22 de enero de 1855: muere Mariano de Aycinena, ex-jefe de estado de Guatemala y ex-líder del partido conservador

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Fotografía de Eadweard Muybridge mostrando la finca “El Naranjo”, propiedad de la familia Aycinena en 1875; en ese entonces estaba en las afueras de la ciudad de Guatemala.  Actualmente es el área ocupada por Villa Linda y el puente del mismo nombre.  En el recuadro: Mariano de Aycinena, jefe de Estado de Guatemala entre 1826 y 1829.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Muchos de los miembros del partido conservador fueron demonizados por los historiadores liberales luego de la revolución de 1871.  Uno de ellos fue Mariano de Aycinena, quien fue prácticamente borrado de los libros de historia, a pesar de haber sido líder del ayuntamiento criollo que pactó con el capitán general Gabino Gaínza la firma de la Independencia de Centroamérica en 1821.

Aycinena fue jefe Estado de Guatemala de 1826 a 1829, luego de que los criollos conservadores y religiosos dieran un golpe de estado contra el gobierno liberal de Juan Barrundia, debido a la serie de edictos anticlericales que su gobierno estaba decretando.  Aquel golpe de estado fue la chispa que encendió la Guerra Civil Centroamericana, cuyo primer episodio terminó el 14 de abril de 1829 cuando Francisco Morazán expulsó a los miembros de la familia Aycinena y los del clero regular de toda Centroamérica tras haber invadido a Guatemala y derrocado a su gobierno conservador.

Pero en Guatemala aquella guerra se prolongó hasta 1851, cuando Rafael Carrera derrotó a los criollos liberales en La Arada y obligó a los conservadores a pactar con él para seguir en Guatemala, ya que no los querían en ningún otro estado por su orientación política y Carrera tenía numerosos pactos con las poblaciones indígenas locales con lo que logró evitar que lincharan a los conservadores como estaban haciendo los indígenas en Yucatán en esa época.  Aycinena regresó a Guatemala, pero ya no participó en política, dejando el liderazgo de la familia a su sobrino, el obispo Juan José Aycinena, quien era hijo de Vicente, hijo mayor de Juan Fermín de Aycinena, y quien heredó el marquesado.

De la muerte de Aycinena dice el historiador Federico Hernández de León en su columna “El Capítulo de las Efemérides” del 22 de enero de 1926: “a las cinco menos cuarto de la mañana, [murió] don Mariano de Aycinena […], después de sufrir por algunas semanas de una afección pulmonar que le causara fuertes dolores. A la hora [de su muerte] contaba el prócer sesenta y cinco años y cuatro meses de edad, se hallaba alejado de la política y sus actividades las dedicaba a las obras [religiosas].”

Y es que la familia Aycinena y el partido conservador estaba íntimamente ligados con los principales personajes del clero desde la época colonial, dado el poder político y económico que la iglesia tuvo durante ese período y que todavía mantenía a pesar de haber sido considerablemene debilitada durante la segunda parte del siglo XVIII cuando los reyes de la familia Borbón que asumieron la corona de España.  Mariano de Aycinena, por su parte, era el último hijo sobreviviente del tercer matrimonio de Juan Fermín de Aycinena, quien fuera el marqués de Aycinena, único título nobiliario que había en Centroamérica.

Por si esto no fuera poco, en 1855 el gobierno de Guatemala estaba  a cargo del capitán general Rafael Carrera, quien ya había firmado con la Santa Sede un Concordato otorgándole numerosos privilegios a los miembros del clero en 1852.  La República se había convertido así en un estado católico que sirvió de refugio para las órdenes religiosas que eran perseguidas en muchas otras naciones de América Latina por los gobiernos liberales anticlericales que en ellas se establecieron.

Con estos antecedentes, se entiende mejor lo que cuenta Hernández de León: “todo el día 22 se mantuvo el cuerpo de don Mariano expuesto en su propia casa (Nota de HoyhistoriaGt: ubicada en donde hoy en día se encuentra el Edificio “El Centro” en la Ciudad de Guatemala), por donde desfilaran los representantes de todas las congregaciones; el 23 de  las seis de la mañana fue llevado en hombros de frailes a la iglesia del Carmen; se le recitaron misas a porrillo, hasta las ocho que se cantó la misa de cuerpo presente.  A las cuatro y media de la tarde, con un inmenso acompañamiento de particulares, salió de la Catedral el Venerable Cabildo eclesiástico, su cohorte de coros y colegio, la hermandad de San Juan de Dios, los miembros del Ayuntamiento y el déan don José María Barrutia. Terminadas las funciones en el Carmen, al caer la tarde del 23, fue sacado de nuevo el cádaver con dirección al Hospital, de donde salió la hermandad a recibirlo y conducirlo a la capilla que se le preparara.  Pasó allí la noche del 23 entre salmos y rezos y el 24, después de la misa mayor, todos los sirvientes de la casa de caridad tomaron de nuevo el cadáver y lo trasladaron a la capilla del cementerio, en donde fué sepultado.”


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (22 de enero de 1926). “El Capítulo de las Efemérides. 1855, 22 de enero: muere don Mariano de Aycinena“.  Guatemala: Nuestro Diario, Talleres SELCA.

22 de enero de 1870: muere en combate el Mariscal Serapio Cruz (“Tata Lapo”)

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El Mariscal Serapio Cruz. “Tata Lapo”. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Es muy común entre los guatemaltecos decir que algo es “del tiempo de Tatalapo” para referirse a algo que ocurrió hace mucho tiempo.  El dicho proviene del apodo del Mariscal Serapio Cruz, a quien lo conocía el pueblo con el apodo de “Tata Lapo”.

Cruz era un hábil militar que estuvo en el bando liberal y junto con su hermano, peleó contra el régimen de Rafael Carrera en 1848 para intentar independizar nuevamente al estado liberal en el Occidente guatemalteco.  Sin embargo, cuando Rafael Carrera recuperó el poder definitvamente en 1849, Cruz comprendió que era más conveniente aliarse al presidente conservador y le fue leal hasta la muerte de Carrera en 1865.  De hecho, una de las hermanas de Cruz fue una de las incontables amantes que tuvo el general Carrera.

Tras la muerte de Carrera, llegó al poder el Mariscal Vicente Cerna y Cerna, quien había sido un compañero del fallecido presidente desde los tiempos de la guerrilla en contra del gobierno liberal del doctor Mariano Gálvez, pero que carecía tanto de la férrea personalidad de Carrera como de su habilidad militar y diplomática.  Como resultado, los criollos liberales vieron la oportunidad de tomar nuevamente el poder y se inició así una serie de levantamiento en contra del gobierno de Cerna.

Uno de esos levantamientos fue el del mariscal Serapio Cruz, quien tuvo un éxito relativo, pero el 22 de enero de 1870, cuando se encontraba en las cercanías de la Ciudad de Guatemala y a unos siete kilómetros de su natal Palencia, fue atacado por las tropas gubernamentales al mando de Antonio Solares, general en jefe del Ejército de Guatemala. Cruz y sus principales jefes, viéndose perdidos, huyeron por la barranca, pero Cruz llevaba fracturada una pierna y no pudo continuar su marcha, y cuando lo encontraron sus enemigos lo ultimaron en el acto.

Caliente aún el cadáver, le cortaron la cabeza, que el general Solares dispuso mandar a la ciudad como trofeo.  Los detalles grotescos con que la cabeza fue exhibida en el Mercado Central sirvieron a los liberales, quienes elevaron a Cruz a la categoría de mártir del gobierno conservador y fue el detonante de la Revolución Liberal contra el gobierno, la cual triunfó el 30 de junio de 1871.


BIBLIOGRAFIA: