5 de agosto de 1848: tras vencer a los alzados altenses en Patzún, el general presidente Rafael Carrera lanza una proclama anunciando su próxima renuncia

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Mapa del Estado de Guatemala en 1826. Los límites en negro muestran la separación entre Guatemala y el Estado de Los Altos, tras la creación de este último en 1838 y 1848.  Nótese la enorme área que ocupaba Totonicapán y que ya en 1826 existía el enclave británico de Belice (llamados Walys en el mapa) pero que llegaba solamente hasta el río Belice. Y nótese que la punta de Manabique pertenecía al Estado de Honduras. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

La situación del país en 1848 era caótica, con numerosos alzados en las montañas y ladrones en los caminos, y se llegó al punto en que los criollos de ambos partidos le pidieron al general presidente Rafael Carrera que presentara su renuncia al cargo, pensando que podrían hacerse cargo de la situación.  Aquel estado de cosas era promovido por los criollos liberales y su principal aliado, el presidente de El Salvador, Doroteo Vasconcelos.1

Aprovechando aquella situación, los criollos liberales del Estado de Los Altos intentaron independizarse nuevamente.  Roberto Reyes, uno de los jefes de los alzados montañeses emitió la siguiente proclama para los criollos altenses:

Quetzaltecos y pueblos de todos Los Altos: Yo os saludo con el olivo de vuestra libertad.  Esta preciosa joya que perdisteis tan ignomiosamente y que quedó sembrada y fecunda con la sangre de vuestros iluestra y más distinguidos ciudadanos, es la que hoy venimos a brindaros floreciente.

Recibid este pqueño servicios de los héroes de las montañas, que no han perdonado trabajos de todas clases por conquistarla.  Sabedla apreciar, depositándola en manos puras y diestras que la sepan conservar.  La única recompensa que  os pedimos es que, unidos a nosotros cooperéis con vuestros brazos a consumar la obra grande que tenemos emprendida y es ya casi concluida.

Guatemala, nuestra hermana, está en conflicto; corramos a defenderla, y unidos todos en sentimientos no nos detengamos hasta recobrar completamente nuestras libertades y derechos: “¡VIVAN LOS ALTOS LIBRES!” ¡Viva Guatemala! ¡Vivan las libertades públicas! ¡Muera el déspota y sus tenaces defensores!…2

(Nota de HoyHistoriaGT: nótese cómo los criollos liberales altenses se consideraban como una nación aparte que tenía que ayudar a su “hermana” Guatemala.)

 

Poco después, el general Serapio Cruz (“Tata Lapo”) llegó a Quetzaltenangoy se hizo anunciar como “protector de la independencia.”  Para el 10 de julio, todos los pueblos altenses se alzaron y Carrera tuvo que salir a enfrentarlos con su ejército.  El 14 de julio se produjo la batalla de Patzún, donde Carrera salió triunfador y luego se dirigió a Quetzaltenago para pacificar la región.  De acuerdo al escritor liberal Carranza: “afortunadamente, no se repitieron las horrorosas escenas de 1840″, cuando Carrera hizo pasar por las armas a los principales criollos de la ciudad.2

No obstante este triunfo, Carrera sabía que sus días en la presidencia estaban contados, pues hasta los criollos conservadores le estaban pidiendo la renuncia.  Así pues, emitió la siguiente proclama el 5 de agosto:

“Compatriotas: restablecido el orden en Totonicapán y Quetzaltenango, he regresado con la valiente división que defendió a la capital en Patzún, dispuesto a consagrar mi existencia al mantenimiento del orden en los pocos días que debe pesar sobre mi el cargo de la Presidencia de la República”.3

El 16 de agosto se reunió la Asamblea y admitió la renuncia de Carrera, quien salió al exilio voluntario en Chiapas, mientras que el gobierno guatemalteco quedaba en manos de Juan Antonio Martínez,3 quien al saber que había sido nombrado presidente dijo: “¡No señores! ¡Conmigo se hunde la patria!” y salió huyendo en su mula hasta que lo alcanzaron los miembros de la guardia y lo obligaron a regresar a la ciudad.

Ya sin Carrera, Los Altos se envalentonaron y proclamaron nuevamente su independencia, solamente para ser nuevamente reducidos cuando el general regresó del exilio en 1849. 4,5 Eventualmente, tras la muerte de Carrera en 1865 los criollos liberales altenses lograron triunfar con la revolución liberal de 1871, y finalmente se hicieron con el poder en todo el país.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Carranza, J.E. et. al. (1897) Un pueblo de Los Altos. Apuntamientos para su Historia (Totonicapán). Quetzaltenango: Popular. p. 112.
  2. Ibid., p. 113.
  3. Ibid., p. 115.
  4. Paredes, Mariano; Guzman, Agustin (1849). Convenio. Antigua Guatemala.
  5. Taracena, Arturo (1999). Invención criolla, sueño ladino, pesadilla indígena, Los Altos de Guatemala: de región a Estado, 1740-1871. Guatemala: CIRMA. Archivado desde el original el 9 de enero de 2016.

5 de agosto de 1844: en la Hacienda de Quesada, en Mita, se firma un tratado de paz entre El Salvador y Guatemala luego de que el general Rafael Carrera frenara la invasión del recién electo presidente salvadoreño Francisco Malespín

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General Rafael Carrera. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 3 de marzo de 1844 regresó el arzobispo coadjuctor Francisco de Paula García y Peláez al territorio guatematleco. Tras el Te Deum que le celebraron en la Catedral los miembros del clero, se dirigieron a la casa de gobierno, que estaba frente a la Iglesia de Santa Rosa y allí sostuvieron una reunión con el Jefe de Estado Mariano Rivera Paz y su Consejo, dando por confirmada la creación de un Estado elclesiástico en Guatemala.

Pero hubo un gran ausente en aquella reunión: el general Rafael Carrera, quien estaba preparando un golpe de estado contra Rivera Paz, por lo que fingió que había una revuelta en Pinula y tras aparentar que la sofocaba firmó el convenio de Guadalupe en la villa del mismo nombre, ubicada al sur de la Ciudad de Guatemala (hoy en día la zona 14 de la capital guatemalteca). En el convenio se indicaba que la Asamblea Constituyente pasaba a depender de un consejo y que ningún eclesiástico podía optar a cargos gubernamentales. Era un duro golpe a sus principales aliados, pero la Asamblea constituyente no aprobó el pacto y lo desechó el 14 de marzo.

Este pequeño contratiempo no detuvo a Carrera quien siguió con sus planes para hacerse con el poder absoluto. Sabiendo que las finanzas del gobierno guatemalteco estaban pasando una grave crisis, apoyó al expresidente federal Manuel José Arce a invadir El Salvador en abril de ese año. Arce, quie no era un estratega consumado, sumó una nueva derrota en su historial, lo que llevó al presidente salvadoreño a reclamar al guatemalteco por la invasión. Cuando Mariano Rivera Paz le comunicó que no tenía conocimiento de las intenciones de Arce, Malespín buscó ayuda con el gobierno nicaragüense e invadió Guatemala llegando hasta Jutiapa con 4,000 efectivos. Era la época en que a Carrera le tenían terror los liberales y cuando se enteraron de que éste iba en camino a Jutiapa a enfrentarlos, se retiraron a Chalchuapa. Todo esto estaba previsto por Carrera, quien sabía que la logística del desplazamiento de tropas iba a dejar al gobierno de Rivera Paz contra la cuerdas pues ya no habría dinero para pagarle a las tropas.

Gracias a la intervención del Delegado Supremo de las Repúblicas confederadas por el Pacto de Chinandega, Fruto Chamorro, se logró una solución diplomática que se sellaron el 5 de agosto de 1844 en la hacienda de Quesada, en el departamento de Mita. Pero, como lo había planeado Carrera, el desplazamiento de la tropa guatemalteca hacia Jutiapa agotó los pocos recursos que le quedaban para pagarle a la tropa, por lo que el 20 de septiembre de ese año los soldados se revelaron contra el gobierno y saquearon los comercios de la ciudad. Carrera en persona impuso orden y fusiló a los seis cabecillas de la revuelta con lo que consiguió que el acuerdo de Guadalupe se ratificara, y así se formara el consejo constituyente. Poco después, en diciembre, renunció el presidente Rivera Paz, y Carrera fue nombrado Jefe del Estado de guatemala.

El golpe de estado estaba consumado y salvo un breve lapso entre 1847 y 1851 Carrera gobernó a Guatemala, primero como Jefe de Estado y luego como Presidente hasta su muerte en 1865.


BIBLIOGRAFIA

  • Aguirre Cinta, Rafael (1899) Lecciones de Historia General de Guatemala. Guatemala, Tipografía nacional.