21 de septiembre de 1685: llega a Santiago de los Caballeros fray Antonio Margil de Jesús, quien fue el último fraile que intentó reducir pacíficamente al pueblo Itzá

 

22septiembre1826
Portada del reporte official en que se relata cómo ocurrió la consquista del pueblo Itzá en 1697.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El fraile español ntonio Margil de Jesus recibió el hábito de San Francisco, en el Convento de la Corona de Cristo de la ciudad de Valencia, España en 1675 y luego se alistó entre los misioneros que venían a la Nueva España a fundar el Colegio de Santa Cruz de la ciudad de Querétaro. Hizo misión en Querétaro y en México, y luego salió en marzo de 1684, acompañado de Fr. Melchor López, hacia las provincias de Yucatán, Chiapa y Soconusco. Continuaron su misión por las costas del Pacífico, y llegaron a Guatemala el 21 de septiembre de 1685, estableciéndose en Santiago de los Caballeros, y desde allí predicaron en la provincia guatemalteca, para luego partir a las provincias de San Salvador, Comayagua, Nicaragua y Costa Rica.

Pero cuando se hallaban inmersos en el adoctrinamiento y reducción de los indígenas Talamancas, y ya habían levantado once iglesias en esa región, dos en la de los Turrabas, y una en la de los Tejabas, y “formado otros tantos pueblos con los indígenas que habían sacado de la montaña“, recibieron orden del M. H. P. Comisario General, para que se regresara a su Colegio en México. Sin embargo, cuando llegaron a Santiago de los Caballeros se encontraron con que su misión había sido modificada ya que el obispo de Guatemala, Andrés de las Navas, les pidió que fueran a la región norte de la provincia de la Verapaz (hoy Petén) ya que esta “se hallaba tumultuada“.  (Lo que estaba ocurriendo era que los españoles querían tomar el control de la etnia Itzá de una vez por todas, ya que la región del Lacandón que ocupaban no solamente se había mantenido independiente y había logrado resistir la dominación europea por más de siglo y medio, sino que estaba influyendo en las comunidades indígenas ya bajo control español para que se les unieran en su resistencia).

Partieron inmediatamente para la referida Provincia y lograron calmar la situación en el área en donde la presencia española era considerable. Luego se adentraron en las montañas en busca de los indígenas Choles, que habían “apostatado de la fe y andaban por los bosques errantes y descarriados” (lo que se traduce a que estaban en comunicación con los Itzáes que los habían convencido de luchar por su independencia). Aunque al principio sufrieron vejámenes y torturas, los misioneros consiguieron que los Choles regresaran al catolicismo y se establecieran en ocho poblaciones o doctrinas. Esto lo consiguieron gracias a la labor que ya habían hecho los dominicos cien años antes en la región con las reducciones de Tezulutlán, lo que hizo un poco más fácil convencer a los Choles de regresar a la dominación espanola y al trabajo no remunerado en las doctrinas de los frailes, quienes a cambio “los instruían en la ley de Dios“.

Pero cuando Margil y Melchor se adentraron en la región de los itzaes, quienes eran indómitos e independientes, la situación fue muy diferente. Los misioneros llegaron a esa región en febrero de 1694, pero no fueron bien recibidos por los indígenas, quienes no solamente los vilipendiaron sino que los expulsaron de su territorio. Ante esto, los misioneros regresaron a Santiago de los Caballeros en donde relataron a la Real Audiencia todo lo acontecido. Con base en este informe, a principios de 1695 salió el Presidente Jacinto Barrios, por orden del rey a reducir a los itzaes, con 600 soldados, y varios religiosos dominicos, y mercedarios, ademas de Margil. Los españoles masacraron al pueblo itzá en la isla del lago Peten Itzá, y los pocos que sobrevivieron fueron reducidos a tres poblados que quedaron a cargo de los mercedarios. De esta forma, se completó, por fin, la Conquista de la provincia de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


21 de septiembre de 1848: tras la renuncia del general Rafael Carrera, el gobierno de Guatemala reconoce pasivamente la formación del Estado de los Altos

21septiembre1848
 En las imágenes: el Escudo del Estado de Los Altos, retrato del capitán general Rafael Carrera y la verdadera firma del presidente, a quien los historiadores liberales acusaron de analfabeto y de firmar como “Raca Carraca”.  Imágenes tomada de Wikimedia Commons.

A mediados de 1848 el presidente Rafael Carrera veía su gobierno tan debilitado que fue obligado a renunciar y abandonar Guatemala por sus mismos partidarios, los criollos conservadores.  Carrera no había logrado pacificar el país y eran constantes los crímenes políticos, los asesinatos en las carreteras, las invasiones de forajidos desde Honduras y El Salvador y los intentos de invasión de exiliados guatemaltecos desde esos países.

Los criollos, tanto liberales como conservadores, no miraban con buenos ojos que un mestizo como Carrera dirigiera los destinos del país y encontraron en la situación imperante la oportunidad perfecta para salir de él.  Carrera fue obligado a renunciar y se fue a exiliar a México, hasta donde le llegó la noticia de que iba a ser fusilado sin previo juicio si osaba poner nuevamente un pié en Guatemala.

Para el 21 de septiembre de 1848, el Estado de Los Altos ya había vuelto a formar, de la mano de su líder militar y político, el general Agustín Guzmán y con el apoyo de los criollos liberales que residían al oeste de las Verapaces y de Escuintla y de los que residían en El Salvador. La respuesta del gobierno guatemalteco ante esta situación fue muy timorata, y da una idea de por qué Carrera simplemente esperó el momento oportuno para retornar a hacerse cargo del país en 1849.

He aquí la respuesta de la Asamblea Constituyente de Guatemala a la formación del estado de Los Altos:

“Habiendo tomado en consideración la asamblea constituyente la consulta que el gobierno dirigió con fecha 31 de agosto ultimo, con motivo del pronunciamiento de la municipalidad de Quetzaltenango, erigiendo a los departamentos de Los Altos en estado independiente de Guatemala: oídos los dictámenes de varias comisiones que entendieron en el asunto con presencia de los demás pronunciamientos que posteriormente fueron remitidos; tuvo a bien acordar este alto cuerpo se diga al gobierno:

  1. Que los pronunciamientos indicados, se consideran perjudiciales a la causa misma que por ellos se quiso establecer.
  2. Que la voluntad general, libremente expresada por los pueblos de Los Altos, será respetada y decidirá de su suerte cuando se obtenga legalmente.
  3. Que para reglamentar la manera de lograrlo como corresponde, es muy urgente la concurrencia de los diputados de todos los distritos de Los Altos.
  4. Que el gobierno proteja eficazmente a los pueblos que no hayan secundado el pronunciamiento, o tengan manifestada su voluntad de continuar unidos a esta república.
  5. Que explore la voluntad de aquellos pueblos, ya manifestada en muchos documentos, trayéndonos a la vista y dictando otras medidas, si lo tiene por conveniente.
  6. Y en fin, que emplée todos los medios suaves que dicta la prudencia para atraer al orden a los pronunciados en aquellos departamentos, y si no fueren bastante para obtener el resultado que se desea, que use de sus facultades ordinarias conforme previente las leyes vigentes.”

El Estado de Los Altos se formó y empezó a intentar relaciones internacionales para ser reconocido, pero sus autoridades no contaban con que el general Carrera regresaría en cuestión de unos pocos meses, y que retomar Los Altos por la fuerza sería solamente el primero de una larga serie de triunfos políticos y militares que se extendieron hasta su muerte, en 1865.


BIBLIOGRAFIA: