26 de abril de 1902: la Asamblea Legislativa aprueba el Reglamento del Ejercicio de la profesión de Farmacia

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Unión Farmacéutica de Lanquetin, Castaing & Co. que funcionaba en la Ciudad de Guatemala. Era propiedad de los franceses Julio Lanquetin, Víctor Castaing y del guatemalteco Felipe Solares.  Imagen tomada de El Libro Azul de Guatemala.

El 20 de febrero de 1902, el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera reguló la profesión de Farmacia en Guatemala, por medio del decreto 621 el cual estaba basado en las modificaciones formuladas por una Comisión Mixta de médicos y abogados y por la Facultad de Medicina y Farmacia del Centro. Se reproducen a continuación algunos de los aspectos más importantes de dicho decreto:1

Decreto Número 621:Capítulo IClasificaciones de las sustancias medicionales y personas a quienes compete la venta

Artículo 1°. Para los efectos de este reglamento, se dividen las sustancias medicinales como a continuación se expresa:

  1. Medicamentos, que son las sustancias simples o compuestas ya preparadas y dispuestas para su uso medicinal inmediato.
  2. Drogas, objetos naturales y productos químicos empleados como primeras materias en la preparación de los medicamentos.
  3. Plantas medicinales indígenas.

Artículo 2°. La preparación oficinal y magistral, y el expendio por menor de toda sustancia medicamentosa, así como de cualquier medicina de patente, aguas minerales, etc., corresponde exclusivamente a los Farmacéuticos titulados.

Artículo 3°. El derecho exclulsivo profesional de los Farmacéuticos, y libertad de comercio e industria de los drogueros y herbolarios, se sujetará, no obstante, a las prescripciones del presente reglamento.

Capítulo II

Del ejercicio de la Farmacia

Artículo 4°. La profesión de farmacia se ejerce regenteando una botica, ya en concepto de propietario, o como responsable de la que se le encargue. […]1

Artículo 6°. Si en una población no hubiere farmacia servida por un profesor, podrá la Junta Directiva de la FAcultad conceder licencia a una o más personas para establecer puntos de venta, debiendo quitarlos cuando llegue a establecerse un farmacéutico y siempre que llene las condiciones siguientes:

  1. Sujetarse a un examen práctico sobre reconocimiento, usos principales y dosis a que pueden administrarse las sustancias que podrán expender y que serán las de uso más comun y menos peligroso, si el capital que empleen en un surtido de drogas y medicinas fuere mayor de quinientos pesos.
  2. Presentar una información de vida y costumbres.
  3. Pagar los derechos de xamen, si lo hubiere, y el valor de la matrícula

Artículo 7°. Autorizada la apertura de una botica, pondrá el farmacéutico, en la parte exterior del establecimiento un rótulo que diga: Botica de N.N, y un farol, en la parte superior de la puerta, que por la noche indique el lugar del establecimiento.[…]

Capítulo IV

De los envases

Artículo 9°. Todos los medicamentos estarán en sus frascos esmerilados y de color correspondiente para las sustancias alterables por la luz, así mismo, los frascos propios para los jarabes, aceites, aguas gaseosas, etc., vasos de loza fina y de porcelana con sus tapaderas, y el demás envase relativo a las sustancias que deben contener; todo rotulado uniformemente, sujetándose a una misma nomenclatura que será la de la Farmacopea guatemalteca, cuyos nombres deberán estar en castellano y en latín sin abreviaturas.[…]2

Capítulo V

De las obligaciones de los farmacéuticos

Artículo 11.- Los farmacéuticos están obligados a habitar en sus establecimientos; a dirigir las operaciones de laboratorio; a despachar, por si o bajo su propia responsabilidad, los medicamentos o las recetas.

Artículo 12.- Los farmacéuticos con botica abierta, no podrán ausentarse por más de un mes de la población en donde se hallen establecidos, sin dejar un regente farmacéutico que los sustituta.[…]

Artículo 15.- Es absolutamente prohibido al farmacéutico recetar o suministrar medicamentos sin orden de algún médico con título legal.[…]3

Capítulo VI

Despacho de boticas

Artículo 25. Las boticas estarán abiertas desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche, sin perjuicio de quedar los farmacéuticos obligados a despachar los medicamentos que se soliciten a cualquier hora de la noche; pero en la población donde hubiere varias boticas, la Junta Directiva, o la autoridad local en su defecto, señalará las de turno, que serán las obligadas al despacho durante la noche.[…]

Artículo 28.- Aún con receta, los farmacéuticos no despacharán medicamento alguno heróico o venenoso en dosis extraordinaria, sin consultar antes con el médico que suscriba la receta y exigir la ratificación de ésta.  La misma precaución tendrán con las sustancias incompatibles.[…]4

Artículo 31.- Para la venta de los medicamentos, lo mismo que para el despacho de recetas y prepración de medicamentos oficinales, los farmacéuticos se ceñirán en lo posible al Codex francés, mientras tanto se forma la Farmacopea del país.[…]

Capítulo VII

Obras necesarias al farmacéutico

Artículo 42. – En toda botica deberá tenerse el Codex francés, entre tanto se emite la Farmacopea guatemalteca: una colección de formularios más usados para satisfacer las exigencias de los médicos; un tratado de farmacia; otro de química; otro de historia de drogas y otro de falsiciaciones y alteraciones de los medicamentos.[…]5

Capítulo XIII

Droguería

Artículo 55.- Toda droguería que se establezca en la República estará bajo la inmediata inspección de la Junta Directiva de la Facultad de Medicina y Farmacia.[…]6

Del presente Decreto se dará cuenta a la Asamblea Nacional Legislativa en sus próxima sesiones.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo. En Guatemala, a veinte de febrero de mil novecientos dos.

  • Manuel Estrada C.
  • El Secertario de Gobernación y Justicia, Juan J. Argueta7

El 26 de abril de ese año, la Asamblea Legislativa aprobó este reglamento, por medio de este escueto decreto:

DECRETO NUMERO 522

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala

Decreta:

Artículo único.- Apruébase el Decreto número 621, emitido por el Ejecutivo el 20 de febrero de 1902, que reglamenta el ejercicio de la profesión de Farmacia.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, a los veinticuatro días del mes de abril de mil novecientos dos.

    • Arturo Ubico, presidente
    • Vicente Sáenz, secretario
    • J. Eduardo Girón, secretario8

BIBLIOGRAFIA:


 

18 de abril de 1902: terremoto de San Perfecto destruye la ciudad de Quetzaltenango

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Ruinas de la ciudad de Quetzaltenango tras el terremoto de 1902.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El año de 1902, hacia el final del primer período presidencial del licenciado Manuel Estrada Cabrera, fue devastador para la región occidental de Guatemala.  Primero fue el terremoto de San Perfecto el 18 de abril, y luego la devastadora erupción del Volcán Santa María el 24 de octubre.  El sismo tuvo una magnitud estimada de Mw 7,5 y se produjo a las 20:53:50 en el departamento de Quetzaltenango.1​ El terremoto tuvo una duración de casi dos minutos y fue precedido de varios sismos premonitores y seguido de muchas réplicas, siendo los departamentos de Quetzaltenango y Sololá los más afectados. Entre ochocientas y novecientas personas fallecieron por el terremoto y hubo daños materiales importantes en la extensa zona afectada. Todas las iglesias en el oeste de Guatemala y el este de Chiapas sufrieron daños severos o fueron destruidas.23

El escritor Federico Gamboa, quie era el embajador del gobierno mexicano del general Porfirio Díaz en Guatemala de 1899 a 1902, se encontraba en la Ciudad de Guatemala al momento del terremoto y lo relata detalladamente en su obra Mi Diario.4

“18 de abril [de 1902].- Noche horrenda, un verdadero cataclismo del que por milagro escapamos. A eso de las 5 de la tarde, que leía yo en una mecedora, en la terraza, alcé casualmente los ojos al cielo, todo él plomizo, cual si se avecinara alguna tormenta de las que por aquí abundan cuando como en este año la temporada de lluvias se adelanta. Anocheció a poco, y despejóse el firmamento.4​ Minutos después de las 7, inopinadamente, debió de caer muy cerca de casa una formidable descarga eléctrica, cuyo estruendo nos ensordeció y cuya luz vivísima y cárdena nos dejó medio ciegos. Y de las nubes, se dejó venir un diluvio que mal año para el del abuelo Noé…»5​ De súbito, comenzó un terremoto espantoso, que sacudía la casa y la ciudad entera, con reconcentrada extrahumana fuerza devastadora; algo horrible y nunca antes sentido… Mi mujer cae de hinojos; la perra Diana aulla fatídicamente… Al pronto, quédome inmóvil con mi hijo entre mis brazos, sus grandes ojos de criatura inteligente, mirándome despavorido… Sin dismuinuir en su intensidad espantable, el terremoto continúa… Al cabo de siniestros parpadeos, la luz eléctrica se apaga; estamos en piso alto, en tinieblas, sin esperanza de salvación… Repican las arañas de cristal, crujen muebles, puertas y techos… Continúa el terremoto.”5

Siempre con mi hijo en los brazos, trabajosamente me levanto de la silla, vacilo como un beodo o atacado de vértigo; a tientas y con no menores trabajos, abro la puerta, y en sus umbrales coloco a mi mujer arrodillada; Diana, sin dejar de aullar, me planta sus manos en mis espadas, que yo hinco en la jamba… El terremoto continúa sacudiéndonos en la tiniebla. Reza mi mujer en voz alta y trémula, entreverada de sollozos; mi hijito, cual si a mí me fuese dable atajar el fenómeno, susúrrame de vez en cuando muy quedó en su infantil media lengua que tiene miedo. Rezo a mi vez; pero en vista de que el temblor no cesa, pienso en que las resistencias tienen su límite, y en que, si dios no nos salva, estamos perdidos, irremisiblemente perdidos… Entonces, no por tranquilizar a mi mujer, sino por propia y honrada convicción, la exhorto a que se resigne.6

Al fin, el sismo se aplaca lentamente, y para… En los primeros instantes de respiro, mi mujer no me permite ni que vaya yo a encender una luz… Nuevo temblor rápido… La repetición me alarma, y resuelvo nuestro traslado al piso bajo, a oscuras todavía… En el resto de la noche, que nos pasamos en vela, siete sacudidas más.6​ Narración que me hace mi cuñado, del pánico que en cafés y calles originó el descomunal terremoto…6

El 21 de abril continuaban los sismos y los ciudadanos de la capital estaban sumamente nerviosos; ese día empezaban a llegar las noticias de los departamentos: Quetzaltenango estaba casi totalmente destruida y con aproximadamente novecientos fallecidos; Escuintla y Amatitlán quedaron medio arrasadas; todo el occidente quedó muy perjudicado y centenares de fincas de café y de caña quedaron por los suelos.​ El gobierno declaró calamidad nacional.7​ Para entonces se habían producido numerosas réplicas y rumores que provocaban el pánico de los guatemaltecos; uno de esos rumores aseguraba que el presidente Manuel Estrada Cabrera y el embajador mexicano Federico Gamboa eran los únicos que habían sido informados por el Observatorio de San Francisco de que un inminente cataclismo amenazaba a Guatemala.”7


BIBLIOGRAFIA:

  1. INSIVUMEH (s.f.). «Principales eventos sísmicos del siglo XX en Guatemala». Archivado desde el original el 1 de agosto de 2008.
  2. Rose, William Ingersol (s.f.). «Natural Hazards in El Salvador»Geological Society of America (en inglés). p. 394.
  3. Rockstroh, Edwin (1902). «1902 Earthquake in Guatemala»Nature (en inglés) 66: 150. doi:10.1038/066150a0. p. 150.
  4. Gamboa, Federico (1920). Gómez de la Puente, Eusebio (ed.), ed. Mi diario, primera serie III. México: Hispano Americana.
  5. Ibid, p. 148.
  6. Ibid, p. 149-150
  7. Ibid, p. 151

 

24 de octubre de 1902: violenta erupción del volcán Santa María en el departamento de Quetzaltenango destruye el occidente de Guatemala

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El Santa María en erupción en 1902. Imagen tomada de Weltrundschau zu Reclams Universum 1902

La primera erupción del Santa María en la época actual ocurrió el 24 de octubre de 1902.  Hasta entonces, el volcán había estado inactivo por al menos quinientos años, pero su despertar fue claramente indicado por un enjambre sísmico en la región que comenzó en enero de 1902 y un fuerte terremoto destruyó la ciudad de Quetzaltenango y Sololá el 18 de abril de 1902. La erupción comenzó el 24 de octubre, y las explosiones más grandes ocurrieron durante los siguientes dos días, expulsando aproximadamente 5,5 km³ de magma.

La pumita formada en la erupción culminante cayó sobre un área de aproximadamente 273.000 km², y la ceniza volcánica fue detectada hasta en San Francisco, California y la erupción arrancó gran parte del flanco sudoeste del volcán, dejando un cráter de aproximadamente un kilómetro de diámetro y unos trescientos metros de profundidad.

Los habitantes no reconocieron la sismicidad precedente como un signo de aviso de una erupción. Ademas, por lo menos cinco mil personas murieron no solamente como resultado directo de la erupción sino por un brote posterior de malaria.

La erupción del volcán tardó treinta y seis horas y lanzó una columna de material que alcanzó veintiocho kilómetros de altura y formó una nube oscura que cubrió la luz del sol durante varios días.

La Jefatura Política y la Corporación Municipal se encargaron de organizar los recursos inmediatos de que disponían para socorrer a las víctimas, organizar la ayuda proveniente de los vecinos que la podían proporcionar y gestionarla al gobierno de la capital. En la Ciudad de Guatemala el Presidente Manuel Estrada Cabrera y su gabinete estaban ocupados en la organización de los festejos de Minerva. Su respuesta ante la catástrofe fue disminuirla y en el peor del caso, tratar de silenciarla evitando que los medios de prensa divulgaran las dimensiones de la catástrofe en la región occidental del país. Es más, la respuesta oficial del gobierno central ante las autoridades quezaltecas fue de declarar no disponibilidad de fondos públicos, ya que recientemente se habían empleado en la ayuda para esa misma ciudad, para los damnificados por los terremotos del mes de abril, por lo cual era imposible atender a la petición.

Ante semejante respuesta gubernamental, el alcalde de la ciudad, en sesión extraordinaria informó a todos los miembros del consejo que a raíz de la erupción los pastos y siembras de la “la zona de occidente de la República se arruinaron”, por lo que entonces era de esperarse escasez de granos básicos, afectando tal situación especialmente a las personas de escasos recursos. Por tal razón, la corporación municipal decidió que doscientos pesos se invirtieran en la compra de alimentos para ser repartidos entre los más necesitados. Asimismo, el ganado de las haciendas estaba pereciendo. Empezaron a reportarse pérdidas, no solo por la desaparición de los rebaños sino también por la falta de ganado para abastecimiento de las carnicerías de la ciudad. Ante la escasez de alimentos en la región, el consejo municipal tomó la decisión de solicitar al gobierno central la autorización para importar libre de gravamen dos mil quintales de harina hasta llegar a completar diez mil, durante los meses siguientes.

La población fue afectada en distintas formas: para los indígenas la situación fue verdaderamente catastrófica, ya que no solamente porque perdieron parientes y amigos, sus casas y cosechas, sino que además fueron obligados a trabajar en las labores de reconstrucción. Por su parte, los terratenientes vieron la oportunidad de resarcirse de los daños obteniendo otras tierras y así lo solicitaron al presidente Estrada Cabrera, quien les dio terrenos en San Miguel Uspantán en el Quiché y en Panam en Suchitepéquez y Sololá, las que hasta entonces habían sido tierras comunitarias de los indígenas de la región. De hecho, en la Recopilación de Leyes de la República de Guatemala de 1902-03 solamente aparece este decreto referente a la erupción:

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 12 de noviembre de 1902

En el deseo de prestar toda clase de auxilios a los agricultores que, con motivo de los últimos fenómenos volcánicos, han venido tropezando con dificultades; y teniendo el Jefe del Ejecutivo decidio empeño en aliviar éstas y prestar todo apoyo para la recolección de los frutos,

El Presidente Constituciopnal de la República, en uso de las amplias facultades de que está investido,

Acuerda:

    1. Crear una oficina, con residencia en Quetzaltenango, bajo la denominación de «Proveeduría General de Auxilios para la Agricultura» […]
    2. Nombrar para Jefe de oficina, al Coronel don Marcos R. Calderón, quien prudencialmente repartirá los auxilios, quedando, a la vez, autorizado para elegir y nombrar al Secretario y a los dos Auxiliares.
    3. Los Jefes Políticos de los Departamentos de Occidentes, atenderán las comunicaciones que reciban del expresado Jefe de Oficina, para que ésta llene debidamente su cometido.
    4. Quedan exceptuados de toda contribución directa los mozos que, en virtud de esta disposición, presten sus servicios a los agricultores.
    5. El Ministerio de Fomento queda encargado de dicgar las providencias conducentes al exacto cumplimiento de este acuerdo.

Comuníquese.

—Estrada Cabrera
Ministro de Fomento: José Flamenco


BIBLIOGRAFIA: