26 de febrero de 1840: Guatemala toma bajo su protección a los pueblos de Los Altos

El gobierno de Mariano Rivera Paz en el Estado de Guatemala toma bajo su protección a los pueblos del Estado de Los Altos tras la derrota de sus autoridades, y elimina el impuesto individual a los indígenas.

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Fachada de la catedral colonial de Quetzaltenango, que es lo único que queda de dicho edificio, destruido por la erupción del volcán Santa María en 1902. La nueva catedral fue construida por detrás de esta fachada. Imagen tomada de Wikimedia Commons. En el recuadro: retrato a lápiz del general mexicano Agustín Guzmán, jefe de las fuerzas armadas del Estado de Los Altos y héroe militar de los criollos altenses. Imagen tomada de Historia Militar Mexicana.

Los criollos liberales que formaron el Estado de Los Altos tuvieron dos graves problemas: por una lado, la relación entre Los Altos y Guatemala era extremadamente tirante, ya que los altenses se habían quedado con el 50% del territorio y el 75% de la capacidad productiva del Estado de Guatemala cuando se formó su estado en 1838; y, por el otro,  pueblos indígenas de la región se resistían a pagar el impuesto individual que les quería cobrar el gobierno del Estado de Los Altos.  Así pues, bastaba con una excusa para que se rompieran las hostilidades, y ésta se dió con de la masacre en Santa Catarina Ixtahuacán cuando las fuerzas altenses asesinaron a decenas de indígenas que protestaban por el impuesto el 1 de octubre de 1839.1

Después de que los indígenas le pidieran ayuda, el general Rafael Carrera y sus hombres combatieron a las fuerzas altenses al mando del general Agustín Guzmán en Sololá, y tras derrotarlos categóricamente, entraron sin oposición a la ciudad de Quetzaltenango, hasta entonces capital del Estado de Los Altos. En ese momento cesó efectivamente dicho Estado, y los criollos liberales que lo formaron vieron como el gobierno del Estado de Guatemala tomó bajo su protección a los pueblos indígenas que lo componían.2

Tras la derrota de los criollos altentenses, los pueblos indígenas solicitaron al gobierno de Guatemala que reincorporara a la región del Estado de Los Altos a su territorio y que eliminara el impuesto individual.  Los criollos, por su parte, consideraron esto un movimiento ilegal, pero no estaban en posición de hacer valer su posición en ese momento, por lo que el Gobierno de guatemala emitió el siguiente decreto:3

Considerando:

      1. Que los pueblos de los Altos se han pronunciado por medio de sus municipalidades, según consta de las actas que existen en la secretaría, desconociendo las autoridades que estaban establecidas, solicitando quedar bajo la autoridad de este gobierno y ser regidos por las leyes de este estado;
      2. Que en consecuencia de estos pronunciamientos se disolvieron dichas autoridades, desaparecieron casi todos los funcionarios, y habiendo quedado de hecho casi todos los pueblos sin gobierno, se acogieron al amparo del general Carrera, y éste se vió obligado á nombrar provisionalmente jefes políticos y jueces que se encargasen de la administración;
      3. Que posteriormente se ha solicitado con instancia por dichos pueblos que este gobierno los tome bajo su protección, y los preserve de los males que les amenazan si una autoridad respetable no hace guardar en aquellos el orden público;
      4. Que el gobierno de Guatemala en tales circunstancias no puede ver con indiferencia la suerte de unos pueblos hermanos de los que componen este estado, cuya seguridad es también interesada en la tranquilidad general;
      5. Y últimamente, que el gobierno de Guatemala no puede resolver por sí mismo de una manera definitiva sobre la reincorporación que se solicita por los pueblos expresados; mientras se reúne la asamblea constituyente del estado de Guatemala y de conformidad con el parecer del consejo, decreta:

Artículo 1°. — El gobierno de este estado toma bajo su protección a todos los pueblos de los Altos, y se considerarán reincorporados de su propia voluntad al mismo estado, mientras se resuelve lo que convenga sobre el particular por la autoridad a quien corresponda.

Artículo 2°. — En consecuencia, los pueblos de los Altos serán regidos según las leyes decretadas por la asamblea constituyente de este estado; y el gobiemo designará á los funcionarios que deban encargarse provisionalmente de los diversos ramos de la administración.

Artículo 3°. — No se exigirán a los habitantes de los Altos otras contribuciones que las decretadas por la asamblea constituyente de este estado; y se tendrá presente que está abolida la que se cobraba con el nombre de capitación. Las que deban pagarse serán recaudadas con arreglo á las leyes decretadas por la misma asamblea de Guatemala.

Artículo 4°. — Los productos de las rentas que quedan vigentes serán invertidos en los gastos de la administración de aquellos departamentos, y se llevará cuenta separada de sus rendimientos é inversión; y los sobrantes, si los hubiere, serán reservados para satisfacer en su caso las deudas contraídas anteriormente según su naturaleza.

Artículo 5°. — El gobierno nombrará, si lo creyere conveniente, un comisionado que visite los pueblos expresados, les manifieste sus deseos de hacerles bien, oiga sus quejas, procure que se consolide entre ellos el orden y la paz que tanto conviene á aquellos habitantes, y proponga al gobierno, y ponga desde luego en ejecución, todas aquellas medidas que parezcan conducentes á su tranquilidad y bienestar.

Artículo 6°. — El secretario de gobernación cuidará de dar cuenta á la Asamblea constituyente de Guatemala con este decreto y documentos relativos al asunto, para que se sirva tomarlo en consideración.3

Por supuesto que los criollos altenses no estaban conformes con esta resolución, por lo que contactaron al general Francisco Morazán, a la sazón Jefe de Estado de El Salvador para que invadiera a Guatemala y restableciera el Estado de Los Altos, a lo que Morazán accedió.  El 17 de marzo de 1840 el caudillo hondureño invadió el territorio de Guatemala y el 19 de ese mes tomó posesión de la Ciudad de Guatemala.  Uno de sus primeros actos fue sacar  al general Agustín Guzmán de las bartolinas de la cárcel en donde estaba desde que Carrera lo humilló públicamente durante su entrada trinfual tras derrotar a Los Altos en enero, y cuando éste pudo recuperarse -pues no podía ni mover las articulaciones- salió al galope para Quetzaltenango para conformar nuevamente el gobierno del Estado de Los Altos.4

Desafortunadamente para Guzmán y los criollos altenses, todo había sido un plan de Carrera, quien hizo creer a Morazán que había tomado la ciudad, solamente para caerle por sorpresa desde El Aceituno por la noche, derrotándolo completamente y obligándolo a huir gritando “¡Que viva Carrera!”  Los criollos altentes, que habían sido advertidos por Carrera en enero de que no les iba a tolerar otra sublevación, sufrieron penosas consecuencias cuando éste llegó nuevamente a Quetzaltenango tras expulsar a Morazán.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Carranza, Jesús (1897) Un pueblo de Los Altos: Apuntamientos para su historia (Totonicapán).  Quetzaltenango: Popular. p. 100.
  2. Marure, Alejandro (1895). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la República de Centro América desde el año 1821 hasta el de 1852.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 122-123.
  3. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 48-49.
  4. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 159-163.
  5. Solís, ignacio (1906). Memorias del General Carrera. 1838-1840. En: Colección de Datos Históricos y Biográficos. (1) Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 70-90.

26 de febrero de 1842: José Venancio López asume la presidencia del Estado

Tras haber sido nombrado por la Asamblea Constituyente el 25 de febrero, el licenciado Venancio López- hasta entonces presidente interino- asume la presidencia del Estado de Guatemala en sustitución de Mariano Rivera Paz

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La Iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que ocurrieron estos hechos.  En el recuadro, el licenciado José Venancio López, quien fuera presidente del Estado de Guatemala, presidente de la Asamblea Legislativa, miembro del Consejo de Gobierno y Regente de la Corte Suprema de Justicia, todo durante la época del general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Agobiado por las exigencias del general Rafael Carrera para el mantenimiento de las tropas a su cargo, y ante la amenaza de que el general Francisco Morazán volviera a invadir a Guatemala tras regresar a Centroamérica en 1841, el Jefe del Estado de Guatemala, licenciado Mariano Rivera Paz, decidió que había tenido suficiente presentó su renuncia al cargo el 14 de diciembre de ese año.

La Asamblea Constituyente, presidida entonces por el historiador Alejandro Marure, conoció la renuncia del presidente del estado hasta el 14 de febrero de 1842, cuando reanudó sus funciones.  Para entonces, Marure había pasado de ser el político liberal que escribió documentos contra el partido conservador durante el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, a convertirse en un conservador incondicional de Carrera y miembro del Consejo de Gobierno.1

Eventualmente, el 25 de febrero la Asamblea presidida por Marure aceptó la renuncia de Rivera Paz por medio de un lacónico decreto que dice:

    1. Se admite la renuncia que de la presidencia del estado ha dirigido de mano el señor Mariano Rivera Paz
    2. El presidente de la Asamblea, a nombre de ésta le dará las debidas gracias por los importantes servicios prestados.1

Ese mismo día, la Asamblea eligió al presidente interino, licenciado José Venancio López, como presidente del estado por mayoría absoluta.  El licenciado López, además de presidente interino, era el Regente de la Corte Suprema, diputado y Consejero de Estado junto con Marure, el general Rafael Carrera y Luis Batres Juarros.2  Muy a su pesar, dado su carácter huraño y a su complexión débil y enfermiza, el licenciado López aceptó la designación el 26 de febrero, incluso a sabiendas de que enfrentaba una situación muy delicada, y la Asamblea lo confirmó de esta forma:

    1. Se faculta ampliamente al gobierno, para adoptar todas las medidas convenientes y necesarias a la seguridad interior y exterior del estado, levantando fuerzas, solicitando bajo el crédito del estado, recursos pecuniarios, por medio de contratos o empréstitos, para el sostenimiento de las mismas fuerzas; y aquellos arbitrios no fueren bastante, imponiendo contribuciones ocn el acuerdo del Consejo;
    2. En cuanto lo permitan las circurnstancias del estado, el gobierno prestará a los otros aliados, los auxilios de fuerza o pecuniarios que le fueron pediddos, cumplieando leal y fielmente con los tratados que existen. Y
    3. Continuará el Consejo del Gobierno, creado en virtud del 4 de octubre último; y sus atribuciones serán las mismas que antes tenía.

Guatemala, 26 de febrero de 1842.

        • Alejandro Marure, presidente1

López renunció el 13 de mayo debido a las protestas que se originaron luego de que autorizó a subastar la fortuna que había dejado el maestrescuela de la Catedral para pagarle a las tropas de Carrera.2


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. – (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides, Capítulos de la Historia de la América Central V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 324-327.

26 de febrero de 1849: asesinan a Mariano Rivera Paz

Asesinan a Mariano Rivera Paz, ex-jefe de Estado de Guatemala cuando iba a tomar posesión del corregimiento de Jutiapa en el departamento de Mita

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Retrato el presidente Mariano Rivera Paz (1804-1849). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el exilio del ex-presidente, general Rafael Carrera, a México en 1848-49 los criollos liberales se hicieron cargo de la situación del país pero en lugar de recuperar la armonía y tranquilidad, Guatemala se hundió en una profunda anarquía. Eso sí, cuando Carrera partió al exilio el 13 de octubre, la Asamblea Legislativa,  dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.1

Se sucedieron entonces varios presidentes que renunciaron en cuestión de semanas o meses, hasta que finalmente el coronel Mariano Paredes -hasta entonces corregidor de Quetzaltenango– tuvo que ir a la Ciudad de Guatemala para hacerse cargo de la situación.  Pero a pesar de los esfuerzos del presidente Paredes, las luchas internas entre los criollos liberales hicieron que Guatemala entrara en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades, así como bandoleros sueltos por todo el país;2 y el Estado de Los Altos aprovechó la debilidad de Guatemala para independizarse.3

Mucha de la anarquía imperante era producto de la injerencia del presidente liberal de El Salvador, Doroteo Vasconcelos, quien estaba empecinado en derrocar al régimen conservador en Guatemala.4  Y al gobierno guatemalteco se le iba en dictar leyes que nadie las cumplía, llegando al punto en que los hermanos Vicente y Serapio Cruz (“Tata Lapo“) se alzaron defendiendo la independencia de Los Altos y, tras imponerle sus condiciones a Paredes, hicieron una entrada triunfal en la ciudad el 10 de febrero de 1849 comportándose como los dueños del país.4

En medio de aquella terrible situación el 26 de febrero de 1849, el ex-jefe de estado Mariano Rivera Paz y Gregorio Orantes fueron asesinados cuando el presidente Paredes los nombró como corregidores de Jutiapa y de Jalapa, respectivamente, e iban en camino a tomar posesión de su cargo.  Fueron asesinados por los “luciosNota_a en la aldea Sampaquisoy cercana a Mataquescuintla y de hecho, la escolta que los iba protegiendo, en lugar de ayudarlos se alió con los asaltantes y terminó ejecutándolos. Y el sucesor de Rivera Paz no corrió con mejor suerte: Paredes nombró al general Vicente Cruz, como corregidor, y lo primero que éste hizo fue salir en persecución de Agustín Pérez, a cuyas fuerzas derrotó el 22 de marzo, pero cuando Pérez huyó, Cruz salió a perseguirlo sin más armas que su espada y fue víctima fácil de un francotirador que lo mató de un tiro en el pecho.  Poco le duró la gloria y la arrogancia con que había entrado a la ciudad de Guatemala pocas semanas antes.1, Nota_b

Era una época oscura de crímenes politicos constantes, pues aparte de los corregidores de Jutiapa y de Jalapa, fue asesinado también Marcial Zebadúa, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, por lo que no es de extrañar que el primer encargado de la embajada de los Estados Unidos que hubo en Guatemala, Eliah Hise, abandonara la ciudad a tan sólo unos meses de tomar el cargo.1

Todo aquel clima de inestabilidad propició el retorno del general Carrera, quien ingresó a Guatemala por el occidente y regresó a la ciudad y al poder en agosto de 1849, haciendo huir a los criollos liberales que buscaron la salvación en El Salvador, mientras que los conservadores, que eran detestados en el resto de Centroamérica, tuvieron que pactar con Carrera para evitar que los masacraran los indígenas con los que éste había pactado durante su retorno al poder.


NOTA:

  • a: Roberto Reyes y Agustín Pérez.
  • b: en ese momento, los corregimientos de Jalapa y Jutiapa pertenecían al departamento de Mita que había sido creado un año antes, el 23 de febrero.5

BIBLIOGRAFIA:

  1. Woodward, Ralph Lee, Jr.  (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871  (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 230-240.
  2. Carranza, Jesús E. (1897) Totonicapán. Un pueblo de Los Altos, Apuntamientos para su Historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango: Establecimiento Tipográfico Popular. pp. 112-116.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926] El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América CentralV. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 160-163.
  4. Hernández de León, Federico (10 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 10 de febrero de 1849, Pax”. Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 475,