22 de marzo de 1885: El Salvador, Costa Rica y Nicaragua firman en Santa Ana, El Salvador el Tratado de Alianza contra la Intentona de Barrios

22marzo2020
La ciudad de Guatemala en 1885, cuando J. Rufino Barrios empredió su campaña de Unificación de Centroamérica.  En el recuadro: el presidente de Guatemala, J. Rufino Barrios.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras presentar con bombos y platillos su decreto de Unión Centroamericana el 28 de febrero de 1885, el presidente de Guatemala, general J. Rufino Barrios, estaba convencido de que el proyecto sería aprobado por los liberales de todos los países de la región. Pero aunque la Asamblea Legislativa le era incondicional y lo apoyó al 100%, los problemas se dieron de inmediato cuando varios miembros de su gabinete no lo respaldaron, por lo que los destituyó de forma inmediata. Y luego tuvo problemas con los representantes diplomáticos, que solamente acusaron recibo del decretro y anunciaron que lo harían del conocimiento de sus gobiernos, con excepción de Alemania, Italia y España; los diplomáticos de los dos primeros felicitaron la iniciativa, dado los fuertes intereses que esos países tenían ya en Guatemala, mientras que el de España indicó que iba a esperar que decía El Salvador al respecto, pues era embajador de esa República también.

El presidente de Honduras, Luis Bográn, era títere de Barrios, y expresó de inmediato su apoyo a la iniciativa, mientras que el resto de países del área se opusieron a ella; pero el caso del presidente salvadoreño, Rafael Zaldívar, fue especial, pues al igual que Bográn había llegado al poder gracias a Barrios e incluso le pasaba un impuesto feudal cada año en reconocimiento por ello. Zaldívar estaba en una posición difícil el 8 de marzo le comunicó a Barrios por telégrafo que aún no podía responder pues debía esperar la resolución del Congreso. Barrios, molesto por la respuesta ambigua de quien consideraba su títere en El Salvador, le contestó:

“Y usted, de quien por haberse manifestado el más entusiasta y amigo, debí esperar emitiría desde luego un decreto de adhesión, resulta ahora convocando al Congreso para darle conocimiento de mi decreto, en vez de adoptar la resolución inmediata y enérgica que correspondía.”

“Mi determinación es irrevocable, y todo lo que no sea secundar desde luego la idea que he proclamado, será envolver a todo el país en una gran revolución, de la cual a usted y solo a usted y a su círculo, haré responsables ante Centroamérica. Reunir al Congreso como usted quiere, me parece enteramente inútil, cuando se trata de una causa que todos los gobiernos, por sus respectivas Constituciones, están obligados a abrazar y que ningún centroamericano puede atreverse a combatir.”

Para intentar hacer ver aquel proyecto como un ideal liberal y no como algo resultado de su ambición personal, el 9 de marzo de ese año Barrios publicó un manifiesto afirmando que no aspiraba a la Presidencia de la República de Centroamérica, y estaba decidido a no aceptarla en caso de que se le propusiera ocuparla. Pero el riesgo de que intentara lograr la Unión por la fuerza llevó a temer una guerra en Centroamérica.  Pero ante la amenaza de una invasión armada, Nicaragua, Costa Rica y El Salvador solicitaron de inmediato el apoyo de México, y Honduras optó por aliarse con Guatemala. Y por ello, el 10 de marzo de 1885, el presidente mexicano Porfirio le respondió así a Barrios:

“La resolución tomada exclusivamente por la Asamblea de esa República es rechazada con energía por gobiernos y pueblos de las demás repúblicas centroamericanas, según telegramas que he recibido de Nicaragua, Costa Rica y El Salvador. Esta circunstancia, y la impresión creciente que la noticia causa en el pueblo mexicano, influirán en la actitud que ha de tomar el Gobierno a mi cargo ante una emergencia que es una amenaza contra la independencia y autonomía de las nacionalidades de este continente.”

México estaba a favor de la Unión, siempre y cuando no se realizara de manera forzada y se llevara a cabo por la voluntad de los pueblos involucrados; poco después, Porfirio Díaz ordenó cerrar la legación de México en Guatemala y trasladar la sede a El Salvador, donde también estaba acreditado el mismo ministro como tal.

A pesar de este apoyo, en 1885 el gobierno mexicano no mostró señales de que buscaba aprovechar la situación para apoderarse de territorio guatemalteco, pues México atravesaba entonces por una crisis económica grave; situación que había provocado la pérdida de empleos en varios sectores. Esto, no obstante, no impidió que ese país reforzara su frontera a mediados de marzo, cuando Porfirio Díaz ordenó la movilización de alrededor de quince mil hombres a la frontera con Guatemala, pues existía el temor a que Estados Unidos interviniera e incluso aprovechara la situación para apoderarse de territorio centroamericano, lo que colocaría a México en una situación difícil, al tener como vecino a dicho país tanto en el norte como en el sur.

Con respecto a los Estados Unidos (que entonces todavía no eran la potencia mundial que es en el siglo XXI, aunque sí era poderoso) al principio fue incierto el modo en que procedería el gobierno de Estados Unidos ante la acción de Barrios; a esto contribuía que a principios de marzo Grover Cleveland había tomado posesión como presidente de EE UU, siendo el primer demócrata que lo hacía en 16 años.  Pero conforme el conflicto se tornaba más serio, la posición de EE UU se fue esclareciendo; el Senado reprobó la conducta de Barrios, y acordó que cualquier invasión de Guatemala a territorio nicaragüense o costarricense, para constituir la Unión, sería considerada “como una intervención poco amistosa y hostil a los derechos de los Estados Unidos, de Nicaragua y de Costa Rica.” Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense envió cuatro buques a costas guatemaltecas, “para que se presenten en el acto como fuerza moral” y si fuera el caso, para brindarles apoyo material a los países amenazados por Barrios. Si bien Centroamérica carecía de recursos estratégicos, tenía poca población y baja prioridad para las inversiones económicas de EE UU , era importante como zona de tránsito entre los océanos Pacífico y Atlántico. Su interés principal estaba entonces en Nicaragua, donde preveía la construcción de un canal interoceánico, cuyos beneficios el gobierno nicaragüense había invitado a compartir al resto de los países centroamericanos.

De hecho, en Nicaragua acusaban a Barrios de haber iniciado su intentona de Unión Centroamericana al saber que Nicaragua no había logrado concretar el tratado con los Estados Unidos para construir el Canal Interoceánico en ese país. Y es que al principio Barrios apoyó el proyecto propuesto por Estados Unidos, e incluso había buscado y aceptado su mediación, tanto en 1881 como en los años subsecuentes, para evitar un conflicto con México por la cuestión fronteriza. Sin embargo, cuando proclamó la Unión de Repúblicas Centroamericanas también hizo alusión al riesgo que representaba la pequeñez frente a países más poderosos.

El 8 de marzo, el Congreso de Nicaragua autorizó al presidente Adán Cárdenas para que, solo o aliado con otros países que quisieran defender su autonomía, organizara la defensa nacional sin omitir esfuerzo ni sacrificio alguno, y responsabilizó a los agresores de las consecuencias que provocara la guerra. Dos días más tarde, la misma Legislatura publicó un manifiesto en el que, luego de reprobar el decreto de la Unión, invitó al pueblo nicaragüense a tomar las armas contra el invasor. El 12 de marzo Nicaragua movilizaba ya a miles de hombres armados a la frontera con Honduras, mientras Costa Rica reunía tropas para moverlas al primer aviso a los límites con territorio nicaragüense, con el fin de detener a los invasores.

El de 20 de marzo por la tarde llegaron a Santa Ana, El Salvador, los delegados de Nicaragua y Costa Rica quienes se reunieron con el presidente Zaldívar al día siguiente para tratar sobre la posición de las tres repúblicas frente a la inminente invasión armadas de Barrios.  El 22 de marzo, su posición fue publicada por medio del Tratado de alianza entre Nicaragua, El Salvador y Costa Rica, para oponerse al “salvaje de San Marcos” (como ellos llamaban al general J. Rufino Barrios) que amenazaba la soberanía e independencia de aquellas repúblicas.


BIBLIOGRAFIA:


22 de marzo de 1979: muere asesinado el eminente político izquierdista Manuel Colom Argueta, ex-alcalde de la Ciudad de Guatemala (1970-1974)

 

22marzo1979
La zona 4 de la Ciudad de Guatemala durante la época en que el licenciado Manuel Colom Argueta era el alcalde metropolitano.  Al fondo, los volcaces de Agua, Fuego y Acatenango. En el recuadro: Colom Argueta.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El licenciado Manuel Colom Argueta fue uno de los principales intelectuales guatemaltecos de la década de 1970. Su esmerada preparación y fuerte convicción socialista lo llevaron a ser el líder del movimiento civil guatemalteco que se oponía a las medidas dictatoriales que tomaban los gobiernos militares que gobernaban al país desde la caída del régimen del coronel Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.

Colón Argueta nació en la Ciudad de Guatemala, y estudió la primaria en la Escuela Nacional República de Costa Rica (1940-1946), y la secundaria en el Instituto Nacional Central para Varones, durante el gobierno del Dr. Juan José Arévalo, y en donde destacó en actividades gremiales. Luego ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de San Carlos de Guatemala en 1950 y en 1955, formó parte de un grupo de 33 ciudadanos que se opusieron públicamente al plebiscito destinado a confirmar al coronel Carlos Castillo Armas como presidente de la República tras el triunfo de la Operación PBSUCCESS.1

Colom se graduó de abogado y notario en 1957 y por esa época fue fundador del Partido Revolucionario, del cual salió poco después por desaveniencias con el co-fundador Mario Méndez Montenegro.2  Fue entonces cuando obtuvo una beca para sus estudios en Florencia, Italia, la cual terminó en 1960.1,2

En 1961, ya de regreso en Guatemala, fue uno de los fundadores de la Unidad Revolucionaria Democrática (URD),1,2 que lideró la oposición al gobierno del general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes y, luego al del coronel Enrique Peralta Azurdia. En 1962, se casó con Anna Borghini en Florencia, con quien tuvo tres hijos; ese mismo año, junto con Francisco Villagrán Kramer (quien luego sería vice-presidente de la República durante el gobierno de Fernando Romeo Lucas García), Adolfo Mijangos López y Américo Cifuentes, sostuvieron una reunión con cuatro comandantes del reciente movimiento guerrillero que surgió el 13 de noviembre de 1960, entre ellos Marco Antonio Yon Sosa y Luis Turcios Lima. Los comandantes guerrilleros demandaban que los estudiantes se incorporaran a la lucha armada, mientras que los representantes de la URD eligieron mantener la lucha ciudadana como vía para organizar al pueblo y buscar el ejercicio del poder por medio de elecciones.1

El 25 de enero de 1963, Colom y otros dirigentes fueron detenidos y forzados a salir al exilio en El Salvador, donde trabajó en la Universidad de El Salvador.  En 1964, Colom fue nombrado Secretario General de la URD y al año siguiente, volvió a Florencia para estudiar planificación urbana1 En 1967, ya de regreso en Guatemala tras la elección del licenciado Julio César Méndez Montenegro como presidente de la República, fue miembro del Consejo Superior Universitario de la USAC durante el período 1967-1969, en representación del Colegio de Abogados.2

En 1970, la URD, inscrita como comité cívico, lo propuso como candidato a alcalde de Ciudad de Guatemala, y ganó las elecciones.1

Colom Argueta fue alcalde de la Ciudad de Guatemala de 1970 a 1974, coincidiendo con el período presidencial del general Carlos Arana Osorio con quien tuvo una relación tensa, aunque esto no impidió que su gestión al frente de la municipalidad fuera exitosa. Durante su gestión desarrolló un ambicioso proyecto llamado “Esquema Director del Ordenamiento Metropolitano” (EDOM) que consideraba varios aspectos relacionados con el crecimiento ordenado de la ciudad y que contemplaba la solución anticipada a varios de los problemas más graves que aquejan a la ciudad.1

El alcalde capitalino estaba plenamente convencido de la importancia de la autonomía municipal, por lo que fundó junto con otros alcaldes la Asociación Nacional de Municipalidades (ANAM) en 1970, la cual sentó las bases para el desarrollo nacional atendiendo las demandas de todos los sectores del país.

La previsión en la planificación urbana planteada por Colom Argueta, permitió la planificación del anillo periférico o de circunvalación a la ciudad.  En 1971 construyó el viaducto de la 24 calle de la Zona 1, el mercado de flores junto al Cementerio General , inició la construcción del anillo periférico, se urbanizaron algunas zonas, se fundó la cooperativa de consumo de los trabajadores municipales, se construyeron colectores gigantes y se hicieron fuertes inversiones en las áreas marginales de la ciudad, y en los programas educativos y recreativos, estableciendo escuelas, bibliotecas, parques, y canchas deportivas, entre otros.1

También durante su gestión se constituyó la Empresa Municipal de Agua (EMPAGUA), encargada del proyecto de obtención de agua del acueducto Xayá-Pixcayá; esta empresa fue creada para satisfacer la necesidad de dotación de agua a la población, pues dicho servicio tenía una demanda cada vez mayor.

Como ya se indicó, a Colom Argueta le tocó sortear una serie de obstáculos que le fue poniendo el gobierno de Arana Osorio y el partido al que éste pertenecía, el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), a pesar de lo cual logró llevar a cabo su plan de trabajo, aun y cuando una de sus mayores obras, el puente “Martín Prado Velez” (conocido popularmente como el puente “El Incienso“) se la adjudicó la gobierno central con gran pompa.3

Pero uno de los principales obstáculos eran las amenazas y hostigamiento, al punto que tuvo que escribir una carta de su puño y letra denunciando la existencia de un plan gubernamental para darle muerte.2  De acuerdo a la información contenida en documentos desclasificados de la CIA, era “de opinión de los oficiales que Colom debería haber sido asesinado durante el período 1970-1974, cuando él era Alcalde de la ciudad de Guatemala o en su defecto a la salida de este cargo. En ese momento había un plan para matar a Colom. Había pruebas que Colom, el Alcalde de la ciudad de Guatemala, era ‘la cabeza clandestina intelectual’ de la izquierda radical, en ese entonces comprometida en la guerra de guerrillas urbana“.2  Luego, ya después de ser alcalde, durante el gobierno del general Kjell Eugenio Laugerud García, sufrió un atentado en el que resultó herido en un brazo y arrastrándose varias cuadras llegó al cuerpo voluntario de bomberos.2

En 1976 fundó y fue el primer director del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala.  Tras terminar su perído como alcalde de Guatemala, estableció un pacto con los gobiernos militares y en 1979 el presidente Fernando Romeo Lucas García le prometió su protección, asegurándole que sería garantizada la posibilidad de que su partido político, el Frente Unido de la Revolución (FUR), participara en la vida política del país y en la campaña electoral de 1982.4  Por cierto que Lucas García tenía como vice-presidente a Francisco Villagrán Kramer, quien fuera compañero de Colom Argueta en el URD.

De acuerdo a los documentos desclasificados de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA), habría existido un pacto verbal entre Colom, Lucas García y el político Alejandro Maldonado Aguirre (quien era el único político de derecha que estaba al mismo nivel intelectual que Colom), en el que el gobierno militar se comprometía a:

  • Permitir el registro de partidos adicionales
  • Tolerar las organizaciones de sindicatos
  • Tolerar la negociación colectiva
  • No poner obstáculos a la elección de un gobierno civil.4

Con esto en mente, el 15 de marzo de 1979, el FUR fue finalmente registrado como partido politico pero, apenas una semana después, el 22 de marzo, Colom fue asesinado en la Ciudad de Guatemala en un elaborado operativo en que se empleó un helicóptero para coordinar las actividades. Colom recibió 45 impactos de bala y sus guardaespaldas también murieron abatidos a tiros, después de desoír repetidas advertencias de sus correligionarios de que se preparaba un segundo atentado en su contra.1

Para su sepelio, se diseñó y aprobó una ruta de diez horas, que partió a las 8:00 de la mañana del día 23 de marzo, de la funeraria ubicada en la Sexta Avenida de la zona 9 de la ciudad, con rumbo a la iglesia del Liceo Guatemala, y de allí hacia el Palacio de la Municipalidad de Guatemala, donde se le hizo un homenaje por parte del sindicato y empleados de la Municipalidad al medio día. El cortejo fúnebre se encaminó después hacia el Paraninfo de la Universidad de San Carlos en el Centro Histórico, en donde el rector de la Universidad de San Carlos, licenciado Saúl Osorio Paz, junto con el resto de las autoridades universitarias le rindieron honras fúnebres. Luego el sepelio pasó frente al Instituto Nacional Central para Varones, en donde había estudiado Colom y finalmente llegó al Parque Central en donde se despidió el multitudinario cortejo.

De acuerdo a la investigación de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de las Naciones Unidas, el Jefe del Estado Mayor, genera “David Cancinos, personalmente, desde un helicóptero supervisó el operativo que se había planificado en una forma de círculos concéntricos; si salía del primer círculo del operativo, le esperaban en un segundo y así [sucesivamente].”2  De acuerdo al misma investigación, miembros de la comunidad empresarial guatemalteca habían confiado a personal de la embajada de Estados Unidos que Colom Argueta fue asesinado porque era comunista y se lo merecía; su muerte fue el trabajo del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Cancinos, quien busca allanar el camino para ser candidato presidencial en 1982″.2

El general Cancinos fue asesinado poco tiempo después por el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), organización que confirmó la versión del involucramiento de dicho oficial en la ejecución de Colom Argueta.2

Las investigaciones para esclarecer su muerte no prosperaron; solamente quedó el recuerdo de su asesinato en muchas paredes de la ciudad de Guatemala que aparecieron pintarrajeadas con un simple mensaje: “¡Colom vive entre el pueblo!”


BIBLIOGRAFIA:

  1. Cifuentes Rivas, Américo (22 de marzo de 2012). «Manuel Colom Argueta a 33 años de su asesinato». La Hora. Archivado desde el original el 25 de marzo de 2012.
  2. Comisión para el Esclarecimiento Histórico (1999). «Ejecuciones extrajudiciales de Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr» (edición en línea). Guatemala: memoria del silencio (Programa de Ciencia y Derechos Humanos, Asociación Americana del Avance de la Ciencia). Archivado desde el original el 6 de mayo de 2013.
  3. Diario de Centro América (20 de mayo de 1974). «Los hombres pasan pero sus obras quedan». Diario de Centro América, periódico oficial de la República de Guatemala (Guatemala).
  4. Sandoval, Marta (22 de marzo de 2009). «Manuel Colom Argueta y la promesa de Lucas». El Periódico. Archivado desde el original el 2 de noviembre de 2012.