16 de junio de 1922: Alejandro Córdova y otros colaboradores funda el periódico “El Imparcial”

 

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Una colección del famoso “Muñequito del Imparcial” publicados entre 1926 y 1977.  Imágenes tomadas de diferentes publicaciones del periódico que se conservan en la Hemeroteca Nacional de Guatemala.

El 16 de junio de 1922, Alejandro Córdova, junto con César Brañas, Rafael Arévalo Martínez, Carlos Wyld Ospina, Luz Valle y el poeta colombiano Porfirio Barba Jacob fundaron el periódico “El Imparcial“; poco después, se unieron como colaboradores del periódico los jóvenes estudiantes de Derecho Miguel Ángel Asturias y David Vela, también miembros de la Generación del 20.1  El logo del periódico fue un quetzal estilizado, creado por el artista Carlos Mérida2 y su ideario originalmente contemplaba no servir como órgano de partido político alguno, no recibir subvenciones ni ayuda oficial, mantener y defender la libertad de expresión del pensamiento,1 aunque al pasar los años fue cayendo en los mismos vicios de que adolecían otros medios de la prensa escrita en el país.

El periódico surgió seis meses después del golpe de estado que había perpetrado el general José María Orellana, Jefe del Estado Mayor del presidente Carlos Herrera, y quien tuviera el mismo puesto durante muchos años durante el gobierno del licenciado Manuel Estrada Cabrera.​3 El periódico prácticamente nació exigiendo que se restableciera el régimen constitucional y denunciando que el gobierno del general Orellana hubiera celebrado el Pacto de Tacoma debido a los fuertes vínculos que tenía con la empresa transnacional estadounidense United Fruit Company,4 que fue de hecho quien patrocinó su golpe de estado.5 Además, el periódico alegaba que el tratado era inconstitucional y lesivo para Centroamérica pues cedía una isla a Nicaragua que era realmente de El Salvador y además, establecía que la bahía podría ser utilizada por la Armada estadounidense.4

El Imparcial” sufrió el acoso de la prensa oficialista inmediatamente, principalmente del “Diario de Centro América“;​ y es que apenas unos cuantos días después de su primera publicación, dedicó su editorial a reflexionar sobre las restricciones impuestas por el gobierno de facto de Orellana, quien pretendía controlar a la prensa para que sus nexos con la frutera estadounidense no fueran denunciados.6

Uno de las principales características del nuevo periódico fue el “Muñequito del Imparcial”, el cual fue obra de Alfonso Campins Raymundo, ingeniero dibujante de la Imprenta La Unión, donde se imprimía el periódico y que apareció por primera vez el 6 de noviembre de 1922.7​ Era un hombrecito fornido, con el pelo erizado y la cara oculta tras un ejemplar de El Imparcial, que representaba a un individuo cualquiera poniéndose al día con las noticias.7​ Alejandro Córdova y David Vela Salvatierra le pidieron a Campins Raymundo que creara este personaje para exaltar el ingenio humorístico chapín y darle voz al hombre de la calle.8


BIBLIOGRAFIA:


1 de octubre de 1944: el gobierno del presidente interino general Federico Ponce Vaides asesina al periodista Alejandro Córdova, fundador y director del periódico “El Imparcial”

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El famoso Muñequito de “El Imparcial”, obra de Alfonso Campins Raymundo.  El logo con el quetzal estilizado fue obra de Carlos Mérida.  Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Entre 1840 y 1944, solamente durante el gobierno del general José María Reina Barrios (1892-1898) hubo verdadera libertad de prensa.  Todos los periódicos repetían la historia oficial y adulaban al presidente de turno, ya fuera conservador (como el general Rafael Carrera o el Mariscal Vicente Cerna) o liberal (como el general J. Rufino Barrios, el licenciado Manuel Estrada Cabrera y el general Jorge Ubico).  El fin de la libertad de prensa se puede ver muy bien en las publicaciones de la revista “La Ilustración del Pacífico” de 1897-98, en la cual al principio se hace una dura crítica a las políticas económicas del gobierno de Reina Barrios, pero luego de la disolución de la Asamblea Legislativa el 31 de mayo de 1897, ya solamente se hace crítica literaria de poemas superficiales.  De hecho, la revista reportó muy superficialmente las revoluciones de 1897 meses después de que ocurrieron y no hace mención alguna del magnicidio perpetrado contra el presidente el 8 de febrero de 1898.

Durante el breve gobierno de Carlos Herrera hubo nuevamente libertad de expresión, pero esto duró solamente entre 1920 y 1921.  Luego, el gobierno de Lázaro Chacón toleró la libertad de prensa, pero todo terminó en diciembre de 1930, cuando tuvo que renunciar por un derrame cerebral.

Con la entrada al poder del general Jorge Ubico en 1931 se regresó al sistema totalitario de su mentor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, y toda la prensa pasó a repetir la versión oficial.  Entre los periódicos que se plegaron a esta nueva forma de periodismo estuvieron “Nuestro Diario” de Federico Hernández de León y “El Imparcial” de Alejandro Córdova. Incluso el mismo Miguel Angel Asturias se dedicó a adular al régimen desde su programa radial “Tribuna del Aire”.  Por cierto, que Hernández de León pasó de ser un perseguido y prisionero político de Estrada Cabrera, a ser uno de los principales aduladores del general Ubico, llegando incluso a escribir la serie de “Viajes Presidenciales” en las que relata las incidencias de las visitas departamentales que hacía Ubico.

Tras la renuncia del general Ubico el 1 de julio de 1944, la prensa se sacudió un poco la mordaza y Alejandro Córdova adoptó un papel protagónico en el congreso pidiendo que se nombrada al doctor Carlos Federico Mora como presidente interino y luego criticando el régimen del presidente interino, general Federico Ponce Vaides.  Debido a esto, en la madrugada del 1 de octubre de 1944, cuando Córdova y el industrial Fredy Koenisberger (propietario de la ferretería “El Candado Dorado“) regresaban a su casa en la Villa de Guadalupe a eso de las 3 de la madrugada, fueron asesinados por agentes del gobierno.

Los autores materiales del atentado (Federico Paiz Madrid, Luis Ochoa del Cid y José Manuel Herrera Muñoz) fueron capturados después de la revolución del 20 de octubre.  Madrid murió en el enfrentamiento con la policía, mientras que Ochoa y Herrera fueron condenados a largas penas de cárcel.  En cuanto a Córdova, éste pasó a la posteridad como un mártir de la Revolución de Octubre, a pesar de haber sido uno de los principales aduladores del régimen ubiquista.


BIBLIOGRAFIA:

  • De los Ríos, Efraín (1948). Ombres contra Hombres. México: Fondo de la Cultura de la Universidad de México.
  • Macías del Real, A. (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (25).
  • — (1 de agosto de 1897). «Resumen Quincenal». La Ilustración del Pacífico (Guatemala: Siguere, Guirola y Cía) II (27).
  • Miguel, José (2009). «La muerte de Alejandro Córdova». El blog chapín. Guatemala. Archivado desde el original el 17 de abril de 2014.
  • Pilón de Pacheco, Marta (1968). Miguel Angel Asturias: Semblanza para el estudio de su vida y obra. Guatemala: Cultural Centroamericana. OCLC 2779332.
  • Pinelo López, Marco Tulio; Arredondo Crasborn, Iván (24 de febrero de 2012). «Origen de la celebración del día del normalista – 25 de septiembre». Servicios Técnicos Arredondo (Petén, Guatemala).
  • Sabino, Carlos (2007). Guatemala, la historia silenciada (1944-1989). Tomo 1: Revolución y Liberación. Guatemala: Fondo de Cultura Económica.