18 de abril de 1853: llega el Ministro Plenipotenciario estadounidense Solon Borland

Arriba a Nicaragua el Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de los Estados Unidos para Centro América, Solon Borland

La ciudad de Managua en la época en que el Ministro Plenipotenciario Solon Borland llegó a Nicaragua. En el recuadro: retrato de Borland. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de los Estados Unidos estableció oficialmente una Legación embajada en el Estado Independiente de Guatemala el 21 de enero de 1849, la cual estuvo interinamente a cargo del diplomático Elijah Hise hasta el 23 de junio de ese año en lo que el gobierno norteamericano retiró a su embajador de la república debido a la inestabilidad que existía en la misma.1

La Legación estadounidense se mantuvo desocupada hasta el 18 de abril de 1853, fecha en que llegó el conflictivo diplomático Solon Borland, quien ya había tenido una tormentosa carrera militar y política en los Estados Unidos. Solon Borland era un médigo originario del estado de Virginia e hijo de inmigrantes provenientes de Escocia. Estudió medicina en Filadelfia y Louisville y en 1831 fue nombrado capitán del ejército encargado de contrarrestar la revoución de esclavos de Nat Turner.2 Luego, durante la guerra con México estuvo a cargo del regimiento de la Infantería Montada de Arkansas, pero fue hecho prisionero de guerra por el ejército mexicano el 23 de enero de 1847, aunque logró escapar y se reintegró al ejército estadounidense participando en todas las acciones militares desde la batalla de Molino del Rey hasta la captura de la ciudad de México el 14 de septiembre de 1847.3

Después de la guerra, Borland fue electo como senador para terminar el perído de Ambrose Hundley Sevier. Sin embargo, su posición política no era popular entre los miembros del senado ni entre los ciudadanos de Arkansas, a quienes representaba. En 1853 renunció al senado y fue nombrado Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos ante los gobiernos de Centroamérica, dirigiéndose primero a Managua, la capital de Nicaragua. Inmediatamente después de su llegada, hizo un llamado a su gobierno para que repudiara el tratado de Clayton–Bulwer que se había firmado con la Gran Bretaña para que estos últimos evitaran la construcción del Canal Interoceánico, y también solicitó que el ejército estadounidense ayudara a los hondureños contra los ingleses.4

Su estilo agresivo lo llevó a decir públicamente que su mayor ambición era que Nicaragua se convirtiera en una brillante en la bandera de los Estados Unidos, lo que le valió una reprimenda de parte del Secretario de Estado, William Marcy, quien ya estaba cansado de la indisciplina del Ministro Plenipotenciario. Borland decidió renunciar, pero antes de hacerlo provocó una grave incidente en San Juan del Norte en mayo de 1854, cuando intervino para evitar que los residentes apresaran a un estadounidense. La gente se agrupó alrededor de él y alguien le arrojó una botella que le dió en la cara a Borland, quien preso de cólera notificó del hecho al presidente de los Estados Unidos quien envió al navío de guerra «Cyane«. Cuando el barco arribó el 13 de julio de 1854, exigió que se le diera una disculpa a Borland, pero los pobladores se negaron y el poblado fue bombardeado por los marinos estadounidenses.5

Borland regresó a Little Rock, Arkansas en octubre de 1854 en donde retomó su práctica médica y reabrió su faramacia. pero su trabajo en Nicaragua dió pié para la invasion de los filibusteros de William Walter en ese país, lo que provocó la Guerra Nacional que unificó a los ejércitos centroamericanos contra los estadounidenses en 1856.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Bureau of Public Affairs – U.S. Department of State (9 de septiembre de 2013). «Diplomatic Representation for Guatemala» (en inglés)..
  2. Parramore, Dr. Thomas C. (1998). Trial Separation: Murfreesboro, North Carolina and the Civil War. (en inglés). Murfreesboro, North Carolina: Murfreesboro Historical Association, Inc. p. 10. LCCN 00503566.
  3. Portraits of United States Senators. (en inglés). Claremont, N. H.: Tracy, Kenney & Company. 1856. pp. 108-09. OL 7023541M
  4. Departamento de Estado de los Estados Unidos (2005). List of Ambassadors to Guatemala. United States Department of State. (en inglés)
  5. Encyclopedia of Arkansas (s.f.) This day in Arkansas History: July 13, 1854. (en inglés).  Encyclopedia of Arkansas.
  6. Dueñas Van Severen, J. Ricardo (2006). La invasión filibustera de Nicaragua y la Guerra Nacional. Secretaría General del Sistema de la Integración Centroamericana SG-SICA.

14 de agosto de 1853: sublevación del castillo de San José Buenavista

El coronel Leoncio Camacho lidera sublevación de 400 hombres en la guarnición del castillo de San José Buenavista

14agosto1853
Pintura de Augusto De Succa viendo a la ciudad de Guatemala desde el sur en 1870.  A la derecha se observa el Castillo de San José, y se puede apreciar como su elevación representaba una amenaza para la ciudad si su guarnición se sublevaba.  En el recuadro: el general Rafael Carrera en un cuadro en donde se muestra el mismo cuartel, ya que había sido construido durante su administración. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Si bien el capitán general Rafael Carrera quedó como dueño absoluto de  la situación tras retornar al país luego de su exilio en 1849, la situación de anarquía que se vivía en el país no cesaba.1 Y es que la pérdida de control que se produjo en los meses que siguieron a su renuncia a la presidencia el 15 de agosto de 1848 fueron tan extremos, que ni su retorno en 1849 fue suficiente para calmar la situación.2

En 1850, Carrera comentaba que «el trastorno cunde por todas partes en conscuencia precisa de que los trastornadores estánen todas las clases de la sociedad donde injustamente hablan de todo, inventan y hacen circular noticias faltas y alarmantes«, e indicaba que «este mal está en la mayor parte de los departamentos de la Repúbica«.  Esto lo obligó a tomar medidas represivas severas, decidió castigar sumaria y económicamente al que se dedicara a divulgar rumores, para «que por consiguiente no [pudiera] hablarse sino de cosas de que cada cual tenga la concienca de lo que dice y de lo que [fuera] personalmente responsable«.3

Incluso después de la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, en la que definitivamente venció a la amenaza internacional que representaban los liberales guatemaltecos exiliados en El Salvador, y los gobiernos de dicho país y el de Honduras, la paz no retornaba por completo.3  El marqués de Aycinena, obispo Juan José de Aycinena y Piñol, propuso entonces que fuera la religión católicada la que sirviera como «cimiento del edificio social«, anteponiendo la «caridad cristiana» a los arranques pasionales que había.3  El retorno de los jesuitas, aprobado el 7 de junio de 1851, y la firma del Concordato con la Santa Sede el 7 de octubre de 1852 cimentaron esta política del gobierno conservador de Carrera, quien llegó a la presidencia por segunda vez el 6 de noviembre de 1851 luego de que finalmente se aprobó una nueva constitución para la República.4

Tras asumir la presidencia, Carrera reactivó la política de pacificación que había probado durante su primer gobierno (1844-1848).  Y de ser necesario, se ponía él mismo al frente de la tropa para retomar el control de la situación.  Un ejemplo de esto ocurrió el 14 de agosto de 1853, cuando se sublevó la guarnición del Fuerte de San José Buena Vista, el cual ponía en grave peligro a la entonces pequeña Ciudad de Guatemala, que estaba a merced de los cañones de dicho fuerte, ya que en ese entonces era el punto más alto de la ciudad.  El historiador Antonio Batres Jáuregui, en su obra «La América Central ante la Historia» relata aquel hecho de la siguiente forma:

«El 14 de agosto de 1853, un coronel llamado Leoncio Camacho, hombre intrigante, de malas entrañas y peor alma, valor y agtrevimiento temerarios, encontrándose preso, por graves delitos, en el castillo de San José, en esta capital, sublevó la guarnición, secundándolo los fascinerosos Vicente Petenero y Victor Carabó.  Aquello fue mucho más trascendental que un gran escándalo, pues llegó a constituir terrible amenaza contra los habitantes de la ciudad, que estaba en peligro inminente de ser cañoneada por la artillería de la fortaleza.  Immediatamente que supo el capitán general Carrera semejante felonía, se situó en defensa de la población, con tropa y tres cañones, en la eminencia del guarda de la Barranquilla, para evitar que el público sufriera en el combate, contra el castillo sublevado».5

«Refieren las crónicas que, estando Carrera dirigiendo la refiega, le mataron el caballo con una granada.  Siguió el jefe a pie, aunque bastante golpeado, en el mismo sitio del suceso: le hicieron ver el peligro que corría.  ‘Todavía no me ha llegado la hora -exclamó-; no tengan cuidado.  Tráiganme otro caballo, a ver si tienen buena puntería esos traidores, a quienes pronto castigaré’.  A las doce de la noche del 17 de agosto, recuperó Carrera el fuerte, después de una lucha tenaz y violenta, en la cual murieron veinticuatro soldados y dos oficiales, quedando muchos heridos.  Cayeron prisioneros cuatrocientos hombres.  Fueron fusilados en el acto, Petenero, Carabó y otros dos cabecillas.  Tres días después aprehendieron a Camacho en Amatitlán, siendo ejecutado en el mismo castillo el 23 de dicho mes.»5

Fueron acciones como ésta las que finalmente decidieron al pueblo de Guatemala a nombrar al capitán general Carrera como presidente vitalicio en 1854, pues los pobladores ya estaban cansados de las constantes guerras y anarquía y necesitaban por fin vivir en paz.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Connaughton, Brian F. Moral pública y contrarrevolución: Nueva normativa socio-gubernativa en Guatemala 1839-1854. Parte segunda. En Jahrbuch für Geshichte Lateinamerikas 38.  Colonia, Alemania: Böhlau Verlag. p. 110.
  2. Ibid., p. 115.
  3. Ibid., p. 116.
  4. Ibid., p. 117.
  5. Batres Jáuregui, Alejandro (1946).  La América Central ante la Historia.  Memorias de un siglo 1821-1921.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 204-205.

17 de julio de 1856: emiten decreto para proporcionar fondos adicionales a la Universidad

El gobierno del general Rafael Carrera emite un decreto para proporcionar fondos adicionales a la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos

17julio1856
El edificio de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos en 1895, para entonces convertido en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro. Imagen tomada de El Porvenir de Centro América.  En el recuadro: el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol, rector de la universidad en 1856.; retrato que se conserva en el Museo Nacional de Historia.

El 22 de septiembre de 1855, el gobierno del presidente vitalicio, capitán general Rafael Carrera, emitió un decreto reformando los estatutos de la Nacional y Pontificia Universidad de San Carlos de Guatemala, por su importancia en el buen orden social, para evitar los abusos que se estaban cometiendo y la actualización de los estudios eclesiásticos basados en lo dispuesto en el Concordato celebrado con la Santa Sede en 1854.1

En primer lugar, el estatuto fundamental de la Pontificia Universidad pasó a ser nuevamente las constituciones de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, aprobado por el rey Carlos II el 20 de febrero de 1686, los cuales se iban a observar tal y como estaban en uso en 1821, al momento de la Independencia de Centroamérica.  Por supuesto, en caso de que hubiera discrepancias derivadas de los cambios que habían ocurrido en el gobierno y la sociedad guatemalteca en los últimos treinta años, el Rector quedaba facultado para decidir lo que más le conviniera a la universidad.1

La influencia de la Iglesia Católica sobre la formación universitaria quedó de manifiesto cuando se formó un claustro de consiliarios que elegiría al rector, conformado de la siguiente forma:2

  • Doctores:
    • Facultad de Cánones: Juan José de Aycinena, marqués de Aycinena, obispo in partibus de Trajanópolis y arcediano de la Catedral Metropolitana
    • Facultad de Teología: Basilio Zeceña, consejero de Estado
    • Facultad de Leyes: Pedro Valenzuela, consejero de Estado
    • Facultad de Medicina: Quirino Flores, protomédico
  • Bachilleres:
    • Padre Nicolás Arellano, prepósito de la congregación de San Felipe Neri
    • Fray Juan Félix de Jesús Zepeda. guardián de la comunidad de San Francisco
    • Francisco Abella
    • Presbítero Vicente Hernández2

El requisito de ingreso a los estudios de bachillerato era haber aprobado latinidad y, en el caso de los estudiantes de medicina y de farmacia, ciencias naturales; ahora bien, el decreto de reforma estipulaba que los alumnos del Colegio Tridentino, del Colegio de Infantes y del Colegio de la Compañía de Jesús podían optar inmediatamente al grado de bachiller, previa certificación.  Las cátedras generales impartidas eran filosofía, y matemática (que incluía geometría, trigonometría y álgebra), y los planes de estudio eran los siguientes:3

  • Teología: 3 años
    • Dogma
    • Moral
    • Escritura Sagrada
  • Derecho civil y canónico:
    • Cánones
    • Leyes
    • Instituta
    • Derecho natural
  • Medicina:
    • Anatomía descriptiva
    • Fisiología
    • Cirugía
    • Patología externa
    • Medicina legal
    • Patología interna
    • Higiene3

Para el funcionamiento de la institución el gobierno asignó una pensión anual de cuatro mil pesos, y le asignó las matrículas, propinas y derechos para los grados, con la que se esperaba cubrir el presupuesto estimado de seis mil quinientos pesos, pero no fue suficiente.  Así pues, el 17 de julio de 1856, se emitió el siguiente decreto para mejorar las finanzas de la universidad:4

    • Artículo 1°.— Todos los empleados de la administración pública, inclusos los de las corporaciones civiles, y con excepcion de los militares, pagarán a la arca de la universidad, por una sola vez y al librárseles el título, el dos por ciento de la renta o sueldo de un año, siempre que exceda de trescientos pesos; e igual impuesto pagarán los que obtengan beneficios eclesiásticos titulares; si los proventos ó rentas de un año pasaren de trescientos pesos. En los mismos casos pagarán el uno por ciento, si fueren nombrados interinamente.
    • Artículo 2°.— En los casos en que por las leyes vigentes se adeude alcabala por la venta, arrendamiento e imposición de censos, sobre fincas urbanas ó rusticas, en los mismos se pagará el uno por ciento, en beneficio de la universidad.
    • Artículo 3°.— Por la emisión de títulos de abogados, escribanos, médicos y cirujanos, farmacéuticos, agrimensores e ingenieros civiles, se pagará a la universidad por aquellos en cuyo favor se libren la suma de doce pesos; e igual impuesto se pagará por las venias de edad, para administrar bienes, y por los autos de emancipación, no pudiéndose librar los despachos respectivos, sin que previamente se haga constar haberse hecho el entero, con certificación del tesorero de la misma universidad.4
    • Artículo 4°.— Quedan vigentes los derechos de grados mayores y menores, y los de matrículas y exámenes, de la manera que se hallan establecidos; y se derogan las demás disposiciones que fijaron rentas primeramente a la academia de estudios y después a la universidad.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 203-210.
  2. Ibid, p. 204.
  3. Ibid., pp. 205-206.
  4. Ibid., p. 211
  5. Ibid., p. 212.

6 de julio de 1853: general Cerna aplasta a invasores liberales en Chiquimula

El general Vicente Cerna aplasta a los invasores liberales hondureños y guatemaltecos que habían invadido el departamento de Chiquimula bajo las ordenes de Trinidad Cabañas

6julio1853
Detalle de la proclama que el general Rafael Carrera envió a todos los guatemaltecos ante la invasión de Trinidad Cabanas en Chiquimula en 1853. Imagen tomada de la «Proclama del capitán general Rafael Carrera«.

Tras el retorno del capitán general Rafael Carrera de su breve exilio en México, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a Honduras y El Salvador desde donde intentaron retomar el poder.  Incluso después de la derrota aplastante que sufrieron en la Batalla de La Arada en 1851 insistieron, y así en 1853 el departamento de Chiquimula fue invadido por algunos liberales guatemaltecos y por el ejército hondureño comandado por el presidente de Honduras, Trinidad Cabañas.  Es importante destacar que en esa época, el ministro plenipotenciario de Honduras ante el gobierno de los Estados Unidos era el líder criollo liberal guatemalteco José Francisco Barrundia.

Al enterarse, el presidente Carrera emitió una proclama con el fin de levantar el espíritu popular y el 6 de julio firmo un decreto en el que llama a las armas a todos los habitantes de la República, junto con su Ministro Pedro de Aycinena.  El decreto dice así:

RAFAEL CARRERA

CAPITAN GENERAL DEL EJERCITO, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, ETC., ETC., ETC.

ATENDIENDO

A que el departamento de Chiquimula ha sido invadido por fuerzas del Gobierno de Honduras, bajo el mando del Presidente Cabañas y dirección de algunos emigrados facciosos de la República, con la mira de sujetarla y privarla de su independencia, satisfaciendo al mismo tiempo con saqueos y violencias sus resentimientos personales; y siendo de mi deber el mantener el sosiego, bienestar y seguridad de los pueblos, adoptando al efecto las medidas convenientes,

ORDENO Y MANDO:

        1. Todo habitante de la República, segun su condición y circunstancias, prestará al Gobierno sus servicios, tan luego como fuere requerido, por autoridad competente, a fin de repeler al enemigo exterior y mantener el orden interior.  Cualquiera negativa o resistencia al cumplimiento de este deber, dará lugar a que se imponga la pena que corresponda, segun la gravedad del caso, por la autoridad militar que ejercen en cada departamento los comandantes y jefes de las fuerzas, a quienes se encomienda el cumplimiento de estas disposiciones.
        2. Todo el que se uniere al enemigo, comunicare con él, o le prestare cualesquiera auxilios, será juzgado sumariamente conforme a ordenanza, y comprobándose el hecho, será pasado por las armas como traidor, siendo responsables los expresados comandantes de cualquier acto de tolerancia.
        3. Los tribunales, jueces, corregidores y demás agentes de la autoridad, reprimirán severamente con el mayor celo y actividad a los que se ocupen de esparcir papeles, falsos rumores, o cualquiera especie maliciosa; en el concepto de que también serán responsables de cualquier abandono, tolerancia o descuido en el particular.
        4. Desde esta fecha queda cortada toda comunicación con el Estado de Honduras, mientras exista su actual Gobierno y no se satisfaga a Guatemala por la ofensa que se le ha inferido.  En consecuencia, no se consentirá en adelante por las autoridades fronterizas, ni por otra alguna, que vayan o vengan pasajeros, ni se hagan introducciones o extracciones de efectos de comercio, y productos naturales; en el concepto de que transcurrido el término que el Gobierno fijará en una disposición separada, serán destruidos todos los frutos o efectos que se importen de Honduras, en contravención a lo dispuesto en el presente artículo, sin perjuicio de proceder a lo que haya lugar contra los contraventores.

Publíquese en la forma acostumbrada en esta capital, en las cabeceras de departamento, y en los pueblos fronterizos, a fin de que llegue a noticia de todos y no se alegue ignorancia.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, a 6 de julio de 1853.

        • Rafael Carrera
        • El Ministro de lo interior, encargado del despacho de la guerra, Pedro de Aycinena1

Ese mismo día el entonces general Vicente Cerna atacó las fuerzas invasoras a las 8 de la mañana  y tras dos horas y media de fieros combates en los que se llego al uso de las bayonetas, se impuso a Cabañas, quien tuvo que retirarse y pedir a los gobiernos de El Salvador y Nicaragua para que mediaran en el asunto.

Como dice el ideólogo liberal Lorenzo Montúfar en el volúmen 5 de su «Reseña Histórica de Centro-América»: «Varios encuentros entre las tropas de Carrera y Cabañas fueron siempre funestos para este Jefe.  El General Cabañas, siempre liberal, siempre intrépido y valiente, no tuvo la calma que era indispensable para no exponer en aquellas circunstancias a su patria y a su partido. En mejores días la causa liberal defendida por él habría podido triunfar; en aquellos momomentos Cabañas era preciso que sucumbiera».2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Carrera, Rafael; Aycinena, Pedro de (6 de julio de 1853). Proclama. Guatemala.
  2. Montúfar, Lorenzo (1881).  Reseña Histórica de Centro-América. Guatemala. El Progreso.

19 de enero de 1853: gobierno cesa la concesión de la Compañía Belga de Colonización

El gobierno de Guatemala cesa definitivamente la concesión hecha a la Compañía Belga de Colonización en Santo Tomás de Castilla

19enero1853

En 1842 y 1843 el gobierno de Guatemala hizo una generosa concesión a la Compañía Belga de Colonización para que construyera un pouerto en Santo Tomás de Castilla y emprendiera un agresivo plan de desarrollo en la region de Izabal.1,2

Pero diez años después lo inhóspito del lugar había diezmado a los colonos belgas quienes no habían logrado el desarrollo prometido para la región.  El gobierno del general presidente Rafael Carrera entonces cesó la concesión por medio del siguiente decreto:3

El presidente de la República de Guatemala.

Por cuanto la cámara de representantes de la República de Guatemala, habiendo tomado en consideración:

      1. Que las contratas de 4 de mayo de 1842 y adicional de 14 de octubre de 1843, celebradas con el objeto de poblar el Puerto de Santo Tomás en la costa del norte, no han sido cumplidas por la compañía belga de colonización establecida en Bruselas.
      2. Que en los diez años transcurridos desde aquella fecha, no han bastado los esfuerzos que ha hecho el gobierno de la República ni las concesiones y privilegios decretados en favor del mismo puerto para llevar adelante la empresa; y
      3. Que mientras tanto, la situación incierta en que se halla aquel establecimiento, causa graves males a la república, compromete sus derechos y con el tiempo los daños podrán ser irreparables, si no se adopta, desde luego, una medida eficaz.

Todo bien considerado, con vista de los expedientes e informes reunidos sobre el particular, resuelve lo siguientes:

      1. Cesan todas las concesiones hechas en las contratas celebradas en 4 de mayo de 1842 y 14 de octubre de 1843, con la compaña de colonización residente en Bruselas, e igualmente quedan sin efecto todos los privilegios y exenciones hechas al puerto de Santo Tomás, bajo el concepto de que iba a ser cumplido lo estipulado en dichas contratas.
      2. Las personas avecindadas en el puerto y distrito de Santo Tomás quedan bajo la protección del gobierno de la república y gozarán de los derechos que hayan adquirido legítimamente.
      3. Cualesquiera otras personas interesadas en las contratas referidas, tienen un año desde esta fecha para ocurrir al gobierno de la república con los documentos que acrediten los derechos que crean tener, a fin de que proceda a su reconocimiento conforme sea de justiciar.
      4. En lo sucesivo se observarán en el puerto de Santo Tomás las disposiciones generales que rigen en los demás de la república, quedando derogadas todas aquellas que se han dictado especialmente y no sean conformes con la presente resolución.3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Compagnie Belge de Colonisation (1844). «Colonisation du district de Santo-Thomas de Guatemala par la Communauté de l’Union». Collection de renseignements publiés ou recueillis par la Compagnie (en francés) (Original held and digitised by the British Library): 31-44.
  2. Pineda Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Real Palacio. pp. 824-831.
  3. Ibid, pp. 838,839.

3 de agosto de 1853: se promulga el Concordato con la Santa Sede

Se promulga en Guatemala el Concordato con la Santa Sede por medio del cual se le entrega a a Iglesia Católica la educación pública del país

3agosto1853
Portada de la edición oficial del Concordato entre Guatemala y la Santa Sede.  Tomado del documento digitalizado.

El Concordato fue un tratado entre el presidente, capitán general Rafael Carrera, y la Santa Sede, suscrito en 1852 por el cardenal Jacobo Antonelli y por el embajador guatemalteco ante el Vaticano, Fernando Lorenzana.  El documento fue promulgado en Guatemala el 3 de agosto de 1853 y finalmente fue ratificado por ambas partes en 1854, con las firmas de Antonelli, quien era el Secretario de Estado del Vaticano, el general Carrera y Pedro de Aycinena, Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.1

Por medio de este tratado, Guatemala le otorgó la educación del pueblo guatemalteco a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, y se comprometió a respetar las propiedades y los monaterios eclesiásticos, autorizando el diezmo obligatorio y permitendo que los obispos censuraran lo que se publicaba en el país.  En la práctica, esto se tradujo en lo siguiente:2

    1. Los jesuitas retornaron a Guatemala tras ser exiliados por la corona Española en 1767 y se hicieron cargo de la educación de la élite guatemalteca, ya que tuvieron a su cargo el Colegio y Seminario Tridentino
    2. Las grandes órdenes religiosas que retornaron al país, recuperaron parte de sus propiedades, incluyendo grandes haciendas e ingenious azucareros.  De esta forma, los frailes recuperaron el poder económico y político que perdieron en 1829.
    3. El diezmo obligatorio sirvió para afianzar el poder económico del clero secular a cargo del arzobispo.  Los curas párrocos tuvieron así una sólida fuente de ingresos, de la que otorgaban un porcentaje a la curia.
    4. Los religiosos censuraron toda la literatura liberal anticlerical que era muy común en América Latina en esa época.2

Por su parte, el Vaticano otorgó indulgencias a los miembros del ejército, permitió que quienes hubiesen adquirido las propiedades que los liberales habían expropiado a la Iglesia en 1829 las conservaran, autorizó a que el gobierno guatemalteco percibiera impuestos por lo generado por las propiedades de la Iglesia, y acordó que Guatemala tenía el derecho de juzgar con las leyes guatemaltecas a los eclesiásticos que perpetraran crímenes.2 En la práctica, lo que ocurrió fue lo siguiente:1

  1. El Vaticano perdonó de pecado mortal a todos los soldados guatemaltecos que mataran a soldados de gobiernos liberales, ya que éstos eran considerados herejes.
  2. Dado que muchos criollos compraron bienes embargados a los frailes por una fracción de su valor real luego de la expulsion de los religiosos en 1829, se logró negociar que estas propiedades no fueran retornadas a los frailes ya que significaría romper a estabilidad socioeconómica del país.
  3. El Vaticano cedió al respecto de que los curas o frailes que infringieran a ley tendrían que pagar las consecuencias ante los tribunales civiles del país.1

El Concordato mantuvo la relación estrecha entre Iglesia y Estado en Guatemala que caracterizó al gobierno conservador de los 30 años y estuvo vigente hasta la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna y Cerna.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Alejos-Grau, Carmen José (2008). Saranyana, José Ignacio, ed. Teología en América Latina 3 (ilustrada edición). Iberoamericana. ISBN 9788495107473.
  2. Aycinena, Pedro de (1854). Concordato entre la Santa Sede y el presidente de la República de Guatemala (en latín y Español). Guatemala: Imprenta La Paz.