9 de junio de 1920: suprimen el departamento de El Progreso

A petición de los municipios que lo componen, el gobierno de Carlos Herrera disuelve el departamento de El Progreso, retornando a sus municipios a sus departamentos originales.

Línea del Ferrocarril del Norte a lo largo del río Motagua. En el recuadro: el presidente Carlos Herrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El departamento de El Progreso se había creado por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera mediante el decreto 683 del 13 de abril de 1908 para administrar en forma más eficiente la región por donde pasaba el Ferrocarril del Norte, que fue concluido por el gobierno ese año. El nuevo departamento incluyó a los municipios de Cabañas, Acasaguastlán, Morazán, Sanarate, San Antonio La Paz, San José del Golfo, Guastatoya, y Sansaria, en otras palabras, fue formado conparte Sudoeste del departamento de Zacapa, Noroeste del de Chiquimula, Sudeste del de la Baja Verapaz, Nordeste del de Guatemala y la mitad Norte del de Jalapa.1

Sin embargo, tras la caída del gobierno de Estrada Cabrera el 15 de abril de 1920,2 el gobierno de Carlos Herrera suprimió dicho departamento mediante el siguiente decreto gubernativo:3

Decreto N°. 756

Carlos Herrera, Presidente Constitucional de la República de Guatemala,

Considerando: que el departamento de El Progreso creado por el Decreto gubernativo número 683, no ha llenado las aspiraciones que se tuvieron en mira por el Gobierno para su creación, como se desprende de la solicitud casi unánime de las Municipalidades que lo forman, relativa a que se reincorporen a los departamentos a que pertenecieron antes de la promulgación del Decreto citado;

Considerando: que la Honorable Asamblea Nacional Legislativa mandó pasar al Ejecutivo para su resolución las solicitudes de reincorporación que le fueron presentadas por varias Municipalidades;

Considerando: que es una obligación del Gobierno atender las solicitudes de los pueblos de la República, siempre que tiendan al desarrollo progresivo de sus actividades, removiendo con ese objeto los obstáculos que se presenten, y que el departamento de El Progreso, por la carencia de las condiciones necesarias, es una remora para el adelanto de los pueblos que lo forman; por tanto;

En Consejo de Ministros, decreta:

Artículo 1°.— Se suprime el departamento de El Progreso; y en consecuencia, los Municipios que lo integran se reincorporarán a los departamentos a que pertenecían con anterioridad al Decreto N°. 683, excepto el de Guastatoya, actualmente El Progreso, que pasa formar parte del de Guatemala.

Artículo 2°.— Las actuales autoridades y funcionarios públicos de ese departamento procederán a remitir los archivos de sus Oficinas a la cabeceras de los departamentos de su origen. Para este efecto, el Gobierno nombrará los interventores que juzgue convenientes.

Dado en el Palacio del Poder Ejecutivo, en Guatemala, a nueve de junio de mil novecientos veinte.

        • Carlos Herrera
        • El Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones Exteriores, L. P. Aguirre
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Hacienda y Crédito Público, A. Vidaurre
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Instrucción Pública, Alb. Mencos
        • El Secretario de Estado en el Despacho de la Guerra, E. Escamilla
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Fomento, F. Castellanos B.
        • El Secretario de Estado en el Despacho de Gobernación y Justicia, A.A. Saravia3

El departamento permaneció disuelto, hasta que fue restituido por el gobierno del general Jorge Ubico en 1935.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Estrada Paniagua, Felipe (1910). Recopilación: Las Leyes de la República de Guatemala, 1908-1909. XXVII. Guatemala: Arturo Siguere y Cía. p. 28.
  2. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 91.
  3. Méndez, Rosendo P. (1925). Recopilación de las Leyes de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 93-94.
  4. — (1938) Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1935-1936. LIV. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 248-249.

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17 de marzo de 1920: Estrada Cabrera libera a los presos políticos

Tras recibir informes de que el gobierno de los Estados Unidos lo apoyaría nuevamente, el licenciado Manuel Estrada Cabrera libera a todos los presos políticos

17marzo1920
Masiva protesta con el licenciado Manuel Estrada Cabrera que se realizó el 11 de marzo de 1920 pasando por la Penitenciaría Central, y que el presidente no pudo reprimir porque ya había perdido el apoyo del gobierno de los Estados Unidos. En el recuadro: el presidente Estrada Cabrera en los últimos años de su gobierno. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El 13 de marzo de 1920, dos días después de la multitudinaria manifestación en su contra, el gobierno de licenciado Manuel Estrada Cabrera, quien sabía que había perdido el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, se sentó en la mesa de negociaciones con los representantes del Partido Unionista teniendo como mediador al cuerpo diplomático.1

Por iniciativa del embajador inglés las reuniones se llevaron a cabo en la Legación estadounidense, empezando a las 2:30 de la tarde.  Las reuniones eran presididas por el decano del cuerpo diplomático, que en ese momento era el embajador de España.  A partir de ese momento, y sin importar que había dos representantes de la rama obrera del Partido Unionista —siendo uno de ellos el líder obrero Silverio Ortiz—, las discuciones se hicieron en inglés.  Los puntos que se discutieron aquel día fueron:

  1. Que el gobierno se comprometa a que todas las autoridades cumplan la ley a cabalidad.
  2. Que se ordenara la libertad de los reos y detenidos políticos
  3. Que se ordenara la restitución a sus hogares de los reos políticos que estaban confinados en otros puntos.2

Sin embargo, como los delegados de Estrada Cabrera no tenían facultad para autorizar los puntos segundo y tercero por lo que se decidió cerrar la sesión y esperar la respuesta del presidente.2

Pero hubo una nueva reunión el 15 de marzo en la que se discutieron dos nuevos puntos, sin que se llegara a conclusión alguna con respecto a los presos políticos.  Fue aquí que, cansados de no entender las largas discusiones en inglés y de que no hubiera resultado en cuando a la libertad de los presos, los representantes obreros del Partido Unionista decidieron ya no asistir a más reuniones con los representantes de Estrada Cabrera.3

Cuando se abrió la sesión del 16 de marzo, los miembros del Cuerpo diplomático no quiseron realizar la reunión porque «falta la representación obrera que, constituye la veradera representación del pueblo«.  Entonces se acordó que una delegación compuesta por el embajador francés, el embajador inglés y el secretario de la legación estadounidense se reuniera con Estrada Cabrera para indicarle que el pueblo se negaba a negociar con sus delegados en tanto no se comprometiera a liberar a los presos políticos.4

Por otra parte, ese mismo día el presidente guatemalteco había manifestado al jefe de la Legación estadounidense que «veía la situación de Guatemala sumamente seria y que ponía la suerte de su país en manos del gobierno de los Estados Unidos». Al saber esto, el 17 de marzo el Departamento de Estado envió instrucciones al jefe de la Legación, Benton McMillin, para que hiciera saber a Estrada Cabrera que el gobierno de los Estados Unidos declararía públicamente que tenía plena confianza en las promesas del presidente guatemalteco y que veía con horror cualquier intento de derrocarlo, siempre y cuando Estrada Cabrera hiciera una proclama pública reconociendo los derechos garantizados por la Constitución y comprometiéndose a no reprimir al Partido Unionista ni a ningun otro partido opositor.4

Estrada Cabrera no hizo la proclama, pero sí liberó a los presos políticos ese mismo día satisfecho de que habría recuperado el apoyo del gobierno norteamericano.  Los presos unionistas fueron recibidos con ovaciones en la casa del Partido, y algunos hasta fueron llevados en hombros desde una cuadra de distancia.  Además, ese mismo día se unieron al Partido Unionista los empleados de correos, los telegrafistas y los empleados de aduanas, y por la noche, hubo manifestaciones de júbilo en la reunión  de la Liga Obrera, a la que asistieron cuatro mil personas.5

Por supuesto, los Unionistas no estaban al tanto de las negociaciones que tuvo Estrada Cabrera con el jefe de la Legación estadounidense, y creyeron que había sido la comisión de diplomáticos y sus reuniones con los representantes de Estrada Cabrera lo que habían logrado la liberación de los presos políticos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles! Guatemala: Tipografía Nacional. p. 451.
  2. Ibid., p. 452.
  3. Ibid., p. 454.
  4. Ibid., p. 455.
  5. Ibid., p. 457.

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17 de enero de 1916: tercera reelección de Estrada Cabrera

Con el fuerte apoyo de la United Fruit Company y el gobierno estadounidense, el licenciado Manuel Estrada Cabrera es reeleccto para el período 1917-1923.

17abril1916
El Templo de Minerva en la Ciudad de Guatemala, principal edificio construido por el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera. En el recuadro: la tiranía de Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de «Homage to a Patriot» y «Via Crucis of a Central American Republic«.

Tras los atentados en su contra en 19071 y 19082, el presidente de Guatemala, licenciado Manuel Estrada Cabrera, se había refugiado en «La Palma«, su finca privada en las afueras de la ciudadNota a y la policía secreta se encargaba de mantener en zozobra a la población de la Ciudad de Guatemala, por lo que todos los ciudadanos se apresuraban a demostrar que estaban totalmente de acuerdo con todo lo que dijera el presidente.3 Los niveles de servilismo y adulación llegaron a extremos increíbles, al punto que había hasta clubes de «Amiguitos del Señor Presidente» y al gobernante se le mencionaba como «la figura sagrada del Señor Presidente» y se le llamaba «el Benemérito«, el «Salvador de la Patria«, el «jefe del Partido Liberal» y cosas por el estilo.4

Ahora bien, la principal razón por la que Estrada Cabrera se mantenía en el poder eran las enormes concesiones que hacía a favor de la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company, la cual llegó a convertirse en el poder detrás del trono en Guatemala tras firmar su primer contrato el 12 de enero de 1904 para terminar el Ferrocarril del Norte. De hecho, era tan importante la compañía en el país, que en «El Libro Azul de Guatemala«, que fue publicado en 1915 para promocionar la imagen del gobierno cabrerista internacionalmente, se incluye una amplia sección sobre la compañía fruteraNota b y se publican fotos de sus entonces modernas y lujosas instalaciones en el departamento de Izabal.5

La sede de la frutera estaba en la ciudad de Boston, en el estado de Massacussets, pero su centro de operaciones comerciales estaba en el puerto de Nueva Orleans, en el estado de Luisiana.6 No es casualidad, entonces, que en dicha ciudad se publicara el panfleto cabrerista «Homage to a Patriot» en 1915, en donde un grupo de ciudadanos guatemaltecos justificaban la reelección del presidente ante el gobierno de los Estados Unidos, para dar así la apariencia de que en Guatemala había elecciones libres. El libro comienza diciendo lo siguiente, ya traducido al español:7

El pueblo, con entusiamos ilimitado, ha designado unánimamente como su candidato, al licenciado Don Manuel Estrada Cabrera, el actual presidente de la República. No podría ser de otra manera en vista de su gran labor patriótica, su suprema inteligencia, combinada con su sagacidad política, y su gran fortaleza de carácter, las cuales han resultado en el mantenimiento continuado de la paz, todo lo cual nos debe convencer a todos los guatemaltecos, de que su reelección para el término que termina en 1923 es absolutamente necesaria.7

Y he aquí lo que concluyen aquellos ciudadanos:8

Las afirmaciones presentados con relación al Lic. Don Manuel Estrada Cabrera como Presidente de Guatemala, y nuestro candidato para la reelección para tan alto cargo, nos han llevado a formular las siguientes preguntas:

Primero: ¿quién tiene mayor mérito que él para gobernar el país con la seguridad y decisión para afrontar los grandes problemas que se nos van a confrontar y mantener así el bienestar de la República?

Segundo: ¿de quién podríamos esperar mayor energía que la que ha demostrado durante los últimos dieciséis años para preservar los sagrados interees del país sin mancha o prejuicio alguno?

Pongamos nuestra mano sobre el corazón y respondamos estas preguntas. Nuestras conciencias, si somos justos, y nuestra gratitud, si es que tenemos alguna, nos llevarán a las urnas electorales de nuestro amado país y allí sin vacilación, depositaremos nuestro voto, solemnemente y sinceramente, en favor de su candidatura, prometiendo con todo el fervor de nuestras almas mantener en su lugar a ese ilustre hombre que es el objeto de estas líneas – Manuel Estrada Cabrera. El futuro de Guatemala lo demanda.8

Al mismo tiempo,un grupo de exiliados guatemaltecos que se hacía llamar la «Junta Libertadora» publicaba otro panfleto en inglés también en los Estados Unidos, en donde se acusaba a Estrada Cabrera de un sinnúmero de atrocidades en contra del pueblo guatemalteco. He aquí lo que dice aquel documento, ya traducido al español:9

Nos han llegado rumores de cada esquina de la América Central […] en que se nos asegura el hecho de que el mandatario de la desafortunada República de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera, se está preparando rápidamente para obtener su cuarta reelección a la primera magistratura de ese país, y, bajo esa impresión, el lector puede imaginarse fácilmente la pseudopantomima […] que le espera a la pobre gente, que, en verdad, merece mejores días, y que será forzada a ir a las urnas electorales: indígenas en la misera, soldados armados, y los ciudadanos civiles, quienes, sin duda, irán a las urnas «voluntariamente», bajo la presión de la policía secreta o la amenaza de las puntas de las bayonetas.

[…] tendremos el placer de dar una relato exhaustivo, en el extenso idioma inglés, del ignominioso y notorio personaje que actualmente nos ocupa, para que, en los Estados Unidos, la gente saque sus propias conclusiones […] del calibre e instinto del gobernante de Guatemala. […] el lector […] leerá sobre las «víctimas de Estrada Cabrera», narrando vehementemente la horrible situación de Guatemala y el doloroso via crucis que el país ha sobrellevado durante un período de diecisite años de terrorismo sempiterno.

Es bien sabido que Estrada Cabrea ha destruido inescrupulosamente y ha arruinado por completo nuestro crédito internacional. De la misma forma ha vaciado las arcas nacionales transfiriendo el dinero a donde él quiere; ha llevado el cambio monetario a un récord a la baja de sesenta por uno, y ha convertido a las instituciones de aprendizaje en centros regulares de corrupción y espionaje. Le ha otorgado a los extranjeros las minas del país con todo tipo de concesiones, sin importarle los derechos de terceras personas.Nota c Sin embargo, por otro lado,ha presentado su instinto generoso por las viudas y huérfanos que lloran tristemente la repentina desaparición de su ser querido, y […] ha construido numerosos cementarios para enterrar a sus víctimas indefensas. Tambien es la pura verdad que ha llevado su hegemonía y estado de terror a las repúblicas vecinas en América Central, aplastando los útimos vestigios de independencia y libertad.Nota d Al día de hoy, tiene un ejército compuesto por sus degenerados seguidores, a quienes no les paga, y quienes sienten vergüenza cuando los visitantes extranjeros se asombran al ver que están descalzos, hambrientos y harapientos, y que sirven con la espada a cambio de comida, mientras tratan de ocultar sus gastados uniformes. Él ha sustituido al Legislativo y al Judicial por un rebaño de eunucos, que se vanaglorian de privar a sus conciudadanos de sus pertenencias honestasNota_e […]; y no se nos escapa el hecho de que en lugar de utilizar a los hijos invulnerables del país para propósitos honestos y el engrandecimiento de la patria, Cabrera usa los servicios indignos de extranjeros degenerados para lograr sus fines; y, es una verdad indiscutible, que por medio de promesas serviles hechas al Departamento de Estado de administraciones anteriores (porque debe dejarse constancia de que el Sr. Wilson -un maestro altruista- nunca ha utilizado y nunca usará el elemento corrupto de CabreraNota f), él tuvo éxito de estrechar su mano ensangrentada con la de Mr. Knox, silenciando con ello, en un pacto efusivo, el desorden de cosas y el estado de terror que por un período de diecisite años de agonía él ha mantenido en la República de Guatemala, un logro que justifican sus serviles aduladores llamándolo «exaltado y sublime gobernante», cuando no lo describen como el descendiente directo de Carlos V.9

De acuerdo al autor conservador anticabrerista Rafael Arévalo Martínez, aquellas elecciones fueron tan fraudulentas, que resultaron en diez milones de votos para Estrada Cabrera, a pesar de que Guatemala solamente tenía dos millones de habitantes.4


Notas:

  • a: La Palma estaba ubicada en donde en el siglo XXI se encuentra el Gimnasio «Teodoro Palacios Flores», y el barrio de La Palmita en la zona 5 de la Ciudad de Guatemala.
  • b: la publicación describe las instalaciones de la Frutera en sus diferentes plantaciones en Izabal, y muestra que ésta controlaba completamente las instalaciones de Puerto Barrios y del Ferrocarril. Además, dedica una página completa al personal administrativo de la frutera, desde el presidente en Boston hasta el superintendente en Puerto Barrios,todos ellos estadounidenses.6
  • c: el gobierno de Estrada Cabrera otorgó 1,689 concesiones a extranjeros, para un total de 689,415, la mayoría de ellas a la UFCO en Izabal.10
  • d: Estrada Cabrera vio reforzada su posición en la región gracias a su alianza con los Estados Unidos11 y al triunfo fortuito sobre las fuerzas del general Tomás Regalado que murió intentando invadir Guatemala en 1906.12
  • e: la Asamblea Legislativa y el Organismo Judicial estaban al completo servicio del Ejecutivo, ya que estaban integrados por sus amigos e incondicionales. Esto fue diseñado así para favorecer el gobierno del general J. Rufino Barrios cuando la Constitución se decretó en diciembre de 1879, y fue aprovechado por los gobiernos de Estrada Cabrera y de Jorge Ubico para gobernar sin oposición.
  • f: Wilson no tuvo ningún inconveniente en cooperar con el gobierno de Estrada Cabrera, tras recibir una considerable donación de éste para su campaña presidencial. Fue hasta que Wilson quedó imposibilitado para gobernar y que Estrada Cabrera no pudo crear la República Suroriental que el gobierno estadounidense le retiró su apoyo en 1919.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Invernizzio, Enrique (10 de mayo de 1907). «El 29 de abril y otras minas». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) II (33): 6-13.
  2. Somoza Vives, Fernando (1908). El crimen del 20 y el pueblo guatemalteco. Guatemala: La Mañana.
  3. Gordillo Taboada, Gerardo (6 de julio de 1908). «Doña Joaquina Cabrera de Estrada». La Locomotora: revista de política, ciencia, literatura y bellas artes (Guatemala) 4 (Alcance al 66).
  4. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Soto Hall, Máximo (1915). El Libro Azul de Guatemala. Bascom Jones, J. y Scoullar, William T., eds. Guatemala. pp. 266-272.
  6. Ibid., p. 272.
  7. Lainfiesta, Eduardo, et al. (1915)Homage to a Patriot. Nueva Orleans, Estados Unidos. p. 2
  8. Ibid., pp. 18-20.
  9. Junta Libertadora (1914) Red Page: Via Crucis of a Central American Republic. Nueva York, Estados Unidos. p. 1.
  10. Piel, Jean (1989) San Andrés y el Quiché durante el primer siglo republicano: 1821-1920. Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos. p. 68
  11. Buchenau, J. (1986). In the Shadow of the Giant, the Making of Mexico’s Central America Policy (1876-1930) (en inglés). Univ of Alabama Pr; Edición: Vintage Intl. ISBN 0-8173-0829-6.
  12. Batres Jáuregui, Antonio (1949). La América Central ante la Historia. Memorias de un siglo 1821-1921. III Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 660-662.

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5 de julio de 1920: renuncia el Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre

El presidente Carlos Herrera compra en cincuenta mil dólares la renuncia del Ministro de Hacienda Adrián Vidaurre, un importante líder cabrerista

5julio1920
Principales colaboradores del presidente Carlos Herrera en 1920; el licenciado Adrián Vidaurre aparece en primera fila la derecha del presidente.  En el recuadro, uno de los recibos que firmara Vidaurre por cincuenta mil dólares sin especificar justificación alguna.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons y Nuestro Diario.

El licenciado Adrián Vidaurre, ex-Auditor de Guerra y diputado ante la Asamblea Legislativa, fue el principal líder del cabrerismo que negoció con los conservadores del Partido Unionista la caída del presidente liberal Manuel Estrada Cabrera en 1920 y dejar en su lugar al ciudadano Carlos Herrera, un rico productor de azúcar que hasta entonces había tenido un papel mínimo en la política nacional, aunque había diputado por Santa Lucía Cotzumalguapa, por muchos años. A cambio de su colaboración, a Vidaurre le fue entregado el puesto de Ministerio de Hacienda, además de otros tres ministerios para diputados cabreristas.1,2

Vidaurre era originario del departamento del Petén, del que fue Jefe Político durante el gobierno del general Manuel Lisandro Barillas,  y durante el gobierno de Estrada Cabrera, en su calidad de Auditor de Guerra estuvo a cargo de la persecución de los autores del atentado de La Bomba y de Los Cadetes, las cuales pueden considerarse como ejemplos de creación de causas falsas contra supuestos involucrados.1,2  De hecho, Miguel Angel Asturias se basó en Vidaurre para el persona del Auditor de Guerra en su novela «El señor Presidente«.3

Ya en el gobierno, Herrera mostraba por Vidaurre una deferencia especial, considerando que éste tenía mucho de estadista, dado que había sido uno de los principales colaboradores del licenciado Estrada Cabrera durante su largo gobierno.  Y esto lo aprovechó Vidaurre para estar todo el tiempo posible con el nuevo presidente, y evitar así que los «cachurecos» conservadores del Partido Unionista lo controlaran.2

Los unionistas se dieron cuenta pero no podían hacer nada.  Pero el 5 de julio de 1920 la situación cambió. Durante una manifestación unionista en la que se exigía justicia pronta contra ex-cabreristas, los ánimos se exaltaron a tal punto, que el ministro de la Guerra, el líder unionista conservador Emilio Escamilla Hegel, tuvo que dar vuelta a unas ametralladoras para que no atacaran a los manifetantes cuando éstos vociferaban frente a la casa presidencial.  Tras esto, Escamilla y el líder unionista José Azmitiaconvencieron a los manifestantes a reunirse en la casa del partido (que era propiedad de Escamilla) y allí, tras varias horas de discusiones, el elemento obrero pidió a gritos que saliera Vidaurre del gobierno; entonces, una comisión de los unionistas fue a visitar al presidente a solicitarle que le pidiera la renuncia al ministro de Hacienda, pero el presidente se negó en repetidas ocasiones.3-5

Mientras estaba todavía la delegación unionista, llegó Vidaurre junto con el Presidente del Poder Judicial, José Beteta, ambos en estados de ebriedad, y al enterarse del motivo de la reunión montó en cólera. Vidaurre, borracho como estaba, empezó a insultar al presidente, a los unionistas y al Ministro de la Guerra, Emilio Escamilla, con todo tipo de improperios, sin importarle que estuvieran también presentes el ministro de Relaciones Exteriores, el subsecretario de Relaciones, el Ministro de México, el primer Designado y el periodista Federico Hernández de León, director de «Nuestro Diario«.3-5

De acuerdo a Escamilla, Vidaurre exclamó colérico y entre insultos soeces lo siguiente: «No, yo no volveré al ministerio si usted no me llama por un acuerdo gubernativo en el que, además, se me darán todas las satisfacciones del caso por las ofensas recibidas. Ya no hay principio de autoridad.  Ya el pueblo hace lo que le da la gana. Atenta contra altos funcionarios del gobierno sin castigo alguno.  Por allí andaba huyendo el Presidente del Poder Judicial por los cercos de chichicaste.  Y cuando el jefe de la Plana Mayor, en cumplimiento de su deber, les quiere parar los pies, el propio ministro de la Guerra les quita las ametralladoras.  No, yo no vuelvo si no me llaman por un acuerdo dándome todas las satisfacciones del caso.»3

Todos los asistentes guardaban un profundo silencio.  El presidente solamente atinó a pasarse el índice por el ojo derecho, murmurando algunas palabras.  Nadie entendía cómo una persona tan odiada e impopular como Vidaurre pretendía imponerse de aquella manera al presidente de la República.4-6

Aquel fue el final de la reunión, pero más tarde, ese mismo día, Vidaurre regresó más calmado a la casa presidencial a pedir a Herrera que le diera una concesión por cien mil árboles de caoba en El Petén a cambio de su renuncia.  Cuando Herrera se negó, le pidió entonces cien mil dólares a cambio de la mencionada renuncia.  Finalmente, tras regatear un poco, Herrera accedió a darle cincuenta mil dólares al ahora exministro, sin saber exactamente de donde sacarlos.5,6

Al día siguiente, Herrera llamó de urgencia al ministro Escamilla y le leyó la carta en que aceptaba la renuncia de Vidaurre, en forma corta y clara.  Tras leerla a Escamilla, éste estuvo de acuerdo pues el presidente Herrera todavía no había sido electo oficialmente y solamente servía en calidad de presidente interino. Poco después, Vidaurre fue enviado a Cuba como ministro plenipotenciario, con todos los gastos de viaje pagados y un sueldo de 1000 dólares mensuales.2

No era la primera vez que Vidaurre recibía cincuenta mil dólares del gobierno de Herrera.  El 11 de abril de 1920, cuando ya era presidente Herrera pero todavía estaba peleando desde «La Palma» el licenciado Estrada Cabrera, Vidaurre firmó un recibo al licenciado Alberto Mencos, ministro de Fomento en ese momento, en los siguientes términos y sin detallar el motivo de la entrega:

He recibido del Sr. Ministro de Fomento, don Alberto Mencos, 48,000 cuarenta y ocho mil dólares, y 40,000 moneda nacional.

Guatemala, 11 de abril de 1920

        • A. Vidaurre3

BIBLIOGRAFIA:

  1. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  2. Montúfar, Rafael (1923) «Caída de una tiranía«. Guatemala: Sánchez y de Guise.
  3. Asturias, Miguel Ángel (2000). Martin, Gerald, ed. El señor presidente. Universidad de Costa Rica. p. 1088. ISBN 9788489666511.
  4. Asturias Morales, A. (29 de julio de 1930) «La Lámpara de Aladino» Guatemala: Nuestro Diario.
  5. Escamilla, Emilio (27 de agosto de 1930) «Una carta del señor Emilio Escamilla». Guatemala: Nuestro Diario.
  6. Hernández de León, Federico (19 de julio de 1930) «La actuación política de don Carlos Herrera». VI Guatemala: Nuestro Diario.

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8 de abril de 1920: declaran mentalmente incapaz a Estrada Cabrera

Tras pactar con los cabreristas, el Partido Unionista que aglutinaba a los conservadores guatemaltecos, consigue que la Asamblea Legislativa declare mentalmente incapaz al licenciado Manuel Estrada Cabrera.

8abril1920
Barricada de unionistas preparade para el ataque a la residencia presidencial de «La Palma».  En el recuadro: retrato oficial del presidente Manuel Estrada Cabrera. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

En Guatemala la rivalidad entre criollos (ya sean liberales y conservadores, o comunistas y anticomunistas) ha sido la causante de los golpes de estado, guerras civiles y revoluciones que han retrasado el desarrollo del país.  Esta rivalidad ha sido aprovechada por las potencias internacionales desde el inicio de la vida independiente, fomentando la inestabilidad local para su beneficio, dada la privilegiada ubicación geográfica del país y su proximidad al Canal Interoceánico de Panamá y al de Nicaragua —que las potencias extranjeras han estado intentando construir desde 1821—.1

Hasta 1898, la principal potencia con intereses en el área era Inglaterra, la cual dominaba la situación desde el enclave comercial en Belice y sus hábiles diplomáticos y banqueros —entre ellos el embajador Frederick Chatfield y las familias Skinner y Klee— quienes endeudaron a los gobiernos del área gracias a la venta de armas para repeler ataques de sus enemigos.

La situación empezó a cambiar poco a poco cuando en 1871 el gobierno mexicano por fin empezó a poner orden en su territorio y en 1898 los Estados Unidos se consolidaron como el otro gigante local al vencer a España y arrebatarle Cuba y Puerto Rico. Los gobiernos de ambos países empezaron a influir en la política centroamericana, con los Estados Unidos aliándose con el presidente de Guatemala, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, mientras que el presidente mexicano, el general Porfirio Díaz, buscaba alianzas con las otras naciones del Istmo.   Desafortunadamente para Díaz, la Revolución Mexicana de 1910 dió al traste con las aspiraciones porfiristas de dominio en la región y los estadounidenses consolidaron su hegemonía en Centroamérica, apoyando al gobierno de Estrada Cabrera por más de 20 años y haciendo sentir su presencia por el enclave bananero de la United Fruit Company —y sus empresas subsidiarias que tenían los monopolios del transporte ferroviario y marítimo—.2

Pero el licenciado Manuel Estrada Cabrera perdió el apoyo político de los personeros de la United Fruit Company tras no poder aprovechar la agitación que había México por las revoluciones contra el golpista Victoriano Huerta para formar la República Suroriental con Chiapas y Petén y quedarse con el apetecido y estratégico estrecho de Oaxaca.   El gobierno norteamericano solamente estaba esperando una excusa para no permitir una nueva reelección de Estrada Cabrera, y tras las quejas de los criollos conservadores de que había perseguido al obispo José Pinol y Batres por haber dado unas homilías en las que criticó al gobierno, le retiró su apoyo. Esto envalentonó a los conservadores, quienes a finales de 1919 distribuyeron el «Acta de los tres dobleces» anunciando la formación del Partido Unionista,  que don Manuel tuvo que aceptar.  Aquel partido estaba formado por los conservadores y su directiva incluía, entre otros, a Emilio Escamilla, Tácito Molina, Julio Bianchi, José Azmitia, Manuel Cobos Batres —quien era primo del obispo perseguido— y otros miembros prominentes de la familia Aycinena. El 1° de marzo de 1920 en la inauguración del período de sesiones de la Asamblea Nacional Legislativa, se reconoció al partido quedando así oficializada su existencia. A partir de entonces, Estrada Cabrera reiteró públicamente su voluntad de atender los deseos de la comunidad internacional para dar mayor apertura política, aunque seguía arrestando y persiguiendo a los simpatizantes unionistas.3

​El 11 de marzo de 1920, los unionistas convocaron a una manifestación en la que participaron miles de ciudadanos, siendo abanderado de aquella manifestación el ciudadano y dirigente unionista José Azmitia. Pero esta manifestación fue reprimida por el Gobierno; el Ejército y la Policía dispararon contra los indefensos manifestantes, lo que unió a la población y a la comunidad internacional en contra de que Estrada Cabrera continuara en el poder. Y ya el 18 de marzo todo el personal de correos y aduanas se unió al nuevo partido, acción que fue inmediatamente imitada por el personal de telégrafos.4

Para el 7 de abril de 1920, todo el pueblo de Guatemala estaba afiliado al partido unionista y la autoridad de su directiva regía en toda la República.​ Con Estrada Cabrera quedaba un grupo reducido de partidarios que todavía buscaban su precaria protección y unos cinco mil hombres de tropa, en su mayoría indígenas de Momostenango, bien armados y en posesión de las dos anticuadas fortalezas de Matamoros y San José y del fuerte contingente militar en la residencia presidencial de La Palma. ​ Los unionistas no tenían armas ni habían buscado conexiones militares; Silverio Ortiz, líder obrero, y algunos otros directores habían recibido la promesa de muchos jefes militares de apoyarlos en caso de conflicto armado, pero solo uno de ellos, López Avila, tenía a la sazón tropas a su mando y exigía un decreto de la Asamblea para resguardo de su honor militar.​ Había llegado el momento de dar el golpe decisivo, pero se resolvió, a propuesta de Tácito Molina, que el presidente provisional que sustituyera a Estrada Cabrera fuese un hombre que inspirara plena confianza a la directiva del partido unionista, pero no un miembro relevante de este, dejándose para elecciones posteriores la selección del candidato idóneo.4

Para lograr el acuerdo, fue necesario que los unionistas entraran en componendas con un grupo de diputados liberales cabreristas, y con el presidente de la Asamblea Nacional, que en ese momento era el cabrerista Adrián Vidaurre y su segundo, José Beteta; entre los diputados con quienes se pactó estaban: Mariano Cruz, Carlos Herrera y Luna y Manuel Arroyo. Por parte de los unionistas, los que negociaron con los diputados fueron: Tácito Molina, Manuel Cobos Batres, Demetrio Avila y Julio Bianchi.​ Al final, acordaron que el presidente interino fuera el ciudadano Carlos Herrera, mientras que los cabreristas iban a designar a cuatro de sus ministros de gobierno y los unionistas a los otros tres.3,4 Escritores unionistas como el propio Julio Bianchi y Rafael Arévalo Martínez aducen que el partido aceptó esta fórmula propuesta por Vidaurre por buena fe y por desconocimiento político, dados los nefastos resultados que tuvo, pero es más probable que aquellas hayan sido las directrices del embajador de los Estados Unidos.

Ya acordado como se formaría el gabinete, se procedió a programar la sesión de la Asamblea del 8 de abril. Se acordó que el orden del día sería:

  1. dar la licencia, no solicitada, a Estrada Cabrera para que pudiera ausentarse del país;
  2. elegir a Herrera como presidente provisional, y
  3. emitir un decreto ordenando a todas las fuerzas militares que reconocieran al nuevo Gobierno como la única autoridad legítima de la república.4

En la sesión legislativa del 8 de abril de 1920 el líder unionista José Azmitia entregó un documento con las acusaciones contra el presidente, y el diputado Letona (reconocido cabrerista que había hablado con los unionistas la noche anterior) pronunció un discurso que había sido acordado, y en el que proponía derrocar al presidente declarándolo mentalmente incapaz para gobernar, contentando así al pueblo sin que los diputados aparecieran como traidores. Su discurso fue saludado con una gran ovación.5

El decreto por el cual se declaró mentalmente incapaz al presidente se reproduce a continuación:6

Decreto número 1022

La Asamblea de la República de Guatemala,

Considerando: que por los documentos que se tienen a la vista se ha establecido debidamente la alteración mental del Doctor Manuel Estrada Cabrera, Presidente de la República, por lo que está imposibilitado para continuar al frente del Poder Ejecutivo; y a fin de que pueda atenderse al restablecimiento de su salud; de conformidad con los artículos 52, inciso VII y VIII, y 63 de la Ley Constitución. Por tanto; decreta:

Artículo 1°. — Se declara separado de la Presidencia de la República al Doctor Manuel Estrada Cabrera, y se le concede licencia para ausentarse del territorio de Centro América.

Artículo 2°. — El mando supremo se depositará en el Ciudadano que se nombre al efecto por la Asamblea.

Artículo 3°. — Mientras el Doctor Estrada Cabrera se encuentre en el país, se le harán los honores correspondientes al alto cargo que ha ejercido; y se le garantiza ampliamente por el pueblo en el goce de sus derechos.

Pase al Ejecutivo para su cumplimiento.

Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta
        • Adrián Vidaurre
        • Carlos Herrera
        • Alberto MencosNota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretario interino
        • J. Antonio Villacorta, Secretario interino
        • Otros diputados firmantes: J. M. Letona R., Abr. Orantes, F. S. Pereira, C. Escobar, Mariano Batres Pineda, Luis Ibarra Rivera, Virgilio J. Valdés, Ignacio G. Saravia, Adalberto Aguilar F., Francisco Fuentes, Guillermo Sánchez, B. López R., T. A. Barrios, Mariano Cruz, F. Z. Mazariegos, M. Serrano M., Leopoldo Rosales, José María Lazo, Luis Aguilar P., J. Antonio Godoy, Manuel Palomo Arrióla, Domingo F. Muñoz, José A. Medrano, N. Gálvez S., Salvador Ortega, Antonio G. Saravia, Aurelio F. Recinos, S. Serrano M., J. Pinto, Ramón Alvarado, Fernando Aragón Dardón6

Y he aquí el decreto por el que se nombró presidente interino a Carlos Herrera:7

Decreto número 1023

La Asamblea Nacional Legislativa de la República de Guatemala,

Considerando: que por Decreto de esta fecha se ha tenido por separado del ejercicio del Poder Ejecutivo al Doctor Estrada Cabrera, y que debe nombrarse la persona que haya de sucederle en ese alto puesto, Por tanto;

De conformidad con lo dispuesto en el articulo 52, Inciso 8°. de la Constitución, decreta:

Se nombra Presidente Constitucional de la República, en sustitución del Doctor Manuel Estrada Cabrera, al ciudadano Carlos Herrera.

Pase al Ejecutivo para su publicación. Dado en el Salón de Sesiones del Poder Legislativo, en Guatemala, el ocho de abril de mil novecientos veinte.

        • José A. Beteta, Presidente.Nota a
        • León de León Flores, Secretario
        • Alberto Madrid, Secretarlo interino
        • J. Antonio Villacorta C., Secretario interino
        • Santiago Romero, Secretarlo interino7

Al enterarse de los decretos, el presidente Estrada Cabrera dijo simplemente: «¿Loco, yo?  ¡Ya verán su loco!» y así se inició la llamada «Semana Trágica«, en la que se produjeron bombardeos desde La Palma hacia la Ciudad de Guatemala, empezando por el bombardeo desde el Cuartel de Matamoros el mismo 8 de abril.  Después de encarnizados combates durante las primeras 48 horas, la situación bélica se calmó y los unionistas finalmente se consiguió que el ejército leal a Estrada Cabrera se rindiera luego que se consiguiera sobornar a sus oficiales cercanos.8


NOTAS:

  • a. El presidente de la Asamblea, licenciado Arturo Ubico Urruela, la había presidido durante los vientidós años que gobernó Estrada Cabrera.  Nótese cómo en su lugar firman Letona, Mencos, y Adrián Vidaurre, los diputados que habían negociado con los unionistas.  Nótese también que Carlos Herrera firma como presidente de la Asamblea.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Bauer Paiz, Alfonso (1965). Compilación de leyes laborales de Guatemala de 1872 a 1930. Guatemala: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Universidad de San Carlos de Guatemala.
  2. Bucheli, Marcelo; Jones, Geoffrey (Mayo de 2005). «The Octopus and the generals: The United Fruit Co. in Guatemala». Harvard Business School Case (en inglés)
  3. Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  4. Bianchi Smout, Julio (1941). Prólogo de «¡Ecce Pericles!» de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  5. Colón Gómez, Julio (1980). «Mi tío José». Revista Ingeniería (Guatemala: Colegio de Ingenieros de Guatemala).
  6. Méndez, Rosendo P. (1927). Recopilación de las Leyes de la República de Guatemala, 1920-1921. XXXIX. Guatemala: Tipografía Nacional. pp.: 4-5.
  7. Ibid., pp. 5-6.
  8. Between two continents, notes from a journey in Central America, 1920 (en inglés). Londres, Inglaterra: E. Nash and Grayson, Ltd. pp. 148-209

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