Viernes de Dolores de 1956: el arzobispo Mariano Rossell amenaza con la excomunión a los participantes y asistentes al desfile bufo de la Huelga de Dolores

Viernesdolores1956
El Parque Central y la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala a finales de la década de 1950.  En el recuadro, un sello conmerorativo del arzobipos Mariano Rossell.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En la cuaresma de 1956, se produjo un hecho que evidenció que el arzobispo metropolitano Mariano Rossell y Arellano pensó que, tras ayudar a la Contrarrevolución en 1954 y obtener privilegios para la Iglesia Católica en la Constitución promulgada en febrero de 1956, el clero había recuperado todo el poder que había perdido en 1872. Y es que en la época colonial y el gobierno de los 30 años, el poder de los eclesiásticos era prácticamente absoluto. Desafortunadamente para Rossell, pronto se dió cuenta de que los tiempos habían cambiado radicalmente y que ya no podía dominar la situación como lo habían hecho sus antecesores.

Lo que ocurrió fue que Rossell y Arellano condenó las actividades de la Huelga de Dolores, porque “parodiaban sacrílegamente la liturgia sagrada y [las] oraciones, inclusive el Credo y el Padre Nuestro“, aunque no dijo que le molestaba que la actividad de sátira y crítica política lo llamara “sor Pijije” y lo acusara de haberse prestado a los intereses de la United Fruit Company, combatiendo el “comunismo ateo” enarbolando al Cristo Negro de Esquipulas para recuperar los privilegios que la Iglesia Católica había perdido desde el régimen liberal de J. Rufino Barrios. Lo que dijo Rossell para justificar su molesta fue que “era ilícito toda burla a los credos religiosos, sobre todo en tiempos de democracia“.

Así pues, el arzobispo emitió un comunicado a toda su feligresía (que en esa época era la mayoría de la población guatemalteca) en el que decía: “advertimos a todos los católicos que no les es lícito autorizar con su presencia los actos de representaciones, desfiles, etc. de la llamada huelga de Dolores“. Rossell y Arellano llegó al extremo de amenazar con la excomunión a todo aquel que participara o presenciara el desfile, pues le parecía que era “incoherente el participar en la huelga de Dolores, burlarse de la liturgia y los símbolos católicos y luego participar piadosamente en las procesiones, las cuales se celebran días después de la Huelga, en Semana Santa.”

El Honorable Comité de Huelga de Dolores hace su desfile el Viernes de Dolores precisamente para criticar a las procesiones de Semana Santa, y por ello, respondió en un comunicado que no permitirían que los “ministros de la religión actuaran con hipocresía” y que la huelga se realizaría “quisieran o no“.

Al día siguiente del comunicado del arzobispo y de la respuesta de los estudiantes, hubo un mitin del “Comité de defensa moral pública” en el que hacían responsable al Gobierno “por los hechos de sangre que pudieran suceder, si los estudiantes persisten en ofender la religión“. Aquel comité estaba dirigido por el diputado José García Bauer (quien vivía frente a la Iglesia de La Recolección) y estaba conformado por miembros conservadores de la sociedad guatemalteca que creían que con el triunfo de la Operación PBSUCCESS de la CIA en 1954 habían regresado a la época del general Rafael Carrera.

Las advertencias del arzobispo y del Comité cayeron en oídos sordos, como ocurre siempre que hay una queja por faltas a la moral, ya que lo único que consiguen es que la curiosidad del público sea mucho mayor.  Así pues, cuando el desfile de la Huelga se realizó ese Viernes de Dolores las calles estaban abarrotadas; pero, poco después de haber iniciado su recorrido, cuando los estudiantes iban por la 12 calle entre segunda y cuarta avenidas de la zona 1 de la Ciudad de Guatemala, tres hombres elegantemente vestidos lanzaron una bomba sobre una carroza, causando una explosión que dejó a más de treinta personas lesionadas, entre estudiantes y espectadores. A pesar del pánico inicial, el desfile continuó como estaba programado.

Al darse cuenta de que no le hicieron caso, Rossell y Arellano montó en cólera y decidió suspender las procesiones de semana santa, cumpliendo con la amenaza de de sancionar a los que participaran en el desfile. Pero la presión por continuar con las procesiones fue muy fuerte, y el 26 de marzo el arzobispo, en una reunión en la Catedral, atendió la petición de los feligreses y miembros de todas las hermandades de que extendiera licencia para que las procesiones se realizaran “como de costumbre“. Y, dándose cuenta de que ya la Iglesia Católica no podía influir en la sociedad como lo había hecho en los siglos pasados, dijo simplemente que esperaba que los estudiantes recapacitaran y que el próximo año “si no había huelga decente no habrían procesiones“.


BIBLIOGRAFIA:


26 de marzo de 1919: en medio de la ruina provocada por los terremotos de 1917-18 se anuncia la apertura del primer cine popular en la Ciudad de Guatemala

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El Teatro Colón en ruinas rodeado de asentamientos improvisados que se construyeron en sus jardines tras los terremotos de 1917-18.  En el recuadro: el presidente de Guatemala en esa época, licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Narramos la siguiente anécdota que refleja la vida de los residentes de la Ciudad de Guatemala en las postrimerías del gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.

Amelia Solares v. de Sánchez fue una mujer emprendedora que de ser una de las jovencitas de la sociedad guatemalteca se convirtió en una dama criolla acostumbrada a que se cumpliera cuanto solicitaba.  Y lo que solicitaba ahora era la autorización a construir un cine popular en noviembre de 1918, en medio de las ruinas de los recientes terremotos de 1917-18 y de la inmensa e ineficiencia burocracia del gobierno de don Manuel.

La Sra. v. de Sánchez tuvo la idea de construir un cine popular porque en aquellos días los precios para entrar a las salas de cine eran muy altos, lo que hacía imposible para los obreros de la ciudad ir a ver las últimas películas.  Su plan era construir un edificio de bajareque asísmico en la 14 calle oriente y 12 avenida sur de la Ciudad de Guatemala, el cual tendría “las mayores comodidas para el público” y el “valor de las entradas sería un 25% menor que las que cobraban los salones actualmente abierto, aunque después mejoren las condiciones“.  En esa época las películas eran extranjeras, pero habían algunos cortos guatemaltecos que proyectaban, especialmente de los ostentosos desfiles de las Fiestas Minervalias.

Y con esa idea, le hizo llegar al gobernante una petición, a la que este le respondió:

“A: Amelia S. de Sánchez
12 Ave. sur 43
Telégrafos nacionales. República de Guatemala.
C.K.S. D.H. De La Palma 10 de Nov. de 1918
Recibido en Gmla. a las 9. h. 30 m. Receptor J. C.
Corresponde la resolución del asunto de usted al Ministerio de Fomento y a la Municipalidad, a quienes puede ocurrir, que sin duda será atendida.  Correspondo con igual sentimiento al cortés saludo de usted.

Estrada C.”

Con la respuesta del presidente, la Sra. v. de Sánchez envió su solicitud al ministro de fomento, Luis Mendizábal.  Aquella solicitud  para la construcción del recinto refleja los miedos, el servilismo y la situación que se vivía en Guatemala en esa época.  He aquí un fragmento:

La solicitud no es tal que pueda causar el menor perjuicio a la clase proletaria.  La sencillez, la decencia y la economía, serán con la moralidad, sus fundamentos, proporcionado mayores comodidades y ventajas y mejor clase de diversiones que la de los salones actuales.  Las funciones serán con las formalidades comunes a espectáculos de igual naturaleza y en los días martes, jueves, sábados, domingos y días festivos que convengan así a la empresa, con previo conocimiento de la respectiva autoridad. Mi solicitud y propósito son los más favorables que se puede dar para esta clase de diversiones, dedicadas a la gente proletaria y, además el edificio, aunque sencillo, contribuirá en parte al resurgimiento de la capital“.

Y es que en 1919 era evidente la ineptitud del gobierno de Estrada Cabrera para solucionar los problemas de la Ciudad de Guatemala tras los terremotos de 1917-18: los escombros estaban todavía sin recoger y los destrozos todavía eran evidentes.  Mientras las élites habían mandado a sus familias a sus propiedades en la Costa Sur o a la Verapaz y habían dejado en la ciudad únicamente a las personas que llevaran los negocios familiares debidamente refugiados en albergues de primera calidad, el resto de la población sobrevía en asentamiento en parques en las faldas del Cerrito del Carmen, los campos de Gerona, los jardines del arruinado Teatro Colón y en la Plaza de Armas.

La ineficiencia del gobierno afectó a la solicitud de la Sra. vda. de Sánchez; no fue sino hasta luego de varios meses de trámites, que finalmente apareció la siguiente información el 26 de marzo de 1919 en el Diario de Centro América:

“Ecos Sociales: Teatro Guatemala: se anuncia para los primeros días de abril próximo la inauguración del nuevo Teatro Guatemala, en donde se exhibirán las más notables producciones de la cinematografía mundial.”

El 14 de abril ya estaba listo el edificio para el cine, y se inauguró el 19 de abril, con una función a beneficio  de las obras sociales del gobierno del licenciado Estrada Cabrera.  La Sra. vda. de Sánchez indicó lo siguiente: “ha sido mi primera intención el inaugurarlo con una función en honor al Excelentísimo Señor Presidente de la República, Doctor don Manuel Estrada Cabrera, a beneficio del Asilo de Maternidad Joaquina, pero como otro salón tiene ya anunciada tal función, se ha decidido realizarla siempre en honor del Protector de la Beneficencia, a beneficio de El Ropero Infantil, para lo cual se ha dirigido al Sr. Presidente, poniéndole a sus respetable órdenes el cine y ofreciéndole la función de inauguración que deberá tener lugar el sábado de los corrientes si al Señor Presidente así le parece”.

He aquí lo que publicó el Diario de Centro América al respecto el 15 de abril de 1919:

“Ecos Sociales: Inauguración del Teatro Guatemala

Con una selecta función cinematográfica a beneficio del Ropero Infantil del Asilo Joaquina de Maternidad, la noche del sábado próximo 19 del corriente será inaugurado el Teatro Guatemala, situado en las esquinas de la catorce calle oriente y 12 avenida sur.  Edificio completamente asísmico, es de los que ofrecen mayores garantías, por la solidez de su construcción y el cuidado que se puso en el arreglo de las puertas de entrada y salidas.  El lunetario es amplio, y la decoración interna fue hecha con los detalles del claso.

Ya cuentan, pues, los capitalinos con un centro más de espectáculos, al que concurrirán, principalmente, las muchas familias apreciables que residen en el sureste de la ciudad.”


BIBLIOGRAFIA:


26 de marzo de 1910: fallece el eminente músico y compositor German Alcántara quien fuera director de la Banda Marcial y del Conservatorio Nacional de Música, y autor de la “Flor del Café”

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Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara” en la Ciudad de Guatemala en 2018.  En el recuadro: el retrato del compositor en 1898.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El maestro Germán Alcántara se formó en la Ciudad de Guatemala bajo la tutela de los maestros Vicente Andrino, Emilio Dressner y Lorenzo Morales. Se destacó como notable intérprete del cornetín, siendo por muchos años integrante de la Banda Marcial de Guatemala. Fue tal su maestría en ese instrumento, que el maestro Dressner compuso para él la polka de concierto “Los amores del corneta”. La Banda Marcial, fundada por Pedro Visoni y llevada a su primer apogeo por el director alemán Emilio Dressner, se desarrolló muy bien bajo la batuta de Alcántara tras su nombramiento como director de la misma en 1892.1 Sirvió en esa misma capacidad al frente de la Banda de Antigua Guatemala, y se desempeñó también como director del Conservatorio Nacional de Música desde 1906 hasta su muerte acaecida el 26 de marzo de 1910, durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, el cual corrió con la cuenta de los gastos del sepelio.2

He aquí el escueto decreto por el cual el gobierno se compromete a pagar los gastos fúnebres:4

Palacio del Poder EjecutivoGuatemala, 26 de marzo de 1910.

Habiendo fallecido en el servicio del Gobierno don Germán Alcántara quien desempeñaba la Dirección del Conservatorio Nacional de Música y había prestado otros servicios de especial importancia al país. 

El Presidente Constitucional de la República,

Acuerda:

Que por el Erario se costeen los gastos de luto de la familia y los de inhumación del cadáver.

  • Estrada Cabrera
  • Ministro de Instrucción Pública, Joaquín Méndez4

Como director, Alcántara era dueño de una autoridad nata y una recia personalidad, y como compositor, cultivó las instrumentaciones para banda y las piezas pertenecientes a la música de salón, las cuales se caracerizan por su encanto melódico de gran romanticismo. Varias de sus composiciones forman parte del patrimonio musical popular guatemalteco, formando parte del repertorio de las más destacadas marimbas y orquestas de Guatemala durante el siglo XX.5, 6

Postumamente, el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala fue bautizado con su nombre y su efigie fue colocada en el billete de doscientos quetzales, que es la denominación más alta de la moneda guatemalteca.5

Entre sus obras más importantes están:

  • “La flor del café”, vals de cuatro números.
  • “Bella Guatemala”, mazurka
  • “Libre pensamiento”, marcha
  • “Dime que me amas”, vals de serenata5, 6

BIBLIOGRAFIA:

  1. La Ilustración del Pacífico (1898). “Nuestros grabados: don Germán Alcántara.La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere y Cía.) II: 153.
  2. Lehnhoff, Dieter (2005). Creación musical en Guatemala. Guatemala: Universidad Rafael Landívar y Fundación G&T Continental, Editorial Galería Guatemala. ISBN 99922-70-47-0
  3. «Ingreso al Conservatorio Nacional de Música». Ministerio de Cultura y Deportes. Guatemala. 2015. Archivado desde el original el 10 de noviembre de 2015.
  4. Matta, Juan (1912). Recopilación de las leyes de la República de Guatemala, 1910-1911 XXIX. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. «Reseña histórica del Conservatorio Nacional». Ministerio de Cultura y Deportes. Guatemala. 2015. Archivado desde el original el 11 de abril de 2015.
  6. Vásquez, Rafael (1950). Historia de la Música en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional.