26 de febrero de 1842: asume la presidencia del Estado de Guatemala el licenciado José Venancio López

26febrero1842
La Iglesia del Cerrito del Carmen en la época en que ocurrieron estos hechos.  En el recuadro, el licenciado José Venancio López, quien fuera presidente del Estado de Guatemala, presidente de la Asamblea Legislativa, miembro del Consejo de Gobierno y Regente de la Corte Suprema de Justicia, todo bajo la tutela del general Rafael Carrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Agobiado por las exigencias del general Rafael Carrera para el mantenimiento de las tropas a su cargo, y ante la amenaza de que el general Francisco Morazán volviera a invadir a Guatemala tras regresar a Centroamérica en 1841, el Jefe del Estado de Guatemala, licenciado Mariano Rivera Paz, decidió que había tenido suficiente presentó su renuncia al cargo el 14 de diciembre de ese año.

La Asamblea Legislativa, presidida entonces por el historiador Alejandro Marure, conoció la renuncia del presidente del estado hasta el 14 de febrero de 1842, cuando reanudó sus funciones.  Para entonces, Marure había pasado de ser el político liberal que escribió documentos contra el partido conservador durante el gobierno del Dr. Mariano Gálvez, a convertirse en un conservador incondicional a Carrera; así pues, el 25 de febrero, la Asamblea que él dirigía aceptó la renuncia de Rivera Paz por medio de un lacónico decreto que dice:

  1. Se admite la renuncia que de la presidencia del estado ha dirigido de mano el señor Mariano Rivera Paz
  2. El presidente de la Asamblea, a nombre de ésta le dará las debidas gracias por los importantes servicios prestados.

La Asamblea, por mayoría absoluta, eligió al licenciado José Venancio López, quien hasta entonces era el Regente de la Corte Suprema, era diputado y ya ha había sido presidente de la Asamblea Legislativa.   Aceptó la designación el 26 de febrero, a sabiendas de que enfrentaba una situación muy delicada, y la Asamblea lo confirmó de esta forma:

  1. Se faculta ampliamente al gobierno, para adoptar todas las medidas convenientes y necesarias a la seguridad interior y exterior del estado, levantando fuerzas, solicitando bajo el crédito del estado, recursos pecuniarios, por medio de contratos o empréstitos, para el sostenimiento de las mismas fuerzas; y aquellos arbitrios no fueren bastante, imponiendo contribuciones ocn el acuerdo del Consejo;
  2. En cuanto lo permitan las circurnstancias del estado, el gobierno prestará a los otros aliados, los auxilios de fuerza o pecuniarios que le fueron pediddos, cumplieando leal y fielmente con los tratados que existen. Y
  3. Continuará el Consejo del Gobierno, creado en virtud del 4 de octubre último; y sus atribuciones serán las mismas que antes tenía.

Guatemala, 26 de febrero de 1842.

Alejandro Marure, presidente

Afortunadamente para López la temida tercera invasión de Morazán nunca ocurrió, ya que el caudillo liberal fue fusilado en Costa Rica, donde era presidente, el 15 de septiembre de 1842.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (26 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 26 de febrero de 1842, Asume la presidentcia del Estado el Regente de la Corte Suprema”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

26 de febrero de 1849: asesinan a Mariano Rivera Paz, ex-jefe de Estado de Guatemala cuando iba a tomar posesión del corregimiento de Jutiapa en el departamento de Mita

26febrero1849
Retrato el presidente Mariano Rivera Paz (1804-1849). Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Durante el exilio del general Rafael Carrera a México en 1848 los criollos se hicieron cargo de la situación del país, pero en lugar de recuperar la armonía y tranquilidad, Guatemala se hundió en una profunda anarquía. Cuando Carrera partió al exilio el 13 de octubre, la Asamblea Legislativa, ahora en poder de los liberales, dictó una disposición por la que se le declaraba fuera de la ley que debía aplicársele la pena de muerte si osaba regresar al país.

Se sucedieron entonces varios presidentes que renunciaron en cuestión de semanas o meses, hasta que finalmente el coronel Mariano Paredes (hasta entonces corregidor de Quetzaltenango), tuvo que ir a la Ciudad de Guatemala para hacerse cargo de la situación.  Pero a pesar de los esfuerzos del presidente Paredes, las luchas internas entre los criollos liberales hicieron que Guatemala entrara en una profunda crisis: había crímenes políticos de importantes personalidades, así como bandoleros sueltos por todo el país; y el Estado de Los Altos aprovechó la debilidad de Guatemala para independizarse. Al gobierno se le iba en dictar leyes que nadie las cumplía y se llegó al punto en que los hermanos Vicente y Serapio Cruz (“Tata Lapo“), se habían alzado y tras imponerle sus condiciones a Paredes, hicieron una entrada triunfal en la ciudad el 10 de febrero de 1849 comportándose como los dueños del país.

En medio de aquella terrible situación el 26 de febrero de 1849, el ex-jefe de estado Mariano Rivera Paz y Gregorio Orantes fueron asesinados cuando el presidente Paredes los nombró como corregidores de Jutiapa y de Jalapa, respectivamente, e iban en camino a tomar posesión de su cargo.  Fueron asesinados por los “lucios” (Roberto Reyes y Agustín Pérez) en la aldea Sampaquisoy cercana a Mataquescuintla y de hecho, la escolta que los iba protegiendo, en lugar de ayudarlos se alió con los asaltantes y terminó ejecutándolos. Y el sucesor de Rivera Paz no corrió con mejor suerte: Paredes nombró al general Vicente Cruz, como corregidor, y lo primero que éste hizo fue salir en persecución de Agustín Pérez, a cuyas fuerzas derrotó, pero cuando Pérez huyó, Cruz salió a perseguirlo sin más armas que su espada y fue víctima fácil de un francotirador que lo mató de un tiro en el pecho.  Poco le duró la gloria y la arrogancia con que había entrado a la ciudad de Guatemala pocos meses antes.  (Por cierto que los corregimientos de Jalapa y Jutiapa pertenecían al departamento de Mita que había sido creado un año antes, el 23 de febrero).

Era una época oscura de crímenes politicos constantes, pues aparte de los corregidores de Jutiapa y de Jalapa, fue asesinado también Marcial Zebadúa, presidente del Tribunal Supremo de Justicia, por lo que no es de extrañar que el primer encargado de la embajada de los Estados Unidos que hubo en Guatemala, Eliah Hise, abandonara la ciudad a tan sólo unos meses de tomar el cargo.

Todo aquel clima de inestabilidad propició el retorno del general Carrera, quien ingresó a Guatemala por el occidente y regresó a la ciudad y al poder en agosto de 1849, haciendo huir a los criollos liberales que buscaron la salvación en El Salvador, mientras que los conservadores, que eran detestados en el resto de Centroamérica, tuvieron que pactar con Carrera para evitar que los masacraran los indígenas con los que éste había pactado durante su retorno al poder.


BIBLIOGRAFIA: