30 de julio de 1823: la Asamblea Nacional Constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América elimina los títulos y tratamientos de distinción que se utilizaban hasta entonces

30julio1823
Fuente del patio interior del desaparecido Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala en 1875.  Imagen de Eadweard Muybridge, archivo de Foto Rex, tomada de Wikimedia Commons.

Tras la declaración de la Independencia absoluta de Centroamérica el 1 de julio de 1823 luego del colapso del Primer Imperio Mexicano, los miembros de la Asamblea constiuyente que se estableció en la región a instancias del gobernador mexicano Vicente Filísola establecieron los lineamientos para redactar la Constitución de la Federación.

Como se consideraba que habían sido los criollos aristócratas quienes habían fomentado la malograda anexión al Imperio de Iturbide en 1822, y siguiendo el ejemplo de los liberales que forzaron al rey Fernando VII a aceptar nuevamente la constitución de Cádiz en 1820, la nueva asamblea emitió el siguiente decreto, eliminando el trato preferencial que se les daba hasta entonces:

La asamblea nacional constituyente de las Provincias Unidas del Centro de América, considerando:

Que los tratamientos y títulos de distinción son ajenos de un sistema de igualdad legal, en que los funcionarios y ciudadanos no deben tener otro título que el que sea propio de las funciones que ejercen, ni más distintivo que el que merezcan por sus virtudes cívicas; ha tenido a bien decretar y decreta:

  1. Quedan abolidos todos los tratamientos de “majestad”, “alteza”, “excelencia”, “señoría” y demás que se han usado hasta hoy.
  2. Las autoridades, corporaciones y empleados públicos no se denominarán con otro título, que el que diere la ley al destino o empleo que ejerzan.
  3. Queda abolida la distinción del “don”.
  4. Esta asamblea se denominará “asamblea nacional constituyente”.
  5. El poder ejecutivo, “supremo poder ejecutivo”.
  6. El tribunal que se organice, equivalente al supremo de justicia que establece la constitución española, alta corte de justicia.
  7. Los jefes políticos y diputaciones provinciales conservarán estos nombres.
  8. Los tribunales de las audiencias se denominarán “cortes territoriales de justicia”.
  9. Los ayuntamientos “municipalidades”.
  10. Los prelados diocesanos, tendrán el título de “padre”, unido a la denominación de “arzobispo” u “obispo”.
  11. Los cabildos eclesiásticos continuarán con este nombre.

Esta ley fue modificada el 15 de octubre de 1844 (cuando los aristócratas habían recuperado el poder en Guatemala, tal y como había ocurrido también en España en 1823 cuando Fernando VII recuperó el poder absoluto) renovando los títulos de “Excelencia” para el presidente de la República y otras autoridades, y el de “Su Ilustrísima” para los obispos, hasta que los títulos fueron removidos oficialmente por el gobierno provisorio del general Miguel García Granados poco después de la Revolución Liberal de 1871.


BIBLIOGRAFIA:


30 de julio de 1847: pobladores indígenas de Yucatán se rebelan y exterminan a los pobladores blancos en Tepich, dando inicio a la Guerra de Castas

 

30julio1847
Detalle del mural de la Guerra de Castas de Yucatán que se encuentra en el edificio del Consejo Municipal en Valladolid, Yucatán. En el recuadro: moneda utilizada en la Hacienda de San Agustín Las Minas, propiedad del general Jorge Ubico.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

La conquista de todo el territorio que actualmente ocupa Guatemala concluyó en 1697, cuando los españoles finalmente lograron aniquilar a los nativos itzáes que se refugiaban en el vasto territorio del Petén y en donde habían logrado mantenerse independientes gracias a la barrera natural de Los Cuchumatanes, a lo remoto del lugar, a lo difícil de las condiciones climáticas y a su férrea voluntad.1

Ahora bien, los indígenas del sureste de la Península de Yucatán y Petén quedaron solo medianamente dominados, reducidos a vasallaje por un método en el que eran controlados por medio de deudas principalmente. De esta forma, un indígena nacía, vivía y moría en la hacienda donde trabajaba desarrollando arduas tareas y en la que se le había asignado un pago arbitrario por el hacendado, el cual se realizaba a través de la tienda de raya, también propiedad del patrón, donde era obligado a adquirir, a precios también arbitrarios, los elementos básicos para su subsistencia. De esta forma, el indígena quedaba endeudado para siempre y no sólo era incapaz de pagar su deuda sino que no podia abandonar la hacienda porque era un requisito indispensable pagar sus deudas para poder irse.  Si huía, se convertía en fugitivo y era perseguido por las autoridades del estado.  Y, por si fuera poco, las cuentas era hereditarias, de forma que los hijos debían pagar lo que el padre no hubiera podido cubrirle al patrón, perpetuándose la dependencia de la familia y llegándose al extremo de que, para saldar una deuda, al hacendado le era permitido comerciar con sus trabajadores vendiéndolos en el mercado de esclavos de Cuba.​2

(Nota de HoyHistoriaGT: Debe anotarse que este sistema de endeudamiento indirecto ha sido utilizado también en Guatemala tras la independencia.  El gobierno del general J. Rufino Barrios, por medio del poderoso hacendado Manuel María Herrera quien fungía como Ministro de Fomento, estableció el “Reglamento de Jornaleros“, una ley muy similar a la utilizada en Yucatán,3 y el gobierno del genera Jorge Ubico lo sustituyó por las leyes de “Vagancia” y de “Vialidad“, que perseguían a los indígenas que “no pudieran demostrar que trabajaban” en alguna finca cafetalera y los obligaban a trabajar en los caminos rurales.4,5  Es importante destacar que ambos presidentes guatemaltecos se vieron beneficiados con estas leyes en sus grandes fincas cafetaleras y que cada finca tenía sus propias monedas y tiendas de raya).

Cuando se presentó la oportunidad de rebelarse, los indígenas yucatecos no dudaron ni un momento.  En 1847, Yucatán no era parte de México, y de hecho armó a un batallón de indígenas para repeler los avances el ejército mexicano que pretendía anexarlo.  Tras la victoria, los indígenas se resistieron a devolver las armas y esperaron pacientemente por una oportunidad.  México entonces se desentendió de Yucatán porque se tuvo que enfrentar a la invasión estadounidense que terminaría con la pérdida de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas, lo que aprovecharon los yucatecos criollos de Mérida (meridianos) y los de Campeche (campechanos) para enfrentarse de una vez por todas y tomar el poder absoluto de la península.5-10

Aprovechando la guerra civil entre criollos, los indígenas se alzaron, y luego de que fueran reprimidos fuertemente en el poblado de Tepich, el 30 de julio de 1847 el comandante Cecilio Chi atacó el mismo poblado, pero esta vez dió orden de que exterminaran a todos los pobladores blancos.5-10

La guerra inicialmente se extendió por dos años, en los cuales los ingleses de Belice le proporcionaban armas a los indígenas separatistas, quienes estuvieron a punto de tomar el control de la península ya que aniquilaron a muchos pobladores blancos.  Sin embargo, en un momento de desesperación y cuando ya estaba prácticamente vencido, el gobernador yucateco aceptó la ayuda de México a cambio de que Yucatán se convirtiera en estado de ese país. Así, en 1849 lograron derrotar a los indígenas, aunque se mantuvo la inestabilidad pues los indígenas conservaron el control del sureste de la península y organizaban guerras de guerrillas hasta 1901.5-10

En Guatemala, el general Rafael Carrera acababa de regresar de un exilio forzado en México al que lo enviaron los criollos de ambos partidos, quienes consideraban que el líder mestizo ya no les era útil. Los criollos liberales habían intentado hacerse con el poder, pero el país se hundió aún más en la anarquía y Carrera, que estaba exiliado en Yucatán, aprovechó para retornar al país pese a que había una orden de que lo fusilaran si lo intentaba.11  Conociendo lo que estaba ocurriendo en Yucatán, Carrera entró por el occidente guatemalteco, pactando con los líderes indígenas de la región; al saber esto, los criollos liberales guatemaltecos huyeron a El Salvador mientras que los criollos conservadores no tuvieron más remedio que pactar con Carrera, pues no eran bienvenidos fuera de Guatemala y estaban aterrorizados de que algo similar a la Guerra de Castas ocurriera en el Estado.12 De esta forma, Carrera se perpetuó en el poder, gobernando con mano de hierro sobre criollos, mestizos e indígenas hasta su muerte en 1865.13


BIBLIOGRAFIA:

  1. Means, Philip Ainsworth (1917). History of the Spanish Conquest of Yucatan and of the Itzas. Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Harvard University VII. Cambridge, Massachusetts, EE. UU.: Peabody Museum of Archaeology and Ethnology. OCLC 681599.
  2. Menéndez, Carlos R (1922). “Historia del infame comercio de indios en Yucatán”,  Mérida, Yucatán.
  3. Barrios, Justo Rufino (1877). «Decreto número 177: Reglamentos de jornaleros». El Guatemalteco (Guatemala). Archivado desde el original el 8 de mayo de 2015
  4. Ubico Castañeda, Jorge (1933). Decreto 1974. Ley de Vialidad. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Chacón Córdova, Carolina (2018). La figura del general Jorge Ubico Castañeda: dictador o tirano. En: 200 años en camino, Bicentenario de la Independencia – 2021. Guatemala: Autorictas Prudentium. pp. 5-7.
  6. Casares G. Cantón, Raúl; Duch Colell, Juan; Antochiw Kolpa, Michel; Zavala Vallado, Silvio et ál (1998). Yucatán en el tiempo. Mérida, Yucatán. ISBN 970 9071 04 1.
  7. Don E. Dumond (2005). El Machete y la Cruz: La Sublevación de Campesinos en Yucatán. México: UNAM, pp. 488. ISBN 978-9-70322-309-1.
  8. Reed, Nelson (1964). The Caste War of Yucatan, Stanford University Press.
  9. (2007). La Guerra de castas de Yucatán. México: Ediciones Era, p. 131. ISBN 978-9-68411-192-9.
  10. La Guerra de Castas 1847 – 1901. Archivo General del Estado de Yucatán
  11. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 266.
  12. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (Edición en línea) (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press.
  13. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 351-352.