6 de febrero de 1834: las autoridades de la República Federal de Centro América dejan la Ciudad de Guatemala y se mudan a Sonsonate en El Salvador

6febrero1834
El Palacio Arzobispal de la Ciudad de Guatemala en 2010.  Durante la época de la República Federal, este edificio sirvió de sede al gobierno del Estado de Guatemala tras la expulsión del arzobispo Ramón Casaus y Torres, debido a que el gobierno federal ocupaba el Palacio Colonial.  En el recuadro: el jefe de estado Mariano Gálvez.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Cuando se estableció la Constitución de la República Federal de Centro América, se olvidó establecer un Distrito Federal que satisfaciera a todos los estados miembros y cometieron el grave error de dejar a la Ciudad de Guatemala como la capital del estado del mismo nombre y la capital federal.  Este error había sido ya cometido en los Estados Unidos, hasta que finalmente fue subsanado con la fundación de la ciudad de Washington en el Distrito de Columbia en un área neutral entre los estados de Virginia y Maryland, pero en Centroamérica no dió tiempo a arreglarse.

En la naciente federación el presidente federal y jefe del estado de Guatemala siempre estuvieron en franco enfrentamiento. Por ejemplo, durante el gobierno de Manuel José Arce, el jefe de estado Juan Barrundia no se toleraban, llegando incluso a recriminarse asuntos tan insignificantes como quién iba a ocupar el dosel más alto durante una función solemne en la Catedral Metropolitana.

Cuando los criollos conservadores dieron el golpe de estado contra Barrundia en 1826 debido a todos los decretos anticlericales que estaba emitiendo, las autoridades  de Guatemala pensaron en trasladar la capital a Antigua Guatemalay Chimaltenango, para luego trasladarse a San Martín Jilotepeque, desde donde propusieron trasladarse a Quetzaltenango.  Cuando el vicejefe de estado, Cirilo Flores, fue a la ciudad altense para arreglar el traslado, fue linchado por el pueblo frente al convento de los franciscanos.

Tras la expulsión de los conservadores y frailes en 1829, el general liberal Francisco Morazán se hizo con la presidencia de Centroamérica ocupando el Palacio Colonial, y el Dr. Mariano Gálvez con la jefatura del estado de Guatemala, ocupando el Palacio Arzobispal tras la expulsión del arzobispo Ramón Casauz y Torres.  Y las rencillas entre ambos fueron notorias.  Gálvez era un hombre muy preparado, mientras que Morazán era un general de línea que llegó al poder por la fuerza de las armas. Eso sí, aunque no se llevaban bien en lo absoluto, eran muy diplomáticos en su trato en público y sus diferencias no eran tan notorias como las que había entre Arce y Barrundia.

Para 1833, la prensa morazanista tenía una campaña de desprestigio contra Gálvez, dirigidos por Francisco Barrundia y el señor Rivera Cabezas, quienes no estaban de acuerdo con las políticas adoptadas por el jefe de estado.  Por su parte, Gálvez no podía hacer valer su voluntad debido a que las autoridades federades estaban en la misma Ciudad de Guatemala; no obstante, emitió el siguiente comunicado:

“Una es la voz de los estados pidiendo que las supremas autoridades fijen su residencia fue del estado de Guatemala.  La Aamblea y el gobierno han acordado pedir al Congreso que atienda a aquellos votos.  No se ha expresado en esto un deseo que fuera poco atento con huéspedes tan respetables, sino una necesidad de obsequiar el pronunciamiento determinante de la nación”.

En otras palabras, en una forma muy sutil estaba mandando a las autoridades federales a que buscaran otro sitio que los hospedara. Pero a pesar del tono, los morazanista lo acusaron de localista y de que tenía impulsos de tirano pretendiendo quedarse al mando de la Federación.  Como Morazán había partido para El Salvador en marzo de ese año, el encargado del estado era José Gregorio Salazar, quien el 14 de octubre emitió un decreto ordenando que las autoridades federales se trasladaran a Sonsonate, en la provincia de El Salvador.

Y finalmente, el 6 de febrero de 1834, las autoridades federales se fueron a Sonsonate, a lomos de mula y con patachos que cargaban archivos, muebles y útiles necesarios para el funcionamiento del gobierno. Los criollos liberales que apoyaban a Gálvez estaban eufóricos, mientras que los que apoyaban al gobierno federal se quejaron de la situación. Pero los criollos conservadores fueron los más preocupados, pues se dieron cuenta de que Guatemala perdía así su preponderancia y la hegemonía sobre el resto de la Federación.

Pero la nueva capital no tardó mucho en Sonsonate.  Debido a los problemas que había en El Salvador, Morazán trasladó la capital a San Salvador el 7 de febrero de 1835, dando inicio a un rápido declive que terminó con el rompimiento federal antes de que se terminara la década de 1830.


BIBLIOGRAFIA:

  • Hernández de León, Federico (6 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 6 de febrero de 1834, las autoridades federales se trasladan a Sonsonate”. Guatemala: Nuestro Diario.

 

6 de febrero de 1956: se aprueba la nueva Constitución de la República de Guatemala tras el triunfo del Movimiento de Liberación Nacional en 1954

6febrero1956
La Basílica de Esquipulas en 1887.  Este templo fue muy importante para el Movimiento de Liberación Nacional, ya que el Cristo Negro fue nombrado comandante de la invasión y fue el estandarte del arzobispo Mariano Rossell.  Imagen tomada de Guatemala, the Land of Quetzal.  En el recuadro: el arzobispo Rossell.

El gobierno de facto liberacionista, dirigido por el coronel Carlos Castillo Armas, y que llegó al poder en Guatemala en 1954 luego del derrocamiento del gobierno del coronel Jacobo Arbenz Guzmán con el apoyo de laOperación PBSUCCESS de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) y el patrocinio de la United Fruit Company convocó a una Asamblea Constituyente que redactó una nueva constitución para la República, en sustitución de la aprobada por los gobiernos revolucionarios en 1945.

La nueva constitución fue aprobada el 6 de febrero de 1956 y luego promulgada el 1 de marzo de 1956; había sido escrita de forma que el país consiguiera una posición intermedia entre las reformas sociales y laborales que había decretado el período de la Revolución de Octubre y el retorno al sistema semifeudal que estaba vigente durante el gobierno del general Jorge Ubico Castañeda.

Uno de los principales cambios fue que la nueva Carta Magna reconoció la personalidad jurídica de la Iglesia Católica, con derecho a adquirir y disponer de sus bienes, autorizó el culto privado y público, admitió la enseñanza religiosa optativa en escuelas estatales y el derecho de asociación con propósitos religiosos pero con prohibición a intervención en política.  Todo esto, en reconocimiento a la intensa labor que desarrolló el arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano en contra de las políticas anticlericales de los liberales y del que él consideraba como comunismo ateo del gobierno de Arbenz.

Pero el cambio en la política hacia la religión permitió tambien el ingreso de numerosas iglesias protestantes, con sede en los Estados Unidos en su mayoría.  Estas iglesias han proliferado considerablemente desde entonces, al punto que aunque la religión católica sigue siendo el grupo cristiano mayoritario en el país, las iglesias protestantes en su conjunto representan el 50% de los creyentes en Guatemala.

La Constitución de 1956 fue derogada en 1963, tras el golpe de Estado que el Ministro de la Defensa Enrique Peralta Azurdia perpetró en contra del entonces presidente Miguel Ydígoras Fuentes cuando este último insinuó que permitiría al expresidente revolucionario Juan José Arévalo ser candidato presidencial en las elecciones que se avecinaban.


BIBLIOGRAFIA: