31 de enero de 1980: mueren 37 personas en la quema de la Embajada de España en Guatemala

Sitios de proyectos gubernamentales, campos petroleros y masacres ocurridas en la Franja Transversal del Norte entre 1978 y 1982.  imagen tomada de Wikimedia Commons.

La Franja Transversal del Norte (FTN) fue creada durante el Gobierno del general Carlos Arana Osorio en 1970, pues se reconocía que la región tenía un gran potencial agropecuario y era idónea para la explotación de maderas preciosas. Sin embargo, en 1974 se empezó a explotar petróleo en la region a raíz de los descubrimientos de las petroleras Basic Resources y Shenandoah Oil, que operaban en el campo petrolero de Rubelsanto en Alta Verapaz y en 1976, el presidente Kjell Laugerud García llegó a visitar la cooperativa Mayalán en el sector de Ixcán en Quiché, en la Franja Transversal del Norte, dijo: “Mayalán está asentada en la cima del oro”. Con estas palabras dejó entrever que aquella región ya no sería dedicada a la agricultura ni al movimiento cooperativista, sino a la explotación estratégica de recursos naturales.

Tras esa visita presidencial, las compañías petroleras extranjeras realizaron exploraciones en Xalbal, muy cerca de Mayalán, en el Ixcán, donde perforaron el pozo San Lucas, pero los resultados fueron infructuosos. Esas exploraciones, que abrieron el camino para futuros experimentos petroleros en Ixcán y en el resto de la Franja Transversal del Norte, fueron el principal motivo para la construcción de la carretera de terracería que atraviesa la región. Shenandoah Oil, el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Batallón de Ingenieros del Ejército se coordinaron para construir ese corredor entre 1975 y 1979, lo que a la postre permitió que políticos, militares y empresarios poderosos de la época se adueñaran de muchas de las tierras de la zona, de gran riqueza maderera y potencial petrolero.​​

En 1980, aprovechando el auge que tenían las células de la guerrilla urbana en la Ciudad de Guatemala, un grupo de indígenas se movilizó desde el interior con el fin de llamar la atención del mundo sobre las deficientes condiciones de trabajo en el departamento del Quiché.  Este grupo estaba asesorado por los intelectuales de las organizaciones guerrilleras aglutinados en grupos como el Comité de Unidad Campesina (CUC), la Coordinadora de Pobladores, y miembros del Frente Estudiantil Robin García.   El grupo de campesinos había sido invitado por el embajador de España en Guatemala, quien había llegado hacía poco a Guatemala y recientemente había visitado la region de la Franja Transversal del Norte.

El embajador español Máximo Cajal urdió un plan para proporcionar una plataforma a los campesinos, que no podían expresar sus opiniones en la prensa por la fuerte censura gubernamental.  Cajal invitó a los renombrados intelectuales guatemaltecos Eduardo Cáceres Lehnhoff (ex-vicepresidente de Guatemala) y Adolfo Molina Orantes (ex-canciller de Guatemala) a llegar a la embajada el 31 de enero de 1980 para tener una reunión sobre un Instituto de Cultura Hispánica.

El plan del embajador era muy simple:  estando los distinguidos profesionales en la embajada, los campesinos podrían tomar las instalaciones y aprovechar el espacio soberano de la Embajada para expresar sus opiniones sin sufrir las represalias de las fuerzas de seguridad del Estado, que en esos días eran sumamente letales.

El problema con que no contaba el embajador era que el presidente de Guatemala, el general Fernando Romeo Lucas García tenía intereses económicos muy fuertes en la Franja Transversal del Norte, pues tenía tierras en Fray Bartolomé de las Casas y era socio de la Shenandoah Oil, compañía que estaba explorando petróleo en Ixcán.

A eso del mediodía, luego de que los campesinos tomaron la embajada, las fuerzas de seguridad se presentaron e invadieron territorio soberano español, ignorando las leyes y convenios internacionales. Esto forzó a los ocupantes y a los rehenes a refugiarse en una habitación del segundo nivel del edificio y tras un intenso asedio se inició el incendio. El origen del fuego es fuente de discusiones incluso hasta hoy: los representantes de la izquierda guatemalteca indican que fue provocado por lanzallamas y por el uso de fósforo blanco, mientras que el gobierno guatemalteco de entonces enfatizó que los ocupantes de la embajada se auto-inmolaron con las bombas molotov que llevaban.

El resultado no pudo ser más catastrófico:  practicamente todos los rehenes y campesinos murieron en el incendio y solamente sobrevivieron el embajador español y el campesino Gregorio Yuxá Xoná. La prensa española publicó fotografías de un policía con un lanzallamas,​ además de las pruebas testimoniales y periciales que confirmarían que varias víctimas habían sido baleadas. Incluso, según la testigo presencial Odette Arzú, adscrita a la Cruz Roja Guatemalteca, la mayoría de las víctimas estaban quemadas solo de la cintura hacia arriba.

Todas las versiones concuerdan en que los cuerpos de socorro tuvieron vedado el ingreso al edificio para sofocar el incendio hasta que este se apagó solo y solamente pudieron entrar a rescatar los cadáveres.

Como represalia a esto, se rompieron las relaciones entre Guatemala y España, y el país quedó prácticamente aislado de la comunidad internacional.  En Guatemala los ataques de la guerrilla se incrementaron, con atentados dinamiteros en contra de oficinas del gobierno, edificios de poderosas empresas guatemaltecas y destrucción de puentes y de torres de transmisión eléctrica.  Es más, el 5 de septiembre de 1980 en un arranque de temeridad, la guerrilla urbana perpetró un atentado dinamitero en la esquina opuesta al despacho presidencial en el Palacio Nacional de la ciudad.

Los hechos exactos todavía no se han aclarado, dado que el ambiente politico en el país es muy sesgado, evitando un análisis objetivo de los hechos.  Pero de este hecho surgió un personaje que se convirtió en el estandarte de la izquierda guatemalteca:  Rigoberta Menchú, quien era hija de uno de los campesinos que murió en la Embajada.  A partir de esto, apareció en la película documental “When the mountains tremble”, que estuvo censurada en Guatemala.

BIBLIOGRAFIA:

 

 

5 de septiembre de 1980: el comando urbano del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) detona una potente bomba frente al despacho presidencial del Palacio Nacional a media mañana

 

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Los carros que se encontraban junto al lugar de la explosion del 5 de septiembre de 1980.  La imagen es propiedad de Plaza Pública.

El 5 de septiembre de 1980 el Ejército Guerrillero de los Pobres llevó a cabo un acto terrorista frente al Palacio Nacional con la intención de disuadir al pueblo guatemalteco de asistir a una manifestación de apoyo al Gobierno del general Romeo Lucas-García que estaba planificada para el domingo 7 de septiembre en el Parque Central.  Tambien pretendieron vengar la sangrienta matanza de la Embajada de España ocurrida el 31 de enero de ese año, la muerte de muchos de sus correligionarios y la destrucción de varios reductos guerrilleros en la ciudad.  Eran los años en que los edificios de instituciones bancarias (como el Centro Financiero del Banco Industrial, el Banco del Café y el Instituto de Previsión Militar, entre otros) eran blanco de potentes artefactos explosivos durante las noches; pero esta fue la primera vez que la guerrilla atacó durante el día.

En ese ataque murieron seis adultos y un niño a causa de la explosión de dos bombas ubicadas en un vehículo; los cuerpos quedaron horriblemente despedazados y regados en un radio de decenas de metros.  La explosion se escuchó en toda la ciudad y​ hubo un número indeterminado de heridos y cuantiosos daños materiales no sólo en las obras de arte del Palacio Nacional, sino que en muchos de los edificios aledaños, especialmente en el Edificio Lucky, que está frente a la esquina del Palacio Nacional sobre la 6a. Avenida, justo en la esquina opuesta en donde el grupo guerrillero colocó el artefacto explosivo.

Las imagénes por televisión mostraban partes del los cuerpos distribuidos por el área del incidente, mientras los periódicos mostraron en sus portadas la imagen de carro bomba destruido y los alrededores del palacio.​

El atentado fue ejecutado en dos partes: primero, por la noche, la guerrilla depositó una pequeña carga explosiva en el tragante ubicado en el Parque Central, en la esquina de la 6a. calle y 6a. avenida de la zona 1, frente a la esquina donde se localizaba el despacho presidencial dentro del Palacio Nacional sin que la guardia presidencial sospechara ya que en ese tiempo los taxis se estacionaban en todo el perímetro del Parque Central. Por la mañana, la guerrilla estacionó un vehículo sobre ese tragante, el cual tenía en su interior una carga mucho mayor; a las 9:35 a. m. detonaron la pequeña carga explosiva, la cual a su vez hizo estallar a la que estaba dentro del vehículo dejando esparcidos tras ser mutilados, los cuerpos de varios civiles, cuyos restos humanos fueron lanzados en un radio mayor a los setenta metros. A los cinco minutos de haberse producido la explosión se originó el incendio de siete vehículos.​

Ese mismo día, y también para tratar de impedir el desarrollo de la manifestación, la guerrilla atacó la terminal de los autobuses Galgos, y a un bus de la empresa Fortaleza, matando a un mecánico.

Pese a la matanza, el mitín del gobierno de Lucas sí se llevó a cabo, aunque con fuerte seguridad de los alrededores.

Durante el gobierno de facto del general Oscar Humberto Mejia Vítores el Parque Central fue remodelado, convirtiéndolo en un estacionamiento subterráneo ​para los trabajadores del Palacio Nacional, que albergaba a todas las oficinas gubernamentales en esos tiempos.

BIBLIOGRAFIA:

1 de septiembre de 1980: en medio de la guerra civil en Guatemala, renuncia el vicepresidente, Francisco Villagrán Kramer

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Palacio Nacional de Guatemala en 1979; en el inserto: el binomio presidencial compuesto por Francisco Villagrán Kramer (a la izquierda) y el general Fernando Romeo Lucas.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y The New York Times, respetivamnte.

Francisco Villagrán Kramer llegó a la vicepresidencia de Guatemala en un afán de lograr un acercamento entre los intelectuales izquierdistas y el grupo de militares derechistas que mantenían el poder desde el golpe de estado de 1954.  De hecho, Villagrán tuvo que salir al exilio en 1955 junto con los dirigentes políticos Adolfo Mijangos López y Manuel Colom Argueta. Pero regresó a Guatemala tras la muerte de Carlos Castillo Armas y se reincorporó a la actividad política siendo diputado entre 1958 y 1962 como miembro del Partido Revolucionario (PR).  En esa época era también diputado el entonces coronel Fernando Romeo Lucas García, quien era representante por el partido de la Reconciliación Democrática Nacional y el Partido de Unificación Anticomunista (PUA).  Mientras que Villagrán Kramer era representante de la izquierda moderada, Lucas García (quien además de militar era un importante terrateniente con enormes propiedades en la region de San Juan Chamelco en Alta Verapaz) era representante de los grupos de derecha.

Cuando se inicia el gobierno de Carlos Arana Osorio en 1970, Villagrán tuvo que salir al exilio nuevamente viviendo temporalmente en México y El Salvador.  En Guatemala, mientras tanto, el gobierno de Arana Osorio implmenta un estado totalitario que favorece el establecimiento de empresas extranjeras con contratos lesivos para el Estado, como por ejemplo la canadiense Exportadora Mineral de Izabal (EXMIBAL).  En su lugar asumió el poder el general Kjell Eugenio Laugerud García en 1974, en medio de acusaciones de haber ganado las elecciones por fraude electoral, en perjuicio del candidato de la Democracia Cristiana, el general Efraín Ríos Mont.   El gobierno de Laugerud fue mucho más tolerante que el de Arana Osorio, además de que tuvo que enfocarse en la recuperación y reconstrucción del país después del terremoto del 4 de febrero de 1976.

Aprovechando el gobierno de Laugerud, la izquierda guatemalteca se reforzó: grupos guerrilleros como el Ejército Guerrillero de los Pobres y la Organización del Pueblo en Armas incursionaron desde México hacia la Franja Transversal del Norte y los departamentos del suroccidente guatemalteco, respectivamente, mientras que los grupos intelectuales de orientación comunista tomaron el control de importantes instituciones, incluyendo la Universidad de San Carlos, la Asociación de Estudiantes Universitarios, las asociaciones estudiantiles de educación media, los principales sindicatos y agrupaciones campesinas.

En 1978, junto con el General Lucas García, Villagrán Kramer crea el binomio presidencial por el Partido Revolucionario, ganando las elecciones (aunque nuevamente con sospecha de fraude electoral) y Villagrán asume la Vicepresidencia de la República de Guatemala y a la vez la Presidencia del Consejo de Estado. Es la posición más alta en las esferas gubernamentales ocupada por un intelectual izquierdistas.

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue intentar incrementar el pasaje urbano de 5 a 10 centavos, lo que provocó una oleada de protestas en las calles de la Ciudad de Guatemala, que puso en jaque al gobierno recién instituido. Las nuevas autoridades, en especial el Ministro de Gobernación Donaldo Alvarez Ruiz, se dan cuenta de que es necesario instituir una política represiva contra la izquierda comunista, pues ya tienen un enorme poder y se inicia una serie de asesinatos y secuestros politicos, a la vez que cruentos combates contra la guerrilla y persecución contra líderes campesinos en Quiché; mientras tanto, en la ciudad de Guatemala, con el apoyo logístico de los Estados Unidos y el gobierno de Argentina se localizan y desmantelan los llamados “Reductos Guerrilleros” los cuales eran casas particulares en la que los guerrilleros estaban almacenando armas y municiones para dar un gran ofensiva urbana.

El 31 de enero de 1980, un grupo de campesinos de Quiché, asesorados por estudiantes de la Universidad de San Carlos y líderes guerrilleros toman las instalaciones de la Embajada de España, con la complicidad del embajador de ese país quien había invitado a los importantes politicos y diplomáticos guatemaltecos Adolfo Molina Orantes y Eduardo Caceres Lehnoff para que estuvieran allí al momento de que se realizara la toma campesina y así forzar al gobierno a negociar.  La táctica de los guerrilleros falló y en vez de una negociación se produjo una matanza en la que murieron todos los ocupantes de la embajada y los diplomáticos mencionados, sobreviviendo únicamente el embajador Máximo Cajal y Gregorio Yujá Xoná, un campesino que fue luego secuestrado del hospital al que lo habían llevado y apareció asesinado frente a la rectoría de la Universidad de San Carlos.

El 1 de septiembre de 1980 Villagrán Kramer desde Washington, Estados Unidos, renunció a la Vicepresidencia cuando se dió cuenta de que era imposible para él influir para que las soluciones políticas prevalecieran sobre las militares. Durante el autoexilio en Estados Unidos, ocupó un puesto en el Departamento Legal del Banco Interamericano de Desarrollo –BID- así como también sirvió en el Comité Jurídico Interamericano de la Organización de Estados Americanos –OEA- y en la Comisión de las Naciones Unidas de Derecho Internacional. En 1994 fue elegido para el Congreso de la República donde se desempeñó como presidente de la Comisión de Derechos Humanos y en 1997 fue nominado para un curul en el Interamericano de la OEA de la Comisión de Derechos Humanos, nombramiento que levantó fuertes críticas sobre la base del alegato de que escuadrones de la muerte habían sido activos en Guatemala durante su mandato como Vicepresidente.

BIBLIOGRAFIA: