4 de agosto de 1884: agraviado por el Concordato del 2 de julio, que había firmado el gobierno de Barrios con la Santa Sede, el ministro Francisco Lainfiesta empieza a desmantelar la antigua iglesia de la Escuela de Cristo

4agosto1884
La 7a. calle poniente de la Ciudad de Guatemala en 1892.   En el recuadro: el licenciado Francisco Lainfiesta.  Imágenes tomadas de El Porvenir de Centro América.

El 27 de mayo de 1872, las instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri fueron expropiadas mediante el siguiente decreto de J. Rufino Barrios:1

Decreto No. 61

Considerando: que hace muchos años que apenas existen uno o dos individuos en la Congregación de San Felipe Neri, fundada en esta capital, sin que haya podido progresar la Comunidad ni aun mantenerse el número preciso de congregantes que requiere el estatuto;

Que esto demuestra haber faltado el objeto de ese establecimiento, y que los bienes de su asignación no se invierten en beneficio público, condición indispensable para el sostenimiento de corporaciones y comunidades que deben su existencia a la ley y que la misma ley debe extinguir cuando ya no son útiles;

Por tanto,

y en virtud de las amplias facultades de que me hallo investido, he tenido a bien decretar y 

Decreto

Artículo 1°.: Queda extinguida la Comunida de Padres congregantes de San Felipe Neri.

Artículo 2°.: Pertenece a la Nación las casas y bienes anexos a dicha Comunidad, los que recibirá por inventario el Administrador general de Rentas, quien cuidará de su manejo y destino, con arreglo a las instrucciones que se le darán.

Artículo 3°. Los vasos sagrados y demás enseres propios del culto, serán puestos a disposición del Gobernador del Arzobispado.

Dado en Guatemala, a veintisiete de mao de mil ochocientos setenta y dos. 

  • J. Rufino Barrios
  • Ministro de Gobernación, Francisco Alburez1

Así fue como  las pequeñas instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri, que estaban en la 8a. calle poniente y 4a. avenida norte, pasaron a ser propiedad de Francisco Lainfiesta, amigo personal del presidente Barrios.  Y Lainfiesta no fue el único beneficiado con las expropiaciones:  al general Juan Martín Barrundia le correspondió parte del convento de la Concepción y a Delfino Sánchez parte del convento de Santa Clara.2  Y es que aunque los bienes se vendían en remate público, eran sumamente baratos para los allegados a Barrios, quienes eran los únicos que podían adquirirlos.

El Oratorio de San Felipe Rómulo Neri, La Escuela de Cristo, tenía derecho, y gozaba de unas diez pajas de agua, por lo que Lainfiesta trató de que la Municipalidad extendiera el título respectivo.  El síndico municipal era el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien era reconocido por su brillante carrera de abogado y había sido compañero de algunas clases universitarias con Barrios.  Casanova extendió su dictamente manifestando que estaba bien que se otorgara el agua, pero que si alguna vez volvían los verdaderos dueños del predio, es decir, los frailes de la Escuela de Cristo, que lo habían edificado y que lo habían tenido en posesión por muchos años, les quedaba su respectivo derecho a salvo.3

Cuando Barrios se enteró de la resolución llamó a Casanova y le gritó e insultó como acostumbraba, para después mandarlo a su casa en compañía de un coronel vestido de sotana y sombrero de teja, remedando a un sacerdote.  Barrios quiso así poner en ridículo a Casanova, pero le salió mal la broma, pues aquello no fue bien visto por la sociedad, y Casanova decidió a convertirse en sacerdote, llegando a ser el Arzobispo Metropilitano de Guatemala el 15 de enero de 1886.3

Lainfiesta estableció su imprenta “El Progreso” (en donde se publicaron numerosos documentos oficiales)1 en la casa parroquial que los frailes filipos estaban todavía construyendo cuando se las expropiaron, y permitió que el templo siguiera siendo usado por el clero secular como parroquia.4  Pero, agraviado por el Concordato del 2 de julio 1884 que el antiguo padre Angel María Arroyo firmó preliminarmente ante la Santa Sede para que Barrios se congraciara con los los conservadores y que así lo apoyaran para la campaña de Unificación Centroamericana, Lainfiesta ordenó a sus trabajadores que desmantelaran el techo de la iglesia cuando el presbítero Alberto Rubio y Piñol (de la familia Aycinena y Rector del Colegio de Infantes) estaba oficiando misa el 4 de agosto de ese año, lo que significó el fin de la presencia de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-106.
  2. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  3. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, 1821-1921, Memorias de un SigloIII Guatemala, C.A. 1949
  4. Sandoval, Juan Alberto (19 de marzo de 2008). Procesiones de Jesús Nazareno de las Tres Potencias de la Parroquia Vieja (1884-1984). Guatemala. La Hora.

4 de agosto de 1883: el presidente Gral. J. Rufino Barrios emite un decreto solicitando a los guatemaltecos financiar la construcción del Ferrocarril del Norte

4agosto1883
Mapa que muestras las estaciones del Ferrocarril de Norte, cuando se terminó su construcción.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El presidente general J. Rufino Barrios pensó unir a la Ciudad de Guatemala con la costa del Atlántico por medio de un ferrocarril, en igual forma como se había hecho con la costa del Pacífico, por lo que el 4 de agosto de 1883 emitió un decreto “excitando el patriotismo de los guatemaltecos“, a efecto de que con sus propios recursos se construyera el Ferrocarril del Norte como una empresa nacional. Para tal efecto, se imponía una suscripción anual y obligatoria de cuatro pesos durante 10 años, que debían pagar todas las personas que devengaban más de ocho pesos mensuales, con derecho a ser accionistas y así llevar a cabo la obra con fondos de los propios guatemaltecos.

El principal beneficiado con esta nueva línea de ferrocarril sería el Gral. Barrios ya que no solamente tendría bonos, acciones y dividendos de la compañía constructora, sino qu el tren le sería de enorme utilidad para transportar los productos de sus fincas cafetaleras, ganaderas y de otros productos.

He aquí el decreto:

A los guatemaltecos.

Conciudadanos:

El Decreto emitido en esta fecha, os impone de la resolución que he adoptado con el objeto de hacer efectiva con los recursos propios del pais, la obra importantísima del camino de hierro, que debe abrir á la República, para su prosperidad y engrandecimiento, la ruta del Norte; llamada á dar pronta salida á nuestros productos, llamada á promover y sostener el cultivo de inmensos terrenos, hoy abandonados; llamada, en fin, á traernos por las corrientes del Atlántico, los progresos de la civilización en grande escala.

Al tomar esa resolución, y al imponeros el pequeño sacrificio de hacer un corto ahorro anual, que os será devuelto con creces
por la misma obra á que se destina, creo haber interpretado el sentimiento nacional que en diversas ocasiones se ha hecho ostensible en favor de este pensamiento, que libra al pais do los costosos sacrificios que regularmente originan las concesiones privilegiadas á compañías extranjeras.

La obra que vá á emprenderse no es superior á nuestros recursos; y ejecutada per nuestra propia cuenta, habrá de parecemos excesivamente barata, cuando llevada á término, nos encontremos
disfrutando de sus inapreciables
beneficios. Esta pues es la herencia que podemos legar á nuestros hijos, porque de ella depende la riqueza del porvenir; y
será dentro de breve tiempo una
halagadora realidad, si el espíritu y la convicción que me asisten al emprenderla, encuentran, como lo espero, el auxilio y la cooperación eficaz de mis conciudadanos.

La forma adoptada para reunir el capital que demanda la construcción del ferrocarril al Norte, distribuyendo en largos plazos la pequeña suma que habrá de pagarse por suscrición, está combinada con la mira de que la clase pobre pueda cubrirla fácilmente, al mismo tiempo que sin esfuerzo, irá formando con esas cortas sumas un ahorro, que al finalizar la obra, le será de gran provecho. La misma combinación se presta para que las clases acomodadas puedan concurrir a la empresa, según la escala de sus fortunas.

A unas y otras clases, hago, pues, el llamamiento mas enérgico, en nombre del porvenir de la Patria, para que inspirados en el deseo de su grandeza y felicidad, trabajemos resueltamente en esa obra del ferrocarril del Norte, que encierra para nuestra querida Guatemala, las más hermosas esperanzas: conquistemos la gloria de ser justamente bendecidos por las generaciones venideras, cuando la historia les recuerde que al espíritu patriótico de los guatemaltecos de 1883 deben el primer paso de la locomotora desde el Atlántico al Pacífico.

jConciudadanos! Dia de inmensa gloria y regocijo será aquel en que el grito estridente del vapor, viniendo del Norte, llame á las puertas de nuestra bella Capital: apresuremos pues la llegada de ese grandioso dia, por la unión de nuestra voluntad, de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo.

Guatemala, Agosto 4 de 1883.
Vuestro conciudadano y amigo.
J. Rufino Barrios.

Pero la construcción del Ferrocarril del Norte era mucho más larga y difícil que la del Pacífico y cuando el General Barrios murió en 1885, los trabajos del ferrocarril se suspendieron; para entonces solamente se habían tendido 32 kilómetros de rieles. No obstante, Barrios ya se había beneficiado económicamente pues poseía trescientas caballerías del gran lote “Los Andes” a las riveras del Motagua y del trayecto construido del Ferrocarril del Norte en Izabal.

La obra no se pudo continuar durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas, y fue hasta que el gobierno del general José María Reina Barrios emprendió decididamente el proyecto que se construyó la línea hasta El Rancho.

La catástrofe económica y posteriores revoluciones en 1897 no permitieron construir el ferrocarril sino hasta en 1907 por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.


BIBLIOGRAFIA:


4 de agosto de 1786: tras los terremotos de 1773, la arruinada y abandonada ciudad de Santiago de los Caballeros es denominada “Villa de Antigua Guatemala”

4agosto1786

En 1776, la capital de la Capitanía General de Guatemala fue trasladada a la ciudad de la Nueva Guatemala de la Asunción luego que los terremotos de Santa Marta de 1773 arruinaran a Santiago de los Caballeros de Guatemala por tercera ocasión en el mismo siglo.

Tras el traslado, la ciudad empezó a llamarse la “arruinada Guatemala“, “Santiago de Guatemala antiguo” y la “antigua ciudad“. En 1784, las dos últimas parroquias seculars abandonaron la ciudad: Candelaria y Los Remedios, quedándose así sin autoridades eclesiásticas.​ Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: San Sebastián, Candelaria y Los Remedios, en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala.

El 4 de agosto de 1786 el poblado fue declarado “villa de Antigua Guatemala” por real cédula y en 1788 el alcalde mayor de Sacatepéquez pidió autorización para retornar a la Antigua Guatemala, lo que fue autorizado y en 1799 se nombraron dos alcaldes ordinarios y un síndico.

Aunque la villa ya no era la esplendorosa ciudad que alguna vez fue, el nuevo ayuntamiento logró que Antigua Guatemala resurgiera durante el siglo XIX, aunque no pudo evitar que los monumentos fueran desmantelados para construir los de la Nueva Guatemala de la Asunción o vendidos a particulares para convertirlos en fábricas o almacenes.

En 1804, el arzobispo Peñalver y Cárdenas decidió crear la parroquia de “El Señor San José” la cual se estableció en el ánico ambiente que no se derrumbó de la Catedral de Antigua Guatemala.  Desde entonces, cariñosamente se le llama “Catedral de San José” aunque su nombre oficial es “Parroquia de San José Catedral”.


BIBLIOGRAFIA: