27 de abril de 1932: se establece pago de cuotas para la educación secundaria

En medio de la grave crisis provocada por la Gran Depresión, el general Jorge Ubico decreta que los estudiantes de secundaria deben empezar a pagar por sus cursos.

La novena avenida del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala a finales del siglo XIX. A la izquierda: el Instituto Nacional Central para Varones y la Facultad de Derecho y Notariado. Enfrente, la dirección de Telégrafos Nacionales. En el recuadro: los estudiantes del Central, cuando éste estaba militarizado. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El general Jorge Ubico llegó al poder en medio de los graves efectos económicos de la Gran Depresión, apoyado por el gobierno de los Estados Unidos, que consideraba que él era el personaje idóneo para velar los por los intereses norteamericanos en el país.1 En esa época, las compañías estadounidenses en guatemala eran: International Railways of Central America, Electric Light Co., United Fruit Company, W. R. Grace y Co., National Aviation Co., Rosenthal bankers, Pacific Band and Trust Co., Standard Oil Company, Union Oil, Pan American World Airways, Reltahuleu Electric Co., Amsinck Sanne and Co., y British American Tobacco Co..2

Una vez en el poder, Ubico empezó a tomar una serie de medidas de austeridad que poco a poco rindieron los frutos esperados para paliar la crisis económica que provocó el derrame cerebral de su antecesor, el general Lázaro Chacón.3 Entre las medidas que tomó Ubico, estuvo la de restringir los presupuestos de educación —el cual había sido mejorado considerablemente por Chacón—, como lo muestra el siguiente decreto, por medio del cual establece pago de cuotas para los estudiantes de institutos de educación secundaria.4

Decreto Número 1264

Jorge Ubico, presidente de la República

Considerando: que la difícil situación económica del país ha sacrificado notoriamente al Erario, de tal manera que lo permite seguir haciendo fuertes erogaciones para el sostenimiento de la enseñanza Secundaria, Normal y Especial, en la forma que hasta la fecha ha acostumbrado;

Considerando: que, por otra parte, el Estado tiene obligación de costear sólo la Instrucción Primaria, por ser base imprescindible y de suma necesidad para la preparación del pueblo y el ensanche de la cultura nacional;

Considerando: que será iniminente el cierre de los establecimientos a que se refiere el primero de estos puntos, si no se dictan todas aquellas medidas que tiendan a evitar tan lamentable determinación,

Por tanto, en uso de las facultades que confiere al Poder Ejecutivo el inciso 22 del artículo 77 de la Constitución, decreta:

Artículo 1°.— Los alumnos que hacen estudios en los establecimientos nacionales de Instrucción Secundaria, Normal y Especial, pagarán, mensualmente, cuotas de enseñanza conforme a la siguiente reglamentación:

        • a: Los externos de los Institutos y Escuelas Normales, Q.0.75 por materia, y los pensionistas Q.0.50 por la misma razón, excepto las asignaturas generales, y para los normalistas las de carácter netamente pedagógico. Los que hubieren perdido el año, de conformidad con la Ley, Q.0.75 por curso reprobado;
        • b: Los estudiantes de las Escuelas Nacionales de Comercio y el Conservatorio Nacional de Música, Q.0.75 por material, e igual suma por cada curso quienes tuvieran asignaturas reprobadas.

Artículo 2°.— Quedan exceptuados del cumplimiento de esta disposición, los alumnos que disfruten de becas y los de los demás establecimientos de enseñanza especial.

Artículo 3.°— La Secretaría de Educación Pública queda encargada de reglamentar la forma en que deben recaudarse los fondos que ingresen por concepto de cuotas de enseñanza.

Artículo 4°.— Este Decreto entrará en vigor desde el período escolar próximo entrante y de él se dará cuenta a la Asamblea Legislativa en las presentes sesiones ordinarias.

Dado en la Casa del Gobierno: en Guatemala, a los veintisiete días del mes de abril de mil novecientos treinta y dos.

        • Jorge Ubico
        • El secretario de Estado en el Despacho de Educación Pública, Ramón Calderón4

BIBLIOGRAFIA:

  1. Secretary of State(1930) Guatemala. Revolution in Guatemala. (en inglés) En Foreign Relations III. p. 186.
  2. Ibid., p. 192.
  3. Mora, Carlos F. et. al. (12 de diciembre de 1930) «Acta de los médicos en que se declara la imposibilidad del general Chacón para seguir en la presidencia de la República«. Guatemala: El Imparcial, Unión Tipográfica.
  4. Méndez, Rosendo P. (1935) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1932-1933. LI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 170-171.

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27 de abril de 1897: autorizan préstamo por dos millones de libras esterlinas para el Ferrocarril

La Asamblea Legislativa autoriza al gobierno a realizar un préstamo por dos millones de libras esterlinas para terminar los trabajos del Ferrocarril del Norte y del Puerto de Iztapa

27abril1897
Puerto de Iztapa, Escuintla en 1896, cuando todavía estaban en construcción las instalaciones portuarias. En el recuadro: el generla presidente José María Reina Barrios. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Para abril de 1897 ya era evidente que la Exposición Centroamericana no iba a ser suficiente para promocionar el Ferrocarril del Norte a menos que éste estuviera terminado.  Desafortunadamente, la situación económica del país era caótica y el gobierno del general presidente José María Reina Barrios tuvo que recurrir a un oneroso y exorbitante préstamo a bancos ingleses para intentar terminar la obra, el cual fue aprobado por el siguiente decreto:1

DECRETO NÚM. 358.

LA ASAMBLEA NACIONAL LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE GUATEMALA,

DECRETA :

Artículo 1°.— Se autoriza al Gobierno para que sobre las bases más equitativas y convenientes para la Nación contrate en el extranjero un empréstito de dos millones de libras esterlinas.

Artículo 2°.— El Gobierno debe emplear el producto de este empréstito única y exclusivamente en terminar el Ferrocarril del Norte y las obras emprendidas en el puerto de Iztapa.

Artículo 3°.— La amortización del empréstito deberá será largos plazos, procurando efectuarla de modo que su total cancelación sea en un plazo no menor de veinte años.

Artículo 4°.— Este empréstito será llamado, á juicio del Ejecutivo, á medida que lo exijan las necesidades de las obras á que se destina.

Artículo 5°.— El Gobierno podrá ofrecer como garantía la propia línea del Norte con sus terrenos y pertenencias, y las obras nacionales del puerto de Iztapa.

Artículo 6°.— Para el servicio del empréstito y por el término que fuere necesario, podrá el Gobierno disponer:

      1. De las cantidades y rentas asignadas al Ferrocarril del Norte por Decreto Legislativo número 207, con exclusión del descuento de sueldos de empleados y el seis por ciento de rentas municipales cuando cese el término que fija dicha ley en concepto de que durante el período en que subsista el tres por millar adicional consignado al Ferrocarril no se rectificará la matrícula de inmuebles.
      2. Del 20 por ciento en oro de los derechos de importación.
      3. De los rendimientos de la explotación del Ferrocarril del Norte y puerto de Iztapa y del producto en venta de los terrenos anexos á dicha empresa. El excedente que resultare de estas rentas, deducido el servicio del empréstito, se aplicará al pago de los intereses y amortización de los bonos de la vía férrea del Atlántico.

Artículo 7°.— El Gobierno dará cuenta detallada á la Asamblea de la presente negociación en las próximas sesiones.

Pase al Ejecutivo para su publicación y cumplimiento.

Dado en el Palacio del Poder Legislativo: en Guatemala, á veinticuatro de abril de mil ochocientos noventisiete.

        • Feliciano Aguilar, presidente
        • Francisco Villacorta, secretario
        • Francisco C. Castañeda,

Palacio del Poder Ejecutivo: Guatemala, 27 de abril de 1897. Cúmplase.

        • José María Reina Barrios
        • Manuel Morales T., secretario de Fomento1

Este préstamo tampoco fue suficiente para terminar la obra ya que la economía empeoró y el presidente disolvió la Asamblea el 31 de mayo2 para luego convocar a una Asamblea Constituyente que extendiera su mandato constitucional hasta 1902.3 Todo esto provocó revoluciones que fueron reprimidas a sangre y fuego4-8 hasta que la inestabilidad terminó con el asesinato del presidente Reina Barrios el 8 de febrero de 1898.9


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (1908). Recopilaciónde Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898 XVI. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 742-743
  2. El Progreso Nacional (1897). Telegrama del General Presidente y contestaciones de las autoridades de la República. En: Documentos importantes, Biblioteca de “El Progreso Nacional. Guatemala: Tipografía Nacional. p. i-ii.
  3. Estrada Paniagua, Felipe, Recopilación de Las Leyes de la República de Guatemala, 1897-1898, p. 747.
  4. Nuestro Diario (12 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el movimiento revolucionario de Castillo.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  5. — (13 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el auge de la Revolución.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  6. — (14 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: la Revolución recibe nuevos elementos.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  7. — (15 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: el desastre de la Revolución.  Guatemala: Nuestro Diario. p. 1.
  8. — (16 de enero de 1926).  Retazos de nuestra historia: la huída de los castillistas.  Guatemala: Nuestro Diario.
  9. Luján Muñoz, J. (2003). Las Revoluciones de 1897, La Muerte de J. M. Reina Barrios y la Elección de M. Estrada Cabrera. Guatemala: Artemis y Edinter. ISBN 9788489766990.

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27 de abril de 1718: solicitan al rey alivio a los impuestos tras terremoto de San Miguel

El Cabildo de Santiago de los Caballeros de Guatemala solicita al rey de España un alivio a los impuestos tras el terremoto de San Miguel de 1717

Ruinas de la Ciudad de Santiago de los Caballeros en 1875. La ciudad fue reconstruida en 1717 y 1751 luego de poderosos terremotos, pero fue abandonada tras el sismo de 1773. En el recuadro: el rey Felipe V, monarca español al que se le pidió alivio tributario en 1718. Imágenes tomadas de Mizner Scrapbook Central America y Wikimedia Commons.

Debido a lo interesante de los datos en él expuestos, reproducimos a continuación el artículo que escribiera el licenciado Federico Hernández de León el 27 de abril de 19241 sobre la solicitud que hizo el cabildo de la ciudad de Santiago de los Caballeros a la Corona Española para que les aliviara la carga impositiva luego del terremoto de San Miguel, que ocurrió el 29 de septiembre de 1717, día de San Miguel Arcángel.2

Dice el licenciado Hernández de León:

«Los vecinos de la capital del reino de Guatemala no dijeron propiamente seísmico, que la palabrita estaba todavía entre las cosas por hacerse; pero sí dijeron al rey que los temblores de tierra llamados de San Miguel, los habían dejado en peores condiciones de como se mantiene el ángel que el susodicho santo tiene a sus plantas.  El lector recordará que por los días de septiembre, precisamente por donde cae la celebración del arcángel, de 1717, la tierra se había encalabrinado en formas poco decentes y aparte las viviendas humanas que derribara o cuarteara, las casas de Dios estaban para venirse por los suelos.  A mayor abundamiento, unos huracanes devastaban la campiña.

Debemos, aunque sea a la distancia, manifestar nuestra piedad, para aqeullos primeros pobladores de la ciudad señorial, que constantemente se veían atormentados por los temblores de tierra; y los fenómenos volcánicos, después del torrente que se despeñara de la cumbre del Volcán de Agua, se manifestaban por erupciones de los otros atalayas, que ponían el espanto dentro de gentes venidas de lejanas tierras y agobiadas por escrúpulos espirituales y preocupaciones de todo linaje.  El 27 de agosto del citado año 17, a eso de las 11 de la noche, cuando los vecinos de la ciudad estaban en el goce del sueño, se despertaron al mandato de unos ruidos que tenían los alcances de alaridos de gigante.  Salieron a los patios y a las calles y vieron con espanto que, sobre la cresta del Volcán de Fuego se levantaba una inmensa columna, como si se tratase de una válvula de escape de los infiernos.

Aquello era obra de Satanás.  De pronto, cuando se estaba en lo major de las discusiones, una sacudida violenta, anunció el arribo de un cataclismo.  Los infelices vecinos, castañeteaban de puro pavor y la noche se desenvolvió, en medio de las más crueles zozobras.  Así pasaron noches y días que en el día de San Miguel, el terremoto fue algo de tomarse en consideración.  Las autoridades levantaron la plaza y los vecinos ricos se ausentaron de aquellos lugares, dispuestos a no volver más.  Pero como al cabo pasaran algunos días, sin que los fenómenos se repitieran, poo a poco se entró en confianza y la ciudad volvió a tomar el tinte de animación que en sus mejores días.

Sin embargo, los quebrantos sufridos, suponían fuertes pérdidas y todos se dieron a buscar la manera de resarcirse de los daños.  Se celebraron varias juntas para dirigirse al rey, en demanda de amparos que, si no eran con aprestos de dinero, por lo menos que se acordara la merma de las contribuciones y tributos.  Las solicitudes fueron presentadas el 27 de abril de 1718 reforzadas por innúmeros memoriales que se acompañaron al pedimento dirigido a la real persona.

El Cabildo decía algo así:

«Señor. La Ciudad de Santiago de Guatemala, puesta a los reales pies de V.M., pone en su real consideración los lamentables estragos, que ha padecido en la repetición de los formidables terremotos, que sobrevinieron en ella; de forma que la arruinaron enteramente, como tiene dado cuenta a V.M. difusamente en los autos que se remitieron. Para que pueda repararse aquella Ciudad, y continuar el real servicio como lo han hecho hasta aquí, propone a V.M. los medios que pueden ser de alivio común, sin perjuicio del patrimonio de V.M.

      1. Que la plata y oro que se sacare de las minas y se marcare sea pagando el diezmo en lugar del quinto, como ya se ha concedido repetidas veces.
      2. Que hallándose la Ciudad totalmente sin propios algunos y sin poder reedificar las oficinas necesarias y estando gravados los vecinos con ochocientos pesos anuales sobre el abasto de la carne, se ha de servir V.M. mandar cese esta gabela en la carne a beneficio común.
      3. Siendo constante que el único fruto que mantiene las provincias de Guatemala es la tinta añil, que copiosamente producen, teniendo V.M. prohibido no trabajen los indios en estas haciendas por haberse informado peligraban mucho en ellas; se ha de servir V.M. permitir que los indios que voluntariamente quisieren trabajar en ellas lo puedan hacer, y los dueños de las haciendas permitirlo, sin caer en pena ni condenación alguna.
      4. Atendiendo a la gran ruina que la Ciudad y sus contornos padeció con los huracanes, se pide la piedad de V.M. para que perdone las alcabalas por veinte años y que se aplicasen los frutos de todas las encomiendas que vacasen hasta conseguir la reedificación.

Espera la Ciudad de la benigna y piadosa propensión de V.M. le honre y favorezca, concediéndola los pontos que van tocados, para alivio de las desgracias que ha padecido; y que puedan sus habitadores y los de sus provincios repararse de tan especiosas ruinas, y contratiempos como han experimentado».1

Acá termina el relato del licenciado Hernández de León.  Ahora bien, como la ciudad fue reedificada también tras los terremotos de San Casimiro en 1751,3 y estuvo en Santiago de los Caballeros hasta los de Santa Marta en 1773,4 es de suponer que el rey aprobó lo solicitado por los vecinos de la Ciudad de Santiago.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gómez Carrillo, Agustín (1886). Estudio histórico de la América Central (3.a edición). Madrid, España: Imprenta de Hernando. pp. 94-95.
  2. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. pp. 165-170.
  3. Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (2008). Apuntes sobre las obras de rehabilitación del Colegio de la Compañía de Jesús. Guatemala. Archivado desde el original el 4 de junio de 2014.
  4. Cadena, Felipe (1774). Breve descripción de la noble ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala y puntual noticia de su lamentable ruina ocasionada de un violento terremoto el día veintinueve de julio de 1773. Mixco, Guatemala: Oficina de Antonio Sánchez Cubillas.

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