4 de junio de 1856: proclama de William Walker en León, Nicaragua

En preparación a hacerse con el poder en Nicaragua y convertirla en una colonia esclavista de los Estados Unidos, William Walker lanza una proclama en la ciudad de León, donde estaba el gobierno complotando en su contra.

Palacio Presidencial de Walker durante su gobierno en Nicaragua. En el recuadro: retrato de Walker. Imágenes tomadas de «No Particular Plate to Go» y «Nicaragua Community«.

Las rivalidades entre los criollos liberales y los criollos aristócratas o conservadores han sido nefastas para la región Centroamericana. Un claro ejemplo fue que los criollos de un partido le abrieron las puertas al filibustero estadounidense William Walker en Nicaragua para vencer a los criollos rivales y, como resultado, todos los países centroamericanos tuvieron que enviar ejércitos para expulsarlo cuando dió un golpe de estado.1

A principios de 1856, el presidente Juan Rafael Mora de Costa Rica lanzó una proclama en contra el gobierno nicaragüense, por haber nombrado a Walker como general en jefe del ejército, y se preparó para invadir Nicaragua. Aquella proclama de Mora resonó en toda la región y todos los países se empezaron a preparar para combatir la filibustero. En los primeros combates las fuerzas costarricenses se impusieron a las de los mercenarios filibusteros y el presidente nicaragüense Máximo Jerez, optó por trasladar el gobierno a la ciudad de León, la cual estaba aislada en esa época por lo que ayudaba a la conspiración que los criollos planeaban hacer en contra del norteamericano ahora que consideraban que ya no les era útil a sus fines.2

Pero Walker, sospechando lo que se tramaba en su contra, y sabiendo que El Salvador iba a iniciar a enviar hombres a Nicaragua, debido a la amenaza que el filibustero representaba a la soberanía de la región, decidió aprovechar a su favor la retirada de las fuerzas costarricenses el 26 de abril debido a los estragos de la epidemia de cólera que diezmaba las tropas de Mora.  De esta forma, salió de Granada el 31 de mayo y se fue para León, en donde fue recibido con grandes muestras de júbilo por los pobladores que rivalizaban en sus demostraciones de respeto y agradecimiento para con los soldados mercenarios de Walker, sin imaginar que los planes del estadounidense era el de convertir a Nicaragua en una colonia esclavista de los Estados Unidos.3

Walker advirtió que los miembros del gobierno estaban preocupados e inquietos por las noticias de que se estaba preparando el ejército salvadoreño para invadir Nicaragua, y se rumoraba que el presidente de Guatemala, general Rafael Carrera, también estaba por iniciar su avance.3

Cuando Walker se enteró de que el gabinete había propuesto reducir a doscientos hombres la fuerza de los filibusteros al servicio de Nicaragua, Walker se jugó el todo por el todo. Primero, le hizo ver al gobierno que esto era imposible, porque el Estado no estaba en condiciones de pagarle a los mercenarios lo que les debía si los despedía;4 y luego, lanzó el siguiente manifiesto público en preparación a tomar el poder por la fuerza:

Nicaragüenses:

¡Compatriotas!  Os doy este nombre con gusto y alegría y he de estar entre vosotros leoneses, hijos ilustres de la libertad y amantes del progreso. Soy vuestro compatriota porque en Nicaragua mi patria adoptiva, como lo es igualmente de millares de hombres libres que me han acompañado, y que han derramado su sangre, perdido la vida con gloria, porque lo han hecho defendiendo a su patria, y morir así es glorioso.  Los campos de Santa Rosa y de Rivas, son pruebas patentes, así como también lo son de que defendimos con bizarría nuestros fueros patrios, el triunfo obtenido sobre los costarricenses; ellos han sido vencidos y los hechos lo demuestran. ¿En dónde están? En vano pues, escriben falsedades por su calumniosa prensa. Mas nos falta qué hacer todavía; las Repúblicas vecinas injusta y torpemente nos amenazan, es preciso aunque sea doloroso, ir a las armas. Volad pues, valientes leoneses a tomarlas, y creed que el triunfo es seguro. Nuestra bandera es de justicia, orden y libertad.  La civilización os dará la victoria, y la posteridad os verá con envidia: vuestros hijos y las generaciones venidaderas, tomando por herencia  la paz que dejaréis a una patria digna de hombres, os colmará de bendiciones, y la historia os consagrará una página inmortal. Nicaragüenses: conoced vuestros verdaderos intereses, escuchad la voz del Presidente de la República, y unámonos en un solo sentimiento para defendernos, y marchemos si fuere necesario y lo ordenase el Gobierno, contra los enemigos de la humanidad y de todo bien social, que tendrá mucha honra en acompañaros vuestro amigo y compatriota.

        • William Walker, general en jefe del ejército nicaragüense.

León, junio 4 de 1856.5


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1924]. El libro de las Efemérides: capítulos de la Historia de la América Central. VI.  Guatemala: Tipografía Nacional. p. 397.
  2. Ibid., p. 398.
  3. Ibid., p. 400.
  4. Ibid., p. 401.
  5. Ibid., p. 399.

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4 de junio de 1829: Morazán anula lo actuado por gobierno de Aycinena

Decreto federal de Francisco Morazán considera usurpador al gobierno conservador de Guatemala de 1826 al 29 y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias

4junio1829
La antigua Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro a principios del siglo XX. En este edificio funcionó originalmente la Real y Pontificia Universidad de San Carlos y luego el Congreso Federal. Allí fueron hechos prisioneros los conservadores derrotados por Morazán en 1829. Imagen tomada del Museo de la Universidad de San Carlos.

Tras la victoria del general liberal hondureño Francisco Morazán el 12 de abril de 1829, éste hizo prisioneros a los criollos aristócratas, todos ellos miembros o parientes de la familia Aycinena, que había tomado el poder en Guatemala tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826.1

Por medio del decreto del 4 de junio de ese año, el gobierno federal declara nulas las elecciones del Estado de Guatemala del 31 de octubre de 1826, considera usurpadores de la soberanía de dicho Estado a todos los que legislaron hasta 1829, y anula sus decretos, órdenes, leyes, reglamentos y providencias.2 De acuerdo al historiador conservador Antonio Batres Jáuregui, aquel decreto «con mengua del derecho natural y de todo sentimiento humanitario, fue, para nuestra desventurada tierra, causa de grandes dolores y fuego voraz que incendió la pasión partidista, a la cual se deben sangrientas luchas, devastaciones, miserias y lágrimas3, Nota a

Dicho decreto fue recogido en la Recopilacidn de Leyes de la República de Guatemala de 1821 a 1869 escrito por Manuel Pineda de Mont, pero sus artículos 2.° y 3.° fueron editados porque incluían nombres y apellidos de las familias aristócratas que habían sido miembros del gobierno de 1826 a 1829.Nota b El decreto dice así:

1.°— Se declaran nulas y contrarias a las leyes fundamentales de la República y del Estado las elecciones celebradas en virtud del decreto anti-constitucional del presidente de la República, de 31 de octubre de 1826, y las siguientes de 27 y 28.

2.°— Editado

3.°— Editado

4.°— Son nulas y de ningun valor las determinaciones que con el nombre de leyes, decretos, órdenes, acuerdos, providencias y reglamentos hayan sido dictadas por estos poderes intrusos, y quedan en su vigor y fuerza las emitidas por las legítimas autoridades, hasta el 13 de octubre de 1826.

5.°— Se han por válidos y subsistentes los actos emanados de la corte superior y jueces de primera instancia en lo civil y criminal en todas las causas, con excepción de las que se versan sobre materias políticas; pero quedan expeditos a las partes, en las causas puramente civiles, los recursos de nulidad e injusticia notoria, debiendo correr el término designado por la ley desde la publicación de este decreto.5

Aunque eventualmente las penas de muerte fueron conmutadas, los principales miembros del partido conservador fueron condenados al exilio, de acuerdo al decreto del Congreso Federal del 7 de septiembre de 1829, que en su parte conducente dice así:

4.°— Serán expatriados perpetuamente y confinados fuera la república, al país que designe el gobierno de acuerdo con el senado:

    • Primero: El ex-presidente y ex-vicepresidente de la República Manuel José Arce y Mariano de Beltranena,
    • Segundo: Los ex-secretarios de estado y del despacho de Relaciones Juan Francisco de Sosa, y de Guerra Manuel de Arzú,
    • Tercero: Los jefes de sección que funcionaron como secretarios en los mismos ramos, Francisco María Beteta y Manuel Zea.
    • Cuarto: Los primeros y segundos jefes del ejército federal que sirvió a disposición del gobierno durante la revolución, Francisco Cáscara, Manuel Montúfar y José Justo Milla,Nota c pues los demás quedan incluidos en este artículo bajo otros aspectos.
    • Quinto: El que se tituló jefe de estado de Guatemala, Mariano de Aycinena.
    • Sexto: Los que le sirvieron en calidad de secretarios, Agustín Prado, José Francisco de Córdova, Antonio José de Irisarri, José de Velasco, Vicente Domínguez y Vicente del Piélago.
    • Séptimo: El comandante general que fue de las armas de la federación y del estado, Antonio del Villar.1

NOTAS:

    • a: a pesar de ser conservador, Batres Jáuregui fue alto funcionario de los gobiernos liberales desde J. Rufino Barrios hasta Manuel Estrada Cabrera.
    • b: los artículos 2.° y 3.° declaran reos de usurpación y traición a los que ejercieron la autoridad en virtud de las elecciones mencionadas en el artículo 1.°, y los listaba con nombres completos y los condenaban a muerte obligándolos antes a devolver lo que habían ganado en concepto de salario durante su gestión. Además, se agregaba la confiscación de bienes a los principales miembros de la familia Aycinena y del gobierno conservador.4
    • c: José Justo Milla fue el padre del escritor José Milla y Vidaurre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de Guatemala. I Guatemala. pp. 114-120.
  2. Taracena Flores, Arturo (2015). La primera guerra federal centroamericana, 1826-1829. Nación y estados, republicanismo y violencia. Guatemala: Cara Parens, Universidad Rafael Landívar. p. 3.
  3. Batres Jáuregui, Antonio (1946). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 131.
  4. — (1896). Literatos guatemaltecos: Landívar e Irisarri, con un discurso preliminar sobre el desenvolvimiento de las ciencias y las letras en Guatemala. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 185.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 239-240.

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4 de junio de 1873: García-Granados entrega el poder a Barrios

El capitán general Miguel García-Granados entrega el poder al teniente general J. Rufino Barrios

4junio1873
Retrato de Miguel García-Granados y Zavala que se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Guatemala.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El general Miguel García-Granados y Zavala era un criollo muy particular, a quien algunos historiadores han definido como un «aristócrata liberal«, que había nacido en España y pertenecía a las familias aristocráticas —conocidas en su época como «las familias» o «clan Aycinena«— que conformaron el partido conservador después de la Independencia de Centroamérica.1

Durante la Guerra Civil Centroamericana combatió a las fuerzas de los liberales peleando bajo las órdenes de Manuel José Arce, y sufrió el despojo de buena parte de sus bienes por parte Francisco Morazán cuando éste invadió a Guatemala en 1829 y expulsó a los aristócratas del territorio de Centroamérica. Pero, a diferencia de los Aycinena, a él y a su familia se les permitió permanecer en Guatemala; en esa época se alió con los criollos liberales, encabezados por José Francisco Barrundia y poco a poco se fue ganando su confianza, ya que recelaban de él por ser aristócrata.2

Cuando los conservadores tomaron el poder en 1840, García-Granados y Zavala permanecio en Guatemala y era crítico de la labor del general presidente Rafael Carrera hasta que un día, luego de una fuerte crónica de don Miguel contra el presidente, durante un elegante almuerzo en el Palacio de Gobierno se produjo el siguiente dialogo entre el genral Carrera y el entonces teniente coronel José Víctor Zavala, quien por cierto, era primo de García-Granados:3

Estimado Coronel – dijo Carrera -, ¿usted cree que los sueños nos avisan algo?

General – contestó Zavala, que era un hombre muy preparado – sé de buena fuente que ha habido estudios al respecto, y que en efecto, es posible que los sueños nos digan cosas. Si me permite preguntarle, ¿por qué le interesan a su Excelencia?

Es que figúrese Ud., coronel, que anoche en mi sueño yo tenía preso aquí en el Palacio a don Miguel, a quien tanto estimamos, y le ordenaba a mi guardia personal que lo condujera al paredón que está aquí detrás del comedor para que lo pasaran por las armas. Me desperté muy sobresaltado por lo que había hecho y en eso me di cuenta de que se trataba solamente de un sueño.

Todos los presentes, incluyendo García-Granados comprendieron a cabalidad el significado del supuesto sueño, pero nadie hizo comentario alguno al respecto. Algunas horas después, uno de los criollos aristócratas presentes en el almuerzo llegó a la mansión de don Miguel y le dijo que lo más prudente era que partiera en el acto, o que de lo contrario, se cumpliría el sueño. García-Granados y su familia salieron a lomo de mula de Guatemala ese mismo día.3

En el exilio, García-Granados y Zavala estrecho sus lazos con los criollos liberales y, logro un lugar preponderante entre ellos cuando propuso que, cuando se recobrara el poder en Guatemala, se hiciera una profunda reforma agrarian para establecer grandes plantaciones de café, y se utilizara a la enorme población indígena del país para la mano de obra que requería dicho cultivo a gran escala. Este plan quedó pospuesto por varios años, ya que Carrera tenía bajo control la situacion en Guatemala, Honduras y El Salvador, además de pactos con los líderes indígenas locales. Pero tras la muerte del «Caudillo adorado de los pueblos« en 1865, y la de los principales criollos conservadores como el marqués Juan José de Aycinena, el poder del gobierno conservador se fue debilitando y finalmente los liberales recobraron el poder en 1871. García-Granados había regresado a Guatemala después de la muerte de Carrera y fue uno de los cabecillas de los movimientos rebeldes, por lo que fue hecho prisionero en el Fuerte de San José durante un tiempo.4

Como García-Granados había propuesto el plan de la reforma agraria para el cultivo del café, fue nombrado como presidente provisorio de Guatemala en el Acta de Patzicía, a pesar de que ya contaba con una edad avanzada.5 Sin embargo, dados sus fuertes lazos de consanguinidad con los criollos aristócratas y su escasa disciplina para atender los asuntos de estado —pues llegaba a su despacho pasado del medio día después de una larga noche de tertulia—, las reformas que los liberales querían establecer no avanzaban con la prontitud deseada. Esto no le pareció a sus correligionarios, en especial al joven e impetuoso J. Rufino Barrios, quienes decidieron sustituir al presidente.4

Y así se hizo. El 4 de junio de 1873, García-Granados y Zavala dejo el poder en manos de su joven sucesor, con instrucciones de que convocara a una Asamblea Constituyente lo antes posible para establecer una nueva constitución, ya que él no habia podido hacerlo debido a las constantes rebeliones en el oriente del pais, obviando en su solicitud mención alguna a su escasa aplicacion a los asuntos de Estado. Al salir del poder, la Asamblea lo despidió con este breve decreto:6

La Asamblea Nacional Constituyente de la República de Guatemala,

Considerando: que el ciudadano Capitan GeneraJ Miguel García-Granados inició la revolucion democrática de 1871, con el propósito de proveerel bienestar y el progreso de la Nación: y que por sus importantes servicios en la lucha que sostuvo como Jefe del Gobierno provisorio, para llevar a cabo los expresados fines, se ha hecho acreedor al reconocimiento nacional, por tanto, emite el siguiente Decreto.

Artículo único. Se declara al Ciudadano Capitan General Miguel García-Granados, Benemérito de la patria.

Dado en el Salón de sesiones, a los dos días del mes de junio de mil novecientos setenta y tres.

        • José Antonio Salazar, presidente.
        • E. Martínez Sobral, secretario
        • Manuel Lemus, secretario

Y el primer acto oficial de Barrios como presidente de la República fue aprobar el decreto:

Palacio Nacional de Guatemala: a seis de junio de mil ochocientos setenta y tres.

Cúmplase,

        • J. Rufino Barrios
        • El Secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Justicia y Asuntos Eclesiásticos, Marco A. Soto6

Ya en el poder, Barrios emprendió profundas reformas para favorecer el cultivo del café y la su propia economía y de sus correligionarios, amparándose en el Acta de Patzicía, hasta que por fin convoco a una Asamblea Constituyente en 1878.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 359.
  2. García Granados, Miguel (1894). Memorias del general Don Miguel García Granados. 2. Guatemala: Tipografía Nacional.
  3. Zavala Urtecho, Joaquín (1970). Huellas de una familia vasca-centroamericana en cinco siglos de historia 2 (112). Managua, Nicaragua. pp. 146-147.
  4. Woodward, Ralph Lee, Jr. (1993). Rafael Carrera and the Emergence of the Republic of Guatemala, 1821-1871 (en inglés). Athens, Georgia EE.UU.: University of Georgia Press. pp. 335-346.
  5. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación de las Leyes emitidas por el Gobierno Democrático de la República de Guatemala, desde el 3 de junio de 1871, hasta el 30 de junio de 1881 I. Guatemala: El Progreso. pp. 3-4.
  6. Ibid., p. 196.
  7. Tipografía El Renacimiento (3 de agosto de 1885). Memoria de las riquezas de la mortual del Señor General expresidente Don Justo Rufino Barrios, en su relación con los intereses de la Hacienda pública (2.ª edición aumentada). Guatemala: Tipografía de “El Renacimiento”.

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