25 de junio de 1956: gobierno de Castillo Armas reprime con violencia una manifestación de la Asociación de Estudiantes Universitarios

 

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El Cine Lux en 2019, tras su remodelación luego de convertirse en el Centro Cultural de España en Guatemala.  En esta esquina ocurrió el ataque contra los estudiantes universitarios en 1956.  En el recuadro: el entonces presidente de facto de Guatemala, el coronel Carlos Castillo Armas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El gobierno de facto del coronel Carlos Castillo Armas, instituido tras el golpe de estado dirigido por la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) mediante la Operación PBSUCCESS en 1954, retornó al sistema de gobierno utilizado por el general Jorge Ubico, lo que significaba favorecer los intereses de la compañía frutera estadounidenses United Fruit Company y reprimir cualquier movimiento contra la misma.   Debido al descontento que esto provocaba, se produjeron numerosos reclamos y protestas que obligaron al gobernante a restringir los derechos de los pobladores, mientras se redactaba una nueva constitución.  Ya cuando la nueva constitución fue publicada a principios de 1956, las protestas continuaron contra la político pro-estadounidense del gobierno de Castillo Armas.

El 25 de junio de 1956, fecha en que se conmemora el día del Maestro por el fallecimiento de la profesora María Chinchilla durante las protestas en contra del régimen del general Jorge Ubico en 1944, una masiva manifestación organizada por la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, salió del Paraninfo Universitario, ubicado en 2a. calle y 12 avenida de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, para exigir el disfrute de las libertades de los ciudadanos y el respeto a los derechos humanos.  Pero al anochecer, en la esquina del entonces lujoso y emblemático cine Lux, ubicado en la 6a. avenida y 11 calle de la zona 1, los manifestantes fueron atacados por las fuerzas del gobierno y resultaron heridos de metralla cerca de treinta personas, además de que hubo casi ciento cincuenta detenidos, casi treinta estudiantes que tuvieron que salir al exilio (entre quienes estaba Mario Monteforte Toledo) y otros cinco estudiantes que fallecieron el lugar: Salvador Orozco, Julio Arturo Acevedo, Julio Juárez, Alvaro Castillo Urrutia y Ricardo Carrillo Luna. 1

El operativo del gobierno estuvo coordinado y ejecutado por Bernabé Linares y Santos Miguel Lima Bonilla, y el gobierno justificó sus acciones indicante que la marcha había sido organizada por los comunistas que todavía permanecían en el país.  Las víctimas fueron recordadas por la Asociación de Estudiantes Universitario con una placa conmemorativa que estuvo en el lugar en donde fallecieron los estudiantes hasta 1992, en que desapareció misteriosamente durante los apagones programados por la escacez de energía elétrica durante el gobierno del ingeniero Jorge Serrano Elías.2

Finalmente, varios periódicos y radio noticieros fueron clausurados; entre ellos estaban: “El Estudiante“, “Nuetro Diario“, “Semanario Lunes“, “Voz y Antena“, “La Voz de la Actualidad” y “Audio Prensa“.3


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (26 de junio de 2014). Asesinados y presos el 25 de junio de 195610. Guatemala: Albedrío, Revista electrónica de discusión y propuesta social.
  2. Lemus, Juan Carlos (1 de agosto de 2015) Lugar de Memoria. Guatemala: Prensa Libre.
  3. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999) Guatemala: Memoria del silencio. Guatemala: Servigráficos S.A. p. 115

Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

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El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


6 de febrero de 1956: se aprueba la nueva Constitución de la República de Guatemala tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional en 1954

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La Basílica de Esquipulas en 1887.  Este templo fue muy importante para el Movimiento de Liberación Nacional, ya que el Cristo Negro fue nombrado comandante de la invasión y fue el estandarte del arzobispo Mariano Rossell.  Imagen tomada de Guatemala, the Land of Quetzal.  En el recuadro: el arzobispo Rossell.

El gobierno de facto liberacionista, dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas, y que llegó al poder en Guatemala en 1954 luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán con el apoyo de laOperación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) y el patrocinio de la United Fruit Company convocó a una Asamblea Constituyente que redactó una nueva constitución para la República, en sustitución de la aprobada por los gobiernos revolucionarios en 1945.

La nueva constitución fue aprobada el 6 de febrero de 1956 y luego promulgada el 1 de marzo de 1956; había sido escrita de forma que el país consiguiera una posición intermedia entre las reformas sociales y laborales que había decretado el período de la Revolución de Octubre y el retorno al sistema semifeudal que estaba vigente durante el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda.

Uno de los principales cambios fue que la nueva Carta Magna reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia Católica, con derecho a adquirir y disponer de sus bienes, autorizó el culto privado y público, admitió la enseñanza religiosa optativa en escuelas estatales y el derecho de asociación con propósitos religiosos pero con prohibición a intervención en política.  Todo esto, en reconocimiento a la intensa labor que desarrolló el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano en contra de las políticas anticlericales de los liberales y del que él consideraba como comunismo ateo del gobierno de Arbenz.

Pero el cambio en la política hacia la religión permitió tambien el ingreso de numerosas iglesias protestantes, con sede en los Estados Unidos en su mayoría.  Estas iglesias han proliferado considerablemente desde entonces, al punto que aunque la religión católica sigue siendo el grupo cristiano mayoritario en el país, las iglesias protestantes en su conjunto representan el 50% de los creyentes en Guatemala.

La Constitución de 1956 fue derogada en 1963, tras el golpe de Estado que el Ministro de la Defensa Enrique Peralta Azurdia perpetró en contra del entonces presidente Miguel Ydígoras Fuentes cuando este último insinuó que permitiría al expresidente revolucionario Juan José Arévalo ser candidato presidencial en las elecciones que se avecinaban.


BIBLIOGRAFIA:


 

16 de marzo de 1956: los periodistas David Vela y Rigoberto Bran Azmitia fundan el Museo del Libro Antiguo

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Palacio del Ayuntamiento de Antigua Guatemala, aproximadamente en 1880. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Dos de los más grandes exponentes del periodismo guatemalteco fueron Rigoberto Bran Azmitia y David Vela.  Ambos tuvieron una gran trayectoria, siendo el primero el eterno director de la Hemeroteca Nacional, y el segundo el director del periódico “El Imparcial” hasta que éste cerró en 1984. Vela estudió en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro junto con otros importantes literatos de la llamada “Generación del Veinte”, entre los que estaba Miguel Angel Asturias.

El 16 de marzo de 1956, ambos intelectuales fundaron el “Museo del Libro Antiguo” en el Palacio del Ayuntamiento de la Antigua Guatemala, precisamente donde estuvo la primera imprenta del Reino de Guatemala a cargo de José de Pineda Ibarra en 1660.

El museo cuenta con tres salas y posee una colección calculada en dos mil quinientos documentos.  El edificio, por su parte, fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y estaba recién estrenado cuando los terremotos de Santa Marta de 1773 destruyeron parcialmente la ciudad.  Debido a su diseño, el edificio soportó los sismos y fue utilizado como municipalidad del nuevo poblado que fue establecido entre las ruinas de la Antigua ciudad, la cual fue abandonada en favor de la Nueva Guatemala de la Asunción.


BIBLIOGRAFIA: