3 de mayo de 1865: la Cámara de Representantes elige al Mariscal Vicente Cerna como presidente de Guatemala

3mayo1865
El Mercado central de la Ciudad de Guatemala, construido por el gobierno del Mariscal Vicente Cerna y destruido por el terremoto de 1976.  En el recuadro: el Mariscal Cerna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El licenciado Pedro de Aycinena asumió la presidencia provisoria tras la muerte del Capitán General Rafael Carrera el 14 de abril de ese año, ya que de acuerdo a la constitución vigente a él le correspondía por ser el minismo más antiguo.  Su primer acto oficial fue enviar una proclama a la población anunciado la elección del nuevo presidente a la brevedad posible.    (Nota de HoyHistoriaGT: es importante destacar que debido a que Carrera había si nombrado presidente vitalico en 1854, la constitución tuvo que ser modificada para regresar al sistema de presidentes electos cada cuatro años.) 1,2

El decreto de Aycinena dice así:

Pedro de Aycinena,

Ministro de Relaciones Exteriores, encargado interinamente del Gobierno;

Por cuanto: ha llegado el caso previsto en los Artículos 5° y 9° del Acta Constitutiva de la República, con motivo del fallecimiento del Excmo. Sr. Capitán General D. Rafael Carrera, Presidente de la República;

POR TANTO:

Con presencia de lo dispuesto en dichos Artículos, y oído el parecer del Consejo de Estado,

TIENE A BIEN DECRETAR Y DECRETA:

Art. 1.° — Se convoca d la Cámara de Representantes, para que constituyéndose en Asamblea general, con la concurrencia de los funcionarios que al efecto designa el Art. 5° se verifique la elección de Presidente Constitucional de la República.

Art. 2° — Con tal objeto, la Cámara abrirá su sesión extraaordinaria el dia 1.° de Mayo próximo entrante; celebrando una Junta preparatoria el dia 28 del corriente.

Art. 3° — El Ministro de Gobernación queda encargado de la Ejecución del presente Decreto.

Dado en el Palacio del Gobierno, en Guatemala, á catorce de abril de mil ochocientos sesenta y cinco.

El Ministro de Gobernación,

M. Echeverría.

Y por disposición del Sr. Ministro encargado interinamente del Gobíerno, se imprime publica y circula.— Guatemala, Abril 14 de 1865.

Echeverría.3

La elección fue realizada el 3 de mayo de 1865 por los miembros de la Cámara de Representantes que, al igual que como ocurriría con las Asambleas Legislativas que hubo en los gobiernos liberales, estaba compuesta por allegados del fallecido presidente.  Los candidatos que se presentaron fueron el Mariscal Vicente Cerna y el general Manuel González.4   El Mariscal Cerna era de origen mestizo y había sido uno de los correligionarios de Carrera desde la época en que ambos peleaban juntos durante el alzamiento católico campesino que derrocó al gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez en 1838.  Gracias a su amistad con Carrera tuvo puestos de importancia en la administración del gobierno, siendo el Corregidor del entonces vasto departamento de Chiquimula y llegando al máximo escalafón del ejército guatemalteco.  Por otra parte, el general González era descendiente de una de las familias criollas del país, pero quien acababa de regresar de México tras una larga ausencia.4

El Mariscal Cerna resultó electo, y desde su toma de posesión fue llamado “Huevo Santo” por el pueblo guatemalteco dada su parsimonia, la falta de vivacidad en su caráter y, sobre todo, por las estudiadas práticas jesuitas de piedad y catolicismo con el que el nuevo presidente se presentó ante la sociedad.5  También se dice que fue nombrado así porque, a diferencia de Carrera, no acostumbraba a tener agasajos con jovencitas durante sus viajes a los diferentes poblados que visitaba.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 87.
  2. Lainfiesta, Francisco (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. p. 4.
  3. Aycinena, Pedro de (14 de abril de 1865). Decreto del Ministro de Relaciones Exteriores, Encargado Interinamente de la Presidencia. Guatemala: Imprenta de la Paz. p. 1.
  4. Ibid, p. 5.
  5. Ibid, p. 6.

14 de abril de 1865: muere el presidente vitalicio de Guatemala, capitán general Rafael Carrera

14abril1865
Vista de la Plaza Mayor de la Ciudad de Guatemala desde la Catedral Metropolitana en la época en que falleció Rafael Carrera.  De todos los edificios, el único que sobrevive hasta hoy es el Palacio Arzobispal que se observa en primer plano.  Al fondo está el Palacio Colonial a la izquierda, el antiguo Ayuntamiento a la derecha y el mercado central que antes en la plaza.  En el recuadro: el general Rafael Carrera y su verdadera firma.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Una de las figuras olvidadas en la historia de Guatemala es, indudablemente, la del capitán general Rafael Carrera.  Lo único que dicen de él en los textos de historia que se redactaron luego de la Reforma Liberal de 1871 fue que era un “cachureco” borracho y analfabeto que firmaba como “Raca Carraca” y que era el brazo armado de la familia Aycinena, supuesto verdadero poder tras el trono.1  Por su parte, los escritores marxistas que investigaron la historia de Guatemala durante la década de 1950 y 60 se refieren a Carrera como un “reyezuelo” y casi no profundizan en su gestión puesto que un gobierno católico que se preocupara por el bienestar de los indígenas no encaja en su narrativa de dominación de clases dominantes en el país.2

Las razones por las que los liberales se esforzaron por destruir el recuerdo histórico del general Carrera son varias, entre ellas:

  1. Carrera era mestizo y su fisonomía era predominantemente indígena.3  (Incluso los criollos conservadores como, por ejemplo, Manuel Cobos Batres, intentaron decir que no era posible que tuviera ascendencia indígena porque tenía muchas cualidades, al mismo tiempo que decía que el licenciado Manuel Estrada Cabrera no era un digno presidente pues era “mestizo de indio“.4)
  2. El principal apoyo del gobierno de Carrera fueron los pactos que estableció con los líderes indígenas, en especial del occidente guatemalteco que era en donde los criollos liberales pretendían establecer su propio Estado.
  3. La Iglesia Católica era el principal aliado de Carrera, ya que éste fue nombrado líder campesino por gracia de la Virgen María en la guerra civil contra el gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez.
  4. Al retomar a sangre y fuego el Estado de los Altos en 1840, Carrera destruyó el sueño de los criollos liberales guatemaltecos de formar su propio estado con la rentable frontera con México y con el potencial de importantes puerto en Ocós y Champerico.
  5. Carrera derrotó al héroe máximo de los liberales centroamericanos, el general Francisco Morazán en marzo de 1840, dando fin no sólo con la carrera política de éste, sino con la República Federal que añoraban los liberales.
  6. En la Batalla de La Arada el 2 de febrero de 1851, Carrera venció a un ejército liberal formado por aliados de Honduras, El Salvador y Guatemala, sometiendo a ambos estados a su control a partir de entonces y eliminando la amenaza liberal a su régimen conservador.
  7. Durante todo el tiempo que Carrera fue presidente vitalicio, los criollos liberales guatemaltecos se mantuvieron en el exilio por el terror que les inspiraba.
  8. Cuando venció a Gerardo Barrios en 1863, Carrera no se detuvo sino hasta llegar a San Salvador, en donde dió orden de destruir a cañonazos la tumba de Francisco Morazán.3

Por supuerto, el general Carrera no era perfecto, ni mucho menos.  Por ejemplo, a pesar de ser fanático católico tenía la costumbre de ser agasajado con un grupo de muchachas jóvenes que le eran ofrecidas en cada poblado por donde pasaba, especialmente tras alguna victoria militar; y no se diga del sinnúmero de amantes que tuvo, entre las que hubo actrices e incluso una hermana del general Serapio Cruz (Tata Lapo).  También hizo nombrar capitán a su hijo Francisco, cuando éste era todavía un niño, y sus esbirros tenían mucha crueldad, como en la ocasión en que un barbero intentó agredir a Carrera y sus guardias no solo mataron al atacante, sino que los desmembraron y pusieron las partes del cuerpo en las entradas de la Ciudad de Guatemala como escarmiento.3  Y, quizá lo peor de todo, es que hizo muchos préstamos a bancos ingleses cuando necesitó armas para sufragar los gastos de su ejército, llegando al colmo de entregar en concesión a los ingleses la región comprendida entre el río Belice y el río Sarstún para poder obtener armas para combatir al filibustero estadounidense William Walker.5

La muete del “caudillo adorado de los pueblos“, como le decían sus aduladores, ocurrió el Viernes Santo, 14 de abril de 1865 en la Ciudad de Guatemala, y le sobrevino por una grave enfermedad estomacal que algunos historiadores indican que se produjo por un envenamiento que sufrió durante unas vacaciones, y otros por un cáncer de estómago.  Lo cierto es que Carrera pasó sus últimos días entre los hedores de su propio excremento, al que ya no podía controlar y murió poco después de ver pasar la procesión de Jesús Nazareno de La Merced.

He aquí el decreto emitido por el gobierno conservador tras la muerte del presidente vitalicio:

“Por cuanto habiéndose servido Dios Nuestro Señor llamar a sí al excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, presidente de la República;Debiéndose verificar los funerales de su excelencia con la solemnidad correspondiente y hacerse las demostraciones públicas debidas, con motivo de tan doloroso suceso.

Por tanto: oído el parecer del consejo de estado; tiene a bien decretar y decreta:

Artículo 1°. Los funerales del excelentísimo señor capitán general don Rafael Carrera, presidente de la república, se harán el día 17 del corriente a las nueva de la mañana en la Santa Iglesia Catedral, donde será sepultado el cadáver en el lugar destinado al efecto.

Artículo 2°. El ministro de gobernación, justicia y negocios eclesiásticos se pondrá de acuerdo con el muy reverendo arzobispo metropolitano para disponer la solemnidad con que deba verificarse el acto.

Artículo 3°. El ministro de hacienda y guerra dictará sus disposiciones para que se hagan al cadáver de su excelencia los honores prescritos por la ordenanza general del ejército.

Artículo 4°. Los funcionarios y empleados públicos, civiles, militares y de hacienda de la capital, vestirán luto durante treinta días.  Los de los departamentos, por igual tiempo, desde que reciban el presente decreto.

Artículo 5°. Las oficinas públicas, tiendas de comercio y talleres estarán cerrados el día en que se hagan los funerales de su excelencia el presidente.

Artículo 6°. Los ministros de gobernación, y de hacienda y guerra dispondrán que las autoridades y corporaciones concurran a las exequias y tomarán las demás disposiciones correspondientes a la solemnidad del acto.

Artículo 7°. Los corregidores de los departamentos, poniéndose de acuerdo con los curas párrocos, dispondrán se hagan honras solemnes por el eterno descanso del alma de su excelencia.”6

La muerte de Carrera obligó a restituir la constitución de 1851, ya que ésta había sido modificada el 21 de octubre de 1854 porque Carrera había sido nombrado presidente vitalicio. Esas reformas fueron una concesión personal y exclusiva, de modo que cuando falleció el presidente se consideró que legalmente debía restablecerse la constitución de 1851.  De acuerdo al artículo 9°. de aquella constitución el ministro de relaciones exteriores, Pedro de Aycinena, quedó como presidente interino y cuyo primer acto oficial fue convocar a la Cámara de Representantes para que eligiera al nuevo presidente de la República.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Arregladas para uso de las escuelas primarias y secundarias de ésta República.  Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 147-150.
  2. Martínez Peláez, Severo (1990). La patria del criollo; ensayo de interpretación de la realidad colonial guatemalteca. México: Ediciones en Marcha.
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Aycinena, Pedro de; Wyke, Charles Lennox (1859). «Tratado Aycinena-Wyke 1859». Google Docs. Guatemala.
  6. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.
  7. — (1859). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República. Tomo I. Imprenta de la Paz. pp. 85-87.

 

17 de febrero de 1865: muere Juan José de Aycinena y Piñol, Marqués de Aycinena, Obispo de Trajanópolis, rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos del gobierno de Rafael Carrera

17febrero1865
Retrato del Obispo Juan José de Aycinena y Piñol que se conserva en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.

En Guatemala el marquesado de Aycinena fue el único título nobiliario que se extendió por el Rey de España. Este título fue otorgado a Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, un ciudadano español que había llegado al Nuevo Mundo a buscar fortuna y había logrado hacer un imperio comercial gracias al transporte de carga en mulas desde los puertos del Atlántico hasta las principales ciudades de la Capitanía General.

Gracias a su imperio comercial y a su origen español, Aycinena y su familia lograron conseguir las mejores posiciones en el gobierno colonial a principios del siglo XIX, al punto que tuvieron puesto que hasta entonces habían estado a cargo únicamente de ciudadanos españoles. Por otra parte, varios de sus miembros ingresaron al clero, tanto regular como secular y gracias a todo esto, la familia alcanzó importantes posiciones gubernamentales que incluyeron el rectorado de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo y diputados ante las Cortes de Cádiz.

En la década de 1810, los Aycinena pelearon junto con los españoles para sofocar cualquier intento independentista en América Central y estuvieron en contra de cualquier movimiento de esa índole ya que implicaba perder el poder que habían conseguido. Pero la debidlidad de la corona española tras la invasion Napoleónica y el fracaso de las Cortes de Cádiz tras el retorno al poder del rey Fernando VII en 1814, llevaron a la Independencia en 1821.

Tras la creación de las Provincias Unidas del Centro de América, los Aycinena y sus familiares se aglutinaron en el partido conservador, el cual promulgaba que no se cambiara absolutamente nada en la estructura política y social del nuevo país, mientras que el resto de criollos no-aristócratas se aglutinaron en el partido liberal y pelearon por un cambio radical en la política: la separaciónde Iglesia y Estado y la eliminación de los títulos nobiliarios, principalmente.

En medio de esta vorágine de acontecimientos vivió el obsipo Juan José de Aycinena y Piñol, quien nació en la Ciudad de Guatemala, el 29 de agosto de 1792 y quien heredó el título de Marqués de Aycinena a la muerte de su padre. En 1825 fue nombrado rector de la Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo y estuvo en el cargo hasta que fue expulsado de Centroamérica junto con el resto de su familia en 1829, luego de la invasion liberal liderada por el general Francisco Morazán.

Vivió un tiempo en el exilio, junto con su hermano Mariano de Aycinena, quien había sido el jefe de Estado de Guatemala durante la invasión morazánica y cuando éste no quiso retornar a Guatemala tras el colpaso del gobierno liberal de Mariano Gálvez se convirtió en el líder del partido conservador. Su posición era mucho más débil que cuando estaban en el poder en 1829, así que tuvieron que empezar pactando con el general campesino Rafael Carrera, quien se había convertido en el hombre fuerte de Guatemala tras liderar la revolución indígena-católica que derrocó a los liberales.

Entre 1840 y 1848, ya siendo nombrado nuevamente rector de la Pontifica Universidad, Aycinena fue uno de los principales colaborades de Carrera pero cuando vio que éste parecía perder el control de la situación en 1848, no dudó en pedirle la renuncia y enviarlo al exilio. Carrera midió sus opciones perfectamente y salió del país hacia México sin oponer resistencia, desde donde estuvo esperando que la crisis interna de Guatemala obligara que lo llamaran de vuelta al poder.

Carrera regresó a Guatemala en 1849, tras haber pactado con los líderes indígenas de occidente y cuando se estaba desarrollando una sangrienta Guerra civil en Yucatán, en donde los indígenas estaban masacrando a criollos y europeos. A su retorno, los criollos liberales huyeron hacia El Salvador, pero Aycinena y los criollos conservadores no podían huir porque no eran aceptados en otros país por su tendencia pro-católica, como estaban aterrados de que una guerra civil como la de Yucatán se desatara en Guatemala, tuvieron que pactar con Carrera.

Aycinena y sus familiares se convirtieron en el Consejo de Estado del general Carrera y gobernaron junto con él hasta 1865; Aycinena falleció el 17 de febrero y Carrera el 14 de abril de ese año y puede decirse que fue en ese momento que verdaderamente terminó el gobierno conservador en Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


 

29 de agosto de 1865: fusilan al general salvadoreño Gerardo Barrios, último gobernante liberal centroamericano que intentó invadir la Guatemala conservadora de Rafael Carrera

29agosto1865
Escultura que representa el Sitio de San Salvador por las fuerzas de Rafael Carrera en 1863.  Se encuentra en el monumento a Gerardo Barrios en la capital salvadoreña. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Inicialmente, el general liberal salvadoreño Gerardo Barrios tenia una relación cordial con el gobernante guatemalteco, pero las relaciones se enfriaron y luego de una fallida invasión a Guatemala, el capitán general Rafael Carrera invadió El Salvador, tomó la ciudad capital, San Salvador, y sustituyó a Barrios por el doctor Francisco Dueñas.  En los primeros días de noviembre de 1863, Barrios tuvo que embarcarse en el Puerto de La Unión para huir al exilio.

Barrios era yerno del general Trinidad Cabañas quien por años había intentado derrocar al gobierno conservador en Guatemala y juntos se pusieron de acuerdo para el retorno de Barrios al poder.  Mientras Barrios estaba en Panamá, el general Rafael Carrera murió en Guatemala el 14 de abril de 1865, y Cabañas agitó El Salvador, alzándose en San Miguel y desconociendo la autoridad del doctor Dueñas, esperando que su aliado, el general Santiago Delgado hiciera lo mismo en San Salvador.  Sin embargo, las fuerzas gubernamentales descubrieron a Delgado y lo encarcelaron, y luego salieron a buscar a Cabañas, quien se parapetó en el puerto de La Unión en donde fue derrotado ampliamente el 29 de mayo.

Para cuando Gerardo Barrios intentó viajar a El Salvador desde Panamá, su viaje se retrasó porque el buque que había alquilado originalmente no le permitió llevar ni sus armas ni su pólvora. Al fin logró fletar otra goleta y al frente de un puñado de voluntarios regresó a su patria en donde todavía no había desembarcado cuando se enteró del rotundo fracaso de su suegro.  Barrios logró huir de aguas salvadoreñas, pero el 27 de junio de 1865 su goleta fue alcanzada por un rayo frente a las costas limítrofes de Honduras y Nicaragua.  Luego del naufragio, los sobrevivientes fueron llevados a Corinto.

Cupo la desgracia, que en ese puerto se encontraba Enrique Palacios, agente del general Carrera y enemigo personal del general Gerado Barrios ya que éste había no solo deshonrado a una hija de Palacios sino que se había burlado de ella después de hacerlo.  Palacios consiguió que el comandante del Puerto enviara a Barrios a la capital de Nicaragua en calidad de prisionero acusado de graves delitos.

Barrios no sabía que el presidente de Nicaragua, Tomás Martinez, no solamente era conservador y aliado del fallecido Carrera sino que tenia una excelente relación con el gobierno de Dueñas.  Al saber que era Barrios el que había naufragado, Martínez se comunicó con el gobierno de El Salvador, quien envió al vicepresidente de ese país con plenos poderes para exigir la extradición del reo, lo que finalmente consiguió el 14 de julio de 1865.

Barrios fue juzgado sumariamente, cargado de cadenas y condenado a muerte en el patíbulo por influencia directa del presidente Dueñas, siendo fusilado frente al Calvario el 29 de agosto a las cuatro y media de la mañana.  Solamente dijo antes de morir: “¡los calvareños duermen, y yo marcho a la tumba!”


BIBLIOGRAFIA: