5 de octubre de 1918: nacionalizan la Empresa Eléctrica

El gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera confisca y nacionaliza la Empresa Eléctrica, que era de propiedad alemana

5octubre1918
Una escena de la vida de la Cuidad de Guatemala en 1918. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Por medio de un Acuerdo Gubernativo, el 10 de octubre de 1894 el Ministerio de Fomento del gobierno del general José María Reina Barrios otorgó a Enrique Neutze, una concesión que le permitiría aprovechar las cascadas del Río Michatoya cerca de Palín, Escuintla para producir electricidad, venderla a domicilio y proporcionar alumbrado público enla Ciudad de Guatemala, Antigua Guatemala, Chimaltenango, Amatitlán, Palín y Escuintla. Así pues, el 7 de diciembrescuine de 1894 se constituyó la sociedad anónima Empresa Eléctrica de Guatemala. Los socios fundadores fueron: Enrique Neutze, Herman Höpfner, Federico Gerlach, Víctor Matheu, Antonio de Aguirre y Juan Francisco Aguirre. Inicialmente, se instalaron generadores para producir 1,000 HP de fuerza.

En 1916, la demanda servida era de 1,560 HP y cubría 25,300 focos de 16 bujías, además de 577 motores y aparatos. Para entonces, el mundo estaba inmerso en la Primera Guerra Mundial, la que, no obstante, fue un asunto ajeno a Guatemala hasta en un hecho sorpresivo el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera en Guatemala, tiró por la borda la declaratoria de neutralidad que había hecho en 1914 y, bajo la presión de los Estados Unidos, emitió el Decreto Gubernativo número 727, por medio del cual rompió relaciones diplomáticas con el Imperio Alemán el 27 de abril de 1917.  El gobierno le solicitó al ministro alemán Curt Lehmann que abandonara el país, y sin poner mayor resistecia obedeció a la solicitud despidiéndose con esta frase:: “¡Apunta republiqueta, ya Alemania pegará!”

Tambien se expropiaron algunos bienes a la colonia alemana, los cuales pasaron a manos estadounidense.  Por ejemplo, la Bond & Share Electrical Company, adquirió la Empresa Eléctrica de Guatemala gracias al Acuerdo Gubernativo 742, publicado en el Diario Oficial el día 5 de octubre de 1918, que dice: “Autoriza al intendente general del Gobierno para que, mediante las formalidades del caso, proceda a la confiscación, nacionalización y venta en su caso de la Empresa Eléctrica de Guatemala.”

Ahora bien, el cambio en la política exterior se debió, no sólo a las fuertes presiones de los Estados Unidos, sino también a la declaración de guerra marina irrestricta, lanzada por el Imperio Alemán.  Guatemala protestó ante este anuncio y el gobierno aprovechó para declarar la ley marcial en el país, ya que las implicaciones de la declaración de guerra irrestricta marítima afectaba directamente a todo el comercio por mar, ya que la marina alemana quedaba autorizada por el Káiser para detener, incautar e incluso atacar cualquier buque cuyas intenciones no quedaran claras a criterio del capitán alemán involucrado. La declaración constituía indirectamente, una declaración de guerra a todos los países que comerciaban con Europa, pues implicaba que la marina alemana adquiría autoridad de policía marítima.  Y esto lo había hecho el emperador alemán a pesar de que existía un marco jurídico de derecho internacional que garantizaba ciertos derechos de los países neutrales, en un intento por debilitar a las entonces ponderosas Inglaterra y Francia y romper la línea de suministros que iba de los puertos de los Estados Unidos hacia los territorios ingleses.


BIBLIOGRAFIA:


24 de enero de 1918: tercer terremoto de 1917-18

Se produce el tercero de los fuertes terremotos de 1917-18 que destruyeron la Ciudad de Guatemala

24enero1918
Ruinas del Cerrito del Carmen.  En los recuadros: las ruinas del Cementerio General y el campamento de la Cruz Roja «Manuel Estrada Cabrera».  Todas las fotografías fueron publicadas en la revista National Geographic en 1919; es de notar que la del Cerrito del Carmen fue tomada por el fotógrafo guatemalteco Alberto G. Valdeavellano.

Luego de los fuertes sismos registrados entre el 25 de diciembre de 1917 y el 3 de enero de 1918, llegaron a la Ciudad de Guatemala varios geólogos, entre quienes estuvieron Herbert Spinden de la «National Geographic Magazine» y Marshal Saville. Ambos estaban en la ciudad cuando ocurrió el fuerte sismo del 24 de enero de 1918 y reportaron su experiencia con lujo de detalles.

Reproducimos a continuación lo relatado por Spinden:1

«Fui lo suficientemente afortunado para llegar a la Ciudad de Guatemala veinte minutos antes del terremoto del 24 de enero de 1918. […] Otros sismos habían destruido la ciudad y albergues temporales en chozas habían sido construidos en los parques. Todos los hoteles estaban destruidos, y conseguí una habitación en el nuevo Hotel Roma, que estaba construido con las puertas del derruido hotel original en el antiguo patio de carruajes frente a la estación del ferrocarril.»

«El sol se acababa de ocultar y una luna llena estaba saliendo en un cielo completamente despejado. No percibí nada, a diferencia de otras ocasiones en que había sentido las vibraciones por un breve instante, como cuando uno percibe que se aproxima una tormenta. En eso, los platos de la mesa empezaron a saltar y las paredes y techo de lámina a crujir y a oscilar. Nos abalanzamos por las paredes hacia la calle, tropezando y cayendo. Desde cerca y lejos llegaba el rugido de paredes que se derrumbaban. Un polvo amarillento se elevó, oscureciendo la luna. Y luego el temblor empezó a ceder y finalmente terminó, pero el polvo se mantuvo en el ambiente sobre la dañada ciudad.»

«Estos últimos sismos aparentemente se centraron en la Ciudad de Guatemala, con un radio de destrucción de treinta millas. Se temía que la tierra cediera por los sismos y que surgiera un nuevo volcán en la misma ciudad. Las enormes fisuras que aparecieron en la línea férrea hacia Puerto Barrios se rellenaron una y otra vez, y solamente una labor incansable permitió que el tren operara por períodos lo suficientemente largos para traer suministros a la ciudad.

No solamente las casas fueron arruinadas, sino que las tuberías de agua se rompieron y la gente se vio expuesta a las potenciales enfermedades que surgen cuando se utiliza agua que nace por las fisuras de la calles. En los cementerios los esqueletos fueron expulsados de sus tumbas y muchos restos humanos tuvieron que ser cremados posteriormente. La pérdida de vidas humanas en la Ciudad de Guatemala probablemente no pasó de los doscientos.»1

Por su parte, Marshal Saville había salido en tren por la línea del Ferrocarril del Norte hacia Quiriguá y se encontraba en su travesía de retorno cuando se produjo el sismo. He aquí su relato:2

«El […] gran sismo llegó con la luna llena en la noche del 24 de enero. Estaba viajando de Quiriguá a Guatemala por tren, y este se había retrasado en Agua Caliente debido a un pequeño derrumbe. Así pues, en lugar de llegar a la ciudad a las 6:30 p.m. estaba atrasado más de una hora. Exactamente a las 7:20 p.m., cuando estábamos a unas cinco millas de llegar y estabamos saliendo de un profundo barranco entre las montañas, una piedra del tamaño de una pelota de béisbol cayó desde lo alto de una montaña y se estrelló contra el marco de la ventana donde yo iba sentado. Al instante se escuchó un gran estruendo, acompañado de un fuerte halón hacia el lado sur del tren. Y esto fue inmediatamente seguido de un fuerte temblor en el otro lado. El tren iba avanzando muy lentamente, quizá a tres kilómetros por hora, así que el maquinista lo pudo detener en cuestión de cinco metros».

«Mi primera impresión, debido a la piedra que había chocado contra la ventana, fue que había ocurrido un alud de una montaña y que las enormes rocas habían golpeado al tren. Pero cuando nos dimos cuenta que el tren estaba intacto, todos supimos lo que había ocurrido. Pocos minutos después empezamos a sentir los temblores de tierra, y desde ese momento hasta las 4:30 a. m. la tierra no se estuvo quieta. Sentíamos los sismos de cuando en cuando, y posteriormente supimos que se habían registrado cuarenta y tres temblores diferentes esa noche».

«El tren continuó su marcha lentamente, pero se tuvo que detener en tres ocasiones para que limpiaran los derrumbes que le interrumpían el paso. Por fin llegamos al último y más grande de los pasos entre las montañas; pero este estaba totalmente bloqueado y se tardaron una semana en limpiarlo porque tan pronto como removían parte de la tierra se producían nuevos aludes. Nosotros pasamos la noche del 24 de enero en el tren y terminamos nuestro viaje a pie a la mañana siguiente. El camino estaba bloqueado en muchos lugares, y especialmente en donde la vía férrea descendía por el barranco más próximo a la ciudad. Durante la caminata yo conté aproximadamente doscientas grietas, con dirección aproximada de sur a norte, aunque vi algunas perpendiculares a estas. La dirección de las grietas puede ser relevante, pues parecían provenir del volcán de Pacaya. Que las grietas van de la región del volcán hacia el norte, y no de norte a sur quedó demostrado por una gran grieta que ví que provenía del sur y que después se separaba en cuatro grietas más pequeñas hacia el norte.

Como los terremotos del 25 de diciembre y del 24 de enero ocurrieron en noche de luna llena, la población se alarmó por lo que podría ocurrir en la siguiente. En efecto, supimos que el 26 de febrero el servicio telegráfico se interrumpió por un fuerte sismo.»2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Spinden, Herbert J. (1919). «Shattered capitals of Central America»National Geographic Magazine (Estados Unidos) XXXV (3).
  2. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918». Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.

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Febrero de 1918: tras terremotos de 1917-18 empieza el declive de Estrada Cabrera

Tras los terremotos de diciembre de 1917 y primeros meses de 1918, empieza el declive del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera

febrero1918
Una calle de la Ciudad de Guatemala en 1919. Nótese que los escombros todavía no se habían limpiado a un año de los fuertes terremotos que asolaron la ciudad. En el recuadro: retrato del presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Durante mucho tiempo, la Ciudad de Guatemala no había padecido de fuertes terremotos, y los abuelos creían que por su lejanía del Volcán de Fuego y su ubicación en lo alto de un cerro aislado de la cordillera, la ciudad era inmune a los sismos de gran magnitud. Esta fantasía fue violentamente destruida por los terremotos de 1917-18 junto con numerosas estructuras que habían sido construidas en los gobiernos del general José María Reina Barrios —por ejemplo, el pabellón de la Exposición Centroamericana, y el palacio del bulevar «30 de Junio«— y del licenciado Manuel Estrada Cabrera —por ejemplo, el asilo para damas «Doña Joaquina«—.1

Pero fue la respuesta del gobierno del licenciado Estrada Cabrera lo que empezó a indignar a los guatemaltecos. El Diario de Centro América —que entonces no era el periódico oficial, pero sí pertenecía a Estrada Cabrera— después de publicar dos ediciones diarias reportando los desastres, pasó a criticar al Gobierno por la lenta e ineficiente respuesta al desastre.​ En uno de los artículos de opinión de este periódico oficial se llegó a decir que las imágenes religiosas de algunos templos católicos de la ciudad se habían salvado porque, al momento del primer terremoto, «ya no quisieron seguir en una ciudad en donde imperaba el lujo excesivo, la impunidad y el terror«. Por otra parte, se dijo que existían leyes «excelentes» para la reconstrucción, las cuales, sin embargo, «no se cumplían«; de hecho se criticó que, como ocurría siempre en caso de cataclismos, «se emiten leyes y reglamentos a diario, pero lo que se necesita es de su correcta ejecución diaria, y no de tantos reglamentos«.​ Además, se publicó en primera plana, tres meses después de los terremotos, que «todavía hay escombros por toda la ciudad«.2​ El propio Diario de Centro América era editado entre escombros, pese a lo cual logró tirajes de ejemplares de media hoja, a veces hasta dos al día, durante la crisis.​3

La comisión de Hacienda encargada de la reconstrucción de la ciudad, después del terremoto, por fin decidió crear un Banco Nacional Privilegiado con un capital de 30 millones de pesos (que provendrían de un préstamo a bancos extranjeros), lo cual hundió la economía nacional. Debe destacarse que uno de los miembros directivos de esta comisión fue Carlos Herrera y Luna, quien luego sería presidente de Guatemala.4

El licenciado Antonio Batres Jáuregui, quien a pesar de ser conservador trabajó para todos los regímenes liberales desde el gobierno del general J. Rufino Barrios, escribió en sus memorias cómo afectó al presidente guatemalteco la situación tras los terremotos:

«Lo que vino a determinar la caída de Estrada Cabrera, fueron los terremotos que arruinaron esta capital de Guatemala. Yo le ví, en La Palma, a los dos días de haberse comenzado a destruir los principales edificios en 1917. Estaba enteramente desmoralizado el hombre; se le notaba el pavor y la falta de resolución. Le manifesté que estaba inservible el edificio de la Corte de Justicia y de los Juzgados; que había urgencia de fabricar unas barracas en la Plaza de Armas, y se necesitaba dinero, porque en los fondos judiciales solamente existían depósitos. Me contestó que echara mano de ellos porque él no tenía fondos para suministrar5

«Los tribunales estaban, al principio, al aire libre, en la plaza mayor. Daba lástima el estado deplorable del parque. Había en dicha plaza más de cien barracas de toda clase de gente.[…] Pero Estrada Cabrera, cada vez se atrincheraba más en La Palma. Esta circunstancia naturalmente la notaron todas las numerosas comisiones extranjeras que aquí tenían a su cargo, haciendo crecidos gastos, auxiliar a los menesterosos. Todos lo eran, en una catástrofe como aquella. En casos semejantes se ha visto siempre que el rey, o el pordiosero, y sus familias, son los primeros en acudir con su persona y dinero, a socorrer al pueblo. Esto acabó de desacreditar a Estrada Cabrera y fue la causa determinante de su caída6

En 1920, el príncipe Guillermo de Suecia llegó a Guatemala durante una travesía que hacía por Centroamérica; su viaje lo llevó a Antigua Guatemala y a la Ciudad de Guatemala en donde pudo ser testigo presencial de que no se había efectuado ningún trabajo de descombramiento y la ciudad estaba todavía en ruinas. Además, se levantaban remolinos de polvo que dejaban gruesas nubes, que hacían que penetrara el polvo por todos lados (en la ropa, en la boca y nariz, ojos y hasta en los poros de la piel); los visitantes se enfermaban de los pulmones hasta que su cuerpo se acostumbraba al polvo. Las calles no estaban pavimentadas y sólo una de cada tres casas estaba ocupada, ya que las otras estaban ruinas.​7

Los edificios públicos, escuelas, iglesias, el teatro Carrera y los museos estaban todavía en la misma condición paupérrima en que quedaron en 1918. Trozos de techo colgaban de las paredes y los pisos estaban llenos de ripio y trozos de antiguos adornos y cornisas. Bastaba un pago de algunos cientos de dólares estadounidenses para que el dueño de una casa tuviera el visto bueno de las autoridades sobre su propiedad, garantizando que la misma ya no necesitaba reparaciones y de esa forma había muchas casas abandonadas sin reparar. Pero era en el cementerio general de la ciudad en donde se apreciaba la devastación en toda su magnitud: el lugar quedó totalmente destruido por el terremoto y se contaba que unos ochenta mil muertos habían salido literalmente de sus tumbas, quedando expuestos y poniendo en peligro la ciudad por una posible peste. Fueron quemados en una pira gigantesca, pero las tumbas quedaron en ruinas y no se había hecho ningún intento por repararlas para 1920.7

Por último, el Príncipe Guillermo hace mención en su libro que Guatemala había recibido muchísima ayuda internacional tras el terremoto, pero que el efectivo fue a dar a la fortuna personal del presidente, Manuel Estrada Cabrera, mientras que los bienes fueron vendidos en Honduras por algunos ministros de Estado, quienes percibieron una ganancia considerable.7 Esto generó un descontento no solamente en la población sino que en el gobierno de los Estados, principal apoyo de Estrada Cabrera, lo que fue aprovechado por los criollos conservadores para aglutinarse en el Partido Unionista que eventualmente derrocó al presidente en abril de 1920.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918». Graphical Review 5: 459-469. JSTOR 207805.
  2. Diario de Centro América (1918). Diario de Centro América (Guatemala: Tipografía La Unión).
  3. El Guatemalteco (26 de abril de 1918). «Decreto No. 974 del Organismo Legislativo». El Guatemalteco (Guatemala) XC (38). p. 1.
  4. Foro Red Boa (2012). «Historia del Diario de Centro América». Foro red boa. Archivado desde el original el 20 de julio de 2014.
  5. Batres Jáuregui, Antonio (1944). La América Central Ante la Historia. 1821-1921. III. Guatemala. Tipografía Nacional. p. 673.
  6. Ibid., p. 675.
  7. Prins Wilhelm (1922). Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209.

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2 de mayo de 1918: crean la Universidad «Estrada Cabrera»

Las Escuelas Facultativas son incorporadas en la Universidad «Estrada Cabrera» de Guatemala, la cual otorga un doctorado al presidente de la República

Retrato oficial del licenciado Manuel Estrada Cabrera en cuyo honor fue nombrada la Universidad «Estrada Cabrera» el 2 de mayo de 1918.  Imagen tomada de«El Libro Azul de Guatemala».

La Universidad de San Carlos de Guatemala ha tenido varias etapas durante su existencia, desde su fundación como una institución católica hasta convertirse en una universidad autónoma con tendencias de izquierda.  Inicialmente la «Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo» estuvo bajo el control del clero regular y su enseñanza era netamente eclesiástica.1 Los estudios de medicina se iniciaron hasta en el siglo XVIII y hasta la Independencia de Centroamérica en 1821 fueron muy pocos los médicos que habían egresado de sus aulas.2

Tras la Independencia la Universidad continuó, pero ya fue solamente la «Pontificia Universidad de San Carlos«.  Y cuando el general Francisco Morazán expulsó a los criollos conservadores de la familia Aycinena y a la mayoría de los miembros del clero regular,3 la Pontificia Universidad fue clausurada y sustituida por la «Academia de Ciencias y Estudios«, una entidad con orientación laica que desechó el derecho eclesiástico por completo. El rector de la nueva Academia fue el doctor Pedro Molina, el máximo líder liberal, contrapuesto a la antigua Pontificia Universidad en la que los miembros de la familia Aycinena habían sido rectores.4

Pero la inestabilidad política que se vivió en Centroamérica entre 1829 y 1840 mantuvo a la Academia de Ciencias completamente abandonada. Finalmente, en 1840, los conservadores retomaron el control de Guatemala, y ya con la Federación de Centroamérica desmembrada, restituyeron la Pontificia Univesidad, pero ya solamente con jurisdicción en el Estado de Guatemala.   El rector de la Pontifica Univesidad fue el marqués y obispo Juan José de Aycinena.4

Los acontecimientos politicos continuaron afectado a la Universidad guatemalteca.  En 1871, tras el triunfo de la Revolución Liberal el 30 de junio, la Pontificia Universidad fue definitivamente clausurada y en su lugar se instituyeron las Escuelas Facultativas de Medicina y Farmacia del Centro, la de Derecho del Centro, y la Escuela Facultativa de Derecho de Occidente, en Quetzaltenango.  Estas nuevas escuelas fueron parte del Ministerio de Instrucción Pública y era el presidente de la República el que designaba a los rectores, decanos y profesores.5

En el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera los niveles de servilismo hacia el presidente llegaron a un nivel desmedido, a tal punto, que hubo poblados, ríos, y barrios de la ciudad que fueron nombrados como «Estrada Cabrera» o «Joaquina» en honor a la madre del gobernante. Por esa razón, el 2 de mayo de 1918, cuando se fundó la «Universidad de Guatemala«, ésta se convirtió en la «Universidad Estrada Cabrera» y en el acto ceremonial del cambio de nombre incluyó el grado de Doctor para el presidente.6 El decreto por medio del cual se creó la nueva institución superior es el siguiente:7

Decreto Número 989

La Asamblea Legislativa de la República de Guatemala, decreta:

Artículo único. Se crea la Universidad de  Guatemala, centro, que llevará el nombre de «Universidad Estrada Cabrera».

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo: en Guatemala, el treinta de abril de mil novecientos diez y ocho.

      • Arturo Ubico, presidente
      • Manuel María Girón, secretario
      • Máximo Soto Hall, secretario

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, dos de mayo de mil novecientos diez y ocho.

Cúmplase y publíquese.

      • Manuel Estrada Cabrera
      • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, J. Ed. Girón7

Luego, el 21 de agosto, el presidente Estrada Cabrera emitió el siguiente Decreto gubernativo para la reglamentación de la nueva Universidad:8

Decreto Número 741

El Presidente Constitucional de la República de Guatemala, 

Considerando: que decretada y sancionada ya por los Poderes respectivos la fundación de la Universidad Nacional «Estrada Cabrera», con el propósito de uniformar bajo un plan integral los estudios superiores y profesionales, y de que éstos se efectúen bajo la forma científica y educativa que demandan la cultura y el progreso de la sociedad, es llegado el caso de dar cumplimiento a esa importantísima disposición, dictando las que sean necesarias para tal finalidad;

Que las naciones que figuran a la vanguardia de la intelectualidad humana para realizar aquellos propósitos en sus universidades, han aprovechado, tanto los buenos elementos que éstas tenían en la antigüedad como los que al presente exigen los adelantos creados y operados por la civilización;

Que Guatemala, gracias al fomento que, de un tiempo a esta parte, se ha dado a la enseñanza en todas sus manifestaciones y jerarquías, ha logrado integrar en el concierto de esas naciones;

Que las Facultades Profesionales bajo la alta Presidencia y Dirección de un cuerpo colegiado que reglamente, administre y encauce la acción de todas ellas, sin pérdida de su debida independencia, tendrán más amplios campos especulativos;

Que el fomento de confraternidad profesional es el medio más a propósito para llegar a la culminación de los patrios ideales fundados en la verdadera civilización; y que esta forma de confederación intelectual está reclamada por el progreso creciente del país,

En Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1°. La instrucción superior profesional estará a cargo de la Universidad Nacional y respectivamente de las diferentes facultades que hoy existen y de las que en adelante se funden.

Artículo 2°. La Universidad será regida por un Consejo Superior que se compondrá de un Rector, seis vocales, que serán los Decanos de las Facultades que existen o que se funden, un Secretario y un Tesorero. […]

Artículo 3°. La elección deberá efectuarse el 10 de diciembre de cada bienio; […]

Artículo 4°. Las Facultades que deben por hoy organizarse serán las siguientes:

        • a. Facultad de Derecho, Notariado y Ciencias Políticas y Sociales
        • b. Facultad de Medicina y Cirugía
        • c. Facultad de Matemáticas
        • d. Facultad de Ciencias Naturales y Farmacia
        • e. Facultad de Filosofía, Literatura y Ciencias Especulativas;
        • f. Facultad de Agronomía

Artículo 5°. Estas Facultades conservarán su independencia en todo lo relativo a su organización propia y las distintas ramas de su competencia; pero se hallarán sujetas al Consejo Superior de la Universidad en todo lo referente al Plan General de la enseñanza educativa, tomando en él la debida orientación.

Artículo 6°. Cada Facultad para su régimen interior tendrá, a la vez, una Junta Directiva encargada de la organización, dirección y desenvolvimiento de la misma, conforme la ley de Instrucción Pública que en la actualidad rige, en lo que no se oponga a la presente.

Artículo 7°. Son atribuciones fundamentales del Consejo Superior, fuera de la inspección absoluta en la instrucción profesional, determinar las cátedras de cada Facultad a propuesta de la Junta Directiva de ésta y con aprobación del Gobierno.

Artículo 8°. formular los Estatutos y Reglamentos que han de desarrollar el pensamiento del legislador, al funda la institución de que se trata.

Artículo 9°. Las grandes solemnidades, investiduras, juntas generales, conferencias y recepción de personas que sean acreedoras a ello, tendrán verificativo en la Universidad, bajo la presidencia del Consejo Superior.

Artículo 10°. Cada Facultad, como está ya indicado, es independiente en su régimen interior y en lo relativo a tribunales de examen, cursos y exámenes generales o parciales de su ramo y para extender los títulos profesionales, que serán firmados por el Presidente de la República y todos los miembros del Consejo Superior.

Artículo 11°. Las actuales Facultades funcionarán en sus respectivos locales en la forma antes expresada.[…]

Artículo 13°. Para la ejecución del presente Decreto, el Rector atenderá y resolverá las dudas que ocurran, dando cuenta al Gobierno.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo, en Guatemala, a los veintiún días del mes de agosto de mil novecientos diez y ocho.

      • Manuel Estrada Cabrera
      • Siguen las firmas de todos los Ministros de Estado.8

Como el poder estaba centralizado en la figura del presidente Estrada Cabrera en esa época, éste nombró a los miembros de las primeras juntas directivas en el 14 septiembre.  Entre los miembros de las mismas destacan: el doctor Julio Bianchi como vocal 2° suplente en la facultad de Agronomía, el ingeniero Claudio Urrutia como decano de la Facultad de Matemáticas, el general e ingeniero José María Orellana como vocal 1°. de la Facultad de Matemáticas, el licenciado Adrián Recinos como secretario de la Universidad y como secretario suplente de la Facultad de Derecho y Notariado, y el licenciado Virgilio Rodríguez Beteta como decano suplente de la Facultad de Filosofía.9

Con respecto a la fundación de la nueva Universidad, y con el servilismo acostumbrado, el licenciado Federico Vielmann dijo lo siguiente en el acto oficial de celebración de la Independencia: El señor Estrada Cabrera, com el inmortal Sarmiento ha querido hacer de toda la República una escuela, para que todos se instruyan, bien convencido de que de ese modo se constituye un núcleo sólido, verdadero sostén de la democracia.  Y así se explica que él, con enérgica resolución, y consecuente con sus patrióticos ideales, haya inciado el resurgimiento de esta hermosa e histórica ciudad, con los edificios destinados a la instrucción primera y con la inauguración de la Universidad «Estrada Cabrera», institución meritísima llamada a unificar bajo un plan integral los estudios superiores y profesionales y de que estos se efectúen bajo la forma científica y educativa que demandan la cultura y el progreso de la sociedad.10

El cambio de nombre no duró mucho tiempo, pues uno de los primeros actos del gobierno de  Carlos Herrera luego de que la Asamblea Legislativa declaró mentalmente incapaz para gobernar al presidente Estrada Cabrera en abril de 1920, fue el de renombrar a la Universidad como  «Nacional», aunque mantuvo la estructura centralizada  Posteriormente, la universidad fue desarticulada el 28 de abril de 1924, aunque fue restablecida con un formato distinto el 27 de diciembre de 1927.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pardo, J. Joaquín [1944] (1984). Efemérides de Antigua Guatemala 1541-1779. Guatemala: Consejo Nacional para la Protección de la Antigua Guatemala. p. 11.
  2. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala: Origen y Evolución. Guatemala: Editorial Universitaria. pp. 582-583.
  3. La Antorcha Centro-Americana (11 de septiembre de 1829).  Guatemala, septiembre 10. En: La Antorcha Centro-Americana. (7)  Guatemala: Imprenta Nueva. p. 28.
  4. Pineda de Mont, Manuel  (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 460-461.
  6. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  7. Méndez, Rosendo P.  (1925). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1918-1919. XXXVII. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 14
  8. Ibid., pp. 23-26.
  9. Ibid. pp. 162-166.
  10. Ibid., p. XL
  11. Méndez, Rosendo P.  (1929). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1924-1925. XLIII. Guatemala: Tipografía Nacional.  pp. 23-26