9 de septiembre de 1921: diputados de Honduras, Guatemala y El Salvador aprueban la Constitución Federal de la República de Centro América

9septiembre1921
Palacio del Centenario, ubicado en donde en el siglo XXI está el Parque Centenario en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Construido para celebrar el centenario de la Independencia de Centroamérica, era conocido como “el Palacio de Cartón”. En el recuadro: el presidente Carlos Herrera, quien gobernó a Guatemala de 1920 a 1921. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La Constitución Federal de la República de Centro América fue promulgada el 9 de septiembre de 1921, en un fallido intento más por restablecer la república en la región.  Esta constitución nunca fue aprobada, pero incluía varios avances laborales, como: jornada de trabajo de ocho horas, descansos laborales, responsabilidad por riesgos profesionales, trabajo regulado de mujeres y de menores de edad, ahorro obligatorio y derecho de huelga.  En el aspecto social, protegía la maternidad y a la niñez y contemplaba la creación de un instituto de reformas sociales.1

Aquella constitución iniciaba así:

Los representantes del Pueblo de los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, reunidos en Asamblea Nacional Constituyente, en cumplimiento del pacto de unión, firmado en San José de Costa Rica, el día diecinueve de enero de mil novecientos veintiuno, inspirándose en la letra y el espíritu de dicho pacto y en el sentimiento general de los habitantes de esta parte del continente americano, decretan la siguiente: Constitución Política de la República Federal de Centroamérica.

Artículo 1.° Los Estados de Guatemala, El Salvador y Honduras, en unión perpetua e indisoluble, constituyen una Federación Soberana e Independiente que se denomina República de Centroamérica.

Artículo 2.° La Nación reconoce que, por razones étnicas, geográficas e históricas, también deben integrarla los Estados de Nicaragua y Costa Rica.  De consiguiente la Federación seguirá considerándolos como parte integrante de la familia centroamericana.

Artículo 5.° Será Distrito Federal el territorio del actual departamento de Tegucigalpa, según los límites que le señalan las leyes del Estado de Honduras.  La ciudad de Tegucigalpa, cabecera del departamento, será la capital de la República.2

La constitución mantenía las ideas liberales en cuento a la religión.  Véanse por ejemplo estos dos artículos:

Artículo 35.° La Federación garantiza la libertad de enseñanza.  La primera será obligatoria y la que se dé en las escuelas públicas, gratuita, dirigida y costeada por los Estados y Municipios.  Cada Estado reglamentará la sostenida por él.  La Federación, los Estados, los Municipios y particulares, podrán fundar y sostener colegios de segunda enseñanza y escuelas normales; pero todos estarán sujetos al plan de enseñanza y demás condiciones que establezca la ley.  La enseñanza impartida por el Gobierno Federal será laica.

Artículo 37.° Ningún acto religioso servirá para establecer el estado civil de las personas.3

El congreso federal iba a ser una copia del congreso de los Estados Unidos, tal y como se desprende este artículo:

Artículo 70.° El Poder Legislativo residirá en dos Cámaras: una de Senadores y otra de Diputados.  El Senado se compondrá de tres Senadores Propietarios y de tres Suplentes por Estado, elegidos por el respectivo Poder Legislativo y de un Senador Propietario y un Suplente por el Distrito Federal.  Los Senadores deberán estar en el ejercicio de la ciudadanía, ser mayores de cuarenta años y naturales de cualquiera de los Estados.  Su período será de seis años y se renovarán cada dos años por terceras partes.  La Cámara de Diputados se compondrá de Representantes popularmente electos en la proporción de un Diputado Propietario y un suplente por cada cien mil habitantes o fracción de más de cincuenta mil. Para ser diputado se requiere estar en el ejercicio del derecho de ciudadano, ser mayor de veinticinco años y natural de Centro América.

Los Senadores y Diputados podrán ser reelectos indefinidamente. En cada Cámara el quorum lo formarán los tres cuartos del total de sus miembros.  Ninguna ley valdrá sin haberse aprobado en Cámaras separadas, por la mayoría absoluta de votos de los Diputados y por dos tercios de votos de los Senadores, y si no hubiere obtenido la sanción del Ejecutivo, según las disposiciones de esta ley.4

Los artículos novedosos en material laboral eran:

Artículo 163.°  La jornada máxima obligatoria de trabajo asalariado, será de ocho horas diarias.  Por cada seis días de trabajo habrá uno de descanso.

Artículo 164.° Todo porpietario agrícola está obligado a contribuir a la fundación y sostenimiento de Escuela Rurales Primarias.  Una ley reglamentará esta obligación.

Artículo 165.° El trabajo de las mujeres y el de los hombres menores de catorce años, merece protección especial. La ley deberá reglamentarlo.

Artículo 166.° Los trabajadores están facultados, individual y colectivamente, para suspender su trabajo siempre que no empleen coacción ni medios ilícitos o violentos, ni contravengan a lo estiupado legalmente en los contratos.

Artículo 168.° Los Estados deben proveer de enseñanza adecuada a los indios, para que adquieran una amplia instrucción primaria, industrial y agrícola.5

Aquella constitución y sus buenas intenciones quedaron en el tintero, pues el gobierno del ciudadano Carlos Herrera fue derrocado por un golpe de estado el 5 de diciembre de 1921, el cual estuvo dirigido por el general José María Orellana, ex Jefe del Estado Mayor del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, y patrocinado por la frutera estadounidense United Fruit Company.6 Herrera fue derrocado a pesar de haber contado con el 95% del apoyo popular en las elecciones de agosto de 1920, y ya en el exilio en Francia comentó: “el desprestigio a que habían llevado al gobierno los partidos; nadie estaba satisfecho. Los hombres del gobierno se empeñaban en balde, en su trabajo abrumador por el bien del país. Todos estos patrióticos esfuerzos quedaban ahogados ante las críticas de la prensa de los partidos, lo que también se atacaban desmedidamente.  Todo esto llevaba la intranquilidad al pueblo, y se echaba de menos la mano férrea de la tiranía… un gobierno de leyes, sin el apoyo de la opinión pública, no se puede sostener“.7 Se desprende de sus declaraciones que la que patrocinaba los periódicos de los partidos era la transnacional frutera, ya que a ésta le convenía un gobierno como el de Estrada Cabrera, que le era favorable en cuanto a concesiones.

Todas las innovaciones que pretendían hacer en 1920 no se consiguieron sino hasta en 1945, con la llegada de los gobiernos revolucionarios de Juan José Arévalo y de Jacobo Arbenz Guzmán.7


BIBLIOGRAFIA:

  1. Lujan Muñoz, Jorge (1996). Historia General de Guatemala. (Editor) . Guatemala: Asociación de amigos del País, fundación para la cultura y el desarrollo.
  2. Muñoz Paz, María del Carmen; Ovando Hernández, Oscar (2014). Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. Política, economía y sociedad en Guatemala. 1920-1921. Guatemala: Universidad de San Carlos, Centro de Estudios Urbanos y Generales. p. 117.
  3. Ibid., p. 123.
  4. Ibid., p.127.
  5. Ibid., p. 147.
  6. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos.
  7. Muñoz Paz et al., Carlos Herrera y el centenario de la Independencia. p. 76.

 

15 de diciembre de 1921: tras el golpe de estado contra Carlos Herrera, el general José María Orellana es declarado presidente provisorio

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El general José María Orellana (sentado, segundo de izquierda a derecha) en el Palacio de Cartón, durante una recepción a una delegación estadounidense en 1922.  En el recuadro: el retrato del general Orellana que aparece en el billete de un quetzal. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de Carlos Herrera llegó a un abrupto final tras escasamente año y medio de estar en el poder y de haber intentado reemplazar la constitución de 1879 con la que se emitió en 1921.  El golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company  (UFCO) y dirigido por los militares, colocó a los generales  José María Orellana, José María Lima y Miguel Larrave, como triunviros al frente del gobierno el 5 de diciembre, con el objetivo de frenar la creciente organización laboral en las empresas afiliadas a la UFCO en (especial la International Railways of Central America -IRCA-) y en sus propias instalaciones en Bananera, en el departamento de Izabal.

El triunvirato desconoció a la Asamblea Legislativa, argumentado que había sido instalada irregularmente y le dieron posesión nuevamente a la que había estado en funciones al momento del derrocamiento de licenciado Manuel Estrada Cabrera el 8 de abril de 1920;  luego desconocieron la constitución de 1921 y restituyeron la de 1879, con algunas modificaciones hechas a la medida de los militares.  También nombraron como Ministro de la Guerra al general Jorge Ubico el 11 de diciembre, por su activa participación en el golpe de estado y, finalmente, desconocieron al primer designado del derrocado presidente Herrera, José Ernesto Zelaya, y el 15 de diciembre fue nombrado como Primer Designado y Presidente Provisorio el general José María Orellana.

Aquel gobierno, siguiendo las directrices de sus patrocinadores, ahogó las protestas civiles y obreras contra los intereses estadounidenses, ya que puso al ejército a disposición de la frutera para reprimir cualquier huelga y organización obrera. Atacaron cualquier foco de organizaciór popular, y cuando la Universidad Nacional intentó unirse a estar protestas en 1924, fue clausurada por Orellana, y no fue reabierta sino hasta en enero de 1928, ya durante el gobierno del general Lázaro Chacón, casi dos años después de la misteriosa muerte del general Orellana en Antigua Guatemala en 1926.

Como dato curioso, es importante destacar que aunque el gobierno de Orellana fue un retorno al estilo y partido de gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera (de quien Orellana había sido Jefe del Estado Mayor y guardaespaldas), el gobierno no liberó al expresidente, quien murió en prisión el 24 de septiembre de 1924.


BIBLIOGRAFIA:


5 de diciembre de 1921: golpe militar derroca al presidente Carlos Herrera

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Generales Jorge Ubico y José María Orellana poco después del golpe de Estado de 1921.  Ubico fue uno de los principals colaboradores de este golpe. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el derrocamiento del gobierno liberal del licenciado Manuel Estrada Cabrera, se derogó la Constitución de 1879 y se estableció una nueva constitución, llamada “Federalista” ya que se hizo con el fin de conseguir la unidad centroamericana, supuestamente el objetivo principal del Partido Unionista.1 Los liberales (a quienes los unionistas llamaban “cabreristas”) refutaban las pretenciones unionistas de los conservadores (a quienes llamaban “cachurecos”) pues aducían (no sin razón) que eran los conservadores los que se habían opuesto a la Unión Centroamericana durante el gobierno de Rafael Carrera.2

Pero los problemas pronto se hicieron evidentes:  los liberales se fraccionaron y empezaron a formar partidos de diferente enfoque.  Surgieron así, partidos como el Liberal Federalista y el Liberal Democrático y la inestabilidad del regimen se hizo evidente.  A eso se unió el hecho de que Herrera se opuso a ratificar las concesiones lesivas que había hecho el gobierno de Estrada Cabrera a la United Fruit Company (UFCO) y su subsidiaria, la International Railways of Central America (IRCA).3,4

La UFCO decidió tomar el control de la situación y patrocinó un golpe de estado.  Así pues, en la tarde del 5 de diciembre de 1921, un grupo de altos oficiales del ejército ingresó a la residencia del presidente Carlos Herrera y Luna y le exigió su renuncia.   Herrera se vió obligado así a dejar el poder en manos de un triunvirato militar compuesto por los generales José María Lima, José María Orellana y Miguel Larrave.  Entre los tres instituyeron un “Consejo Militar”, y asumieron por decreto el Poder Ejecitvo de la Nación “con todas las facultades extraordinarias que las circunstancias demandan“.3

Orellana era el Jefe del Estado Mayor de Herrera, y lo había sido por muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Es más, él estaba con el presidente cuando éste sufrió los atentados de La Bomba y de los Cadetes en 1907 y 1908, respectivamente.2 Por su parte, el general Lima tambien era célebre en la historia del gobierno de Estrada Cabrera porque fue él quien tramó y ordenó, por orden del presidente, el asesinato del general Manuel Lisandro Barillas, quien estaba exilado en México por ser enemigo del régimen.  Este asesinato tuvo graves consecuencias internacionales entre los dos gobiernos.2

Unas horas después, el triunvirato declaró que la Asamblea Legislativa en ejercicio había sido asentada ilegalmente y que, por lo tanto, toda la legislación emitida por ésta, incluida la promulgación de la Constitución, carecía de base jurídica. La Constitución anterior a 1921 (que había sido promulgada en 1879) y la Asamblea que existía en el momento de la caída de Cabrera fueron reinstauradas y el primer designado de Herrera, José Ernesto Zelaya , fue descalificado para ejercer presidencia.

La Asamblea reinstaurada eligió como presidente provisional al general José María Orellana el 15 de diciembre de 1921. Por su parte, los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al partido unionista fueron encarcelados, entre ellos José Azmitia González, quien era el presidente del Tribunal de Cuentas y uno de los principals líderes del movimiento que había derrocado al presidente Manuel Estrada Cabrera en 1920.​

Al respecto de Azmitia, se cuenta una anécdota que relata cómo eran los gobernantes guatemaltecos de la época: Josefina Gómez Tible (hermana del escritor Enrique Gómez Carrillo) pretendía casarse con Azmitia y como conocía al general Orellana, decidió hacer algo para liberar a su pretendiente.​ Enterada de que luego de anochecer ciertas meretrices eran admitidas en la casa presidencial e informada por el hijo de su cocinera (quien era sargento que estaba frecuentemente de guardia en dicho lugar) de que el general se encerraba en un pequeño despacho entre las nueve y las once de la noche a atender sus asuntos, decidió disfrazarse y llegar a pedir la libertad de Azmitia González. Alquiló un lujoso carruaje y usando un vestido de largo escote y que mostraba sus pantorrillas, llegó a la casa presidencial en donde los soldados la confundieron con una de las visitantes cotidianas y no le impidieron el paso; llegó así hasta el despacho de Orellana sin ser molestada.​ Orellana estaba en su despacho leyendo unos documentos con un pequeño revólver al alcance de la mano; cuando la vio, se echó a reír y le dijo: “Entre Josefinita, mire qué bien me cuidan, ha entrado usted como en su casa. Ya sé que quiere: casarse con don José. Está bien. Mañana a las once estará el jefe político en la Penitenciaría. Si don José promete, frente a ese funcionario, no meterse en babosadas, saldrá inmediatamente libre y no lo molestaré.”  Azmitia fue fiel a su palabra y ya nunca más participó en política.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Mendoza, Juan Manuel (1946). Enrique Gómez Carrillo; biografía crítico literaria: su vida, su obra y su época. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  4. Díaz Romeu, Guillermo. “Del régimen de Carlos Herrera a la elección de Jorge Ubico.” Historia general de Guatemala. 1993-1999. Guatemala: Asociación de Amigos del País, Fundación para la Cultura y el Desarrollo. 5. 1996. Pp. 38.
  5. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  6. Dosal, Paul J. Doing business with the dictators: a political history of United Fruit in Guatemala, 1899-1944. Wilmington: Scholarly Resources. 1993. p. 102.
  7. Pitti, Joseph A. Jorge Ubico and Guatemalan politics in the 1920s. Albuquerque: University of New Mexico. Unpublished dissertation. 1975. p. 36.