21 de abril de 1825: Manuel José Arce es elegido por los criollos liberales en el Congreso Federal como el primer Presidente de Centroamérica

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Pintura que muestra a los criollos guatemaltecos celebrando luego de la Independencia de Centroamérica en 1821.  En el mismo salón fue juramentado Manuel José Arce como presidente.  Pintura de Rafael Beltranena tomada de Wikimedia Commons.

En las elecciones presidenciales centroamericanas de 1825, la mayoría numérica le correspondió al criollo conservador hondureño José Cecilio del Valle, pero la fracción liberal del Congreso Federal decidió que no había habido mayoría absoluta y escogió a Manuel José de Arce y Fagoaga como Presidente para el período 1825-1829. Esto hizo que su administración fuese polémica desde el principio y que el mismo José Cecilio del Valle, no aceptara la Vicepresidencia que le correspodía.

Ahora bien, a pesar de ser liberal y haber sido apoyado por los liberales en el Congreso Federal, Arce se alió con los criollos aristócratas de la familia Aycinena, liderados por Mariano de Aycinena y se distanció de sus antiguos correligionarios.  De hecho, en octubre de 1826, Arce disolvió el Congreso y el Senado de Centroamérica asesorado por los Aycinena e intentó establecer un sistema unitario;  los liberales se rebelaron y se inició la Guerra Civil Centroamericana.

La situación de la región degeneró considerablemente bajo su gobierno, y de hecho su autoridad se desplomó luego de la derrota militar que sufrió en El Salvador el 18 de mayo de 1827; al punto que un año después, ya habiendo sido apartado de su cargo, fue obligado a solicitar un salvoconducto cuando intentó salir del territorio guatemalteco.  El poder quedó entonces en manos del vicepresidente, Mariano de Beltranena, y el jefe del Estado de Guatemala era Mariano de Aycinena, quienes hicieron frente a las fuerzas del ejército del general liberal Francisco Morazán, hasta que éste invadió a Guatemala en abril de 1829 y los hizo prisioneros.


BIBLIOGRAFIA:


21 de abril de 1877: durante su exilio en Guatemala, el héroe y poeta cubano José Martí conoce a María García Granados y Saborío, La Niña de Guatemala

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La 8a. avenida de la Ciudad de Guatemala en la época en que José Martí era profesor de la Escuela Normal para Varones y catedrático de la Escuela de Derecho y Notariado.  En los recuadros: el poeta en 1876 y la joven María García Granados y Zavala, “La Niña de Guatemala”.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El poeta y prócer cubano José Martí llegó a Guatemala invitado por el profesor José  María Izaguirre y atraído por el tinte liberal del gobierno del general J. Rufino Barrios.  El recién llegado fue invitado a las tertulias de las familias más acomodadas del país y en una de ellas conoció a María García Granados, el 21 de abril de 1877: una hermosa adolescente, siete años menor que él. El padre de ella, el general Miguel García Granados, había sido presidente provisorio entre 1871 y 1873, tras el triunfo de la Revolución Liberal que él mismo encabezó.1

Debido a su carácter diplomático, y a sus estrechos lazos con muchos de los conservadores, los criollos liberales apoyaron inicialmente a García Granandos, pero cuando se dieron cuenta de que se estaba tomando mucho tiempo para emprender las reformas agrarias y económicas que tanto ansiaban, lo obligaron a aceptar a que J. Rufino Barrios se hiciera cargo del gobierno, logrando que Barrios ascendiera al poder en 1873.   A pesar de ello, el anciano general García Granados gozaba de mucho prestigio en la sociedad guatemalteca del gobierno de Barrios y su tertulia era de las más concurridas por los líderes liberales.2

El poeta cubano José Martí llegó a Guatemala exiliado, por recomendación de su coterráneo José María Izaguirre, quien consiguió para él el puesto de profesor en la entonces prestigiosa y exclusiva Escuela Normal Central para Varones, y el de catedrático en la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado. Gracias al prestigio de Izaguirre, Martí pronto se hizo pronto amigo del general García Granados, quien lo invitaba a su residencia a jugar al ajedrez con frecuencia, y tras conocer a María, aprovechaba las visitas para charlar con ella.3, 4

Desafortunadamente, Martí estaba comprometido para casarse con Carmen Zayas Bazán y  no pudo corresponder a la hija del expresidente como hubiera querido; de hecho, en noviembre se fue a México, en donde se casó con Carmen el 20 de diciembre, y tras algunos días de descanso, finalmente regresó a Guatemala el 15 de enero de 1878 a dar clases a la Escuela Normal, tras un largo y penoso viaje.2

Al enterarse de su retorno, María envió la siguiente nota al recién llegado:

“Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto.

—Tu Niña3

Pero Martí ya no regresó a ver a María debido a los celos de su nueva esposa, aunque debe decirse que la bella joven guatemalteca era lo menos que le preocupaba a Martí en esos momentos pues la situación política en Guatemala y en Cuba había cambiado mucho durante su viaje.2

Tras descubrir la Conspiración Kopesky el 1 de noviembre, y de fusilar a los conjurados (y a más de alguno que no lo era) el 5 y el 7 de ese mismo mes, el presidente Barrios se había convertido en un auténtico tirano paranoico, viendo enemigos hasta en sus antiguos aliados y aprovechando la circunstancia para salir de todos los que le incomodaban.2 Y, por si no eso no bastara, Martí quedó muy decepcionado cuando se enteró del final de guerra civil independentista en Cuba el 11 de febrero de 1878, que había causado casi cincuenta mil fallecidos desde 1868 y que había terminado con el Tratado del Zanjón en el que España daba amnistía a los rebeldes, pero obligaba a Cuba, que ya tenía sus ingenios azucareros destruidos por la guerra, a pagarle a España una indemnización millonaria que la dejó en quiebra.2

La situación económica del recién casado Martí se vió muy afectada cuando perdió su cátedra en la Escuela de Derecho y Notariado debido al ambiente político imperante y además, cuando tras el Tratado del Zanjón quedó truncado su proyecto de publicar su “Revista Guatemalteca” en el que planeaba no solo contar sus experiencias en Guatemala sino promocionar la revolución cubana.2 Finalmente, en marzo de 1878, su amigo protector Izaguirre fue obligado a renunciar como director de la Escuela Normal cuando el presidente Barrios empezó a desconfiar de él, y Martí decidió renunciar a su puesto como profesor, en solidaridad a su amigo lo que lo dejó en una situación por demás precaria.5

Sorpresivamente, el 10 de mayo de 1878 falleció María de una tuberculosis fulminante, agravada tras una excursión de recreo y por la tristeza y depresión por el silencio del poeta; siendo la hija del expresidente García Granados, su sepelio fue multitudinario y un devastado Martí asistió junto con José Joaquín Palma y José María Izaguirre (aunque sin su esposa), quedándose hasta el final de la ceremonia para despedir a la bella joven.2,5 

El héroe cubano abandonó Guatemala, pero esta romántica historia quedó inmortalizada en el poema “La Niña de Guatemala”, que escribió años después cuando consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, ya cuando su esposa Carmen lo había abandonado embarcando hacia La Habana con la colaboración de las autoridades españolas y llevándose a su hijo Ismael para siempre. Martí le escribió a un amigo acerca de su terrible experiencia matrimonial y remató dicendo: “Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí“.​1

He aquí el poema de “La Niña de Guatemala”:6

Poema IX

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda…

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores…

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!…

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.6


BIBLIOGRAFIA:

  1. Martínez, M.B. (s.f.). “Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña”. La Jiribilla. Archivado desde el original el 14 de julio de 2014.
  2. López, Alfred J. (2014): “José Martí: A revolutionary life” (en inglés). Latin America and Latino Art and Culture. Austin: University of Texas
  3. Ripoll, C. (s.f.). La Niña de Guatemala, la vida íntima y secreta de José Martí. Nueva York: Dos Ríos. Archivado desde el original el 16 de julio de 2001.
  4. CubaMinRex (2013). «Embajada de Cuba en Guatemala rinde tributo a María García Granados». Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Cuba. Archivado desde el original el 4 de enero de 2015.
  5. Izaguirre, José María (1953). «Homenaje a José Martí en el Centenario de su Nacimiento». Revista Cubana (La Habana, Cuba: Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección General de Cultura). Archivado desde el original el 15 de julio de 2014.
  6. Martí, José (2010). «La América Central». Obras completas 13 (La Habana: Centro de Estudios Martianos).