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21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

21 de febrero de 1822: se disuelve la Junta Provisional Consultiva

21febrero1822
Palacio Colonial de la Ciudad de Guatemala a principios del siglo XX. aquí se firmó el acta de Independencia y la Anexión a México. En el recuadro: retrato que se cree que corresponde al brigadier Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras haber aceptado la Anexión a México el 5 de enero de 1822, se disolvió la Junta Consultiva establecida en el acta del 15 de septiembre de 1821,1 de acuerdo al artículo 8.° de la misma:

8.°— Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Lárreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.2

En la junta consultiva estaba, en primer lugar, el brigadier Gabino Gaínza, que había traicionado a España al pactar con los criollos aristócratas la independencia de la región, seguido por el Marqués de Aycinena, quien era el líder de dichos criollos aristócratas. También estaba José Cecilio del Valle, quien publicaba «El Amigo de la Patria» —periódico de los aristócratas y quien redactara el Acta de Independencia—, y el tesorero de la arquidiócesis. En otras palabras, los principales miembros de la Junta eran todos antiguos funcionarios o influyentes personajes del gobierno colonial. Ahora bien, el problema con esto, es que el resto de criollos del antiguo Reino de Guatemala no veía con buenos ojos a los criollos aristócratas de la capital, ya que sabían que éstos tenían los mejores puestos en las administraciones civiles y religiosas —que eran entonces un gran privilegio en términos económicos—, y además consideraban que los aristócratas no les daban un trato justo con respecto al comercio del producto de sus haciendas.3

Tras la caída del Primer Imperio Mexicano en marzo de 1823, las provincias quedaron en la ruina debido a la nefastas medidas económicas del emperador Agustín de Iturbide. Sabiendo los problemas que se avecinaban, el general Vicente Filísola —quien había quedado como gobernador de Centroamérica en lugar de Gaínza— convocó lo más pronto que pudo a una Asamblea Constituyente, a la que le entregó el poder el 1 de julio de 1823, y luego se regresó a México con sus tropas.4

La Asamblea Constituyente declaró la independencia absoluta de la región el mismo 1 de julio y nombró a la región provisionalmente Provincias Unidas del Centro de América en un acta en la que el artículo 1.° específicamente dice que la región no es propiedad de ninguna familia en particular, en alusión directa a los criollos aristócratas guatemaltecos:

Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.5

Dado que la Junta Consultiva el 21 de febrero de 1822 había aprobado la anexión a México, los criollos rurales se aglutinaron en la causa liberal y acusaron a los aristócratas de haberla promovido y les recriminaron el desastroso estado en que quedó la región luego de la caída de Iturbide. Por eso, muchos de los decretos emitidos por las Asambleas de Centroamérica y del Estado de Guatemala iban dirigidos a restar los privilegios a los aristócratas y a los eclesiásticos,6 hasta que llegó el momento en que los aristócratas no soportaron más y dieron el golpe de estado contra Juan Barrundia en septiembre de 1826,7 iniciando la Guerra Civil Centroamericana que, en el caso de Guatemala, se extendió hasta 1851 y retrasó el desarrollo del país considerablemente.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. p. 5.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: 0000-0002-5998-9541 .
  4. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  5. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, p. 26.
  6. Bertrand, Michel (s.f.) El consulado colonial de Guatemala: fuentes para su historia. pp. 33-51.
  7. Mencos Franco, Agustín (1893). Rasgos biográficos de Francisco Morazán: apuntes para la historia de Centro América. Guatemala: Tipografía El Comercio. pp. 32-35.

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31 de enero de 1823: el Acta de «Casa-Mata»

31 de enero de 1823: el Acta de «Casa-Mata»

Entrada triunfal de Agustín de Iturbide en México, en 1821. Luego de ser proclamado emperador, su ambición desmedida provocó el rechazo del pueblo que antes lo aclamara. En el recuadro: el general italiano Vicente Filísola, quien gobernó Centroamérica bajo las órdenes de Iturbide. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.
Entrada triunfal de Agustín de Iturbide en México, en 1821. Luego de ser proclamado emperador, su ambición desmedida provocó el rechazo del pueblo que antes lo aclamara. En el recuadro: el general italiano Vincenzo Filísola, quien gobernó Centroamérica bajo las órdenes de Iturbide. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El proceso de independencia en México fue muy largo y complejo, y costó mucha sangre y dinero. Finalemente, el Plan de Iguala y los tratados de Córdova permitieron al oscuro sargento Agustín de Iturbide llegar a convertirse en el emperador de México en 1821.1 Poco después, el 15 de septiembre, Centroamérica declaró su independencia de España2 e Iturbide presionó a sus nuevas autoridades, hasta que finalmente se firmó la Anexión de Centroamérica al Imperio de Iturbide el 5 de enero de 1822.3

Con esta anexión las provincias centroamericanas empezaron a pagar impuestos para el Emperador, quien envió al general Vincenzo Filísola a hacerse cargo de la región en lugar de Gaínza. Por cierto que Filísola era un ciudadano de Italia que formaba parte del ejército español y terminó sirviendo al emperador mexicano debido al giro que habían tomado los acontecimientos.4

Aquella anexión tardó poco más de un año, que fue verdaderamente desastroso para la región centroamericana; aparte de los elevados impuestos que hubo que pagar, hubo los levantamientos en El Salvador que fueron sofocados a sangre y fuego por Filísola.

Los desatinos del Emperador Iturbide provocaron su inevitable caída ya que en lugar de preocuparse por una administración eficiente de su enorme imperio, Iturbide se ocupó en su propia coronación, en la creación de honores y distinciones para sus cortesanos y en la de la Orden Guadalupana, para lo que gestionó un préstamo con Inglaterra, pues las arcas nacionales habían quedado vacías tras la guerra de independencia.5

Ante esta situación, los diputados se opusieron a los designios del emperador, y éste disolvió el Congreso el 31 de octubre de 1822 pretextando que había una conjuración de diputados, he hizo prisioneros a varios de ellos. Entre los que estuvieron en prisión estuvieron los diputados por Centroamérica, José Cecilio del Valle, Juan de Dios Mayorga, Marcial Zebadúa y Santiago Milla.6,Nota

En respuesta a esto, el general López de Santa Anna se rebeló y proclamó la república mexicana aunque sus fuerzas fueron derrotadas en Xalapa. La situación se tornó insostenible para el Emperador y entonce se produjo el pronunciamiento militar conocido como «Acta de Casa-Mata«, que dice así:7

Acta de Casa-Mata

Los señores general de división, jefes de cuerpos sueltos y oficiales del Estado Mayor, y uno por clase del ejército, reunidos en el alojamiento del general en jefe para tratar sobre la toma de Veracruz, y de los peligros que amenazan a la patria por falta de representación nacional, único baluarte que sostiene la libertad civil; después de haber discutido extremadamente sobre su felicidad con presencia del voto general, acordamos en este día lo siguiente:

Artículo 1°.— Siendo inconcuso que la soberanía reside exclusivamente en la nación, se instalará el Congreso a la mayor posible brevedad.

Artículo 2°.— La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras.

Artículo 3°.— Respecto a que entren los señores diputados que formaron el extinguido Congreso, hubo algunos que por sus ideas liberales y firmea de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al paso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó, tendrán las provincias la libre facultad de reelegir los primeros, y sustituir a los segundos con sujetos más idóneos para el desempeño de sus arduas obligaciones.

Artículo 4°.— Luego que se reunan los representantes de la nación, fijarán su residencia en la ciudad o pueblo que estimen por más conveniente, para dar principio a sus sesiones.

Artículo 5°.— Los cuerpos que componen este ejército y los que sucesivamente se adhieran a este plan, ratificarán el solemne juramento de sostener a toda costa a la representación nacional y todas sus decisiones fundamentales.

Artículo 6°.— Los jefes, oficiales y tropa, que no estén conformes con sacrificarse por el bien de la patria, podrán trasladarse donde les convenga.

Artículo 7°.— Se nombrará una comisión con igual copia en la plaza de Veracruz, a proponer al gobernador y corporaciones de ella lo acordado por el ejército, para ver si se adhieren a él o no.

Artículo 8°.— Obra a los jefes de los cuerpos dependientes de este ejérctio, que se hallan sitiando el puente y las villas.

Artículo 9°.— En el interín contesta el supremo gobierno de lo acordado por el ejército, la diputación provincial de esta provincia será la que delibere en la parte administrativa, si aquella resolución fuese de acuerdo con su opinión.

Artículo 10.— El ejército nunca atentará contra la persona del Emperador, pues lo contempla decidido por la representación nacional.

Artículo 11.— Aquél se situará en las villas o en donde las circunstancias lo exijan y no se desmembrará por pretexto alguno hasta que lo disponga el soberano Congreso, atendiendo a que será el que los sostenga en sus deliberaciones.

Casa-Mata. 1°. de febrero de 1823.

      • José Antonio Echávarri
      • [Siguen las firmas de los oficiales]7

Esta acta fue prácticamente un golpe militar contra el Emperador, quien tuvo que abdicar y salír huyendo de Tacubaya, perseguido por la plebe que lo insultaba y finalmente se embarcó hacia Italia. Cuando Filísola se enteró de la caída de Iturbide poco después de haber sometido a El Salvador, se dio cuenta de que lo mejor era convocar a una Asamblea Constituyente en Centro América para que ésta recuperara su soberanía,8 lo que se hizo por medio del acta del 1 de julio de 1823, en la que se estipula que Centro América era independiente de España, de México y de cualquiera otra potencia, y que no era el patrimonio de persona ni de familia alguna. Por su parte, la región de Chiapas aprovechó la recién recuperada independencia para unirse a México definitivamente.9

Una vez reunida la Asamblea y redactada el Acta de Independencia de las Provincias Unidas del Centro de América, Filísola abandonó la región para siempre, dejándola en manos de los criollos conservadores y de los criollos liberales, que terminaron por desmembrarla debido a su mutua animadversión.10


NOTAS:

  • a: el licenciado José Cecilio del Valle logró salir de prisión y llegó ser el Primer Ministro de Iturbide

BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 178.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: 0000-0002-5998-9541.
  5. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 179.
  6. Ibid., p. 229.
  7. Ibid., pp. 179-180.
  8. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  9. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, pp. 24-30.
  10. Hernández de León, El Libro de las Efemérides, p. 181.

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5 de enero de 1822: la Anexión a México

5 de enero de 1822: la Anexión a México

5enero1822
Las tropas mexicanas proclaman al Presidente de la Regencia, Agustín de Iturbide, como emperador de México. En el recuadro: el emperador Agustín I. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Tras una misiva del 19 de octubre de 1821 en la que el futuro emperador de México Agustín de Iturbide le invitaba a anexarse, el jefe político de la Junta Provisional Consultiva, Gabino Gaínza, le contestó el 3 de diciembre indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Gaínza finalizó su carta diciendo: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«, en alusión a la división del ejército que Iturbide había mandado a la frontera entre ambos países.1

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, mientras que otros veintinún ayuntamientos opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo, según lo indicaba el Acta de Independencia del 15 de septiembre de 1821.2 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza. Y a los dos días, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada en la Ciudad de Guatemala, la cual dice así:1

Palacio Nacional de Guatemala, enero 5 de 1822.

Habiendo traído a la vista las contestaciones de los ayuntamientos de las provincias, dadas a virtud del oficio circular de 30 de noviembre último, en que se les previno que en consejo abierto explorasen la voluntad de los pueblos sobre la unión al imperio mexicano, que el serenísimo señor don Agustín de Iturbide, presidente de la Regencia, proponía en su oficio de diez y nueve de octubre, que se acompañó impreso; y trayéndose igualmente las contestaciones que sobre el mismo punto han dado los tribunales y comunidades eclesiásticas y seculares, jefes políticos, militares y de hacienda, y personas particulares, a quienes se tuvo por conveniente consultar, se procedió a examinar y regular la voluntad general en la manera siguiente:

– Los ayuntamientos que han convenido llanamente en la unión, según se contiene en el oficio del gobierno de México, son ciento cuatro.

– Los que han convenido en ella con algunas condiciones que les ha parecido poner, son once.

– Los que han comprometido su voluntad en lo que parezca a la Junta Provisional, atendido el conjunto de circunstancias en que se hallan las provincias, son treinta y dos.

– Los que se remiten a lo que diga el congreso que estaba convocado desde quince de septiembre, y debía reunirse el primero de febrero próximo son veintiuno.

– Los que manifestaron no conformarse con la unión, son dos.

– Los restantes no han dado contestación, ó si la han dado, no se ha recibido.

Traido a la vista el estado impreso de la población del reino, hecho por un cálculo aproximado, sobre los censos existentes, para la elección de diputados, que se circuló en noviembre próximo anterior, se halló: que a voluntad manifestada llanamente por la unión excedía de la mayoría absoluta de la población reunida á este gobierno. Y, computándose la de la intendencia de Nicaragua que, desde su declaratoria de independencia del gobierno español, se unió al de México, separándose absolutamente de este; la de la de Comayagua que se halla en el mismo caso; la de la de Ciudad Real de Chiapas, que se unió al imperio, aun antes de que se declarase la independencia en esta ciudad; la de Quezaltenango, Solóla y algunos otros pueblos que en estos últimos días se han adherido por sí mismos ala unión; se encontró que la voluntad general subía a una suma casi total y teniendo presente la junta que su deber, en este caso, no es otro que trasladar al gobierno de México lo que los pueblos quieren, acordó verífícarlo así, como ya se le indicó en oficio de tres del corriente.

Entre las varias consideraciones que ha hecho la junta en esta importante y grave materia, en que los pueblos se hallan amenazados en su reposo, y especialmente en la unión con sus hermanos de las otras provincias con quienes han vivido siempre ligados por la vecindad, el comercio y otros vínculos estrechos, fué una de las primeras, que por medio de la unión a México querían salvar la integridad de lo que antes se ha llamado Reino de Guatemala y restablecer entre sí la unión que ha reinado por lo pasado; no apareciendo otro, para remediar la división que se experimenta.

Como algunos pueblos han fiado al juicio de la junta lo que más le convenga resolver en la presente materia y circuntancias, por no tenerlas todas a la vista; la junta juzga que manifestada, como está de un modo tan claro la voluntad de la universalidad, es necesario que los dichos pueblos, se adhieran a ella para salvar su integridad y reposo.

Como las contestaciones dadas por lo ayuntamientos, lo son con vista del oficio del serenísimo señor Iturbide que se les circuló, y en el se propone como base la observancia del plan de Iguala y de Córdova, con otras condiciones benéficas al bien y prosperidad de estas provincias, las cuales si llegasen a término de poder por sí constituirse en estado independiente, podrán libremente constituirlo; se ha de entender que la adhesión al imperio de México es bajo estas condiciones y bases.

Las puestas por algunos ayuntamientos, respecto a que parte están virtualmente contenidas en las generales y parte difieren entre sí, para que puedan sujetarse a una expresión positiva; se comunicarán al gobierno de México para el efecto que convenga; y los ayuntamientos mismos en su caso podrán darlas como instrucción a sus diputados respectivos, sacándose testimonio por la secretaría.

Respecto de aquellos ayuntamientos que han contestado remitiéndose al congreso que debía formarse, y no es posible ya verificarlo, porque la mayoría ha expresado su voluntad, en sentido contrario, se les comunicará el resultado de esta, con copia de esta acta.

Para conocimiento y noticia de todas las provincias, pueblos y ciudadanos, se formará un estado general de las contestaciones que se han recibido, distribuyéndolas por clases conforme se hizo al tiempo de reconocerse en esta junta, el cual se publicará posteriormente.

Se dará parte a la soberana junta legislativa provisional, a la regencia del imperio y al serenísimo señor Iturbide con esta acta, que se imprimirá y ciruclará a todos los ayuntamientos, autoridades, tribunales, corporaciones y jefes para su inteligencia y gobierno.

(f.)Gabino Gaínza, Marqués de Aycinena, Juan José de Aycinena, Miguel de Larreynaga, José Cecilio del Valle, Mariano de Beltranena, Manuel Antonio Molina, Antonio Rivera, José Mariano Calderón, José Antonio Alvarado, Angel María Candina, Eusebio Castilllo, José Valdez, José Domingo Diéguez, Mariano Gálvez, secretario2

Lejos de conseguir el bienestar de la región, aquella anexión fue el inicio de todos los problemas que han aquejado a Centroamérica desde su independencia, ya que se formaron dos grupos: el de los criollos aristócratas que favorecían un sistema monárquico y católico similar al que tenía España, y el de los criollos liberales, que se inclinaban hacia un sistema republicano, con influencia masónica.1


BIBLIOGRAFIA:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 14-16.

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3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

3 de diciembre de 1821: Gaínza pide tiempo a Iturbide para decidir sobre la Anexión

Gabino Gaínza, quien para entonces presidia la Junta Provisional Consultiva del antiguo Reino de Guatemala,  pide al emperador mexicano Agustín de Iturbide esperar hasta el 3 de enero para consultar a los pueblos sobre la Anexión a México.

3diciembre1822
Pintura alegórica de la coronación de Agustín I, Emperador del Primer Imperio Mexicano del Septentrión al que se anexó Centroamérica el 5 de enero de 1822. En el recuadro: la firma de Gabino Gaínza, ex-Capitán General y entonces presidente de la Junta Provisoria Consultiva que gobernó a Centroamérica hasta esa fecha. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

El Acta del 15 de septiembre de 1821:

Véase también: Independencia de Centroamerica

El acta de Independencia del Reino de Guatemala, firmada el 15 de septiembre de 1821, era un documento que dejaba en manos de un Congreso, a celebrarse el 1 de marzo de 1822, el tema de la independencia absoluta,1 de acuerdo a los siguientes artículos:2

2.° —Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran á esta capital á formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir. […]

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.2

La Junta Provisional Consultiva y los republicanos:

Véase también: Gabino Gaínza, Pedro Molina

El sistema representativo al que apelaban los republicanos se legitimaba en uno de los dos periódicos publicados en la capital del Reino: «El Editor Constitucional«, fundado en 1820, y que tras la independencia cambió de nombre por «El Genio de la Libertad«. Este periódico era el órgano oficial del partido de los criollos liberales e incluía a Pedro Molina, José Francisco Barrundia, al cura José Matías Delgado, Manuel José Arce, y Juan Manuel Rodríguez, entre otros. Este grupo pensaba que la monarquía, por más constitucional o moderada que fuese, era sinónimo de vanidad, desigualdad social y despotismo. Y también señalaba que el gobierno representativo del republicanismo que promulgaban no era sinónimo de democracia, ya que el pueblo limitaba sus funciones soberanas a la facultad de elegir a sus legisladores. En particular a los legisladores, era al que estaba asociada para ciertos actores y publicistas la construcción de la verdadera opinión pública.1

Si bien en un principio la Junta Provisional Consultiva presidida por Gabino Gaínza adoptó la postura republicana, como evidencia el Acta de Independencia, para mediados de noviembre de 1821 las autoridades interinas de Guatemala dieron un giro radical, decantándose por la celebración de concejos abiertos debido a que sus miembros se encontraron acorralados por las presiones mexicanas para adherirse al proyecto imperial de Agustín de Iturbide, y por la rápida desmembración del antiguo Reino. Es importante destacar que las diputaciones provinciales de Honduras y Nicaragua, así como algunos cabildos de Costa Rica, habían jurado la independencia de España, pero a la vez se declararon separados de la ciudad de Guatemala argumentando su decisión por la amarga experiencia vivida bajo su yugo durante los años de dominación colonial.1

Iturbide presiona a Gainza:

Vease tambien: Agustín de Iturbide, Juan José de Aycinena

El 19 de octubre Iturbide le había enviado un oficio a Gaínza en el cual presionaba sutilmente para que el antiguo Reino se incorporara a México. Ya para entonces algunos de los miembros de la Junta Provisional ya eran conscientes de que la única alternativa para las provincias estaba en el Plan Trigarante de Iturbide. Para el futuro emperador, los intereses de México y del Reino de Guatemala eran idénticos y consideraba que el Plan de Iguala aseguraría a todos los pueblos el goce “imperturbable de su libertad” y los protegería de cualquier invasión. Iturbide le recordaba a Gaínza que México era sinónimo de “grandeza y opulencia” y, aunque enfatizaba que no quería someter a los pueblos a su voluntad, creía conveniente enviar una división del ejército mexicano “numerosa y bien disciplinada, que […] reducirá su misión a proteger con las armas los proyectos saludables de los amantes de su patria”. Por otro lado estaba la posición de la Iglesia Católica, representada por Juan José de Aycinena, quien creía que la unión a México era lo más favorable para el Reino de Guatemala porque no trastocaría los privilegios de los clérigos y porque, para él, la fuente de la autoridad no venía de los hombres sino de Dios y por lo tanto, un gobierno republicano no tenía cabida en sus planes.1 Fue muy importante también en esta decisión la situación económica de la recién independizada región, resumida magistralmente por el coronel Antonio José de Irisarri: «La república de Guatemala debía esperar que su independencia fuera más bien asegurada componiendo una nación de nueve a diez millones de habitantes, que quedando reducida a un gran despoblado en que no habia dos millones, con sus costas indefensas, sin marina, sin erario, sin ejército, obligada hasta entonces a recibir de México un subsidio para llenar sus gastos3

En vista de todo esto, la Junta Provisional Consultiva, desobedeciendo el Acta de Independencia, ya no convocó al Congreso de 1822 sino que, debido a la premura con que Iturbide deseaba una respuesta, sugirió que fueran los cabildos abiertos quienes expresasen su voluntad. Y una vez tomada la decisión en la sesión del 28 de noviembre, Gaínza se dirigió a los pueblos del Reino el 30 del mismo mes, comunicándoles que en el oficio enviado por Iturbide le llamó la atención la superioridad de México por su riqueza, población y fuerza y que la disidencia de Chiapas, Comayagua, León y Quetzaltenango le provocó desconcierto. También les informó que temía el ingreso del ejército mexicano y confesaba que le atraía la idea de unirse a “un Imperio poderoso” que pudiera defender la libertad del Reino.

Como no contaba con la facultad para decidir un asunto tan grave, y como el asunto de la Anexión no podía esperar hasta febrero de 1822 el Congreso Nacional mencionado en el Acta de Independencia, Gaínza ordenó que los ayuntamientos en concejos abiertos expresaran la opinión de sus pueblos luego de leer la nota de Iturbide. Las contestaciones se remitirían al alcalde primero de cada partido y éste las enviaría a Gaínza con rapidez para que la Junta Provisional contestara a México. Y aquí es donde empezaron las disputas entre los criollos conservadores aristócratas y los criollos liberales republicanos ya que estos últimos argumentaban que la postura de las autoridades de Guatemala contradecía los acuerdos tomados anteriormente, pues ya habían sostenido que no era facultad de los ayuntamientos decidir sobre ese importante asunto. Por su parte, Gaínza y los criollos aristócratas señalaban que si los Pueblos son los que por sí o por medio de sus representantes pronunciaban su voluntad sobre el punto de unión o independencia de México, los concejos abiertos estaban conformes a lo estipulado en el Acta de Independencia.1

La respuesta de Gaínza:

Véase también: Anexión de Centroamérica a México

Finalmente, Gaínza contestó a Iturbide el 3 de diciembre, indicándole que era necesario consultar a diversos cabildos centroamericanos para dar una respuesta sobre la cuestión. Al final de su misiva expresó: «Espero que Vuestra Excelencia dejará en suspenso sus decisiones, y detendrá la marcha de su división armada, hasta la llegada de mi respuesta que le enviaré por correo el 3 de enero de 1822«.

El 3 de enero de 1822, Gaínza envió a Iturbide su conteo aún incompleto: 32 ayuntamientos aceptaban la anexión si lo hacía la Junta Provisional; 104 aceptaron llanamente la anexión; dos se oponían de plano, y otros 21 opinaban que esta cuestión sólo podía ser debatida por el congreso que debía reunirse en marzo.4 Si bien algunos pueblos se oponían a la Anexión, hubo muchos pueblos –como por ejemplo: Comayagua, Ciudad Real de Chiapas, Quetzaltenango, Sololá, y la Diputación Provincial de la Provincia de Nicaragua y Costa Rica4– que se unieron por iniciativa propia al Imperio, aun saltando por encima del conducto oficial de Gaínza. Por lo tanto, la Junta Provisional Consultiva declaró la unión del Reino de Guatemala al Imperio de México en un acta firmada el 5 de enero en la Ciudad de Guatemala.1


Bibliografía:

  1. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: 0000-0002-5998-9541.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  3. Irisarri, Antonio José (1862). Refutacion de la refutacion que Don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris de las que él llama Aserciones Erróneas publicadas por el Monitor Universal del 16 de mayo último sobre la guerra de Guatemala contra San Salvador I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. p. 18.
  4. Pineda de Mont, Recopilación de las leyes de Guatemala, reunidas en virtud de una orden especial del Gobierno Supremo de la República, pp. 14-16.

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12 de febrero de 1823: Filísola se entera de la caída de Iturbide

12 de febrero de 1823: Filísola se entera de la caída de Iturbide

12febrero1823
Coronación de Agustín de Iturbide como el Emperador Agustín I, en la Catedral de la Ciudad de México.  En el recuadro: el emperador mexicano.  Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

De todas las provincias centroamericanas, la única que se opuso rotundamente a la Anexión a México el 5 de enero de 1822 fue la de El Salvador, llegando incluso al extremo de declararse un estado más de la Unión Americana con tal de no estar sujetada al poder de Agustín de Iturbide. Cuando Gabino Gaínza no logró tomar el control de la situación, fue llamado con engaños a México y en su lugar fue enviado el brigadier Vicente Filísola, quien tomó el poder en la ciudad de Guatemala en junio de 1822,1 y luego partió hacia El Salvador, tomando la región por la fuerza el 10 de febrero de 1823. Como las fuerzas de El Salvador eran solamente un grupo de patriotas que encima perdió a su líder Manuel José Arce cuando éste cayó enfermo, no fueron capaces de hacer frente al disciplinado contingente de Filísola.2

Cuando por fin las fuerzas de Iturbide habían tomado el control de toda Centroamérica, el 12 de febrero llegó a Filísola por correo expreso, una copia del Acta de Casa Mata, en la que se desconocía al emperador Iturbide. En México, la situación había degenerado en cuestión de semanas; Iturbide se había convertido en el emperador Agustín I y había disuelto el congreso, proclamando su autoridad sobre todas las cosas. El poder lo había cegado y los desaciertos en que incurrió daban muestras de que estaba fuera de control. Iturbide destituyó al general Satan Anna del mando militar, quien empezó a levantar las ánimos de sus tropas contra el Emperador, a quien tildaba – y no sin razón – de ser un «loco caprichoso«. Santa Anna trazó su plan de Veracruz en el que desconocía a Iturbide como emperador y reorganizaba a los ejércitos, dando inicio a una guerra civil.

Al enterarse de esto, Iturbide giró órdenes de detener a Santa Anna y puso al general Echevarri al mando supremo del ejército. Pero en lugar de ayudar al Emperador, Echevarri se alió con Santa Anna y junto los demás jefes y oficiales del Estado Mayor, firmaron el Acta de Casa de Mata el 31 de enero de 1823, en la que decían:

    1. Siendo que la soberanía reside exclusivamente en la nación, se instalará el congreso a la mayor posible brevedad;
    2. La convocatoria se hará bajo las bases prescritas para las primeras.
    3. Respecto a que los señores diputados que formaron el extinguido congreso, hubo algunos que por sus ideas liberales y firmeza de carácter se hicieron acreedores al aprecio público, al pso que otros no correspondieron debidamente a la confianza que en ellos se depositó, tendrán las provincias la libre facultar de reelegir los primeros y sustituir a los segundos con sujetos más idóneos para el desempeño de sus arduas obligaciones.
    4. Luego que se reúnan los representantes de la nación, fijarán su residencia en el lugar o pueblo que estimen por más conveniente, para dar principios a sus sesiones.
    5. El ejército no atentará contra la persona del emperador, pues lo contempla decidido para la representación nacional.3

Inmediatamente se buscaron correos que repartieran copias del Acta y que se leventara a los pueblos en el desconocimiento del emperador, llegando a Filísola el 12 de febrero. Al contrario de Iturbide, Filísola era un hombre inteligente y al leer el Acta de Casa de Mata, salió a perseguir a los salvadoreños que habían resistido a la invasión y habían huído a Honduras; de esta forma, Filísola no levantó sospechas entre los hombres a su mando ni entre sus enemigos en Centroamércia, y como pudo empezó a trazar su plan de retirada en forma adecuada.  Pero las noticias que se recibieron desde México en los siguientes días eran alarmantes y no le dejaron duda de que la caída de Iturbide era inminente; por ello, al regresar a la Ciudad de Guatemala convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana el 24 de junio de ese año y le entregó el poder para poder regresar a México tan pronto como le fue posible.4


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). II. México: Porrúa.
  2. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 229.
  3. — (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  4. Hernández de León, El libro de las efemérides, pp. 178-180.

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10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

10 de abril de 1821: Gaínza advierte a no seguir ejemplo independentista de Iturbide

El recién ascendido Capitán General interino de Guatemala, Gabino Gaínza, advierte a la población criolla del Reino de no seguir el ejemplo independentista de Agustín de Iturbide en México.

La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala.
La ermita de la virgen de la Asunción, alrededor de la cual se construyó la Nueva Guatemala de la Asunción, nueva capital del Reino de Guatemala. En el recuadro, retrato que se cree que corresponde al capitán general interino Gabino Gaínza. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

¿Quiénes eran Gaínza e Iturbide?

Véase también: Agustín de Iturbide

Si bien Gabino Gaínza es conocido como el primer gobernador de la Centroamérica independiente, debe recordarse que fue el último de los capitanes generales nombrados por el Rey de España para gobernar el Reino de Guatemala.; y como tal, defendió los intereses de la corona junto con los criollos aristócratas guatemaltecos —reunidos en la familia Aycinena.—.

Cuando Gaínza tomó el poder en Guatemala como Capitán General Interino el 9 marzo de 1821, la situación del gobierno del rey Fernando VII estaba muy debilitada con el triunfo de la revolución liberal de Rafael de Riego, que había restablecido la Constitución de Cádiz en España en 1820.1,2

El plan de Iguala:

Esto había sido aprovechado por los criollos mexicanos de la Nueva España —en donde tenía papel destacado Agustín de Iturbide— para proclamar el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, el cual era un programa político de veinticuatro puntos, entre los que destacaban los siguientes:

    • se declaraba la independecia de Nueva España
    • se proponía un régimen monárquico moderado constitucional adecuado a la entidad cuyo trono era ofrecido a Fernando VII de España o a alguno de sus hermanos
    • se establecía la exclusividad de la religión católica «sin tolerancia de otra alguna«2

Proclama de Gaínza:

Como en ese momento los resultados de este levantamiento en México no estaban todavía claros, Gaínza envió la siguiente proclama, presentándose a sus nuevos gobernados y adviertiéndoles sobre lo que podría ocurrir si no mantenían su lealtad a la Corona Española:3

Habitantes de la Provincia de Guatemala«Encargado del mando Superior Político y Militar y responsable de la seguridad del país es mi primera confianza el justo y bien merecido crédito de vuestra índole y proceder: siempre fieles al Rey, siempre unidos a la Monarquía, y siempre obedientes y respetuosos a las leyes y a las autoridades, habéis sido en la América un ejemplar de virtudes, la emulación de otros pueblos, y la envidia de los Jefes á quienes cupo la suerte de mandar países más desgraciados. Yo conozco esta fortuna y la de hacer mis servicios en vuestro favor; yo no podré prescindir de las consideraciones justas que merecéis. Una lealtad firme y experimintada, a pesar de los peligros que os han rodeado por largo tiempo, no puede alterarse ahora en los momentos más felices, cuando experimentáis un sistema de administración franco y liberal, y cuando de la Constitución política que os gobierna, de vuestro propio influjo y cooperación por medio de Diputados, podeis esperar mayores franquicias y justas libertades: acostumbrados á despreciar la seducción y la intriga, y á triunfar de las asechanzas, nada os puede engañar en el día, para haceros separar de vuestros deberes, y manchar vuestro honor acrisolado.Nota a

Guatemalenses, nada importa el nuevo grito revolucionario que en las Costas de Acapulco confines de la Nueva España, ha dado el infiel, el ingrato Coronel Iturbide, revelándose contra su Rey, y contra la madre pátria, siendo su primer ensayo el robo de mas de un millón de pesos de aquel comercio y las naves Filipinas, cuyo caudal se había conferido á su custodia; paso que descubre por si solo el extravío y perversidad de sus intenciones. Se han extendido por el anterior correo las noticias y aun los planes de su rebelión y maquinaciones, y todo ello emvuelve la más atroz perfidia, fingiendo respeto a una Religión que ultraja, amor a un Rey que despoja, unión con una Nación que hostiliza, y afecto a unas autoridades que desprecia. Este inesperado suceso si en su primer momento, pudo llenar de amargura á los Jefes, Corporaciones, y al pueblo pacífico de la Nueva España por la renovación de la guerra, y sus desastres, lejos de inspirar temor, irritó de tal manera a todos, que hicieron la más firme resolución contra el pérfido proyecto de independencia y sus autores, y salieron cuerpos de tropa capaces de abogar ea su origen esta nueva rebelión, que iba a reproducir los inmensos males que asolaron otra vez aquel país por fortuna ya pacificado.Nota b

Felizmente en el correo de ayer se reciben sobre este acontecimiento noticias las más plausibles, y el Gobierno las tiene de oficio de hallarse desvanecido el riesgo y casi extinguida la nueva rebelión en sus mismos principios: desertaron casi todas las tropas con que se contó para el levantamiento abandonado las banderas rebeldes de Iturbide; este caudillo fugó con solo cien hombres que lo siguieron pasando el río Mescala y quemando sus balsas; perdió el millón de pesos fruto de su rapiña, negándoselo el otro cabecilla. Guerrero que lo custodiaba, y era el grande auxilio para su nueva empresa; finalmente se recuperó el 15 de marzo el Puerto da Acapulco por las tropas del Rey y hs dos fragatas de guerra Prueba y Venganza, cuyo punto apoyaba las operaciones de aquel rebelde; de un modo tan breve y decidido se descubre en la Nueva España otra vez el horizonte de la seguridad y la paz, solo alterada por momentos, y se nos manifiesta á todos, que Dios protege vigorosamente la causa justa contra la perfidia de los hombres; el Gobierno es franco en su conducta, y presenta al público cuantos noticias tiene sobre estos sucesos.Nota c

Guatemalenses, que nada sea capaz de alterar vuestra paz y tranquilidad presentes: uníos a un gobierno que os ama y os protege, permaneced firmes en vuestra lealtad, y resueltos á contrarrestar los tiros de la perfidia y del engaño. Despreocuparos y desistid de esos pártidos, que aunque sin malicia ni fines siniestros os irriten, os desunen, os hacen enemigos, y os pueden conducir a un abuso en que hasta ahora no habéis incidido. El gobierno a su vista, circunspecto cual corresponde, y harto experimentado en esta clase de divisiones, que degenerando han afligido después a los felices países de América, siente vuestra desunión, y en su mismo silencio la reprueba: os advierte, que en todo pueblo dividido nace con el tiempo la corrupcicn, y esta trae consigo males sensibles, otro día inevitables; y acaso incautos estáis unos y otros trazando vuestro daño y vuestra ruina: el gobierno os exhorta a la paz y a la concordia, como el primero de vuestros deberes, y como el medio más eficaz que asegura vuestro bien y felicidad futura: el Gobierno os previene que semejantes disensiones (hasta ahora, por decirlo asi, domésticas o particulares) no pasen la raya, no toquen al orden público, no lleguen á producir el abuso fatal, que obliguen a desplegar la autoridad en su caso: el Gobierno en fin espera de vosotros mismos el convencimiento y desengaño; y que por vuestro interés desagais á buenas, lo que él puede en momentos disipar de un modo fácil.Nota d

Este es el lenguage de la franqueza y de la sinceridad, el que puede usar un Jefe que puesto en la fiel valanza de la imparcialidad y la ley, detesta toda arbitrariedad é injusticia, sin escuchar la voz de la seducción, y el influjo; y que penetrado de sus deberes, y de cuanto merecéis por vuestras virtudes, sacrificará por vuestro bien su propia tranquilidad y reposo, apreciará la rectitud y probidad, distinguirá a las clases, protejerá al honrado pueblo, defenderá la Constitución y las leyes, y no consentirá que en abuso de fueros y libertades se atente contra el Gobierno de la Monarquía, contra el respeto de las autoridades, ni contra el orden ni jerarquía de los ciudadanos, que forman la base del estado.

Guatemalenses, si conoceis como hasta aqui. Sí practicáis estas máximas, que garantizan vuestra conservación y felicidad, solo encontrareis en mi un Gefe pacifico, un padre, un compatriota vuestro que os cuide, que es dirija y defienda; si alguno las desconoce y se declarase contra ellas, me veréis un Militar resuelto y firme, que procederá contra el agresor hasta el exterminio; me está encargado el conservaros la paz: estos son mis deberes: he de cumplirlos.

Guatemala 10 de abril de 1821.

      • Gabino Gaínza3

¿Qué ocurrió en los meses siguientes:

Cuando en los meses siguientes la situación del monarca español se fue deteriorando a la par de que la de los independentistas mexicanos se fue reforzando, Gaínza quedó muy lejos de «cumplir sus deberes» y junto con los criollos aristócratas vieron que era conveniente cambiar de rumbo y por ello convinieron en declarar la Independencia el 15 de septiembre de 1821.  Por eso fue que la estructura administrativa del Reino de Guatemala (es decir, Capitán General, ayuntamiento criollo y cabildo eclesiástico) permaneció inalterada tras la declaración y luego decidió anexarse al imperio de Agustín de Iturbide el 5 de enero de 1822.

En cuanto a Rafael del Riego y el gobierno español, la rebelión liberal fracasó ya que Fernando VII logró restablecer el absolutismo con ayuda extranjera el 7 de abril de 1823. Aunque del Riego pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano ya que España había perdido definitivamente muchas de las colonias en el breve período liberal y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823, del Riego fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la plaza de la Cebada en Madrid y ahorcado y decapitado,​ entre los insultos de la población de Madrid.4


Notas:

  • a: aquí Gaínza está dirigiéndose a los criollos aristóscratas, quienes hasta el momento habían sido leales a la corona e incluso habían combatido a los movimientos independentista junto con los españoles.  Por otra parte, la Constitución que menciona es la que se había emitido en Cádiz y que había sido restituida por el golpe de estado de 1820, debilitando la situación del rey.
  • b: nótese que México había vuelto a ser una colonia española pacificada a pesar de que celebra su independencia como que hubiera ocurrido en 1810. La Independencia definitiva de México ocurrió hasta en 1821, aprovechando la debilidad del gobierno español en ese momento.
  • c: este párrafo es lo que puede considerarse en la actualidad como «fake news», ya que las fuerzas de Iturbide no solamente no fueron derrotadas, sino llegaron a hacerse con el poder en México. De hecho, Iturbide fue proclamado Emperador el 24 de mayo de 1822, ya cuando Centroamérica se había unido a México.
  • d: este párrafo es una profecía del desastre que se cirnió sobre Centroamérica después de la Independencia: en efecto, los criollos de la región trazaron su daño y ruina, y lo que menos hubo fue paz y concordia ya que poco después de la Indepedencia se produjo la guerra civil centroamericana, la expulsión de los criollos aristócratas y el desmembramiento de la Federación Centroamericana, de la que se formaron cinco débiles naciones que vivieron en constantes guerras y golpes de estado durante el resto del siglo XIX.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Villoro, Luis (2009). «La revolución de independencia«. Daniel Cosío Villegas, ed. Historia general de México. México: El Colegio de México. pp. 489-523. ISBN 968-12-0969-9.
  2. Zárate, Julio (1880). «La Guerra de Independencia«. Vicente Riva Palacio, ed. México a través de los siglos. III. México: Ballescá y compañía.
  3. Gaínza, Gabino (10 de abril de 1821) «Proclama a los habitantes de la provincia de Guatemala«. Provincia de Guatemala.
  4. Burgos, Carmen de (1931): «Gloriosa vida y desdichada muerte de don Rafael del Riego» Madrid: Renacimiento.

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4 de noviembre de 1822: Iturbide divide a Centroamérica en tres

4 de noviembre de 1822: Iturbide divide a Centroamérica en tres

4noviembre1822
Tumba y trono del emperador Agustín de Iturbide en la Catedral de la Ciudad de México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El 5 de enero de 1822, la Junta gubernativa de Guatemala declaró que la voluntad de la mayoría de los pueblos que la componían era la de anexarse al Primer Imperio Mexicano dirigido por Agustín de Iturbide.  Las únicas dos ciudades que se opusieron fueron San Salvador y Granada, quienes se alzaron en armas contra la decision, aunque eventualmente fueron sometidos por las fuerzas mexicanas del general italiano Vincenzo Filísola en 1823.

Poco después de la Anexión, el 21 de febrero de 1822 se disolvió la Junta provisional consultiva de Guatemala, que había sido creada el 15 de septiembre de 1821 para gobernar el antiguo Reino, ya que ahora era inncesaria.  Pero el imperio de Iturbide tuvo el problema de que el gobernante no estaba capacitado para tan alto cargo, y fue de efímera existencia derivado de las incosistencias en su política gubernamental y las grandes rivalidades entre los criollos conservadores y liberales.

Como un ejemplo de las constantes contradicciones de Iturbide, está la orden Imperial de dividir al antiguo Reino de Guatemala en tres comandancias generales, el cual fue emitido el 4 de noviembre de 1822. Las comandancias que se iban a crear eran:

  1. Comandancia de Chiapas, con capital en Ciudad Real
  2. Comandancia de Sacatepéquez, con capital en la Nueva Guatemala
  3. Comandancia de Costa Rica, con capital en León, Nicaragua.

Sin embargo, esta división nunca llegó a materializarse, pues el emperador cambió de opinion poco después.


BIBLIOGRAFIA:


24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

24 de junio de 1823: Filísola convoca a la Asamblea Constituyente de Centroamérica

Tras enterarse del Acta de Casa-Mata y de la abdicación del Emperador Agustín de Iturbide, el gobernador de Centroamérica, Vicente Filísola, convoca a la primera Asamblea Constituyente en la historia de Centroamérica para entregarle el poder y regresar a México

Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896. En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823.
Salón de Actos de la Escuela Facultativa de Derecho y Notariado en 1896. En este mismo salón se reunió la primera Asamblea Constituyente en 1823. Imagen tomada de «El Porvenir de Centro América«.

Filísola convoca a Asamblea:

Véase también: Vicente Filísola

Tras la debacle del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, su gobernador para Centroamérica, el general Vicente Filísola se vió en la difícil situación de estar al frente de una región hostil sin alguien que lo respaldara. Ante esto, decidió que lo más prudente era salir de Centroamérica cuantos antes, y para ello convocó a una Asamblea Constituyente Centroamericana. Al contrario de su jefe, el derrocado emperador Agustín I, Filísola era un hombre prudente y sensato que apreció correctamente la situación que sobrevenía y actuó en consecuencia. Tan pronto como pudo se fue a la Ciudad de Guatemala, en donde reunió a la diputación provincial y les entregó el decreto por medio del cual convocaba a una Asamblea Constituyente.1

La noticia de una nueva asamblea fue celebrada por todos los criollos centroamericanos, que regresaban así a la vida independiente luego de la anexión al Imperio Mexicano. Así pues, se convocó a elecciones y cesaron de tajo las guerras entre las provincias que se oponían a la anexión y los que habían estado de acuerdo con ella.2

Instalación de la Asamblea Legislativa:

El acta de instalación de dicho cuerpo legislativo dice así:2

En la ciudad de Guatemala, a veinticuatro de junio de mil ochocientos veintitres, día señalado para la instalación del congreso a que convocó el Acta del 15 de septiembre de 1821, se reunieron en el palacio de gobierno los representantes cuyos poderes estaban aprobados, la diputación provincial, la audiencia territorial, el ayuntamiento, claustro de doctores, consulado, colegio de abogados, jefes militares y de rentas, y prelados regulares; y, presididos por el mismo jefe político, se dirigieron a implorar el auxilio divino a la iglesia catedral, donde el muy reverendo arzobispo celebró de pontificial y se pronunció también un discurso análogo a las circuntancias, por el eclesiástico encargado de ello.

Después se procedió al juramento que debían prestar los diputados. El secretario de gobierno, usando de la fórmula prevenida en el ceremonial les preguntó: ‘¿juráis desempeñar fiel y legalmente el encargo que los pueblos vuestros comitentes han puesto a vuestro cuidado, mirando en todo por el bien y properidad de los mismos pueblos?’ contestaron: ‘si juramos’, y pasaron a tocar el libro de los evangelios, que se hallaba al intento colocado en una mesa en el presbiterio.

De catedral salieron para el edificio del congreso acompañados de las mismas autoridades.  Las calles del tránsito estaban guarnecidas de tropas, que hicieron los honores debidos a la representación nacional; un numeroso concurso esperaba el momento de la instalación y en medio de sus demostraciones de regocijo, llegó la comitiva al salón de sesiones.

El presidente de las juntas preparatorias tomó su asiento y el jefe político que ocupaba el del lado izquierdo, hizo, antes de despedirse, un pequeño discurso, manifestando la complacencia que sentía al ver realizados en la instalación del congreso los votos de Guatemala, y congratulándose de haber contribuido a llenar tan justos deseos.  Dio tambien un papel en que dijo estar consignados sus sentimientos.

El señor presidente le contestó: que los representantes estaban penetrados del interés que tomaba por la felicidad de estas provincias.

Las autoridades se despidieron con el jefe; y luego que regresó la comisión nombrada para acompañarlas, se anunció que iba a tratarse de la elección de presidente, vice-presidente y cuatro secretarios. […] Publicadas estas elecciones, que merecieron aplausos de las galerías, el señor Dávila cedió el asiento de presidente al señor Delgado. Los señores Sosa y Gálvez siguieron ocuparon los que tenían como secretarios de las preparatorias, y los señores Córdova y Vasconcelos tomaron los que les correspondían.

El señor presidente puesto en pié, como los demás representantes, pronunció: ‘El Congreso está solemnemente constituido e instalado’.2

Los representantes enviaron una comisión a Filísola, quien contestó: «Con la más viva satisfacción me he impuesto por el parte oficial de VV.SS. que he recibido en este momento, de quedar constituido e instalado solemnemente el congreso general de estas provincias, habiendo sino nombrado por su presidente el excelentísimo señor don José Matías Delgado. […] Ruego a VV.SS. se sirvan manifestar a su soberanía mi complacencia al ver realizados los votos de la opinión general, que tuve el honor de interpretar el 29 de marzo último, y felicitarla a mi nombre con la más cordial enhorabuena«.3

La Asamblea se reúne en el edificio de la Universidad:

Véase también: Universidad de San Carlos

Finalmente, iniciaron sus reuniones en el salón del edificio de la Universidad bajo la presidencia del clérigo y doctor José Matías Delgado.1 En su primer acto oficial de la Asamblea fue el decreto del 1 de julio de 1823, que es la Independencia absoluta de Centroamérica, y que en su artículo 1°. dice textualmente: «Que las provincias de que se componía el Reino de Guatemala, son libres e independientes de la antigua España, de México y de cualquiera otra potencia, así del antiguo como del nuevo mundo; y que no son, ni deben ser el patrimonio de persona ni familia alguna.» 4, Nota

Entre los diputados estuvieron algunos personas que fueron próceres de la Independencia, y que luego serían determinantes en la vida política de Guatemala; tal es el caso del Dr. Pedro Molina, del Dr. Mariano Gálvez, de José Francisco Barrundia y de Cirilo Flores, hijo del eminente médico José Felipe Flores.1

Dice el historiador Alejandro Marure que el propósito de aquella primera Asamblea Constituyente era: «establecer el régimen de la libertad en un país que no había conocido más que el despotismo; sistemar una administración enteramente nueva; fundir la antigua colonia de Guatemala, para convertirla en una nación soberana; establecer su crédito y sus relaciones en el exterior; darle una organización adecuada a las circunstancias y toda la importancia política a que le llamaba su ventajosa posición; y hacer todo esto en medio del empobrecimiento y desconcierto en que le había sumido la facción iturbidiana1

Sin embargo, aquellos nobles propósitos quedaron por un lado porque muy pronto las diferencias entre los criollos habrían de desangrar la región y terminarían por desmembrarla y formar cinco débiles naciones.


Notas:

Bibliografía:

  1. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  2. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  3. Ibid., p. 18.
  4. Ibid., p. 26.

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19 de marzo de 1823: abdica Agustín de Iturbide

19 de marzo de 1823: abdica Agustín de Iturbide

19marzo1823
Retrato del emperador Agustín de Iturbide por Primitivo Miranda que se encuentra en el museo del Castillo de Chapultepec. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Las aspiraciones que tenían los criollos mexicanos de establecer un imperio poderoso que se extendiera desde Costa Rica hasta Oregon y Wyoming se hicieron humo en marzo de 1823, cuando el Primer Imperio Mexicano cayó debido a las rivalidades entre ellos mismos que se exacerbaron por la ambición de poder del emperador Agustín de Iturbide.1

Ya el de 31 de enero de 1823 los militares mexicanos se habían rebelado en contra del emperador, por medio del Acta de Casa-Mata, lo que lo dejó en una situación muy comprometida,2 al punto que el 19 de marzo de 1823, el secretario de Justicia Juan Gómez Navarrete comunicó por medio de una carta la abdicación del emperador:3

Reconocido el soberano Congreso por la Junta y tropas adheridas al Plan o Acta de Casa Mata, cesó el motivo porque yo conservé la fuerza en la inmediaciones de la capital. La corona la admití con suma repugnancia, sólo para servir a la patria; pero desde el momento en que entreví que su conservación podría servir si no de causa, al menos de pretexto para una guerra intestina, me resolví dejarla.

No hice yo abdicación de ella, porque no había representación nacional reconocida generalmente […] hay ya el reconocimiento, y hago por tanto la abdicación absoluta.

Mi presencia en el país sería siempre pretexto para desavenencias, y se me atribuirían planes en que nunca pensara. Y para evitar aún las más remota sospecha, me expatriaré gustoso y me dirigiré a una nación extraña. Sólo le pediré al Congreso que pague la nación las deudas que he contraído con particulares amigos, que no son de gran consideración; pues aunque el mismo Congreso dejó a mi arbitrio que tomara para mí lo que necesitara y la Junta me hizo una asignación, yo no podía hacer uso de lo uno ni de lo otro, cuando las necesidades de las tropas, empleados y funcionarios públicos llegaban a mi corazón.3

A los pocos meses, debido a la habilidad política del general Vincenzo Filísola —representante de Iturbide en Guatemala— quien convocó a una Asamblea Constituyente para entregarle el poder y así poder regresar a México con sus tropas4 -, Centroamérica se separó de México declarándose completamente independiente el 1 de julio de 1823,5 y eventualmente se constituyó en la República Federal de Centro América en 1824,6 la cual caería en una sangrienta guerra civil en los próximos años debido, otra vez, a las rivalidades entre los criollos locales.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  2. Ferrer Muñoz, Manuel (1995). La formación de un Estado nacional. El imperio y la república federal (1821-1835). Universidad Nacional Autónoma de México. ISBN 968-36-4746-4.
  3. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  4. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.
  5. Ibid, pp. 25-27.
  6. Ibid, pp. 68, 219-221, 463-467.

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11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

11 de marzo de 1823: nace Lorenzo Montúfar

Muchos hemos pasado por la intersección de la Calle Montúfar con la Avenida de La Reforma de la Ciudad de Guatemala, en donde está el monumento al doctor Lorenzo Montúfar y Rivera, quien aparece sentado en una silla de diputado. Sin embargo, este importante personaje de la historia guatemalteca ha quedado relegado de los libros de historia, algo que irónicamente, él hizo con los miembros del Partido Conservador. De hecho, lo único que muchos guatemaltecos contemporáneos saben del doctor Montúfar es la leyenda de que en las noches, su espíritu pide un aventón a los automovilistas en la Avenida La Reforma.

La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823.
La Plaza de la Constitución en la ciudad de Guatemala durante una protesta en 2015. Al fondo se observa la casa restaurada en donde nació el Dr. Lorenzo Montúfar en 1823. En el recuadro: retrato del Dr. Montúfar. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons.

Nace en una familia aristocrática:

Véase también: Familia Aycinena

El Dr. Montúfar nació en la Nueva Guatemala de la Asunción, el 11 de marzo de 1823, cuando ésta todavía era parte del Primer Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide,1 quien, abdicó apenas ocho días más tarde.2 Por cierto, que en 1863, Montúfar entabló una discusión epistolar con el Ministro Plenipotenciario de Guatemala ante el gobierno de los Estados Unidos, el coronel Antonio José de Irisarri, sobre quién habría sido el culpable de la anexión de Centroamérica al Primer Imperio Mexicano en 1822. Estas cartas y refutaciones están repletas de argumentos a favor y en contra de sus respectivos partidos, redactados en lo que se ha considerado la mejor muestra del castellano en la región.3-4

La familia de Montúfar era de las más acomodadas de la aristocracia colonial guatemalteca, y estaba emparentada con los Aycinena, Batres y Pavón; de hecho, era primo del gran poeta guatemalteco José Batres Montúfar. En la casa de la familia Montúfar, situada en la esquina opuesta al Colegio de Infantes y a la de la mansión de los Aycinena en la Nueva Guatemala de la Asunción, eran frecuentes las visitas de los clérigos dada su proximidad con la Catedral Metropolitana. Antonio de Larrazabal y los párrocos de las iglesias de San José y de Santa Rosa eran visitantes frecuentes a las tertulias de la familia, y como resultado, el niño Lorenzo Montúfar era acólito y participaba diariamente en por lo menos una misa en alguna de las parroquias o templos de la ciudad.Nota

Se une al movimiento liberal:

Véase también: Rafael Carrera, J. Rufino Barrios

Pero a pesar de sus lazos familiares con los aristócratas, Montúfar apoyó a los gobiernos liberales que se establecieron cuando el general Rafael Carrera renunció a la presidencia,5 aunque luego tuvo que salir al exilio disfrazado de clérigo cuando se supo que Carrera regresaba a Guatemala en agosto de 1849.6 Entonces, Montúfar permaneció en el exterior durante el resto del gobierno de Carrera y fue uno de los principales ideólogos de los criollos liberales exilados durante esa época, llegando a ser Ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica.7

Luego, cuando cayó el régimen conservador en 1871, fue uno de los principales consejeros y Ministros de Estado de los gobiernos de Miguel García-Granados y Zavala y de J. Rufino Barrios, de quienes fue instrumental en lo que respecta a la política anticlerical, ya que su animadversión hacia los jesuitas —a quienes profesaba un odio casi irracional— lo llevó a recomendar establecer políticas que aseguraran la separación de la Iglesia y el Estado en Guatemala.6 También sirvió como Ministro Plenipotenciario de Guatemala en Madrid durante el gobierno de Barrios en 1876.8


Notas:

  • El historiador Antonio Batres Jáuregui en su obra «La América Central Ante la Historia» presenta un listado de las familas más pudientes de Guatemala al momento de la Independencia de Centroamérica en 1821, y la familia Montúfar aparece como la menos acaudalada de todas, con solamente diez mil pesos de oro español, comparada con el millón doscientos cincuenta mil de la familia Pavón y los setecientos mil de la familia Aycinena y los quinientos mil de los Batres Juarros.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Montúfar, Lorenzo; Montúfar, Rafael (1898). Memorias autobiográficas de Lorenzo Montúfar. Guatemala.
  2. Muñoz Saldaña, Rafael (2009). México independiente. El despertar de una nación. México: Editorial Televisa Internacional. ISBN 978-968-5963-25-1.
  3. Gobierno de Guatemala (1863). Refutación de la refutación que don Lorenzo Montufar ha publicado en Paris. Guatemala: Imprenta de la Paz.
  4. Irisarri, Antonio José (1863). Carta de don Antonio José de Irisarri a don Lorenzo Montúfar. Gutaemala: Imprenta de la Paz.
  5. Hernández de León, Federico (1966). El Libro de las Efemérides, capítulos de la Historia de la América Central. VII Guatemala: Tipografía Nacional. p. 233.
  6. Coronado Aguilar, Manuel (1975). Apuntamientos para la Historia de GuatemalaI Guatemala: Editorial del Ejército. p. 268.
  7. Fernández Alfaro, Joaquin Alberto (2014). El Canciller Montúfar (1ª. edición). San José, Costa Rica: Instituto Manuel María de Peralta, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica. p. 384.
  8. La Ilustración Española y Americana (1876). «Doctor don Lorenzo Montúfar y Rivera, Ministro plenipotenciario de Guatemala en Madrid». Fundación Joaquín Díaz 20 (79).

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9 de febrero de 1823: Filísola toma San Salvador

9 de febrero de 1823: Filísola toma San Salvador

9febrero1822
El Palacio de San Salvador a finales de la década de 1890. En el recuadro: el general Manuel José Arce, quien defendió a El Salvador durante la invasión de Filísola. Imágenes tomadas de Wikimedia Commons

El general Vincenzo Filísola —quien era un ciudadano italiano que servía en el los Reales Ejércitos pero que pasó a servir al Primer Imperio Mexicano—fue enviado a Centro América para reducir a El Salvador, que era una de las provincias centroamericanos rebeldes que no aceptaba la anexión al Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide. Filísola quedó al mando en lugar del ex capitán general Gabino Gaínza, quien había traicionado al Imperio Español y pactado la Independencia de Centro América con los criollos locales en 1821.1

Y es que en México la situación se salió de control cuando el emperador Iturbide quiso quedarse con el poder absoluto y disolvió las Cortes el 31 de octubre de 1822 pretextando que había una conjuración de diputados, he hizo prisioneros a varios de ellos. Entre los que estuvieron en prisión estuvieron los diputados por Centroamérica, José Cecilio del Valle, Juan de Dios Mayorga, Marcial Zebadúa y Santiago Milla.2 Pero del Valle logró salir y llegó ser el Primer Ministro Iturbide.2

El 2 de diciembre de 1822 El Salvador, que estaba gobernado por el cura José Matía Delgado, se declaró como un Estado más de los Estados Unidos de Norte América, a fin de hacer más evidente aún su separación de México. Pero el Emperador Iturbide no iba a permitir esa secesión y envió a Filísola a reducir a los salvadoreños y ordenándole que tomara a El Salvador fuera como fuera. Las fuerzas de los salvadoreños estaban dirigidas por el general Manuel José Arce, quien se aprestó al combate contra las fuerzas mexicanas comandadas por Filísola en persona, mientras se quedaba en Guatemala el coronel Felipe Codallos como gobernante interino.3

Filísola llegó a El Salvador el 9 de diciembre y desde la primera batalla se notó la superioridad mexicana, que venció totalmente a los salvadoreños. Al enterarse de esto en la capital, los diputados del congreso salvadoreño convinieron en anexarse al Imperio, pero sin que hubiera combates, ya que si los había sería en contra de los Estados Unidos, a los que se habían anexado. Filísola era un hábil militar y un buen diplomático, por lo que dijo que solamente estaba en el territorio del aquel pequeño estado para pacificarlo, por lo que siguió combatiendo a los alzados en el resto del país dejando por un lado las pretensiones de los congresistas.4

Para colmo de males para los salvadoreños, el general Arce cayó enfermo, lo que desalentó a sus tropas y fue aprovechado por Filísola para dirirse directamente a San Salvador, tomando los poblados de Milingo, Atajo y Mejicanos en el camino a sangre y fuego. Los que se salvador en Mejicanos huyeron a San Salvador el 7 de febrero, en donde se prepararon para resistir hasta la muerte. Pero el general mexicano decidió esperar, y en lugar de perpetrar una masacre, se dedicó a aguardar que llegara la rendición de los ya casi vencidos. Y así sucedió. El 9 de febrero, los salvadoreños juraron fidelidad al Imperio Mexicano y las últimas tropas rebeldes se rindieron el 21 de febrero.5

Pocos días después, Filísola se enteró del golpe de estado militar en contra de Iturbide,5,6 y rápidamente regresó a Guatemala, en donde convocó a una Asamblea Constituyente para que se encargara del gobierno de la región. Esta Asamblea declaró la Independencia absoluta de Centroamérica el 1 de julio de 1823.7

Filísola regresó a México con la mayoría de sus hombres, pero entre los que se quedaron en Guatemala estuvo el general Agustín Guzmán, quien se quedó viviendo en Quetzaltenango y luego sería uno de los héroes del Estado de Los Altos.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El libro de las Efemérides; capítulos de la historia de la América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. p. 229.
  2. Ibid, p. 230.
  3. Marure, Alejandro (1844). Efemérides de los hechos notables acaecidos en la república de Centro América, desde el año de 1821 hasta el de 1842. Guatemala: Imprenta La Paz. pp. 81-82.
  4. Hernández de León, El libro de las Efemérides, p. 231.
  5. Ibid, p. 232.
  6. Hernández de León, Federico (12 de febrero de 1926) “El capítulo de las efemérides: 12 de febrero de 1823, Filísola recibe copia del Acta de Casa de Mata”. Guatemala: Nuestro Diario.
  7. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1821-1869 I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio.

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15 de septiembre de 1821: Centroamérica proclama su independencia del Imperio Español

15 de septiembre de 1821: Independencia de Centroamérica

Los criollos aristócratas de la Nueva Guatemala de la Asunción y el capitán general provisorio Gabino Gaínza pactan la independencia de la Capitanía General de Guatemala

Facsímil de las firmas que aparecen en el Acta de Independencia de Centroamérica.Facsímil de las firmas que aparecen en el Acta de Independencia de Centroamérica. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Acta de Independencia de Centroamérica:

Reproducimos a continuación el Acta de Independencia, con varias notas y observaciones para aclarar ciertos puntos históricos relevantes:1

DE LA INDEPENDENCIA DEL ANTIGUO REINO DE GUATEMALA, PROCLAMADA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 1821, SEPARÁNDOSE DEL DOMINIO DE LA ESPAÑA.

Palacio nacional de Guatemala, 15 de septiembre de 1821.

Siendo públicos e indudables los deseos de independencia del gobierno español que por escrito y de palabra ha manifestado el pueblo de esta capital: recibidos por el último correo diversos oficios de los ayuntamientos constitucionales, de Ciudad Real, Comitán y Tuxtla, en que comunican haber proclamado y jurado dicha independencia, y excitan á que se haga lo mismo en esta ciudad: siendo positivo que han circulado iguales oficios á otros ayuntamientos: determinado de acuerdo con la excelentísima diputación provincial, que para tratar de asunto tan grave se reuniese en uno de los salones de este palacio la misma diputación provincial, el ilustrísimo señor arzobispo, los señores individuos que diputasen la excelentísima audiencia territorial, y el venerable señor dean y cabildo eclesiástico, el excelentísimo ayuntamíento, el muy ilustre claustro, el consulado y el muy ilustre colegio de abogados, los prelados regulares, jefes y funcionarios públicos: congregados todos en el mismo salón: leídos los oficios expresados; discutidoy meditado detenidamente el asunto, y oído el clamor de «Viva la Independencia» que repetía de coro el pueblo que se veía reunido en las calles, plaza, patio, corredores y antesala de este palacio, se acordó por esta diputación e individuos del excelentísimo ayuntamiento:Nota a

1.°— Que siendo la Independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el señor jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo.Nota b

2.°— Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna, se sirvan proceder á elegir diputados ó representantes suyos, y estos concurran a esta capital a formar el congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar, en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir.Nota c

3.°— Que para facilitar el nombramiento de diputados, se sirvan hacerlo las mismas juntas electorales de provincia que hicieron ó debieron hacer las elecciones de los últimos diputados a cortes.Nota d

4.°— Que el número de estos diputados sea en proporción de uno por cada quince mil individuos; sin excluir de la ciudadanía a los originarios de África.

5.°— Que las mismas juntas electorales de provincia, teniendo preséntes los  últimos censos se sirvan determinar, según esta base, el número de diputados o representantes que deban elegir.

6.°— Que en atención a la gravedad y urgencia del asunto, se sirvan hacer las elecciones de modo que el día primero de marzo del año próximo estén reunidos en esta capital todos los diputados.Nota e

7.°— Que entretanto, no haciéndose novedad en las autoridades establecidas que están ejerciendo sus atribuciones respectivas con arreglo a la constitucion, decretos y leyes, hasta que el congreso indicado determine lo que sea más justo y benéfico.Nota f

8.°— Que el señor Jefe Político, brigadier don Gavino Gainza, continúe con el gobierno superior político y militar que este tenga el carácter que parece propio de las circunstancias, se forme una junta provisional consultiva, compuesta de los señores individuos de esta diputación provincial y de los señores don Miguel Larreynaga, ministro de esta audiencia; don José del Valle, auditor de Guerra; marqués de Aycinena; doctor don José Valdez, tesorero de esta santa iglesia; doctor don Ángel Maria Candina; y licenciado don Antonio Robles, alcalde tercero constitucional: el primero por la provincia de León, el segundo por la de Comayagua, el tercero por Quezaltenango, el cuarto por Solóla y Chimaltenango, el quinto por Sonsonate, y el sexto por Ciudad Real de Chiapa.Nota g

9.°— Que esta junta provisional consulte al señor jefe político en todos los asuntos económicos y gubernativos dignos de su atención.

10.°— Que la religión católica, que hemos profesado en los siglos anteriores y profesaremos en los siglos sucesivos, se conserve pura é inalterable, manteniendo vivo el espíritu de religiosidad que ha distinguido siempre a Guatemala, respetando a los ministros eclesiásticos seculares y regulares, y protegiéndoles en sus personas y propiedades.Nota h

11.°— Que se pase oficio a los dignos prelados de las comunidades religiosas para que cooperando á la paz y sosiego, que son la primera necesidad de los pueblos, cuando pasan de un gobierno a otro, dispongan que sus individuos exhorten á la fraternidad y concordia á los que estando unidos en el sentimiento general de la Independencia, deben estarlo también en todo lo demás, sofocando pasiones individuales que dividen los ánimos y que producen funestas consecuencias.Nota i

12.°— Que el excelentísimo ayuntamiento, á quien corresponde la conservación del orden y tranquilidad, lome las medidas más activas para mantenerla imperturbable en toda esta capital y pueblos inmediatos.Nota j

13.°— Que el señor jefe político publique un manifiesto haciendo notorios á la faz de todos, los sentimientos generales del pueblo, la opinión de las autoridades y corporaciones, las medidas de este gobierno, las causas y circunstancias que lo decidieron á prestar en manos del señor alcalde 1.°, á pedimento del pueblo, el juramento de independencia y fidelidad al gobierno americano que se establezca.

14.°— Que igual juramento preste la junta provisional, el excelentísimo ayuntamiento, el ilustrísimo señor arzobispo, los tribunales, jefes políticos y militares. los prelados regulares, sus comunidades religiosas, jefes y empleados en las rentas, autoridades, corporaciones y tropas de las respectivas guarniciones.Nota k

15.°— Que el señor jefe político, de acuerdo con el excelentísimo ayuntamiento, disponga la solemnidad y señale el dia en que el pueblo deba hacer la proclamación y juramento expresado de independencia.

16.° — Que el excelentísimo ayuntamiento acuerde la acuñación de una medalla que perpetúe en los siglos, la memoria del día QUINCE DE SEPTIEMBRE DE MIL OCHOCIENTOS VEINTIUNO, en que proclamó su feliz independencia.

17.° — Que imprimiéndose esta acta y el manifiesto expresado, se circule á las excelentísimas diputaciones provinciales, ayuntamientos constitucionales y demás autoridades eclesiásticas seculares, regulares y militares para que siendo acordes en los mismos sentimientos que ha manifestado este pueblo, se sirvan obrar con arreglo á todo lo expuesto.Nota l

18.° —Que se cante el día que designe el señor jefe político, una misa solemne de gracias con asistencia de la junta provisional, de todas las autoridades, corporaciones y jefes, haciéndose salvas de artillería y tres dias de iluminación.

Palacio nacional de Guatemala, setiembre 15 de 1821.

(f.) Gabino Gainza: Capitán General y presidente de la audiencia que traicionó  al gobierno español y se ocupó de la presidencia provisional

(f.) Mariano de Beltranena

(f.) José María Calderón

(f.) José Matías Delgado: representante del clero secular quien sería el primer Obispo de El Salvador

(f.) Manuel Antonio Molina 

(f.) Mariano de Larrave

(f.) Antonio de Rivera

(f.) José Antonio de Larrave

(f.) Isidoro de Valle y Castridones

(f.) Mariano de Aycinena: hijo del marqués Juan Fermín de Aycinena e Yrigoyen; sería jefe de estado de Guatemala tras un fallido golpe de estado contra el presidente federal Manuel José Arce en 1826, y en 1829 fue derrocado y expulsado de Centroamérica junto a la todos los miembros de su familia y partido

(f.) Pedro de Arroyave

(f.) Lorenzo de Romana, secretario

(f.) Domingo Dieguez, secretario1


Notas:

  • a. El párrafo anterior indica varios puntos importantes:
    1. que los gobiernos criollos (es decir, los ayuntamientos) de Chiapas ya se habían declarado independientes por su proximidad a México;
    2. las autoridades representadas en el acto fueron: ayuntamiento (criollos aristócratas guatemaltecos), diputados de la audiencia territorial (oficiales del gobierno español, encabezados por Gabino Gaínza), prelados regulares (jefes de las órdenes de frailes más importantes y económicamente poderosas), arzobispo, dean y colegio eclesiástico (líderes del clero secular,) claustro y colegio de abogados (representantes de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo.)
    3. No había representación ni de mestizos ni de indígenas.
  • b. Las «temibles consecuencias» a que se hace referencia en este párrafo se refiere a que había que evitar que los mestizos e indígenas se alzaran en armas rebelándose en contra de las autoridades constituidas, como ya había ocurrido en México.
  • c. Estos correos eran enviados a los representantes criollos de las provincias centroamericanas:
    • Chiapa: hoy el estado Mexicano de Chiapas
    • Sonsonate: hoy El Salvador
    • Comayagua: hoy Honduras
    • León: hoy Nicaragua y Costa Rica
    • Quetzaltenango: hoy la parte occidental de Guatemala
    • Sololá y Chimaltenango: hoy la parte sur de Guatemala
  • d. Se refieren aquí a los diputados que fueron electos para representar a las provincias ante las Cortes de Cádiz, la cual se reunió en esa ciudad Española entre 1811 y 1812 para redactar una nueva constitución para España durante las guerras napoleónicas, pero la cual quedó truncada con el golpe de estado que regresó al poder al rey absolutista Fernando VII. El monarca español derogó la Constitución de Cádiz e hizo prisioneros a los diputados, primero en Cádiz y luego en sus respectivas colonias.2
  • e. Esto fue escrito de esta forma porque los republicanos tenían claridad en que ninguna corporación -gremios, cofradías, colegios, ayuntamientos, universidades- podía ser la depositaria de la soberanía del pueblo. Sólo el Congreso debía ejercer su voluntad. Los diputados electos estarían asumiendo así el poder soberano delegado por sus electores. Los republicanos creían en “el principio de distinción” que era propio de todo gobierno representativo; es decir, los representantes electos debían ser ciudadanos diferentes a sus electores en sabiduría, virtud y talento. . Gabino Gaínza, se lo recordaba a todas las provincias el 15 de septiembre de 1821, cuando sostuvo que ellas disfrutarían de un gobierno libre instituido por sus “diputados dignos”, talentos, “genios bastante grandes para formar la legislación” que debía regir al nuevo país.3
  • f. Se deja a las autoridades españolas y criollas sin alteración, aunque en el caso de los peninsulares, como autoridades transitorias. Es de hecho, una traición al gobierno español por parte de estas autoridades que habían sido designadas por el rey.
  • g. Se deja a Gaínza como presidente provisorio, en una forma muy similar a como se produjeron los golpes de estado de los siglos XIX y XX, en los que un militar de confianza le arrebataba el poder al gobernante de turno.  Entre los personajes que se mencionan está el marqués de Aycinena, el ciudadano criollo de más alcurnia, con fuertes nexos con el gobiernos español y quien dirigía al resto de las autoridades congregadas, tanto civiles como eclesiásticas; los representantes de las provincias no verían esto con buenos ojos, ya que consideraban que Aycinena y los criollos que vivían en Guatemala no les daban un trato comercial justo durante la colonia.  Este sería el principio de los grandes conflictos que hubo entre los criollos centroamericanos durante el siglo XIX.4-6
  • h. Este sería un punto de contención casi desde el principio: las propiedades de las poderosas órdenes regulares monásticas, y el diezmo obligatorio que cobraba el clero secular a cargo del arzobispo. Dados las fuertes alianzas políticas y hasta familiares entre el clero y la familia de Aycinena, los criollos de las provincias no aprobaron este punto y pronto formarían el partido liberal, que utilizó el anticlericalismo como bandera.  Por supuesto, no era por asuntos religiosos que persiguirían a los frailes y arzobispos, sino por su poder politico y económico.4-6
  • i. Se pide aquí tanto a los frailes como a los curas párrocos que se encarguen de mantener el sosiego de mestizos e indígenas, para que no se alcen en armas en contra del cambio de gobierno en el que no verían mayores diferencias en sus condiciones de vida; curiosamente, tras la expulsion del clero regular en 1829 de todo el territorio centroamericano los curas párrocos hicieron totalmente lo contrario: agitaron al pueblo campesino en contra de los líderes «herejes» del partido liberal.4-6
  • j. Nuevamente, se solicita mantener el control de lo pobladores mestizos e indígenas para que acepten el cambio de autoridades que no representaba un cambio en sus condiciones de vida.
  • k. Se solicita que las autoridades civiles y militares se pongan a las órdenes de la junta provisional recién creada para mantener el orden entre la población, y se les pide a los religiosos que mantengan la tranquilidad de la población desde el púlpito.
  • l. Se distribuye una copia del acta entre las autoridades criollas, tanto civiles como eclesiásticas. Así pues, como ya se ha indicado, se busca el control de la población desde las autoridades políticas y religiosas. Debe recordarse que en 1821, solamente los criollos varones sabían leer y entender un documento legal como el Acta de Independencia, aun cuando había algunas excepciones entre las damas criollas y algunos mestizos e indígenas.

Bibliografía:

  1. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada a virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 11-14.
  2. Peña González, José (2006). Historia política del constitucionalismo español. Madrid: Dykinson. ISBN 978-84-9772-906-2 OCLC 212905232.
  3. Herrera-Mena, Sajid Alfredo (2018). Espacios y opinión pública durante la anexión del Reino de Guatemala a México: San Salvador, 1821 En: LiminaR, XVII, (1) México: Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. ORCID: http://orcid.org/0000-0002-5998-9541
  4. Hernández de León, Federico (1925). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. I. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  5. — (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise.
  6. — (1930). El libro de las efemérides: capítulos de la historia de América Central. III. Sánchez y de Guise.

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24 de julio de 1820: Pedro Molina funda «El Editor Constitucional»

24 de julio de 1820: Pedro Molina funda «El Editor Constitucional»

El doctor Pedro Molina funda «El Editor Constitucional», primera publicación privada en la Capitanía General de Guatemala y órgano divulgativo de los criollos hacendados liberales.

Retrato de Pedro Molina Mazariegos
Retrato de Molina Mazariegos tomado de Wikimedia Commons.

Prócer de la Independencia:

Muchos de nuestros estimados lectores conocen al doctor Pedro Molina como uno de los promotores de la Independencia de Centroamérica, ya que con su periódico «El Editor Constitucional» se dedicó a abogar por la separación de la región de la corona española. También, son muchos los que saben que su esposa, Dolores Bedoya de Molina, estuvo motivando a las personas que acudieron a la Plaza de Armas el 15 de septiembre de 1821 para que apoyaran la declaración de la Independencia.

Reseña biográfica de Molina:

Véase también: Pedro Molina

Pero, ¿quién fue en realidad el doctor Pedro Molina Mazariegos? En primer lugar, provenía de una familia criolla y fue uno de los muy escasos médicos que se graduó de la Escuela de Medicina de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo.1 Además de ser galeno, fue catedrático de la Universidad y miembro del partido criollo que se oponía a las familias aristocráticas locales. En una oportunidad, fue consultado sobre las llagas de estigmata que se decía le aparecían a la monja María Teresa Aycinena hacia finales de la época colonial, y como Molina pertenecía al grupo criollo que consideraba que la familia Aycinena tenía demasiados privilegios por sus estrechas relaciones con la Corona Española, quizá esa rivalidad haya influido en el dictamen desfavorable que elaboró sobre la mencionada estigmata.2,3

Viendo que la situación del Reino de Guatemala era precaria y que el gobernante era débil y timorato, Molina inició la publicación de su periódico a favor de la Independencia.  Su ideal era que ya no era posible continuar con las estructuras coloniales y había que establecer un sistema político más progresista, entendiendo por ello, independiente no solamente de la corona, sino que también de las órdenes religiosas que hasta ese momento conservaban aún un buen porcentaje del poder prácticamente absoluto del que habían gozado hasta 1767, cuando fuerzon expulsados los jesuitas.4 Puede decirse que Molina fue el ideólogo de los criollos anticlericales que posteriormente se aglutinaron en el Partido Liberal, opuesto al Conservador.

Líder de los liberales tras la Independencia:

Tras la Independencia, Molina fue un personaje influyente en la política de la región, oponiéndose al gobierno conservador de Mariano de Aycinena tras el golpe de estado contra Juan Barrundia en 1826, y llegando incluso a ser electo Jefe del Estado de Guatemala luego de que Francisco Morazán invadiera a Guatemala en 1829 y expulsara a todos los miembros de la Familia Aycinena y de las órdenes regulares de la Iglesia Católica de todo el territorio centroamericano.5

Ya cuando el doctor Mariano Gálvez fue Jefe de Estado de Guatemala, Molina fue nombrado como rector de la Academia de Ciencias y Estudios, que fue la institución laica que fue creada por los liberales en sustitución de la desaparecida Real y Pontificia Universidad el 1 de marzo de 1832, cuando publicaron la reforma educativa del Estado.6 Desafortunadamente, debido a las convulsa situación que se vivía en Guatemala, no se pudo apoyar a la Academia de Ciencias y ésta fue cerrada poco después de que los conservadores retomaron el poder en el país y restablecieran la Pontificia Universidad el 26 de febrero de 1840, solo que ahora únicamente para el Estado de Guatemala.7

Colaboración con Francisco Morazán:

Véase también: Francisco Morazán

La figura de Molina siguió siendo muy relevante incluso cuando ya era de edad avanzada. Cuando los campesinos liderados por el comandante Rafael Carrera se hicieron con el poder del Estado de Guatemala en febrero 1838,8 todos los liberales huyeron a El Salvador o hacia el Occidente de Guatemala, en donde formaron el Estado de Los Altos.9 De esta cuenta, se establecieron dos frentes para intentar recuperar el poder en Guatemala. Luego de que el general Rafael Carrera derrotara a Los Altos y los reincorporara a Guatemala por la fuerza,10 Francisco Morazán decidió invadir una vez más a Guatemala para, según él, acabar con Carrera y los conservadores, pero fue derrotado de forma aplastante y tuvo que huir del país. Fue un hijo de Molina quien ayudó a Morazán a huir de la Ciudad de Guatemala gritando «¡Que viva Carrera y la Santísima Virgen María!«, en donde el derrotado general dejó a sus soldados y soldaderas abandonados a su suerte.11


Bibliografía:

  1. Martínez Durán, Carlos (2009). Las Ciencias Médicas en Guatemala, origen y evolución (4.ª edición). Guatemala: Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala. ISBN 9789993967583.
  2. Casaús Arzú, Marta Elena (s.f.). «El papel de las redes familiares en la configuración de poder de la élite en Centroamérica». Revista Realidad (Madrid, España).
  3. Chandler, David L. (1978). «La casa de Aycinena». Revista de la Universidad de Costa Rica (San José, Costa Rica).
  4. Real Gobierno de España (18050 [1775]. Novísima Recopilación de las Leyes de España mandada formar por el señor don Carlos IV. Madrid. pp. 181-183.
  5. Hernández de León, Federico (1929). El libro de las efemérides: Capítulos de la Historia de la América Central. II. Guatemala: Tipografía Sánchez y de Guise. p. 361-366.
  6. Pineda de Mont, Manuel (1872). Recopilación de las leyes de Guatemala, 1871 III. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 61-65.
  7. Ibid, pp. 167-171.
  8. Hernández de León, Federico (27 de febrero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Caída del régimen liberal de Mariano Gálvez». Diario La Hora (Guatemala).
  9. García Elgueta, Manuel (1897). Un pueblo de los Altos: apuntes para su historia. Exposición Centroamericana. Quetzaltenango, Guatemala: Popular. pp. 91-92
  10. — (29 de enero de 1959). «El capítulo de las efemérides: Reconquista del Estado de los Altos». Diario La Hora.
  11. — (16 de marzo de 1959). «El capítulo de las efemérides: Segunda invasión de Morazán». Diario La Hora (Guatemala).

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12 de junio de 1822: Filísola ocupa Guatemala

12junio1822 Escudo de Agustín de Iturbide, primer emperador de México. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

El Salvador fue la única provincia de Centro América que se negó rotundamente a anexarse al imperio de Agustín de Iturbide, y por ello el emperador envió al general Vincenzo Filísola a que relevara al hasta entonces presidente Gabino Gaínza en el gobierno de Guatemala. Gaínza era el oficial español que había traicionado a la corona española y entregado la región centroamericana a los criollos locales y fue llamado por Iturbide a México con la falsa oferta de un nuevo puesto. Ese puesto no existía, y Gaínza moriría olvidado y en la miseria.1

Al retirarse, Gaínza dejó al poder en manos de Filísola quien tuvo que enfrentar varios conflictos y resolver peticiones de diferentes diputaciones desde su llegada al mando del contingente militar. El enviado de Iturbide tendría que arreglárselas para dar un buen gobierno a Centroamérica mientras luchaba contra la debilidad fiscal, un regionalismo inquebrantable y las órdenes a menudo ilógicas del propio Iturbide.2

Ya establecido en el poder, Filísola dio pasos necesarios para la reconciliación política. Liberó a los criollos opositores del imperio y reprendió a las autoridades guatemaltecas por las medidas ejecutadas contra las provincias de interior. Luego, una vez expulsados los mandatarios más opresivos de la ciudad, el enviado de Iturbide tuvo que hacer frente a la crisis fiscal, ya que después de la Independencia, las provincias retuvieron los impuestos recaudados en sus localidades, lo que significó una pérdida considerable de ingresos para el gobierno en la Ciudad de Guatemala. Además, la abolición del tributo de indios en febrero de 1822 también golpeó las arcas del gobierno, mientras que la escasez de agentes aduanales favorecía el contrabando. Por si fuera poco, las rutas comerciales estuvieron bloqueadas por conflictos armados entre ciudades y regiones, derivadas de inconformidad en cuanto a la jurisdicción administrativa y desacuerdos ideológicos entre criollos liberales y conservadores. Todo esto causó que tanto el general como las municipalidades se vieran obligados a solicitar préstamos a comerciantes y a cajas regionales, lo que produciría una situación insostenible.2

Pero el Imperio Mexicano no duró mucho debido a los errores del Emperador, y éste fue derrocado luego del golpe militar del Acta de Casa-Mata en febrero de 1823.3 Filísola se enteró de este hecho el 12 de febrero, apenas tres días después de haber sometido a El Salvador por la fuerza,4 y él y sus hombres se retiraron de Guatemala el 3 de agosto de 1823 tras convocar a la primera Asamblea Constituyente de Centro América,5 dejando el camino libre para la larga Guerra Civil Centroamericana entre criollos liberales y conservadores, que se prolongaría hasta 1851.


BIBLIOGRAFIA:

  1. Pastor, Rodolfo (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1821 a 1822). Tomo II. México: Porrúa.
  2. — (1971). La anexión de Centroamérica a México (Documentos escritos de 1823 a 1828). VI. México: Porrúa.
  3. Hernández de León, Federico (1963) [1926]. El Libro de las Efemérides; capítulos de la Historia de América Central. V. Guatemala: Tipografía Nacional. pp. 178-180.
  4. Ibid., p. 229.
  5. Pineda de Mont, Manuel (1869). Recopilación de las leyes de Guatemala, compuesta y arreglada en virtud de orden especial del Gobierno Supremo de la República I. Guatemala: Imprenta de la Paz en el Palacio. pp. 16, 17.

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