5 de enero de 1671: concluye la investigación contra el presidente y capitán general Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por abuso de autoridad

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Pintura llamada “El triunfo de la Iglesia” realizada en 1673 por Pedro Ramírez “el Mozo” por encargo del obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo para la nueva catedral que se estaba construyendo en la ciudad de Santiago de los Caballeros.  Actualmente se encuentra en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala.  Imagen de HoyHistoriaGT.

El 6 de mayo de 1670 arriba la Real cédula en la que el rey llamó la atención y separó del cargo al capitán general y presidente Sebastián Alfonso Rosica de Caldas por los abusos de autoridad que había cometido, entre ellos los que incurrió durante un viaje que había hecho a Nicaragua con la excusa de repeler los ataques de piratas, y por enviar al fiscal licenciado Pedro de Santillán a la prisión del castillo de San Felipe en el Golfo Dulce y donde murió el 9 de diciembre de 1669.

En la Real cédula se indicaba que el obispo Juan Sáenz de Santo Matía de Mañosca y Murillo debía tomar la presidencia interina e iniciar un juicio contra Rosica de Caldas. El obispo cumplió con la orden el 29 de octubre de ese año, y envió a Rosica de Caldas al poblado de Patulul en Suchitepéquez mientras se realizaba el juicio de residencia.  Posteriormente, el ahora presidencia y juez de residencia, nombró al doctor Jacinto Roldán de la Cueva el 11 de diciembre para que investiga el viaje de Rosica de Caldas a Nicaragua, a donde el doctor partió el 14 de diciembre.

El 5 de enero de 1671, en la villa de San Miguel el doctor Roldán de la Cueva terminó con la investigación de la conducta observada por el capitán general Rosica de Caldas durante su viaje a Nicaragua, y concluyó que el presidente se había servido de indígenas sin cubrirles el salario correspondiente, proveyó de ciertos puestos sin tener la autorización para hacerlo y que jugaba al dado y a los naipes en su propia residencia.  Roldán de la Cueva elaboró así un informe final, el cual terminó en la Villa de Jerez de la Choluteca el 15 de enero para después pregonar en Granada que estaba abriendo el juicio de residencia contra el capitán general el 3 de marzo.

El 7 de febrero de 1672, Rosica de Caldas reportó que estaba enfermo en Patulul, y pidió que lo trasladaran a Panajachel, lo cual fue autorizado por el juez de residencia y presidente interino, Mañosca y Murillo.  No obstante, la salud del capitán general no mejoró y el 6 de marzo el bachiller en medicina Juan de Alarcón certificó que era tal la gravedad de la enfermedad, que era necesario que Rosica de Caldas permaneciera en la capital del Reino de Guatemala recluido en la enfermería de Belén durante el trámite del juicio de residencia.

Poco después, el 10 de marzo de 1672, el oidor Roldán de la Cueva cerró la información de los testigos en Granada y determinó que los cargos contra el ahora expresidente eran graves.  Pero ya de nada sirvió puesto que Rosica de Caldas falleció en la enfermería de Belén en la ciudad de Santiago de Guatemala el 31 de enero de 1673.


BIBLIOGRAFIA:


 

5 de enero de 1883: tras concluir su viaje a los Estados Unidos para finalizar el tratado de límites con México, J. Rufino Barrios retoma el ejercicio de sus funciones como presidente de Guatemala

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Retrato del general José María Orantes, encagardo de la presidencia de Guatemala entre 1882 y principios de 1883.  Fotografía de los Hermanos Chávez tomada en 1893.  Imagen de Wikimedia Commons.

Uno de los presidentes menos conocidos para los guatemaltecos es el general José María Orantes, quien estuvo a cargo de la presidencia de Guatemala interinamente mientras el general J. Rufino Barrios se ausentó del país para realizar un viaje oficial a los Estados Unidos para terminar los últimos detalles del Tratado de Límites con México que se firmó en 1882 y que se conoce como de Herrera-Mariscal.

Durante su ausencia, el general Orantes se encargó de la administración pública sin mayores sobresaltos, entregando el poder el 5 de enero de 1883 por medio de este escueto decreto:

Palacio Nacional: Guatemala, 5 de enero de 1883.

El general encargado de la Presidencia

Acuerda:

Que el general Don J. Rufino Barrios, Presidente Constitucional de la República, vuelva al ejercicio de sus funciones, una vez que han cesado los motivos que tuvo para separarse del mando.

Comuníquese.

  • Orantes
  • Díaz Mérida

Barrios retomó el ejercicio de sus funciones como presidente a partir del 5 de enero mismo, como lo demuestra el decreto sobre las matrículas de carros tirados por bestias, o carretas, en los departamentos de Baja Verapaz, Sololá, Totonicapán, Quetzaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu y San Marcos que el presidente firmó el mismo día 5.

Al retomar sus funciones al frente del Ejecutivo, Barrios se enfocó de lleno en la Unificación Centroamericana. El plan del presidente guatemalteco era sencillo: renunciar definitivamente al reclamo de Guatemala sobre el territorio de Chiapas y de Soconusco para que México no atacara el occidente de Guatemala mientras él dirigía su atención hacia el resto de Centroamérica.  Barrios inició así la malhadada Intentona de Reunificación, que terminó abruptamente cuando murió en los llanos de Chalchuapa el 2 de abril de 1885, en circunstancias en las que los historiadores todavía no se ponen de acuerdo. Por un lado, los historiadores liberales oficiales pintan a Barrios como un héroe que murió al frente de sus tropas en el campo de batalla, mientras que por otro, el renombrado historiador conservador Antonio Batres Jauregui en su obra “La América Central ante la Historia” relata cómo un antiguo sirviente de la familia de Barrios, de apellido Jolón, le relató que el general murió en una emboscada de francotiradores que le hirieron mortalmente desde arriba por su hombro derecho cuando estaba pagando cincuenta mil pesos a un grupo de traidores salvadoreños.  En la misma obra Batres Jauregui relata que otra versión fue que los jalapas, el batallón guatemalteco, le dispararon a Barrios a traición pero dice que esa versión no es verosímil.

En cuanto al general Orantes, a quien no le gustaba la vida pública, no aceptó el nombrado de Primer Designado a la presidencia, quedando en su lugar el ciudadano Alejandro M. Sinibaldi, quien quedaría como presidente interino a la muerte de Barrios en 1885.


BIBLIOGRAFIA: