12 de marzo de 1873: queda suprimido y abolido el fuero eclesiástico, tanto en materia civil como criminal

Sacerdote guatemalteco alabando al Sagrado Corazon de Jesús en esta fotografía de Juan José de Jesús Yas de finales del siglo XIX.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Así como actualmente hay discusión sobre si debe mantenerse el fuero militar o no en Guatemala, en el siglo XIX, y en especial durante el gobierno conservador de Rafael Carrera se estableció el llamado fuero eclesiástico, por el cual gozaban de un trato privilegiado los miembros de la Iglesia Católica en cuestiones de derecho civil y criminal.  En el gobierno de Carrera la influencia de la Iglesia Católica en los asuntos de estado era innegable, al punto que el arzobispo Francisco de Paula García y Peláez era miembro del gabinete de gobierno del presidente, y el Dr. y Obispo Juan José de Aycinena y Piñol era rector de la Pontificia Universidad de San Carlos y Ministro de Asuntos Eclesiásticos.

Dado que los miembros del partido conservador tenían fuertes nexos con los religiosos, especial los de las órdenes regulares, uno de los primeros actos oficiales del presidente J. Rufino Barrios al tomar el poder en 1873 fue el de ir retirando los privilegios de que gozaban los religiosos.  Así, con la colaboración del nuevo Ministro de Negocios Eclesiástico, Marco Aurelio Soto (a quien Barrios luego impondría y posteriormente derrocaría como presidente Honduras) decretaron la abolición del fuero eclesiástico el 12 de marzo de 1873, de acuerdo al siguientes decreto:

DECRETO N.° 92

Considerando: que los individuos del clero, como todos los ciudadanos en lo temporal deben estar sujetos a las leyes comunes, civiles y penales de la República, y solo gozar de los fueros que ellas establecen.

Considerando: que este principio de igualdad ante la ley y ante la justiciar reconocido en los países bien constituidos, que excluyen fueros privilegiados, lo está igualmente en el Concordato celebrado entre la Santa Sede y el Gobierno de la República; por tanto,

DECRETO:

  1. Quedan los eclesiásticos sin el privilegio del fuero, así en todo lo civil como en lo criminal.
  2. Se declaran vigentes los artículos 15 y 16 del Concordato celebrado con la Santa Sede en 7 de octubre de mil ochocientos cincuenta y dos, en los cuales se establece la supresión del fuero.
  3. En consecuencia, se dereoga en todas sus partes el decreto emitido el 31 de marzo de 1854.

Dado en Guatemala, a doce de marzo de mil ochocientos setenta y tres.

J. Rufino Barrios.

Marco A. Soto (Ministro de Gobernación, Justicia y Negocios Ecleasiásticos).

BIBLIOGRAFIA:

4 de diciembre de 1873: llega a la presidencia el general J. Rufino Barrios

Monumento de J. Rufino Barrios realizado por el artista español Tomás Mur por encargo del president José María Reina Barrios.  Imagen tomada de “La Ilustración Guatemalteca

Indudablemente, tanto el general J. Rufino Barrios como el general Rafael Carrera formaron la República de Guatemala tal y como la conocemos hoy en día.  Con un gobierno férreo y dictatorial ambos líderes impusieron su voluntad entre los otros estados centroamericanos y pusieron y quitaron presidentes a su antojo en los vecinos Honduras y El Salvador.

Ambos fueron fieles a sus creencias y miembras Carrera fue total y absolutamente favorable a la Iglesia Católica y a las costumbres y enseñanzas de ésta, Barrios fue laico y promovió un estado anticlerical y con leyes civiles.

A Barrios se le llama “El Reformador” porque fue el que modificó las políticas de Guatemala de forma que se alejó de la gran influencia de la Iglesia por medio de los siguiente:

  • Separación definitiva de la Iglesia y del Estado: procedió a expropiar a las órdenes regulares sus vastas propiedades, siguiendo el ejemplo de las expropiaciones hechas por el general hondureño Francisco Morazán en 1829.
  • Supresión de diezmos y primicias obligatorios​
  • Extinción de las cofradías
  • Instauración del matrimonio civil
  • Secularización de cementerios
  • Creación del registro civil
  • Instauración de la enseñanza laica en todos los colegios de la República
  • Instauración de la escuela primaria gratuita y obligatoria.
  • Reorganización de la universidad, para eliminar los cursos de teología

Pero por otra parte, su política agraria fue sumamente pesada para la población indígena, que hasta entonces había gozado de cierta autonomía gracias a los pactos que Carrera había establecido tanto con los líderes criollos como con los indígenas.  Tras la muerte de Carrera, los liberales liderados por Barrios emprendieron una agresiva Reforma Agraria que logró expropiar las tierras comunales que tenían los indígenas y convertirlas en grandes fincas para el cultivo de café, un producto que requiera grandes cantidades de mano de obra barata para ser rentable.

Para suplir la mano de obra, Barrios instauró el Reglamento de Jornaleros, por medio del cual consiguió que los indígenas no solamente ya no tuviera sus tierras comunales, sino que tuvieran que trabajar forzosamente como mozos colonos en las diferentes fincas cafetaleras que se formaron.  Como parte de esta reforma, Barrios cedió la Verapaz a colonos alemanes quienes aprovecharon la generosa concesión para establecer grandes emporios en los municipios de Tucurú, Tamahú, Purulhá y Cobán.  Entre las familias que se establecieron en esos lugares están los Diesseldorf, Sapper, Sarge y Thomae.

La imagen del general Barrios fue endiosada por los gobiernos liberales que le sucedieron, haciéndolo ver como un gran reformador que sacó a Guatemala de un profundo atraso, pero un studio objetivo de lo ocurrido realmente da cuenta de lo siguiente:

  1. La Biblioteca Nacional se formó con todos los volúmenes expropiados a las órdenes religiosas.
  2. El Instituto Nacional para Varones se estableció en el Colegio Tridentino que tenían los jesuitos y su claustro estuvo a cargo del profesor Santos Toruño, quien ya tenia un exitoso colegio desde antes de la Reforma
  3. El ferrocarril se introdujo para que los cafetaleros y azucareros pudieran sacar su producción hacia los puertos.  Los proyectos ya existían desde tiempos del gobierno conservador.

Otra característica del gobierno de Barrios fue que con él se inició el saqueo de los fondos públicos que hasta entonces se habían respetado.  Tras su muerte se publicó el libro Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública en el que se detalla que durante su presidencia llegó a acumular treinta y tres millones de pesos de la época.  Esta fortuna fue aprovechada por su viuda, Francisca Aparicio, quien gozó de una vida relajada en Nueva York y España tras la muerte de su esposo.

BIBLIOGRAFIA: