11 de enero de 1873: eximen a los indígenas del servicio militar

El gobierno del general Miguel García-Granados y Zavala emite el decreto 83 eximiendo a los indígenas del servicio militar

11enero1873
Soldados guatemaltecos luego de la renuncia del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920. Nótese que todos están descalzos. En el recuadro: el general Miguel García-Granados y Zavala. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras la Revolución Liberal de 1871, el servicio militar se hizo obligatorio en 1872 planteando que el reclutamiento no debía caer «exclusivamente sobre la clase desvalida» y que los oficiales debían realizar enganches en las poblaciones ladinas.  Esto fue aclarado en el decreto N°. 83 emitido el 1873, el cual eximió a los indígenas del servicio militar, afimando que «en cambio, prestran otros de diferente naturaleza«;1 esto último, a su vez, quedaría reglamentado en 1877 con el Reglamento de Jornaleros que forzó a los indígenas a trabajar como colonos en las fincas cafetaleras.2

El decreto 83 dice así:1

Considerando: que el decreto número 66 de 8 de junio de 1872 no ha podido llenar en su totalidad el objeto que el Gobierno tuvo en mira al emitirlo, por las dificultades con que ha tropezado en la práctica, a consecuencia del régimen militar a que los pueblos se hallaban anteriormente acostumbrados; y 

Que es justo y conveniente aliviar en lo posible a la clase proletaria que por un largo período de tiempo ha sido la sola que ha pagado a la República la contribución de sangre, a que todos los ciudadanos están igualmente obligados;

Decreto:

Art. 1°. Todos los guatemaltecos, ya sean naturales o naturalizados, desde la edad de 18 años cumplidos hasta la edad de 40, tienen la obligación de prestar servicio militar cuando las necesidades de su patria así lo exijan.

Art. 2°. Al efecto, todos aquellos a quienes comprenda esta ley deberán alistarse en el cuerpo del distrito militar en que estuvieren avecindados.  Los que faltasen a este deber, ya sea por malicia o por descuido, serán penados con un año de servicio activo en la guarnición que se designe conmutable con sesenta pesos.

Art. 3°. Los Jefes Políticos pasarán lista a los Comandantes de los distritos militares de su departamento, de los guatemaltecos que se inscribieron en virtud del decreto de 8 de junio último, con expresión de aquellos a quienes sea obligatorio el servicio militar, segun lo mandado en la presente ley.

Art. 4°. Todo guatemalteco al cumplir 18 años, y teniendo las demás cualidades que expresa esta ley, deberá presentarse al Comandante del distrito militar donde estuviese avencidado, para ser alistado como miliciano, bajo la pena prescrita en el artículo 2°.

Art. 5°. Quedan exceptuados del servicio militar:

      1. Los que no hubiesen cumplido 18 años o pasaren de 40.
      2. Los indígenas que no han estado acostumbrados a este servicio y que, en cambio, prestan otros de diferente naturaleza.
      3. Los ordenados in sacris.
      4. Los física o moralmente impedidos. Este impedimento debe ser plenamente comprobado.
      5. Los que aun cuando no hubieren cumplido los 40 años que señala el artículo 1°., fueren padres de seis o más hijos legítimos.
      6. Los jóvenes menores de 21 años que acreditaren su concurrencia sin interrupción a los establecimientos nacionales de enseñanza.

Art. 6°. Los empleados públicos, que sean de elección popular o de nombramiento del Gobierno o de cualquiera otra autoridad, no podrán ser llamados a servicio activo mientras duren en el desempeño de sus cargos o destinos.  Tampoco serán llamados al servicio activo, los directores de colegios y maestros de escuelas, aunque lo sean de establecimientos privados, mientras ejercen su profesión.

Art. 7°. También podrán exceptuarse del servicio los que, a pesar de tener para prestarlo las cualidades que esta ley exige, paguen la contribución militar.  Esta contribución será para los simples artesanos, trabajadores y proletarios, de diez pesos al año; y para los que posean algunos bienes de fortuna o tengan giro o profesión productiva, de quince pesos al año.

Art. 8°. Para obtener la excepción de que habla el artículo 7°. se procederá de la manera prevenida en el artículo 6°. del Decreto de 8 de junio último.

[…]

Art. 18. Queda derogado el decreto de 8 de junio, en todo lo que se oponga a la presente ley, cuyo cumplimiento se encarga al Ministro de la Guerra.

Dado en Guatemala, a once de enero de mil ochocientos setenta y tres.

      • Miguel García-Granados
      • El Ministro de Hacienda, encargado del Despacho de la Guerra, Francisco Alburéz1

Este decreto estuvo vigente durante poco tiempo, ya que la inestabilidad del país obligó a modificarlo el 17 de octubre de ese mismo año, por el nuevo presidente J. Rufino Barrios.  Esta modificación afectó unicamente a los indígenas, ya que los obligó a realizar prácticas militares en las fincas en que estuvieran trabajando.3

Ahora bien, al exceptuar a los indígenas del servicio militar directamente, se formaron fuerzas milicianas ladinas que fueron esenciales para garantizar las transformaciones en la tenencia de la tierra que el gobierno liberal impulsó sobre las tierras comunales indígenas, especialmente la expropiación de las mismas realizada por el Decreto 170 de redención de tierras ejidales de 1877.4

Estas fuerzas ladinas protegieron a los agrimensores e intervinieron en los conflictos que hubo por disputa de tierras, además de que aseguraron el transporte de trabajadores a las fincas y actuaron para reprimir cualquier desorden que afectara los intereses gubernamentales, y los de los finqueros que necesitaran mantener orden y control dentro de sus propiedades.5

En la práctica, cuando era necesario organizar un ejército para realizar una movilización nacional, siempre se recurrió al reclutamiento de los indígenas,5 e incluso hubo momentos tan críticos en que se requirió militarizar a los institutos de educación media y las escuelas facultativas.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 69-73.
  2. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 151.
  3. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1871-1876, p. 226-227.
  4. Gobierno de Guatemala, Recopilación: Leyes emitidas, 1877-1881, p. 3-6.
  5. García Vetorazzi, María Victoria (2010) Acción subalterna, desigualdades socioespaciales y modernización. La formación de actores y circuitos del comercio indígena en Guatemala, siglos XIX y XX.  Louvain-la-Neuve: Université Catholique de Louvian, École des sciences politiques et sociales. p. 196.
  6. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1901-1902 XX. Guatemala: Tipografía Nacional.

24 de noviembre de 1873: crean el departamento de Jalapa

El gobierno del general presidente J. Rufino Barrios crea el departamento de Jalapa para mejorar la administración del oriente de Guatemal

24noviembre1873
Bandera del departamento de Jalapa, en Guatemala. En el recuadro: el acta por medio de la cual el general presidente J. Rufino Barrios decretó la creación del departamento de Jalapa en 1873. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante una gira por el oriente de la República a finales de 1873, hostil, el general presidente J. Rufino Barrios emprendió una serie de pequeñas reformas para favorecer la economía de los departamentos de la región, los cuales le eran hostiles a los criollos liberales de occidente que tomado el poder tras el triunfo de la revolución de 1871.1 El 30 de octubre, estando en Jutiapa, acordó abolir la contribución urbana,2 y el 4 de noviembre concedió una amplia amnistía a todos los desertores y rivales políticos que se habían asilado en El Salvador2. Asimismo, dispuso incrementar el impuesto a las bebidas alcohólicas en todos los departamento de la región, y fundó un colegio de secundaria para varones3 y un Hospital público en la ciudad de Chiquimula4.

Al regresar a la Ciudad de Guatemala, emitió el siguiente decreto favoreciendo la creación del departamento de Jalapa, desmembrándolo de Jutiapa:5

Decreto Número 107

Considerando: que la extensión del departamento de Jutiapa es tan grande que dificulta la vigilancia de las autoridades en todos los puntos de su comprensión.

Que es necesario limitar ésta para que sea más eficaz la acción administrativa; y que la importancia de las poblaciones situadas en la circunferencia de Jalapa demanda una atención preferente,

Decreto:

    • Artículo 1°. Se establece un nuevo Departamento que se denominará Jalapa, cuya cabecera es la villa de este nombre.
    • Artículo 2°. Compondrán este Departamento las poblaciones siguientes: Jalapa, Guastatoya, Sansare, Sanarate, soledad, Alzatate, Ingenio de Ayarce, Monjas, Chaparrón, Agua Blanca, Jilotepeque, Pinula, Santo Domingo, Achiote, Jutiaplilla y Achiotes del Cerro de Jumay.  En consecuencia, los límites de estas poblaciones serán el lindero del Departamento que se establece.
    • Artículo 3°. Se deroga el artículo 3°. del decreto número 30 de 10 de noviembre de 1871, que agregó al Departamento de Gutaemala a los pueblos de Sansare, Sanarate y Guastatoya.

Dado en Guatemala, a veinticuatro de noviembre de mil ochocientos setenta y tres.

    • J. Rufino Barrios
    • El Secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos: Marco Aurelio Soto5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. p. 229.
  2. Ibid., p. 230.
  3. Ibid., p. 231.
  4. Ibid., p. 232.
  5. Ibid., p. 233.

17 de octubre de 1873: exoneran a estudiantes universitarios de prestar servicio militar

Exoneran a los estudiantes universitarios de prestar el servicio militar, mientras que se endurece el reclutamiento de indígenas

17octubre1873
Captura de un colaborador del licenciado Manuel Estrada Cabrera en 1920.  Obsérvese a la tropa descalza y mal uniformada.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

En 1873, debido a la inestabilidad política, el gobierno del general J. Rufino Barrios estableció estrictos lineamientos para cumplir con el servicio militar obligatorio.  Para entonces la reforma agraria introducida por ls Revolución Liberal estaba en marcha, y ya se habían formado grandes fincas con los terrenos expropiados a las órdenes religiosas y a las comunidades indígenas.  En esas fincas ya estaban trabajando mozos colonos pues el cultivo del café requería de grandes cantidades de mano de obra.  Por otra parte, la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos había sido clausurada y había sido sustituida por varias Escuelas Facultativas en las que estudiaban aproximadamente ciento cincuenta universitarios en total.  En esa época solamente los hijos varones de las clases altas estudiaban en las facultades, las cuales tenían una orientación laica y práctica, en vez de la orientación católica que tenía la Pontificia Universidad.

El reclutamiento para el servicio militar no era el mismo para los indígenas que trabajaban en las fincas que para los estudiantes universitarios, como lo demuestran los siguientes dos decretos emitidos el 16 y 17 de octubre de 1873:

Palacio del Gobierno: Guatemala, octubre 16 de 1873.

En el deseo de protejer debidamente el ramo de la agricultura, conciliando las prevenciones de la ley sobre servicio militar: el General Presidente de la República, tiene a bien disponer que en lo sucesivo, los individuos empleados en fincas, que vivan en ellas y estén obligados a las listas militares del Cuerpo a que pertenezcan, pasen lista a fin de cada semana en la propia finca, ante el dueño ó administrador de ella, quien al siguiente dia entregará una copia de dicha lista al Comandante del lugar más próximo, para constancia; que el primer domingo de cada mes, los trabajadores concurran personalmente á pasar lista ante el Comandante local que haya recibido las listas parciales de cada semana; y por último, que los respectivos Comandantes, cuando necesiten cubrir el servicio militar, lo verifiquen pidiendo a cada finca, por conducto del dueño ó administrador, el número de hombres que corresponda, debiendo abstenerse de enviar patrullas a tomarlos, mientras no observen que sus disposiciones no han sido obedecidas.

Comuníquese.

        • Rubricado por el señor General Presidente.
        • Samayoa.

En resumen: este decreto dejaba a los campesinos prácticamente obligados a prestar servicio militar hasta que dicho requisito se eliminara. Por otra parte, he aquí el decreto relativo a los estudiantes universitarios:

Palacio del Gobierno: Guatemala, octubre 17 de 1873.

Traída a la vista la exposición que han elevado al Gobierno los pasantes de derecho, contraída a pedir se les exonere del servicio militar míentras llegan al término de su carrera literaria, fundándose en que los pocos recursos con que cuentan, no permiten excepcionarse pagando la contribución establecida.

Considerando justa la mencionada solicitud, y deseando el Gobierno allanar todo embarazo de la instrucción de la juventud, tiene a bien acordar el General Presidente de la República: que tanto 1os pasantes de derecho, como los de medicina y cursantes de la Universidad, los cuales se hallan en el mismo caso que los que han solicitado esta gracia, queden exceptuados del servicio de 1as armas, por el tiempo que deban concurrir clases para terminar sus respectivas carreras. El Jefe Político del Departamento, estenderá los boletos del caso por un período de seis meses, con vista de certificación de los catedráticos en que conste la regular asistencia del solicitante a las clases; y estos boletos deberán renovarse cada seis meses, presentándose igual certificación.

Comuníquese.

        • Rubricado por el señor General Presidente.
        • Samayoa

Por supuesto, al terminar la carrera universitaria tenían fondos suficientes para excepcionarse del servicio militar, quedando así libres de prestar servicio militar alguno.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso.

4 de junio de 1873: García-Granados entrega el poder a Barrios

El capitán general Miguel García-Granados entrega el poder al teniente general J. Rufino Barrios

4junio1873
Retrato de Miguel García Granados que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Miguel García Granados y Zavala era un criollo muy particular, a quien algunos historiadores han definido como un «aristócrata liberal«, que había nacido en España y pertenecía a las familias aristocráticas —conocidas en su época como «las familias» o «clan Aycinena«— que conformaron el partido conservador después de la Independencia de Centroamérica.1

Durante la Guerra Civil Centroamericana combatió a las fuerzas de los liberales peleando bajo las órdenes de Manuel José Arce, y sufrió el despojo de buena parte de sus bienes por parte Francisco Morazán cuando éste invadió a Guatemala en 1829 y expulsó a los aristócratas del territorio de Centroamérica.  Pero, a diferencia de los Aycinena, a él y a su familia se les permitió permanecer en Guatemala;  en esa época se alió con los criollos liberales, encabezados por José Francisco Barrundia  y poco a poco se fue ganando su confianza, ya que recelaban de él por ser aristócrata.2

Cuando los conservadores tomaron el poder en 1840, García Granados permanecio en Guatemala y era crítico de la labor del general presidente Rafael Carrera hasta que un día, luego de una fuerte crónica de don Miguel contra el presidente, durante un elegante almuerzo en el Palacio de Gobierno se produjo el siguiente dialogo entre el genral Carrera y el entonces teniente coronel José Víctor Zavala, quien por cierto, era primo de García Granados:3

Estimado Coronel – dijo Carrera -, ¿usted cree que los sueños nos avisan algo?

General – contestó Zavala, que era un hombre muy preparado – sé de buena fuente que ha habido estudios al respecto, y que en efecto, es posible que los sueños nos digan cosas.  Si me permite preguntarle, ¿por qué le interesan a su Excelencia?

Es que figúrese Ud., coronel, que anoche en mi sueño yo tenía preso aquí en el Palacio a don Miguel, a quien tanto estimamos, y le ordenaba a mi guardia personal que lo condujera al paredón que está aquí detrás del comedor para que lo pasaran por las armas.  Me desperté muy sobresaltado por lo que había hecho y en eso me di cuenta de que se trataba solamente de un sueño.

Todos los presentes, incluyendo García Granados comprendieron a cabalidad el significado del supuesto sueño, pero nadie hizo comentario alguno al respecto.  Algunas horas después, uno de los criollos aristócratas presentes en el almuerzo llegó a la mansión de don Miguel y le dijo que lo más prudente era que partiera en el acto, o que de lo contrario, se cumpliría el sueño.  García Granados y su familia salieron a lomo de mula de Guatemala ese mismo día.3

En el exilio, García Granados estrecho sus lazos con los criollos liberales y, logro un lugar preponderante entre ellos cuando propuso que, cuando se recobrara el poder en Guatemala, se hiciera una profunda reforma agrarian para establecer grandes plantaciones de café, y se utilizara a la enorme población indígena del país para la mano de obra que requería dicho cultivo a gran escala  Este plan quedó pospuesto por varios años, ya que Carrera tenía bajo control la situacion en Guatemala, Honduras y El Salvador, además de pactos con los líderes indígenas locales.  Pero tras la muerte del «Caudillo adorado de los pueblos« en 1865, y la de los principales criollos conservadores como el marqués Juan José de Aycinena, el poder del gobierno conservador se fue debilitando y finalmente los liberales recobraron el poder en 1871.  García Granados había regresado a Guatemala después de la muerte de Carrera y fue uno de los cabecillas de los movimientos rebeldes, por lo que fue hecho prisionero en el Fuerte de San José durante un tiempo.4

Como García-Granados había propuesto el plan de la reforma agraria para el cultivo del café, fue nombrado como presidente provisorio de Guatemala en el Acta de Patzicía, a pesar de que ya contaba con una edad avanzada.5  Sin embargo, dados sus fuertes lazos de consanguinidad con los criollos aristócratas y su escasa disciplina para atender los asuntos de estado —pues llegaba a su despacho pasado del medio día después de una larga noche de tertulia—, las reformas que los liberales querían establecer no avanzaban con la prontitud deseada.  Esto no le pareció a sus correligionarios, en especial al joven e impetuoso J. Rufino Barrios, quienes decidieron sustituir al presidente.4

Y así se hizo.  El 4 de junio de 1873, García Granados dejo el poder en manos de su joven sucesor, con instrucciones de que convocara a una Asamblea Constituyente lo antes posible para establecer una nueva constitución, ya que él no habia podido hacerlo debido a las constantes rebeliones en el oriente del pais, obviando en su solicitud mención alguna a su escasa aplicacion a los asuntos de Estado.   Al salir del poder, la Asamblea lo despidió con este breve decreto:6

La Asamblea Nacional Constituyente de la República de Guatemala,

Considerando: que el ciudadano Capitan GeneraJ Miguel García-Granados inició la revolucion democrática de 1871, con el propósito de proveerel bienestar y el progreso de la Nación: y que por sus importantes servicios en la lucha que sostuvo como Jefe del Gobierno provisorio, para llevar a cabo los expresados fines, se ha hecho acreedor al reconocimiento nacional, por tanto, emite el siguiente Decreto.

Artículo único. Se declara al Ciudadano Capitan General Miguel García-Granados, Benemérito de la patria.

Dado en el Salón de sesiones, a los dos días del mes de junio de mil novecientos setenta y tres.

        • José Antonio Salazar, presidente.
        • E. Martínez Sobral, secretario
        • Manuel Lemus, secretario

Y el primer acto oficial de Barrios como presidente de la República fue aprobar el decreto:

Palacio Nacional de Guatemala: a seis de junio de mil ochocientos setenta y tres.

Cúmplase,

        • J. Rufino Barrios
        • El Secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos, Marco A. Soto6

Ya en el poder, Barrios emprendió profundas reformas para favorecer el cultivo del café y la su propia economía y de sus correligionarios, amparándose en  el Acta de Patzicía, hasta que por fin convoco a una Asamblea Constituyente en 1878.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América CentralII. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 359.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. pp. 146-147.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 335-346.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso. pp. 3-4.
  6. Ibid., p. 196.
  7. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”.

9 de abril de 1873: decretan Reglamento de elección del Presidente de la República

Se hacen las correcciones pertinentes al Reglamento de elección del Presidente de la República emitido por el presidente provisorio Miguel García Granados

9abril1873
El templo de Santo Domingo durante la época en que J. Rufino Barrios fue electo presidente.  Poco después, su convento sería expropiado por el nuevo presidente y convertido en la Dirección General de Rentas.  Imagen tomada de El Porvenir de Centro América de 1892.  En los recuadros: retratos de los generales Barrios y Miguel García Granados tomados de Wikimedia Commons.

La relación entre Miguel García-Granados y Zavala y J. Rufino Barrios estaba muy lejos de ser cordial.  De hecho, la rivalidad entre ambos líderes se originaba en cuestiones de clase social, ya que mientras García Granados era de ascendencia española y su familia pertenecía a la familia Aycinena (es decir, a la aristocracia más rancia de Guatemala), Barrios era un criollo hacendado que no veía con buenos ojos a los aristócratas que habían estado en el poder hasta 1871.1,2

Originalmente, el plan de colocar a García Granados como presidente provisorio tenía como fin primordial conseguir una alianza estratégica con los criollos aristócratas, los cuales no tuvieron problema en pactar con el nuevo presidente, en especial en lo relativo a la disolución de los pactos que el fallecido expresidente Rafael Carrera había establecido con los líderes indígenas de la República.  Los criollos conservadores habían tolerado dichos pactos porque no querían que ocurrieran las masacres que se dieron en Yucatán, cuando los indígenas se alzaron y aniquilaron a los europeos y sus descendientes, y porque ningun otro país latinoamericano estaba dispuesto a recibirlos por su orientación conservadora.3

Pero lo criollos liberales no estaban de acuerdo con pactos que tomaran mucho tiempo, y presionaron a García Granados para que abandonara el poder en favor del mucho más joven Barrios, quien estaba dispuesto a reformar el país para beneficio suyo y de sus allegados.

La excusa para que García Granados dejara el poder estuvo en las constantes revueltas de los pueblos del oriente guatemalteco, que se resistían a aceptar a las nuevas autoridades, obligando al presidente provisorio a decretar el Estado de Sitio, y retrasando el proceso de redactar una nueva constitución de Guatemala, ya que los liberales habían desconocido la de 1851 por medio del Acta de Patzicía.4

El 29 de marzo, se emitió el siguiente decreto, que refleja la situación del país y el ansia de los liberales por salir del anciano presidente provisorio:

Decreto Num. 95

Considerando: que la intranquilidad en que ha estado y aun se encuentra el país no ha permitido a la Asamblea Constituyente emitir la ley fundamental que debe regir definitivamente en la República;Que, entre tanto, la prolongación del estado provisorio del Gobierno tiene inconvenientes graves, siendo el principal la falta de confianza que trae consigo una situación precaria y poco estable: Que aun cuando no se haya emitido la ley fundamental, esto no es obstáculo para que la Nación elija desde luego al ciudadano que deba gobernarla en el primer período constitucional:Que esta medida podrá en mucha parte contribuir a restablecer la confianza y volver la calma al país.  Todo bien considerado, y en virtud de las amplias facultades de que ha hallo investido.

DECRETO:

Artículo 1.° – Se convocará a la nación a que elija Presidente de la República, para el primer período constitucional.

Artículo 2.° – El electo entrará inmediatamente a ejercer sus funciones y durará en el ejercicio de ellas el tiempo que señale una ley fundamental, computado desde el día de la toma de posesión.

Artículo 3.° – Mientras dicha ley no se dé, las atribuciones y poderes del Presidente, serán las que designa el acta de Patzicía al Presidente provisorio.

Artículo 4.° – Las actas de elección serán abiertas por la Asamblea Constituyente, cuyo Presidente la convocará al efecto, y se procederá en todo conforme al reglamento que en esta fecha se emite.

Dado en Guatemala a veintinueve de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

    • Miguel García-Granados
    • Marco Aurelio Soto, Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Eclesiásticos4

El reglamento mencionado adolecía de varios defectos, los cuales fueron corregidos el 9 de abril, cuando se procedió formalmente a convocar a las elecciones.

El general Barrios resultó electo por inmensa mayoría, y pese a lo requerido por García Granados, no se hizo una nueva constitución sino hasta en 1879, y cuando esta estuvo lista no se computó el inicio del gobierno de Barrios desde 1873, sino desde el momento en que se aprobó la nueva constitución.5  De esta forma, por medio de una Asamblea servil y un pueblo dócil, Barrios se mantuvo en el poder legalmente durante doce años sin necesidad de reelegirse.


BIBLIOGRAFIA:

  1. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. Tomo 2. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. García Aguilar, Adolfo (1 de julio de 1899). «El general don Miguel García Granados». Revista Militar: órgano de los intereses del Ejército (Guatemala) I (15).
  3. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  4. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso.
  5. Asamblea Nacional Constituyente (1899). Ley constitutiva de la República de Guatemala decretada por la Asamblea Nacional Constituyente el 11 de diciembre de 1879 y reformada por el mismo Alto Cuerpo en 5 de noviembre de 1887 y 30 de agosto de 1897; para uso de las escuelas. Guatemala: Tipografía Nacional.

12 de marzo de 1873: Barrios suprime el fuero ecleasiástico

Queda suprimido y abolido el fuero eclesiástico, tanto en materia civil como criminal

12marzo1873
Sacerdote guatemalteco alabando al Sagrado Corazon de Jesús en esta fotografía de Juan José de Jesús Yas de finales del siglo XIX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como actualmente hay discusión sobre si debe mantenerse el fuero militar o no en Guatemala, en el siglo XIX existía una sobre la conveniencia o no de mantener el fuero eclesiástico, que favorecía únicamente a los sacerdotes de la Iglesia Católica.

El fuero eclesiástico se había eliminado tras la expulsión de las órdenes religiosas, del arzobispo Ramón Casaus y Torres y de los criollos aristócratas en 1829 luego de la invasión del general liberal Francisco Morazán,1 pero luego de la caída del gobierno liberal del Dr. Mariano Gálvez tras el levantamiento campesino-católico dirigido por Rafael Carrera en 1838,2 los criollos aristócratas empezaron a retornar a Guatemala y consiguieron que se eliminaran todos los decretos y acueros anticlericales del período liberal,3 pero cuando quisieron hacerse con el poder, tuvieron que aliarse con Carrera, que les dejó muy claro que era él el que imponía las condiciones.

Carrera se hizo con la Jefatura del Estado de Guatemala en 1844 gracias a varias maniobras por medio de las que logró salir de los eclesiásticos y de los diputadores constituyentes,4 y luego se convirtió en el primer presidente cuando creó la República el 21 de marzo de 1847;5 sin embargo, los aristócratas y los liberales estuvieron conspirando en su contra hasta que éste decidió renunciar a la presidencia y salir al exilio en 1848.6

Tal y como Carrera esperaba, los criollos no pudieron hacerse cargo de la situación y regresó a tomar el control en agosto de 1849,7 obligando a huir a los liberales y haciendo que los aristócratas pactaran con él para no tener que huir y para evitar que hubiera masacres contra ellos como las que estaban ocurriendo en ese momento en Yucatán.8

Tras derrotar a la última invasión liberal en la Batalla de La Arada en 1851, fue solo cuestión de tiempo que se redactara una constitución y que Carrera llegara al poder, lo que hizo en octubre de 1851.  Y ya en la presidencia, aceptó colaborar con la Iglesia Católica en los asuntos de estado, al punto que el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez era Consejero del presidente, y el Dr. y obispo Juan José de Aycinena y Piñol era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos. Por consejo de este último, el gobierno de Carrera firmó el Concordato con la Santa Sede en 1852 por medio del cual se suprimió el fuero eclesiástico, pero luego se emitió un decreto el 31 de marzo de 1854 que dejó a los religiosos en potestad de establecer sus propios juicios, independientemente del sistema judicial guatemalteco.9

Aquella situación hasta que llegó al poder el general J. Rufino Barrios en 1873, dos años después de la caída del gobierno conservador del mariscal Vicente Cerna el 30 de junio de 1871.  Barrios retiró los privilegios de que gozaban los religiosos con la colaboración del nuevo Ministro de Negocios Eclesiásticos, el ultra liberal Marco Aurelio Soto —a quien Barrios luego impondría y posteriormente derrocaría como presidente Honduras—, de acuerdo al siguientes decreto:10

Decreto N.° 92

Considerando: que los individuos del clero, como todos los ciudadanos en lo temporal deben estar sujetos a las leyes comunes, civiles y penales de la República, y solo gozar de los fueros que ellas establecen.

Considerando: que este principio de igualdad ante la ley y ante la justiciar reconocido en los países bien constituidos, que excluyen fueros privilegiados, lo está igualmente en el Concordato celebrado entre la Santa Sede y el Gobierno de la República; por tanto,

DECRETO:

    1. Quedan los eclesiásticos sin el privilegio del fuero, así en todo lo civil como en lo criminal.
    2. Se declaran vigentes los artículos 15 y 16 del Concordato celebrado con la Santa Sede en 7 de octubre de mil ochocientos cincuenta y dos, en los cuales se establece la supresión del fuero.
    3. En consecuencia, se deroga en todas sus partes el decreto emitido el 31 de marzo de 1854.

Dado en Guatemala, a doce de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

    • J. Rufino Barrios.
    • Marco A. Soto, Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos.10

BIBLIOGRAFIA:

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