándose y llegó a un punto crítico en 1848, cuando los criollos (tanto liberales como conservadores) le pidieron a Carrera que renunciara al poder para hacerse ellos cargo de la situación.10

Carrera se fue a México tranquilamente, pues conocía perfectamente la ineptitud política de los criollos y sabía que y la situación se iba a poner todavía peor.  Y tenía razón. El Estado de Los Altos intentó resurgir una vez más,11 y las rebeliones se recrudecieron.  Por si eso no fuera poco, los efectos de la guerra civil en Yucatán en donde los indígenas se alzaron y empezaron a cometer masacres en contra de los criollos y europeos,12 aterrorizó a los criollos aristócratas guatemaltecos, que obligados por las circunstancias, tuvieron que pedirle a Carrera que regresa al poder, sabiendo de sus fuertes alianzas con los campesinos indígenas del país.  Los criollos liberales, por su parte, huyeron hacia El Salvador y Honduras, en donde se organizaron con los gobiernos liberales de esos países, en especial el del salvadoreño Doroteo Vasconcelos, para acabar de una vez por todas con el régimen católico-aristócrata-campesino que Carrera impuso en Guatemala.13

Finalmente, el 28 de enero de 1851 llegó el día en que los criollos liberales lograron formar una fuerza formidable para derrotar al gobierno de Carrera.  Ese día, el presidente salvadoreño Doroteo Vasconcelos, que había acogido a los refugiados liberales desde que Carrera recuperara el poder en 1849, llegó a la frontera con Guatemala al frente de un ejército liberal aliado de El Salvador y Honduras, junto con varios exiliados guatemaltecos, y dirigió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala un extenso comunicado, en cual se exigía lo siguiente:14

    1. Que el presidente guatemalteco Mariano Paredes abandonara el mando, para que fuera ocupado por un hombre de confianza de los liberales.
    2. Que comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala, general Rafael Carrera, fuera exiliado del país, debiendo ser conducido hacia alguno de los puertos del sur por un regimiento salvadoreño.
    3. Que una vez estuvieran en poder del mando de Guatemala los liberales, se convocara a una Asamblea Constituyente.
    4. Que el ejército salvadoreño ocupara los territorios de Guatemala que considerara conveniente y por un tiempo indefinido.14

Ante aquella absurda solicitud, el gobierno de Paredes respondió lacónicamente así:

«No tiene usted autoridad por las leyes de San Salvador para hacer declaratorias de guerra y no pudiendo mandar tropas sin permiso de las cámaras. Al presentarse armado, declarando la guerra a Guatemala, este gobierno, considera a usted y a los que lo acompañan como facciosos ejecutando una atentado en contra de la soberanía y libertad de la República de Guatemala. No nos corresponde, pues, otra cosa que dar conocimiento del anuncio que usted hace de que se introducirá con tropas en este territorio; al general en jefe del ejército de Guatemala que guarnece las fronteras, para que obre al honor y seguridad de la República. Dios guarde a usted muchos años.»14

El ejército aliado que comandaba Vasconcelos era el más poderoso visto hasta aquel tiempo en la región; cuatro mil quinientos efectivos militares.  Pero los militares que estaban al mando eran:15

    • General Isidoro Saget, militar francés muy experimentado en otras guerras contra Guatemala bajo el mando de Francisco Morazán. Se le nombró Jefe del Estado Mayor del Ejército, pero debido a su avanzada edad tuvo muchas dificultades para dirigir a los generales que comandaban las diferentes divisiones.
    • General José Santos Guardiola, comandante de la 1.ª División
    • General Ramón Belloso, comandante de la 2.ª División
    • General Indalecio Cordero, comandante de la 3. ª División
    • General Domingo Asturias, comandante de la 4. ª División.
    • General José Trinidad Cabañas, a cargo de la división hondureña
    • General Gerardo Barrios, Jefe de la división San Miguel.
    • Además mandaban otros cuerpos de tropa, los generales salvadoreños Ciriaco Bran y Carrascosa, además de dos generales guatemaltecos renegados: José Dolores Nufio y Doroteo Monterroso.

De lado de Guatemala llegaron a reunirse dos mil hombres comandados por el teniente general Rafael Carrera, comandante en jefe de las fuerzas armadas de Guatemala; y a diferencia del ejército aliado, en que la oficialidad estaba compuesta por generales que no habían combatido juntos nunca, los oficiales de Carrera eran coroneles que habían luchado con él en numerosas campañas desde 1838. Ellos eran:

    • Coronel Manuel María Bolaños
    • Coronel Vicente Cerna y Cerna, corregidor de Chiquimula
    • Coronel Ignacio García Granados, comandante de la 1.ª división
    • Coronel Joaquín Solares, comandante de la 2. ª división
    • Teniente Coronel Leandro Navas, a cargo de la retaguardia
    • Coronel Mariano Álvarez, oficial de artillería

El 29 de enero, la vanguardia del ejército aliado, compuesta por quinientos hombres,  ingresó a Guatemala por tres lugares diferentes: Piñuelas, Agua Blanca y Jutiapa, mientras que el grueso del ejército marchó desde Metapán. Carrera por su parte, tras observar la forma en que ingresó el enemigo se dió cuenta de que era poderoso pero que no tenía un estratega como Morazán; entonces fingió una retirada, haciendo que el enemigo lo siguiera hasta el sitio que él deseaba. De esta forma, escogió su propio terreno para la lucha, en La Arada, en donde la topografía ayudaba a sus fuerzas. De esta forma, el 1 de febrero de 1851, ambos ejércitos se encontraron en las riberas del río San José.​16

Carrera fortifico las estibraciones del cerro de La Arada, aprovechando sus colinas suaves, de aproximadamente cincuenta metros de altura sobre el nivel del río; y también tomó debida nota de que entre dicho cerro y el río había aproximadamente trescientos metros de vegas, mientras alrededor había siembras de caña de azúcar. Luego, dividió sus fuerzas en tres secciones: la izquierda, dirigida por Cerna y Solares; la derecha comandada por Bolaños, y él mandaba personalmente desde el centro, donde colocó la artillería. Finalmente, dejó a quinientos hombres en Chiquimula en defensa de la plaza y previniendo cubrir una posible retirada. De esta forma, solamente utilizó mil quinientos hombres guatemaltecos contra un enemigo de cuatro mil quinientos efectivos, sabiendo que la topografía de La Arada le favorecía.15,16

El 2 de febrero se inició el combate a las 8:30 de la mañana, cuando los aliados tomaron la iniciativa atacando por tres puntos diferentes y abriéndose un fuego muy vivo por ambas partes. La primera carga de los aliados fue repelida por los defensores de la colina; al segundo ataque los aliados lograron tomar la primera línea de trincheras, de donde nuevamente fueron arrojados. A la tercera carga, la fuerza hondura-salvadoreña avanzó más, hasta llegar a confundirse con los soldados guatemaltecos, que peleaban ahora cuerpo a cuerpo y a punta de bayoneta, mientras que la artillería guatemalteca castigaba duramente el grueso de los atacantes.15,16

En el punto más álgido de la batalla, cuando el resultado parecía incierto, Carrera ordenó que se incendiasen los cañaverales que flanqueaba la vega del río donde operaba el ejército invasor. De esta forma rodeó al enemigo ya que ahora tenía frente a sí el fuego vivo del ejército guatemalteco, por los flancos un incendio y hacia atrás el río, que dificultaba la retirada. Al ver esto la división central aliada cundió en pánico y comenzó una retirada desorganizada.15

El general Saget ordenó tocar retirada para el cuerpo de Cabañas, la división hondureña que peleaba junto a la salvadoreña en el centro, pero todo el ejército emprendió la huida. Aproximadamente a las cinco de la tarde, se inició un retroceso de las líneas aliadas, que era más bien una fuga, que una retirada estratégica.  Entre el humo y las cenizas quedó el campo poblado de cadáveres, mientras que los quinientos hombres que habían estado en la retaguardia, se lanzaron en persecución de lo que quedaba del ejército aliado, el cual buscaba desesperadamente las fronteras de sus países. El presidente Vasconcelos, por su parte, salió huyendo hacia El Salvador, mientras se vio cruzar en la frontera hondureña a dos generales que montaban el mismo caballo.15,16

Carrera, a diferencia de muchos de los llamados generales que han gobernado el país, sí combatió junto con sus tropas en el frente. Cuando terminó el combate advirtieron que no aparecía, y lo buscaron entre los muertos hasta que finalmente lo encontraron «tendido a la sombra de un árbol, boca arriba, con los brazos en cruz y respirando lentamente; en su mano derecha sostenía su sable tinto en sangre, el cual no podía soltar pues tenía la mano hinchada por la pelea14

El recuento final de las pérdidas de los aliados arrojó quinientos veintiocho muertos, doscientos prisioneros, mil fusiles abandonado en el campo de batalla, trece mil cartuchos útiles abandonados, multitud de bestias y equipajes, once cajas de guerra y siete piezas de artillería.   Y Carrera quería más.  Hizo reagrupar al ejército y cruzó la frontera en El Salvador; se encontraba acampando en Santa Ana, cuando recibió órdenes del presidente Mariano Paredes de regresar a Guatemala en vista de que los aliados solicitaban la paz.

Algunos meses después, Carrera se convirtió en el gobernante absoluto de Guatemala, y a partir de entonces se empezó a trabajar en infraestructura y desarrollo en el país, porque por primera vez en treinta años reinó la paz en el territorio guatemateco.  Muy pocos se atrevieron a invadir a Guatemala desde entonces, y aquellos que se aventuraron siempre obtuvieron resultados desastrosos; por esta razón los criollos liberales esperaron pacientemente hasta que pasaran seis años después de la muerte del presidente mestizo para retomar el poder en el país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Solís, Ignacio (1906) Memorias de Carrera, 1837 a 1840. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 5 y siguientes.
  5. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.
  6. García, J.M. (1963); Soconusco en la historia, México D.F.
  7. Carranza, Jesús E. (1897) Totonicapán. Un pueblo de Los Altos, Apuntamientos para su Historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango: Establecimiento Tipográfico Popular
  8. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Guatemala: Editorial del Ejército. p. 229.
  9. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 73-76.
  10. Carranza, J.E. et. al., Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán).  p. 112.
  11. Paredes, Mariano; Guzmán, Agustín (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  12. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  13. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  14. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  15. Coronado Aguilar, Apuntamientos para la Historia de Guatemala, p. 270 y siguientes.
  16. Sierra González, Aída Lucila (2001). «La batalla de la Arada». Guatemala: Servicio de Historia Militar, Sección de Investigaciones Históricas, Museo Militar. Archivado desde el original el 21 de diciembre de 2014.

19 de octubre de 1851: decretan el Acta Constitutiva de la República de Guatemala

La Asamblea Constituyente de Guatemala decreta el Acta Constitutiva de la República de Guatemala, hecha a la medida de los deseos del presidente Rafael Carrera

Entrada sur de la Catedral de Guatemala. A la izquierda, el antiguo Colegio de Infantes. En los recuadros, el Arzobispo Metropolitano Francisco de Paula Garcia Peláez quien tomó el juramento al presidente Rafael Carrera como basado en la constitución de 1851. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En el siglo XIX hubo dos grandes líderes indiscutibles en Guatemala: el conservador Rafael Carrera y el liberal J. Rufino Barrios.  Su poder fue tan absoluto, que hicieron que las Asambleas Constituyentes redactaran constituciones hechas a su medida, y gobernaron con ellas hasta su muerte: Carrera de 1851 a 1865 y Barrios de 1873 a 1885.

El 19 de octubre de 1851 fue el turno de Carrera, quien ya había sido Jefe del Estado de Guatemala de 1844 a 1847 y presidente de la República de 1847 a 1848, y había sido el hombre fuerte detrás de todos los jefes de estado y presidentes títere que hubo desde 1839, pero nunca había gobernando con una constitución que le sirviera plenamente y que incluso tiene hasta un artículo transitorio en el que queda claro que lo van a designar como presidente (aunque no lo mencionan por nombre).  Es por ello que reproducimos aquí algunos artículos de aquella carta magna, que estuvo vigente de 1851 a 1871, aunque el orden constitucional de la presidencia se vió alterado entre 1854 y 1865, cuando Carrera gobernó como presidente vitalicio.

CARTA CONSTITUTIVA DE LA REPUBLICA, DECRETADA POR SU ASAMBLEA CONSTITUYENTE, EN 19 DE OCTUBRE DE 1851. EN EL NOMBRE DE DIOS TODOPODEROSO.Nota a

La asamblea constituyente de Guatemala, convocada por decreto de 24 de mayo de 1848, para mejorar la organización política de la república y dar mas estabilidad á su gobierno; con tan importante objeto, y para asegurar el mantenimiento de la paz y buen orden de los pueblos; en uso del poder que le fué conferido por ellos, decreta las disposiciones contenidas en la siguiente ACTA CONSTITUTIVA.Nota b

Art. 1°.— Son guatemaltecos todos los que hayan nacido en la república, ó que se hallaban en ella al tiempo de hacerse su independencia de la España. Los hijos de padres guatemaltecos, aunque hayan nacido en pais extrangero. — Los naturales de los otros estados de Centro- América, avecindados en la república. Los extrangeros naturalizados con arreglo á las leyes.Nota c

Art. 2°.— Son ciudadanos los guatemaltecos que tengan una profesión, oficio ó propiedad que les proporcione medios de subsistir con independencia. — Se tienen también como naturalizados y ciudadanos los originarios de las repúblicas hispano-mericanas, y de la monarquía española, que teniendo las otras calidades para el ejercicio de la ciudadanía, y residiendo en la república, fueren nombrados para algún cargo público, ó empleo, si aceptaren el nombramiento.Nota d

Art. 3°.— Los deberes y derechos de los guatemaltecos, están consignados en la declaración hecha por la asamblea constituyente en 5 de diciembre de 1839, que continuará rigiendo como ley fundamental. […]Nota e

Art. 5°.—El presidente de la república será elegido cada cuatro años, por una asamblea general compuesta de la cámara de representantes, del muy reverendo arzobispo metropolitano, de los individuos de la corte de justicia y de los vocales del consejo de estado.[…]Nota f

Art. 9°.— En caso de muerte, ó falta absoluta del presidente, se harán cargo del gobierno por el orden de sus nombramientos, los secretarios del despacho; y por su falta, los individuos del consejo de estado, mientras se reúne la cámara, que será inmediatamente convocada, y nombrará en asamblea general la persona que deba ejercerlo. — En el caso de tomar el presidente el mando del ejército, ó por otra falta accidental, el gobierno se ejercerá por el consejo de ministros.[…]Nota g

Art. 15°.— La Cámara de Representantes, con la concurrencia y sanción del gobierno en la forma establecida, podrá adicionar esta acta cuando la necesidad lo requiera. Para hacer cualquiera derogatoria en ella ó en las otras leyes constitutivas, se necesita, ademas, oir previamente el dictamen de las principales autoridades constituidas.Nota h

Art. 16°.— El presidente de la república al tomar posesión, prestará en manos del muy reverendo arzobispo metropolitano, quien para este acto presidirá la cámara, el juramento siguiente:[…]

¿Prometéis mantener con todo vuestro poder las leyes de Dios, y hacer que la religión católica se conserve pura é inalterable, y proteger a sus ministros?[…]Nota i

Art. 18°.— Por la primera vez la presente asamblea constituyente elegirá al presidente de la república, á los individuos de la corte de justicia y á los del Consejo de estado, para el período constitucional de 1.° de enero de 1852 á 1.° de enero de 1856.— Los nombrados entrarán á ejercer sus funciones inmediatamente después de su nombramiento.Nota j

Palacio del gobierno. Guatemala, octubre diez y nueve de mil ochocientos cincuenta y uno.

Cúmplase y publíquese con la debida solemnidad.

      • Firmado de mi mano, sellado con el sello mayor de la república y refrendado por los secretarios de estado y del despacho del gobierno.
        — (L. S.) — Mariano ParedesNota k

Esta constitución estuvo vigente hasta el 30 de junio de 1871.



NOTAS:

  • a: esta referefencia a Dios es un texto común en las leyes españolas y conservadoras que desapareció en las constituciones liberales.
  • b: la constituyente fue convocada cuando Carrera estaba en el exilio y Guatemala inmersa en una profunda crisis de gobernabilidad e inestabilidad, gracias a la injerencia del presidente de El Salvador, el liberal Doreteo Vasconcelos. Los diputados nunca se imaginaron que terminarían haciendo una constitución para el exiliado, ya que en el momento de la convocatoria pesaba sobre él pena de muerta si intentaba regresar al país.
  • c: se aceptan a todos los centroamericanos como guatemaltecos sin poner límite alguno. Y también es la última constitución en que se menciona a los españoles que se encontraban en el país al momento de la independencia, ya que para cuando se emitió una nueva constitución en 1879, todos habían fallecido.
  • d: la adición de ciudadanos hispanoamericanos y españoles era necesaria ya que muchos de los miembros de partido conservador eran religiosos o aristócratas expulsados de sus países de origen en donde se habían impuesto gobiernos liberales. De hecho, el presidente de la Asamblea Legislativa era un ciudadano español que se había radicado en Guatemala. Nótese que los indígnas analfabetos no eran ciudadanos.
  • e: esta también fue una constitución conservadora, que se emitió luego del derrocamiento del gobierno del jefe de Estado liberal Mariano Gálvez en 1838.
  • f: no hay elecciones populares. Son los diputados aristócratas y las autoridades eclesiásticas las que eligen al presidente.
  • g: no nay ni Primer Designado a la Presidencia, ni Vicepresidente, como lo habría en las constituciones posteriores. Así, el decano de los ministros se haría cargo de la presidencia en lo que la Cámara de Representantes designaba a un nuevo gobernante. Esto ocurrió una sola vez: cuando murió Carrera en 1865, el ministro de Relaciones Exteriores, Pedro de Aycinena se hizo cargo de la presidencia interina hasta que la Cámara designó al Mariscal Vicente Cerna como presidente.
  • h: se quiso seguir el ejemplo de los Estados Unidos, en que se hacen enmiendas esporádicas a la Constitución. Sin embargo, la carta magna de 1851 fue derogada sin mayores preámbulos cuando los liberales rebeldes redactaron el Acta de Patzicía en 1871 y se rigieron por ella hasta 1879.
  • i: el poder de los eclesiásticos durante el régimen de Carrera fue similar al que tenían durante la colonia. No se toleró ninguna otra religión en el país y todo giraba en torno al catolicismo. Incluso había un Ministro de Asuntos Eclesiásticos.
  • j: todo estaba preparado para que la Asamblea designara al general Rafael Carrera como presidente, tan pronto como renunciara Paredes.
  • k: este fue prácticamente el último acto oficial de Paredes como presidente, ya que renunció el 22 de octubre.

BIBLIOGRAFIA:


14 de marzo de 1851: modifican la bandera de la República

El gobierno conservador del general Mariano Paredes modifica el escudo de la República de Guatemala

14marzo1851
Diseño de la bandera de la República de Guatemala según el decreto del 14 de marzo de 1851. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El gobierno del general  Mariano Paredes, estableció la nueva bandera de la República de Guatemala, por medio de un decreto publicado en la Gaceta de Guatemala el 21 de marzo de 1851, sustituyendo al que fue establecido por el gobierno del licenciado Mariano Rivera Paz el 14 de noviembre de 1843.  Esta nueva bandera fue establecida para la República luego del triunfo del general Rafael Carrera sobre los aliados liberales en la Batalla de La Arada el 2 de febrero de ese año, tras el que Guatemala se convirtió en la Repúbica hegemónica en la región.1

He aquí el decreto en mención:

DECRETO NÚMERO 55

El Presidente de la República de Guatemala: En atención a que desde que Guatemala se proclamó república independiente y soberana, ha debido adoptarse un pabellón particular que la distinga de las demás potencias, como también las otras señales que se usan y acostumbran en todas partes con aquel objeto;

Siendo conforme al sentimiento público el conservar aquellos colores establecidos desde antes de la declaratoria de independencia, como asimismo los que se adoptaron con posteridad a aquel suceso;

Considerando todo detenidamente, y con presencia del Decreto expedido por la Asamblea Constituyente estableciendo el escudo de armas, que debe conservarse tal como hoy existe;

De acuerdo con el dictamen del Consejo Consultivo, decreta:

    1. Los colores nacionales serán el azul, el blanco, el amarillo y el encarnado, dispuestos en la forma que manifiesta el diseño que acompaña a este decreto.
    2. El pabellón nacional llevará el escudo de armas de la República en el lugar que indica el mismo diseño
    3. El pabellón mercante será el mismo; pero sin el escudo.
    4. El gallardete será de color rojo en caso de guerra, negro en ocasión de duelo blanco en señal de paz, o de cualquiera otro motivo de regocijo.
    5. La cucarda llevará los mismos colores nacionales, conforme al diseño.
    6. Las ciudades y corporaciones que tengan escudo de armas propios, usarán de él, colocando en el lugar destinado el escudo de la República.
    7. Este decreto se publicará para que se tenga puntual observancia; se darán por las secretarías del despacho las órdenes convenientes para que se tenga exacto cumplimiento en los departamentos y oficinas de su dependencia, y se dará cuenta con él, para su aprobación, al cuerpo representativo en su próxima reunión.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala a catorce de marzo de mil ochocientos cincuenta y uno.

    • Mariano Paredes
    • Secretario de Gobernación Pedro N. Arriaga2,3

Si bien el escudo se mantuvo en esencia como lo indicaba el decreto de Rivera Paz de 1843, se le hicieron algunas modificaciones:

  1. Se removió el círculo que rodeaba a la imagen dentro del escudo y se eliminó la inscripción «Guatemala en Centro América, 15 de Setiembre de 1821«.
  2. La imagen del escudo se dividió en dos horizontalmente.  En la parte superior en lugar de los cinco volcanes se presentaron solamente tres y se agregó el océano.
  3. En la parte inferior de la imagen del escudo se agregó la nueva bandera y un pedestal con la inscripción «15 de Set. 1821«.

Esta bandera y escudo estuvieron vigentes hasta 1858, en que el gobierno del general Rafael Carrera modificó el escudo una vez más.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 193-197.
  2. La Gaceta de Guatemala (21 de marzo de 1851). «Decreto del gobierno de la República de 14 de marzo de 1851, fijando los colores de que deba formarse el pabellón nacional con otras prevenciones del caso» V (39) Guatemala: La Gaceta de Guatemala.
  3. Pineda de Mont (1869). «Recopilación de Leyes de Guatemala. compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República» I.  Guatemala: Tipografía de la Paz en el Palacio. p. 56.