23 de julio de 1859: nace en Quetzaltenango el teniente coronel e ingeniero Francisco Vela, constructor del Mapa en Relieve

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El Mapa en Relieve de la República de Guatemala, obra del teniente coronel e Ingeniero Francisco Vela, cuando fue inaugurado en 1905.  En el recuadro:  busto del Ingeniero Vela que está junto al Mapa en Relieve.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Uno de los ingenieros más importantes que ha tenido Guatemala fue el teniente coronel Francisco Vela, quien nació en la ciudad de Quetzaltenango el 23 de julio de 1859. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, y luego se trasladó a la Ciudad de Guatemala, en donde el 5 de abril de 1875 ingresó a la Escuela Politécnica, en donde su alto nivel académico y liderazgo le permitieron alcanzar el grado de Sargento Primero de la Compañía, graduándose con el grado de Subteniente de Ingenieros y Topógrafo a los 19 años el 23 de enero de 1882. Se destacó por el dominio de las Matemáticas, sus estudios del sistema métrico decimal y sus trabajos de la geografía nacional.

En su primer asignación retornó a Quetzaltenango a prestar sus servicios, profundizando sus estudios topográficos, además de impartir clases. Por esa época hizo estudios en la American School of Correspondence de Filadelfia, Estados Unidos, obteniendo el título de Ingeniero de Telégrafos y luego el de Administrador Municipal, y también ingresó como miembro de la Academia de Ciencias del Ateneo de Guatemala.

Fue el autor de libros referentes a los temas de matemáticas, topografía y geografía, y editor de la Revista “La Propaganda Científica“; su notable habilidad numérica lo inspiró para aprender el uso del ábaco chino, dedicándose a construir aparatos similares, con los que fuera posible realizar operaciones complejas y ecuaciones de diferentes grados.

Como docente, se dedicó a mejorar los niveles educativos de Guatemala y citando al historiador Zamora Castellanos: “[…] en el magisterio, que fue su profesión de todo agrado, el Ingeniero Vela hizo estudios de Pedagogía. Su entusiasmo por la Metodología Matemática fue tan grande, que en 1899, se dirigió a la autoridad escolar de Nueva York, proponiendo que, en vez de llevar a la exposición de París una colección de libros y aparatos que darían ideas incompletas de los adelantos pedagógicos en los Estados Unidos, era mejor llevar una pequeña escuela de alumnos de ambos sexos, para exhibir los métodos de enseñanza, y él mismo se ofreció gratuitamente como profesor, por oposición si era necesario“.

Fue director de la Escuela Politécnica entre 1889 y 1891, decano de la Escuela Facultativa de Ingeniería de 1898 a 1902, y durante el gobierno del presidente Manuel Lisandro Barillas fue electo diputado a la Asamblea Nacional Legislativa como representante de Quetzaltenango.

Pero, sin duda, su más extraordinaria obra fue la realización del Mapa en Relieve de Guatemala, el cual se puede apreciar en el Hipódromo del Norte en la ciudad de Guatemala. Este mapa fue inaugurado el 29 de octubre de 1905 y ha sido considerado como uno de los más valiosos bienes del patrimonio cultural guatemalteco. Durante 1888, realizando una de sus innumerables medidas del territorio nacional en la cima de Zunil, formalizó la idea de realizar un Mapa en Relieve de la República. En mayo de 1903, fue llamado por el presidente Manuel Estrada Cabrera, también quetzalteco, para que planeara los jardines del Hipódromo del Norte, lo que fue la oportunidad de Vela para realizar su proyecto. Cuando el presidente le pidió ser él quien colocara la primera piedra, el Coronel Vela le contestó: “Señor Presidente, ¡usted será quien coloque la última!” Estrada Cabrera se sorprendió con lo inusitado de la respuesta, pero quedó complacido con ella, puesto que significaba que el Coronel Vela se comprometía a terminar el proyecto.

El 19 de abril de 1904, se inició la colocación de los cimientos. El Mapa en Relieve quedó concluido en dieciocho meses, que abarcó no sólo la construcción en sí, sino también el recorrido previo, a lo largo y ancho del país, algunas veces en mula, otras a pie, por vía la vía férrea o en lancha por ríos navegables, que llevó a cabo Vela. Para ejecutar su obra buscó el apoyo del ingeniero Claudio Urrutia, quien había realizado una enorme recopilación de datos cuando fue jefe de la Comisión de Límites entre Guatemala y México. Y así, junto con Urrutia, el artista Antonio Doninelli, y un grupo de obreros muy dedicados crearon la representación geográfica de Guatemala, que tuvo un costo de 5 mil pesos oro.

Tras la construcción del Mapa en Relieve, Vela publicó la obra “Datos de la República de Guatemala “en 1908, pero desafortunadamente, contrajo malaria cuando estaba trabajando en la Comisión de Límites con Honduras, y falleció en Esquipulas, Chiquimula el 28 de febrero de 1909.


BIBLIOGRAFIA:


23 de julio de 1954: el secretario de Estado de los EEUU, John Foster Dulles, da luz verde a la operación PBHISTORY para crear documentación sobre los supuestos lazos entre Árbenz y el gobierno de Moscú

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Los esposos Arbenz. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Reproducimos a continuación el artículo de José Cal “Los libros que la CIA quemó en Guatemala“, publicado en el El Faro Académico en 2015:

Tras la renuncia del coronel Jacobo Árbenz Guzmán la presidencia de Guatemala el 27 de junio de 1954, se dió por concluida la operación PBSUCCESS, impulsada por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA). Frank Wisner, jefe de la nueva dirección de planes de la agencia instruía a sus colaboradores para desmantelar la infraestructura de esta operación sacando del país a los “cirujanos” (agentes) y “enfermeras” (diplomáticos) que habían trabajado en ella meses atrás.

No obstante, el trabajo de la agencia para él y sus jefes no había terminado. De la guerra fría política y militar, se pasó a la guerra fría cultural: esa guerra de ideas en la que los agentes estadounidenses justificaban sus acciones a partir de la amenaza que significaba para el mundo libre la estrategia soviética de penetración y expansión del comunismo en América Latina. Sus planteamientos sostenían que la enorme cantidad de propaganda, documentos y libros que no habían podido destruir los seguidores de Árbenz, debía ser registrada y analizada para entender las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú. Desde el 4 de julio, dos agentes de la agencia y dos agentes de la Oficina de Investigaciones en Inteligencia del departamento de estado (OIR) recopilan y registran la documentación. Casi tres semanas después, el 23 de julio de 1954, el secretario de Estado John Foster Dulles envía un telegrama al embajador John Peurifoy en el que le solicita seleccionar documentación que pueda ser utilizada apropiadamente para reconstruir el patrón de la influencia comunista en Guatemala, y recopilar datos biográficos esenciales de inteligencia, iniciando así la operación PBHISTORY.

Anticipando el fracaso de sus propios objetivos, la agencia indicaba en sus primeros reportes que los documentos “especialmente sensibles” para demostrar las relaciones de los comunistas guatemaltecos con Moscú habían sido destruidos. Pese a esta “decepción”, los reportes consignan la elaboración de más de 150,000 registros sin contar con la documentación gubernamental. Sobre este inventario preliminar se presentó un informe en Washington, el 20 de julio, y se elaboró un dossier con documentación de interés para el presidente Eisenhower. El 4 de agosto, después de diversas reuniones, la inteligencia estadounidense estructuró el nuevo equipo de PBHISTORY compuesto por doce oficiales: tres del Departamento de Estado, uno de la Agencia de Información (USIA) y ocho de la CIA. Cuatro de ellos llegaron a ciudad de Guatemala un día después. El agente de la CIA con el seudónimo de Francis T. Mylkes quedó a cargo de la operación.

Ya en Guatemala, el equipo PBHISTORY adoptó el nombre de Social Research Group (Grupo de Estudios Sociales). Después de algunas desavenencias con el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas empezó a desarrollar sus operaciones en la sede del Comité Nacional de Defensa contra el Comunismo (CNDC), definido como una agencia ejecutiva del nuevo gobierno destinada a “combatir el comunismo en el país”. Los miembros del equipo PBHISTORY instruyeron a los miembros del CNDC para desarrollar el trabajo de búsqueda, clasificación y registro de propaganda, libros y documentos “comunistas” que posteriormente serían enviados a Washington. Los sumarios de la documentación desclasificada anotan que para el 28 de septiembre de 1954, el equipo PBHISTORY había recolectado aproximadamente 500 mil documentos, de los que 2 mil 95 fueron fotografiados, 50 mil microfilmados y 750 fotografías utilizadas con fines propagandísticos en el exterior.

El CNDC también se constituyó en el primer proyecto de organización del sistema de inteligencia guatemalteco bajo control de la agencia, tal y como lo muestra el informe enviado por el equipo PBHISTORY a John Foster Dulles el 19 de febrero de 1955. Desde el arribo de los agentes estadounidenses también se convirtió en un organismo de persecución política sobre toda persona sospechosa de simpatizar con el comunismo. Esta persecución se emprendió no solamente contra activistas, sino también contra profesores universitarios y sus libros.

El Imparcial, en su edición vespertina del 4 de diciembre de 1954, da cuenta de lo mencionado por el profesor Cazali en su extensa nota titulada: ¿Una purga de libros? En ella se habla de la resonancia que tuvieron en los periódicos Prensa Libre y Diario de Centroamérica las actividades del CNDC y el Ministerio de Educación Pública, instituciones que formaron una comisión encargada de recoger en las bibliotecas públicas y otros establecimientos los libros que por sus tendencias e ideología se consideraban “peligrosos” y debían ser retirados de circulación. Este hecho sorprendente esboza los criterios establecidos por esta comisión para identificar la filiación comunista de las obras y, al mismo tiempo, ofrece evidencias sobre cómo el intenso debate periodístico se convirtió en una de las primeras acciones de divulgación del discurso cultural del anticomunismo entre los sectores medios y urbanos de la ciudad de Guatemala. Según esta nota, el Diario de Centroamérica, en su edición del 3 de diciembre de 1954, mencionó que la comisión haría un inventario profuso y detallado de las obras decomisadas por sus tendencias comunistas y filocomunistas guardándose un ejemplar de cada publicación, mientras que el resto sería quemado en una pira pública ante “todas aquellas personas que quieran asistir al entierro del comunismo”. Aunque los redactores de El Imparcial manifiestan una opinión desfavorable sobre estas acciones de purga y censura sobre obras del pensamiento, consideran que “tan ingrata tarea” debía realizarse cuanto antes, sugiriendo que se separaran las obras científicas marxistas de las meramente propagandísticas, las que debían destruirse sin mayor problema pero sin “hacer alardes de función teatral en la plaza pública”, sobre todo en un país de tan escasa cultura.

Pocos años después, el escritor y dirigente comunista Huberto Alvarado Arellano señaló en su libro “Preocupaciones” que esta persecución y censura se constituía en uno de los más brutales linchamientos de la cultura del continente americano, dirigido a impedir la formación de una mentalidad democrática indicando que una de las grandes desventajas del CNDC respecto a la inquisición española es que los conocimientos de sus censores eran nulos.

Los libros “La revolución guatemalteca”, de Luis Cardoza y Aragón y “El carácter de la revolución guatemalteca”, de Jaime Díaz Rozzotto, publicados en 1956 y 1958, tuvieron amplia resonancia más allá de las fronteras latinoamericanas por sus señalamientos críticos hacia la intervención de Estados Unidos en Guatemala. Inmediatamente, el equipo PBHISTORY puso a disposición del historiador Ronald M. Schneider los documentos incautados para escribir un libro, basado en su disertación doctoral, sobre la presencia del comunismo en Guatemala como parte del amplio programa de publicaciones que la agencia financió para difundir su visión de los hechos. Hasta 1967, la agencia había financiado la publicación de un millar de libros sobre la penetración comunista en el mundo. Sus funcionarios estaban convencidos de que la publicación de libros debía formar parte de sus acciones de “cambio de actitud” hacia Estados Unidos en los sectores medios e intelectuales a nivel internacional, por lo que el programa de publicaciones pasó a formar parte de sus acciones encubiertas.

El libro de Schneider “Communism in Guatemala, 1944-1954”, publicado en 1959 en Nueva York, del que también se publicó la traducción al castellano el mismo año en Buenos Aires, con fondos de la agencia, llegó a una conclusión desconcertante: los vínculos entre los comunistas guatemaltecos y Moscú eran inexistentes. La documentación revisada tenía para Schneider una significación mayoritariamente local, lo que le condujo a concluir que aunque había relaciones identificables entre algunos comunistas guatemaltecos y elementos de apoyo de la política exterior de la Unión Soviética, éstos actuaron solos, sin ninguna ayuda o soporte fuera de su país.

Aunque la operación PBHISTORY no consiguió cumplir uno de sus objetivos fundamentales, contribuyó decisivamente a la expansión del anticomunismo en Guatemala y a que sus actividades relacionadas con la política editorial de la agencia se proyectaran hacia el resto de América Latina. La selección de la documentación incautada en Guatemala en 1954 se encuentra en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos bajo el nombre de Guatemala Documents Collection y en los Archivos Nacionales de Maryland dentro de la serie Records Relating to Activities in Guatemala, 1949-1996. Aunque estos acervos han sido revisados por los profesores Nick Cullather, Aaron Coy Moulton y el periodista Max Holland –para estudios sobre las operaciones de la agencia en Guatemala-, su contenido requiere de nuevas lecturas como la que se ha querido proponer en este trabajo; desde la que se pretende elaborar una caracterización del discurso cultural del anticomunismo expandido por Estados Unidos en el país, y pensar en una Historia crítica de su política exterior para entender cómo buscó combatir el comunismo en la esfera de las ideas. Fue precisamente en esta esfera donde se libraba una batalla tan decisiva como la militar: defender, desde cada sistema político, la propia forma de vida como la mejor. Las evidencias aportadas muestran que la divulgación, implantación y politización del anticomunismo en un país como Guatemala supera los tópicos simplistas de la “propaganda” y se entiende como una sofisticada estrategia de “diplomacia cultural”. Por ello, no es de extrañar que el uso generalizante y despectivo del término “comunismo” o del adjetivo “comunista”, aún presente en las opiniones cotidianas y en los desarrollos editoriales de los medios de comunicación del país, sean en gran medida resultado y reflejo de aquella incautación y destrucción de literatura comunista.


BIBLIOGRAFIA:

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23 de julio de 1823: la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centro América sustituye los términos de “Audiencia” y “Ayuntamiento” por los de “Cortes Territoriales” y “Municipalidades”, respectivamente

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Mapa de Centroamérica en 1823.  Tomado de “A statistical and commercial history of the Kingdom of Guatemala

En julio de 1823, tras separarse de México por el colapso del efímero imperio de Agustín de Iturbide, las autoridades de la región empezaron a distanciarse de las costumbres españolas  Primero, especificaron que “las Provincias Unidas del Centro de América eran libres e independientes de España, de México y de cualquier otra potencial de Antiguo y del Nuevo Mundo, y que no eran ni debían ser propiedad de familia alguna“.  Y luego, el 23 de julio, cambió el nombre de “Audiencia” por el de “Corte territorial” y el de “Ayuntamiento” por el de “municipalidad“.  Pocos días después, el 30 de julio, eliminaron los tratamientos de “alteza“, “majestad“, “excelencia” y “señoría” para los funcionarios públicos y de “eminencia” para los prelados.

¿A qué correspondían esos cambios?  Eran un afán por manifestar su oposición al status quo, y en particular a las familias criollas más poderosas y que se habían aglutinado en el Partido Conservador.  Debe recordarse que la “Audiencia” no solamente era una corte sino que era el símbolo del poder peninsular en la colonia, mientras que el “Ayuntamiento” era el símbolo del poder criollo que se anteponía a los españoles.

Estos cambios fueron principalmente comésticos y como las tensiones entre los grupos criollos se fueron tensando hasta terminar en la Guerra Civil Centroamericana unos años más tarde, se produjo el rompimiento de Centroamérica en cinco pequeñas y débiles naciones que no solamente no son ni independientes ni soberanas, sino que están regidas por un puñado de familias que rigen sus destinos.


BIBLIOGRAFIA: