26 de octubre de 1855: la Gaceta de Guatemala celebra el primer aniversario de la presidencia vitalicia del general Rafael Carrera

26octubre1855.jpg
Plaza de Armas de la Ciudad de Guatemala vista desde la Catedral en 1860.  A la derecha está el edificio del Ayuntamiento, que en la actualidad ocupa el Palacio Nacional. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La vida en Guatemala se tornó sumamente tranquila luego de que el general Rafael Carrera fuera nombrado presidente vitalicio.  Atrás quedaron las constantes amenazas de invasiones, los levantamientos de forajidos en los caminos y los crímenes políticos.  Para que el lector se de una idea, reproducimos el artículo que la Gaceta de Guaetmala publicó el 26 de octubre de 1855, periódico oficial del régimen conservador, en el que relata las celebraciones del natalicio del presidente y el primer aniversario de que fuera nombrado presidente vitalicio:

En virtud de disposiciones dadas con anticipación, para que se celebrasen en esta Capital el aniversario de la declaratoria del 21 de Octubre de 1854 y el cumpleaños de S. E. el Presidente, tuvieran lugar ambas festividades en los días domingo y miércoles de esta semana. Dispuesta una revista de las tropas de la guarnición para el 21, formaron estas en la plaza mayor, á las doce de la mañana, en número de mil hombres. 

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese que el Ejército de Guatemala ya existía, lo que contradice la versión de que fue creado por J. Rufino Barrios y Miguel García Granados el 30 de junio de 1871).

La decencia de los uniformes, las músicas de los cuerpos, la artilleria montada etc, da-
ban un hermoso aspecto á la parada. Poco después de las doce, el Presidente atravesó la plaza en coche y seguido de todos los jefes y oficiales de su estado niavor, á caballo, y se dirigió por la calle real al Castillo de San José, hacia donde marcharon inmediatamente las tropas, que formaron frente al fuerte y desfilaron delante del Presidente, á quien acompañaban el Sr. Ministro de la guerra y el Sr. Mayor Gral. Bolaños. Hacia las dos de la tarde, S. E. regresó á su casa y las tropas pasaron al edificio del Ayuntamiento, donde se les habia preparado de almorzar. En el salón principal estaba también dispuesto un abundante almuerzo para los gefes y oficiales, que concurrieron, en efecto, con el Sr. Ministro de la guerra, el Sr. Mayor Gral., el Sr. Corregidor y algunos individuos de la Municipalidad.

(Nota de HoyHistoriaGT: el edificio del Ayuntamiento al que se refieren en este artículo es la antigua municipalidad que se encontraba en donde ahora se encuentra el Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala).

Por la noche el mal tiempo impidió las iluminaciones del Palacio y casas consistoriales;  pero habiendo cesado la lluvia hacia las diez, salieron del Ayuntamiento el Sr. Corregidor y la Municipalidad, con una gran serenata y se dirijieron á casa de S. E. el Presidente, donde se cantaron algunos himnos dispuestos para la función. Después pasaron á las casas de los SS. Ministros, recorrieron algunas calles de la ciudad y se retiraron como a las tres de la mañana.

(Nota de HoyHistoriaGT: por aquella época no había sistema de alumbrado eléctrico.  Lo único de que se disponía era de un sistema de serenos que encendían faroles de cebo por las noches.)

El miércoles al amanecer se enarboló el pabellón en el Palacio y en los Castillos de San José y de Matamoros, saludándole las salvas de la artilleria de la plaza y de los fuertes. Mas tarde se enarboló también en todos los edificios públicos, haciéndose igual demostración de cortesía al jefe del Estado en las casas de los SS. representantes extranjeros, donde tremolaron durante todo el dia los colores de sus naciones respectivas.

(Nota de HoyHistoriaGT: los cuarteles de Matamoros y de San José fueron construidos por el gobierno de Carrera.  El primero estaba en el barrio de Candelaria y no tenía ninguna ventaja táctica; solamente había sido construido en el barrio en donde había nacido el presidente.  El segundo sí tenía una gran ventaja táctica, ya que se encontraba en la parte más alta de la entonces pequeña ciudad, y le permitía al ejército divisar desde lejos cualquier intento de invasión).

Desde las diez y media el Presidente comenzó á recibir las felicitaciones de los funcionarios, siendo los primeros que pasaron á cumplimentarle, el Illmo. Sr. Arzobispo, el Venerable Cabildo eclesiástico y los Prelados de las comunidades religiosas. A las doce el Corregidor y la Municipalidad de la Capital fueron á felicitar a S. E., quien recibió también bondadosamente á las Municipalidades de indígenas y ladinos de los pueblos del departamento, que ocurrieron con sus estandartes, insignias de las cofradías, etc. Poco después S. E. recibió al Consulado de Comercio, y á las doce y media, á los SS. Ministros de relaciones exteriores y gobernación, Consejo de Estado, jefes de rentas, oficiales mayores de los Ministerios y otros funcionarios. A la una el Sr. Ministro de hacienda y guerra, con el  Sr. Comandante general, auditor de guerra, jefes y oficiales de los cuerpos, fueron recibidos por S. E. Las músicas militares tocaron dianas y se disparó en la calle una multitud de cohetes dobles, obsequio de algunos de los oficiales. El Presidente continuó recibiendo las felicitaciones de la Corte de Justicia, empleados y particulares, hasta cerca de las tres de la tarde.

(HoyHistoriaGT: estas muestras de servilismo han sido siempre la norma para con los gobernantes de turno).

Ese dia comieron, en familia, con S.E. y con su esposa, algunas señoras amigas de la casa; los SS. Ministros de relaciones y de hacienda; el Sr. general Bolaños; el Sr. Corregidor del departamento; el Sr. Gral. Ignacio Garcia Granados, que habia llegado la tarde anterior de regreso de su viaje á Europa; el Oficial mayor del Ministerio de relaciones; el Secretario privado del Presidente y algunos particulares amigos de S. E. La comida comenzó á las cuatro y media y concluyó á las seis, reinando en ella la mayor cordialidad y animación.

A las siete de la noche el portal y altillo de Palacio, la portada de la Corte de justicia y la fachada de las casas consistoriales estaban iluminadas de colores, y con hachas de cera los balcones del Presidente. A las ocho se exhibieron en la plaza fuegos artificiales, y en seguida se quemó un castillito de pólvora frente á la casa de S. E. y se dispararon muchos cohetes, obsequio de uno de los jefes del ejército. La concurrencia de personas de todas clases en la plaza y en la calle del Pi’esidente era numerosísima. Por la tarde S. E. había hecho dar, por medio de los oficiaies de su estado mayor y personas de su raza, limosnas de dinero á una multitud de gentes pobres que estaban agolpadas en la calle.

El público ha visto con satisfacción esas demostraciones de afecto y de respeto hechas al ilustre jefe á quien la República debe tantos y tan imporlanies servicios. Después de la época en que el vértigo revolucionario confunió las ideas al extremo de hacer considerar al jefe de la nación con uno de tantos funcionarios, y en que apenas se le creia acreedor a algunas muestras de un respeto equívoco, es satisfactorio ver ese sentimienlo unánime de adhesión y afecto que ha sabido inspirar a la generalidad de las gentes la persona a quien el pais entero ha confiado sus destinos.

(HoyHistoriaGT: entre 1838 y 1854 se habían sucedido numerosos jefes de estado y presidentes de la República , incluyendo al mismo Carrera, pero la inestabilidad política era extrema y duraban poco en el poder).

Sabemos que en la Antigua se ha celebrado el cumpleaños de S. E. el Presidente con un hermoso baile en el salón de sesiones del Ayuntamiento; en Escuintla con el obsequio de una hermosa fuente pública y en Palín con el de un nuevo Cabildo. 


BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1938: el periódico “Nuestro Diario” pone en duda que la obra “Semilla de Mostaza” haya sido escrita por Elisa Hall de Asturias

26octubre1938.jpg

Durante el gobierno del general Jorge Ubico, al igual que en el de los otros dictadores liberales que le precedieron, no había libertad de expresión ni de prensa.  Por ello, una discusión de temas políticos estaba totalmente prohibida y por eso, cuando la escritora Elisa Hall de Asturias presentó su obra “Semilla de Mostaza” ante los miembros de la Academia Guatemalteca de la Lengua, los periodistas de la época recibieron de buena gana que hubiera una discusión literaria al respecto.

Desafortunadamente para la autora, la discusión giró en torno a quien fue el verdadero autor de la novela.

La señora Hall de Asturias provenía de una de las familias más acaudaladas del país, descendiente de William Hall, el primer vice-cónsul de Inglaterra en Guatemala.  Además, estaba casada con José Luis Asturias Tejada, quien era hijo de los esposos Antonio Asturias Asturias y de Elisa Tejada Asturias de Asturias.  Entre sus familiares se encontraban:

  • Guillermo Francisco Hall Avilés, su padre: hijo del famoso poeta y concertista de piano Eduardo Hall. Hall Avilés fue miembro fundador de la Academia Guatemalteca de la Lengua.
  • Francisco Fernández Hall, su primo: era escritor y poeta.
  • Máximo Soto Hall, su primo: escritor, poeta e ideólogo del gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera.  Era medio hermano de Marco Aurelio Soto, quien fue presidente de Honduras después de ser ministro de J. Rufino Barrios.

Durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera, Guillermo Hall Avilés era presidente del Banco Agrícola Hipotecario, cuando el presidente envió a su colaborador Antonio Macías del Real para pedirle que colaborara con un plan del gobierno para colocar a un gerente que pudiera manejar a su antojo Estrada Cabrera y así poder hacer emisiones ilimitadas de billetes y préstamos favorables al gobierno.  Como Hall Avilés se negó, fue perseguido y terminó preso en la Penitenciaría Central, mientras que su esposa fue enviada a la Casa de Recogidas.   Hall y su esposa entraron y salieron de prisión varias veces entre 1904 y 1906 y optaron por salir al exilio a El Salvador, llevándose con ellos a su hija Elisa.  Fue hasta después de la caída del presidente Estrada Cabrera en 1920 que la familia Hall retornó a Guatemala, ya cuando Elisa contaba 18 años de edad.

Poseedora de una gran inteligencia y educación, y teniendo acceso a la vasta bibioteca de su suegro, emprendió la tarea de escribir “Semilla de Mostaza“, empezando en 1937. Su padre su hermano la ayudaron a hacer la transcripción a máquina de la obra, y luego la llevaron a presentarla ante sus colegas de la Academia.  Todos quedaron gratamente sorprendidos por la calidad de la novela histórica, que relataba en primera persona las viscisitudes de la vida de Sancho Alvarez de Asturias, el primer miembro de la familia que emigró a América en 1666.

Como la novela estaba escrita en español antiguo, pronto surgió la duda de la autoría y hubo quienes la acusaron de plagio y de simplemente haber copiado un manuscrito original del propio Sancho. Además concluyeron que “no podía una autora, mujer y desconocida, haber escrito aquella obra monumental“.  Y es que en aquellos años, la educación de las damas estaba muy limitada y el machismo muy enraizado en la sociedad, que no podía aceptar que una mujer fuera tan inteligente, a pesar de provenir de una de las familias más privilegiadas del país.

Aunque la polémica pronto pasó de estar enfocada en la autoría de la novela a convertirse en simples ataques personales entre los eruditos que publicaban artículos a favor y en contra de la señora Hall de Asturias solamente para demostrar su propia competencia literaria, aquél fue un golpe muy duro para la escritora.  Aunque respondió a las críticas publicando “Mostaza” en octubre de 1939 a manera de demostrar sus cualidades literarias.

En “Mostaza” continúa de la narración de las memorias de don Sancho, y describe en forma magistral a quienes dudaron de su capacidad de escritora en innumerables aventuras acaecidas en Santiago de los Caballeros de Goathemala, cargadas de una picardía, de un humor y de un ingenio que contrastan con la seriedad y solemnidad de los capítulos dedicados a los funerales del santo Hermano Pedro, que fuera contemporáneo de don Sancho. Quienes la atacaban ya no dijeron que esta obra no era de ella, sino simplemente que era “de inferior calidad que la original“; sus defensores, por su parte, satisfechos de ver retratados a quienes conocían de los contrarios, fueron bajando la guardia; y así, el debate se fue diluyendo.

En 1977 el estudiante de Letras Orlando Falla Lacayo realizó un estudio de “Semilla de Mostaza” para demostrar la autoría del mismo, y no llegó a una conclusión definitiva al respecto.  Al enterarse Hall de Asturias de las conclusiones de Falla, se obsesionó con demostrar que ella era en realidad la autora de la novela, aunque había dejado de escribir a raíz de la polémica.  Aquella obsesión duró hasta su muerte, acaecida el 20 de mayo de 1982 en la Ciudad de Guatemala.


BIBLIOGRAFIA:


26 de octubre de 1856: nace en Guatemala Carlos Herrera y Luna, presidente de la República de 1920 a 1921 y pionero de la producción azucarera a gran escala

26octubre1856
Vista aérea de la Ciudad de Guatemala en 1921.  En la esquina inferior derecho se observan la Catedral (sin torres tras el terremoto de 1917-18), el Parque Central y el Palacio de Cartón.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

​Carlos Herrera nació el 26 de octubre de 1856; era hijo de Manuel María Herrera y Delfina Luna. Como empresario, fundó una reconocida industria azucarera guatemalteca en Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla a comienzos de la década de 1900.  Además, era el diputado por Cotzumalguapa ante la Asamblea Legislativa  durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​

Si bien había participado en la Asamblea, su papel en política se reducía en cabildear para lograr mejoras en la región en donde tenía su empresa azucarera.  Pero todo eso cambió cuando los Unionistas y algunos elementos del gobierno del licenciado Estrada Cabrera pactaron el derrocamiento de éste en 1920 y acordaron nombrar a Herrera en su lugar.   Este acuerdo estuvo basado en la exigencia de los Unionistas de que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva de su partido, aunque no fuera un miembro relevante del mismo, dejando para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.  El acuerdo fue que el presidente interino fuera Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.

Este acuerdo fue el principio del fin del gobierno unionista, pues fue prácticamente copado por los liberales cabreristas desde un principio, pues los conservadores que se habían unido en el Partido Unionista a finales de 1919 carecían de experiencia política y fueron hábilmente manejados por los antiguos miembros del gobierno liberal de Estrada Cabrera.

En cuanto al gobierno de Herrera, el descontento producido entre los políticos cabreristas del país y la oposición del presidente a ratificar contratos lesivos para el país con la United Fruit Company (UFCO) y otras empresas extranjeras dieron lugar a que Herrera fuera depuesto en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana el 5 de diciembre de 1921. El general Orellana había sido diputado y Jefe del Estado Mayor durante el gobierno de Estrada Cabrera y del mismo Herrera; y cabe destacar que entre los colaboradores de este golpe de Estado estuvo el general Jorge Ubico, quien luego sería presidente de Guatemala.

Tras el golpe de estado del 5 de diciembre se instituyó un triunvirato militar encabezado por el general Orellana y los generales Lima y Larrave, mientras que los miembros del gabinete de Herrera que pertenecían al Partido Unionista fueron encarcelados.​

Tras su derrocamiento, Herrera se exilió en Francia y el 27 de diciembre de 1921, frente al notario Carlos Salazar, firmaron como testigos de su testamento Juan Bautista Vásquez, José Quevedo, Dámaso Biguria; en el mismo, Herrera declaró que tenía diez hijos de su primera boda y dos de la segunda y en la cláusula décima dice: “a sus hijos varones no mezclarse ni dejarse mezclar jamás en la política, por la triste experiencia que había tenido al aceptar la Presidencia de la República, lo que hizo únicamente con el objeto de hacer el bien a su país y en donde solamente cosechó ingratitud y amarguras”.


BIBLIOGRAFIA: