13 de agosto de 1963: el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia repatria los restos del general Jorge Ubico

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Un avión Boeing 707 de la aerolínea estadounidense Pan American en su terminal “Worldport” del aeropuerto de Nueva York (actualmente aeropuerto JFK).  En una aeronave similar a ésta fueron repatriados los restos del general Jorge Ubico en 1963.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 13 de agosto de 1963, gracias a las gestiones realizadas por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia, retornaron a Guatemala los restos del general Jorge Ubico Castañeda, quien fue presidente del país de 1931 a 1944 y quien falleció en Nueva Orleáns, Estados Unidos el 14 de junio de 1946 a consecuencia de cáncer de pulmón y solamente dos semanas después de que el Congreso de la República le retirara el cargo de general de brigada y de división.  Ubico se había marchado a Nueva Orleáns porque allí estaba la sede de la United Fruit Company, empresa frutera estadounidense que fue su principal aliada durante su gobierno y de la que era socio.

El general Ubico había presentado su renuncia al cargo de presidente el 1 de julio de 1944 luego de fuertes protestas populares en la Ciudad de Guatemala contra su régimen totalitario y luego partió al exilio cuando su sucesor, el general Federico Ponce Vaides, fue derrocado por la Revolución del 20 de octubre.

El féretro fue llevado a Guatemala en un avión 707 de la aerolínea estadounidense Pan American, el cual fue escoltado por cuatro aviones T-33 de la Fuerza Aérea Guatemalteca cuando ingresd al espacio aéreo guatemalteco. En el aeropuerto “La Aurora” fue recibido por una comitiva integrada por muchos funcionarios de su gobierno, y su viuda, Marta Lainfiesta.

Una comitiva fúnebre trasladó el féretro del expresidente desde La Aurora, recorriendo la avenidas Hincapié, Las Américas y La Reforma, para luego enfilar por la Calle Mariscal Cruz y la 7a. avenida hasta llegar al Palacio Nacional, en donde fue velado y recibió los honores correspondientes. Al día siguiente, fue trasladado en un armón militar hacia el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en donde fue sepultado en una tumba sencilla.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Galicia, Néstor (29 de abril de 2018). Así han sido las honras fúnebres a expresidentes guatemaltecos. Hemeroteca de Prensa Libre. Guatemala.

30 de marzo de 1963: el presidente general Miguel Ydígoras Fuentes es derrocado por su ministro de la Defensa, coronel Enrique Peralta Azurdia

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Palacio Nacional de Guatemala en la década de 1960, visto desde el tradicional “peladero” del Parque Centenario.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Estando el gobierno del general Miguel Ydígoras Fuentes en la cuerda floja tras la fuertes protestas civiles y estudiantiles de 1962, el presidente autorizó que el expresidente socialista Juan José Arévalo, líder alrededor de quien se unificaba toda la izquierda, regresara al país y fuera candidato para las elecciones de 1963.  La cúpula del Ejército de Guatemala y las élites de la sociedad se opusieron rotundamente, temiendo la posibilidad de que se hubiera un resurgimiento de los gobiernos socialistas de la década de 1944-54, pero a finales de marzo, los rumores de que Arévalo ingresaría al país arreciaron y el 29 de ese mes todos los periódicos del país dieron la noticia en sus portadas de que el ex-presidente estaba en Guatemala.1

Desde hacía un tiempo, el presidente guatemalteco había dejado la Casa Presidencial a un lado del Palacio Nacional, y se había mudado a la Casa Crema, en la Avenida de La Reforma, muy cerca de las instalaciones de la Escuela Politécnica, que entonces funcionaba en el Antiguo Cuartel de Artillería. Así, Ydígoras Fuentes citó para la tarde del  sábado 30 de marzo al pleno del gabinete de gobierno en la Casa Crema para una reunión de emergencia, a la cual invitó también al presidente del Congreso, Manuel Orellana Portilla, y a tres de los candidatos a la presidencia:  Roberto Alejos, del partido Redención, el coronel José Luis Cruz Salazar del MDN y el coronel Luis Urrutia, del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). En la junta trataron el problema que planteaba la presencia de Arévalo en el país, pero Ydígoras estaban en clara desventaja pues todos sus ministro, exceptuando al de Relaciones Exteriorers, eran militares de alta graduación más allegados al coronel Enrique Peralta Azurdia, ministro de la Defensa, que al propio presidente de la República.  Aquella reunión sería el último acto oficial de Ydígoras Fuentes, ya que la misma terminó sin llegar una solución a las 6:30 de la tarde, y apenas unas horas después se iniciaron los movimientos militares para derrocarlo. Aparentemente, Ydígoras Fuentes sabía que un golpe se preparaba, pues tres días antes había enviado a México a sus hijos y sus familias.2

Esa misma noche, el golpe militar se inició con los siguientes hechos que se realizaron en forma simultánea:

  1. Capturaron inmeditamente a varios dirigentes y partidarios del Dr. Arévalo.
  2. Atacaron con granadas de mano y tiros de grueso calibre la sede del partido que iba a apoyara la candidatura arevalista.
  3. Tomaron las oficinas y estudios de la Radio Nuevo Mundo, también arevalista.
  4. Tomaron las instalaciones del Congreso de la República.
  5. Allanaron la casa del candidato oficial, Roberto Alejos, en donde habrían encontrado un fuerte arsenal.
  6. Tropas de la Brigada Mariscal Zavala tomaron las instalaciones de la Guardia de Hacienda en la zona 6 de la Ciudad de Guatemala, del Palacio Nacional y las instalaciones de la Guardia Presidencia, ubicadas en el Palacio.3

A eso de las 10:30 de la noche tres coroneles se presentaron a la Casa Crema a informarle al presidente que el Ejército había tomado el poder y a pedirle que renunciara y que se asilara en alguna embajada; aquellos oficiales tenían un plazo de 15 minutos para cumplir su comisión, pues ya la residencia estaba rodeada de tropas de la Guardia de Honor y varias tanquetas se acercaban ya a la puerta.  Los oficiales acusaron a Ydígoras de no haberles ordenado capturar a Arévalo cuando éste ingresó al país y pusieron esa excusa para pedirle la renuncia.3

Ydígoras no quiso renunciar inicialmente e incluso amenazó con suicidarse y hasta llamó a varios cuarteles para averiguar bien que estaba pasando, pero al final cedió cuando las tropas que rodeaban la casa ya solamente le dieron dos minutos para tomar una decisión.  El resto de la ciudad al parecer no se enteró de los hechos, pues había toque de queda a partir de la 8 de la noche desde hacía un tiempo, y lo único que se escuchó fue el ametrallamiento de una vitrina cerca del Palacio Nacional, que era la señal convenida para avisar que todo había terminado.4

Ydígoras se dirigió a las instalaciones de la Fuerza Aérea, mientras el nuevo gobierno militar encontraba una embajada que le quisiera dar asilo.  El hermano del Ministro de la Defensa, el abogado Arturo Peralta, quien era informante de la Embajada de los Estados Unidos, quiso saber si ese país aceptaría al ahora ex-presidente, pero el embajador les dió largas dada la difícil y teatral personalidad de Ydígoras Fuentes.5  Al final, Ydígoras Fuentes y su esposa fueron llevados al Gran Hotel de Managua, en Nicaragua en donde dió una conferencia de prensa el 3 de abril en la que pidió que todos los países reconocieran lo más pronto posible el nuevo gobierno de Guatemala para evitar un “contragolpe comunista“, y que “el desasosiego en Guatemala tenía dos motivos fundamentales: el déficit fiscal y la noticia de la llegada del profesor Juan José Arévalo, ex presidente de Guatemala e introductor del comunismo en nuestro país y puede decirse que en Centroamérica“.6

Por su parte, Arévalo salió de Guatemala cruzando con México el 31 de marzo y llegó a Tapachula en donde declaró que “estaba comprobado el masivo apoyo popular del que goazaba, pero que al mismo tiempo, las minorías reaccionarios disponían de enormes recursos para anular esa popularidad y que el calificativo de comunista era utilizado por las élites para descalificar a las fuerzas progresistas y que si él continuaba dirigiendo dichas fuerzas, el pueblo jamás alcanzaría a llegar al poder“.7

El gobierno de Peralta Azurdia fue una férrea dictadura militar que se enfocó en el combate directo contra la guerrilla que se había establecido en el oriente del país y las organizaciones izquierdistas que se habían formado.  Tampoco permitió las manifestaciones, militarizó los institutos de segunda enseñanza e incluso prohibió que se realizara el tradicional desfile bufo de la Huelga de Dolores el cual volvió a salir hasta el gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro en 1966.


BIBLIOGRAFIA: