28 de mayo de 1924: publican artículo racista contra el indígena guatemalteco

En una de sus columnas diarias llamada «El capítulo de las Efemérides», el renombrado periodista Federico Hernández de León escribe un artículo cargado de racismo hacia los indígenas guatemaltecos.

Una procesión indígena de principios del siglo XX. Fotografía de Alberto G. Valveavellano. En el recuadro: el periodista Federico Hernández de León. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y «El Libro de las Efemérides«.

Uno de los principales referentes de HoyHistoriaGT es el trabajo del licenciado Federico Hernández de León, quien en sus obras de «El libro de las Efemérides» y «Viajes presidenciales» dejó plasmados en una forma bastante imparcial, amena y muy bien documentada muchas anécdotas y hechos históricos de Guatemala y de Centroamérica.

Sin embargo, en su artículo del 28 de mayo de 1924, llamando «1582 – Una real orden en favor de los indios» —publicado en la primera página de su influyente periódico «Nuestro Diario«— dejó en claro su posición racista y radical hacia el indígena guatemalteco, a pesar de que él mismo reconociera ser mestizo con sangre k’iche’ en otro de sus numerosos artículos.

Reproducimos a continuación aquel infame artículo por su importancia histórica, dado que muestra el pensamiento ladino de la Guatemala de la década de 1920, representado por uno de los principales directores de los periódicos de la época, como lo era «Nuestro Diario.» Hemos respetado la redacción original y queremos dejar en claro que el punto de vista presentado en el artículo es el del licenciado Hernández de León y no el de HoyHistoriaGT:1

Tengo que confesar, entre los innúmeros pecados que pesan sobre mi conciencia, el pecado de no tragar al indio en ninguna forma; a mí el indio me revienta.Nota a Y es que, al indio, sólo lo alcanzo a ver en su condición obstaculizadora, como un estorbo para la vida activa de la sociedad.Nota b El indio presenta tres aspectos: el de haragán permanente y consentido, el de trabajador rural y el de soldado.

El primero es el más generalizado. El indio es haragán por naturaleza y porque así se le tolera. El indio de las zonas templadas siemre su cuerda de milpa: la calza, la cosecha, vende una parte y la otra se la reserva para su personal consumo; y se pasa el resto del año como si no hubiera más mundo que la compañera, a quien le hace el flaco servicio de embarazarla cada nueve meses. Por fortuna, de cada diez hijos se le mueren ocho.Nota c

Las tierras comunales de los indios, son los más cómodos amparos para fomentar la existencia de esa clase de indios. El esfuerzo que supone la siembra y cosecha de su milpa, es un esfuerzo mínimo, en una cantidad de tiempo, mínimo también. Su vestimenta es primitiva y la habitación lo mismo. No tiene necesidades y se conforma con la satisfacción de los instintos animales. Si todos esos indios, que viven encuevados, se pusieran en servicio en los campos, es posible que no anduviéramos tan desastrados en materia de agricultura. El día que una inmigración de trabajadores europeos desplace a tanto indio retardatario, podremos cantar un himno de triunfo y alegría.Nota d

El trabajador rural, que se lleva a las fincas por razón de mandamientos o por su calidad de colono, es también haragán dentro del desarrollo de sus energía. El trabajo de diez indios, equivale al de un solo trabajador apto. Un finquero moviliza un mil mozos y, positivamente, lo que hace es mover cien. Y en los casos de emergencia, en los momentos en que el tiempo es factor resolutivo de problemas inmediatos, el indio llega a obstaculizar la obra urgente con su procedimiento tardo y deficiente.Nota e

El tercer indio, el indio soldado, conocido por el breve nombre de cuque, es el peor de todos. A la hora de la guerra efectiva, sirve de carne de cañón; y en los día de paz, de sostén de tiranías y agente de violencias. El indio soldado es abusivo y cruel. En tiempo de Estrada Cabrera se empleaba a los cabos para aplicar los azotes a los condenados. El indio, ante la carne blanca de los martirizados, sentía una positiva voluptuosidad y dejaba car los golpes con toda la fuerza de su brazo, poniendo cara de complacencia al ver saltar la sangre. El indio soldado como guarda de custodia, es riguroso, duro de entrañas, ventativo e intransigente. Un cuque con mando, es algo de amarrarse los pantalones. Ahora, cuando asciende en la escala jerárquica, es la de plantarse las botas…Nota f

En esas cuestiones tengo que confesar mis prejuicios. Cuando veo tantas personas y tan buenas, desde fray Bartolomé de las Casas y don Alonso de Maldonado, hasta el general Reyna Barrios y Leonardo Lara, empeñados en la defensa de los indios, vacilo en mi propio criterio y estoy por creer que cometo una grande injusticia, al juzgar a los indios como los juzgo. Pero cuando reconsidero mis maneras de ver personales y me asaltan los argumentos reforzadores, no puedo menos que mantenerme en mis trece y desar con todo mi corazón que haya una peste de indios, de la cual no quede uno, ni para muestra.

Es posible que hubiera sido mejor que se acabara con ellos. En la América, las nacionalidades más fuertes, más dignas, más democráticas y más avanzadaqs, son aquellas en que no hay indios. En cambio, en donde los indios quedan en mayoría, son pueblos sin redención posible: tal como pasa en Bolivia y en Guatemala.Notag

¡Qué mejor estaríamos sin abogados indios, ni indios del campo, ni cuques en general! Si los encomenderos hubieran acabado con los indios, a estas horas Guatemala fuera una nación libre, soberana e independiente. Y a la fecha, por culpa de los indios, no lo es a las cabales.1


NOTAS:

  • a. Nótese que Hernández de León utiliza el vocablo «indio» en vez de «indígena» ya que así era como se les llamaba hasta la última década del siglo XX.
  • b. Para los liberales como Hernández de León, la sociedad guatemalteca era únicamente la de los ladinos de la ciudad de Guatemala y de los principales centros urbanos del país. Incluso consideraban que los ciudadanos eran solamente los de descendecia europea.2
  • c. En este duro párrafo, Hernández de León resume la perspectiva de su época sobre los indígenas, especialmente en el deseo de que todos desaparecieran y fueran sustituidos por una «raza superior«. Este anhelo liberal por «mejorar la raza» explica por qué en la sociedad guatemalteca del siglo XXI los miembros de la élite ya no tienen apellidos españoles, sino apellidos alemanes, italianos y belgas.
  • d. Hernández de León indica que los indígenas trabajaban lo mínimo necesario en sus tierras comunales. Sin embargo, olvida mencionar que dichas tierras comunales desaparecieron con la llegada de la Reforma Liberal en 1871, la cual emitió leyes por medio de las cuales se expropiaron legalmente aquellas tierras comunales para convertirlas en fincas cafetaleras.3
  • e. La motivación de la Reforma Liberal fue la de utilizar a los indígenas como mano de obra para las fincas cafetaleras, ya que ésta necesitan una considerable cantidad de empleados para cosechar el grano. De esta forma, se establecieron las leyes de vialidad,4 de vagancia5 y el reglamento de jornaleros6 para obligar a los indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras, y se incluyeron mecanismos por medio de los cuales se mantuvo a éstos en calidad prácticamente de esclavos; por ejemplo, pago con monedas que solamente se podían usar en la finca, uso de comisariatos con precios arbitrarios, y deudas que eran heredadas a los hijos. Es lógico que los indígenas no estuvieran motivados para trabajar en tierras que antes les pertenecían y que les fueron arrebatadas por medios con apariencia de legalidad.
  • f. Si bien los indígenas eran soldados, no era por su gusto. Hernández de León olvidó que existían leyes de reclutamientos forzoso de las que solamente los miembros pudientes de la sociedad podían eximirse mediante el pago de una multa.7 Por otro lado, acusa a los indígenas de resentidos sociales al mismo tiempo que les desea la muerte, ya que Hernández De León sufrió torturas a manos de indígenas en la Penitenciaría Central durante el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.
  • g. Aquí acusa directamente a los indígenas de ser los responsables del atraso del país, ignorando que el papel que tuvieron las guerras civiles de los criollos liberales y conservadores, y la injerencia de los ingleses en el siglo XIX para evitar que se formara una nación centroamericana fuerte, situaciones que él mismo había documentado en su columna diaria de efemérides.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 355-359.
  2. Fuentes Oliva, Regina (4 de junio de 2009). Una aproximación al ambiente intelectual guatemalteco de la Reforma Liberal, a través de la sociedad Literaria El Porvenir«. En Boletín AFHEC. (41) Guatemala: Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
  3. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 3-6.
  4. — (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 304-306.
  5. — (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1877-1881 II. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 201-204.
  6. Ibid., pp. 69-73.
  7. García Vetorazzi, María Victoria (2010) Acción subalterna, desigualdades socioespaciales y modernización. La formación de actores y circuitos del comercio indígena en Guatemala, siglos XIX y XX. Louvain-la-Neuve: Université Catholique de Louvian, École des sciences politiques et sociales. p. 196.
  8. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. p. 32-35.

Subir

14 de julio de 1924: Asturias viaja a Paris

El ya abogado Miguel Angel Asturias viaja a Paris y se inscribe en la prestigiosa universidad de La Sorbona

14julio1924
Edificio de La Sorbona en Paris en 2012.  Aquí empezó a estudiar el escritor guatemalteco Miguel Angel Asturias en 1924.  En el recuadro:  Asturias ne la época en la que viajó a Europa tras recibirse de abogado en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Como la mayoría de los estudiantes universitarios de su época, Miguel Angel Asturiasprovenía de una de las familias pudientes de la sociedad guatemalteca.  De esta forma, cuando se recibió de abogado en 1923 con su tesis «El problema social del indio» y recibió el premio Gálvez a la mejor tesis de su promoción, sus padres le obsequiaron un boleto para viajar a Inglaterra.  Según él mismo describe: «en diciembre de mil novecientos veintitrés nos embarcamos en Puerto Barrios, en un barco alemán que se llamaba «Teutonia».  En ese barco llegamos a Panamá.  Allí cambiamos de bargo y nos fuimos en un bargo inglés llamado «Oriana».  Salimos de Panamá para Liverpool.  De allí marchamos a Londres.  Estuve en Londres poco más de dos meses…«. 1

En la novela autobiográfica «Viernes de Dolores«, Asturias utiliza al personal del «Cholojero» Tantanis para describir sus experiencias personales.  Aunque existe un personaje «Moyas» Asturias en la novela, los biógrafos de Asturias coinciden en señalar que es el Cholojero el que representa al escritor. 2 En esa novela, la familia del «Cholojero» tiene buenos ingresos gracias a su puestos de venta de carne de cerdo en el Mercado Central (de allí su apodo) y describe que partió para Londres luego de que falló en defender a un acusado de linchar a un policía en su primer caso legal.3

En ese pasaje, el hecho ocurre frente a la casa de Choloj Tantanis el Sábado de Gloria, y un borrachito se abraza a un poste y repite sin cesar: «¡No lo digo! No lo digo!«.  Un policía que está cerca, le exige que lo diga, y cuando el borrachito insiste, lo termina matando.  Las personas presentes, horrorizadas por lo que hizo el policía, lo linchan en represalia.  Y Asturias termina la escena diciendo que en el poste había un anuncia de una fábrica de chicles que decía: «¡Diga Chiclets!». 3  (Nota de HoyHistoriaGT:  la anécdota es una alegoría del uso de las fuerzas armadas de Guatemala contra su población para defender los intereses de las compañías transnacionales, en ese caso, la chiclera).  Al final, cuando Tantanis regresa a su casa después de fallar en el juicio, encuentra un pasaje para Londres sobre su escritorio.3

En 1924, Asturias publicó sus primeros artículos y crónicas para el entonces nuevo periódico «El Imparcial» de Guatemala, y el 14 de julio viajó de Londres a Paris.  Según dice el escritor: «el catorce de julio de novecientos veinticuatro me fui a París a ver cómo eran las fierzas.  Me encontré en Paris a muchos compatriotas y abandoné la idea de mi padre de que debía hacer algún curso de economía en Londres. En París, me inscribí en La Sorbona, en los cursos de «Mitos y religiones de la América».4

Asturias no regresó a Guatemala sino hasta en 1928, en que aprovechó un viaje que tuvo que hacer a La Habana a un congreso de periodistas y solamente estuvo tres meses en el país antes de retornar a París en junio de ese año, y durante ese tiempo dió conferencias en la Univerisdad Popular (de la que había sido co-fundador en 1922), en el Instituto Nacional Central para Varones (de donde era ex-alumno), en la Sociedad de Auxilios Humanos Mutos y en el Sindicato de Empleados de Comercio.  Durante esos meses, aprovechando la libertad de expresión que promovía el gobierno del general Lázaro Chacón, el escritor Manuel Valladares Rubio escribió una serie de artículos en la prensa guatemalteca sobre la época del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, llamados «El tinterillo en el poder«, los cuales indudablemente le sirvieron de base para su novela «El Señor Presidente«.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martin, Gerald (2000). Cronología. En: El Señor Presidente, edición crítica de Miguel Angel Asturias. p. 494. Paris, Francia: Archivos de Signatarios del Acuerdo.
  2. Soto Muñoz, Alis Roel (2003). La represión y la catarsis: ejes temáticos en Viernes de Dolores de Miguel Angel Asturias. Guatemala: Facultad de Humanidades, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  3. Asturias, Miguel Angel (1972). Viernes de Dolores. Buenos Aires, Argentina: Losada. pp. 305 y siguientes.
  4. Martin, Cronología. p. 495.
  5. Ibid., p/ 496.

30 de diciembre de 1924: La Recolección se reabre al culto

Tras ser destruida totalmente por los terremotos de 1917-18, se reabre parcialmente al culto la antigua Iglesia de la Recolección, ahora convertida en Parroquia secular.

30diciembre1924
Ruinas del templo recoleto tras los terremotos de 1917-18.  En el recuadro, cómo lucía el templo en 1875, cuando todavía existía la pila (al fondo de la calle) y el convento (el portón blanco que se ve cerca de la pila).  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los templos católicos más importantes de la Ciudad de Guatemala fue el de la orden del Colegio de Cristo Crucificado de Propaganda Fide, conocida coloquialmente como «La Recolección«, el cual fue edificado relativamente rápido después del traslado de la capital del Reino de Guatemala a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776 gracias a la influencia de la familia Aycinena y por ser la sede de la Inquisición.1-3

Los recoletos tenían un hermoso convento con amplios jardines además del templo, pero perdieron muchas de sus riquezas cuando Francisco Morazán los expulsó junto con los miembros de la familiya Aycinena en 1829.4 Retornaron en 1840 y recuperaron su propiedad cuando el general Rafael Carrera restituyó los privilegios para la Iglesia Católica a sangre y fuego, pero fueron expulsados nuevamente tras el triunfo de la Revolución Liberal en 1871.5 Tras la expulsión, su convento fue convertido en la Escuela Politécnica, mientras que el templo pasó a ser la Parroquia del Santísimo Nombre de Jesús y fue entregado al clero secular para el culto.6,7

Tras el atentado de los cadetes contra el presidente Manuel Estrada Cabrera en abril de 1908, el antiguo convento fue demolido hasta sus cimientos y los oficiales a cargo de la escuela fueron fusilados.8 Y luego, los terremotos de 1917-18 destruyeron casi por completo el templo, imposibilitando la celebración de los cultos sagrados pues derribaron la cúpula, bóveda y las torres de los campanarios.​9 El gobierno del presidente Manuel Estrada Cabrera fue incapaz de reconstruir la ciudad y el templo quedó destruido por varios años aunque el arzobispo consiguió una licencia para colocar una capilla provisional ante la puerta principal del templo para poder realizar los actos litúrgicos. Y como el antiguo convento había quedado convertido en un campo abandonado tras el atentado de los cadetes, tras los terremotos los vecinos afectados que perdieron sus viviendas establecieron un campamento improvisado en el lugar.10

En marzo de 1924 se hizo cargo del templo el padre Leonardo López, de la orden franciscana de Cartagena y comenzó a trabajar en la reconstrucción de la iglesia, logrando que el 30 de diciembre de 1924 se pusidera al servicio del culto toda la nave central hasta el crucero.​ Posteriormente, se reconstruyó de cemento, hierro y ladrillo la fachada hasta el cornisamiento y se convirtió en salón de actos la sacristía; también se cerró de cemento armado el arco toral principal y se inició la reconstrucción del crucero.3

Las obras de reconstrucción continuaron por varias décadas, pero desafortunadamente el templo fue destruido nuevamente por el terremoto del 4 de febrero de 1976. Para esa fecha, la situación del clero y del gobierno eran mucho mejores y el templo fue reconstruido en apenas dos años.11


BIBLIOGRAFIA:

  1. Andrade, Fray Antonio de (6 de mayo de 1740). «Relación histórica del Colegio de Misiones de Cristo Crucificado (Recoletos) de la ciudad de Guatemala». Relaciones geográficas e históricas del siglo XVIII del Reino de Guatemala (Guatemala: Archivo General de Centro América). A1.18, legajo 211 (Expediente 5027): 286.
  2. Melchor Toledo, Johann Estuardo (2011). «El arte religioso de la Antigua Guatemala, 1773-1821; crónica de la emigración de sus imágenes»tesis doctoral en Historia del Arte (México, D. F.: Universidad Nacional Autónma de México). Archivado desde el original el 17 de diciembre de 2014.
  3. Pérez Valenzuela (1943). Los Recoletos. Apuntes para la historia de las misiones en la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 127.
  4. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. Tomo II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  5. Woodward, Ralph Lee, Jr. (2002). «Rafael Carrera y la creación de la República de Guatemala, 1821–1871»Serie monográfica (CIRMA y Plumsock Mesoamerican Studies) (12). ISBN 0-910443-19-X. p. 335-340.
  6. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-120.
  7. Barrios Vital, Jenny Ivette (2006). Restauración y revitalización del complejo arquitectónico de la Recolección. Guatemala: Tesis de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
  8. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  9. Saville, Marshal H. (1 de junio de 1918). «The Guatemala earthquake of December, 1917 and January, 1918». (en inglés) Graphical Review 5JSTOR 207805. p. 462.
  10. Recinos, Adrían (1922). La ciudad de Guatemala, crónica histórica desde su fundación hasta los terremotos de 1917-1918. Guatemala.
  11. La Recolección (1978). «Placa conmemorativa del la reconstrucción de 1978»Wikimedia Commons. Guatemala.

24 de septiembre de 1924: fallece Manuel Estrada Cabrera

Fallece en prisión el licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien gobernó a Guatemala de 1898 a 1920

Tumba del presidente Manuel Estrada Cabrera luego de su sepelio. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras su derrocamiento en abril de 1920, el licenciado Manuel Estrada Cabrera fue reducido a prisión, en donde pasó los últimos años de su vida, hasta que murió el 24 de septiembre de 1924.  Tras morir, fue llevado sin mayor ceremonia al cementerio de su natal Quetzaltenango, en donde fue sepultado en la tumba estilo helénico que había ordenado construir para su madre en 1908.1

La vida del licenciado Estrada Cabrera —como la de los otros presidentes guatemaltecos que verdaderamente tuvieron en sus manos las riendas del poder— debe juzgarse investigando fuentes tanto favorables como desfavorables a su figura pública.  En el caso específico de «Don Manuel«, muchos lectores hacen referencia a la obra «¡Ecce Pericles!» del escritor guatemalteco Rafael Arévalo Martínez, pero una lectura objetiva del mismo denota que fue un documento escrito por los líderes conservadores de la época y la figura presidencial no sale muy bien parada, mientras que los Aycinena, Piñol, Batres y Azmitia son presentados como héroes patrióticos.1

Por otro lado, si se leen las publicaciones oficiales del gobierno cabrerista, se observa que estaban totalmente sesgadas hacia la figura del presidente, a quien nombraban como «Señor Presidente«, «Su Excelencia«, «Benemérito de la Patria«, «El Gran Benefactor«, «Figura Sagrada«, «Protector de la Juventud Estudiosa«, etc.  de hecho, era tal el grado de adulación, que en las revistas oficiales el nombre de Estrada Cabrera aparecía en todas las páginas y a veces varias veces en la misma página.2-6

Finalmente, quienes han leído la obra «El Señor Presidente» tienen la idea de un líder déspota y cruel y creen que solamente Estrada Cabrera se comportaba en esa forma en el gobierno.7; Pero esa era la escuela de gobierno que había en esa época y que ya habían utilizado dictadores como Rafael Carrera y J. Rufino Barrios.8,9 Además, quizá estos mismos lectores no sabrán que Miguel Angel Asturias, el autor de la novela, desde su programa radial «Tribuna del Aire» fue uno de los aduladores del régimen del general Jorge Ubico,10 quien fuera Ministro de Fomento y Jefe Político de Verapaz y Retalhuleu durante el régimen de Estrada Cabrera,10 y quien era hijo del licenciado Arturo Ubico Urruela, presidente de la Asamblea Legislativa durante los 22 años que duró el gobierno cabrerista.11

La influencia del gobierno de Estrada Cabrera perduró más allá de su muerte, ya que los siguientes eventos tuvieron lugar durante el mismo:

  1. La frutera estadounidense United Fruit Company se estableció durante su gobierno y se convirtió en el principal ente politico y económico de Guatemala hasta que la compañía quebró a finales de la década de 1960.12,13
  2. La compañía ferroviaria International Railways of Central America (IRCA), subsidiaria de la UFCO, tuvo el monopolio de los trenes guatemaltecos hasta que quebró, debido a la construcción de la carretera al Atlántico iniciada por el gobierno de Arbenz y concluida por el de Castillo Armas.  Al salir del país,  le vendió al estado guatemalteco toda su chatarra que pasó a llamarse Ferrocarriles de Guatemala «FEGUA».14-18
  3. Puerto Barrios siguió siendo el principal puerto de Guatemala, monopolizado por la Great White Fleet, también subsidiaria de la UFCO.  Este monopolio fue roto cuando se construyó el puerto de Santo Tomás de Castilla que fue ideado en tiempos de Arbenz pero no se materializó sino hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro.14-18
  4. Muchas empresas estadounidenses entraron al país y tenían fuertes intereses en el mismo.  Aparte de la UFCO y sus subsidiarias, estaban también la Standard Oil y la Pan American.14-18

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Bascome Jones, J.; Scoullar, William T.; Soto Hall, Máximo (1915). El Libro azul de Guatemala. Searcy & Pfaff. «relato é historia sobre la vida de las personas más prominentes; historia condensada de la república; artículos especiales sobre el comercio, agricultura y riqueza mineral, basado sobre las estadísticas oficiales».
  3. Gómez Carrillo, Enrique (1898). «Manuel Estrada Cabrera». Club Constitución (Guatemala: Síguere y Cía).
  4. Macías del Real, A. (1898). Perfiles biográficos de don Manuel Estrada Cabrera, presidente de la República de Guatemala. Guatemala: El Demócrata.
  5. Pineda C., Felipe (1902). Para la historia de Guatemala: datos sobre el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. México.
  6. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  7. Martin, Gail (2000). «Manuel Estrada Cabrera 1898-1920: el Señor Presidente». En Martin, Gerald. El Señor Presidente. Editorial Universidad de Costa Rica. ISBN 9788489666511.
  8. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  9. Montenegro, Gustavo Adolfo (2005). «Yo, el supremo». Revista Domingo de Prensa Libre (Guatemala). Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  10. Méndez, Rosendo P. (1926) Recopilación de la Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 190-191.
  11. Bascome, El Libro Azul de Guatemala, p. 118. 
  12. Estrada Paniagua, Felipe (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1905-1906 XXIV. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. xvi.
  13. — (1909). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1904-1905 XXIII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. pp. 289-290.
  14. Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  15. —; Jones, Geoffrey (2005). «The Octopus and the Generals: the United Fruit Company in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés) (9–805–146). Archivado desde el original el 10 de diciembre de 2012.
  16. — (2006). «The United Fruit Company in Latin America: Business Strategies in a Changing Environment». En Jones, Geoffrey; Wadhwani, R. Daniel. Entrepreneurship and Global Capitalism (en inglés) 2. Cheltenham (UK): Edward Elgar. pp. 342-383. Archivado desde el original el 6 de octubre de 2014.
  17. — (2003). «United Fruit Company in Latin America». En Moberg, Mark; Striffler, Steve. Banana Wars: Power, Production, and History in the Americas (en inglés). Durham: Duke University Press. ISBN 978-0-8223-3196-4.
  18. Dosal, Paul (1995). Doing Business with the Dictators: A Political History of United Fruit in Guatemala, 1899-1944 (en inglés). Nueva York: Rowman and Littlefield.