30 de marzo de 1885: el batallón Jalapa de las fuerzas guatemaltecas comandadas por J. Rufino Barrios ataca a los salvadoreños en la Hacienda El Coco

30marzo1885
Parroquia de Chalchuapa en Santa Ana, El Salvador.  A este poblado se retiraron las fuerzas salvadoreñas tras ser atacadas por las guatemalteca el 30 de marzo de 1885.  En el recuadro: el sargento primero de los cadetes de la Escuela Politécnica, Adolfo V. Hall, quien participó activamente en aquel combate.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Al general J. Rufino Barrios ya no le bastaba el poder absoluto en Guatemala.  Quería más y por ello el 28 de febrero había emitido un decreto por el que unilateralmente decretaba la Unión Centroamericana y se autonombraba jefe del ejército de la región.

Los gigantes del norte, Estados Unidos y México, se opusieron rotundamente a que Barrios emprendiera semejante campaña.  El caso de  México en particular dejó perplejo a Barrios, que ya había negociado con el gobierno de Porfirio Díaz un tratado de límites en el que renunció para siempre al reclamo territorial de Soconusco y Chiapas en 1882 para que así México no protestara cuando él unificara Centroamérica.  Por su parte, los Estados Unidos tenían intereses económicos en Nicaragua para la construcción del canal interoceánico (el que eventualmente se construyó en Panamá) y las negociaciones ya iban muy avanzadas, por lo que se opuso a un cambio en la administración de la región.

En Honduras gobernaba Luis Bográn, que era un títere de Barrios, y por lo mismo secundó el plan de Unificación al solo enterarse; pero en El Salvador, en donde gobernaba otro títere de Barrios, Rafael Zaldívar, la situación no salió como quería el presidente guatemalteco ya que Zaldívar no quiso unirse al plan de Barrios a pesar de que éste lo había puesto en el poder, aduciendo que no le era posible conseguir el concenso de sus conciudadanos.  Cuando Barrios le recriminó su actitud, Zaldívar recibió a los enviados de Nicaragua y de Costa Rica en Santa Ana el 23 de marzo y allí firmaron un pacto de alianza contra la invasión del “salvaje de San Marcos“, como llamaban al presidente guatemalteco en esos países.

Ese mismo día, Barrios había trasladado sus tropas a la frontera con El Salvador, y luego de saber del pacto de alianza entre sus oponentes, el 30 de marzo ordenó al batallón de los Jalapas a atacar las posiciones salvadoreñas en la Hacienda de El Coco, en la frontera entre Jutiapa y El Salvador. En aquella campaña se distinguió por su valor militar el joven cadete Adolfo V. Hall, sargento primero de la compañía de cadetes de la Escuela Politécnica, y quien se había ofrecido como voluntario a apoyar la campaña unionista; había sido asignado cmo Instructor a la primera compañía del batallón de los Jalapas.

Los salvadoreños huyeron hacia Chalchuapa, en donde se prepararon para defenderse. Barrios ordenó marchar sobre ellos y, sin sospecharlo entonces, preparó su final en aquel lugar, el 2 de abril de 1885.


BIBLIOGRAFIA:


22 de marzo de 1885: El Salvador, Costa Rica y Nicaragua firman en Santa Ana, El Salvador el Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región. Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%, los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, por lo que los destituyó de forma inmediata. Y luego tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella; pero el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello. Zaldívar estaba en una posición difícil el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder pues debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien consideraba su títere en El Salvador, le contestó:

“Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.”

“Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.”

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como algo resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla. Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica.  Pero ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala. Y por ello, el 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano Porfirio le respondió así a Barrios:

“La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.”

México estaba a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.

Con respecto a los Estados Unidos (que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso) al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de Estados Unidos ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años.  Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada “como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.” Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, “para que se presenten en el acto como fuerza moral” y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios.  El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al “salvaje de San Marcos” (como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios) que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.


BIBLIOGRAFIA:


20 de octubre de 1885: se modifica la Constitución de 1879 para restringir el poder ejecutivo al presidente interino Manuel Lisandro Barillas

20octubre1885
El general Manuel L. Barillas con uno de sus hijos en la década de 1890.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Los presidentes de los regímenes liberales se caracterizaron por modificar la Constitución de la República cuando ésta no les permitía gobernar de la forma que les conviniera.  Por ejemplo, J. Rufino Barrios le dió largas a la redacción de la Constitución y gobernó de facto amparándose en el Acta de Patzicía hasta que finalmente se emitió la Constitución de 1879 con la que empezó su primer período constitucional el 15 de marzo de 1880, cuando ya llevaba casi siete años en la presidencia.  Su sobrino, el general José María Reina Barrios, modificó la constitución en 1897 y extendió su mandato presidencial de seis a diez años, aunque no vivió para verlo.  Y, finalmente, tanto el licenciado Manuel Estrada Cabrera y como el general Jorge Ubico modificaron la constitución para eliminar el requisito de la no-reelección y se perpetuaron en el poder hasta que fueron derrocados.

En el caso del presidente menos conocido de la época liberal, el general Manuel Lisandro Barillas, duranate tu régimen se modificó la constitución en dos oportunidades.  La primera, el 20 de octubre de 1885 y la segunda el 5 de noviembre de 1887;  la primera vez, para restringir el poder ejecutivo y evitar que el presidente gobernara con las liberatades que se habían disenado para J. Rufino Barrios, y la segunda, para eliminar las restricciones al ejecutivo y facilitar su labor al frente del gobierno.  Presentamos a continuación el Acta por la que se modificó la constitución en 1885, con algunas observaciones sobre los principales puntos:

El artículo 5. ° queda así:

Son naturales:

1. ° — Todas las personas nacidas ó que nazcan en territorio de la República, cualquiera que sea la nacionalidad del padre, con escepción de los hijos de los ajentes diplomáticos.

2. ° — Los hijos de padre guatemalteco ó hijos ilejítimos de madre guatemalteca nacidos en país extranjero, cuando conforme á las leyes del lugar del nacimiento les corresponda la nacionalidad de Guatemala ó cuando les diere derecho de elejir y optaren por la guatemalteca.

3. ° — Sin embargo de los principios generales establecidos en los incisos anteriores, el Gobierno de la República podrá estipular tratados con las naciones amigas consultando los intereses del país al fijar las cláusulas que afecten á la nacionalidad, siempre que al mismo tiempo haya reciprocidad.

El artículo 6. ° queda así:

Se consideran también como guatemaltecos naturales á los originarios de las otras Repúblicas de Centro-América que manifiesten ante la autoridad competente el deseo de ser guatemaltecos.

El artículo 8. ° queda como sigue:

Son ciudadanos los guatemaltecos mayores de veintiún años que sepan leer y escribir; o que tengan renta, industria, oficio ó profesión que les proporcione medios de subsistencia.

(Nota de HoyHistoriaGT: esto dejaba fuera a las mujeres, y a los indígenas que trabajaban como colonos jornaleros. Años después este artículo fue ampliado para introducir a los soldados analfabetos y así facilitar la elección de militares).

El artículo 11 se reforma en los siguientes términos:

Todo poder reside originariamente en la nación: los funcionarios no sun dueños sino depositarios de la autoridad, sujetos y jamás superiores á la ley y siempre responsables, civil ó criminalmente, por su conducta oficial. Cualquier ciudadano puede acusarlos por los actos con que inflinjan la Constitución ó las leyes, ó comprometan el honor, la seguridad ó los intereses del país; y por los delitos que cometan de carácter oficial ó comunes que no sean de naturaleza privada.

(Nota de HoyHistoriaGT: este es un artículo que no se ha cumplido ni con los gobiernos liberales ni con ningun otro gobierno. Todos los presidentes que siguieron estuvieron por encima de la ley y solamente el licenciado Manuel Estrada Cabrera tuvo que enfrentar proceso legal. Los demás fueron asesinados o salieron a un exilio dorado, como en el caso del general Jorge Ubico.)

El artículo 20 queda reformado así:

La industria es libre. El autor ó inventor goza de la propiedad de su obra ó invento por un tiempo que no exceda de quince años; mas la propiedad literaria es perpetua. También podrá el Ejecutivo, de acuerdo con el Consejo de Estado, otorgar concesiones por un término que no pase de diez años á los que introduzcan ó establezcan industrias nuevas en la República, cuando sea conveniente a los intereses de ésta por la naturaleza y circunstancias de aquellas, debiendo dar cuenta á la Asamblea en la próxima Legislatura para su aprobación ó desaprobación.

(Nota de Hoy HistoriaGT: actualmente la propiedad intelectual es de 75 años. Por otra parte, las concesiones que otorgaron los gobiernos que siguieron fueron de hasta 99 años, pasando por alto la restricción que se estipula en este artículo dados los beneficios que le representaban al presidente de turno).

El artículo 42 queda como sigue:

La Asamblea no puede tener sesión sin la concurrencia de la mayoría absoluta de los miembros de que se compone, salvo para la calificación de credenciales – para lo cual basta el número de quince Diputados y para dictar á su vez las medidas conducentes á que no deje de haber mayoría en la Asamblea.

(Nota de HoyHistoriaGT: para no tener que cumplir este requisito, el presidente José María Reina Barrios disolvió la Asamblea en 1897 y reunió otra de forma precipitada entre sus allegados).

El artículo 52 se reforma así:

Corresponde al Poder Legislativo:

1. ° — Abrir y cerrar las sesiones ordinarias y extraordinarias.

2. ° — Hacer el escrutinio de votos para Presidente y Vice-presidente de la República y proclamar popularmente electos á los ciudadanos que respectivamente hubieren obtenido mayoría absoluta de votos.

3. ° — Elegir Presidente y Vice-Presidente entre los tres candidatos que respectivamente hayan obtenido el mayor número de sufragios en el caso en que no hubiere elección popular por falta de mayoría absoluta de votos.

(Nota de HoyHistoriaGT: este sistema se mantuvo vigente hasta la elección del general Fernando Romeo Lucas en 1978).

4. ° — Nombrar la persona que se haga cargo del Poder Ejecutivo cuando iea>convu.ada para ello, por falta absoluta dol Presidente y Vice-presidente.

5. ° – Dar posesión al Presidente y Vice-Presidente de la República y recibirles las protestas de ley.

6.° — Nombrar al Presidente del Poder judicial y á los Magistrados y Fiscales de los Tribunales de Justicia.

El artículo 54 se modifica de la manera siguíente:

Son también atribuciones del Poder Legislativo:

1.° — Decretar, interpretar, reformar y derogar las leyes que deben regir en todos los ramos de la Administración.

2. ° — Fijar cada año los gastos de la Administración pública, aprobando ó reprobando el presupuesto que debe presentar el Poder Ejecutivo.

3. ° — Decretar las contribuciones ó impuestos ordinarios que se necesiten para cubrir el presupuesto de los gastos de la Administración y los créditos reconocidos.

5. ° — Decretar impuestos extraordinarios cuando la necesidad lo exija.

10. — decretar pensiones y honores públicos por grandes servicios prestados á la nación.

11. — Aprobar ó reprobar los actos que hubiere practicado el Poder Ejecutivo en ejercicio de la autorización que se le haya concedido por la Asamblea conforme al inciso 6. °

12. — Conferir los grados de Brigadier y Jeneral de División cuando el Ejecutivo lo proponga y acompañe para el efecto la hoja de servicios del agraciado.

13. — Declarar la guerra y aprobar los tratados de paz.

14. — Decretar los indultos jenerales cuando lo exigiere la conveniencia pública.

15. — Admitir ó nó, según lo estime conveniente, la renuncia que haga el Presidente ó Vice-presidente de la República,

16. — Conceder ó nó permiso al Presidente de la República para ausentarse del territorio de Centro- América.

El artículo 66 se modifica así:

El período de la Presidencia es de cuatro años. El Presidente ó la persona que haya ejercido la Presidencia de la República, no podrán ser reelectos para ésta, sin que intermedie un período constitucional. Tampoco el presidente podrá ser electo Vice-Presidente para el período inmediato.

(Nota de HoyHistoriaGT: Barillas volvió a modificar la Constitución en 1887, para extender el mandato presidencial a seis años y eliminar las restricciones que esta constitución le imponía).

El artículo 60 queda reformado así:

Habrá un Vice-Presidente elejido popularmente en la misma forma y al propio tiempo que el Presidente, y en qnien se requieren las mismas cualidades que en éste.

En caso de falta absoluta del Presidente de la República, entrará desde luego el Vice-Presidente á ejercer la Presidencia por todo el tiempo que falte para completar el período constitucional.

Por falta absoluta del Vice-Presidente antes de entrar en el ejercicio de la Presidencia, se procederá á nuevas elecciones para ese cargo por aquel período.

Por falta absoluta del Vice-Presidente que estuviere ejerciendo la Presidencia, el Presidente del Poder Judicial entrará á ejercer las funciones de Presidente de la República, y el mismo día convocará a la Asamblea para que,á más tardar dentro de un mes, se reúna y designe la persona que ha de llenar la vacante por el tiempo que falte del período. En las faltas accidentales se sustituyen en el mismo orden.

(Nota de HoyHistoriaGT: esta fue la primera modificación constitucional en que se introdujo la figura del Vice-presidente. La misma fue retirada en las subsecuentes modificaciones y se regresó al sistema de nombrar designados a la presidencia).

El artículo 72 queda como sigue:

Para ser Secretario de Estado se requiere ser mayor de veintiún años y del estado seglar: hallarse en ejercicio de los derechos de ciudadano y no ser contratista de obras ó servicios públicos, ni tener pendientes de resultas de esas contratas, reclamaciones de interés propio.

(Nota de HoyhistoriaGT: se prohibe a los contratistas del estado ser ministros de Estado. Algo que no se ha cumplido en la práctica.)

Artículo transitorio.

Las presentes reformas no alteran en nada el uso de las facultades de que actualmente se halla investido el General M. Lisandro Barillas, para ejercerla hasta que tome posesión el Presidente constitucional que resultare electo y para convocar á elecciones de Diputados á la próxima Asamblea Lejislativa. La prohibición de reelección comenzará á tenor efecto en las, elecciones para el periodo de 1890 á 1894.

(Nota de HoyhistoriaGT: el general Barillas resultó electo presidente constitucional en 1886 y luego modificó la constitución nuevamente para extender el período presidencial a 6 años).

Pasa al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala. a veinte de octubre de mil ochocientos ochenta y cinco y sexagésimo cuarto de la Independencia de Centro-América.

Entre los firmantes estaban:

  • Joaquín Macal, Presidente de la Asamblea. Luego sería Ministro de Estado.
  • José M. Reina B., Diputado por San Marcos. Luego sería presidente de 1892 a 1898.

BIBLIOGRAFIA:


3 de agosto de 1885: se publica un desglose de la fortuna millonaria que acumuló el fallecido general J. Rufino Barrios durante su gobierno y que heredó su viuda Francisca Aparicio

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Francisca Aparicio y Mérida, cuando ya era la marquesa consorte de Vistabella, y quien fuera conocida por los guatemaltecos de su época como “doña Paca”. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La herencia que dejó al morir el general J. Rufino Barrios fue considerable y pasó íntegra a su viuda, Francisca Aparicio de Barrios. El documento original del inventario fue elaborado sobre la base de una auditoría realizada el 3 de agosto de 1885 por Carlos F. Murga, quien percibió seis mil pesos por sus servicios.1,2

He aquí el desglose:

Inmuebles matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)3

Tipo de bienes Descripción Monto
Urbanas
Casas de dos niveles en la esquina del Mercado en donde estaba el Hotel Universal 80.000
Casas de dos pisos 6.ª avenida sur, número 41 18.000
Casa en la 13 calle poniente 1.000
Casa en el camino del Guarda Viejo N/A
Casa en el Barrio de la Libertad N/A
Dos casas en la antigua casa de la neveria del Carmen N/A
Una casa en Quezaltenango N/A
Fincas
La Majada“, jurisdicción de Mixco N/A
Los Tarros“, jurisdicción de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla (esta finca la heredó a Luciano Barrios)2 N/A
Rodeo” del Incienso, departamento de Guatemala N/A
Paso Antonio“, en Escuintla N/A
El Barón N/A
Primavera” en San Cristóbal, Verapaz N/A
“Punían” en Escuintla 28.000
El Porvenir” en San Pablo, en San Marcos4; esta finca la describe el cercano colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, de la siguiente forma: “El general Barrios había dado principio al cultivo a gran escala del café, creando la finca colosal de su propiedad, nombrada “El Porvenir”; al pie del volcán Tajumulco; cuya finca es la mayor con que cuenta la República, hasta la fecha en que escribo (1886)”.5 N/A
El Rodeo” en San Marcos 30.000
Pacajá” en Quezaltenango 20.000
Las Salinas de Santa Eulalia en Huehuetenango, con instrumento de maquinaria 30.000

Inmuebles no matriculados para el 3 por millar (valores aproximados)6

Tipo de bienes Descripción Monto
Bienes raíces
Finca “El Malacate” en San Marcos7 60.000
Finca “Los Cerritos” de Nowas 10.000
Finca “Chuvá” en Quezaltenango 4.000
Finca “El Sauce” en Izabal 4.000
Un lote de los cinco de la Colonia Belga Santo Tomás, Izabal 10.000
Un terreno comprado a Encarnación Mazariegos en Escuintla 1.000
Un lote baldío junto Hacienda “Los TarrosEscuintla 800
La Finca “Monte Largo“, comprado a familia Beteta que cedió gratis al general Cruz 4.000
Salinas de Magdalena en el Quiché, con instrumentos de maquinaría 25.000
Una casa en Quezaltenango calle de San Nicolás 4.000
Fincas en sociedad con Felipe Márquez en las islas “El Mico” y Quiriguá en Izabal 30.000
Finca en sociedad con Ramón Murga, “El Ingenio de ArrivillagaAmatitlán 100.000
Una casa en Nueva York2 300.000
Mobiliario
En alhajas y muebles2 300.000
En cinco mil fanegas de maíz en San Rafael Mixco 20.000

Derechos y acciones8

Tipo de Ingreso Descripción Monto
Derechos en 1885
Participaciones sociales en 8.000 vales dotados, en que es su agente Felipe Márquez 400.000
Producto de 60.000 quintales de café que exportó a $10 liquidado 600.000
Producto de beneficio y venta de ganado de sus haciendas 100.000
Producto de panela y artículos de sus fincas 50.000
Producto de sal de sus salinas 10.000
Por $500 diarios que le pagó la administración de licores 45.000
Por $200 diarios que le pasaba la pagaduría militar y cien el Cuerpo de Artillería 27.000
Por utilidades en las empresas de vales; ferrocarriles, Bancos etc. N/A
Por gastos extraordinarios de representaciones que se hizo entregar N/A
Por el producto de una caballería N/A
Por el producto de un almacén de licores y comestibles en su casa N/A
Por tributo feudal que le mandó en el primer trimestre del año del presidente Rafael Zaldívar de El Salvador 45.000
Por utilidades en las contratas con el Gobierno, por medio de su agente Márquez
Por participación en Sociedad en el almacén de Licores y conservas de Antonio Mengarejo, sin pagar impuestos aduaneros de importación 25.000
Acciones
Banco de Occidente 30.000
Ferrocarril de Champerico concedidas gratis por no indemnizar propiedades particulares y dar todo el apoyo debido N/A
Ferrocarril del Sur, como el anterior N/A
Ferrocarril Urbano N/A
Agencias de San José y Champerico, además de los $25.000 anuales que le pasaban N/A

Inventario adicional9

Inventario Descripción Monto
Activo
Posesión de 300 caballerías del Gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal. 6.000
Un palacio en París, Francia, en la calle de Lafayette 400.000
La finca San Rafael en Mixco que donó á su hijo, el general Benancio Barrios 4.000
La finca denominada “Salazar” donada al general Benancio Barrios 14.000
Pasivo
Producto de sociedad en la Casa de Préstamo de Aquiles Assardo 50.000
Participación en la compañía de vapores de Guatemala en el Atlántico girando principalmente con banano en Livingston N/A
Participación en la extinguida sociedad con D. M. Forestier de siembra en Gualán y Zacapa N/A
Acciones en la sociedad agrícola de Quina en Baja Verapaz 20.000
Donación recíproca del gobierno mejicano 600.000
Suma general $3.792,600

De los negocios, o rentas con que formó su haber y sus millones el general Barrios en bancos extranjeros (valores aproximados)10

De acuerdo al colaborador de Barrios, el licenciado Francisco Lainfiesta, “habiendo entrado Barrios en creación de fincas de café y de ganado, y en grandos compras de artículos, necesitaba de una buena parte de las rentas nacionales (sus rentas) para alimentar aquellas operaciones.  Además, había comprado algunos solares o edificios viejos de consolidación y hacía construir hermosas casas; y esos gastos tenían que salir del mismo fondo.  De nada de esto hacía el gran misterio, paliando lo que pudiera decirse, con pagar de cuando en cuando algún presupuesto militar o algunos sueldos de maestros de escuelas con fondos que sacaba de su armario, para que se viera cómo tenía a su disposición de todos su peculio particular.  Más adelante, abandonando toda muestra de disimulo, hará de la renta de aguardientes se pase diariamente la suma de quinientos pesos a uno de los bancos de la capital para los asuntos urgentes del servicio y de esas sumas nadie conocerá la inversión“.5

Descripción Monto
La renta diaria de la administración general de licores desde julio de 1873 Aprox. 2.400,000
La renta diaria desde julio de 1871 al 3 de agosto de 1885 de la administración central de occidente 50.000
Las diferentes cantidades mandadas traer por sus ayudantes a la Administración central y departamentales de Occidente, a la Tesorería general de Rentas Comunes y a la Administración general de licores de la república: 4.000,000
Los $50.000 con que lo agració la Asamblea Constituyente 50.000
Sus sueldos de Teniente general, primero, y después de Presidente con gastos de Representación del estado 240.000
Sus exportaciones de café por diez años hasta el año de 1884. 4.000,000
Sus beneficios de ganado sin pagar impuestos por diez años 1.000,000
Su venta de panela y otros productos de fincas por catorce años 800.000
Desde 1873, los $25.000 anuales que le pasaba la agencia de Champerico 800.000
$300.00 diarios desde 1871 que le sacaban extraordinariamente del presupuesto militar 424.000
El tributo feudal que le pasó por 9 años el presidente Rafael Zaldívar de El Salvador a $200.000 anualmente 1.800,000
El tributo feudal que pasó Soto de Honduras en tabaco, ganado, sin pagar exportación por $60.000 anuales y luego Bográn -en dinero en 9 años 540.000
Los dividendos sobre el Ferrocarril del Sur 30.000
Los dividentos sobre el Ferrocarril de Champerico 60.000
Dividendos sobre el Ferrocarril Urbano 10.000
Las cantidades que se apercibió del gran capital de la Carretera al Norte, y por medio de Contratas con sus socios y agentes 200.000
Grandes cantidades que se hizo llegar del Banco Nacional, de los bienes de Desamortización 500.000
De los bienes de Redención de Censos 200.000
Por valores de baldíos y redenciones que directamente le entregaban los interesados 300.000
Por cuotas negativas por no ponerles estancos de chicha y aguardientes a algunos pueblos indígenas 100.000
Por cuotas de escusas de ir algunos pueblos a trabajar a los ferrocarriles en que lo mismo lucraban algunos jefes políticos 100.000
Productos de sus salinas en Santa Eulalia, departamento de Huehuetenango 100.000
Producto de las salinas de Magdalena en el Quiché 20.000
Participación en sociedad con Antonio Melgarejo, en su almacén de Licores y Conservas sin pagar derechos aduaneros 100.000
Participación en varios negocios con Felipe Márquez 100.000
Participación en destilación del Ingenio y otros negocios con Ramón Murga 100.000
Participación en vales del Banco Nacional 500.000
Lo mismo en los vales de Tesoro 200.000
En conmutas que le quedaban por indultos de reos y a veces por suscriciones a los pueblos 100.000
Participación en negocios con Florentín Sonza, de artículos de exportación é importación, por Champerico 80.000
Participación en negocios con personas de Retalhuleu y Quezaltenango 50.000
Por suscriciones de dinero mandadas levantar a varias poblaciones de la República 100.000
Participación en negocios de exportación é importación con comerciantes de Guatemala 100.000
Por ahorros en los pagos de admininistradores, mayordomos y caporales de sus fincas y negocios, que salían en el presupuesto militar 1.000,000
Por ahorros en los mozos de los mismos puntos, con motivo de cumplir allí sus trabajos de camino de ley, abonandoles únicamente medio real diario con menoscabo de la Hacienda Pública 1.000,000
Por exoneraciones en los pagos que debía hacer en su maquinaría de fincas, suyas y de sus socios 100.000
Ganancias en sociedad de distracción á las peleas de gallos 300.000
Ganancias en sociedad en otros juegos de recreo con los Presidentes de El Salvador González y Rafael Zaldívar en asociación de Dueñas, en sus entrevistas y otros muchos en Guatemala, de enormes cantidades lo propio que a los presidentes Medina,  Marco Aurelio Soto y Luis Bográn de Honduras 400.000
Ganancias como las anteriores de diversión a las carreras de caballos 100.000
En 1884 vendió una casa en la calle principal a Zara de Zaldívar 31.000
En 1884 vendió una casa frente a la Comandancia de Armas a Mariano Barrios 9.000
Por gastos de representación tomados demás de los que expresa el presupuesto, en doce años. 400.000
En participación de ciertos negocios lucrativos con el jefe político Cajas y sucesores de Huehuetenango. El jefe político Socorro De León de Suchitepequez; y el jefe político Monterroso de Retalhuleu 200.000
Por los obsequios y ovaciones desde julio de 1871 1.500,000
Los potreros del “Suchiate” por la barra de Ocós en el departamento de San Marcos, comprados por el Sr. Gral. Barrios N/A
Por utilidades en las operaciones con los fondos del Ferrocarril del Norte en el Interior y Exterior N/A
Suma total $ 33.594,000

BIBLIOGRAFIA:

  1. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”. p. 3.
  2. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. pp. 413.
  3. Wagner, Regina (2001). The History of Coffee in Guatemala. Guatemala: ANACAFE, Villegas Editores. p.125.
  4. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 4-5.
  5. Lainfiesta, Francisco (1975) [1886]. Apuntamientos para la Historia de Guatemala; Período de 20 años corridos del 14 de abril de 1865 al 6 de abril de 1885. Guatemala: Pineda e Ibarra. pp. 226,227.
  6. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 6-7.
  7. Luján Muñoz, Jorge (1998) Breve historia contemporánea de Guatemala. Guatemala: Amanuense. p. 155.
  8. Tipografía El Renacimiento, Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General, pp. 8-10.
  9. Ibid, pp. 11-12.
  10. Ibid, pp. 12-19.

 

22 de junio de 1885: el entonces presidente interino, general Manuel Lisandro Barillas, emite un nuevo y mejorado reglamento para la Biblioteca Nacional

22junio1885
 Portada de la Recopilación de Leyes de 1883 a 1885, la cual está ahora disponible en internet. Imagen tomada de Internet Archives.

Tras la muerte en Chalchuapa del general J. Rufino Barrios, el general Manuel Lisandro Barrilas se hizo de la presidencia interina gracias a un hábil ardid. Ya en el poder, se esforzó por mantener las reformas liberales iniciadas por Barrios y entre ellas, impulsó la mejora del funcionamiento de la Biblioteca Nacional.

Reproducimos a continuación algunos artículos del reglamento de 1885, los cuales llaman la atención ya que muestran la enorme diferencia en tecnología y las costumbres que existe entre la época en que se estableció la Biblioteca y la época actual de buscadores por internet y libros virtuales.

DECRETO NUM. 335.

MANUEL L. BARILLAS General de División y Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,

Considerando: que la Biblioteca Nacional ha sido considerablemente mejorada, en virtud de las últimas disposiciones dictadas por la Secretaría de Instrucción Pública; y que por lo mismo es conveniente reglamentar aquel útil establecimiento para que produzca los beneficiosos resultados que el Gobierno ha tenido en mira al establecerlo, decreto: el siguiente reglamento de la Biblioteca Nacional.

CAPITULO I.

Disposiciones varias.

Art. 1.°— La Biblioteca Nacional de Guatemala es un establecimiento destinado á servir al público, proporcionando a los suscritores de la Sala de lectura los libros que quieran consultar y los datos bibliográficos que soliciten.

Art. 2.° — Habrá socios contribuyentes y honorarios: los primeros son los que se suscriban con tal carácter, y pagarán por suscrición anual seis pesos adelantados, cuatro por un semestre, ó dos pesos cincuenta centavos por un trimestre. Estos podrán sacar del establecimiento las obras que necesiten, entendiéndose que cada socio recibirá un solo tomo, bajo conocimiento y por un plazo que no exceda de treinta días.

Art. 3.° — En caso de que la obra no sea restituida al Director de la Biblioteca en el plazo fijado en el artículo anterior, se impondrá al socio una multa que no baje de cincuenta centavos, y se le exijirá por medios coactivos la devolución.

Art. 4.° — Son socios honorarios los directores y profesores de Instrucción Pública, y podrán asistir á la Sala de lectura durante las horas de servicio; pero no podrán llevar obras a domicilio.

Art. 5.° — Nadie podrá entrar á las salas interiores sino acompañado por uno de los empleados de la Biblioteca.

Art. 6.° — Si alguno de los concurrentes ocultare un libro ó lo devolviere en mal estado, se dará inmediato aviso de lo ocurrido al Secretario de Instrucción Pública; y sin perjuicio de la responsabilidad que se exija por el daño causado, no volverá quien tal hiciere a ser admitido en la Sala de lectura y al efecto se dejará constancia de su nombre y señas.

Art. 7.° — Tampoco podrán los empleados sacar, ni prestar particularmente libros pertenecientes á la Biblioteca. El Director pedirá al Gobierno la inmediata destitución del emplado que hubiere incurrido en tal falta.

Art. 8. ° —Podrá el Director conceder a las personas que lo soliciten, permiso para sacar copias en las salas interiores.

Art. 9.° — La Biblioteca estará abierta todos los dias de las once de la mañana a las tres de la tarde, y de las cinco de la misma a las nueve de la noche.

Art. 10.° — Los directores de los establecimientos tipográficos de la República deberán remitir a la Biblioteca dos ejemplares de todo folleto, periódico y libro que editen.

CAPITULO II.
De la sala de lectura.

Art. 11.° — Los catálogos alfabéticos y movibles estarán á disposición de las personas que quieran consultarlos.

Art. 12.° — Los asistentes tienen derecho á pedirlos datos bibliográficos que necesiten, y que los empleados puedan proporcionarles, en cualquiera investigación científica ó literaria; y dejarán por escrito la consulta, cuando de pronto no pudiere satisfacerse á sus deseos.

Art. 13.° — Es deber de los empleados ser urbanos y atentos con los lectores y proporcionarles facilidades para los fines plausibles que se indican en el artículo anterior.

Art. 14.° — No se atenderá a peticiones que tengan por objeto entretener la ociosidad en vez de fomentar el estudio.

Art. 15.° — No se podrán leer obras pornográficas de la Biblioteca Nacional por personas que tengan menos de diez y ocho años de edad.

Art. 16.° — Los concurrentes guardarán silencio. Toda dificultad que ocurra, se propondrá y satisfará en voz baja, a fin de no perturbar la atención de los leyentes.

Art. 17.°— Es prohibido fumar en la sala de lectura.

Art. 18.° —Pueden los lectores sacar apuntes con lápiz, no con tinta, y cuidando de no colocar sobre el libro el papel en que se escribe. Por lo mismo es prohibido hacer calcos.

Art. 19.° — Cuando los suscriptores notaren algún daño en hojas ó láminas, deben advertirlo inmediatamente al empleado respectivo, para evitar la responsabilidad que pudiera atribuírseles.

[…]

Art. 44.° — El presente reglamento deroga el de 9 de Mayo de 1884, y queda encargado de su ejecución el Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública.

Dado en el Palacio Nacional: en Guatemala, a 22 de Junio de 1885.


BIBLIOGRAFIA:


18 de abril de 1885: tras el fracaso de la Unificación de Centroamérica emprendida por J. Rufino Barrios, se firma el tratado de paz con los estados vecinos gracias a la intervención del cuerpo diplomático

18abril1885
Así lucía la Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala en la época de la muerte de J. Rufino Barrios en 1885. Fotografía de Eadweard Muybridge.

Muerto el general presidente J. Rufino Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885, se desmoronaron todos los planes de conseguir una unificación centoramericana por la fuerza.  Le tocó al general Manuel Lisandro Barillas hacerse cargo de la situación y estabilizar no solamente la crisis interna en que se encontraba Guatemala, sino la crisis militar que había con los otros etados centoramericanos.

Fue gracias a la intervención del cuerpo diplomático que se alcanzó la paz en la región, tal como queda registrado en el acta de la Asamblea Legislativa de Guatemala que fue ratificada por el entonces presidente interino Barillas el 18 de abril de 1885:

DECRETO NUM.101.

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de la República de Guatemala

Considerando: que por el órgano de la Secretaría de Relaciones Exteriores se ha comunicado á la Asamblea el Decreto que el Ejecutivo, en uso de las facultades de que está investido, emitió el 15 del actual, declarando que desde la fecha expresada la República de Guatemala vuelve al estado de paz con la del Salvador y sus aliadas Nicaragua y Costa-Rica:

Que á tan plausible acontecimiento ha contribuido efícazmente con su amistosa intervención el Honorable Cuerpo Diplomático, acreditado en Centio-América:

Que el citado decreto denota los verdaderos intereses de la Nación, asegurando una paz honrosa, á cuya sombra puedan continuar desarrollándose los múltiples elementos de la prosperidad pública;

DECRETA:

Artículo único. -Se aprueba el Decreto que el Ejecutivo, en uso de las facultades de que está investido, emitió el 15 del presente mes; y se consigna un voto de gracias al Excelentísimo Señor Don Enrique C. Hall, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos de América, al Excelentísimo Señor Don Werner von Bergen, Ministro Residente del Imperio Alemán, al Excelentísimo Señor Don J- P. Harris Gastrell, Ministro Residente de S. M. Británica, al Excelentísimo Señor Don Melchor Ordoñez, Ministro Residente de S. M. el Rey de España, al Honorable Señor Don J. F. A. Le Brun. Encargado de Negocios de la República Francesa y al Honorable Señor Don Angel Muttini. encargado de la Legación de Italia.

Pase, al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala, á diez y ocho de Abril de mil ochocientos ochenta y cinco. 

  • José Salazar. Presidente
  • Manuel Cabral, Secretario
  • Palacio del Gobierno: Guatemala. 18 de Abril de 1885.

Cúmplase

  • M.L. Barillas

BIBLIOGRAFIA:


3 de abril de 1885: debido a la muerte del general J. Rufino Barrios, el empresario Alejandro M. Sinibaldi, primer designado a la presidencia, asume el mando como Presidente Provisorio

 

3abril1885
La tristemente célebre Penitenciaría Central de la ciudad de Guatemala, a donde el general J. Rufino Barrios enviaba a sus enemigos políticos.  En el recuadro: Alejandro M. Sinibaldi, quien asumió como presidente interino el 3 de abril de 1885. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los presidentes menos conocidos de Guatemala es el empresario Alejandro M. Sinibaldi, quien fuera diputado y consejero de Estado en los últimos años del gobierno del general J. Rufino Barrios.

Sinibaldi era una persona muy inteligente y de reconocida honradez, por lo que fue nombrado como Consejero de Estado en 1882 cuando ya era diputado ante al Asamblea Legislativo, y luego como representante del gobierno de Guatemala ante la Junta del Ferrocarril del Norte para velar por los intereses de la nación durante la construcción de ese proyecto en 1883 y como Primer Designado a la presidencia en 1884.  Por otra parte, su familia de ascendencia italiana se dedicaba a la industria y tenia fuertes nexos con el gobierno de Barrios. He aquí algunos ejemplos de esto:

  • Rafael Sinibaldi: en 1882 obtuvo una concesión de parte del gobierno del general Barrios para importar material prima para la fabricación de fósforos sin ningun gravamen fiscal.  Esta extension fue extendida por cuatro años más en 1884.
  • Julián Sinibaldi: en 1884 obtuvo en concesión el uso gratuito de la Plaza de Toros por un plazo de veinte años para organizer eventos taurinos y de entrenemiento.

Estando en funciones de Primer Designado cuando murió el general Barrios en Chalchuapa el 2 de abril de 1885, Sinibaldi fue llamado a hacer cargo del Ejecutivo por el siguiente decreto de la Asamblea Legislativa del 3 de abril:

DECRETO Número 95

LA ASAMBLEA LEGISLATIVA de la República de Guatemala,

Considerando: que el infausto acontecimiento de la muerte del general J. Rufino Barrios Presidente de la República, hace necesaria la aplicación del artículo 69 de la ley Constitutiva,

DECRETA:

Artículo Unico: se declara que el Primer Designado, Don Alejandro M. Sinibaldi, en ejercicio de la Presdiencia de la República, hará una de todas las facultades que la Constitución concde al Jefe del Ejecutivo. 

Dado en el Salón de Sesiones, en Guatemala, a tres de abril de mil ochocientos ochenta y cinco.

  • Angel María Arroyo, presidente
  • E. Martinez Sobral, secretario
  • Antonio de Aguirre, secretario3

La presión que tuvo Sinibaldi era enorme, pues Guatemala había quedado a la deriva sin el caudillo que la había gobernado por casi quince años y era presa fácil de la ambición del Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, a quien todos le temían.  He aquí cómo describe Santos Soto, (un perseguido político del fallecido general Barrios a quien habían involucrado en la Conspiración Kopesky de 1877 y en el atentado de la bomba contra Barrios y Barrundia en 1884), cómo se vivió en Guatemala la noticia del fallecimiento del presidente aquel Jueves Santo 2 de abril de 1885:2

“Llegó a esta ciudad el Jueves Santo por la tarde la noticia de que Barrios había muerto.  Toda mi familia y varios vecinos me obligaron a fuerza de instancias a salir de mi casa y a ocultarme en una de enfrente, donde me alojaron unos mexicanos. Ya estaba acostado por la noche, cuando oí gran ruido de gente y policías tirando tiros y entrando a todas las casas inmediatas.  Comprendí que me buscaban para asesinarme y me estuve quieto, hasta que como a la una de la mañana tocaron a la puerta de la casa en que me había ocultado. Saltando por encima de las paredes, me pasé a la casa contigua.  No habiéndome encontrado, pasaron a registrar la casa en donde yo estaba, y al oir yo que llamaban a la puerta, volví a pasarme a la casa que ya había sido registrada.

El Viernas Santo pasé a mi casa por ver cmo se encontraba mi mujer y mis hijos, principalmente uno de estos que estaba enfermo.  Permanecí allí algunas horas, durnate las cuales llegó de espía una señora llamada Benita Rodríguez, que fue a dar aviso a Vicente Guzmán.  Queriendo poner término a aquella situación, por el peligro que corría mi familia y las personas que me habían hecho el servicio de ocultarme en su casa, me resolví a salir.  En el acto me capturaron, conduciéndome a la sección de la Merced, donde fui registrado: me quitaron hasta las cintas de los calzones, insultándome al mismo tiempo varios de los policías. Apenas me vió Guzmán me dió de bofetadas hasta cnasarse, me tiró de las orejas y me golpeó la cara contra una cómodo hasta romperme un ojo, la boca y las narices.  En seguida me preguntó que qué hacía yo solo por las calles gritando vivas a Zaldívar y mueras a Barrios, y por qué me había ido a esconder donde Najarro.  Repliqué que todo eso era falso, pero me dijo que me fuera a mi calabozo y que yo merecía más que la muerte, pero que había de morir como ellos querían y como yo lo merecía”.2

 

Los primeros dos decretos del gobierno de Sinibaldi evidencian que ya estaba bajo la influencia de Barrundia.  En el primero, le da carta blanca al ministro de al Guerra:

Palacio del gobierno de Guatemala, Abril 3 de 1885:

El Primer Designado Encargado de la Presidencia, de acuerdo con el Consejo de Ministros

Considerando:  que en asl difíciles circunstancias que atraviesa la República se hace necesario que el Ministro de la Guerra tenga toda la libertad de acción indispensable para atender a su defensa; acuerda: se faculta al Ministro de la Guerra para que obre en el sentido que reclamen los intereses nacionales.

Comuníquese.

Sinibaldi3

Y en el segundo, suspende las garantías constitucionales, lo que permitía al general Barrundia hacer lo que quisiera con quien quisiera:

Decreto Num. 319Alejandro M. Sinibaldi, Primer Designado Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,

Considerando: que en las circunstancias que atraviesa el país debe conceptuarse amenazada la tranquilidad pública, y que en consecuencia se está en uno de los casos previstos por el artículo 39 de la ley Constitutiva; por tanto, de acuerdo con el parecer del Consejo de Ministros:

Decreto:

  • Art. 1°.: Se declaran suspensas en toda la República las garantías individuales de que habla el Título 2.° de la Constitución.
  • Art. 2°.: Dése cuenta a la Asamblea Legislativa del presente decreto.

Dado en el Palacio del Gobierno, a 3 de abrl de mil ochocientos ochenta y cinco.

  • Alejandro M. Sinibaldi
  • J. Martín Barrundia, Ministro de la Guerra
  • Delfino Sánchez, Ministro de Hacienda
  • Fernando Cruz, Ministro de Relaciones Exteriores
  • Cayetano Díaz Mérida, Ministro de Gobernación y Justicia
  • Francisco Lainfiesta, Ministro de Fomento
  • Ramón Murga, Ministro de Instrucción Pública3

Ante esta situación, los miembros de la Asamblea Legislativa movieron sus influencias y convencieron a Sinibaldi de que renunciara en favor del Segundo Designado a la Presidencia, el general Manuel Lisandro Barillas, quien sí tenia suficiente carácter para enfrentar a Barrundia y quedarse con el poder.


BIBLIOGRAFIA:


5 marzo de 1885: la Asamblea Legislativa de Guatemala se adhiere y secunda la proclama de la Unión Centroamericana del general J. Rufino Barrios

5marzo1885
Salón de sesiones de la Asamblea Legislativa de la ciudad de Guatemala durante el gobierno de J. Rufino Barrios.  Imagen tomada de la revista gubernamental “La Locomotora” de 1906. En el recuadro: el presidente de la Asamblea en ese momento, diputado Angel María Arroyo, quien era conocido por sus exageradas muestras de servilismo hacia Barrios. 

Durante los gobiernos dictatoriales del siglo XIX y primera parte del siglo XX la figura del presidente no era decorativa como lo es ahora, si que era la que verdaderamente mandaba en el país.  Para darle apariencia de regimen democrático se nombraban los diputados de la Cámara de Representantes (durante los gobiernos conservadores) o de la Asamblea Legislativa (durante los gobiernos liberales), además de los miembros de la Corte Suprema de Justicia, pero en realidad, era el presidente el poder máximo y se referían a él como el “Supremo Gobierno“.  En 1920, tras la caída del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la constitución de 1879 que había establecido J. Rufino Barrios,  y se emitió otra en la que al presidente se le había dejado menos poder que a un alcalde de pueblo, pero el golpe de estado de 1921 retornó a la de 1879.

Durante toda esa época, la Asamblea era solamente una figura decorativa totalmente servil a los designios del presidente y que servía a sus miembros a conseguir negocios que los beneficiaran mediante su eficiente cabildeo.  Como muestra de esto, reproducimos a continuación el decreto por el cual los diputados se adhirieron y secundaron la disposición del general J. Rufino Barrios de emprender unilateralmente la Unión Centroamericana, aprovechando la oportunidad para colmarlo de los elogios acostumbrados:

Decreto Número 90
La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala

Considerando: que el Presidente de la República, General J. Rufino Barrios, por medio del Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, ha dado cuenta del importantísimo Decreto datado en esta ciudad a 28 de febrero de 1885, contraído a proclamar la Unión de Centro América y dictar las providencias conducentes a realizar la patriótica y necesaria proclamación.

Considerando: que examinadas todas y cada una de las resoluciones que contiene, no menos que los razonamientos que las preceden, se encuentran conformes con las necesidades de los pueblos, con las mas legítimas aspiraciones y con los fines importantes que Centro América está llamada a cumplir en el concierto de las Naciones.

Considerando: que el Decreto emitido por el señor General Barrios, obedece a reiteradas y enérgicas manifestaciones, que la opinion pública de la América Central, en diversas ocasiones y por varios medios, ha dirigido a ese ilustre Jefe, para que lleve a la práctica la idea salvadora de hacer de las cinco pequeñas repúblicas una sola Nación grande, fuerte, próspera y feliz.

Considerando: que bien sea por el prestigio del General Barrios, demostrado en aclamaciones de que ha sido constante objeto; bien por haber contribuido poderosamente a cambiar las instituciones añejas que regían en estos países; bien porque animado de las más generosas ideas, ha dado innumerables progresos a Guatemala y coadyuvado de un modo decisivo al logro del adelanto, paz y bienestar de las otras secciones; bien por último por la gran copia de elementos de que dispone, es él el único que se encuentra en aptitud de convertir en hecho ese pensamiento, que lleva el germen de una nueva vida en que serán prácticos los verdaderos principios de la República.

Todo esto atentamente considerado; penetrado el Cuerpo Legislativo de la necesidad de disposición semejante; obsequiando las justas exigencias de los pueblos y victoreando a la República de Centro América y a su digno y esclarecido Jefe, general J. Rufino Barrios.

DECRETA:
  • Artículo 1°: La Asamblea de la Repúbica de Guatemala, por unánime aclamación de todos los diputados presentes, se adhiere y secunda en un todo los propósitos del ilustre Mandatario de la República y las resoluciones contenidas en el susodicho Decreto.
  • Artículo 2°: Conságrase el más expresivo voto de admiración al general J. Rufino Barrios por la proclamación de la República de Centro América.
  • Artículo 3°:  Todos los diputados presentes, constituidos en Asamblea, pasarán a poner este Decreto en manos del señor general Barrios.
Pase al Ejecutivo para su publicación.
Dado en el Salón de Sesiones en Guatemala, a cinco de marzo de mil ochocientos ochenta y cinco.
Entre los diputados que firmaron su adhesion al general Barrios estaban:
  • Angel María Arroyo, presidente de la Asamblea y amigo personal de Barrios.  Había sido sacerdote, pero abandonó los hábitos cuando se adhirió al partido liberal.
  • Próspero Morales, quien luego sería luego Ministro de la Guerra del presidente José María Reina Barrios e iniciaría una revolución en su contra cuando éste extendió su mandato presidencial en 1897.
  • Arturo Ubico, quien era un diputado de mucho prestigio.  Durante el gobierno de veintidós años del licenciado Manuel Estrada Cabrera sería el presidente de la Asamblea durante la mayor parte del tiempo.  Era el padre del general Jorge Ubico.
  • Alejandro M. Sinibaldi, que era también era el primer designado a la presidencia y quedó a cargo de la misma tras la muerte del general Barrios el 2 de abril de 1885.  Era bisabuelo del político guatemalteco Alejandro Sinibaldi Aparicio.

BIBLIOGRAFIA:


 

28 de febrero de 1885: el general presidente J. Rufino Barrios proclama unilateralmente la Unión de Centroamérica y se autoproclama Supremo Jefe Militar de la misma

28febrero1885
Monumento al general J. Rufino Barrios en su ubicación original, en los jardines del  Palacio y Museo de la Reforma, ubicado en donde está el Obelisco en la Ciudad de Guatemala en el siglo XXI.  Imagen de 1915 tomada del libro Homage to a Patriot.

Reproducimos a continuación la proclama del general presidente de Guatemala J. Rufino Barrios, con algunos comentarios para poner dicha proclama en su contexto histórico:1

DECRETO GENERALJ. RUFINO BARRIOS, General de División y Presidente Constitucional de la República de Guatemala

Considerando: que desde el día infausto en que el egoísmo y las criminales intrigas del partido aristócrata, desgarraron en cinco pedazos la hermosa y floreciente República de Centro América, las fracciones que hoy figuran como pueblos soberanos, luchan infructuosamente por sustraerse a las ruinosas y lamentables consecuencias de ese estado violento, que es contrario a la naturaleza, a la situación geográfica, de esta región, a sus tradiciones, antecedente e historia, y a sus intereses políticos. económicos, materiales y sociales.

(NOTA de HoyHistoriaGT:  Barrios omite decir que las intrigas fueron de ambos partidos, y que lo que verdaderamente resquebrajó la República Federal fue el anticlericalismo de los criollos liberales, quienes quisieron imponer leyes laicas e intentaron borrar de un plumazo a la Iglesia Católica, atentando contra la fe de la inmensa mayoría de la población mestiza e indígena.  Esto fue aprovechado, por un lado, por los criollos conservadores y los clérigos, quienes acusaron a los liberales de herejes azuzando a los indígenas a alzarse contra los gobernantes liberals; por el otro, por los ingleses, quienes le vendieron armas a ambos bandos y, aparte de hacer fortuna, lograron que los países de la region se fraccionaron, ya que esto le convenía a sus intereses imperialistas.  También convenientemente omite mencionar el papel que jugó el general liberal Francisco Morazán, quien fue el principal causante del rompimiento de la Federación, la cual se destruyó durante su nefasto gobierno).

Que en el estado de actual fraccionamiento, en vano se empeñan por conquistarse ante las naciones civilizadas el concepto de importancia y la respetabilidad que cumplen a su autonomía y de que gozarían indudablemente si, saliendo del aislamiento a que las reduce su pequeñez volvieran a formar, unidas todas, una República fuerte, rica y grande, capa de hacer valer todos sus derechos, de ejercer la plenitude de su soberanía y de ocupar digno y honroso puesto en el concierto de las Naciones de América y Europa, con quienes la ponen en frecuente e inmediato contacto las relaciones a que da origen su envidiable posición, la feracidad de su suelo, y las riquezas que encierra, la variedad de sus producciones, el vasto campo que ofrece a la especulación extranjera y la facilidad que brinda para enriquecerse con empresas agrícolas, industriales o mercantiles.

(Nota de HoyHistoriaGT:  aquí Barrios describe a Centroamérica tal y como está hasta la fecha.  De hecho, en el siglo XXI la injerencia internacional por los recursos naturales y la posición estratégica de la region es innegable.  De hecho, muchas empresas son de capital extranjero o de descendientes de extranjeros.)

Que los pueblos de Centro América, aleccionados ya por larga y dolorosa experiencia, y comprendiendo instintivamente que el verdadero motive y la causa primera de las calamidades que los traen sufriendo tantos desastres desde hace más de cuarenta años, y del atraso, agitación, pobreza y debilidad en que durante este tiempo han vivido radican en el inexplicable y funesto fraccionamiento de la Patrio Centro-Americana, no han cesado de abogar y clamar porque se reconstruya, ya que su fuerza solo puede provenir de la union; y solo de ésta pueden esperar respetabilidad, paz solidamente establecida, adelanto material, cultura, ilustración y moralidad republicana.

(Nota de HoyHistoriaGT:  para el presidente Barrios los “pueblos de Centro América” eran solamente los habitantes criollos.  En esa época, los indígenas no eran considerados como ciudadanos.)

Que una de las principales y más urgentes necesidades, que es la de atraer capitales exranjeros y grandes corrientes de inmigración honrada, inteligente y laboriosa para explotar los incontables ramos de riqueza que abunda en esta tierra privilegiada, y aprovechar los inmensos tesores y recursos naturales que están todavía, en su mayor parte, desconocidos o abandonados, no puede satisfacerse en la actualidad por la desconfianza que inspira la falta de crédito que resulta de la pequeñez; y se llenaría seguramente cuando se efectuara la union, porque establecido y consolidado con ella el crédito nacional, y con positivas garantías de orden y tranquilidad duraderos y de fiel cumplimiento de todos los compromisos que se contrajeran, afluirían los capitales a invertirse en un país que presta tantas comodidades para la vida y promete extraordinarios beneficios; y vendrían también, en gran número, extranjeros industriosos que realizandos cuantiosas ganancias, hicieran fecundos sus multiples elementos de producción con el poderoso concurso de su trabajo y de su inteligencia y conocimientos.

(Nota de HoyHistoriaGT: Barrios expuso aquí la política que seguirían todos los gobiernos de América Latina en el siglo XX, y que consistió en entregar sus recursos, puertos y comunicaciones a inversionistas extranjeros.  Empresas como la United Fruit Company con sede en los Estados Unidos alcanzaron un inmenso poder en la región, al punto que extraían las riquezas de los países con muy poca retribución para los mismo y cambiaban aquellos gobiernos que no les convenían a sus intereses, patrocinando para ellos varios golpes de Estado.)

Que en la situación presente cada Estado tiene que attender a su seguridad propia y tambien a la de los otros, porque la agitación y el desorden en cualquiera de ellos se propaga rápidamente a los demás; y ue los recursos que quedan a los Gobiernos y debieran dedicar al adelanto, mejorar y prosperidad públicas, tienen que consumirlos de una manera improductiva y lastimosa, en espiarse mutuamente, en cuidarse y defenderse los unos de los otros, en estar preparados con armas y elementos de guerra, y en sostener fuerzas militares que los obligan a conserver y a vivir en permanente pie de guerra, la debilidad propia, los recelos y desconfianas que recíprocamente se inspiran y los temores y alarma que se complacen en sembrar personas mal intencionadas; todo lo cual vuelve imposible una política franca y cordial de afectuosa correspondiencia y fraternidad; y creando por el contrario, una política asustadiza, envidiosa y mezquina, llena de suspicacia y de celos y de rivalidades, mantiene la inquietud, alimenta rencillas y odios de localidad; y abre, cubiertos de apariencias amistosas, abismos de separación, que, corriendo el tiempo, ya no será dable salvar, y que hará al fin completamente inasequible la armonía y union en que por tantos títulos, debieran estar identificados.

(Nota de HoyHistoriaGT:  Barrios no menciona aquí que cada vez que un partido era derrotado se refugiaba en los países vecinos de Centroamérica o en México desde donde fraguaba invasiones para recuperar el poder perdido, y que el propio general Barrios ponía y quitaba presidentes en los estados de El Salvador y Honduras.)

DECRETA:

  1. El Jefe de la República de Guatemala proclama la Unión de Centro América en una sola República: inicia, protege y sostiene todos los trabajos, operaciones y movimientos dirigidos a conseguirla; y con ese fin, assume el carácter de Supremo Jefe Militar de Centro América y el ejercicio del mando absolute como tal, hasta lograr que se reúnan estas secciones en una sola Nación y bajo una sola bandera.
  2. El propio Jefe recibirá las adhesiones de los gobiernos, pueblos y jefes que, en los términos establecidos en ese Decreto, abracen la causa de la Unión.
  3. Una Asamblea general compuesta de quince individuos por cada uno de los Estados, elegidos popularmente con la más amplia libertad e independencia entre las personas que conforme a las leyes respectivas, puedan ejercer la representación popular y se reunirá en esta Ciudad de Guatemala, el día 1 de mayo próximo, para decretar la Constitución Política de la República de Centro América y fijar especialmente la manera, tiempo y forma de la elección de Presidente, la duración de su período y la fecha en que el electo recibirá de la Asamblea el mando supremo constitucional; y para hacer la designación de la Ciudad o punto del territorio de Centro América en que se establezca la capital y sirva de residencia de los Supremos Poderes.
  4. Toda persona, de carácter oficial o privado, que se declare contra la Unión, o se oponga a sus operaciones y trabajos y los embarace de cualquier modo, será tenida como traidora a la gran causa de la Nacionalidad; quedará incapaz de todo cargo y empleo en la República de Centro América, y se sujetará a las consecuencias y responsabilidad que procedan, segun la naturaleza de los actos que hubiera ejecutado.
  5. Se excita a todos los pueblos de las Repúblicas de Centro América a que se pronuncien en favor de la Unión; y Guatemala hace desde luego causa común con los que se declaren por aquella; quedando desconocida cualquier autoridad que la resista.
  6. Los Jefes y Oficiales de las milicias de Centro América que se decidan por la Unión y presten sus servicios para las realizaciones de ese ideal del patriotismo, serán acreedores a un ascenso de grado en el Ejército de la República de Centro América; y si hubieran obtenido ya el grado más alto, serán condecorados solemnemente con una medalla de oro que, en inscripción alusiva, recuerde sus méritos.
  7. Los clases y soldados que se señalen por su valor y comportamiento, recibirán, además del ascenso, la distinción y recompense que oportunamente se acordará para premiar sus servicios.
  8. El pabellón de Centro América, y que servirá de esta fecha para los defensores de la Unión, será de azul y blanco, dispuesto en tres fajas verticales, de las que la del centro será blanca, y azules las de los extremos.  La faja blanca llevará el escudo; un quezal sobre una columna, y en ésta la leyenda Libertad y Unión.- 15 de septiembre de 1821 – 28 de febrero de 1885.
  9. No se reconocen las negociaciones sobre territorio, tratados internacionales, empréstitos extranjeros o nacionales, y demás estipulaciones de análogo carácter o importancia que arregle o concluya cualquiera de los otros Estados de Centro América después de la fecha de este Decreto.
  10. El Ministro de Relaciones Exteriores queda encargado de dar cuenta a la Asamblea: y de ponerlo en conocimiento de los Gobiernos de la América Central, y de los de América y Europa, con quienes cultiva relaciones de amistad o de comercio.
  11. El Secretario del Despacho de Gobernación y Justicia proveerá a todo lo que exija la oportuna instalación de la Asamblea General de los Estados.
  12. Queda a cargo de la Secretaría de Guerra atender a todo lo demás que requiera la ejecución de este Decreto.

Dado en el Palacio Nacional de Guatemala, a 28 de febrero de 1885.

J. Rufino Barrios1


BIBLIOGRAFIA:


 

6 de abril de 1885: mediante un hábil ardid el general Manuel Lisandro Barillas se erige en presidente provisorio

6abril1885
Vista del Cementerio General en la época en que ocurrieron estos hechos. Imagen publicada por “La Ilustración Guatemalteca” en 1896. Imagen tomada de Wikimedia Commons

Cuando se supo de la muerte del presidente Barrios en Chalchualpa el 2 de abril de 1885, inmediatamente asumió como nuevo presidente el primer designado a la Presidencia, el señor Alejandro M. Sinibaldi,1 (bisabuelo del conocido politico guatemalteco homónimo del siglo XXI).

Sabiendo que Sinibaldi era una persona inteligente pero muy tranquila, varios grupos intentaron aprovechar la inestabilidad para hacerse del poder. Entre quienes quisieron tomar ventaja de la situación estaba el Ministro de la Guerra, general Juan Martín Barrundia, quien consiguió que Sinibaldi declarara estado de sitio y le confiriera poderes dictatoriales para calmar la situación.2

He aquí los decretos que emitió Sinibaldi el 3 de abril y que evidencian que ya estaba siendo víctima de la presión de Barrundia:

Palacio del Gobierno: Guatemala Abril 2 de 1885.El Primer Designado Encargado de la Presidencia, de acuerdo con el Consejo de Ministros,

Considerando: que en las difíciles circunstancias que atraviesa la República, se hace necesario que el Ministro de la Guerra tenga toda la libertad de acción indispensable para atender a su defensa; acuerda:

Se faculta al Ministro de la Guerra para que obre en el sentido que reclamen los intereses nacionales.

Comuníquese,

  • Primer Designado en el ejercicio del Poder Ejecutivo, Sinibaldi
  • Díaz Mérida3

Y éste es el otro decreto:

Alejandro M. Sinibaldi, Primer Designado Encargado de la Presidencia de la República de Guatemala,Considerando: que en las circunstancias que atraviesa el país, debe conceptuarse amenazada la tranquilidad pública, y que en consecuencia, se está en uno de los casos previstos por el artículo 39 de la ley Constitutiva; por tanto, de acuerdo con el parecer del Consejo de Ministros,

DECRETO:

Artículo 1.°: Se declaran suspensas en toda la República las garantías individuales de que habla el Título 2.° de la Constitución.
Artículo 2.°: Dése cuenta a la Asamblea Legislativa del presente Decreto.

Dado en el Palacio del Gobinero, a 3 de abril de mil ochocientos ochenta y cinco.

Alejandro M. Sinibaldi

El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, J. Martín Barrundia
El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda, Delfino Sánchez
El Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, Fernando Cruz
El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, Cayetano Díaz Mérida
El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, Francisco Lainfiesta
El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Ramón Murga4

 

Barrundia era considerado como el responsable de numerosos atropellos y de la represión que ocurrieron durante el gobierno de Barrios, así que muchos ciudadanos se movilizaron ante la Asamblea Nacional Legislativa y el cuerpo diplomático para detenerlo. Una comisión se presentó ane el presidente de la Asamblea Legislativa (entonces presidida por el ex sacerdote Ángel María Arroyo) y, tras varias deliberaciones, el presidente Sinibaldi y su gabinete presentaron su renuncia, y la Asamblea decidió mandar a llamar al segundo designado a la Presidencia, el general Manuel Lisandro Barillas, para que se hiciera cargo del gobierno interino.​4

Barillas era el jefe político de Quetzaltenango, así que para que se presentara lo antes posible se dispusieron numerosos caballos de posta y salieron varias personalidades inmediatamente para mandarlo a traer; Barillas salió rápidamente y llegó al Cementerio General el 6 de abril, en traje de viaje y completamente empolvado por el largo el camino. Se dirigió hasta el lugar en donde estaban sepultando al general Barrios, y al ver a Barrundia (que estaba montado en un corcel blanco dando instrucciones a sus subalternos) le dijo: “Vengo a hacerme cargo de la presidencia, pues a mí me corresponde. Además, necesito que me prepare hospedaje y alimentación para la tropa de cinco mil hombres que tengo acantonada en el Guarda Viejo”.​ Barrundia se asustó al ver que Barillas no había llegado solo e inmediatamente entregó el poder; para cuando se dio cuenta de la treta, Barillas no solamente ya era el presidente interino sino que además se había adjudicado para sí la Secretaría de la Guerra.5

He aquí la declaratoria que hizo Barillas a los habitantes de la República cuando asumió el poder el 6 de abril:

Manuel Lisandro Barillas, General de Brigada y Designado a la Presidencia de la República, en ejercicio del Ejecutivo.A los habitantes de la República:

La Asamblea Nacional Legislativa, en la observancia de lo dispusto en la ley Constitucional, me ha llamado para ponerme al frente del Gobierno en mi carácter de designado. Inmediatamente he correspondido al llamamiento, porque si siempre he querido seguir respetuosamente la ley fundamental y servir a mi Patria, ese deber es mucho más imperioso y sagrado en cualesquiera circunstancias difíciles para ella.

Las que atraviesa la República en la actualidad serían verdaderamente tales, si no se contara con el concurso y la abnegación de los buenos patriotas, para sostener el orden y la tranquilidad interior y para mantener honradamente la dignidad del país. Debemos ser grandes ante la desgracia que la ha abrumado con la pérdida del ilustre Jefe que tantos años rigió brillantemente sus destinos, y cuya pérdida ha sido causa de universal consternación. Debemos ser grandes ante los males que son consecuencia de esa pérdida, y colocados en el terreno de la legalidad y la justicia, debemos unir los esfuerzos y el trabajo de todos para defender la honra y el territorio Nacional, contra cualquiera facción y contra la invasión, si acaso la hiciera el gobierno de El Salvador.

Removida está dignamente por la Asamblea la única causa que podía alegarse hoy contra Guatemala; y hecho esto de parte de la República, la hostilidad que se le haga y la agresión que se intentara contra ella, serían una prueba de que se quería ejercer en realidad, contra este pueblo, el derecho de conquista que antes injustamente se le atribuía para legitimar la resistencia. Puestos en esa posición, debemos contar con el apoyo de todos los hijos de Guatemala, que no han de querer para su Patria el oprobio ni el envilecimiento, y contaremos, no lo dudo, con la influencia moral y con las simpatías de todos los Gobiernos civilizados que no han podido menos de aprobar y favorecer la conducta de los que nos proponemos mantener, hasta con nuestras vidas, el honor y los derechos de nuestra tierra.

La Patria exige, en los momentos de prueba especialmente la cooperación de todos. Soy el primero en ofrecer gustoso la mía, y al contribuir con el contingente de lo que depende de mi, he de esperar que todos me secunden y sigan mi ejemplo. Sin pretensiones de ninguna especia para ocupar, ni aún temporal y transitoriamente el puesto que las circunstancias me han traído a ocupar, si ellas fueran del todo prósperas y bonacibles, habría esquivado por todos los medios razonables venir a colocarme en él. Mas desde el momento en que ese puesto es puesto de deber, no he podido vacilar ni he vacilado un solo instante en aceptarlo con decida voluntad y firme resolución de llenar cumplidamente las gravísimas obligaciones que él impone. Ofrezco respecto y seguridad a todos los extranjeros y a todos los hombres honrados sin distinción, porque así como me propongo ser inflexible en todos los casos en que la necesidad y la justicia lo requieran, me propongo ser inflexible en todos los casos en que la necesidad y la justicia lo requieran, me propongo con igual firmeza que mi autoridad sea la protectora más enérgica y decidida de la razón y del derecho. Antes que mi persona y antes que todo, está la salvación de la Patria y para conjurar cualquier peligro y para rechazar cualquier atentado contra ella, estoy resuelto a todo sin detenerme en llegar hasta al sacrificio si fuere necesario, primero que ver holladas la honra y la dignidad Nacional. Unámonos todos pues: unidos todos alrededor de la bandera de la Patria, no hemos de tener otro móvil ni otra ambición que deshacer cualquier tentativa contra ella, y asegurar el orden y la tranquilidadpara que en medio de estos pueda hacerse legal y pacíficamente la elección del aquel a quien los pueblos designen con sus votos para ejercer la Presidencia.

Fuertes, porque hemos de estar unidos: fuertes porque sostenemos la causa de la justicia y de la dignidad, fuertes porque denfendemos el orden, la tranquilidad, el territorio Nacional y la independencia de la Patria, nada tenemos que temer. Y si en defensa de tan sagrados derechos e intereses fuera preciso sucumbir, no habrá guatemalteco que no estponto a ello antes que consentir en la humillación y a la vergüenza de su Patria, y que el nombre de ésta se borre del catálogo de los pueblos dignos y honrados que cuando el caso lo reclama, perezcan antes que abdicar su honra y su dignidad.

Jefes y soldados del Ejército: guardianos sois del territorio y del honor Nacional: vosotros y yo seremos dignos de la misión que nos incumbe: de vuestro valor y fidelidad depende muy especialmente que se salve el país, y puedo así asegurar que el país está salvado porque no se desmentirán vuestra honra y vuestra fidelidad, ni faltará un punto el respeto, de que habeis dado tan gloriosos ejemplos y testimonios al régimen de la legalidad.

¡Guatemaltecos todos! De poca significación es mi persona y pobres son mis dotes; pero inspirado en mi deber y en el amor de la Patrio, si no puedo expresar con numerososas y elocuentes palabras mis sentimientos y propósitos, con los hechos veréis que no omito esfuerzo ni sacrificio de ningun género por hacerme digno del puesto que entro a ocupar, y por cumplir fiel y valerosamente los deberes que me impone, los compromisos que contraigo, y los solemnes ofrecimientos que hago.

Guatemala, Abril 6 de 1885.

Vuestro conciudadano y amigo.

M.L. Barillas


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  2. — (1930). El Libro de las efemérides. Tomo III. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  3. Guerra, Viviano (1886). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1883-85 IV. Guatemala: Tipografía de Pedro Arenales, p. 340
  4. Ibid. p.341
  5. Hernández de León, El Libro de las Efemérides. Tomo III.
  6. Guerra, Viviano. Recopilación: Las leyes emitidas por el Gobierno de Guatemala, 1883-1885, p. 341
  7. Ibid. pp. 342-344