4 de agosto de 1884: agraviado por el Concordato del 2 de julio, que había firmado el gobierno de Barrios con la Santa Sede, el ministro Francisco Lainfiesta empieza a desmantelar la antigua iglesia de la Escuela de Cristo

4agosto1884
La 7a. calle poniente de la Ciudad de Guatemala en 1892.   En el recuadro: el licenciado Francisco Lainfiesta.  Imágenes tomadas de El Porvenir de Centro América.

El 27 de mayo de 1872, las instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri fueron expropiadas mediante el siguiente decreto de J. Rufino Barrios:1

Decreto No. 61

Considerando: que hace muchos años que apenas existen uno o dos individuos en la Congregación de San Felipe Neri, fundada en esta capital, sin que haya podido progresar la Comunidad ni aun mantenerse el número preciso de congregantes que requiere el estatuto;

Que esto demuestra haber faltado el objeto de ese establecimiento, y que los bienes de su asignación no se invierten en beneficio público, condición indispensable para el sostenimiento de corporaciones y comunidades que deben su existencia a la ley y que la misma ley debe extinguir cuando ya no son útiles;

Por tanto,

y en virtud de las amplias facultades de que me hallo investido, he tenido a bien decretar y 

Decreto

Artículo 1°.: Queda extinguida la Comunida de Padres congregantes de San Felipe Neri.

Artículo 2°.: Pertenece a la Nación las casas y bienes anexos a dicha Comunidad, los que recibirá por inventario el Administrador general de Rentas, quien cuidará de su manejo y destino, con arreglo a las instrucciones que se le darán.

Artículo 3°. Los vasos sagrados y demás enseres propios del culto, serán puestos a disposición del Gobernador del Arzobispado.

Dado en Guatemala, a veintisiete de mao de mil ochocientos setenta y dos. 

  • J. Rufino Barrios
  • Ministro de Gobernación, Francisco Alburez1

Así fue como  las pequeñas instalaciones de la Congregación de San Felipe Neri, que estaban en la 8a. calle poniente y 4a. avenida norte, pasaron a ser propiedad de Francisco Lainfiesta, amigo personal del presidente Barrios.  Y Lainfiesta no fue el único beneficiado con las expropiaciones:  al general Juan Martín Barrundia le correspondió parte del convento de la Concepción y a Delfino Sánchez parte del convento de Santa Clara.2  Y es que aunque los bienes se vendían en remate público, eran sumamente baratos para los allegados a Barrios, quienes eran los únicos que podían adquirirlos.

El Oratorio de San Felipe Rómulo Neri, La Escuela de Cristo, tenía derecho, y gozaba de unas diez pajas de agua, por lo que Lainfiesta trató de que la Municipalidad extendiera el título respectivo.  El síndico municipal era el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, quien era reconocido por su brillante carrera de abogado y había sido compañero de algunas clases universitarias con Barrios.  Casanova extendió su dictamente manifestando que estaba bien que se otorgara el agua, pero que si alguna vez volvían los verdaderos dueños del predio, es decir, los frailes de la Escuela de Cristo, que lo habían edificado y que lo habían tenido en posesión por muchos años, les quedaba su respectivo derecho a salvo.3

Cuando Barrios se enteró de la resolución llamó a Casanova y le gritó e insultó como acostumbraba, para después mandarlo a su casa en compañía de un coronel vestido de sotana y sombrero de teja, remedando a un sacerdote.  Barrios quiso así poner en ridículo a Casanova, pero le salió mal la broma, pues aquello no fue bien visto por la sociedad, y Casanova decidió a convertirse en sacerdote, llegando a ser el Arzobispo Metropilitano de Guatemala el 15 de enero de 1886.3

Lainfiesta estableció su imprenta “El Progreso” (en donde se publicaron numerosos documentos oficiales)1 en la casa parroquial que los frailes filipos estaban todavía construyendo cuando se las expropiaron, y permitió que el templo siguiera siendo usado por el clero secular como parroquia.4  Pero, agraviado por el Concordato del 2 de julio 1884 que el antiguo padre Angel María Arroyo firmó preliminarmente ante la Santa Sede para que Barrios se congraciara con los los conservadores y que así lo apoyaran para la campaña de Unificación Centroamericana, Lainfiesta ordenó a sus trabajadores que desmantelaran el techo de la iglesia cuando el presbítero Alberto Rubio y Piñol (de la familia Aycinena y Rector del Colegio de Infantes) estaba oficiando misa el 4 de agosto de ese año, lo que significó el fin de la presencia de la Escuela de Cristo en la Ciudad de Guatemala.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Gobierno de Guatemala (1881). Recopilación: Las Leyes emitidas por el Gobierno democrático de la República de Guatemala, 1871-1876 I. Guatemala: Tipografía El Progreso. pp. 105-106.
  2. Miller, Hubert J. (1976) La Iglesia y el Estado en tiempo de Justo Rufino Barrios.  p. 115
  3. Batres Jáuregui, La América Central ante la Historia, 1821-1921, Memorias de un SigloIII Guatemala, C.A. 1949
  4. Sandoval, Juan Alberto (19 de marzo de 2008). Procesiones de Jesús Nazareno de las Tres Potencias de la Parroquia Vieja (1884-1984). Guatemala. La Hora.

29 de agosto de 1930: renuncia en pleno el gabinete del general presidente Lázaro Chacón

29agosto1930
Vista de la Catedral Metropolitana desde el Parque Central en la época del gobierno del general Chacón. A la izquierda el monumento de la colonia española en Guatemala para celebrar el centenario de la Independencia.  En el recuadro: el general Lázaro Chacón.   Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Los problemas no cesaban para el presidente Lázaro Chacón.

Debido a la grave crisis económica que siguió a la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929 que provocó que se desplomara el precio internacional del café, el gobierno guatemalteco intentó realizar varios contratos con compañías internacionales para obtener fondos y así poder cumplir con sus compromisos. Pero severas críticas a los contratos para la construcción del puerto del Pacífico que se firmó con la estadounidense United Fruit Company el 25 de mayo de 1930 y para el del monopolio de los fósforos con la sueca Svenska Tandsticks Aktiebolaget que se propuso el 13 de agosto del mismo año, se dejaron escuchar desde varios sectores económicos.  Además, una fuerte sequía afectaba a las cosechas del país y amenazaba el futuro de las exportaciones, cuyas expectativas eran de por sí muy poco optimismtas.

Por otra parte, había habido un ataque de aproximadamente dos mil campesinos indígenas contra el cuartel de Totonicapán el 28 de julio que obligó a suspender las garantías constitucionales y en la Universidad Nacional existía mucha tensión entre las autoridades y un grupo de estudiantes radicales que amenazaba con cerrar indefinidamente las actividades de la educación superior.

Ante tal situación, el 29 de agosto de 1930 el gabinete de gobierno presentó su renuncia en pleno al general presidente, quien recibió el documento y decidió lo siguiente:

  1. Ratificar la confianza de los ministros de Hacienda, de Educación Pública y de Agricultura.
  2. Chacón asumió el ministerio de la Guerra y nombró como subsecretario al coronel Arturo Ramírez.
  3. Decidió nombrar varios nuevos ministros: a Francisco Castillo Monterroso en Gobernación, al general Federico Aguilar en Fomento, y al licenciado Alfredo Skinner Klee en Relaciones Exteriores.

Otros nombramientos fueron el del coronel Marco Antonio Ramírez como Jefe de la Plana Mayor Presidencial y el general Romero como director de la Escuela Politécnica.


BIBLIOGRAFIA:

  • Asturias Morales, M. (29 de agosto de 1930) “El gabinete presentó su renuncia hoy” Guatemala: Nuestro Diario.

13 de agosto de 1963: el gobierno del coronel Enrique Peralta Azurdia repatria los restos del general Jorge Ubico

13agosto1963
Un avión Boeing 707 de la aerolínea estadounidense Pan American en su terminal “Worldport” del aeropuerto de Nueva York (actualmente aeropuerto JFK).  En una aeronave similar a ésta fueron repatriados los restos del general Jorge Ubico en 1963.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 13 de agosto de 1963, gracias a las gestiones realizadas por el gobierno de facto del coronel Enrique Peralta Azurdia, retornaron a Guatemala los restos del general Jorge Ubico Castañeda, quien fue presidente del país de 1931 a 1944 y quien falleció en Nueva Orleáns, Estados Unidos el 14 de junio de 1946 a consecuencia de cáncer de pulmón y solamente dos semanas después de que el Congreso de la República le retirara el cargo de general de brigada y de división.  Ubico se había marchado a Nueva Orleáns porque allí estaba la sede de la United Fruit Company, empresa frutera estadounidense que fue su principal aliada durante su gobierno y de la que era socio.

El general Ubico había presentado su renuncia al cargo de presidente el 1 de julio de 1944 luego de fuertes protestas populares en la Ciudad de Guatemala contra su régimen totalitario y luego partió al exilio cuando su sucesor, el general Federico Ponce Vaides, fue derrocado por la Revolución del 20 de octubre.

El féretro fue llevado a Guatemala en un avión 707 de la aerolínea estadounidense Pan American, el cual fue escoltado por cuatro aviones T-33 de la Fuerza Aérea Guatemalteca cuando ingresd al espacio aéreo guatemalteco. En el aeropuerto “La Aurora” fue recibido por una comitiva integrada por muchos funcionarios de su gobierno, y su viuda, Marta Lainfiesta.

Una comitiva fúnebre trasladó el féretro del expresidente desde La Aurora, recorriendo la avenidas Hincapié, Las Américas y La Reforma, para luego enfilar por la Calle Mariscal Cruz y la 7a. avenida hasta llegar al Palacio Nacional, en donde fue velado y recibió los honores correspondientes. Al día siguiente, fue trasladado en un armón militar hacia el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala en donde fue sepultado en una tumba sencilla.


BIBLIOGRAFIA:

  • Bucheli, Marcelo (2008). «Multinational Corporations, Totalitarian Regimes, and Economic Nationalism: United Fruit Company in Central America, 1899-1975». Business History (en inglés) 50 (4): 433-454. doi:10.1080/00076790802106315.
  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Galicia, Néstor (29 de abril de 2018). Así han sido las honras fúnebres a expresidentes guatemaltecos. Hemeroteca de Prensa Libre. Guatemala.

31 de agosto de 1852: nace el ideólogo liberal Ramón A. Salazar quien fue ministro de los presidentes J. Rufino Barrios y José María Reina Barrios

31agosto1852
Fotografía de Ramón A. Salazar publicada en “La Ilustración Guatemalteca“.

El político, diplomático, escritor y medico Ramón A. Salazar nació en la Ciudad de Guatemala el 31 de agosto de 1852. Era de una familia de escasos recursos, pero su gran capacidad intelectual le permitió obtener una beca para estudiar en el colegio de San Buenaventura (que estaba a cargo del renombrado profesor Santos Toruño) y luego en la Nacional y Pontifica Universidad de San Carlos.

Después de la muerte del general Rafael Carrera el 14 de abril de 1865 el movimiento liberal poco a poco empezó a cobrar auge entre la juventud educada en Guatemala, como lo demuestra su obra “El Tiempo Viejo, Recuerdos de mi Juventud” en la que Salazar relata cómo la vida en tiempos del régimen conservador giraba en torno a las actividades de la Iglesia Católica. Y también describe como confiaban en que el Mariscal José Víctor Zavala resultara electo como presidente de la República en vez del Mariscal Vicente Cerna en 1869 y su decepción cuando esto no ocurrió.

Tras el triunfo de la Revolución Liberal de 1871 fue miembro de una “Junta Patriótica”, que albergaba a los seguidos más radicales de las reformas liberales que impulsaba el general J. Rufino Barrios y que eventualmente lo llevaron al poder en 1873. Salazar fungió luego como ministro de estado del gabinete de Barrios y más tarde del gobierno del general José María Reina Barrios, aparte de ser cónsul de Guatemala en Hamburgo y en Berlín, y de ser catedrático de la Escuela Facultativa de Medicina y Farmacia. Con respecto a su gestión como ministro, dijo de él Marcelino Pineda cuando tomó posesión el presidente Reina Barrios: “en resumen, en el primer gabinete del general Reina Barrios el elemento malo está compuesto por el doctor Ramón A. Salazar, Ministro de Relaciones Exteriores y el ingeniero Jorge Vélez, ministro de Fomento; el elemento mediano por Salvador Herrera, ministro de Hacienda; el elemento bueno por el licenciado Manuel Cabral, ministro de Instrucción Pública; y el elemento desconocido por Manuel Estrada Cabrera“. (Por cierto, un escritor anónimo le respondió a Pineda en 1920, luego de los veintidós años de gobierno de Estrada Cabrera: “Creemos que ahora don Marcelino Pineda ya sabe quien es don Manuel“.)

Durante su vida, Salazar escribió varias obras literarias y numerosos artículos de opinion en la prensa de la época, incluyendo la prestigiosa revista cultural “La Ilustración Guatemalteca” siempre criticando y desprentigiando a los gobiernos conservadores y a los religiosos y poniendo por las nubes a los logros de los gobiernos liberales.  Junto con Ramón Rosa y Lorenzo Montúfar, fue el responsable de que los logros del gobierno de los 30 años quedaran olvidados o tergiversados en los textos de historia oficial.


BIBLIOGRAFIA:


29 de agosto de 1920: termina la semana de elecciones en que resulta electo como presidente constitucional Carlos Herrera

29agosto1920
El presidente Carlos Herrera y sus ministros de Estado.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Mediante el Decreto 754 del 20 de abril de 1920, la Asamblea Legislativa que había declarado mentalmente incompetente al licenciado Manuel Estrada Cabrera tras veintidós años de gobierno, convocó a elecciones populares para presidente de la república, para celebrarse durante siete días, del 23 al 29 de agosto de ese año, evento para el cual el gobierno despachó 555,000 boletas de ciudadanía y en el que resultó electo Carlos Herrera, quien fungía como presidente interino desde el 8 de abril.

El 13 de septiembre de 1920, la Asamblea lo proclamó presidente constitucional de la República, para un período de seis años que terminaría en 1927, comenzando el 15 de marzo de 1921;  y como primer designado a la Presidencia la Asamblea nombró el diputado José Ernesto Zelaya.

Desde el principio, la gestión de Herrera se vio afectada por una aguda crisis económica, derivada por los terremotos de 1917-1918, la epidemia de escarlatina de 1919 y la Semana Trágica de 1920, que llevaron a la cotización del peso frente al dólar de $32.30 por US$1 en 1920, a $41.50 por US$1 en diciembre de 1921. Adicionalmente, el precio del café sufrió una fuerte caída en su cotización en el mercado internacional, llegando a los 8 dólares por quintal. El precio del azúcar también bajó, causando graves daños a la economía nacional.

No obstante los problemas económicos hererados de la gestión cabrerista, el gobierno por medio de la Secretaría de Fomento, impulsó una mejora en la infraestructura en el interior del país, especialmente en algunas carreteras, el telégrafo y las vías de navegación, e intentó solucionar otros problemas que aquejaban a la población. Pero fueron sus problemas con la compañía estadounidense United Fruit Company y las fuerzas armadas, principal apoyo politico y económico del gobierno cabrerista, los que derivaron en su eventual derrocamiento en diciembre de 1921 en un golpe de estado dirigido por el general José María Orellana, antiguo Jefe de Estado Mayor del licenciado Estrada Cabrera y del propio Herrera.


BIBLIOGRAFIA:

  • Arévalo Martínez, Rafael (1945). ¡Ecce Pericles!. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Bianchi, Julio (1941). Prólogo de “¡Ecce Pericles!” de Rafael Arévalo Martínez. Guatemala: Tipografía Nacional.
  • Universidad Francico Marroquín (2008). Charlie Sugar al Poder. III Universidad Francisco Marroquín, Guatemala.

 


28 de agosto de 1871: solicitan la expulsion de los Jesuitas de toda la República

28agosto1871
Vista general de Quetzaltenango en 1896.  En esta ciudad fue en donde se exigió inicialmente la expulsión de los jesuitas. Imagen publicada por “La Ilustración Guatemalteca

Tras la Reforma Liberal de 1871 aparecieron numerosos clubes liberales en favor de una reforma radical y rápida, entre los que sobresalían los de la Ciudad de Guatemala y los de Amatitlán. Estos clubes, que se autodenominaban “Junta Patriótica”, eran imitaciones de los iniciados durante el movimiento de la independencia en la década de 1810, aunque las juntas de 1871 eran anticlericales y, de acuerdo a algunos historiadores, dominadas por los masones. Entre los miembros de la junta de la capital se contaban figuras políticas como las de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, quienes luego desmempeñarían papeles politicos prominentes después de que J. Rufino Barrios llegara a la presidencia en 1873. Rosa, por su parte, alcanzó gran notoriedad a través de sus escritos anticlericales. De hecho, todos los miembros de estos grupos eran figuras políticas sobresalientes en la comunidad y ardientes partidarios de Barrios,  que opinaban que con el liderazgo moderado de Miguel García Granados no podría llegarse a la reforma radical que exigían.

Cuando la Junta de Quetzaltenango empezó a exigir la expulsión de los jesuitas de su localidad, algunos escritores respaldaron la expulsión de la compañía de toda la república; por ejemplo, el 28 de agosto de 1871 Inés Ramírez, uno de los miembros de las juntas, acusó a la Compañía de Jesús de acoger “miembros hipócritas, vanidosos, orgullosos y fanáticos empeñados en impedir el progreso y en matener al mundo entero en la ignorancia”. La demanda de Ramírez seguía la de la Junta Patriótica en la capital, la cual había hecho circular un escrito en el que enfatizaba el hecho de que la demanda de expulsión de la república “no implicaba que se considerara un destino similar para las otras sociedades religiosas”; de hecho, la Junta “encontraba mucho que alabar en estas últimas, ya que a través de sus enseñanzas de principios morales ayudaban significativamente a la civilización del pueblo”.

Las Juntas consideraban, que los jesuitas “ponían en peligro la estabilidad política a causa de su riqueza, porque pervertían la inteligencia de la juventud; oprimían al clero religioso nacional, cuya misión evangélica era la caridad y la paz, y desviaban a través del fanatismo a los elementos más débiles e inocentes de la sociedad, a quienes los jesuitas habían convencido que religión y jesuita tenían el mismo significado”.  Se llegó a decir que esta acción había sido reconocida en todos los países civilizados y aun por el Papa Clemente XIV y se urgía a los superiores religiosos a “apaciguar las mentes perturbadas de los ciudadanos quienes habían sido agitados por los jesuitas para evitar su exilio”.

Como quedó demostrado apenas un año más tarde, lo que a las Juntas les interesaba no era el bienestar de los ciudadanos y evitar el fanatismo, sino salir del más incómodo de sus rivales: las órdenes regulares de la Iglesia Católica, por ser ellos los propietarios de las mejores haciendas, trapiches e ingenious de la República.  Los jesuitas fueron los primeros en ser expulsados, seguidos de las demás órdenes en 1872.  Acto seguido, los liberales fueron tras las propiedades comunales de los indígenas, a quienes les despojaron de éstas por medio de hábiles ardides legales en los que hizo una subasta de los ejidos y tierras comunales y no se le permitió ofertar a las comunidades indígenas.  De esta forma, surgieron los grandes latifundios cafetaleros y ganaderos que caracterizaron a la economía guatemalteca del período liberal.


BIBLIOGRAFIA:

 


25 de agosto de 1927: el gobierno del general Lázaro Chacón forma el barrio “El Gallito” en la Ciudad de Guatemala para ayudar a los damnificados por los terremotos de 1917-18

25agosto1918
Asentamiento formado en el parquet de “San Sebastián” luego de los terremotos de 1917-18.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Varios han sido los gobernantes guatemaltecos cuyos logros y gobiernos han sido borrados o desprestigiados por los historiadores oficiales; los logros de Rafael Carrera, Manuel Lisandro Barillas. Lázaro Chacón y Jacobo Árbenz prácticamente han sido eliminados de los libros de historia y solamente sus errores, reales e inventados, han sido documentados y exagerados en los textos oficiales.

Antes del gobierno arbencista, hubo otro gobierno que se preocupó por mejorar el nivel de vida de las clases medias y bajas de la sociedad guatemalteca y ese fue el del general Lázaro Chacón, quien llegó al poder tras la misteriosa muerte del general José María Orellana en 1926 y luego fue electo presidente venciendo al general Jorge Ubico en los comicios. El gobierno del “presidente bueno“, como le llamaban, es considerado como “incluyente y pluralista” pues hizo un esfuerzo por alfabetizar a la mayoría de la población, (en especial a la indígena), fomentar la educación, y crear y reformar leyes agrarias que favorecieran a los sectores más pobres del país. Por otro lado, también impulsó la creación de bancos.

Una de las razones por las que había sido derrocado el largo gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera fue la pésima respuesta tras los terremotos de 1917-18 que destruyeron la infraestructura de la Ciudad de Guatemala pero que, afortunadamente, solo produjeron un reducido número de víctimas mortales. Dado que el gobierno de Carlos Herrera fue derrocado por un golpe de estado patrocinado por la United Fruit Company y dirigido por Orellana y Ubico apenas un año después del derrocamiento de Estrada Cabrera, hubo retorno al cabrerismo pero sin Estrada Cabrera, lo que se tradujo en que los asentamientos que se habían formado tras los terremotos de 1917-18 siguieron sin atención gubernamental hasta que llegó a la presidencia el general Chacón en 1926.

El gobierno de Chacón decidió formar el barrio obrero “El Gallito” en la parte occidental de la ciudad, que hoy es parte de la zona 3, mediante el acuerdo gubernativo del 25 de agosto de 1927, en donde se dispuso comprar la finca “El Gallito” para lotificarla y distribuirla entre los damnificados por los terremotos. Asimismo, de inmediato se organizó un Comité de Repartición de los lotes.

La adjudicación de las parcelas se hizo por medio de sorteos de 50 lotes y se cedieron tres terrenos: uno para la capilla evangélica, otro para la iglesia católica y otro para el edificio de la cooperativa. Las escrituras de los lotes de “El Gallito” costaron Q200.00 y la madera para la cobstrucciób de las viviendas se obtuvo de los árboles que había la finca. Asimismo, a partir de la emisión del acuerdo del gubernativo del 25 de agosto, se contempló la introducción de 1,500 pajas de agua de “La Verbena“, el 13 de julio de 1928.

Dos años después, ya en medio de la fuerte crisis derivada de la Gran Depresión que afectaba a la economía mundial, el general Lázaro Chacón sufrió un repentino ataque de apoplejía que lo obligó a renunciar al poder el 12 de diciembre de 1930. Esta situación provocó un golpe de estado contra el presidente interino, licenciado Baudilio Palma, el desconocimiento del gobierno de facto del general Manuel María Orellaba por los Estados Unidos y la investidura del licenciado José María Reina Andrade como presidente interino. Gracias a los manejos del embajador de los Estados Unidos y los personeros de la United Fruit Company, el liberal progresista general Jorge Ubico Castañeda fue electo presidente por los grupos liberales y asumió la Presidencia el 14 de febrero de 1931, cuatro meses y medio antes de la fecha que constitucionalmente le correspondía.

Los aduladores del general Ubico se encargaron de borrar al general Chacón de los libros de historia ya que el nuevo presidente no le perdonó que lo hubiera derrotado en las elecciones de 1926.


BIBLIOGRAFIA:


22 de agosto de 1927: el presidente Lázaro Chacón asiste a la inaguración de la planta eléctrica que suministra energía para el Ferrocarril de Los Altos

22agosto1927
El Ferrocarril de Los Altos.  Obsérvese que era un ferrocarril eléctrico.  Imagen tomada de Stero100.com.gt

Desde el gobierno del general J. Rufino Barrios se otorgaron concesiones a empresas extranjeras y guatemaltecas para la construcción, mantenimiento y usufructo de líneas férreas en las que el gobernante de turno se veía beneficiado con la adjudicación de acciones y dividendos de la compañía constructora.

Tras la crisis económica que acabó con el gobierno del general José María Reina Barrios en 1898, el gobierno de su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, se alió con los Estados Unidos y otorgó generosos contratos a la compañía transnacional International Railways of Central Amercia (IRCA), subsidiaria de la poderosa United Fruit Company la cual tuvo el monopolio del transporte de pasajeros y carga en las principales vías férreas comerciales hasta la década de 1960.

Pero hubo dos ferrocarriles regionales que fueron producto de la iniciativa de la ciudadanía: el Ferrocarril Verapaz y el Ferrocarril de Los Altos.

El Ferrocarril de los Altos tenía la particularidad de que era un tren eléctrico y los trabajos para su construcción se iniciaron el 21 de noviembre de 1910 en la Labor del coronel J. Encarnación Juárez, en la ciudad de Quezaltenango, y el 15 de marzo de 1911 en la villa de San Felipe Retalhuleu.   Dado que el patrocinio era privado, y que el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera no apotó financiamiento, hubo tres Comités Pro-Construcción del Ferrocarril, integrados por ciudadanos quezaltecos, desde 1910 hasta 1926.

En 1921, el Comité para la Construcción del Ferrocarri de Los Altos consiguió que el gobierno del ciudadano Carlos Herrera emitiera un decreto estableciendo un impuesto sobre el aguardiante para financiar la construcción del tren.  Este decreto fue vital para el ferrocarril, cuyos trabajos continuaron, a pesar de que el presidente Herrera fuera derrocado por el general José María Orellana en diciembre de 1921.

En 1925, el presidente de facto José María Orellana visitó el proyecto de la planta eléctrica de Santa María de Jesús, la cual estaba a cargo de la compañía alemana AEG, que desde septiembre de 1924 había se había encargado de los trabajos del Ferrocarril y de la planta hidroeléctrica.  Esta planta fue inagurada por su sucesor, el general Lázaro Chacón el 22 de agosto de 1927, evento que coincidió con el ingreso de la primera locomotora a la estación de esa localidad, la cual provenía de San Felipe Retalhuleu.

En 1930, debido a la aguda crisis económica que se vivía tras la Gran Depresión de 1929, el gobierno del general Chacón y la municipalidad de Quetzaltenango se vieron en la obligación de suspender el servicio del ferrocarril, ya que la planta de Santa María de Jesús se utilizó para paliar la escacez de electricidad de la ciudad altense.  Posteriormente, en 1933, la planta eléctrica resultó dañada durante una tormenta y el presidente general Jorge Ubico, decidió que era mejor para las endebles finanzas del Estado desmantelar el ferrocarril en vez de repararlo.


BIBLIOGRAFIA:


20 de agosto de 1922: los estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro fundan la “Universidad Popular”

20agosto1922
Estudiantes de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado del Centro, miembros de la llamada “Generación del 20”.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Tras el golpe de estado de 1921, el general José María Orellana inició una política totalmente favorable a los intereses de las compañías estadounidenses que habían obtenido generosas concesiones del gobierno de Manuel Estrada Cabrera, especialmente la United Fruit Company y sus afiliadas; Herrera se había negado a ratificar dichas concesiones,  y por ello fue derrocado.

Bajo los principios clave que de desanalfabetización, elevación del nivel educativo y fortalecimiento de la instrucción cívica, que se postularon durante el gobierno de Carlos Herrera y Luna se creó en 1922 la Universidad Popular, desde donde el proyecto educativo se fortaleció y extendió.

La idea inicial fue del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob. Y fueron un grupo de intelectuales, miembros de la llamada “Generación de 1920“, Epaminondas Quintana, Carlos Federico Mora, David VelaMiguel Ángel Asturias y Carlos Fletes Sáenz, quienes la fundaron el 20 de agosto de 1922. Se trataba de llevar a los sectores populares un tipo de instrucción que hasta entonces había sido propiedad exclusiva de las élites del país y el nombre “Universidad” no hacía referencia a una casa de estudios de enseñanza superior: el objetivo era tomar un nombre que aludía a una institución de carácter elitista, que monopolizaba el derecho al conocimiento y bajarlo a un nivel al que todas las personas pudieran tener acceso.

Los objetivos fundacionales de la Universidad Popular en Guatemala se centraban en los tres aspectos nodales del problema educativo:

  1. Enseñar a leer y escribir.
  2. Enseñar el círculo de conocimientos generales en las clases sociales, que por circunstancias de la fortuna no han podido adquirirlas.
  3. Difundir en el pueblo las nociones más importantes de higiene, de instrucción cívica y moral, para obtener un mejoramiento en las condiciones físicas y espirituales de la gran masa.

Cuando tomó posesión el general Jorge Ubico Castañeda como presidente en febrero de 1931, cerró la Universidad Popular la cual fue abierta nuevamente por el gobierno del Dr. Juan José Arévalo Bermejo en 1945.


BIBLIOGRAFIA:


17 de agosto de 1839: el Estado de Guatemala elimina la Dirección General de Rentas y, temporalmente, la Tesorería General del Estado

17agosto1839
El poblado de Esquipulas, Chiquimula en la época en la que ocurrieron estos hechos.  Grabado del libro Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan.

Luego de que el general campesino Rafael Carrera diera un golpe de estado al general Carlos Salazar, a quien Francisco Morazán había colocado en la jefatura del Estado en sustitución de Mariano Rivera Paz en 1838, el gobierno del restituido Rivera Paz tuvo que modificar la administración de las rentas y reducir salarios y costos del sector público para intentar recuperar la economía del Estado de Guatemala, destruida por el alzamiento campesino que derrocó a Mariano Gálvez en 1838.

El gobierno eliminó entonces la Dirección General de Rentas establecida por Gálvez en 1832 y, temporalmente, trasladó las atribuciones de la tesorería nacional a las aduanas marítimas y a la fábrica de tabacos.  En esa época, los principales ingresos impositivos provenían de la alcabala interna, y de los impuestos a los licores, tabacos, papel sellado y pólvora.

DECRETO DE LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE, DE 17 DE AGOSTO DE 1839, SOBRE ADMINISTRACIÓN DE LA HACIENDA PUBLICA

1.° — Queda suprimida la dirección general de rentas; y por ahora, la tesorería general del estado.

2.° — Las funciones que ejercían el director y tesorero general serán en adelante á cargo del administrador y contador de la aduana marítima, quienes desempeñarán las de la tesorería general, en todas las atribuciones que les corresponden conforme á las leyes y disposiciones vigentes.

3.° — Los ramos que forman las rentas del Estado, serán administrados en esta forma: la alcabala interior será á cargo de la tesorería; la de aguardiente, chicha, papel sellado y pólvora, al de la factoría de tabacos.

4.° — En la tesorería general se recibirán y distribuirán todos los caudales de que pueda disponer el gobierno, cualquiera que sea su origen ó procedencia. No podrá hacerse en ella ningún pago, sino á virtud de orden del ministerio de hacienda, tomándose razón previamente por la contaduria mayor, sin cuyo requisito no será abonada la partida respectiva. Tampoco podrá girarse libramiento alguno contra las administraciones ó comisarías. Los sueldos y gastos de todas las oficinas se harán por presupuestos que estas presenten, con arreglo á las disposiciones vigentes ó á las que en adelante se dieren.

5.° — El administrador tesorero y el contador, el factor é interventor de tabacos, son responsables mancomunadamente en el concepto de claveros, y por todos los actos administrativos en que la ley prescriba la concurrencia de ambos. En lo demás, cada uno responderá por el desempeño de sus respectivas obligaciones.

Siguen disposiciones administrativas, incluyendo el recorde de sueldos.


BIBLIOGRAFIA: